2 de septiembre de 2022

¿Hasta qué punto ha sido singular la generación de "Danielle"?

El nacimiento del -muy pronto- huracán “Danielle” a una latitud tan alta para los ciclones tropicales como los 38ºN está dando lugar a un animado debate en las redes sobre la mayor o menor rareza de este fenómeno. Se comenta que, aún siendo muy atípica la formación en esta zona geográfica, no ha sido el único caso y que al menos un dos por ciento de los huracanes atlánticos conocidos se han generado en esta latitud o incluso algo más alta. Pues bien, estando de acuerdo con esa afirmación, si quiero comentar brevemente una cuestión que me lleva a opinar que “Danielle” sí ha tenido una generación muy singular. 


Como sabemos hay dos formas básicas de generación  de los huracanes atlánticos. Una de ellos, la más clásica, está ligada a la acción de alguna onda del este en latitudes tropicales. Se desarrollan en su seno potentes cumulonimbos que interaccionan y que provocan una caída progresiva de la presión en superficie. Se puede llegar así al cierre de una circulación ciclónica que, si las condiciones son las adecuadas, profundizan cada vez más hasta llegar a convertirse en un ciclón tropical. En este proceso son claves la onda del este, las aguas cálidas tropicales y la escasa o nula cizalladura vertical.

La segunda forma la fuimos conociendo mejor a través del estudio de muchas imágenes de satélite. Tiene como elemento clave la presencia de una débil dana en pleno Atlántico en latitudes subtropicales, o incluso medias.  En su interior, en su centro, unas aguas oceánicas algo cálidas -sin necesidad de llegar a los valores de los 25-26ºC en absoluto- y el aire frío del núcleo de la dana con su escasa o nula cizalladura vertical, permiten la formación de potentes cumulonimbos que pueden llevar a cabo un proceso similar al anteriormente descrito y llegar a formar también un ciclón tropical con una evolución posterior ligado generalmente al de la propia dana.

Pues bien, si esa hubiera sido la génesis de “Danielle” sería un ciclón más de los formados en latitudes medias por un proceso de ese tipo.  Sin embargo, lo llamativo, lo singular de este caso es que se ha desarrollado en latitudes medias mediante un proceso -el anteriormente descrito- que es el típico de las latitudes tropicales. Es decir, se ha reproducido un escenario tropical a 38ºN: eso es para mí lo llamativo de esta situación. ¿Cuáles han sido en este caso las claves? Ante todo la tremenda anomalía térmica en esa zona de las aguas atlánticas y después la práctica ausencia de cizalladura vertical por la no presencia del chorro polar en la zona. Quizás lo diferente ha sido el factor de disparo: Ante la ausencia de ondas del este, lo ha sido probablemente una débil convergencia sobre los restos de un antiguo frente casi desaparecido (proceso por el que se inician muchas ciclogénesis atlánticas con aguas más frías y la colaboración del chorro polar).

"Danielle", un proceso tropical en latitudes medias (imagen tomada de Windy.com)

A la vista de todo ello qué interesante sería ver cuál ha sido el proceso de formación de esos otros huracanes, de ese dos por ciento nacidos en latitudes medias. Sería el dato que nos confirmaría si estamos ante una evolución atmosférica verdaderamente singular como en principio parece.

Al final, gran parte de los fenómenos atmosféricos que estamos viviendo últimamente en España y en muchas otras partes del hemisferio norte -olas de calor, tormentas violentas e incluso este ciclón tropical “fuera de sitio”- tienen en mi opinión un origen común: la tremenda cantidad de energía que, tanto bajo la forma de calor sensible como latente,  se está inyectando desde las latitudes bajas hacia las medias. Si las circulaciones atmosféricas que lo están haciendo posible, son algo pasajero o han venido para quedarse es algo a lo que se debería dedicar un amplio esfuerzo de investigación

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