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23 de noviembre de 2020

Una fugaz pero provechosa visita del chorro polar

 

Una constante preocupación para muchos sectores en España e incluso para la población en general, dada la irregularidad de nuestros ciclos de precipitaciones, es la ocurrencia de las necesarias lluvias de otoño, ya que es la época del año en que se recogen las precipitaciones que junto con las de primavera –y éstas en menor medida- constituyen nuestra reserva de agua para todo el año.

A este respecto, si observamos el mapa de porcentaje de precipitación acumulada desde el 1 de septiembre hasta el 10 de noviembre de este año recientemente publicado por AEMET, vemos que existen amplias zonas de la Península y de las islas donde los valores están por debajo de los climatológicamente normales. Por tanto, las precipitaciones se hacen necesarias en muchas zonas antes de que lleguen enero y febrero en las que éstas son  en general bastante menos abundantes.

Como puede observarse en el mapa, a 10 de noviembre el porcentaje de las precipitaciones acumuladas sobre los valores normales desde el 1 de septiembre muestra una estructura bastante irregular como es típico de las situaciones de danas/borrascas frías. En cualquier caso existe un déficit claro en Galicia, en amplias zonas de la mitad oriental peninsular y ambos archipiélagos (fuente: AEMET)

Por eso es muy importante considerar el panorama atmosférico que los modelos avanzan para esta semana. Comentaba en mi entrada anterior que “es verdad que el chorro polar nos visita de vez en cuando, pero la mayor parte de las veces lo que hace, al presentar una estructura muy ondulada, es dejarnos algunas estructuras tipo dana”. Pues bien, esto es lo que parece que va a ocurrir en los próximos días: un chorro polar que no baja en bloque –lo que de hacerlo nos daría un “antiguo” temporal de ponientes- sino que, como tantas otras veces, se ondula de forma muy aguda, y al cerrarse el profundo meandro que se forma, dará lugar a una dana/borrasca fría que nos afectará ya desde el miércoles-jueves hasta el fin de semana. 

Chorros previstos para la madrugada del jueves 26. El chorro polar muestra un profundo meandro que al cerrarse dará lugar a una borrasca fría que afectará con precipitaciones a amplias zonas de la Península y archipiélagos (Netweather)

Simulación por el modelo determinista del Centro Europeo de la imagen infrarroja para la madrugada del viernes 27. Es una estructura nubosa típica de una dana/borrasca fría ubicada en la zona golfo de Cádiz/Gibraltar.

Con esta situación, que en principio tiene altas probabilidades de ocurrencia, las precipitaciones acumuladas que nos ofrece hasta el sábado el modelo del Centro Europeo afectarán en menor o mayor medida a todas las regiones geográficas. Las primeras en serlo serán las de la vertiente atlántica, pero el previsible traslado de la dana hacia el sur peninsular las focalizará luego sobre la mitad oriental peninsular y área mediterránea, donde siempre hay que estar en vigilancia por si en algunas zonas pudieran ser intensas tal como a veces ocurre en estas situaciones. Por otra parte, los vientos del W/NW asociados a la borrasca llegarán también a afectar a las Canarias si bien serán las zonas elevadas las que, por efecto orográfico, recibirán las precipitaciones más significativas.

Precipitación acumulada hasta el próximo sábado según el modelo determinista del Centro Europeo para la Península y Baleares. Las zonas que al parecer recibirán las cantidades más importantes son el cuadrante SW peninsular y zonas mediterráneas. 

También parece que Canarias recibirá lluvias si bien y como es lógico en estas situaciones los mayores registros estarán condicionadas por el relieve.

Después es posible que, al inicio de la próxima semana, otra ondulación del chorro, ya de características algo distintas, genere una profunda borrasca fría al suroeste de la Península a la que habría que prestar bastante atención. Pero esto es algo que habría que ir confirmando en próximos días.

Casi a título de pura curiosidad muestro aquí la simulación de imagen infrarroja producida por el modelo determinista del Centro Europeo para el próximo sábado día 28. El modelo genera una profunda borrasca fría que, de ocurrir, sería muy interesante seguir. El modelo probabilista indica que, de formarse, existe bastante incertidumbre sobre sí esa sería su ubicación, o se desplazaría más hacia el oeste. Por su parte, el centro de la primera borrasca -la primera que nos va a afectar- se encuentra ya en el mar Tirreno.

En resumen, más lluvias de otoño, muy bienvenidas para la agricultura, embalses…y limpieza del ambiente. Esperemos que en invierno el chorro polar nos visite de nuevo y genere temporales con aire mas frio que dejen buenas reservas de nieve en nuestras montañas...en lugar de que -o antes que- las suavidades subtropicales nos envuelvan de nuevo.

16 de noviembre de 2020

Theta, otro ejemplo más...y otra llamada de atención

 

La tormenta tropical Theta se diluye ya como un vórtice de nubes bajas en la zona de Madeira. Su aparición y desarrollo ha sido otra muestra más de la subtropicalización de la atmósfera en nuestras latitudes, que estos días se manifiesta además por la suavidad de las temperaturas y la humedad relativamente alta en muchas zonas de España. Es verdad que el chorro polar nos visita de vez en cuando, pero la mayor parte de las veces lo que hace, al presentar una estructura muy ondulada, es dejarnos algunas estructuras tipo dana.  Y cuando eso ocurre en zonas atlánticas pueden darse las condiciones para el nacimiento en su seno de estructuras tropicales o subtropicales y,  si es en  el Mediterráneo, de gérmenes de posibles medicanes.

Esta imagen de uno de los canales IR de Meteosat corresponde al día 12 de noviembre. Theta se formó al SW de Azores bajo una débil dana y como una estructura muy unida a un marcado remonte de aire húmedo tropical/subtropical. Aunque se la llegó a catalogar como tormenta tropical tardó en adquirir la estructura característica. La circulación polar discurría mas al norte y sus vaguadas no llegaron a captarla y se trasladó lentamente hacia el este.

Hoy, 16 de noviembre, lo que queda de Theta es un remolino de nubes bajas centrado sobre Madeira, que se irá desplazando hacia el norte hasta ser completamente integrado en la circulación del chorro polar. Mientras tanto la Península Ibérica se encuentra afectada por una tibia y húmeda masa de aire subtropical.

Se arguye con alguna frecuencia que fenómenos de este tipo no son algo exclusivo de los últimos veinte o treinta años y que han ocurrido también en otras épocas. Es verdad; cuando no había imágenes de satélites meteorológicos, los predictores se veían sorprendidos alguna vez por la aparición de borrascas de gran intensidad, sobre todo en Canarias o en la fachada atlántica peninsular, que no respondían para nada a los modelos conceptuales de la escuela noruega y que eran mal simuladas por los incipientes modelos numéricos…cuando los había. Pero también es verdad que, desde la década de los setenta, cuando empezamos a disponer regularmente de imágenes de Meteosat, la aparición de estos fenómenos en nuestro entorno ha ido marcando una tendencia creciente. Algo que, por otra parte,  no es extraño en absoluto si tenemos en cuenta que existe una mayor energía disponible y que los aires polares o árticos nos visitan menos y con menos intensidad. En  cualquier caso, y a este respecto, sería muy interesante disponer de un amplio catálogo de situaciones de estos tipos basado en todos los datos disponibles, tanto históricos como en los modernos reanálisis.

En relación con esta situación conviene destacar el buen comportamiento en mi opinión de los modelos del Centro Europeo. Salvo la ligera desviación hacia Canarias -que solo se detectó tres o cuatro días antes por el modelo determinista –aunque era una de las posibilidades que no dejó de contemplar el sistema “ensemble”-, tanto su trayectoria como su desarrollo fue bastante bien descrita desde una semana antes, incluyendo el brusco giro hacia el norte en la última parte de su vida. Con la guía de esos modelos, AEMET emitió las correspondientes predicciones y avisos de una forma, a mi juicio, muy medida y ajustada, informando adecuadamente sin oscurantismos ni alarmismos y manejando matices y probabilidades. A este respecto, siempre he sido de la opinión de que hay que dar la información de que se dispone en cada momento pero añadiendo necesariamente la probabilidad de ocurrencia, y aprovechando cada ocasión que se presente para explicar cómo utilizar esos datos de forma correcta.

No me cansaré de repetirlo: la investigación de las evoluciones de estructuras subtropicales en nuestras zonas atlánticas y mediterráneas y de sus posibles consecuencias, es un campo en que la ciencia española debe invertir mucho más de lo que hasta ahora está haciendo. En cualquier caso es una interesante señal observar la creciente participación en redes sociales, muy especialmente en twitter, de algunos expertos en estos temas a los que hay que agradecer su esfuerzo divulgativo e incluso con frecuencia pedagógico.