2 de noviembre de 2016

Avanzan las masas

En mi primer libro, "Recuerdos del tiempo", comentaba la frase con la que mi jefe en el Centro de Análisis y Predicción, el meteorólogo Paco García Dana, me saludaba muchas mañanas cuando llegaba a la oficina, allá a principios de los 80. Con una amplia sonrisa decía ¿Qué tal Ángel? ¿Como están las masas?...Y él mismo se contestaba ampliando aún más su sonrisa: "Las masas avanzan sin poderse contener", recordando quizás a algún filósofo. Aunque era una frase hecha, se refería a la impresión que a mí me hubiera producido el estudio de los análisis sinópticos a los que yo ya había echado un vistazo al llegar al Centro, un rato antes que él. Naturalmente, el interés por las masas tenía relación con los cambios en la circulación atmosférica que hubiera podido detectar en los mapas sinópticos.

He recordado esta frase de mi querido maestro -y el de muchos otros predictores de aquella época- al ver cómo los modelos ya apuestan firmemente por una entrada de aire polar durante el próximo fin de semana. Una masa fría que sustituiría a la subtropical que nos acompaña casi permanentemente. De este modo podría cumplirse, aunque con un ligero retraso, el famoso dicho de "Por los santos, nieve en los altos", ya que esta entrada produciría nevadas de distinta intensidad en zonas relativamente altas de las montañas de la mitad norte y un poco más altas de las sierras béticas y penibéticas.

Desde mi punto de vista, este cambio de tiempo viene unido a una reestructuración de la circulación hemisférica, por lo que creo que es interesante utilizar los correspondientes mapas del Centro Europeo, si bien tenemos que hacerlo con el modelo determinista. Es algo que puede "disculparse" si no nos vamos mucho más allá de las 72 horas.

Empecemos por el análisis de 500 hPa de la pasada madrugada:

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Junto con la presencia de nuestra familiar borrasca fría frente a Portugal que, si se quedara ahí durante unos días, no me extrañaría que desarrollara alguna estructura subtropical, conviene que nos fijemos en la vaguada existente sobre Canadá y cuyo eje se encuentra alineado sobre el meridiano 110ºW, y sigamos su evolución en los siguientes mapas:

Mañana, día 3 a las 00 UTC:


El eje de la vaguada norteamericana está ahora sobre el meridiano 90ºW y se ha profundizado un poco, probablemente por la evolución del chorro polar sobre el Pacífico y/o su interacción con las Rocosas (no pasa de ser pura hipótesis que habría que explorar más a fondo). Empecemos también a fijarnos en una débil vaguada sobre Islandia y en el máximo del chorro que la acompaña. Por su parte, "nuestra borrasca" se ha desplazado muy ligeramente hacia el sur.

El viernes, día 4:

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La vaguada norteamericana ha alcanzado ya la costa este (meridiano 75ºW aproximadamente) y parece que va a arrastrar y después a absorber a la dana que se encuentra delante de ella. Por su parte, la vaguada de Islandia se ha desplazado hacia el norte de las Islas Británicas, en la dirección que apuntaba el máximo de viento que la acompañaba.

Sábado, día 5:


Cambios importantes: el eje de la vaguada norteamericana está ahora sobre el meridiano 65ºW aproximadamente y ha englobado en su circulación los restos de la dana, que ahora es una pequeña vaguada de la circulación del chorro situada un poco al suroeste de Groenlandia. Por su parte, la vaguada que estaba sobre el norte de las Islas Británicas no se ha movido hacia el sureste, tal como su máximo de viento asociado hubiera hecho pensar, sino que más bien se ha profundizado y extendido hacia el sur, iniciando así el movimiento que la llevaría probablemente a situarse el domingo sobre la Península Ibérica. 

¿Cuál podría ser la causa de este cambio? Pues, en primera aproximación, la acción de un máximo del chorro apuntando hacia el sur, tal como se observa al noroeste de Galicia. ¿Y cuál la causa de ese máximo, o de su dirección? Es un poco difícil saberlo contando sólo con estos mapas, pero mi impresión es que tiene que ver con la interacción entre la vaguada norteamericana y la gran dorsal meridiana del centro del Atlántico norte, que prácticamente no se mueve. Probablemente hay un aumento de gradiente que intensifica el chorro. Éste se hace inestable y esa singularidad hace que el patrón de ondas tenga que reajustarse. ¿Habrá también tenido algo que ver la absorción de la dana por la vaguada? Probablemente, pero no creo que haya sido lo más determinante. 

Pero hemos avanzado mucho con el modelo determinista (no disponíamos de ningún hemisférico probabilístico y hemos supuesto que el determinista hasta 72 horas no se comportaría muy mal). Es momento de pasar ya a la visión probabilística para este mismo dia, aunque a un nivel mucho más regional:



La visión probabilística nos confirma que el modelo determinista es todavía suficientemente fiable en nuestra zona de interés, si bien la mayor incertidumbre aparece -como era de esperar- en la zona del máximo de viento al noroeste de Galicia, que conduce a la vaguada y que es él que -salvo interferencias- va a determinar la trayectoria de la vaguada. Veamos que ocurre al día siguiente, domingo 6:



Ya con la vaguada sobre la Península, el mayor nivel de incertidumbre se relaciona con el chorro descendente y, por tanto, con la mayor o menor extensión hacia el sur de la vaguada y, por tanto, con la profundización hacia el sur del aire frío. 

Veamos el lunes, 7:


El modelo determinista apunta hacia una ligera retrogresión, algo que no desdeña la información probabilística, e incluso la posibilidad de llegada de algún embolsamiento frío secundario (atención al máximo de viento un poco al oeste de Irlanda). 

Al día siguiente, martes 8:


Ese embolsamiento frío parece existir con cierta probabilidad, mientras la vaguada se ha extendid0 algo más hacia el sur.

A partir del miércoles, el modelo determinista apunta hacia un paso de la vaguada hacia el este, y a una posible circulación de noroestes sobre la Península, pero la incertidumbre es ya tan elevada que no merece la pena seguir. Sin embargo sí quiero referirme al importante avance del aire frío hacia el sur, tal como refleja este mapa probabilístico de la temperatura de 850 hPa para la madrugada del martes: 


De él se desprende que hay una probabilidad en absoluto despreciable de que la isoterma de 0º C  a 850 hPa (línea roja) se desplace hasta el norte de Andalucía. De ser así, creo que esta irrupción fría vendría un poco adelantada en el tiempo.

Por tanto, de momento, las masas avanzan. ¿Será una tónica del próximo invierno, o serán estas masas contenidas por las potentes dorsales? Hay síntomas que apuntan hacia lo primero, aunque hay que tomarlos con reservas...Hablaremos de ello en otro momento. Hoy la entrada se ha hecho ya excesivamente larga.





26 de octubre de 2016

Caminos de borrascas

Ahora que la última borrasca fría se ha centrado ya sobre Canarias y provoca allí algunas lluvias importantes, puede ser interesante revisar su evolución en las imágenes satelitales del canal de absorción de vapor de agua. Vamos a seguir la elección de un camino que la llevó -quizás algo antes de lo que cabía esperar- hacia el archipiélago, y no hacia la zona de Madeira-Golfo de Cádiz en unos días climatológicamente muy propicios para haberse producido esa evolución. Lo hacemos analizando las imágenes de las 06 UTC de estos últimos días para ver  los cambios experimentados en periodos de 24 horas:

Sábado, 22 de octubre:

                        


Se inicia el proceso clásico de formación de una profunda vaguada atlántica. La imagen se parece mucho a las de otras situaciones que han llevado a la formación de una dana en la zona típica de Madeira-golfo de Cádiz. Sólo sería necesario un máximo de viento con la velocidad necesaria en la rama descendente de la dorsal atlántica para llevarla algo más hacia el sur. Sin embargo, esa circulación tropical-subtropical que se encuentra más baja de latitud, podría interferir en la evolución.

Domingo, 23 de octubre:

                          

El ramal descendente de la dorsal atlántica progresa hacia el sur menos de lo que cabría esperar -bien sea por falta de suficiente velocidad o por interferencia con la circulación subtropical. Se inicia la transformación de la vaguada en una borrasca fría al oeste de Galicia.

Lunes, 24 de octubre:

                              

Todo parece indicar que se produce una intensificación de la dorsal atlántica con la aparición de un nuevo máximo de viento en el chorro polar. Ello provoca un crecimiento de la misma hacia Islandia, al tiempo que la hace inclinar su eje hacia el este. La lógica contrapartida es el movimiento de la borrasca fría hacia el suroeste y la iniciación de un nuevo centro algo más al sur del primitivo. Ni su ubicación, ni su desplazamiento hacia el sur pueden permitir ningún desarrollo ciclónico sobre el Mediterráneo.

Martes, 25 de octubre:

                                  

El nuevo núcleo de la borrasca se encuentra ya en la zona de Canarias mientras el original queda frente a Portugal, muy debilitado. La profunda vaguada que acoge a ambos se estrecha cada vez más, de forma simultánea al crecimiento de la dorsal atlántica y al de otra, acompañada de aire muy cálido y polvo, sobre el norte de África.

Hoy, miércoles 26 de octubre:

                                       


La borrasca canaria tiene ahora una apariencia muy madura y queda ya aislada de la circulación principal mientras que el núcleo frente a Portugal ha desaparecido, o al menos ha quedado oculto por nubes más altas. 

Utilicemos ahora ya el análisis de las 00 UTC de hoy:


Llama la atención el crecimiento de la dorsal africana hacia el Mediterráneo occidental con aire muy cálido y polvo en suspensión, algo poco frecuente en la zona a finales de octubre. Se observa por otra parte la reconstrucción de la circulación principal con el paso de una vaguada poco profunda sobre el área cantábrica. 

Tras su paso, y en el transcurso de un par de días, todo parece indicar que el lento desplazamiento de la borrasca canaria hacia el oeste va a propiciar una conexión entre la dorsal africana y la atlántica hasta establecer una perfecta estructura de bloqueo con la dorsal anticiclónica centrada sobre la Península Ibérica. Calor y calimas sobre la Península a finales de octubre. 



Todo parece indicar que la situación se mantendrá con pocos cambios durante el fin de semana. Luego, el 1 de noviembre es el día de Todos los Santos. "Por los Santos nieve en los altos" ¿será así este año?...

Todo va a depender del comportamiento de una nueva vaguada que aparece en los mapas previstos acercándose a la Península ya en las primeras horas del día 31:



No está claro si afectará de lleno  a la Península o se quedará algo más al norte. Las apuestas de los modelos probabilísticos no son fuertes en el sentido de que pueda ir más hacia el sur,  mientras sí que aparecen algunas posibilidades de que se pudiera quedar más al oeste de Galicia y Portugal. Hay que esperar.




¿Qué puede haber de anormal en estos comportamientos respecto a la climatología? Por lo que se refiere al descenso hacia Canarias de la actual borrasca creo que simplemente puede atribuirse a la pura variabilidad natural. Más extraña me resulta la persistencia en la muy escasa ubicación de las danas en el golfo de Cádiz durante los últimos años. Se forman, pero quizás un chorro relativamente alto en latitud no propicia su marcado descenso hacia el sur, y cuando descienden no suelen moverse hacia el golfo. Se estacionan más al oeste y propician la entrada de la dorsal africana sobre la Península. ¿Pura variabilidad natural, que puede modificarse en cualquier momento...o incidencia del calentamiento global en los patrones ondulatorios del chorro polar, no sólo en ondulaciones más marcadas sino también en un patrón hemisférico algo distinto? Esperemos que sea sólo lo primero.

19 de octubre de 2016

Meteorología y prensa: De Norteamérica a Europa

Siempre me ha llamado la atención el interés de la prensa norteamericana por los asuntos y servicios meteorológicos, y no sólo desde un punto de vista meramente informativo sino también desde la investigación y reflexión. El último ejemplo ha surgido en relación con el paso del huracán Matthew por zonas de la costa este norteamericana. Pues bien, entre los distintos artículos aparecidos quiero destacar ahora dos: uno referido a la necesaria mejora del sistema de avisos y el otro al comportamiento del sistema de predicción norteamericano.



El primero apareció en Mashable el pasado día 10 de octubre. En él, su autor Andrew Freedman, se refería a la necesaria modificación, o más bien sustitución, de la conocida escala Saphir-Simpson basada en la intensidad de los vientos de un huracán y en su potencial poder destructor. Freedman argumenta que, con frecuencia, los principales daños no son causados tanto por el viento sino por las intensas lluvias y/o las mareas de tempestad, fenómenos que podrían estar siendo cada vez más intensos en buena medida por un océano cada vez más cálido. Para ellos no existe una escala que el público pueda relacionar con su potencial peligrosidad, mientras que en el inconsciente colectivo sí está profundamente grabada la idea de que un huracán comienza a ser realmente peligroso a partir de la categoría 3....de la escala de Saphir-Simpson. Una idea que puede conducir a dramáticos errores ya que huracanes de menor categoría, o incluso tormentas tropicales, pueden ser más dañinos por lo que a inundaciones o corrimientos del terreno se refiere. Tras esta consideración el articulista pasa revista a algunos otros índices propuestos para evitar estos equívocos e insta a los responsables a tomar pronto una decisión sobre esta crítica cuestión. 



El segundo artículo apareció hace un par de días, el 17 de octubre, en el The New York Times Magazine y su autor es Michael Behar. Es un trabajo extremadamente crítico con el Servicio Meteorológico norteamericano, esta vez en relación con las deficiencias en la predicción de la intensidad de Matthew. Está basado fundamentalmente en comentarios del blog de Cliff Mass, un conocido meteorólogo norteamericano y profesor de la universidad de Washington conocido por sus críticas al NCEP, el organismo responsable del citado Servicio Meteorológico. Críticas tanto por la menor calidad de sus modelos respecto a los del Centro Europeo y Gran Bretaña, como por sus técnicas operativas, o por la falta de liderazgo y coordinación respecto a toda la modelización meteorológica estadounidense. El artículo es discutible, como también alguna de las opiniones de Mass, pero lo que me interesa destacar de él son dos cosas: una, el interesante debate en el seno de la sociedad norteamericana sobre su meteorología y sus servicios meteorológicos y otra el reconocimiento de William Lapenta, director del NCEP, sobre el buen servicio prestado por las críticas de Cliff Mass y su reconocimiento de que fueron en buena medida responsables del aumento de crédito a este organismo por parte del Congreso norteamericano tras los serios problemas en la predicción de Sandy.

Cuando desde Estados Unidos, uno vuelve la mirada sobre Europa se encuentra con un panorama muy distinto. Más allá de algunos excesos informativos sobre determinados fenómenos adversos o de las críticas apresuradas sobre alguna predicción aparentemente desacertada, no se encuentra fácilmente -o al menos yo no las conozco- reflexiones serias sobre el futuro de la meteorología europea, el sistema de avisos Meteoalarm, o los planes o políticas del Centro Europeo a Plazo Medio, solo por poner algunos ejemplos. 

Y si nos centramos en España: ¿alguna investigación o reflexión sobre la necesaria evolución de nuestro sistema de avisos, las predicciones o productos meteorológicos que recibe el público, las posibles mejoras en la predicción de fenómenos convectivos o la más profunda utilización de la predicción por conjuntos? ¿O quizás sobre los resultados de los distintos estudios sobre la observación o las proyecciones del cambio climático en nuestro país?

Creo que trabajos y críticas constructivas y bien hechas sobre estos u otros temas serían bien recibidos por la sociedad española y por la propia AEMET, ya que ayudarían a abrir o a iluminar caminos. Pero me temo que, en estos tiempos, los políticos y los periodistas -mejor las empresas de comunicación- están en otros temas.

11 de octubre de 2016

La Virgen del Pilar cumple...¿Lo harán santa Teresa o San Lucas?

Como si la atmósfera quisiera cumplir con esa tradición no escrita de que el tiempo suele cambiar a más lluvioso y frío hacia la Virgen del Pilar (al menos en la vertiente atlántica), aquí nos llega, justo mañana día 12, una borrasca fría con un frente frío muy desarrollado y con aire frío en su núcleo de niveles medios, que va a originar lluvia en mayor o menor escala en toda la Península y Baleares. Sin embargo, lo va a hacer con una no muy habitual trayectoria noroeste-sureste, obligada por una dorsal atlántica que avanza tras ella. No estamos por tanto ante un temporal de poniente ni de suroestes, aunque transitoriamente los vientos puedan soplar de esa dirección.

En esta imagen del canal de vapor de agua de Meteosat correspondiente a las 09 UTC de hoy, 11 de octubre, puede verse al noroeste de Galicia, y todavía relativamente alejada la borrasca fría que nos trae el sustancial cambio de tiempo coincidiendo con la festividad del Pilar. Su no muy habitual trayectoria hacia la Península Ibérica viene forzada por el avance de la dorsal atlántica que aparece al oeste de ella.
Veamos su situación para la próxima madrugada:

Topografía de 500 hPa prevista para la madrugada del 12 de octubre por el modelo del Centro Europeo. La posición de la borrasca fría da lugar a que de forma muy pasajera fluyan sobre la Península vientos del oeste y del suroeste...que de momento no van a tener continuidad. La ausencia de colores morados indica que no existen discrepancias entre el modelo determinista y el probabilístico.
Pero, puestos a recordar tradiciones, no cabe olvidar que el día 15 es Santa Teresa y también forman parte de la tradición las intensas lluvias y riadas que, con frecuencia, pueden aparecer en estas fechas en el Mediterráneo; así en muchas zonas se recuerda "la riada de Santa Teresa" o "la riada de San Lucas", unos días más adelante. De hecho, si esta borrasca se hubiera estacionado en la zona del golfo de Cádiz, en vez de irse rápida hacia el Mediterráneo, hubiera hecho posible el desarrollo de una borrasca en superficie en la zona de Alborán-Palos que, a su vez, hubiera propiciado un buen temporal de levante en la zona mediterránea. Aún así, su paso puede originar también algunas lluvias intensas en la zona aunque parece que se centrarían hacia Cataluña y sur de Francia donde llegarían los vientos húmedos del sur y sureste de forma más clara.


Vamos a ver todo ello en los mapas siguientes:

La topografía de 500 hPa prevista para la madrugada del viernes nos muestra el rápido paso de la borrasca hacia el Mediterráneo, incluso debilitándose y convirtiéndose en vaguada. La información probabilística no nos deja mucha duda sobre ello de forma distinta a las que sí existen sobre el  sector de chorro que acompaña a la nueva baja atlántica situada al oeste de Irlanda. ¿Podría venir hacia el golfo de Cádiz?

Topografía de 500 hPa para la madrugada del día de Santa Teresa. Aunque hay algunas dudas (morado intenso) sobre la ubicación de la baja atlántica, no parece que en ningún caso pudiera desplazarse mucho más al sur. También aparecen algunas dudas sobre la posición de la "antigua" vaguada (la evolución de la baja que nos atraviesa mañana) en el sentido de que quizás pudiera moverse un poco más despacio, condicionado probablemente a la evolución corriente arriba. En ese caso las lluvias en el norte de Cataluña-sur de Francia podrían persistir un poco más.

Pero si Santa Teresa este año "no cumple" en el sentido meteorológico...¿lo hará San Lucas el día 18? Pues tampoco parece que vaya a ser así.

La topografía prevista de 500 hPa para la madrugada del 18 al 19 de octubre nos muestra otra baja alojada en el seno de otra vaguada del chorro polar. La incertidumbre más acusada se extiende más hacia el norte de la Península Ibérica. Sin embargo la información probabilística nos indica que no dejemos de vigilar esa vaguada porque podría extenderse algo más hacia el sur.  En cualquier caso, no parece probable que esa baja pudiera descender hasta la zona "interesante" para el Mediterráneo. También conviene vigilar la posible llegada de una baja de origen subtropical a Canarias, algo insinuada por la información probabilística. 
Por tanto, aunque hay intentos de "cumplir", el chorro polar no parece sentirse de momento con mucha energía para bajar en bloque de latitud -lo que nos podría llevar a un temporal atlántico de lluvias- o a formar vaguadas más extensas hacia el sur, con formación de danas y temporales mediterráneos. En cualquier caso, y como apunto arriba, no hay que perder de vista la posible llegada en estos días de una baja de tipo subtropical a Canarias. ¿Llegará? ¿Vendría luego hacia la Península? Algunas posibilidades hay. De momento bienvenidas sean estas "regadas" episódicas.



5 de octubre de 2016

Historia de una nube

En el atardecer del pasado lunes, una curiosa nube aparecía hacia el oeste de Madrid. Quise fotografiarla pero no tuve la oportunidad de hacerlo. Sin embargo, estaba seguro que muchas personas habían reparado en ella y que un buen grupo la habría fotografiado y pronto aparecería por la red. Así fue; no más de media hora después, la nube, tomada desde distintas posiciones, estaba ya en Twitter siendo objeto de comentarios y valoraciones. Aquí presento una pequeña muestra de las imágenes que circulaban en ese momento:

Esta foto la obtuvo Rubén del Campo que identificó a la nube como "altocumulus stratiformis con pequeñas virgas"

Araceli Acosta la fotografió desde el monte de El Pardo
Así la fotografió Victor Rica
Y así la vio -supongo que es la misma- Toño Fernández-Cañadas desde el puerto de Navacerrada

Me llamó mucho la atención esta solitaria nube así como las "virga" que pendían de ella. Como no podía ser menos, me pregunté sobre su origen.  Si miraba la imagen de satélite veía ésto:

Imagen MET del canal de vapor de agua del 3 de octubre a las 18 UTC
 Y si ampliamos más la zona peninsular, algo destacaba sobre el centro:

En esta imagen ampliada vemos como a niveles medios de la troposfera aparece una zona fronteriza entre dos masas de aire, una más seca y otra más húmeda que atraviesa la Península desde el noroeste hacia el este-sureste. En ella y hacia el centro peninsular aparecen dos pequeñas blancas. ¿es la más oriental nuestra nube?
Sin hacer un estudio más detallado no es posible asegurar que esa pequeña mancha blanca fuera nuestra nube; pero lo que si está claro es que se formó en esa frontera que, en una animación de imágenes, se movía en dirección suroeste-nordeste. Es como si la masa seca se desplazara en esa dirección y provocara algunos ascensos en la masa húmeda. En esos ascensos llegaba a originar alguna nube -o protuberancia en ella- con un espesor suficiente como para generar algunos cristales de hielo que podían precipitar y a continuación evaporarse rápidamente formando "virgas".

¿Nos puede ayudar algo conocer el entorno sinóptico en el que se desarrolló? Aquí están los análisis del Centro Europeo de horas anteriores y posteriores a su formación:

Análisis de las 12 UTC del día 3 de octubre, unas 6 horas antes de las fotografías
Análisis de las 00 UTC del 4 de octubre, unas seis horas después de las fotografías

Aunque la señal es muy ténue y la conclusión puede ser discutible, parece que a las 12 UTC una débil vaguada y quizás frente en altura, aparece sobre el centro-oeste peninsular. A las 00 UTC del día 4 todavía una mínima señal de ella aparece hacia el País Vasco. 

Por tanto, de estos someros análisis lo que creo es que un débil frente en altura se movía ese día desde el suroeste hacia el nordeste y provocaba -como ya apuntaba antes- esos ascensos en la frontera con la masa húmeda delantera; ascensos con la energía suficiente como para provocar una débil precipitación que se evaporaba rápidamente al atravesar el aire seco "posfrontal". En cualquier caso me hubiera gustado haber podido analizar los radiosondeos de Madrid de ese día, pero las dificultades de hallarlos -si es que se hallan- por Internet no lo hizo posible. Aprovecho en este punto para sugerirle una vez más a AEMET lo importante que sería que, al menos los radiosondeos españoles, aparecieran en su página web.

Pero, si vamos un poco más allá ¿por qué sólo se formaron estas dos nubes -o zonas nubosas- que aparecen en la imagen? ¿por qué no se formaron en toda la zona de discontinuidad? ¿Las provocó alguna turbulencia interna del flujo aéreo? ¿Tuvo algo que ver la orografía? Hoy por hoy son, al menos para mi, preguntas sin respuesta. 

Y hay otra pregunta interesante: ¿podríamos predecir algún día la formación de una nube de este tipo, a que hora y sobre que lugar? Naturalmente, una primera respuesta es qué interés podríamos tener en ello, a no ser para obtener una buena toma fotográfica o cinematográfica. Pero la pregunta es más conceptual: en este mundo de grandes avances en la modelización numérica con modelos llegando a las decenas de metros de resolución, con modelos ensemble regionales caminando hacia la escala kilométrica y con las masivas cantidades de datos de observación obtenidos por medios muy diversos... ¿sería factible esa predicción -determinista o probabilística- si realmente interesara? 

Mi opinión es que podría hacerse utilizando ese tipo de modelos en zonas con una potente red de observación en superficie y en niveles bajos y medios, tal como las cercanías de un aeropuerto y lo que tendríamos es una mayor o menor probabilidad de que una nube de ese tipo se formara a una hora concreta. 

En cualquier caso, los verdaderos puntos de interés para estos modelos son las estructuras tormentosas con todos sus fenómenos adversos asociados así como las predicciones detalladas para entornos urbanos vulnerables. Una estupenda información de cómo se está trabajando en este campo en Japón nos la compartió ayer en las redes Daniel Santos y puede encontrarse aquí. Por otra parte, si se quiere profundizar de una forma mucho más amplia en los logros y tendencias de la predicción numérica a nivel mundial y a todas las escalas, creo que esta publicación de la OMM gratuita  e interesantísima es verdaderamente útil, sobre todo sus capítulos 16 a 18.

Avancemos por tanto fuertemente en el campo de la predicción de los fenómenos adversos, al tiempo que disfrutamos de estas hermosas y atractivas nubes que aparecen en nuestros crepúsculos, sin saber felizmente ni cuando, ni donde...ni quizás por qué.




27 de septiembre de 2016

Fenómenos adversos: menos sensacionalismo, mejor comunicación y más probabilidades

En los últimos días han aparecido dos publicaciones relacionadas con los fenómenos atmosféricos adversos que, si bien tratados en contextos muy distintos, creo que merecen atención y reflexión aunque se pueda estar o no de acuerdo con sus planteamientos. 

La primera es un artículo publicado muy recientemente en la revista Weather, Climate and Society que lleva por título "Atmosfear: Communicating the efects of climate change on extreme weather" (algo así como "Atmosfear: la comunicación de los efectos del cambio climático sobre el tiempo adverso). Los autores son dos profesores de la Universidad de Manchester y, aunque sólo he tenido acceso al resumen del articulo, queda claro que pretenden alertar sobre un posible exceso mediático en la vinculación de los fenómenos adversos con el cambio climático; y en ese contexto acuñan el término "atmosfear" que sólo se me ocurre traducirlo como "miedo a la atmósfera".  Estiman los autores que un abuso en la relación entre ambos conceptos simplifica excesivamente el complejo problema del cambio climático; que la gestión de los fenómenos adversos debe hacerse con otro tipo de medidas más allá de las políticas de emisión de contaminantes y que los daños causados por el cambio climático pueden ser menores que los originados por una mucho mayor exposición y vulnerabilidad de la sociedad a ellos.

Creo que las ideas del artículo -al menos tal como vienen expuestas en su resumen- son discutibles y en ese debate entra el Washington Post en este interesante artículo. En cualquier caso están en conexión con algo a lo que ya me he referido en otras ocasiones: el excesivo espacio y énfasis que se da en muchos medios a bastantes fenómenos atmosféricos cuyo nivel de adversidad -si ha existido- ha sido mínimo, así como el peligro de incidir excesivamente en su vinculación con el cambio climático, sin esperar a estudios que corroboren o no esa hipótesis. Ello contrasta desgraciadamente con el poco -casi nulo- tiempo que se dedica a conseguir una buena comprensión de los avisos, de sus potenciales impactos y de las posibles medidas a tomar.  Y no digamos a una explicación clara y lúcida sobre la realidad del cambio climático y sus efectos.

La segunda publicación a que me refería es otro artículo aparecido esta vez en la página web "The weather social" integrada por un grupo de meteorólogos norteamericanos. Se trata de una lúcida e interesante reflexión sobre cómo manejar la información sobre posibles huracanes y sus efectos dada por los modelos numéricos con varios días -o incluso alguna semana- de antelación, en un mundo dominado por una comunicación inmediata, totalmente abierta y rápidamente perecedera. ¿Cómo prevenir en ese contexto la información errónea, los falsos mensajes, las malas interpretaciones?

Creo que se trata de un planteamiento muy importante y más cuando el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo se plantea como uno de sus objetivos principales a alcanzar en el plazo de los próximos diez años, la predicción de fenómenos de alto impacto con dos semanas de antelación. Sin embargo, el Centro añade a ese objetivo algo a lo que no se hace ninguna referencia en el artículo de "The weather social" y que me parece absolutamente básico: esa predicción se hará con un enfoque probabilístico. 

Es algo con lo que coincido plenamente. No creo que los Servicios Meteorológicos deban ocultar cualquier información que den los modelos operativos de predicción. Mi opinión es que siempre hay que dar la mejor información disponible desde el punto de vista científico y, en el caso de las predicciones, ello incluye necesariamente la información sobre la probabilidad de ocurrencia explicada con mucha claridad e incluso con la disposición de ayudas audiovisuales muy didácticas sobre su interpretación.

Es verdad que la disposición de la información con tanto tiempo de anticipación puede originar -tal como apunta el artículo norteamericano- un descontrol en el flujo de la información. Sin embargo, eso no puede ser motivo para no difundirla porque, entre otras cosas, acabará circulando -y más descontrolada aún- de un modo u otro. Esta es una cuestión donde los psicólogos sociales y los expertos en comunicación pueden colaborar intensamente con los Servicios Meteorológicos reflexionando e investigando sobre cómo difundir los mensajes para ser comprendidos y poco manipulados y cómo y por donde deben llegar a los potenciales afectados.

Estamos avanzando mucho en las técnicas de predicción y en la utilización masiva de las redes sociales, pero todo ello mejorará muy poco el servicio público si no se dan pasos decididos para conseguir una mayor empatía con el público y, a partir de ahí, establecer un relato claro y asequible desde la verdad científica y con la comunicación más adecuada. ¿Estamos dando pasos en esa dirección? Por que si no lo hacemos, ¿tiene sentido tanto dinero invertido y tanto esfuerzo de investigación?

21 de septiembre de 2016

Noticias, reflexiones e incertidumbres de septiembre

Septiembre es con frecuencia un mes de extremos. Ese mes que, "o seca las fuentes o lleva los puentes", se está  esta vez decantando por lo primero, si bien las lluvias cantábricas provocadas por esa curiosa borrasca -que para algunos tuvo un cierto tinte subtropical-, las de Cataluña, unidas a algunas entradas frías y las más recientes de Baleares provocadas por una pequeña dana subtropical, han aliviado algo la sequedad en esas zonas. Pero tanto amplias zonas de la vertiente atlántica como, sobre todo, buena parte de la mediterránea, siguen a un mes antes de cerrar el año hidrológico, con un acusado déficit de lluvias como bien refleja este mapa recién publicado por AEMET:

Porcentaje de la precipitación acumulada entre el 1 de octubre de 2015 y el 15 de septiembre de 2016 (AEMET)
Pero si el mes ha sido escaso en lluvias no lo ha sido tanto en acontecimientos meteorológicos. A la tremenda entrada cálida -yo diría tórrida de principios de mes- sucedió la aparición de esa curiosa borrasca cantábrica a la que antes me refería y, casi junto con ella, el acusado descenso de temperaturas en gran parte de las regiones españolas provocado por una baja fría.

Creo que esa tremenda entrada del sur, que tantos récords pulverizó, merece un estudio detallado y estoy seguro que ya se estará haciendo. Quizás, en ese contexto, habría que ver si se trata más bien de un episodio aislado o se englobaría en la tendencia hacia la que apuntan varias investigaciones de bruscas oscilaciones norte-sur unidas a un chorro  cada vez más ondulado debido al calentamiento de las regiones polares. De hecho, algo así es lo que ha sucedido este mes cuando a esa entrada cálida sucedió el marcado bajón térmico que tanto desestabilizó a muchas personas. En cualquier caso, y como viene ocurriendo desde hace tiempo, la anomalía cálida fue más significativa que la fría, lo que indica que el cómputo final de las entradas norte-sur y sur-norte resulta finalmente cálido.

Por lo que respecta a la borrasca cantábrica, cuya naturaleza tantas dudas suscitó entre quienes veían una pura seclusión cálida (lengua cálida que se desarrolla en la fase final de algunas borrascas extratropicales) y los que apreciaban rasgos subtropicales, quizás sería también interesante un estudio. Probablemente podría estar orientado hacia hasta qué punto es un fenómeno inédito en el Cantábrico -algo a lo que apuntaba Météo France al tiempo que señalaba rasgos subtropicales- o es algo que ha sucedido alguna vez más, como yo tiendo a pensar. Y sería importante para ver si las estructuras con rasgos de tropicalidad o subtropicalidad van apareciendo cada vez más hacia el norte.

Pero tras todas estas consideraciones, surge -como el dinosaurio que todavía está ahí cuando te despiertas- la cuestión de cuándo van a llegar las necesarias lluvias. Los mapas a medio plazo son poco halagüeños cuando apuntan -y con una probabilidad reseñable- hacia el establecimiento sobre España de una gran dorsal cálida, que de prolongarse durante la primera semana de octubre, podría dar lugar a la caída de algún récord de ese mes. 

Mapa probabilístico de 500 hPa previsto para el primer día de octubre. La dorsal se marca con una apreciable certeza si bien podría no estar tan extendida hacia el norte. Por otra parte aparece una cierta posibilidad de una entrada fría del norte-nordeste. Sin rastro de un posible temporal de lluvias (fuente: ECMWF)
Aunque a más plazo cualquier predicción baja mucho su fiabilidad, cabe notar que los modelos estacionales apuntan más bien hacia el tiempo seco. 

Mapa de predicción estacional elaborado por AEMET para el trimestre septiembre-noviembre. La probabilidad de tiempo seco es predominante
En este contexto es importante hacer referencia a la noticia que ha saltado a los medios en los últimos días sobre una importante alteración en el ritmo de la QBO. La QBO (Quasi biennial oscillation) es un patrón de circulación en los vientos estratosféricos en zonas ecuatoriales que cambian periódicamente su dirección. Cada ciclo de esta oscilación comienza con una fuerte corriente de vientos del oeste que fluyen como un cinturón en la estratosfera ecuatorial. En el transcurso de más o menos un año, estos vientos se debilitan y descienden de altitud hacia la zona más baja de la estratosfera al tiempo que son remplazados por vientos del este. A continuación, estos vientos del este van también descendiendo de altitud y debilitándose al tiempo que, de nuevo, se refuerzan los "oestes".  Se mantiene así un ciclo que, de media, suele durar 28 meses. 

Pues bien, la noticia a la que hago referencia y que saltó a los medios a primeros de mes, apunta a que, a finales del 2015, y por primera vez desde que se viene observando la QBO, empezó a notarse como los vientos del oeste, que habían comenzado a descender, interrumpieron ese descenso y comenzaron a ascender de nuevo, cortando el descenso de los "estes" y no permitiendo su total establecimiento. Pero, al mismo tiempo, unos nuevos "estes" aparecieron en la parte más baja de la estratosfera por debajo de los "oestes" que ascendían. En cualquier caso, en el pasado mes de junio, parecía que ya los "oestes" habían reemprendido su ciclo normal de descenso. 

La causa que ha originado esta anomalía no está clara. Se apunta por un lado a su relación con el fuerte -y para algunos extraño- "El Niño" que hace poco ha finalizado, o bien con procesos ligados al cambio climático...¿O podría ser una fluctuación dentro de la variabilidad natural?

Sea uno u otro su origen, la mirada está puesta ahora en la relevancia que esta anomalía pueda tener en el tipo de circulaciones que nos afecten este otoño y por tanto en si vamos a tener mas o menos lluvias. Como es sabido los vientos estratosféricos afectan, aunque con un cierto retraso, a las conexiones entre las latitudes tropicales y las medias. En este contexto, hace un par de días, un periódico recogió las declaraciones de Ernesto Rodriguez Camino, uno de nuestros mayores expertos en temas de cambio climático y predicción a largo plazo, en las que apuntaba que, como consecuencia de esta anomalía de la QBO, es probable que en el próximo invierno el chorro polar fluya más hacia el norte y con él las borrascas atlánticas; algo que significaría menos lluvias para la Península Ibérica. Y a este respecto cabe señalar cómo el Met. Office británico refuerza su campaña de poner nombres elegidos por votación popular a las borrascas que afecten a las Islas Británicas durante los próximos meses y que potencialmente puedan producir adversidades por lluvia y viento.

Todo orienta hacia un otoño-invierno más bien parco en precipitaciones. Pero, como vemos, la atmósfera es tan compleja y nuestro conocimiento de su dinámica es todavía tan poco completo que cualquier predicción estacional, sobre todo en latitudes medias, tiene siempre una baja fiabilidad. Vamos a ver.