2 de septiembre de 2021

Esta vez sí es una dana

En mi última entrada del blog comentaba cómo las torrenciales lluvias acaecidas hace unos días en Benicassim o Sagunt no estaban provocadas por una dana sino por una serie de procesos a mesoescala junto con la presencia de un aire muy húmedo. Y la finalizaba refiriéndome a la atención que había que prestar al inminente cambio en la situación atmosférica. Ese cambio se materializó ya desde la noche del martes con la aproximación progresiva de una dana a la Península provocando intensas granizadas y algunas lluvias torrenciales. Ayer miércoles  esas lluvias se intensificaron y extendieron afectando a amplias zonas de la Península con intensidades muy altas -y a veces también cantidades- que provocaron un buen número de inundaciones relámpago y grandes daños materiales. 

Topografía de 500 hPa del 1 de septiembre a las 12 UTC. El núcleo de la dana aparece sobre Lisboa mientras que su zona difluente delantera (o zona de advección de vorticidad ciclónica) genera fuertes ascensos del aire cálido y húmedo

Por tanto, y a diferencia del primer episodio de lluvias mediterráneas, esta vez sí ha sido la circulación del viento asociada a la dana la que ha actuado como mecanismo de disparo para lograr que la inestabilidad se materializara en rápidos y muy potentes ascensos del aire cálido y húmedo con el desarrollo de potentes cumulonimbos y agrupaciones de ellos.

Imagen del canal visible de AEMET de primeras horas de la tarde. La circulación de niveles altos provoca ya fuertes ascensos y la aparición de potentes estructuras convectivas.

Imagen de reflectividad radar correspondiente a la imagen anterior de satélite. Se aprecian núcleos de alta reflectividad asociados a precipitaciones muy intensas. El  potente núcleo delantero en forma de coma es el que provocó inundaciones relámpago en varios pueblos al sur de Toledo y en la propia capital. Además de la alta intensidad, el lento desplazamiento del núcleo daba lugar a mayores acumulaciones de precipitación.

Es verdad que la presencia de estas danas al final del verano o comienzos del otoño climatológico son relativamente normales pero, a mi juicio, no lo es la aparición de forma tan extensa de tan altas intensidades y cantidades de precipitación, de modo que, una vez más, cuántas veces ya, vuelven a batirse varios récords en las redes de observación. 

A mi juicio, y tal como ocurrió con la borrasca Filomena, todo ello no puede explicarse sino por la participación muy activa en estos fenómenos de aire subtropical relativamente cálido y con altos contenidos de humedad. Si se comprueba que es así y todo parece indicarlo: ¿la presencia ya reiterativa de esta masa responde a la pura variabilidad atmosférica o es una muestra del calentamiento global? Por varias razones que ya he expuesto en distintas entradas de este blog, me inclino por esta última opción. En cualquier caso, más allá de opiniones personales con poco valor, cabe insistir en la necesidad de la realización de estudios sistemáticos rápidos, de todas estas situaciones adversas y que contemplen también, hasta donde ello sea posible,  su conexión -mayor, menor o nula- con el calentamiento global con la consiguiente comunicación a la sociedad de los resultados obtenidos.

31 de agosto de 2021

Lluvias torrenciales en la Comunidad Valenciana....¿dónde está la dana?

Con frecuencia los meteorólogos hemos hecho notar que no todas las situaciones de dana suponen la aparición de lluvias torrenciales en el área mediterránea ni, por el contrario, todas las lluvias torrenciales aparecen en presencia de danas. Un buen ejemplo de esto último son los diluvios que estos pasados días han dado lugar a altísimos registros de lluvia -que puntualmente han alcanzado los 200 mm en muy poco tiempo- en poblaciones de la Comunidad Valenciana como Benicassim o Sagunto.

Cuando se observan los mapas de niveles medios de la atmósfera en estos días no aparece ninguna dana sino una borrasca situada al oeste/noroeste de la Península Ibérica que fuerza sobre ésta un débil a moderado flujo de Poniente. En superficie las circulaciones de viento han sido muy débiles si bien en algunas zonas mediterráneas aparecía alguna no muy marcada ni muy extensa circulación de levantes, algo típico en estas configuraciones sinópticas cuando un anticiclón se estaciona sobre las Islas Británicas. En resumen, nada que desde el punto de vista dinámico pudiera hacer pensar en algo más que, como mucho, algunos chubascos de poca importancia en el área mediterránea. 

Topografía de 500 hPa de las 00 UTC del 29 de agosto elaborada por el Centro Europeo, muy pocas horas antes de las fuertes precipitaciones sobre Benicassim. Como se ve no existe ninguna dana afectando al área mediterránea y la circulación sobre la zona no favorece los ascensos verticales aunque habría que investigar si llegó a existir una pequeña "colaboración" del extremo sur de la borrasca centroeuropea. En superficie no había prácticamente gradiente de presión aunque como suele ser frecuente en estas situaciones existía en algunas zonas del Mediterráneo una débil circulación de viento de levante.

La misma topografía para 24 horas después. La situación es muy parecida a la anterior y nada proclive a generar ascensos significativos del aire en el área mediterránea

Sin embargo, si la dinámica era poco o nada propicia para la generación de lluvias intensas, la termodinámica de la zona mediterránea sí lo era…siempre que recibiera una pequeña ayuda. Los sondeos, tanto observados como previstos por los modelos numéricos, mostraban una estructura vertical muy inestable con aire cálido y sobre todo muy húmedo en las capas bajas y unas capas medias y altas también con humedad y temperaturas algo frías, correspondientes al aire atlántico subtropical que la borrasca situada al oeste peninsular estaba impulsando sobre la zona aunque no cabe descartar alguna contribución de aire centroeuropeo. Un perfil vertical que, con la ayuda de un pequeño empuje ascensional, podía dar lugar a las precipitaciones que posteriormente se registrarían.

Esta magnífica imagen obtenida por el meteorólogo y fotógrafo José Antonio Quirantes obtenida  la tarde del 29 desde la provincia de Cuenca muestra con la profunda simetría del cumulonimbo que incluso en el interior peninsular la "termodinámica", con sus ascensos verticales, predominaba clarísimamente sobre cualquier intento de organización proveniente de la dinámica de niveles altos. 

....como también lo muestra esta otra de autor desconocido que ha circulado por las redes y obtenida en vuelo entre Valencia e Ibiza

Pues bien, en situaciones de dana, y sobre todo cuando la zona delantera de ésta se encuentra sobre el área mediterránea, son las características del flujo de viento que la rodea a niveles medios-altos (podríamos hablar técnicamente de advección de vorticidad o, desde otro enfoque, de difluencia) lo que fuerza el ascenso vertical del aire de las capas bajas generando las grandes masas nubosas que dan lugar a los diluvios…Pero en este caso, esa dana no existía… ¿entonces?

Entonces, el empuje tiene que venir de otras zonas y lo hace desde la superficie o capas muy próximas. Tal como ya han apuntado algunos meteorólogos expertos en temas mediterráneos basta la confluencia de algunas brisas de tierra con el débil flujo de levante durante la noche o madrugada, o la confluencia de pequeñas circulaciones aéreas sobre el mar o incluso la incidencia de un débil flujo de levante sobre las montañas cercanas a la costa, para que la atmósfera reciba ese pequeño empujón que la lleve a liberar esa gran inestabilidad que se observa en los sondeos. Y lógicamente ello desemboque en los vigorosos ascensos que se traducen en el desarrollo de grandes cumulonimbos, o incluso algún sistema convectivo, con sus torrenciales lluvias asociadas. En cualquier caso, y como ha ocurrido en esta situación, son desarrollos nubosos de relativa pequeña extensión espacial de forma distinta a las situaciones de danas donde las zonas de ascensos suelen ser bastante más extensas. 

En esta imagen de Meteosat obtenida a primeras horas de la mañana del día 29 puede verse la pequeña extensión de la zona tormentosa cuyo extremo afectó a Benicassim dando lugar a precipitaciones de unos 150 mm en muy poco tiempo. Este tipo de estructuras se desarrollan preferentemente sobre el mar donde por la noche las condiciones para liberar la inestabilidad suelen ser más favorables y penetran poco en tierra, pero cuando lo hacen muestran su grandísima eficiencia en precipitación.

Esta otra imagen del canal infrarrojo de Meteosat corresponde a la madrugada del día 30. La estructura convectiva es mayor y más estructurada que en el caso anterior y quizás se trate de un pequeño sistema convectivo. El "roce" con la zona de Sagunto es muy pequeño y duró poco tiempo pero suficiente para dejar valores de hasta 200 mm. 

Durante años la ocurrencia de estas lluvias sin una clara causa dinámica que las pudiera justificar constituía un quebradero de cabeza para los meteorólogos. Fueron las observaciones y sobre todo los estudios a mesoescala (una escala de mayor resolución espacial y temporal que la escala denominada “sinóptica”) lo que permitió comprender mejor estas situaciones que también durante mucho tiempo fueron deficientemente manejadas por los modelos numéricos de predicción. Afortunadamente, y aunque aún queda espacio de mejora, su cada vez mejor representación de las evoluciones atmosféricas y su aumento de resolución, nos anticipan ya la posible ocurrencia de situaciones sobre las que los meteorólogos deben estar atentos y vigilar muy de cerca. 

¿Tiene algo que ver el calentamiento global? Imposible saberlo sin desarrollar estudios de atribución. En principio son situaciones típicas de final de verano, sobre todo cuando en niveles medios y altos empiezan a notarse los primeros “alientos” del aire atlántico o centroeuropeo. ¿Tienen estas masas o la de niveles bajos un mayor contenido energético y una mayor eficiencia de precipitación a causa del calentamiento? Sería muy importante estudiarlo a la vista de las grandes cantidades de lluvia registradas y la importancia de algunos fenómenos asociados como fuertes vientos locales o intensas granizadas. En cualquier caso no es un fenómeno único sino la reiteración de episodios que muestran la presencia de una gran cantidad de energía en la atmósfera, la pista que debe seguirse en una investigación cada vez más necesaria de potenciar en España sobre los efectos del calentamiento global en nuestras zonas.

Mañana, 1 de septiembre, la situación meteorológica cambia sustancialmente sobre la Península y la atmósfera se muestra bastante inestable y con mucho contenido de humedad. Conviene estar, una vez más, muy al tanto.  

NOTA: Quiero subrayar, y agradecer, a mis colegas Paco Martín León (RAM) y José Ángel Núñez (AEMET en la Comunidad Valenciana) la excelente cobertura que han dado a esta situación con interesantes datos y análisis así como sus contribuciones personales.

15 de agosto de 2021

Otra "remontada de agosto"... pero distinta

Es bastante frecuente que el tiempo de agosto se vea algunos días influenciado por la llegada a la Península de aire tropical/subtropical con presencia de polvo en suspensión y la aparición de algunas tormentas en el área mediterránea. En las imágenes de los canales de vapor de agua e infrarrojo de Meteosat se suele visualizar por una banda de nubes medias y altas que arrancan al menos desde el Sahel y a través del Sahara alcanzan nuestras latitudes, razón por la que en algún momento me referí a estas situaciones como "remontadas de agosto". Es un fenómeno que, aunque a veces no bien manejado por los modelos numéricos de predicción, era ya bien conocido por veteranos y expertos meteorólogos como Inocencio Font o Alberto Linés. 

En la situación que nos afecta estos días, y aunque se hace necesario un cuidadoso análisis, también se está produciendo una "remontada" tropical/subtropical pero de una forma distinta. Tal como yo lo veo, la anómala presencia de una potente dorsal o anticiclón sobre gran parte del noroeste de África y mitad sur de la Península Ibérica da lugar a que la masa tropical haga un recorrido desde el interior del Sahara hacia el oeste alcanzando el Atlántico y uniéndose allí a un flujo del SW en niveles medios y altos. Esa trayectoria -y esa posible conjunción de masas- explicaría la aparición en los sondeos efectuados en la Península de una capa húmeda a niveles medios sobre otra muy cálida y cargada de polvo a niveles bajos. 

De acuerdo con este mapa de retrotrayectorias, el aire que llega a la Península a distintos niveles, procede del Sahara llevando luego a cabo un largo recorrido por el Atlántico subtropical.

El flujo del SW llega a la Península cargado de polvo en capas bajas y de humedad en capas medias.

Si bien la capa de niveles bajos-medios, de clara procedencia sahariana, es un ingrediente básico de la gran ola de calor que nos está afectando, es la humedad de niveles medios la que está dando lugar a la aparición de algunas tormentas y de fenómenos tales como los reventones cálidos de los que tanto se está comentando. También ese flujo del SW con la estructura vertical que presentan los sondeos es muy adecuado para la aparición de ondas de gravedad cuya rotura o evolución origina a su vez ascensos bruscos de temperatura. Unos y otros son fenómenos denominados "diabáticos" y son tenidos cada vez más en cuenta como responsables de los "picos" de temperaturas extremas a nivel local en el marco de una ola de calor más general.

Por tanto estamos ante una nueva “remontada” de agosto pero muy modificada esta vez por la curiosa presencia de esa dorsal africana sobre Marruecos y Argelia. ¿Variabilidad natural o un cambio más permanente en la dinámica tropical/subtropical? Una vez más, hay mucho a investigar. Y es urgente. 

18 de julio de 2021

Inundaciones en Alemania: ¿Fueron útiles los avisos?

En la apresurada búsqueda de responsabilidades en relación con las terribles inundaciones en Alemania, se han hecho por parte de algunos políticos declaraciones en las que, sin ningún género de dudas, atribuyen el desastre al calentamiento global. Tiempo habrá para que los estudios de atribución nos digan con cuánta más probabilidad pueden haberse dado estas lluvias en el contexto de este calentamiento, pero creo que ahora es momento de buscar algunas causas más próximas que han conducido a un agravamiento del impacto en la población.


                                                          (Harald Tittel)

A la espera de análisis más sosegados y hasta donde he podido leer en algunos periódicos europeos (aquí otro ejemplo), parece haber un amplio consenso en que las predicciones de lluvia fueron bastante correctas e incluso se llegó a emitir a principios de semana un aviso de crecida de los ríos en las zonas afectadas por el sistema europeo de información sobre inundaciones (EFAS) pero que, así como en Bélgica si se ordenaron evacuaciones preventivas en las zonas que iban a ser afectadas, las autoridades locales alemanas no llegaron a calibrar la magnitud del problema o no actuaron con la debida diligencia. En este punto es muy interesante la lectura del artículo de Jeff da Costa un experto en prevención de desastres naturales publicado en The Conversation que vivió el drama en primera persona, que atestigua como las evacuaciones se ordenaron cuando el agua ya había entrado en las casas y que señala las dificultades que deben resolverse para que los avisos resulten útiles y eficaces. 

Todo ello incide en algo de lo que me he ocupado con frecuencia en este blog: la necesidad de un replanteamiento del sistema de avisos de fenómenos adversos de modo que se base en los impactos que cabe esperar en la población y que asegure una difusión rápida y eficaz hacia la población potencialmente afectada. En concreto: textos de fácil comprensión que especifiquen qué puede suceder, cuándo y dónde, como puede afectar en cuestiones básicas a los afectados y qué medidas se recomiendan por parte de las autoridades. Y todo ello actualizado y distribuido con frecuencia por los teléfonos móviles en las zonas que pueden ser afectadas, además de por las redes sociales, radio y TV. Y tras cada episodio, un análisis cuidadoso de qué información se recibió, como se interpretó y cuál fue su utilidad. Creo que es la única manera de que cada vez sean menos frecuentes esas imágenes de personas afectadas que aseguran no haber recibido (o no interpretado correctamente) los avisos que hayan podido emitirse.

Naturalmente que no ignoro las dificultades de coordinación o de reorganización que ello implicaría entre organismos estatales, regionales y locales, y más aún en España donde hasta para luchar contra una pandemia es realmente difícil lograr entendimientos y acuerdos. Pero es necesario actuar antes que lamentar víctimas y daños en un entorno en que, o cada vez aparecen más fenómenos atmosféricos de gran intensidad, o bien nuestra vulnerabilidad a ellos es cada vez mayor.


16 de julio de 2021

La ola de calor de Canadá y las copiosas lluvias de Alemania: las dos caras de un mismo fenómeno

Son verdaderamente trágicas las noticias que nos llegan desde Alemania y algunos otros países limítrofes. Las fuertes y continuadas lluvias han provocado extensos e intensos desbordamientos de ríos que han arrasado un gran número de edificios, y las víctimas y desaparecidos van alcanzando unos valores dolorosos y sorprendentes.

Desde el punto de vista meteorológico la situación es conocida. La presencia de la zona delantera de una dana, interaccionando con el aire muy recalentado provocado por una dorsal anticiclónica, ha provocado tremendas estructuras convectivas que han descargado grandes diluvios. Además hay algo que ha hecho mucho más grave la situación: el lentísimo, casi nulo, desplazamiento de esa dana hacia el este al ser “bloqueada” por la gran dorsal que se extendía desde el norte de Grecia hasta el norte de Finlandia. 

La situación del pasado miércoles 14 de junio. El borde delantero de la dana centrada sobre el norte de Italia hacía ascender aire cálido de niveles bajos creando grandes estructuras convectivas y copiosas lluvias. Al tener la dana "bloqueado" su paso hacia el este por la gran dorsal anticiclónica las precipitaciones se producían sobre las mismas zonas dando lugar a muy importantes acumulaciones de lluvia.

Como apuntaba la situación no es desconocida. En esta entrada de mi blog de junio de 2013 comentaba otra situación de este tipo en Centroeuropa y se apuntaba que los estudios realizados hablaban de periodos de retorno de mas de cien años. En aquella ocasión se registraron valores muy parecidos de precipitación pero  las víctimas fueron muchísimas menos.  Hay que estudiar por qué. ¿Quizás el bloqueo no fue tan marcado? ¿Ha sido ahora un problema de naturaleza del terreno? ¿De ordenación del territorio?

En cualquier caso este concepto de “bloqueo” nos suena muy cercano. Hace muy pocos días, nos referíamos a la tremenda ola de calor de la Columbia Británica y comentábamos que la presencia de una gran dorsal de bloqueo había sido la causa básica de esa también tremenda situación. Un bloqueo significa situación muy estacionaria tanto para situaciones de calor -si se está bajo la dorsal- como para precipitaciones muy persistentes si se está bajo la dana o borrasca fría que suele aparecer a su izquierda. En el fondo, las dos caras del mismo fenómeno.

Hace unos años apareció un artículo que se convirtió en una referencia fundamental en el que se planteaba que el marcado calentamiento del Ártico, la amplificación ártica, provocaría un chorro polar mas ondulado con mayores posibilidades de un estrangulamiento de sus meandros y, por tanto, de formación de situaciones de bloqueo. Después esa teoría ha sido muy discutida y no se ha llegado a alcanzar todavía un acuerdo básico.

¿Están aumentando las situaciones de bloqueo? ¿Provienen de una mayor y progresiva ondulación del chorro o existe otro mecanismo poco conocido aún por el que la cálida atmósfera subtropical remonta cada vez más hacia el norte? ¿Están potenciados los efectos de los bloqueos por una mayor disponibilidad energética a causa de un aire más cálido y de mayor capacidad para retener humedad? ¿Contribuyen a las altas temperaturas terrenos cada vez más secos? ¿Están cambiando las zonas geográficas proclives a los bloqueos?

Estoy seguro de que más pronto que tarde aparecerán estudios de atribución que nos informarán de la probabilidad de que estas intensas y extensas lluvias hayan tenido mayor o menor relación con el calentamiento global. En cualquier caso la cada vez más frecuente aparición de fenómenos extremos hace necesaria una intensificación de las investigaciones sobre los cambios que pueden darse o se están dando en la circulación general con énfasis sobre los bloqueos y sobre la evolución de las estructuras subtropicales. Y si es importante para cualquier parte del mundo, para España es vital. 

3 de julio de 2021

La ola de calor de la Columbia Británica: "cúpula cálida", vientos catabáticos... ¿algo más?


Mucho se ha comentado y escrito en los pasados días sobre la tremenda ola de calor que ha afectado a zonas del sur de la Columbia británica canadiense y zonas cercanas del estado norteamericano de Oregón. 

Las zonas más afectadas por la intensa ola de calor (BBC)

A falta de que se publiquen estudios más rigurosos y sosegados, se han apuntado como causas básicas el establecimiento en esa zona de una potente dorsal anticiclónica –“cúpula de aire cálido” se ha denominado en muchos medios- que mantuvo durante unos días una situación de gran estabilidad con cielos despejados y, añadido a ello, un posible calentamiento por subsidencia,  potenciado aún más en algunas áreas por los efectos de vientos catabáticos o descendentes.

Lytton, la población donde se llegaron a registrar los casi 50ºC se encuentra en un estrecho valle entre montañas donde los calentamientos producidos de los vientos catabáticos o descendentes pueden ser muy importantes (Google Earth)

Pero, aún teniendo en cuenta todo ello, es difícil justificar esos valores de entre 45 a casi 49ºC en esas latitudes. Hay a mi juicio un par de factores más que pueden haber contribuido a esa “ola de calor perfecta”. Uno es la presencia junto al flanco occidental de la dorsal, muy cercana a las zonas de altísimas temperaturas, de una pequeña depresión en niveles medios que reforzaba el gradiente en esa zona y que pudo provocar una advección más intensa de aire cálido con vientos de mayor velocidad.  Ello pudo dar lugar a un reforzamiento y una mayor intensidad de los calentamientos catabáticos a que me refería Si eso fue así, ese “calor de arriba” no vendría tanto de una subsidencia sino de esos efectos provocados por el viento del sur. 

Análisis del geopotencial de 500 hPa y de la temperatura de 850 hPa correspondiente a las 12 UTC del 28 de junio, cuando se registraban las temperaturas más elevadas en superficie. Puede observarse junto al flanco occidental de la dorsal y muy cerca de la costa la pequeña dana que podría haber intensificado el fenómeno (ECMWF)

Un segundo factor que planteo como hipótesis, porque no tengo datos directos, es la posible gran sequedad del terreno. Si existía esa sequedad -y no me extrañaría que fuera así debido a las situaciones de dorsal anticiclónica que parecen afectar cada vez mas a estas zonas- parte del calor llegado -en horizontal o vertical- no se habría empleado en una eficaz evaporación, sino en calentar mas el terreno y la capa de aire que reposaba sobre él. 

Todo ello suscita la cuestión de si la tendencia a una mayor sequedad en determinados territorios como consecuencia de cambios en la circulación general de la atmósfera está provocando también un efecto de “amplificación” mediante el que las situaciones de olas de calor puedan ser cada vez más intensas en esos territorios con mayor déficit hídrico, algo que, una vez más, deberíamos estudiar más profundamente en España dadas nuestras singularidades hídricas.

NOTA: Este importante efecto de la relación entre el déficit hídrico y la potenciación de las olas de calor queda muy bien reflejado en este artículo publicado en Nature por investigadores portugueses y españoles en noviembre del pasado año. 


24 de mayo de 2021

El Plan "España 2050" y la investigación del cambio climático en España: algunas reflexiones

 

Estoy leyendo estos días el plan “España 2050” que presentó el Gobierno la semana pasada y muy en especial elcapítulo dedicado al denominado “Cuarto Desafío”  que lleva por título “Convertirnos en una sociedad neutra en carbono, sostenible y resiliente al cambio climático”. A partir de un interesante análisis de la evolución en España durante las últimas décadas y de una, a mi juicio, bastante acertada diagnosis de la situación actual, se pasa revista a las posibles evoluciones climáticas futuras y a partir de ellas se establece la necesidad de llevar a cabo cuatro grandes transformaciones reflejadas en una serie de objetivos para, como dice el propio texto, “hacer frente a la emergencia climática”.


Mi opinión es que se trata de un interesante estudio cooperativo y marca un camino que sería importante recorrer. En cualquier caso sí quisiera referirme a algo que echo de menos entre todos esos objetivos: la potenciación en España de las investigaciones relacionadas con los cambios inducidos por el cambio climático en las circulaciones atmosféricas de nuestro entorno geográfico.

Me explico un poco más: el punto de partida para el establecimiento de los objetivos que se señalan en este plan son básicamente las conclusiones del Quinto Informe del IPCC y también del excelente estudio publicado en 2017 por la Agencia Estatal de Meteorología bajo el título “Guía de escenarios regionalizados del cambio climático sobre España a partir de los resultados del IPCC-AR V”. De sus conclusiones se desprende la práctica certeza sobre el aumento gradual de las temperaturas en España pero surgen bastantes más dudas sobre el comportamiento de las precipitaciones, dudas basadas en buena medida sobre el  distinto comportamiento de las técnicas de regionalización utilizadas.

La raíz física de estos cambios son y van a seguir siendo las variaciones  que la circulación general atmosférica experimente sobre nuestra zona geográfica. Esos cambios están regidos en gran medida por los comportamientos de los chorros polar y subtropical y también por el de las circulaciones de carácter ciclónico en las zonas subtropicales. Y, así como todo ello no parece que deba influir mucho en la clara tendencia al aumento de las temperaturas, sí podría hacerlo en lo que respecta al comportamiento de las precipitaciones, tanto en cantidad como en su forma.


La evolución del clima en España estará regida en gran medida por la evolución de los chorros polar y subtropical. Es por tanto muy importante profundizar en el impacto que sobre ellos producirá el calentamiento global. 

Por lo que se refiere a la evolución del chorro polar existen bastantes estudios que, si en un principio apuntaban hacia la lenta disminución de su velocidad y por tanto al predominio de ondulaciones más marcadas –y por tanto posible mayor formación de danas-, estudios posteriores están discutiendo y revisando aquellos primeros resultados. En todo caso, se trata de un comportamiento de gran interés para España ya que de ello dependería la mayor o menor afectación por parte de las borrascas ligadas a ese chorro o bien el número de danas que pudieran generase, si bien no sabemos si ello ocurriría en unas ubicaciones distintas a las actuales y, por tanto, no quedaríamos directamente afectados por ellas. Y otra cuestión relacionada es si esas danas, unidas a un mayor calentamiento del océano, podrían dar lugar a la aparición de mas estructuras de carácter subtropical en su seno.

Si nos referimos ahora en la posible evolución del chorro o chorro subtropicales, los estudios son más escasos y las incertidumbres mayores. Y lo mismo puede decirse sobre el comportamiento de las estructuras subtropicales en el contexto de una expansión hacia el norte de la atmósfera subtropical o, más en concreto de la denominada "célula de Hadley". Ese comportamiento sería también vital para conocer hasta que punto podrían afectar en un sentido u otro a las posibles precipitaciones en la Península y desde luego en Canarias.

De acuerdo con estos planteamientos, y como he sugerido en repetidas ocasiones, creo que sería importante –aunque el Plan España 2050 no lo recoja específicamente- que, junto con la profundización en los trabajos de regionalización, se estableciera -y dotara- conjuntamente por los Ministerios de Ciencia e Innovación y de Transición Ecológica un plan de investigación que profundizara en estas causas “raíces” de la evolución del cambio climático en nuestro entorno así como en la realización de estudios de atribución que clarificasen los posibles impactos del calentamiento en algunos de nuestros fenómenos atmosféricos más significativos. 

Este plan debería involucrar de forma cooperativa al menos a los grupos y departamentos universitarios interesados en estas cuestiones y a la Agencia Estatal de  Meteorología. Y, por supuesto, estaría perfectamente coordinado e integrado con el resto de líneas de investigación que ya se están llevando a cabo en España a este respecto. Sus resultados serían de gran importancia para la planificación de muchas actuaciones a medio y largo plazo en España y, por otra parte, permitiría establecer un “relato” más comprensible para el público sobre el modo de actuar del calentamiento global, dado que se referiría a la evolución de elementos atmosféricos bastante más conocidos tras tantos años de informaciones meteorológicas en los medios de comunicación.