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4 de septiembre de 2012

"Medicanes"



Estos días los aficionados a la meteo hemos estamos siguiendo con  gran interés la posible formación de un “medicane” en el área mediterránea comprendida entre Córcega, Cerdeña y la Península italiana. Aunque esta denominación  de “medicane” (mediterranean hurricane) surgió en la literatura científica hacia 1995 es poco conocido todavía por el gran público. Si bien hoy parece que ese “medican” no va a hacerse realidad  del todo es interesante hablar un poco sobre este tipo de “remolinos” atmosféricos.

Imagen del satélite TERRA de hoy, 4 de septiembre del 2012. Nubosidad asociada a una borrasca fría sobre el Tirreno. Entre Cerdeña y Sicilia era probable la aparición de un "medicane" que parece que finalmente no se desarrollará 

Recuerdo que, cuando en el INM empezábamos a trabajar ya rutinariamente con las imágenes de Meteosat a principios de los 80, nos llamaba la atención el que muy de tarde en tarde, surgiera en el Mediterráneo una especie de pequeña formación nubosa con una estructura que recordaba mucho a la de los ciclones tropicales presentando incluso en ocasiones hasta un pequeño “ojo” en su interior. Cuando recabábamos los datos de las zonas afectadas nos encontrábamos con algunos vientos de moderados a fuertes, chubascos intensos y mar algo revuelta pero en cualquier caso todo ello a gran distancia de los efectos de un verdadero ciclón tropical.

No solamente nosotros sino también los Servicios Meteorológicos de otros países ribereños y sobre todo la propia Navy norteamericana habían empezado a seguirlos y a estudiarlos con tal de ver hasta que punto podían constituir un peligro para la navegación marítima o para las poblaciones costeras. En España fue el Centro Territorial del INM en Baleares junto con la Universidad de Illes Balears quienes mas se dedicaron a su investigación, caracterización y predicción. Durante bastantes años se hablaba de “miniciclones mediterráneos” o “bajas mediterráneas de núcleo cálido”.  Sin embargo fue hacia 2005 cuando el investigador norteamericano Kerry Emmauel introdujo el término “medicane” que es el que hasta ahora ha hecho fortuna y quizás el que mas avanzó en su caracterización.

Indudablemente un “medicane” no es un huracán pero tiene con ellos aspectos comunes muy interesantes. En una entrada anterior comentaba que la perturbación tropical que acabará siendo tormenta tropical o huracán obtiene la energía para su formación y mantenimiento de la liberación del calor latente en las grandes torres de cumulonimbos que inician su formación. En el caso de los “medicanes” y algunas otras perturbaciones ciclónicas parecidas, existe normalmente una perturbación “madre” en la que predominan procesos baroclinos (contraste entre masas de aire de distintas temperaturas). Es en el seno de esa perturbación, ya madura y casi estacionaria,  donde, si se encuentra sobre un Mediterráneo cálido -a veces sorprendentemente muy poco cálido- se favorecen procesos convectivos parecidos a los de las perturbaciones tropicales aunque a una escala menor que dan lugar, total o parcialmente, al nacimiento y evolución del “medicane”.

Sin embargo los “medicanes” se encuentran con un grave obstáculo para su desarrollo y madurez: la presencia de gran número de islas y penínsulas mediterráneas. Al igual que las tormentas tropicales y huracanes, el rozamiento con el suelo tiende a desorganizar su estructura y por tanto la eficiencia de su “motor” energético con lo cual el “medicane”, ya de por si pequeño y con energías moderadas, tiende a deshacerse con cierta rapidez. Probablemente esta es una de las causas para que el potencial “medicane” que ayer u hoy podría haber surgido en el mar Tirreno no acabe de desarrollarse.

Lo que si está claro es que los “medicanes” no deben confundirse con otras estructuras de carácter ciclónico relacionadas de algún modo con procesos de carácter “tropical” que afectan a España. Nada tienen que ver con las potentes borrascas atlánticas que proceden de la evolución extratropical de antiguos ciclones tropicales y que suelen afectar de vez en cuando al norte y noroeste peninsular –o incluso a Canarias- ni con los ciclones subtropicales –aunque en este caso alguna similitud hay- que provenientes del Atlántico vienen a “morir” en la Península Ibérica llegando en ocasiones sus “restos” hasta las costas mediterráneas pero sin que yo recuerde que hayan vuelto a regenerarse allí.

Si bien la predicción de los “medicanes” por los modelos numéricos presenta aún dificultades por su tamaño y por su compleja dinámica interna, los nuevos modelos detectan en general con suficiente antelación la posible formación de estas estructuras sobre las cuales hay que ejercer luego una vigilancia continuada.  A este respecto en varias ocasiones se ha sugerido la creación en Europa de alguna entidad meteorológica internacional responsable del seguimiento y vigilancia de estas situaciones que, sin tener una gravedad extrema, si pueden crear en algunas ocasiones problemas a la navegación marítima o a las poblaciones costeras tanto por vientos –que pueden rondar los 100 km por hora como por lluvias intensas procendentes de sus nubes tormentosas.

Un tema de debate es hasta que punto el calentamiento global podría afectar a la aparición y evolución de “medicanes”. Aunque es una cuestión abierta parece que, así como el aumento de temperatura del mar podría hacerlos mas intensos, las situaciones meteorológicas en cuyo seno se desarrollan podrían ser menos frecuentes sobre el Mediterráneo y por tanto, al menos no habría un aumento de los mismos. La investigación sigue abierta sobre estas interesantes estructuras atmosféricas.

Algunas referencias sobre “medicanes”




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