8 de octubre de 2015

A vueltas con Joaquín y todavía alguna incógnita

En mi entrada de ayer comentaba algunas cuestiones sobre la previsible llegada este fin de semana a la península ibérica del que hasta hace pocas horas ha sido huracán Joaquín y dejaba algunas incógnitas abiertas. Hoy, las cosas parecen estar más claras, aunque no todas, y al mismo tiempo han ido surgiendo, como es lógico, algunos elementos de debate.

En ese contexto, y antes de seguir adelante, mi opinión sobre como nombrar al que, yo mismo, en algún párrafo de mi entrada, y por abreviar, llamaba ex-Joaquín. Indudablemente, el nombre se pierde cuando deja de ser una estructura claramente tropical. Sin embargo, mientras exista esa estructura, y para evitar confusiones, se suele mantener el nombre. Así, hoy mismo el Centro Nacional de Huracanes habla de ciclón post tropical Joaquín y el Met Office británico lo rotula directamente como EX JOAQUÍN: 


Creo que esta denominación es puramente informal o útil para abreviar, como en el caso del mapa. Lo lógico sería hablar del ex huracán Joaquín o, con más propiedad y sobre todo cuando ya pase a la categoría de borrasca extratropical, "borrasca procedente de la evolución del huracán Joaquín" pero es excesivamente largo. Por tanto, y en este contexto, me referiré a él como "ex huracán". Pero sé que es polémico.

De un modo u otro, el NHC la considera ya post tropical, a punto de pasar a extratropical,  y ha dejado de emitir los correspondientes avisos, si bien parece mantenerlo con categoría de tormenta tropical en cuanto a vientos.  Lo que si da por hecho es que su destino final es la península ibérica:



algo que también va confirmando cada vez más la última salida de las trayectorias procedentes del modelo ensemble GEFS:



Lo que para mí sigue siendo una incógnita es el proceso de interacción entre el ex huracán y la vaguada de la circulación polar que llega inmediatamente detrás y que va a establecerse como elemento rector del tiempo sobre la Península durante la primera mitad de la próxima semana:


Así, en este mapa del GFS previsto para las 00 UTC del domingo, se ve sobre Galicia la vaguada unida a los restos del huracán mientras que, al noroeste de la misma, y ya muy cerca, aparece la nueva vaguada a que antes me refería.


Doce horas después, todavía se aprecia alguna señal de la primera vaguada sobre Cantabria y Castilla y León. mientras que la segunda ya está muy cerca de Galicia.

Los mapas correspondientes de superficie son éstos:

Puede verse un seno de baja presión sobre el Cantábrico de algún modo independiente de la borrasca principal de Galicia. 



Doce horas después aparece -o se refuerza algo- una suave seno depresionario sobre el nordeste peninsular -que podría ser el que se encontraba sobre Cantabria- mientras que la borrasca principal sigue prácticamente estacionaria en Galicia. 

¿Son dos estructuras distintas? ¿Pasan antes hacia el este los restos de Joaquín como entidad independiente, o actúa directamente sobre ellos la segunda vaguada? A mi juicio no es una cuestión puramente "academica" porque...¿"trabaja" la segunda vaguada sobre el gran "paquete" de humedad del ex huracán? ¿pasa antes ese "paquete" hacia el este? Pienso que la importancia de las lluvias que se produzcan desde el domingo hasta el lunes depende en buena medida de este hecho. 

Esta cuestión conecta sobre el hecho de la posible emisión de avisos por parte de AEMET y en su caso sobre el tipo de avisos. La normativa contempla la emisión de avisos especiales cuando en un plazo de 60 horas un huracán o tormenta tropical se encuentre a una distancia de 1000 km o menos de las zonas españolas, pero no va a ser este el caso. A mi juicio, lo más importante sería la emisión de avisos específicos de viento y/o de acumulación de lluvia -si proceden- acompañados -como ya se empezó a hacer ayer- de notas informativas actualizadas a diario, donde se describa con toda claridad la naturaleza de la situación y su evolución y haciendo referencia a los avisos y a su seguimiento puntual.

7 de octubre de 2015

Joaquín, sus quiebros y sus incógnitas

Las probabilidades de que la borrasca en que se convertirá el todavía huracán Joaquín, llegue el próximo fin de semana a la península ibérica, van creciendo según van saliendo nuevos datos de los modelos numéricos. En una temporada de muy escasos huracanes en el Atlántico, como suele ser habitual en presencia del fenómeno de El Niño, Joaquín ha despertado cierta expectación y controversia ya que ha supuesto otro fallo significativo del modelo norteamericano GFS, que lo llevaba hacia la costa estadounidense, cuando el modelo IFS del Centro Europeo lo alejaba hacia el océano. De nuevo, tras el anterior y significativo error del GFS con Sandy, el IFS se ha vuelto a revelar como el de mayor calidad en el medio plazo.

Situación a primera hora de la mañana de hoy, 7 de octubre: La vaguada en pleno desarollo que va a afectar mañana a la mitad sur peninsular, y especialmente al área mediterránea, se encuentra ahora centrada sobre Madeira. Joaquín se encuentra aún en medio del Atlántico norte. 

Lo que no acababa de estar claro era cuál sería la trayectoria final de Joaquín desde la parte central del Atlántico norte hacia el continente europeo. Ha sido una satisfacción ver el uso continuado en las redes de las salidas del modelo GEFS ensemble norteamericano con las posibles trayectorias y una tristeza la poca o nula accesibilidad a las del también superior ensemble del Centro Europeo, en lo que, a mi juicio, es un flaco servicio social y un error de estrategia. Pero de poco sirve esta humilde opinión frente a la de los grandes intereses políticos.

Trayectorias del todavía Joaquín obtenidas del ensemble GEFS. Si bien en los días anteriores, las trayectorias apostaban algo más por dirigirlo hacia las islas británicas, hoy la apuesta es mucho más clara por conducirlo hacia la península ibérica. Como puede verse hay un punto crítico al suroeste de Irlanda donde las trayectorias divergen. Corresponde a la situación prevista para el próximo viernes cuando se inicia un cambio sustancial en la circulación del chorro polar que puede llevar a una nueva retrogresión.

Volvamos a Joaquín. Según los últimos datos del Centro Nacional de Huracanes de Miami (NHC), se va encontrando cada vez más con aguas más frías y con una mayor cizalladura vertical. Ello va a hacer que la convección decaiga mucho y que, no más tarde de mañana, inicie su transición a borrasca extratropical, con lo que pasaría a denominarse ex-Joaquín y luego, incluso, a no tener ya ningún nombre salvo que...otras entidades lo mantengan. 

El NHC se decide ya a apostar por su trayectoria hacia la península ibérica situándolo frente a las costas gallegas en la mañana del próximo sábado. 

Aún con un cierto "cono de incertidumbre", el NHC sitúa a la borrasca extratropical ex-Joaquín frente a las costas gallegas en la madrugada del sábado.

Aunque esta solución se impone cada vez más no ha estado exenta -y todavía lo está- de ciertas dudas. Viendo en el gráfico de más arriba las posibles trayectorias para los próximos días, puede observarse que la incertidumbre se generaba en medio del Atlántico cuando gran parte de ellas (hoy ya menos) apuntaban hacia las islas británicas y otras tantas, con mas o menos variaciones, hacia la península ibérica. También daba la impresión a veces de que la borrasca se iba hacia Irlanda, pero que hacía un quiebro extraño y giraba hacia el Cantábrico y la Península. A mi juicio esta aparente indefinición está motivada por las dudas sobre si una vaguada del chorro polar "iba a llegar a tiempo" de conducirla hacia Irlanda. Lo vemos con el modelo ensemble del Centro Europeo.


A mediodía del próximo viernes, la vaguada que nos afectará mañana jueves, se aleja ya por el Mediterráneo. El pequeño vórtice, todavía cerrado, del, ya seguramente, ex-Joaquín, aparece con una probabilidad muy aceptable, al noroeste de Galicia. Es una zona con una muy débil circulación, y de ahí, probablemente, las "dudas" de los modelos. Es posible que si la vaguada que se encuentra a su noroeste hubiera avanzado un poco más rápida, lo hubiera dirigido finalmente hacia las Irlanda.


En la mañana del sábado, la vaguada unida a ex-Joaquín se encuentra con una probabilidad elevada junto a Galicia mientras que la vaguada mediterránea ha formado ya una dana sobre Cerdeña. Al sur de Groenlandia aparece una dorsal que, en rápido avance, va a dar lugar probablemente a una retrogresión.


En la mañana del domingo, la débil vaguada de ex-Joaquín, parecería encontrarse sobre el norte de Argelia tras haber atravesado la Península, mientras que por delante de una rápida dorsal atlántica se ha formado una nueva vaguada, en el inicio de una posible retrogresión. Y aquí se presenta una gran duda porque, sin embargo, los mapas de los modelos deterministas nos sitúan a ex-Joaquín todavía sobre el noroeste peninsular en la mañana del domingo. ¿Es él?, ¿ es una nueva borrasca unida a la también nueva vaguada atlántica? ¿Potencia esta nueva vaguada a ex-Joaquín y lo ahonda, al tiempo que la vaguada débil unida a él se deshace mientras se aleja? 

Es pronto para saberlo, pero es una evolución apasionante. Lo que, en principio, parece es que. sea una u otra la causante, el puente festivo puede resultar aguado en muchas zonas de la Península, como muestran estos mapas del Centro Europeo. 






Creo que hay que seguir la evolución con mucho detalle y estar atentos a predicciones o posibles avisos de AEMET. 

En fin, ¡menos mal que la fiesta no es la de San Joaquín...porque lo parece!

5 de octubre de 2015

¿DANA o dana?

Con ocasión de una de las últimas entradas de este blog, un querido colega, Alex Roa, me comentaba si no habría llegado ya el momento de escribir el acrónimo DANA -hasta ahora siempre con mayúsculas- con minúsculas, dana, ya que su uso continuado entre profesionales, aficionados y medios de comunicación, lo está convirtiendo en un nombre común.

Me pareció muy acertada su sugerencia, pero, antes de dar el paso y denominarla ya así en mis escritos, me pareció oportuno hacer una consulta a la Fundación del Español Urgente (fundéu). Debo decir, ante todo, que me ha sorprendido la amabilidad y rapidez con que atendieron mi consulta a través de un intercambio de tres o cuatro mensajes en menos de 24 horas. Creo interesante transcribir a continuación una síntesis del diálogo mantenido:

Ángel Rivera (AR): En los años 90 se introdujo en el Instituto Nacional de Meteorología, la expresión DANA como acrónimo de Depresión Aislada de Niveles Altos, tratando de sustituir el término “gota fría”. Si bien este último se sigue usando, DANA es cada día más frecuente entre profesionales y aficionados así como también en los medios de comunicación. ¿Sería el momento de escribirlo con minúsculas, ya como un nombre común?

fundéu (f)  La expresión gota fría, con la que se alude a un fenómeno meteorológico, se escribe sin resalte tipográfico y es usada informalmente en lugar del término técnico más preciso depresión aislada en niveles altos o su sigla DANA.
En los medios de comunicación se pueden encontrar frases como las siguientes: «Infraestructuras prepara a Orihuela para una “gota fría”», «Hacia mediados de mes una dana atravesó el sur peninsular, provocando precipitaciones los días 14 y 15, y subidas de las temperaturas» o «Las danas vienen acompañadas de un importante aparato eléctrico» .
Gota fría hace referencia a una ‘masa de aire que se desprende de una corriente muy fría y que desciende sobre otra de aire caliente produciendo grandes perturbaciones atmosféricas’, según el Diccionario académico. Esta construcción no requiere comillas ni cursiva ni mayúsculas iniciales, ya que es una expresión común; su plural es regular: gotas frías.

La Agencia Estatal de Meteorología española (AEMET) aconseja el uso de la secuencia técnica depresión aislada en niveles altos —con minúsculas, pues son nombres comunes— y, alternativamente, de su sigla DANA, que se escribe con todas las letras en mayúscula.
Por otra parte, se recuerda que la formación del plural en las siglas permanece invariable en los textos escritos, por lo que lo adecuado es escribir las DANA (no las DANAS, las DANA’s ni las DANAs).
Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir: «Infraestructuras prepara a Orihuela para una gota fría», «Hacia mediados de mes una DANA (depresión aislada en niveles altos) atravesó el sur peninsular, provocando precipitaciones los días 14 y 15, y subidas de las temperaturas» y «Las DANA vienen acompañadas de un importante aparato eléctrico».
AR: Permítanme insistir. ¿No sería éste un caso parecido al de ovni o láser que empezaron siendo acrónimos y son ya nombres comunes escritos con minúsculas? ¿Cuál sería la diferencia? ¿esperar más tiempo a que dana se haga más común?
f: En efecto, no se encuentran todavía muchos documentos en los que se use lexicalizada esta sigla.
AR: Discúlpenme que insista. Si los autores de distintas publicaciones entienden que la escritura de "dana" con minúsculas no está permitido, no la usarán, aunque por otra parte se esté utilizando ya bastante en redes sociales y medios de comunicación…
f: No es una norma rígida. Si indicamos que se escribe con mayúsculas es porque ese es el uso, no porque sea un norma obligatoria. Si considera que ha llegado el momento de escribir dana, no hay inconveniente en que lo haga.
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Por tanto, como sí creo que ha llegado ese momento, por mi parte voy a escribir dana...aunque, después de tantos años, ¡seguro que en algún momento, se me escaparán todavía las mayúsculas!

1 de octubre de 2015

Finaliza el juego, siguen los retos

Todo parece indicar que este fin de semana va a finalizar el largo proceso de retrogresión atmosférica que se puso en marcha el pasado lunes y al que dediqué las dos últimas entradas de este blog (Juegos de tronos y Siguiendo a los actores). Un fuerte segmento del chorro subtropical va a poner fin al "tiempo del este" y van a ser de nuevo las circulaciones atlánticas las que predominen otra vez sobre nuestro territorio. En cualquier caso, la evolución nos ha brindado interesantes imágenes de satélite y curiosos análisis de los niveles medios de la atmósfera, al tiempo que nos ha permitido profundizar un poco más en las complejidades y dificultades de predicción de este tipo de procesos.

La situación del 29  de septiembre a las 12 UTC vista por el canal WV de Meteosat. Se aprecian los distintos remolinos ciclónicos (pequeñas DANAs o gérmenes de ellas) que discurren desde Rusia hasta el Atlántico y que se acaban englobando en la amplia borrasca atlántica centrada sobre Azores. La circulación subtropical que rodea a esta baja, va a sufrir un reforzamiento durante este fin de semana y va a hacer que se mueva hacia el este, cortando ya la progresión de las DANAs y reestructurando la situación general.
La situación era relativamente preocupante porque iba a dar lugar a la formación de algunas DANAs, que a su vez podrían originar fuertes lluvias en distintas zonas, pero sobre todo en el área mediterránea. Esas lluvias tuvieron lugar fundamentalmente durante el miércoles, y aunque algunas de ellas, por su intensidad, originaron algunos problemas puntuales -y por desgracia algún fallecido- han sido en general muy beneficiosas para muchos lugares donde el agua estaba siendo ya realmente necesaria. Fue el fruto de un gran sistema -o complejo- convectivo, la estructura nubosa y precipitante en que se convirtió en el aspecto visible de esta situación.

Imagen del sistema o complejo convectivo que se desarrolló sobre una amplia zona mediterránea durante la madrugada y mañana del 30 de septiembre (Imagen AEMET)

Fue justamente la actividad de la DANA del miércoles la que ha dado lugar al mayor número de debates en las redes sociales, básicamente por tres razones. En primer lugar era difícil saber cómo y donde se iba a formar la baja de superficie que debería provocar el flujo húmedo de levante que focalizaría las precipitaciones más intensas. Se trataba de una situación un poco atípica porque la interacción de la DANA con otra onda de una circulación subtropical que discurría muy poco al sur de ella, hacía que la primera no quedase muy bien definida, ni su ubicación fuera la más "adecuada". Al final, los modelos manejaron relativamente bien la ubicación de esa baja y las lluvias más importantes afectaron, como estaba básicamente previsto, al archipiélago balear y de forma más puntual a zonas de Cataluña y de la Comunidad Valenciana. 

El segundo debate provenía de la profundización que pudiera sufrir esta baja de superficie y que condicionaría en gran medida los vientos que pudiera producir. La duda venía porque algunos modelos, sobre todo, los de más alta resolución, parecían exagerarla mucho, de modo que la borrasca aparecía como un ojo de buey en los mapas, casi con la apariencia que presentan los ciclones tropicales. Pues bien, la baja se profundizó lo suficiente como para provocar un fuerte temporal en la mar, pero no tanto como apuntaban esos modelos. La opinión de algunos expertos es que aquellos podrían haber exagerado más de la cuenta el desarrollo de la convección y, como consecuencia, la gran -y en buen parte artificial- cantidad de calor latente liberado habría causado esa anómala profundización. Pues bien, esta constatación da lugar a otro sub-debate en el sentido de hasta qué punto estos modelos pueden ser correctamente utilizados por personas no expertas en ellos y, sobre todo, que no estén al tanto de los cambios que periódicamente se producen en los mismos y de las consecuencias que esos cambios puedan originar. Dado que estos modelos están disponibles en Internet y van a seguir estando, mi opinión es que los Servicios Meteorológicos deberían publicar, también por Internet, una especie de guías o discusiones técnicas, tal como lo hace el Centro Nacional de Huracanes, en las que se razonara el comportamiento de los modelos en cada situación concreta y se explicara el porqué de seguir a uno u otro, dadas sus características y las de la propia situación. No es el momento de abundar en ello, pero creo que sería muy beneficioso para todos.

La tercera cuestión que se ha suscitado era si esta borrasca se iba a convertir en un medicane (ver esta entrada de mi blog quien desee conocer o recordar de qué se trata). 


En esta imagen de hoy, 1 de octubre a mediodía, aparece la estructura nubosa, ligada a la borrasca fría generada por el acople vertical de la DANA y la borrasca de superficie, anteriormente separadas. En el interior  de esa borrasca puede aparecer una estructura tipo medican favorecida por la fuerte convección y la casi nula cizalladura. No está del todo claro aún si ésta de hoy puede llegar a serlo. No existe todavía una definición oficial ni organismo que lo determine (Imagen: SAT24)
El debate ha sido interesante y agrada mucho ver cómo cada vez hay más personas muy formadas e interesadas en estas cuestiones, más allá de los propios profesionales. Pues bien, cuando escribo estas líneas, no hay todavía una conclusión cerrada, pero todo apunta a que le va a faltar muy poco para serlo. El problema, en cualquier caso, es que, tanto si lo es como si no, no hay ninguna institución autorizada oficialmente para definirlo, seguirlo, pronosticarlo y emitir, en su caso, las informaciones o avisos necesarios, tal como ocurre en el caso de los huracanes. La Organización Meteorológica Mundial es la que debería tomar postura y, en su caso, poner en marcha las medidas necesarias. Pero, tal como estamos viendo en el caso del "bautizo de borrascas" al que ya me referí en una entrada anterior, las propuestas y acuerdos internacionales, y más en estos campos, tienen una gestión compleja y muy, muy lenta. Una vez más, las informaciones, los debates y los retos cabalgan sobre las redes sociales a una velocidad que sobrepasa a los en general lentos reflejos de las instituciones oficiales. Es hora de reinventarse si se quiere mantener un servicio público eficaz y coordinado.

Y para finalizar, recordar, aunque no sirva para mucho, el gran interés que tendría llevar a cabo un experimento de campo sobre estas situaciones y estas lluvias mediterráneas, tal como ya comentaba en la entrada dedicada a las últimas lluvias de la Valldigna. Sería la forma de entenderlas mejor y los modelos de predicción podrían simularlas de un modo mucho más acertado. ¿No sería una importante prioridad científica y, sobre todo, social?












Visión de octubre



Con esta entrada dedicada al mes de octubre y extraída del capítulo correspondiente de mi libro Meses y tiempos, completo mi visión de los doce meses del año que he venido publicando desde el pasado mes de noviembre.




 Visión de octubre

Octubre es un mes “serio”. Tras los primeros adelantos de septiembre, en octubre el otoño se instala ya de modo definitivo. El aire polar comienza a descender de latitud, más tímidamente durante la primera quincena, dando lugar a algunos episodios característicos tales como el cordonazo de San Francisco (día 4). El “cordonazo” no es sino el paso de un frente por el tercio norte peninsular que deja algunas lluvias en esas zonas y provoca un refrescamiento en la mitad norte, sintiéndose ya un ambiente casi otoñal, tal como atestigua el refrán:

La otoñada mas segura, San Francisco la procura

Pero todavía llegan algunos penúltimos recuerdos del calor en forma de “veranillos”. Así, tras el “cordonazo”, suelen venir algunos días tranquilos y soleados que se conocen como el veranillo de las rosas otoñales o del Pilar y que muchas personas del interior de la Península consideran como el periodo de tiempo mas agradable del año:

El otoño en Castilla es una maravilla

 Si bien durante las horas centrales del día las temperaturas son muy agradables, las madrugadas empiezan a ser frías apareciendo ya algunas heladas débiles por las tierras altas del interior peninsular. La gran diferencia de temperaturas entre unas horas y otras hace que las personas tengan muchas dudas sobre qué ropa ponerse y aparecen ya los primeros catarros de la temporada. En cualquier caso, la bajada de la temperatura media del mes es notable ya que pasa de los 20,3ºC de septiembre a los 15,4.

En Octubre de la sombra huye; pero si te pones al sol, cuida de la insolación

Sin embargo, un tiempo seco aunque pueda ser algo frío, es ideal para rematar las labores de vendimia que se harían muy difíciles con suelos encharcados.

Una vez que pasa el Pilar suele empezar otro ciclo meteorológico, como de nuevo atestiguan diversos refranes:

Hacia la Virgen del Pilar, el tiempo comienza a cambiar

El chorro polar baja más de latitud, ya sea en bloque o en configuraciones muy onduladas, pero normalmente, de una forma u otra, las lluvias otoñales empiezan a llegar de modo que la precipitación media del mes es de 69 mm, 26 más que la de septiembre. Son precipitaciones muy esperadas para las labores de siembra ya que es prácticamente imposible hacerlo sobre los suelos resecos por la sequía veraniega.

A la primera agua de octubre, siembra y cubre

Cuando estas lluvias se retrasan y el otoño empieza seco, la preocupación de los agricultores es grande; la situación se torna angustiosa si esa ausencia de lluvias se sigue prolongando durante el transcurso del otoño, y no sólo por la afectación a las labores agrícolas, sino por el descenso continuo de los niveles de los embalses con su incidencia en el abastecimiento a pueblos y ciudades.

Si la bajada del chorro es “en bloque”, se establece una circulación de carácter zonal, es decir, de oeste a este, con arrastre de frentes y borrascas atlánticas. Dependiendo de la latitud concreta por la que transiten, originan temporales de lluvias más o menos significativos, bien por el cuadrante noroeste peninsular o por toda la vertiente atlántica. Son los temporales de vientos ábregos o llovedores, tan conocidos, y generalmente tan deseados, en la vertiente atlántica siempre que lleguen en el momento adecuado, pero que, sin embargo, originan un tiempo seco y cálido en las vertientes cantábrica y mediterránea. Ocasionalmente, algunas de estas borrascas fueron en su origen ciclones tropicales que recurvan su trayectoria en pleno Atlántico y se dirigen hacia latitudes más altas. En ese camino van abandonando su naturaleza tropical, en la que toda su energía la obtenían de procesos convectivos, y adquieren otra de carácter extratropical en la que ahora esa energía proviene del choque entre masas de aire cálidas y frías. Este tipo de borrascas son, en general, muy poco frecuentes en el área de la Península Ibérica ya que suelen dirigirse mas hacia el norte. Alguna vez pueden afectar sobre todo a Galicia y área Cantábrica, donde originan fuertes vientos y, a veces, intensas precipitaciones. Así ocurrió con la borrasca procedente del ciclón tropical Hortensia que llegó a Galicia a principios de octubre de 1984 con rachas de 140 km/h seguida, poco tiempo después, ya en noviembre, por la procedente del ciclón Klaus y que no debe confundirse con otra profunda borrasca, también denominada así, procedente esta vez de una ciclogénesis explosiva y que también afectó a Galicia y al área Cantábrica en enero de 2009.

Ahora bien, si lo que predomina es una circulación de carácter mas bien meridiano, con marcadas ondulaciones del chorro y generación de depresiones aisladas en los niveles altos (DANAs), las lluvias suelen tener mayor intensidad debido a la gran inestabilidad que suele acompañar a este tipo de perturbaciones. Aunque pueden afectar a todas las regiones españolas dependiendo de su ubicación concreta, las más importantes suelen registrarse en zonas cercanas a los litorales, ya que el agua del mar, todavía cálida, origina sobre ella un “colchón” de aire cálido y húmedo que es el mejor “combustible” para el desarrollo de las grandes nubes convectivas típicas de estas situaciones. La mayor frecuencia corresponde al área mediterránea –donde la lista de fechas de grandes inundaciones incluye prácticamente a todos los días del mes- debido a una cierta tendencia de las DANAs a ubicarse sobre el triángulo Gibraltar-Madeira-norte de Marruecos. De esta forma, la depresión presenta su zona delantera, la de mayores velocidades verticales ascendentes, sobre el Mediterráneo español. Situaciones tales como las del 13 de octubre de 1957 y el 20 de octubre de 1982 en la Comunidad Valenciana o el 20 de octubre de 1973 en Andalucía oriental han quedado inscritas en la memoria colectiva española como símbolos de estos diluvios.

Pero también pueden aparecer estas copiosas lluvias, aunque con menor frecuencia, en otras zonas españolas. Así, en el área Cantábrica, cabe recordar algunas situaciones tales como las acaecidas el 13 de octubre de 2005 con registros de 243 mm en Piñeres (Cantabria) y 238 en Amieva (Asturias) con una DANA situada sobre el centro peninsular o la del 14 de octubre de 1953 en Guipúzcoa con 314 mm en Oyarzun y 237 mm en Legazpia en el marco de una situación muy parecida a la anterior. En estos casos, si bien el aire húmedo cantábrico juega un papel primordial en la producción de las precipitaciones, se ha observado, sobre todo en las que se generan en Euskadi, el aporte de aire mediterráneo que remonta a través del Valle del Ebro succionado por la zona de convergencia en superficie, a veces una verdadera borrasca, que se establece en aquella zona. Por otra parte, también  Canarias pueden verse afectadas por estas situaciones cuando la vaguada atlántica se hace muy profunda y afecta a esa zona pudiendo a veces llegar a cerrar una DANA. Una situación de ese tipo fue la del 23-24 de octubre de 1987 que dejó 250 mm en Anaga (Tenerife), 190 en La Gomera y más de 100 en La Palma.

Por tanto, si la evolución es la normal, octubre es un mes que suele ser generoso en lluvias aunque predominen más en unas u otras de las regiones españolas dependiendo de la configuración concreta que adquiera la circulación del chorro. No es extraño que durante el mes se sucedan ambos tipos: a veces una circulación zonal con pequeñas ondas embebidas y sus correspondientes frentes finaliza con el avance de una onda mucho mas marcada que acaba cerrándose y dando lugar a una DANA. Y no cabe olvidar que, a veces, estas ondas tan marcadas llevan un aire muy frío en su seno de modo que pueden dar lugar a un prematuro temporal de nieve por encima de los 1000 o 1200 metros tal como ocurrió en los últimos días de octubre de 2008 en zonas de Castilla y León y del interior de la Comunidad Valenciana.

Es curioso, en cualquier caso, la importancia predictiva que la meteorología popular otorga a las lluvias de octubre y que se resume en:

Cuando llueve en la luna de octubre, siete lunas cubre

 Aunque ha existido alguna controversia sobre, a qué fase concreta de la Luna se refiere, un experto astrometeorólogo, José Luis Pascual, entiende que se habla más bien del carácter general del mes de octubre.