11 de enero de 2021

Rojo... ¿qué rojo? (una vez más)

Hace casi cuatro años, en febrero de 2017, y con ocasión de unas fuertes nevadas en la Comunidad Valenciana, y para las que AEMET había establecido un aviso rojo, escribí en este blog un artículo y otro más al día siguiente. En ellos me refería al poco éxito que, de cara a la adecuada prevención, había tenido el establecimiento de ese aviso y el, a mi juicio, gran desconocimiento de lo que significaba. Hoy, tanto tiempo después, leo en El País un artículo de Alex Grijelmo referido a las palabras que se han utilizado más estos días en relación con las nevadas, y del que entresaco este párrafo: 

"alerta roja. “Alerta” viene del italiano all’erta, etimológicamente “a levantarse”. Junto a “roja” (del latín russus), forma una expresión que oímos a cada rato desde hace días, desde hace años, desde hace decenios; pero no se sabe bien en qué consiste la alerta roja ni para qué sirve. ¿Para organizar servicios de asistencia a los atrapados en los atascos? No. ¿Para almacenar sal suficiente y arrojarla sobre todas las vías principales? Tampoco. ¿Para que se refuercen los servicios de bomberos o de quitanieves? Nasti de plasti (para los más jóvenes: “nada de eso”). ¿Para que la gente se quede en casa? Ni por asomo. La alerta roja sirve solamente para que la autoridad se quede satisfecha al pronunciar esas dos palabras mágicas."


                                   Uno de los mapas emitidos por AEMET con avisos rojos

Es decir, cuatro años después, seguimos reconociendo que no se hace en general el uso adecuado de los avisos rojos, de los cuales en la web de AEMET se especifica lo siguiente:

Rojo: El riesgo meteorológico es extremo (fenómenos meteorológicos no habituales, de intensidad excepcional y con un nivel de riesgo para la población muy alto).

Recomendación: Tome medidas preventivas y ACTÚE según las indicaciones de las autoridades. Manténgase informado de la predicción meteorológica más actualizada. Las actividades habituales pueden verse gravemente alteradas. No viaje salvo que sea estrictamente necesario.

 

Quiero pensar que este texto es perfectamente conocido por las autoridades, pero sí es así, ¿no deberían haberse establecido medidas preventivas en una serie de casos -en otros se ha actuado bien- más que acciones reactivas? Supongo que si no se hizo habría sus razones pero yo, y seguro que más personas, no las conocemos. 

Cuestión distinta es su conocimiento por parte del público. Tengo la seguridad, extrapolando lo que veo a mi alrededor que, aunque a parte de la población le suene algo eso del aviso rojo, no tiene un conocimiento en profundidad de lo que ello significa. Tenemos por tanto un serio problema de comunicación que resta eficacia a la calidad de las predicciones y avisos.

Desde hace bastante tiempo vengo sosteniendo que, tanto en la planificación del sistema de avisos como en su ejecución en tiempo real, sería importante contar con expertos en sociología y comunicación, y que durante la ocurrencia de situaciones adversas deberían trabajar conjuntamente con meteorólogos y técnicos de protección civil. Sería un gran avance que al público le llegaran de forma continuada y unificada mensajes diciéndoles lo que es probable que pase, cómo le puede afectar y qué medidas es recomendable que adopte.

Este planteamiento, junto con el tiempo de adelanto con el que podrían emitirse los avisos, y de lo que me gustaría tratar en otra entrada, creo que debería tenerse en cuenta para la cada vez más necesaria revisión en profundidad del sistema Meteoalerta. 


10 de enero de 2021

"Filomena" y sus incógnitas

 

Al parecer “Filomena” es un nombre de origen griego que significa “La que ama la música” o “la muy amada”. No sé si algo de esto pasó por la cabeza –me imagino que en absoluto- de quien propuso este nombre para la lista de las borrascas más adversas de esta temporada consensuada entre los Servicios Meteorológicos de España, Francia y Portugal. En cualquier caso no parece que haya amado la música –muchos actos culturales del fin de semana han debido ser suspendidos- ni tampoco creo que se la recuerde como “la muy amada” por gran parte de la población, aunque sí parece que en cualquier caso la gran cantidad de nieve caída puede contribuir a una buena recarga de acuíferos, contribuir eficazmente a una revitalización de la naturaleza y ser una ayuda para algunas actividades agrarias más allá de los primeros inconvenientes.

Aunque están todavía por concretar finalmente parece claro que “Filomena” ha batido bastantes récords de acumulación de nieve en zonas relativamente bajas del interior peninsular y desde luego ha impactado severamente en la movilidad en general, dando lugar a muchas reclusiones domiciliarias involuntarias. En este contexto cabe señalar la gran ayuda que para la prevención ha supuesto el excelente comportamiento de modelos de predicción como el del Centro Europeo que desde varios días antes señalaba eficazmente la gran probabilidad de ocurrencia de las grandes cantidades de nieve y que finalmente se han registrado. Han sido también fundamentales los avisos especiales  a medio plazo y los de corto plazo emitidos por los predictores de AEMET y, como no, la intensa y extensa labor informativa de los comunicadores meteorológicos.

“Filomena” va a ser objeto de muchos estudios –o debería serlo- y creo que algunas de las cuestiones fundamentales a resolver serían las siguientes:

a)    ¿Cuál fue su origen y su mecanismo de formación? Si se contemplan las imágenes de satélite parece que se trataba de una estructura distinta a la del frente ligado a la vaguada fría situada al oeste de la Península y que ya de forma casi estacionaria afectaba a la Península provocando persistentes nevadas durante el jueves. "Filomena" aparece, o al menos se intensifica, al oeste del golfo de Cádiz, superponiéndose de algún modo al extremo de esa banda frontal que pudo servirla como soporte. En las imágenes se ve una estructura aparentemente bastante desorganizada y con bastantes núcleos convectivos, lo que en algún momento inducía a pensar en una estructura de carácter subtropical, aunque algunos parámetros no apoyaban esa opción. En cualquier caso parece claro que el contraste entre el aire frío de capas bajas y la superficie del mar era muy notable. 

       Imagen del canal infrarrojo de METEOSAT correspondiente a las 12 UTC del 7 de enero,

¿En qué entorno dinámico se origina o se potencia?. En niveles altos parecían jugar dos ramales del chorro polar bifurcados previamente sobre Canadá. Ha habido discrepancias sobre si el situado más al sur era ese chorro polar o un chorro subtropical. Quizás no sea tan importante su denominación sino que en la práctica era un chorro ubicado ya prácticamente sobre una zona subtropical. En ese escenario, y dada por sentada la contribución termodinámica a que antes me refería... ¿Qué otros factores propiciaron unas precipitaciones tan intensas y extensas. ¿Fuertes y marcados ascensos del aire mediterráneo sobre el muy frío mesetario? ¿Aporte en capas medias de aire húmedo subtropical como podría señalar la potente señal convectiva en su origen? ¿Presencia de zonas de los chorros de fuertes circulaciones ageostróficas y potentes ascensos? Quizás –o no- pueda ser la suma de todo ello y sería interesante conocerlo.


                  Estructuras de chorros -y segmentos- implicados en la formación de "Filomena"

Y quizás otro estudio interesante pueda ser el denominado de atribución, es decir la determinación de la mayor, menor o nula influencia del calentamiento global en la generación y actividad de esta borrasca. Los informes científicos señalan que una mayor disponibilidad de energía en la atmósfera puede dar como resultado fenómenos atmosféricos mas intensos y adversos. “Filomena” lo ha sido pero hay que saber de dónde y como sacó tanta humedad, tanta energía. 

2 de enero de 2021

Nevadas y dudas


Feliz comienzo de 2021 para amigos y seguidores del blog. Un comienzo de año que, desde el punto de vista meteorológico está marcado por las dudas sobre la posibilidad de que se produzcan nevadas extensas en amplias zonas de la Península a partir del día de Reyes o del siguiente. Como suele ocurrir cuando se parte de situaciones meteorológicas complejas los modelos deterministas de predicción han ofrecido -y siguen haciéndolo en sus distintas "pasadas"- distintas evoluciones para esos días que oscilan desde la aparición de esas nevadas, a que no se produzcan en absoluto o a que sólo afecten en mayor o menor medida a zonas de la mitad sureste penínsular. En las dos últimas "pasadas" del modelo de alta resolución del Centro Europeo, parece consolidarse la primera opción, pero de aquí hasta Reyes es probable que aparezcan todavía algunas "idas y venidas" más. Es por tanto una situación en la que se pone de nuevo de manifiesto la necesidad de apostar por las predicciones de los modelos probabilistas aunque la atracción de los "deterministas" sea muy fuerte. 


a) ¿Cuál es el problema? 

Normalmente la duda más frecuente en la predicción de nevadas es la determinación de la cota de nieve, sobre todo en aquellas zonas que están situadas en franjas de mas/menos 100 o 200 metros en relación con la cota teórica dada por los modelos. Sin embargo, en este caso la duda proviene de si las borrascas y frentes que deben proporcionar la precipitación van a alcanzar o no la Península Ibérica, y en su caso qué zonas serán las más afectadas. Y por lo que respecta a la cota, ésta sería muy baja dado el aire tan frío que tenemos en las capas bajas y que sería uno de los protagonistas de la evolución. 

b) ¿Y de qué depende que lleguen o que no?

En principio esas borrascas se van a formar con bastante seguridad a lo largo de un frente atlántico ubicado bajo una corriente en chorro extratropical (o polar si se quiere, aunque en este caso cuesta trabajo llamarla así) fluyendo sobre el Atlántico muy baja de latitud. La primera de esas borrascas es posible que afecte a Canarias hacia el día 5 mientras que las segunda y tercera de ellas podrían afectar también al archipiélago y a continuación cambiar su rumbo hacia el nordeste dirigiéndose a la Península hacia el día 6, al tiempo que se  intensificarían y provocarían las precipitaciones a que antes me refería. 

Mapa de superficie previsto para las primeras horas del día 6 de enero por el modelo de alta resolución del Centro Europeo (los colores azules reflejan la cantidad de precipitación acumuladas en seis horas). Puede verse la llegada de la segunda borrasca (la primera ya pasó hacia Marruecos) de esta situación a Canarias...¿Seguirá hacia Marruecos o se dirigirá a la Península Ibérica?


Veinticuatro horas después, esa segunda borrasca empieza a afectar a la mitad sur peninsular dando ya extensas precipitaciones en forma de nieve. La tercera afecta ya a Canarias y según esta pasada del modelo se dirigiría también hacia la Península volviendo a originar nuevas nevadas (la cantidad de nieve en seis horas se representa por los colores verde y amarillo)

c) Podría cambia de rumbo...¿pero lo va a hacer? 

Esta es la cuestión clave y la que vuelve un poco "locos" a los modelos. Todo depende del desarrollo de un fenómeno de retrogresión en niveles altos que ya se está iniciando. Así, la gran dorsal orientada de sur a norte sobre el Atlántico irá inclinando su eje hacia el este de modo que en tres o cuatro días dará lugar a la aparición de una vaguada con eje horizontal y que se extendería más o menos desde Francia hasta Azores. De ser así, en su zona delantera se intensificaría la circulación en altura llegando a aparecer un ramal de chorro que pasaría a ser la circulación dominante en la zona y que captaría a la borrasca atlántica dirigiéndola hacia la Península, al tiempo que la intensificaría por la generación de ascensos verticales en la zona delantera de ella... Pero si en ese proceso de retrogresión hay alguna variación, aunque sea mínima, esa "captación" no ocurrirá y la borrasca podría seguir su camino hacia el este.

En esta topografía de 300 hPa prevista por el Centro Europeo para el mediodía del 6 de enero se observa la vaguada con eje desde Francia a Azores y una circulación muy reforzada en su zona delantera con un máximo de viento  sobre la Península. La zona derecha de entrada de ese máximo de viento -hacia el golfo de Cádiz- favorece los movimientos verticales con caídas de presión y haría que la borrasca se desplazara hacia la Península y se profundizara. 

d) Y si finalmente se dirige hacia la Península, ¿qué pasa con la nieve?

Entonces se pondría ya en marcha el  mecanismo clásico: la borrasca induciría entre la superficie y unos 2000 metros de altura un flujo de aire de componente este, de procedencia mediterránea, hacia la Península. Éste ascendería sobre el más frío y denso del interior peninsular y además ese ascenso se vería reforzado por las condiciones dinámicas en altura.  Existiría además un añadido extra de humedad entre los, digamos, 2000 y 6000 metros transportada por el flujo del W/SW a esos niveles. Todo esos factores, si actúan coordinadamente, darían lugar a importantes nevadas. 



Mapa de superficie previsto para la madrugada del día 7. Refleja el flujo de componente este sobre la Península provocando en las seis horas precedentes amplias precipitaciones de nieve.


e) ¿Sucederá definitivamente?

Imposible, si no queremos  mentir,  dar una respuesta categórica. Los productos probabilistas del Centro Europeo nos muestran que la evolución tiene un grado bastante alto de predecibilidad hasta el día 5 pero a partir de ahí, disminuye mucho. Con frecuencia este tipo de incertidumbres está asociado con estos fenómenos de retrogresión a los que me refería más arriba. Su predicción es muy compleja ya que la evolución concreta depende de pequeñas diferencias en la velocidad de viento en zonas muy concretas de la circulación de niveles altos. A veces estas diferencias pueden no ser recogidas adecuadamente por las observaciones de las que se nutren los modelos, o a veces solo pueden ser realmente detectadas hasta 36 o 48 horas antes. 


Este gráfico de la evolución de la temperatura a 850 hPa (una variable muy ligada a la posible entrada de las borrascas) muestra una amplia dispersión de los 51 miembros que conforman la predicción por conjuntos o probabilista a partir del día 6. Ello implica que la predecibilidad de la situación disminuye bastante a partir de ese momento. Por tanto permanece la incertidumbre. 

f) Entonces...¿qué se puede decir ? 

Pues que lo que sí está claro es que existe un riesgo significativo -aunque no certeza- de la aparición de nevadas importantes comenzando en Reyes o días inmediatamente posteriores y que debe ser tenido muy en cuenta en aquellas actividades que pudieran verse afectadas. Además, y para actividades muy condicionadas por la relación costo/beneficio, se podrían dar con los productos adecuados valores concretos de probabilidad de ocurrencia y su variación con el tiempo.


23 de diciembre de 2020

Recordando a José Antonio


"Es un consejo de jubilado reciente, que no se ha arrepentido ni un solo segundo en estos dos años, y eso que el trabajo que yo hacía era el más gratificante que yo pudiera imaginar".

Este “jubilado reciente” que aconsejaba la jubilación a otro compañero y que tan feliz se mostraba con su trabajo en AEMET, se nos acaba de ir cuando, disfrutando de esa jubilación y en plenas facultades, fue atropellado paseando en bicicleta.

Este jubilado era José Antonio García-Moya, una persona profundamente conocida y querida en AEMET y en muchas instituciones y grupos meteorológicos internacionales. José Antonio era un meteorólogo “todoterreno”. Con una sólida formación científica, gran capacidad de observación y aguda inteligencia tenía una visión amplia e integradora de la meteorología, si bien estuvo fundamentalmente ligado a la predicción en sus distintas facetas. Tras su época como observador en Palma de Mallorca, pasó a convertirse en predictor y posteriormente jefe de Grupo en el Grupo de Predicción y Vigilancia de Baleares. Todo ello le hizo tomar un profundo contacto con la compleja meteorología mediterránea y le llevó a participar activamente en distintos proyectos internacionales con protagonismo mediterráneo, tales como PYREX o ALPEX.  Orientado después hacia la Predicción Numérica y trabajando ya en Madrid fue hasta su jubilación en 2018 uno de los puntales básicos de su desarrollo en AEMET y en Europa debido también a su profunda involucración en distintos grupos internacionales. Y a este respecto es muy de destacar su amplia y profunda contribución al desarrollo de la predicción probabilista en estos ámbitos; una cuestión clave en la evolución mundial de la predicción meteorológica. Las imágenes que siguen, cortesía de su amigo y compañero Carlos Santos, corresponden a distintas reuniones de algunos de los grupos de investigación en los que estuvo integrado:





José Antonio García-Moya, Víctor Homar Santaner (Universidad de Islas Baleares UIB) y Carlos Santos Burguete (AEMET), en el segundo congreso de sistemas de predicción por conjuntos para el corto plazo celebrado los días 7-8 Abril de 2005 en Bolonia, Italia).

Elena Padorno Prieto, Jesús Rodríguez Déniz, Jana Sánchez Arriola, José Antonio García-Moya, Javier Calvo Sánchez y Alberto Martín García, todos ellos representando a AEMET en la reunión anual del grupo de investigación HIRLAM (modelos atmosféricos regionales de alta resolución) celebrada en la primavera de 2016 en Lisboa.

Pero todo ese trabajo científico no le impedía a José Antonio disfrutar profundamente de la vida. Recuerdo la alegría con que me contaba su experiencia volando en un avión de investigación, casi rozando las olas del Mediterráneo, en un día de fuerte temporal de tramontana durante el proyecto PYREX, o la sorpresa que nos causó cuando nos dijo que se había apuntado a una academia de bailes de salón, o cuando mostraba su gran afición literaria que incluso le llevó a publicar en estos dos últimos años un libro de microrrelatos y una novela ambientada en los tiempos y circunstancias de ETA. Incluso hace unos meses me dijo que estaba escribiendo otra novela más que había pensado publicar este otoño. Una novela que yo estaba esperando....y que me temo que ya no podré disfrutar.

Era también un excelente conversador y un agudo polemista. Si ibas a debatir con él y tenías una opinión contraria a la suya tenías que ir bien preparado porque sus reacciones eran rápidas y sus argumentaciones eran claras, contundentes y con mucha frecuencia excelentemente fundamentadas. Pero aunque el debate fuera intenso, su agudo sentido del humor, que siempre le acompañaba, podía rebajar cualquier tensión que hubiera podido generarse.

Y aunque un punto pesimista -que suavizaba con ese humor tan suyo- había en él un fondo profundo de nobleza y fidelidad. Y de cariño y amistad tal como lo reflejó en las, para mi ,emocionantes palabras que me dirigió en el acto de mi despedida de AEMET. Y también lo mostró luego, en su propia jubilación, cuando nos escribió a l0s compañeros despidiéndose con una hermosa carta de la que entresaco esta frase:

Mirando hacia atrás creo que ha sido toda una vida dedicada a AEMET y ha sido una vida feliz y fructífera. Como vosotros habéis sido parte de esa vida, quiero daros las gracias de corazón por todos los momentos compartidos.

Y también de su amistad y de su fortaleza son una muestra estas frases suyas, de hace muy poco tiempo, entresacadas de unos mensajes colectivos que un grupo de compañeros entre los que él estaba hemos intercambiado en estos últimos años y en las que se refería a la actual pandemia:

Seguiremos siendo los mismos pero, sea como sea, estaremos aquí para aguantar lo que nos echemos nosotros mismos encima.

O esta hermosa despedida de uno de sus últimos mensajes:

Un abrazo para todos y fuerza para aguantar lo que venga.



Gracias José Antonio. Esa fuerza que nos deseabas y que estaba en ti, nos va a seguir acompañando en estos tiempos duros. Y con ella tu recuerdo siempre vivo. Siempre.

17 de diciembre de 2020

El frío que se nos fue

 

Hoy 17 de diciembre coincide el recuerdo de una efeméride meteorológica con la presentación por parte de AEMET de los resultados de un estudio sobre la ocurrencia de récords de temperaturas cálidas y frías en España durante el último decenio. Si ya estos datos, como vamos a ver, son importantes por sí mismos, en su conjunto constituyen un interesante y fiel reflejo de la evolución del clima en España durante las cuatro o cinco últimas décadas.

El 17 de diciembre de 1963 el observatorio meteorológico de Fuentes Claras, muy cerca de Calamocha, registró una mínima de -30ºC, valor que se considera como el récord de temperaturas más bajas en zonas españolas habitadas. Este hecho fue magistralmente estudiado y referido por Vicente Aupí (@VicenteAupi) en su recomendable libro “El triángulo de hielo” y hoy mismo el autor ha desarrollado en Twitter un interesante hilo recordándolo y documentándolo.

Banda del termohigrógrafo de Molina de Aragón, cerca de Calamocha, que registró ese día -27ºC (a través de Vicente Aupi)

Y, curiosamente, también hoy mismo, AEMET ha presentado en su rueda de prensa trimestral un estudio que muestra cómo en este último decenio, de los récords de temperaturas en España, el 95 por ciento son de carácter cálido mientras que solo el 5 por ciento lo son de frío.

                                                                          (fuente: AEMET)

Estos datos no son sino una muestra más del aumento continuado de las temperaturas que se viene experimentando en nuestro entorno geográfico desde al menos los años ochenta del siglo pasado. En mi condición de meteorólogo profesional –y aunque esto solo sea una apreciación personal- he visto como en las décadas de los ochenta y noventa era relativamente frecuente la llegada de masas de aire ártico al nordeste de la Península con valores de -10 o -12ºC a 1500 metros de altura. Valores que daban lugar con aire encalmado en zonas del interior a mínimas que podían rondar los -15 o -20ºC, valores ahora ya casi desaparecidos en zonas pobladas dado que también han casi desaparecido esas entradas gélidas.

Por otra parte, también AEMET ha confirmado hoy que, con datos de hasta el 15 de diciembre, 2020 está resultando ser el año más cálido desde al menos 1961:


(Fuente: AEMET)

Y aunque para después de Navidad parece atisbarse –como por otra parte es climatológicamente normal- una entrada de aire frío de carácter polar marítimo, será difícil que 2020 no siga conservando ese puesto en el ranking. 

Por todo ello, y aunque haya que esperar lógicamente más entradas frías, la tendencia a la subtropicalización creciente del clima en España, queda cada día más confirmada.  Veamos de momento cómo se comportan enero y febrero. 

12 de diciembre de 2020

Vientos y pandemia

 A principios de mes, en la anterior entrada de este blog,  me refería al inicio de una situación meteorológica, que denominaba como "pasillo del noroeste",  y que se iba a caracterizar por los fuertes vientos de esta dirección que iban a afectar a todo el territorio peninsular y Baleares. A partir de hoy esa situación tiende a remitir y ser sustituida por otra del W y del SW mucho menos ventosa y de temperaturas más suaves. 

Es posible que en muchos casos esta situación nos haya resultado desagradable  tanto por la molestia del viento en sí como por la sensación térmica de frío, que en algunas zonas ha sido muy notable. Sin embargo me pregunto si, por otra parte, no habrá sido muy beneficiosa para la gran disminución del número de contagios de coronavirus que también se ha experimentado en los últimos días en España. Estos continuados vendavales han dado lugar a una gran ventilación y a una eficaz renovación del aire. Y ello sobre todo en exteriores pero también en interiores donde esa renovación por la apertura de ventanas puede haber sido más eficiente, e incluso su pequeña pero continua entrada a  través de pequeñas rendijas o ventanas mal cerradas ha podido dar lugar también a una mayor ventilación que en situaciones de calma o vientos flojos.


                                                                (Jesús Signes/Las Provincias)

Naturalmente se trata de una mera hipótesis que tendría que ser confirmada o rechazada mediante un estudio riguroso. Es lógico pensar que, de algún modo, debe haber influido pero sería interesante saber en qué medida en relación con otros factores que influyen en la propagación de los virus. En cualquier caso recuerdo que ya se han hecho algunos estudios sobre la relación entre la extensión de la pandemia y algunos parámetros meteorológicos, pero no sé si el viento entró también en ellos. 

Creo que es importante profundizar en esas investigaciones porque sus resultados podrían darnos interesantes claves sobre la, con frecuencia poco explicable, evolución de la pandemia en distintas zonas geográficas al tiempo que podría ser, al menos de modo parcial, un buen elemento predictivo sobre de la futura evolución de los contagios a diez o quince días vista.

1 de diciembre de 2020

El "pasillo del noroeste" se abre de nuevo


Hoy, uno de diciembre comienza el invierno climatológico y mientras la cuasi borrasca subtropical "Clement" va apurando su existencia entre Madeira y Canarias donde ha dejado algunas lluvias importantes y un marcado temporal en la mar, vamos a entrar a partir de mañana miércoles, y con mayor intensidad del viernes, en un tipo de tiempo regido por los noroestes. El anticiclón atlántico se estaciona en la zona central del océano, se alarga de sur a norte y deja el camino abierto a que el chorro polar discurra sobre la Península Ibérica arrastrando borrascas y frentes que atravesarán nuestro territorio de noroeste a sureste..



Imagen IR de Meteosat de las 10 horas del 1 de diciembre. La borrasca "Clement" sigue su ciclo de vida entre Canarias y Madeira con tendencia a desplazarse hacia el oeste y debilitarse, aunque todavía producirá algunas lluvias y chubascos en el archipiélago. La banda nubosa que se extiende desde el Cantábrico al golfo de Génova corresponde en parte a un frente frío que mañana provocará un claro descenso de la sensación térmica sobre todo en el cuadrante nordeste peninsular y Baleares. Otra banda nubosa al oeste de Azores que se extiende de sur a norte está provocada en parte por la zona delantera de una vaguada que va a profundizarse y trasladarse hacia el este en correspondencia con el avance y expansión de una gran dorsal anticiclónica situada mas al oeste. Esa es la vaguada que atravesará la Península el viernes y tras la que se instaurará la circulación de vientos del noroeste, unos vientos que alcanzarían incluso hasta Canarias.

Es ésta una situación que, de acuerdo con los modelos probabilistas del Centro Europeo, es muy posible que dure al menos ocho o nueve días. Una situación que, en mi opinión, se va haciendo más frecuente en los últimos años, tal como ya he reflejado a veces en este blog, y a la que suelo denominar como “pasillo del noroeste”. Da lugar a un tipo de tiempo desapacible, sobre todo en las vertientes atlántica y cantábrica así como en Cataluña y norte de Baleares, ya que las masas de aire serán de carácter polar marítimo y el viento tendrá a veces carácter de moderado a fuerte. En cualquier caso bastante siempre un tiempo menos frío que cuando llegan, ya casi nunca, masas de aire polar continental o siberiano.

Y como es típico en estas situaciones las precipitaciones de lluvia y nieve según las altitudes abundarán en la vertiente cantábrica y también aunque en menos cantidad en las vertientes orientadas al norte y noroeste del Sistema Central, de las cordilleras Béticas y un poco menos todavía en la de Sierra Morena. En el resto de las zonas las precipitaciones serán de menor importancia y desde luego no tendrán la que se necesitaría en amplias zonas de la mitad sureste peninsular.

Precipitación prevista desde el 1 al 8 de diciembre según el modelo del Centro Europeo. Aunque se trata de un producto del modelo determinista, lo muestro porque el probabilista apoya bastante esta evolución. 


Precipitación acumulada desde el 1 de sepyiembre al 20 de noviembre. Las lluvias registradas hasta esa fecha han afectado fundamentalmente a la mitad noroeste peninsular mientras que amplias zonas de la sureste han sido escasas o muy escasas.

En resumen, vuelve a repetirse el patrón de comportamiento que va siendo cada vez mas habitual del chorro polar en nuestra zona geográfica: entradas del noroeste y ausencia de un descenso más “en bloque” hacia el sur que nos traerían los temporales del oeste y suroeste que tanto necesita la vertiente atlántica. 

¿Seguirá este patrón de forma indefinida"? ¿Serán cada vez más las borrascas más o menos subtropicales las que traerán más precipitaciones al suroeste peninsular tal como ha hecho "Clement" con algunas zonas del centro y sur de Portugal?