26 de febrero de 2013

Una borrasca errante (II): La aventura contínua

En mi anterior entrada del blog, me refería a la evolución de la borrasca de niveles altos que nos está afectando en los últimos días y la denominaba como "errante" por el curioso recorrido que efectuaría según los modelos. Así ha sido: tras ubicarse durante el fin de semana en la zona de Génova-León dándonos una gélida entrada de vientos de componente norte sobre la Península, ayer comenzó su movimiento de retroceso. Se prevé que, durante la próxima madrugada, su centro se encuentre  sobre Galicia y que, durante el día de mañana, se desplace hacia el sur, a través de Portugal, para ubicarse, en la madrugada del jueves, sobre la zona del cabo de San Vicente y seguir, a lo largo de este día, hacia el Mediterráneo a través de la Baja Andalucía. Luego, y continuando su segundo recorrido hacia el este, el sábado se encontraría ya sobre el sur de Italia. Después, parece que entre el domingo y el lunes, desaparecería sumida en el seno de una circulación atmosférica mas potente sobre Anatolia. Por tanto, ahí acabaría, previsiblemente, la vida de esta borrasca errante. Este recorrido puede verse en los mapas de 500 hPa del Centro Europeo de Medio Plazo.

Pero lo interesante ahora es prestar atención a los efectos que este recorrido va a tener en el tiempo en España, referido sobre todo a la aparición de nevadas. Hoy martes, el flujo frío del norte casi ha desaparecido, pero queda sobre la Península mucho aire frío procedente de la entrada de estos días y que se ha enfriado, más aún, por la fuerte irradiación nocturna que han provocado los cielos casi despejados. Por otra parte, el traslado de la borrasca hacia Galicia, va a dar lugar a que la zona propicia al ascenso del aire -su zona delantera- quede sobre Castilla y León y a que ahí las nubes crezcan lo suficiente como para dar precipitaciones que serán fundamentalmente de nieve. El "alimento" para ellas va  ser un flujo de aire, ahora del este, que, aunque no excesivamente húmedo, lo es suficientemente para cumplir su cometido. 

Con el traslado del centro de la borrasca hacia el sur ocurre una evolución curiosa en los mapas de presión en superficie que puede seguirse aquí. Durante el miércoles, aparece un seno de bajas presiones, que acaba cerrándose como borrasca, sobre Andalucía occidental y que, de alguna manera, es la correspondencia de la borrasca de niveles altos. Por otra parte, comienza a insinuarse,otro seno de bajas presiones sobre el mar de Alborán, que durante el jueves también se cerrará como borrasca y que se acabará convirtiendo en la principal. Este tipo de borrasca suele aparecer en esa zona justamente cuando, como en este caso, una borrasca de niveles altos, se ubica sobre el área San Vicente-Gibraltar-Canarias, y es la consecuencia de la interacción entre la zona delantera de la de niveles altos -recordemos que es la zona que provoca caídas de presión en superficie y condiciones para el ascenso del aire- con el obstáculo orográfico de la cordillera del Atlas y la contribución térmica del agua del Mediterráneo, fría también ahora, pero más cálida en cualquier caso que las tierras circundantes. 

Con ese "juego" de borrascas en superficie durante el miércoles y el jueves, las precipitaciones también van a tener un comportamiento interesante. La borrasca mas occidental induce un flujo convergente del este -y puede que en cierta medida también del suroeste- sobre Extremadura y Andalucía occidental. Esa convergencia, junto con las condiciones en niveles altos, dará lugar a precipitaciones de lluvia o de nieve -según horas y altitudes- en esas zonas. Por su parte, la mas oriental, la del mar de Alborán, establecerá un flujo de aire húmedo mediterráneo sobre el tercio oriental de la Península que dará ya algunas precipitaciones en esas zonas durante las últimas horas del miércoles. Éstas se extenderán durante el jueves a amplias zonas de la mitad oriental peninsular y también podrán ser de nieve en muchas áreas. Al mismo tiempo, y en la medida en que la borrasca "occidental" va desapareciendo, tambien lo hacen las precipitaciones de Andalucía y de Extremadura.

En este mapa de presión en superficie y de precipitaciones para las 06 UTC del próximo jueves procedente del modelo norteamericano GFS y facilitado por OGIMET, pueden verse las zonas de precipitaciones ligdas a las dos borrascas a las que se hace referencia en el texto. ¿Confluirán ambas? (las líneas rojas delimitan las precipitaciones que pueden ser en forma de nieve)

A este respecto es muy curioso observar la evolución de las precipitaciones en la zona centro durante las primeras horas del jueves. Por el oeste de la misma se acercan, debilitándose, las ligadas a la borrasca "occidental". Por el este, las ligadas a la borrasca mediterránea. ¿Llegarán las dos a confluir sobre esta zona? ¿Se agotará antes la "occidental? En cualquier caso, evolución muy curiosa a seguir por las imágenes de satélite y radar. Y, como siempre, en estos casos, la pregunta del millón: ¿Nevará en Madrid? Pues sí, todo apunta, al menos hoy, a que algún centímetro puede caer; de hecho AEMET, ya ha activado su aviso amarillo.

El viernes, nuestra errante borrasca de niveles altos -y su activa acompañante de niveles bajos, afectarán todavía a zonas mediterráneas. El sábado, ya empezando a debilitarse, a Baleares. Después ya, siempre, hacia el este, seguirá hacia su desaparición, al tiempo que las circulaciones húmedas atlánticas parecen dispuestas a visitarnos.

22 de febrero de 2013

Una borrasca errante

Este fin de semana asistimos a una interesante evolución atmosférica que, además, va a marcar en buena medida el tiempo de la próxima semana. Mientras que una borrasca atlántica está ya penetrando por el oeste de la Península, otra, de carácter frio, se encuentra sobre Francia. Todo ello aparece bien reflejado en la imagen del canal de absorción de vapor de agua de Meteosat. 

Imagen del canal de absorción de vapor de agua correspondiente a las 06 horas UTC del viernes, 22 de febrero de 2013. Mientras que una borrasca atlántica se acerca a la Península Ibérica por el oeste, otra, de caracter frío, se encuentra sobre Francia y Alemania. La frontera de separación entre el aire frío centroeuropeo y el atlántico es la banda blanca que se extiende desde el golfo de Vizcaya por el sur de Francia hasta Baleares. Durante la próxima noche, el aire frio pulsará hacia el sur, la borrasca atlántica quedará absorbida por la circulación de la fría y esa banda blanca se activará al tiempo que se mueve más hacia el sur provocando precipitaciones de nieve en la mitad norte peninsular. En la mitad sur podrán ocurrir también  pero serán mucho más débiles y dispersas debido en buena medida a la escasa humedad disponible y a la falta de mecanismos físicos que faciliten los ascensos salvo en algunas zonas montañosas. (Imagen facilitada por la Universidad de Dundee)

Los distintos modelos de predicción coinciden en la evolución prevista para las próximas 48 a 72 horas.  La borrasca atlántica va a quedar englobada, durante la noche del viernes al sábado, en la circulación de la borrasca fría europea. Ese proceso va a tener al menos dos consecuencias significativas. La primera es que, la reorganización de la circulación que se va a producir, arrastrará sobre la Península Ibérica el aire frío centroeuropeo. Ese aire va a entrar como una cuña bajo el aire más cálido y húmedo de la borrasca atlántica y ello va a dar lugar a precipitaciones en forma de nieve en zonas bajas de la mitad norte, y de forma muy ocasional en algunas de la mitad sur, aunque en general no serán muy persistentes. Al mismo tiempo, el viento racheado del nordeste va a provocar durante todo el fin de semana una sensación de bastante frío en la mayoría de las regiones.

La segunda consecuencia va a ser un desplazamiento del centro de  la borrasca fría  hacia los golfos de León y Génova, donde permanecerá de forma casi estacionaria hasta el lunes. A partir de ese día, la evolución de la circulación general parece que dará lugar a que esa borrasca se empiece a mover "en retroceso" hacia la Península Ibérica...Y ahí van a comenzar los problemas para nuestros predictores. Si bien los modelos coinciden en ese retroceso, no lo hacen tanto sobre cuál va a ser la trayectoria concreta del centro de la perturbación. Mientras unos la ubican para el jueves en el golfo de Cadiz, otros lo hacen sobre el centro de la Península. Después, hay coincidencia en que se mueve de nuevo hacia el este...pero con trayectorias distintas. En el caso de que ese movimiento se produzca desde el golfo de Cadiz el tiempo se puede complicar mucho en el Mediterráneo; si lo hace desde el centro peninsular, la afectación mediterránea será menos importante.

Mapas previstos por el Centro Europeo de Plazo Medio para la madrugada del próximo jueves procedentes de su modelo probabilista (ensembles). Los colores violeta sobre la Península reflejan el nivel de incertidumbre sobre la ubicación exacta de la borrasca en ese momento.

Pero los problemas de predicción no se refieren solamente a las trayectorias de movimiento sino a la propia estructura de nubosidad y precipitación de la borrasca. Este tipo de borrascas frías y "viejas" tienen estructuras muy irregulares. Por un lado dominan en ella las circulaciones de mesoescala, es decir, de dimensiones relativamente pequeñas,  simuladas no del todo bien por los modelos numéricos, si bien los de muy alta resolución comienzan ya a hacerlo mejor. Por otro, la propia borrasca, aún en situación semiestacionaria, presenta ciertos movimientos casi erráticos, tampoco  bien  recogidos del todo por los modelos. Ello da lugar a que la nubosidad y las zonas de precipitación asociadas se muevan también de una forma poco previsible. 

 Por tanto, los primeros días de la próxima semana serán, probablemente, jornadas de nubes y claros, con ratos de mucha sensación de frio junto con otros de un cierto calorcito al sol, trufado todo ello de algunos chubascos de lluvia, nieve, nieve granulada, granizo blando...dependiendo de altitudes, hora del día...y características microfísicas de cada nube. Después...dependeremos de la trayectoria de la borrasca en su retorno al Mediterráneo.

Y el problema para los predictores: ¿cómo se cuenta todo ello para que el público lo entienda - certezas e incertezas, variabilidades, tipos de precipitación- correctamente? Ese es el reto y más ahora, cuando ya la atmósfera empieza a mostrar, aún tímidamente, algunos movimientos primaverales.

13 de febrero de 2013

Nevadas y tiempo seco: dos caras de una misma situación

Durante las últimas semanas están siendo noticia, tanto las abundantes nevadas en la montaña Cantábrica y en los Pirineos con las grandes crecidas de los rios que tienen su origen en esas zonas, como el tiempo seco y frío que, de forma prolongada y un tanto cansina, está afectando al resto de las regiones peninsulares. Sin embargo, estos dos efectos tan dispares, tienen una misma causa conocida: la persistencia del chorro polar del norte y noroeste sobre España.

 En invierno es normal que una amplia dorsal en niveles medios y altos de la atmósfera se establezca sobre o en las cercanías de la Península Ibérica y permanezca en situación semiestacionaria bastante tiempo. La circulación del chorro que la rodea por su flanco septentrional suele encontrarse mas hacia el norte y/o al este de la Península predominando así el tiempo estable y con abundancia de nieblas. Sin embargo, ya desde mediados de enero, la posición y la "forma" de esa dorsal ha sido tal que el chorro polar ha afectado a la Península de forma casi permanente con una trayectoria aproximada nornoroeste-sureste. Las sucesivas ondulaciones del mismo daban lugar a frentes que entraban por el norte o noroeste peninsular y se deshacían en general tras cruzar cordillera Cantábrica y Pirineos. Sólo alguna onda más marcada fortalecía a su correspondiente frente y de esta forma algunas precipitaciones han llegado hasta algunas regiones del centro.

Una típica situación de este periodo: Mapa de la superficie de 500 hPa correspondiente a las 00 UTC del 6 de febrero. La dorsal, bastante desplazada hacia el oeste, da paso al chorro polar del NW sobre la Península.  (ECMWF)
                               

Las consecuencias de este tipo de circulación sobre las distintas regiones de Iberia son muy distintas.  En las montañas del norte, la incidencia casi perpendicular de estos vientos húmedos y frios del Atlántico setentrional provocan la aparición continuada de abundante nubosidad y precipitaciones con frecuencia en forma de nieve. Sin embargo, tras atravesar esas montañas, el viento llega muy seco y un poco más templado a tierras del interior y sólo se forman nubes, en general de poca importancia, cuando de nuevo tiene que remontar montañas. Con frecuencia aparecen hermosos altocúmulos lenticulares que hacen las delicias de los aficionados por sus curiosas y atrayentes formas. Son tiempos de cierzos en el Ebro, tramontana en Baleares, "regañón" en Castilla, terrales en zonas levantinas y murcianas y levantes en la Baja Andalucía. 

En esta imagen del satélite TERRA obtenida unas doce horas después del análisis anterior de 500 hPa, pueden verse los distintos elementos descritos en el texto. La corriente fria del noroeste forma sobre el mar una estructura nubosa de "células abiertas", lo que indica que hay una gran diferencia de temperaturas entre mar y aire. El viento, al incidir sobre  Pirineos y Cordillera Cantábrica, da lugar a grandes acumulaciones nubosas semiestacionarias que producen una precipitación persistente. Las tierras del Sistema Ibérico presenatn también abundante nubosidad debido a que el aire atlántico todavía llega ahí con bastante humedad a través de las memores altitudes de los Montes Vascos. A las demás zonas, el aire llega ya muy seco y solo se forma alguna nubosidad en zonas montañosas. A veces aparecen bandas nubosas paralelas formadas a partir de la perturbación ondulatoria que se genera en el flujo al atravesar la momtaña y que a ojos del espectador aparecen generalmente como altocúmulos lenticulares. Mientras tanto, el terral provoca cielos despejados en el Mediterráneo.

Esta situación de norte y noroeste se ha hecho en estas últimas semanas muy persistente. Al tiempo que la nieve se acumula en las montañas norteñas en cantidades que no se registraban desde hace muchos años, el tiempo frío y seco en el resto de las zonas genera en muchas personas resfriados, alergias y un cierto cansancio. 

En cualquier caso hay síntomas claros de que la situación empieza a cambiar. La dorsal mueve su zona central sobre la Península de modo que el tiempo calmado y algo más suave va a ser predominante hasta el sábado. A partir del domingo o el lunes, parece que van a ser los suroestes los que nos van a afectar con tiempo nublado, lluvias y temperaturas mas suaves en la vertiente atlántica. En ese caso habrá que prestar mas atención si cabe a los rápidos deshielos. Y, estando como estamos, a  punto de empezar la segunda quincena de febrero, hay que vigilar siempre a alguna posible entrada fría desde Centroeuropa que, sobre todo, si interaccionase sobre la Península con una masa atlántica mas húmeda y templada, podría dar lugar a nevadas en muchas zonas del interior. No está clara todavía la evolución a partir de mediados de la próxima semana. Y, en cualquier caso,  febrerillo...es febrerillo.

6 de febrero de 2013

Febrerillo


Ya nunca te he vuelto a ver, pero al asomar febrero
Una carga de nostalgia me recuerda
La mirada poblada de cielos y sus almendros.

                        Ángel Virgilio: Cuando asoma febrero


Es curioso que, en la meteorología popular española, el único més que recibe un diminutivo con caracter un punto despectivo, casi maligno y en general poco fiable es febrero. "Febrerillo" aparece así reflejado en algunos refranes bien conocidos:

Febrerillo el loco, un día peor que otro

Febrerillo orate, cada día un disparate

Febrerillo corto, con sus días veintiocho; si tuvieres más cuatro, no quedara perro ni gato.

Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.

Es verdad. Probablemente es un més difícil para muchos seres vivos del hemisferio norte. Aunque el sol, que ya comenzó su ascenso en el cielo a partir del solsticio de invierno, va enviando mas energía a la Tierra, la gran inercia térmica del suelo hace que todavía éste tarde en reaccionar para empezar a calentar las masas de aire sobre él. Es por tanto el tiempo de febrero un tiempo con frecuencia desabrido; la atmósfera empieza a moverse tras el típico letargo anticiclónico invernal -este año en España no lo ha sido tanto- y comienzan a soplar vientos fríos aunque con frecuencia bajo cielos azules y sol. Algunos frentes atraviesan la Península pero sin precipitaciones abundantes excepto en las montañas; ese aire de febrero no tiene aún energía suficiente ni para contener mucha humedad, ni para dar lugar todavía a actividad tormentosa. A veces, una borrasca fría llega con rapidez y da nevadas incluso en cotas bajas de modo que el ambiente se enfría aún más. Y sí, es posible que este tiempo de sol, viento y frío acabe afectando a muchos seres vivos, incluido el ser humano, con energías ya un poco agotadas tras los meses de invierno. 



También es la meteorología popular la que ya, desde comienzos del mes, da pistas de como puede ser éste y por tanto de lo que puede quedar de invierno. Son bien conocidos los refranes ligados a la festividad de la Candelaria o de Las Candelas:

Si la Candelaria plora, el inverno es fora,
mas sin non plora, nin dentro ni fora.

Este refrán, con sus múltiples variantes, viene a indicar que, si llueve por la Candelaria, el aire atlántico ha entrado ya en España suavizando las temperaturas y haciendo más difícil -que no imposible- la entrada de aire polar o ártico. Y si no llueve...no parece entonces que haya que fiarse mucho todavía. Curiosamente, este año, la aplicación del refrán de la Candelaria ha sido un poco difícil porque, ese mismo día, un frente atravesó la Península desde el noroeste dejando en general precipitaciones poco importantes, que además sólo afectaron a muchas zonas una pequeña parte del día. Desde ese punto de vista cabe suponer que la Candelaria "lloró" muy poco - si es que lo hizo- y es probable que el invierno no haya dicho aún su última palabra. De hecho, los modelos de predicción a medio plazo siguen apuntando a la continuación de las circulaciones del noroeste sobre la Península con entradas sucesivas de aire frio y algo húmedo. Si es así se seguirá manteniendo este tiempo desabrido, típico del mes, dejando solo nevadas significativas en las montañas de la mitad norte peninsular. En cualquier caso hay que estar al acecho porque alguna onda de esa circulación del noroeste puede profundizarse un poco más y dar lugar a alguna borrasca fría que pudiera originar nevadas mas generales. 

En cualquier caso, a  lo largo del més, el sol va calentando cada vez más y la tierra lo va notando. Así lo refleja ese refrán de:

En febrero busca la sombra el perro

aunque un segundo redactor, algo mas realista, añadió aquello de:

...pero a últimos, que no a primeros.

Y, en cualquier caso, mas allá de las artimañas y maldades de febrerillo, siempre nos acompañará la belleza valiente, suave y rosa de la flor del almendro. Como algunas  otras miradas de febrero.

29 de enero de 2013

Un regalo de AEMET: escenarios y probabilidades

Con frecuencia me he referido en este blog a la importancia de la predicción probabilista y a la necesidad de que, para utilizarla, se pueda disponer libremente de productos de los modelos de predicción denominados "ensemble". Es cierto que en la web se pueden disponer de algunos de ellos procedentes del modelo norteamericano así como algún otro, muy poca cosa, del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo que dispone del mejor modelo de este tipo.

Hoy sin embargo, a través de su twitter, AEMET nos proporciona un ejemplo de un producto "ensemble" muy apropiado para conocer la probabilidad de una evolución a medio plazo. Dado que la gran duda en estos momentos es sí va a darse un cambio drástico de tiempo este próximo fin de semana con una irrupción de aire frío y un descenso marcado de la cota de nieve, el gráfico que distribuye AEMET muestra los escenarios mas probables para el sábado día 2 (día de la Candelaria), acompañados de una referencia a su probabilidad de ocurrencia. Todo ello está obtenido a partir del "ensemble" del Centro Europeo calculado durante el día de ayer.

Agrupamiento de escenarios más probables de la situación meteorológica para el 2 de febrero del 2013 calculados a partir de los datos de 12Z del día 28 de enero. El modelo "ensemble" calcula 51 posibles escenarios que posteriormente pueden agruparse en "familias" o "grupos" ,tal como se presentan aquí (Fuente: AEMET)

Sí en el gráfico nos fijamos en la primera línea de mapas, vemos los agrupamientos de los distintos escenarios mas probables de la configuración de 500 hPa para el día 2, ordenados de mayor a menor probabilidad (de forma aproximada la probabilidad se obtiene multiplicando por 2 el número de miembros en cada grupo, que viene indicado en la parte de arriba de cada mapa). Así, vemos que la primera configuración tiene un 46 por ciento de probabilidad de ocurrencia, la segunda un 16, la tercera un 14 y así sucesivamente hasta llegar a la última con sólo un 2 por ciento. Como puede verse, prácticamente todas ellas, menos la última, muestran a la Península Ibérica afectada por una profunda vaguada. Ésta es más profunda en los dos primeros escenarios (probabilidad conjunta de un 62 por ciento) y algo menos en los escenarios tercero, cuarto y quinto pero, en cualquier caso, teniendo en cuenta todos ellos, la probabilidad de que una vaguada afecte de una forma u otra a la Península el próximo fin de semana es muy elevada.

Por su parte, la segunda fila muestra las situaciones correspondientes a la presión en superficie y de la temperatura a 850 hPa para esos mismos escenarios, mientras que en la tercera fila aparecen las probabilides de precipitación superiores a 1 mm en 24 horas con colores azules, más o menos intensos, según la probabilidad es más o menos elevada.

Podrían hacerse bastantes más comentarios sobre estos mapas pero sólo he querido hacer éste de forma rápida, para que el producto no pierda actualidad, y de modo que podamos disponer de otra muestra -casi nunca accesible- de las grandes ventajas y posibilidades de la predicción por conjuntos. Quiero por otra parte agradecer a AEMET que lo haya hecho público, de momento como una muestra y en un momento de predicción muy interesante, y animarla a que lo haga con la mayor frecuencia posible, e incluso a que, si los acuerdos con el Centro Europeo lo permitieran, estuviera siempre disponible en su página web. Sería un producto muy bien acogido.

Jansà, un maestro de la meteorología mediterránea


La meteorología española sorprende por lo diverso de sus manifestaciones geográficas.  Nada tiene que ver la meteorología cantábrica con la atlántica ni ninguna de éstas con la mediterránea. Esta última posee unas características muy específicas, sobre todo en cuanto a intensidad de vientos y de lluvias, que no poseen las otras zonas y que están motivadas por su singular geografía: un mar relativamente profundo rodeado de altas montañas y estrechos valles.

Es difícil y apasionante lograr un buen conocimiento de esta meteorología. Su estudio, y la predicción de los fenómenos adversos que con frecuencia la acompañan, ha constituido siempre un reto para los meteorólogos españoles e incluso ha dado lugar a una "escuela" de meteorología mediterránea centrada básicamente en Baleares, si bien con interesantes aportaciones catalanas y valencianas así como  también por andaluzas, en este caso por lo que se refiere fundamentalmente al mar de Alborán.

Uno de los máximos representantes de esta "escuela balear" ha sido el meteorólogo Agustí Jansà, recientemente jubilado y al que hoy se le rinde una comida-homenaje en Palma de Mallorca. Fue el padre de Agustí, el también meteorólogo Josep María Jansá, quien sentó los conceptos básicos de esta meteorología a través de sus estudios y publicaciones sobre la masa de aire mediterráneo o el frente mediterráneo y en general sobre toda la climatología balear. Discípulos suyos de algún modo fueron Miquel Ballester y Jaume Miró-Granada, y de la enseñanza de ellos surgieron otros grandes especialistas actuales. De entre ellos quiero destacar a mis queridos compañeros Climent Ramis y al propio Agustí; ellos son con los que más directamente he trabajado y he aprendido sobre esta pasión mediterránea que comparto con ellos.

Agustí ha sido una curiosa simbiosis de ciencia y operatividad. Creo que su motivación fundamental ha sido siempre profundizar mediante la investigación en el conocimiento de la meteorología mediterránea, y en concreto sobre sus ciclogénesis -formación de borrascas- a las que siempre contempló como origen de los grandes temporales mediterráneos de lluvia y de viento. Sin embargo, su faceta operativa como integrante del INM/AEMET, le hizo tener siempre muy clara la búsqueda de la aplicación práctica de las investigaciones que dirigía o en las que participaba, y sobre todo de su utilización para la mejora de la predicción y vigilancia de los fenómenos meteorológicos adversos.

Agustí Jansà (Cortesía RAM)

Las iniciativas de Agustí tuvieron casi siempre una vertiente internacional convencido de que el Mediterráneo había que estudiarlo como un todo. Ello le llevó  a ser el representante oficial del INM en todos los proyectos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) relacionados con el Mediterráneo e incluso a promover proyectos conjuntos con otros países ribereños como Francia, Italia, Argelia o Túnez. Quizás el "bautismo de fuego" lo tuvo en el proyecto internacional ALPEX (Alpine Experiment) destinado a conocer mejor el efecto de la cadena alpina en los flujos aéreos para poder mejorar así los modelos y las técnicas de predicción. "Hijo" del ALPEX fue el proyecto PYREX (Pyrénées Experiment) en el que el efecto que se pretendía estudiar era el de los Pirineos. Fue llevado a cabo básicamente por Francia y España y nos ofreció un conocimiento mas exacto de cierzo y tramontana así como de la distribución de presiones y la formación de borrascas en relación con los distintos tipos de flujos aéreos en la zona. 

Muchas otras fueron las iniciativas que Agustí impulsó o participó: el Centro de Estudios del Mediterraneo occidental (CEMMO) , el Plan de Estudios del Mediterráneo Occidental (PEMMOC), el Centro Regional Especializado para el estudio de las ciclogénesis mediterráneas y mas recientemente el MEDEX (Mediterranean Experiment) englobado en el proyecto mas global de la OMM denominado THORPEX. Un mayor detalle de todas estas actividades puede encontrarse en la entrevista que la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM) le hizo en el año 2008.

Tampoco puede olvidarse la gran actividad de Agustí en temas de formación de predictores. Junto con multitud de cursos y seminarios sobre meteorología mediterránea, impartió otros sobre análisis mesoescalar. A partir de ellos,  muchos meteorólogos aprendimos un concepto nuevo de análisis de campos meteorológicos desde una visión distinta o mejor complementaria a la de la meteorología sinóptica y absolutamente necesaria para el estudio y la comprensión de muchos fenómenos regionales y locales.

Siempre he tenido una buena amistad con Agustí así como un gran respeto por sus investigaciones de las cuales he aprendido mucho de lo que yo se sobre meteorología mediterránea. Ello no ha excluido algún debate  entre nosotros sobre la relación entre las ciclogénesis mediterráneas y las lluvias intensas. Agustí siempre contempló una conexión profunda entre ambas. Yo, mas centrado en los modelos conceptuales satelitales de formación de sistemas convectivos, no tenía tan claro la necesaria presencia de una borrasca: pensaba que sólo se necesitaba una convergencia de masa cálida-masa fría en niveles bajos o bien una advección de aire cálido y húmedo también en esos niveles, junto con unas condiciones no inhibidoras de la convección en los niveles medios y altos. Al final, ampliando un poco mi visión, me di cuenta de que esas condiciones que yo consideraba necesarias hacían imprescindible la presencia de un flujo cálido y húmedo de componente este que, a su vez, suponía siempre la presencia de una zona de bajas presiones, más o menos marcada, a su izquierda.

Ahora Agustí está jubilado pero seguro que no lo está en absoluto para la meteorología mediterránea. Le he animado y lo sigo haciendo a que cuente sus experiencias y conocimientos de forma sencilla y atractiva, como él sabe hacerlo, a esa multitud de profesionales y aficionados que le leeríamos encantados y seguiríamos aprendiendo de él. Venga Agustí, anímate, ¿seguimos?

23 de enero de 2013

Nevar en Madrid

Las predicción de nevadas, y sobre todo, la determinación exacta de la altitud a partir de la cual la precipitación va a ser en forma sólida, es uno de los retos más importantes en predicción operativa, debido a los múltiples y a menudo sutiles factores que intervienen en el cambio de fase. Es frecuente que esa cota tenga que ser prevista con una indeterminación de más o menos 100 o 200 metros y, si en esa indeterminación está afectada algún gran núcleo de población, como con frecuencia ocurre en el caso de Madrid, esa predicción se convierte en un difícil reto para los meteorólogos. Hoy me quiero referir a esa dificultad y a sus consecuencias, pero antes quiero revisar sucintamente cuales son las situaciones atmosféricas de invierno mas relacionadas con las nevadas madrileñas. 

La configuración meteorológica más adecuada para producir nevadas importantes en buena parte de Castilla La Mancha y Madrid es la de una borrasca situada al sur o sureste de la Península enviando viento húmedo, frecuentemente mediterráneo, del este-sureste y un anticiclón sobre el norte de Francia o Alemania induciendo sobre la misma zona vientos muy fríos del nordeste. Se produce así una zona de convergencia en superficie sobre el interior peninsular en la que el aire mediterráneo remonta sobre el del interior de Europa, configuración que puede aparecer en los mapas como una especie de frente semiestacionario. Se forman de este modo grandes nimboestratos con una producción muy eficiente de precipitación en forma de nieve, que no se funde al atravesar la capa fría que tiene por debajo. La situación puede tener una evolución bastante lenta y las nevadas pueden ser copiosas.

Otras situaciones están ligadas a la llegada de frentes y son muy distintas dependiendo de la zona por donde lleguen éstos. Cuando un sistema frontal entra por el suroeste peninsular y se encuentra con una capa de aire muy frío pegada al suelo y con un espesor de unos cientos de metros, la precipitación, que ya sale en forma de nieve, no se funde y en esa condición llega al suelo. A diferencia del caso anterior, el aire frontal, más cálido, va sustituyendo progresivamente al aire frío y la precipitación pasa a ser en forma de lluvia, si bien la transición puede durar de unos minutos a algunas horas dependiendo de la naturaleza concreta de las dos masas de aire. 

Las cosas son muy distintas cuando un frente entra por el noroeste. En este caso, la masa de aire es más fría y seca que en el caso de las que entran por el suroeste y además, para llegar a Madrid, tiene que salvar la barrera de la sierra de Guadarrama. En ese tránsito, la circulación ligada al frente sufre muchas distorsiones e incluso el frente puede fragmentarse, con lo cual, o no se produce precipitación en forma de lluvia o nieve sobre Madrid, o ésta es muy escasa. Sólo cuando el frente es "más del oeste" pueden llegar a alcanzar Madrid alguna de sus células nubosas que vienen desde el oeste, sin haber sufrido excesivamente la influencia del Sistema Central, o habiéndose ya regenerado en parte. Creo que ésta fue en buena medida la situación que nos afectó ayer 22 de enero en Madrid.

Las situaciones más complejas están ligadas a las borrascas frías. Éstas tienen dos zonas de precipitaciones. La delantera, sin ser un frente propiamente dicho, se suele comportar como tal, pero con un movimiento algo más errático, lo cual, ya de por sí, complica algo la predicción. Pero además su nubosidad asociada puede ser tanto estratiforme como cumuliforme, o incluso estar mezcladas. En ese caso la presencia de cumulonimbos complica aún más la predicción de intensidad de la nevada e incluso de su "formato" concreto. Justamente es la zona central de la borrasca donde este problema se hace más agudo ya que ahí toda la nubosidad es convectiva. Lo "bueno" en este caso es que la precipitación, aunque intensa, suele ser de corta duración.

Indudablemente los efectos de estas borrascas frías se intensifican o se debilitan dependiendo de la trayectoria que recorren hasta llegar al centro de la Península de forma algo parecida a lo que sucede con los frentes. Lo mas complicado de todo es cuando esas borrascas vienen "marcha atrás", es decir, cuando presentan trayectorias nordeste-suroeste o las mas raras este-oeste. En estos casos la zona que antes llega es esa zona central con cumulonimbos asociados. A las mayores dificultades de los modelos para simular adecuadamente esa "marcha atrás", se une que la precipitación es fundamentalmente convectiva, con sus problemas asociados de intensidad y distribución muy irregular de la precipitación, así como de su "formato" específico (nieve, nieve granulada, granizo, granizo blando...) Una situación de este tipo es la que afectó a Madrid el 9 de enero del 2009 y que creo que mucha gente recuerda -yo desde luego la sigo teniendo muy presente- por las dificultades de todo tipo a que dio lugar.

Pero, por si fueran pocas, la predicción de nieve en Madrid aún presenta más dificultades. Para la determinación de la cota es fundamental la adecuada predicción de las temperaturas en las capas medias y bajas de la troposfera. Pues bien, resulta que los valores de temperatura, sobre todo las de capas bajas, que suelen afectar a la zona centro de la Península en este tipo de situaciones,  son los que conducen a una determinación de la cota de nieve de, alrededor de los 700-800 metros, con ese error de más o menos 100 metros a que antes me refería. Ahí se encuentra de lleno Madrid y toda su zona metropolitana. Y por si fuera poco, se suma también el efecto de "isla urbana de calor" que provoca una distorsión local del campo de temperaturas y que no es tenido en cuenta por los modelos de predicción.

Si, en estos casos, a las puras dificultades meteorológicas se suman las de infraestructuras y las de algunos comportamientos sociales, se entiende que los problemas puedan ser  importantes. En cualquier caso, cabe reconocer que, a partir de aquellas nevadas del 2009, se ha avanzado mucho en la coordinación de las administraciones para minimizar el impacto de situaciones de este tipo. 

Pero, de todos modos, si hay una pregunta que pueda poner los pelos de punta a un predictor, es la de: ¿Va a nevar mañana en Madrid?