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22 de enero de 2020

Sobre el temporal "Gloria"




Ahora que el temporal mediterráneo empieza a tocar a su fin, me parece de interés señalar algunos aspectos del mismo que me resultan interesantes y sobre los que sería seguramente útil compartir algunos puntos de vista. En cualquier caso vaya antes que nada el reconocimiento a los excelentes y adecuados avisos de AEMET, al trabajo de los comunicadores meteorológicos y a las eficaces actuaciones de las Protecciones Civiles y de otros colectivos de servicio público, todo ello aunque no haya sido posible evitar la ocurrencia de algunas víctimas mortales y de grandes destrozos materiales. Justo es reconocer también la gran calidad de los modelos del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo que, ya con cuatro o cinco días de anticipación, apuntaban con alta probabilidad a las zonas donde el temporal ha mostrado mayor intensidad.

Como en tantas ocasiones, la evolución comenzó a partir de una pequeña vaguada de la circulación del chorro polar que fue agudizándose y estrechándose por el avance de una dorsal anticiclónica que se propagaba tras ella a gran velocidad. Esa vaguada en desarrollo se dirigió por el Cantábrico a través de la Península hacia el Mediterráneo. En su zona delantera la acompañaba una borrasca en superficie de no gran intensidad, borrasca que, cuando llegó al Mediterráneo, se profundizó muy poco, sin que podamos hablar de una verdadera ciclogénesis mediterránea. Es la que recibió el nombre de “Gloria” y en este punto conviene recordar que, según AEMET, una borrasca recibe nombre cuando su profundización da lugar a la emisión de avisos naranjas y/o rojos por viento.

La topografía de 500 hPa del sábado 18 de enero a las 00 UTC:  Una pequeña vaguada atlántica, englobada en la circulación del chorro polar, comenzó a profundizarse por el avance y crecimiento de una gran dorsal atlántica. Ese crecimiento fue motivado por la inyección de aire cálido subtropical en la zona delantera de una profunda vaguada que había originado condiciones muy adversas en Canadá.

La imagen infrarroja de ese mismo día 18 a las 17 horas muestra ya sobre el Cantábrico a la estructura nubosa que acompañaba a esa vaguada que también se reflejaba en superficie por una débil borrasca. 


El análisis de superficie del Centro Europeo para ese mismo día 18 a las 12 UTC muestra a la borrasca poco profunda -unos 1014 hPa- en su centro que acompañaba a la vaguada en altura y se trasladaba con ella. Téngase en cuenta que el contorneo en estos mapas va de 5 e 5 hPa en vez del intervalo de 4 en 4 al que estamos más acostumbrados. Ello puede dar la impresión ficticia de que el gradiente es menor que el que existe realmente.
Topografía de 500 hPa del domingo 19 de enero a las 12 UTC. La dorsal atlántica ha crecido espectacularmente al tiempo que ha profundizado y llevado hacia el sur la vaguada delantera, en cuyo seno se ha cerrado una circulación que no podría aún denominarse como dana al seguir rodeada por la circulación principal del chorro.

Análisis de superficie para el mismo día y hora. Aparece sobre el Mediterráneo una débil borrasca que probablemente sea la misma que estaba sobre el Cantábrico 24 horas antes y que se coloca justo en la zona delantera de la vaguada en altura, zona donde suelen ocurrir descensos de presión. Prácticamente no ha sufrido profundización -aunque puede que llegara a descender hasta 1011 o 1012 hPa- y no ha tenido lugar ninguna ciclogénesis mediterránea. Era "Gloria" y lo que sí se ve es cómo entre ella y el gran anticiclón británico aparece ya una circulación del este.
Composición de imágenes del satélite polar "Terra" del mediodía del día 19. Se aprecia al oeste la configuración nubosa típica del chorro polar. 

Al mismo tiempo que ocurría la evolución anterior, el rápido crecimiento y avance de la dorsal atlántica dio lugar, al sur de ella, a una retrogresión de esa vaguada a la que antes me refería cuyo eje principal se orientó algo más hacia el oeste y en cuyo seno aparecía una circulación cerrada; una circulación que, en principio, no podía considerarse como dana ya que no quedaba aislada de la circulación principal, que todavía la rodeaba. Bajo ella, en su zona delantera, ya no aparecía “Gloria”. Por otra parte, el reflejo en superficie de la dorsal que forzó esta evolución era un potente anticiclón centrado en las Islas Británicas con altísimas presiones de algo más de 1050 hPa. El gradiente de presión que se establecía entre él y la borrasca mediterránea era muy marcado y a ello respondían los fuertes vientos. Sin embargo “Gloria” no era una gran borrasca por sí misma ni casi se había profundizado; no era sino el reflejo de la zona delantera del embolsamiento de fondo de vaguada. Cuando ese “embolsamiento” evolucionó,  cesó o disminuyó la causa dinámica que la sustentaba, y desapareció o quizás quedó integrada en un seno de bajas presiones relativas que suele aparecer frecuentemente en situaciones de este tipo sobre el norte de Marruecos y Argelia.

El lunes 20 a las 12 UTC se observa la retrogresión de la vaguada con el gran núcleo cerrado en su interior. Quizás pueda hablarse ya de dana dado que aunque la rodean vientos fuertes, el chorro polar parece haberse reconstruido en el norte de Europa.
Mismo día y hora: en superficie no se observa ninguna circulación ciclónica cerrada. "Gloria" no está, salvo que la identifiquemos con esa zona de bajas presiones relativas sobre Alborán y norte de Argelia, un tipo de configuración bastante común en estas situaciones. En cualquier caso, sí existe un tremendo gradiente de presión entre el potente anticiclón británico y esa zona de bajas presiones relativas. Esa es la causa del fuerte flujo de levante y del temporal, ayudado todo ello muy eficazmente por la configuración y situación de la dana.
Imagen de "Terra" del día 20. Obsérvese la amplia banda nubosa que se extiende desde más allá de Italia hacia Baleares y la Península y que corresponde a la potente y de largo recorrido circulación de vientos de levante

Ya sin “Gloria” fue el fortísimo gradiente entre el anticiclón y ese seno de baja presión el que mantuvo el intenso flujo del este con muy largo recorrido marítimo y que cerca de nuestra zona geográfica confluía con otro del nordeste, más seco y frío, formando una especie de banda de convergencia. Esa banda desarrollaba bastante actividad convectiva y fue causante principal de las nevadas e intensas lluvias que la acompañaban en sus lentos movimientos. Cabe señalar a este respecto los récords alcanzados en altura de oleaje, viento y precipitaciones así como la constatación de que, aún en pleno invierno, y si la situación es la adecuada, pueden recogerse cantidades de precipitación que en nada tienen que envidiar a las que se registran en un típico temporal mediterráneo de otoño. Es también muy significativo en esta situación la gran actividad tormentosa, tan poco típica del tiempo invernal pero que también se dio en el temporal que ocurrió prácticamente en las mismas fechas del 2017. ¿Algo está cambiando?

Ya ayer, martes 21, la interacción de la dana con una circulación tropical-subtropical hizo que volviera a reorientar su eje, al tiempo que extendía algo hacia el norte el seno de bajas presiones africanas.  De este modo el flujo de levante se movió también más hacia el nordeste y se fue cortando por otra parte el flujo más frío del nordeste. Ello supuso una suavización de las temperaturas, una subida de la cota de nieve  y una disminución progresiva de lluvias y nevadas excepto en Cataluña que es donde ahora apuntaba ese flujo.

El 21 a las 12 UTC la dana ha sufrido una cierta reorientación probablemente por la interacción en su zona sur con una circulación subtropical. De este modo traslada su zona delantera sobre el nordeste peninsular.
El flujo de superficie sigue ese movimiento y apunta también con intensidad hacia el nordeste peninsular. 
Imagen de "Terra" de ayer martes día 21. La posible interacción de la dana con una corriente subtropical la reorienta y ello provoca a su vez otra reorientación del flujo de levante que pasa a dirigirse algo más hacia el nordeste. Se aprecia bien la entrada de polvo en suspensión hacia el SE peninsular donde algunas nevadas presentaban un tinte algo marrón.

Hoy ya, día 22, la dana en un cierto movimiento retrogrado se dirige hacia el golfo de Cádiz y va a volver a aparecer bajo ella una débil borrasca. Aunque todavía se mantiene el flujo del este sobre Cataluña, pasamos ahora progresivamente a una situación de lluvias en la vertiente atlántica. De este modo el aire atlántico va a ir penetrando y nos evita así una situación de heladas muy intensas que se hubieran producido si, en vez de esta evolución, se hubiera establecido sobre la Península un fuerte anticiclón.

Por tanto, y como ya se ha comentado por algún compañero, el actor principal de esta situación  ha sido el potentísimo anticiclón británico. Sin él o -con él pero mucho más débil- no se hubiera establecido ese impresionante flujo del este, responsable directo del temporal. Ahora bien, el anticiclón ha sido consecuencia de la gran y rápida dorsal …dorsal que parece que tuvo ese comportamiento muy en conexión con la profunda borrasca invernal que se cebó en días pasados sobre Canadá…que a su vez…

En resumen, una situación de retrogresión típica de enero pero mucho más intensa que en otras ocasiones debido en buena medida a la gran fortaleza del anticiclón británico. ¿Es esa la única causa de los récords alcanzados?, ?cuál es la razón de que esta vez, con esa situación en altura, no se generase una ciclogénesis mediterránea? No lo sé. Pero al igual que otros sucesos meteorológicos de los últimos tiempos -recordemos por ejemplo al reciente temporal "Elsa"- todo ello necesita una investigación a fondo. Creo que nuestras circulaciones atmosféricas van cambiando. Hay que conocerlas mejor y quizás cambiar también algunos conceptos. 

Y un último y rápido apunte: si se considera necesario poner nombre propio  a situaciones de este tipo y dado que puede haber situaciones como ésta en la que no interviene de forma directa o completa ninguna borrasca….¿Por que en vez de nombrar a ésta no se nombra al temporal en sí? En mi opinión ganaríamos en claridad y coherencia.

11 comentarios:

  1. Muchas gracias Ángel, un placer leer este tipo de entradas.

    Saludos.

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  2. Excelente explicación porque además se comprende. Estoy muy de acuerdo con la sugerencia final, la de poner nombre a ciertos temporales, y no tanto a tal o cual elemento de los mismos, sobre todo si no son relevantes o desaparecen (como sucedió con la borrasca Gloria).

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  3. Muchas gracias Nacho. Pues si, esperemos que se afronten y se nombren
    más como temporales que como borrascas. Un saludo!

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  4. Muy buen análisis, es cierto de 1012 mb no es como para nombrar a la borrasca como responsable, porque no es relevante, si los factores que la acompañan, pero temporal es bastante más preciso.
    En cuanto a los récords alcanzados en pleno invierno denotan cambios difícilmente entendibles desde la concepción actual, es cierto que están cambiando las estaciones, y que el puzle del Mediterráneo condicionará nuestro futuro climático bastante más de lo que llegamos a intuir...
    Un abrazo Maestro.

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  5. Muy buen análisis, es cierto de 1012 mb no es como para nombrar a la borrasca como responsable, porque no es relevante, si los factores que la acompañan, pero temporal es bastante más preciso.
    En cuanto a los récords alcanzados en pleno invierno denotan cambios difícilmente entendibles desde la concepción actual, es cierto que están cambiando las estaciones, y que el puzle del Mediterráneo condicionará nuestro futuro climático bastante más de lo que llegamos a intuir...
    Un abrazo Maestro.

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  6. Muchas gracias por tu comentario. Justamente acabo de publicar otra entrada sobre ese "futuro climático" que a mi juicio está empezando a ser presente. Vamos a ver si nos lo empezamos a tomar en serio. Un abrazo.

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  7. Efectivamente creo que tendría más sentido nombrar los temporales como episodios meteorológicos relevantes por los efectos que causan y no por su definición meteorológica científica, que nunca es universal, y así de paso quizá nos evitaríamos la proliferación de términos "virales" (odiosa palabra tan de moda) y de uso cíclicamente recurrente ─y casi siempre que forma incorrecta─ como bombas meteorológicas, gotas frías o incluso DANAs que en su origen sólo se consideraban así en ausencia de reflejo en niveles bajos. Me viene a la mente el caso de la incidencia de los "remanentes post-tropicales" del ciclón Delta en Canarias, que consiguieron acuñar durante unos cuantos años después en el lenguaje popular la expresión "que viene un Delta" cada vez que se anunciaba un episodio de viento fuerte en las islas.
    El caso de la Tormenta Delta es en mi opinión otro ejemplo de estrategia posterior errónea para afrontar posibles episodios futuros similares, que la experiencia nos demuestra constantemente que nunca vuelven a suceder igual. Lo comento porque a raíz de este episodio se decidió incluir en el Plan de Avisos de AEMET ─durante no muchos años, afortunadamente─ la incidencia de tormentas tropicales como fenómeno en sí, al margen de la de vientos fuertes, oleaje o precipitaciones intensas que los acompañan, y que ya figuraban en el plan individualmente. Creo que el caso fue especialmente desafortunado porque ─precisamente─ se concluyó en los estudios posteriores que fueron los aspectos derivados de la transisión a ciclón extratropical del ciclón: extensión del campo de viento fuerte y ─sobre todo─ la interacción con la orografía insular con los flujos subsidentes de la circulación trasera derivados de la asimetría propia de los procesos bariclinos; los que provocaron los efectos tan adversos ─e insuficientemente previstos en su momento─ en forma de vientos de intensidad huracanada sobre determinadas zonas de las islas. De hecho se encontró un episodio anterior de diciembre de 1975 asombrosamente similar en efectos, en los que los ingredientes meteorológicos eran diferentes: ciclogénesis rápida por interacción de masa tropical ─resto de una depresión tropical─ con baja fría descolgada de la circulación general.
    Bueno, termino por fin, no sin pedir disculpas por la excesiva extensión del comentario a los lectores del blog ¡...a los que hayan sido capaces de leer hasta el final!. He derivado quizá temas distintos al original del post que me han parecido relacionados. En todo caso, creo que todo nos conduce a un nuevo planteamiento de la información meteorológica oficial directamente orientada al impacto social que se pronostique, con la gran complejidad de consideraciones que supone, como de hecho ya se está proponiendo en los servicios meteorológicos punteros.
    Saludos a todos desde Tenerife

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  8. Hola Juanjo, encantado de saludarte desde hace tanto tiempo. Muchas gracias por tan interesante comentario. Totalmente de acuerdo con tus planteamientos. Creo que el gran avance se conseguirá cuando el público reciba un mensaje único actualizado muy frecuentemente por móvil entre otros medios en el que se le diga qué puede pasar, cómo le puede afectar y qué se le aconseja hacer, más allá de las distintas competencias de los organismos públicos. Y junto a ello una investigación potente sobre las evoluciones de una atmósfera que cada vez va adquiriendo más rasgos de tropicalidad. Un saludo!

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  9. Super interesante. Yo que vivo en la calle que pasó lo de las olas gigantes de Portocolom, Mallorca, no entiendo cómo AEMET dejó aviso naranja... cuando hoy, 5 de febrero, con un mar casi calmado... hemos tenido aviso naranja. Gracias

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  10. Me alegro de que le haya resultado de interés. Muchas gracias. En lo de los avisos no puedo entrar porque esta última situación no la he podido seguir.

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