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13 de junio de 2019

NOAA pisa el acelerador

Si el pasado martes, 11 de junio, el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo hizo pública la puesta en operación de una nueva versión de su sistema de predicción IFS, ayer día 12 fue NOAA quien también anunció la implementación operativa de otra versión de su sistema conocido como GFS. Si bien la acción del Centro Europeo forma parte de su rutina de introducir mejoras de importancia una o dos veces por año, la de NOAA es esta vez más significativa ya que ha supuesto el reemplazamiento del denominado "core" o núcleo del modelo por otro denominado Finite-Volume Cubed-Sphere (FV3), que es una nueva versión de la familia FV utilizada previamente en modelos de evolución climática y de dispersión de contaminantes. Junto al reemplazamiento de este núcleo básico, algo que supone ya de partida una gran salto adelante en la dinámica y en el cálculo, se han introducido otras  mejoras relacionadas alguna de ellas con la microfísica de nubes que deberían permitir un optimización de la predicción de la precipitación. Junto a ello, NOAA espera también una mejora de la predicción de la intensidad de los huracanes, cuestión ésta que ha creado muchas dificultades en los últimos años.


Las "cajas" o "cubos" de cálculo del FV 3 (NOAA)

Este cambio, que al parecer se ha ido retrasando bastante respecto a las fechas previstas en un principio, era muy deseado por la comunidad meteorológica norteamericana.  Era muy clara la necesidad de una profunda renovación del GFS, de modo que pudieran subsanarse problemas que dieron lugar a algunos importantes fallos de predicción ocurridos en el pasado y que le permitiera competir con el modelo del Centro Europeo, considerado como el mejor del mundo. 

En principio parece difícil por múltiples razones, al menos de momento, que el GFS pueda igualarlo o superarlo, pero no deja de ser un gran estímulo para unos y otros y constituye en cualquier caso un paso adelante muy importante para el avance de la modelización y la predicción. Esperemos también otro paso adelante de NOAA en sus modelos probabilistas y veremos si, en general, sus planes para los próximos años siguen a los muy atractivos y ambiciosos del Centro Europeo del periodo 2016 a 2025.

En cualquier caso no cabe olvidar la existencia de otros modelos globales de predicción operados por otros importantes Servicios Meteorológicos e incluso por una o dos compañías  multinacionales. Y tampoco el buen número de modelos mesoescalares regionales existentes entre los cuales se encuentra el del consorcio HIRLAM al que pertenece AEMET.  Va a ser muy interesante seguir la evolución -y la estrategia- de todos ellos en los próximos años en el  marco de un mundo tan cambiante.

11 de junio de 2019

Reflexiones de un 42 de mayo

Si no me equivoco hoy es 42 de mayo y en buena parte de la Península andamos con el sayo puesto, aunque resulta muy interesante ver en la calle la convivencia de las mangas cortas con chaquetas y cazadoras. Y en relación con las mangas cortas siempre me queda la duda de si son personas muy calurosas... o que no se han enterado de la predicción. O se habían enterado de la predicción, pero como me dijo un amigo..."no decían que iba a hacer viento". Creo que los datos de la sensación térmica deberían estar probablemente más presentes en predicciones e informaciones meteorológicas. 

Este "fresquito" de 42 de mayo -cabe recordar también algunos fresquitos del 62 e incluso de algún 70 de mayo- está provocado por la presencia de una borrasca fría al norte de la Península. No es sino la otra cara de una circulación atmosférica muy meridiana que, un poco más al este, en el Mediterráneo occidental y Europa Central, va a dar lugar en los próximos días un fuerte remonte de aire muy cálido que podría provocar algún récord de junio en alguna de esas zonas. 

Topografía de Z500/T850 hPa previsto para la madrugada del próximo viernes

Lo más preocupante en cualquier caso es que se trata de un nuevo episodio de transporte de calor hacia altas latitudes, episodios cada vez más frecuentes que provocan la disminución del hielo marino y alimenta la denominada amplificación ártica. Una "amplificación" cada vez más estudiada por su impacto en la circulación general tanto de la troposfera como de la estratosfera y que puede hacer cada vez más frecuentes estos cambios meteorológicos bruscos a través de una corriente en chorro más ondulada... ¿Y quizás más posibilidades de "calentamientos súbitos" con sus reflejos en el tiempo invernal del hemisferio norte?. Variaciones bruscas del calor al frío y viceversa pero que, en el cómputo anual global, presentan un resultado neto de calentamiento. 

Y en ese contexto de cambio climático -o de "crisis climática" como ahora se pretende llamar a ese proceso- leo el resumen de un artículo recientemente publicado en Geophysical Research Letters en el que se expone cómo en ese escenario de calentamiento algún nuevo modelo de evolución climática muestra como en algunas zonas de las latitudes extratropicales la  mayor intensidad de la actividad tormentosa veraniega podría pasar de la tarde a la media mañana. Al no estar en abierto no he podido leer el artículo completo y no sé si se explican las causas dinámicas o termodinámicas que podrían propiciar ese cambio...¿Un alcance más temprano de la temperatura de disparo? ¿Un mayor contenido en vapor de agua?... En cualquier caso es interesante observar la rápida evolución de modelos climáticos que ya manejan la convección y ofrecen resultados como éste.

En cualquier caso hoy, 42 de mayo, es también un día interesante porque el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo ha llevado a cabo cambios significativos en su sistema de predicción que afectan tanto al modelo determinista de alta resolución como al de predicción por conjuntos. Son varios los que aquí se reseñan; de ellos lo que a mí me llama más la atención es el gran avance de la asimilación continuada de datos, esa metodología que nos permite partir del mejor análisis posible de la atmósfera y que tan vital es para conseguir una buena predicción. Es otro paso importante en ese camino impresionante que el Centro Europeo inició hace ya cuarenta años con el envío, cinco días por semana, de mapas codificados en matrices numéricas que en cada país convertíamos en mapas mediante un entonces complejo software y dibujábamos mediante plotters electrostáticos....Cuanto avance desde entonces... pero ¡qué "buena pinta" tenía ya aquello!

30 de abril de 2019

Una nube muy observada

Ayer 29 de abril no era un día del que se pudieranm esperar grandes cosas desde el punto de vista meteorológico. Algo ya de calor y la posibilidad de algunas tormentas aisladas debidas en parte a un ligero giro ciclónico embebido en una débil corriente del NW en niveles medios. 

Topografía de 500 hPa de hoy 30 de mayo a 00 UTC. Sobre la Península se observa una débil circulación del NW con un débil giro ciclónico. 
Y así ocurrió. La imagen del canal de vapor de agua de las 18 UTC muestra nubosidad media y alta sobre el interior peninsular con algunos brotes convectivos distinguibles por presentar formas más compactas, y uno de ellos, muy pequeño, casi en el centro peninsular ligeramente al norte del paralelo 40º

Imagen del canal de vapor de agua de las 18 UTC del 29 de abril
La imagen visible muestra una estructura nubosa un poco "caótica" con cirros, nubes convectivas, nubes bajas...

Imagen del canal visible de las 18 UTC
si ampliamos más el centro de la imagen, aparece una línea convectiva compuesta de varios "brotes", alineada de este a oeste, entre el paralelo 40º y la sierra de Guadarrama.

Imagen visible de 18 UTC ampliada

Entre las ocho y media salí a mi terraza y mirando hacia el oeste me encontré con esta imagen en la que, aunque con dificultad, se apreciaba una "virga" descendiendo desde un brote convectivo casi invisible. Además, ya hacia el horizonte, muy lejanos, se distinguían otros dos desarrollos convectivos: 

Hacia las 20,40 locales mirando hacia el oeste desde la zona norte de Madrid (foto: Ángel Rivera)
Y si miraba hacia el sur aparecía esta curiosa estructura, casi en forma de gran pájaro, y de la que intentaban desprenderse también algunas "virga":

Hacia las 20,40 horas locales mirando hacia el sur desde el norte de Madrid (foto: Ángel Rivera)
Diez minutos después, mirando de nuevo hacia el oeste y hacia arriba, se había abierto una "ventana" entre los estratocúmulos y la gran nube convectiva ya era visible en todo su esplendor brillando al sol poniente

Hacia las 20.50 mirando hacia el oeste desde el norte de Madrid (foto: Ángel Rivera)
Subí la foto a Twitter y esperé a que llegaran más imágenes porque estaba seguro que la estaban fotografiando más amigos aficionados. Así fue y, con su permiso, voy a mostrar algunas de ellas pidiéndoles que si cometo alguna incorrección me lo hagan saber. 

Rubén del Campo, con su maestría fotográfica y su profundo conocimiento de las nubes, fotografió al cumulonimbo desde el sur de Madrid y a los espectaculares rayos crepusculares que provocaban sus torreones:

(foto: Rubén del Campo)


Ángeles Rivera lo vio así desde Vallecas:

(foto: Ángeles Rivera)
Alfonso Marcos, así:

(foto: Alfonso Marcos)

Y Mar Gómez así:

                                                                                                (foto: Mar Gómez)



mientras que Daniel Santos desde la sierra de Madrid, lo contemplaba de una forma más global:

(foto: Daniel Santos)
Después volví  a ver la imagen visible que mostraba anteriormente y, aunque no disponía de datos de navegación, me pareció que nuestro cumulonimbo madrileño -y los otros dos que en mi primera imagen se veían en la lejanía- quedaban bien identificados:

Es probable que el punto blanco que aparece en el centro de la elipse sea el cumulonimbo que fotografiamos mientras que los dos más difuminados algo más al oeste fueran los que aparecían en el horizonte de mi primera foto.
Sería interesante hacer un estudio de mesoescala para conocer mejor la génesis de estos desarrollos  que aparecieron, no en la sierra, sino algo al sur de ella. Pero en cualquier caso cabe reseñar que es en las situaciones más aparentemente anodinas dónde con frecuencia aparecen las imágenes más espectaculares. Y buena muestra de ello es esta impresionante imagen que igualmente difundió ayer Rubén del Campo aprovechando los cirros que también aparecieron y que la defino con sus propias palabras: "cirrocumulus lenticularis irisados y con ondulaciones en su parte superior: el rasgo suplementario fluctus" . Una belleza.

(foto: Rubén del Campo)



14 de abril de 2019

¿Galgo o podenco? Lo importante es saber si nos va a alcanzar...

He visto en las redes un cierto debate sobre si la borrasca en sentido genérico -por no decir perturbación- que parece tener intención de afectarnos durante la segunda mitad de la Semana Santa es una dana o una borrasca fría. Aunque la atmósfera no entiende de clasificaciones y la realidad es con frecuencia una mezcla, siempre irrepetible, de estructuras más o menos conceptuales, paso a compartir mi visión de la cuestión. 

Veamos los mapas de superficie y 500 hPa de la próxima madrugada (lunes 15 de abril a las 00 UTC): 




Puede verse en superficie una borrasca al noroeste de Galicia, otra en la misma latitud en el centro del Atlántico y otra más sobre el nordeste de Estados Unidos. Son como cuentas de un collar engarzadas por el frente polar y soportadas por ondulaciones más o menos marcadas del chorro polar, que aparece en altura sobre la misma zona. Como se ve, la borrasca del centro del Atlántico aparece situada en la zona delantera de esa pequeña vaguada de altura. Pues bien, en una evolución "corriente" ambas habrían seguido su movimiento acoplado hacia Europa en un ciclo de evolución que hubiera acabado seguramente en un proceso de oclusión y posterior desaparición... Pero esta vez no parece que vaya a ser así.

El martes, 16 de abril, en un proceso de reestructuración de la circulación del chorro y de sus ondas asociadas (cuya causa podría conocerse probablemente con facilidad), la dorsal situada sobre el nordeste de Estados Unidos gana en amplitud,  lo que, a su vez, da lugar a que nuestra vaguada lo haga también, y a que en el seno de la misma aparezca ya una circulación cerrada.



La baja de superficie se ha desarrollado un poco más acompañando a la evolución en altura y situándose ya prácticamente bajo ella:



Si ahora damos ahora un salto de 48 horas y nos situamos en la madrugada del jueves 18 de abril vemos como la circulación cerrada de niveles altos se encuentra centrada muy poco al oeste de Lisboa mientras que la borrasca de superficie ha quedado ya muy debilitada, prácticamente residual, al haber predominado la evolución de niveles altos más que su evolución típica de baja extratropical.



¿Cuál es entonces el proceso que ha ocurrido? ¿Formación de dana?, ¿de borrasca fría?

Desde mi punto de vista la evolución principal ha sido la reestructuración de la circulación de altura en un proceso típico de formación de dana. Sin embargo, al ocurrir sobre una borrasca del frente polar en evolución, la estructura conceptual se asemejaría a la de una borrasca fría, aunque sin haber desarrollado la evolución típica de una borrasca de este tipo. Si la evolución  de altura hubiera sucedido en una zona de menor actividad ciclogénetica o algo al sur de la misma, hubiéramos tenido un proceso "puro" de formación de dana como suele ocurrir en verano o principios de otoño, pero no ha sido así. Por tanto, mi opinión es que se trata de la formación de una dana "medio camuflada" como borrasca fría.

Pero, más allá de si es "galgo o podenco", lo importante es que nos encontramos a partir del jueves ante una situación que podría provocar lluvias importantes en amplias zonas pudiendo ser algunas de ellas de gran intensidad. Es verdad que existe la posibilidad no desdeñable, -y con los productos del modelo probabilista podríamos evaluarla- de que la dana pudiera quedarse estacionaria al oeste de la Península y lo que nos diera fuera una calurosa situación del sur. En cualquier caso, si utilizamos uno de los pocos productos disponibles en Internet del modelo probabilista del Centro Europeo, vemos que para la madrugada del viernes, la ubicación de la baja al sur-suroeste de la Península tiene bastantes posibilidades de ocurrencia, si bien que con algunas incertidumbres más acusadas por lo que respecta a algunos de sus vientos asociados; algo que podría repercutir en la predicción de su ubicación exacta.


De situarse en esa ubicación tendría lugar la típica caída de presión en superficie sobre el norte de Argelia provocada en parte por la advección de vorticidad en la zona delantera de la dana (podría enfocarse también como aparición de divergencia). Una caída de presión que se intensificaría más en las 24 horas siguientes originando una pequeña borrasca y potenciando la entrada de vientos de levante sobre el área mediterránea.



En una evolución típica y bien conocida, esos vientos de levante en niveles bajos transportarían hacia el litoral e interior peninsular aire cálido y húmedo, muy ligero, lo que en meteorología se llama advección de espesores. 


Una advección que, junto con la advección de vorticidad a la que me refería anteriormente, provocaría fuertes ascensos verticales de ese aire. Los ascensos más vigorosos ocurrirían en las zonas donde coincidan los "picos" de esas dos advecciones, y allí podrían aparecer las lluvias más copiosas o intensas que podrían estar además moduladas por la orografía.

Por tanto, más allá de si son "galgos o podencos", lo importante es saber que algo se acerca y conocer la posibilidad de que ese "algo" nos alcance de lleno, nos ignore, o simplemente, se quede a nuestro lado. 

10 de abril de 2019

¿Podemos mejorar la predicción de las situaciones de bloqueo?

Junto con la predicción de la trayectoria concreta de las danas, la formación -o no- de una dorsal o anticiclón de bloqueo es uno de los mayores problemas de la predicción meteorológica. Cuántas veces observando el "tren" de vaguadas y dorsales en el seno de una circulación de Ponientes, surge la pregunta de si alguna de esas dorsales crecerá hacia el norte, detendrá su movimiento y dará unos días anticiclónicos con tiempo seco y soleado... o bien seguirá su marcha hacia el este... y, en ese caso, lo del "buen tiempo" habrá sido casi un espejismo. Sin ir más lejos para esta próxima semana (Santa) aparecen dorsales de ese tipo en los mapas previstos y no parece en principio que ninguna de ellas vaya a quedarse mucho tiempo sobre la Península.

En ese contexto me ha parecido muy interesante el artículo que acaba de publicar la revista Monthly Weather Review en el que concluye la importancia que parece tener para una predicción correcta del establecimiento de un bloqueo anticiclónico, la también adecuada predicción de la ubicación e intensidad de la borrasca que se encuentra corriente arriba de la dorsal candidata a establecer el bloqueo. En ese contexto el artículo incide en que uno de los grandes retos para esa predicción es una correcta parametrización de los procesos diabáticos, es decir que los modelos sean capaces de cuantificar lo más exactamente posible los intercambios de calor en su entorno producidos fundamentalmente a través de los procesos de condensación o evaporación. 

El modelo determinista del Centro Europeo prevé la presencia de una dorsal sobre la Península el miércoles santo. Si creciera hacia el norte y se quedara estacionaria bloquearía el paso de sucesivas ondas frontales hacia la Península y originaría algunos días de tiempo seco y soleado. Aunque flujo arriba la incertidumbre es elevada, este modelo apuesta por su paso rápido y la llegada de nuevas ondas. El artículo que cito insiste en que una buena predicción de la borrasca que se encuentra corriente abajo de la dorsal es básica para la determinación de un posible bloqueo anticiclónico y que esa buena predicción estaría ligada en buena medida a una correcta parametrización de los procesos en los que hay intercambio de calor. En cualquier caso, en esta situación concreta también influye la existencia ya de una amplia dorsal de bloqueo sobre la Europa central y del norte. 

Desde mi punto de vista se trata de un enfoque hecho desde otra perspectiva de un mismo proceso bien conocido: la creación de una dorsal de bloqueo por un segmento desequilibrado del chorro (jet streak); un desequilibrio que genera una onda de mayor amplitud y de movimiento lento o incluso estacionaria. Y ese desequilibrio puede estar -no siempre- producido por esos procesos diabáticos con liberación de energía que se transmiten y aumentan la velocidad en esa zona del chorro. Procesos que pueden ser más intensos en presencia de una potente cinta transportadora de aire cálido (warm conveyor belt) o del río atmosférico con gran transporte de humedad que puede estar embebido en su seno. Y, por supuesto, ese proceso llevará a una reubicación y/o cambios en la intensidad de la borrasca de superficie, tal como apunta el citado artículo. 

La conclusión final es la misma: cuanto mejor sea el análisis de partida de los flujos de humedad y la parametrización de los procesos diabáticos mejor será la predicción de una situación de bloqueo y de su tiempo asociado. Y ello supone un mejor conocimiento del origen y de la dinámica de esas grandes inyecciones húmedas y cálidas que desde las zonas tropicales se dirigen hacia las latitudes medias.

Pero de momento, y salvo deficiente predicción del Centro Europeo,  ninguna dorsal se va a quedar con nosotros más de un par de días a lo sumo. Primavera.

9 de abril de 2019

Recordando "semanas de pasión"

Cuando llega esta semana previa a la Semana Santa recuerdo que, en mi época de portavoz de AEMET, la calificaba como "la semana de pasión de los meteorólogos". Lo hacía tanto por los requerimientos continuos de los medios para conocer las predicciones con la mayor antelación posible, como por el "apasionamiento" que suponía seguir de forma casi continua las distintas salidas de los modelos numéricos con unos resultados con frecuencia claramente dispares entre sus sucesivas salidas. Y añadido a todo ello estaba el riesgo de que distintos colectivos pudieran expresar quejas, tanto antes como después de la Semana,  por predicciones a su juicio erróneas y por las que se sentían perjudicados. 

No sé cuál estará siendo la experiencia de los compañeros que ahora están en el departamento de Comunicación de AEMET. Desde "fuera" me da la impresión de que esa presión puede haber bajado algo y lo atribuyo en parte al uso, ya generalizado, de las predicciones de todo tipo y procedencia que continuamente se difunden por Internet. La presión, de alguna manera, se ha repartido, y las fuentes de información están, literalmente, en las manos de cada persona.  Durante mucho tiempo confié en que esa "presión" bajaría por el uso creciente de las predicciones probabilistas -sigo insistiendo que es la mejor predicción disponible desde un punto de vista científico- pero, por razones que no es el momento de debatir, en general no ha sido así. 

Y una vez más, como casi siempre, abril se muestra cambiante, haciendo casi imposible que una dorsal -un anticiclón- permanezca "quieta" por más de dos o tres días. Primavera es la época del año en que la atmósfera muestra su predecibilidad más baja y este año pasa lo mismo. 

La incertidumbre para mediados de Semana Santa con esa vaguada que aparece al oeste peninsular es aún muy alta, pero los "ponientes" atlánticos parecen con deseos de visitarnos en fechas tan señaladas aunque con algunos "descansos". Puro abril.

Por otra parte es un tiempo en el que pueden darse también fenómenos atmosféricos adversos de rápida evolución, y recuerdo por tanto la necesidad de estar muy atentos a las predicciones especiales o avisos provenientes de AEMET. Son informaciones elaboradas por profesionales expertos para los que estos días son de mucho trabajo y mucha atención, requeridos continuamente por hermandades, viajeros, instituciones, hosteleros pidiendo a veces predicciones casi imposibles... Mis mejores deseos y recuerdos para todos ellos y que salga la mejor Semana Santa posible.... ¡o, al menos, la menos mala!

2 de marzo de 2019

Hace ocho meses...

En junio del año pasado, recién conocida la estructura del Ministerio de Transición Ecológica, publiqué una entrada en este blog, sobre el interés de que el Ministerio, animara, coordinara o potenciase dos tipos de estudios que, en mi opinión, son básicos sobre la evolución climática en España. Uno de ellos tendría que llevarnos a un mejor conocimiento de cómo pueden afectar en el futuro las estructuras tropicales y subtropicales a nuestra zona geográfica, dado que es muy posible que el chorro polar y sus lluvias y vientos nos visiten cada vez menos, salvo para provocar algunas danas con lluvias intensas, o marcadas entradas cálidas. El otro tipo serían los estudios y procedimientos de atribución mediante los cuáles puede obtenerse la probabilidad de que un episodio de calor, frío o precipitaciones intensas esté en relación directa con el cambio climático. 

Son trabajos que pueden desarrollarse con  bastante rapidez utilizando métodos estadísticos y con algo menos si se usan métodos dinámicos, pero que, en cualquier caso, proporcionarían un avance significativo en la comprensión de cómo nos está afectando el cambio. Además, evitaría a los comunicadores meteorológicos la utilización de frases del tipo "puede ser...", "quizás" o "es compatible con...", que no ayudan nada en la concienciación de la población. Una población que, como apunta un artículo científico recientemente publicado, pueda irse acostumbrando a ver como algo cada vez más normal el que, año tras año, sigan cayendo récords. Es verdad que los resultados de esos estudios de atribución no pueden darse en "tiempo real", pero con procedimientos de actuación bien preparados, sí pueden tenerse pocos días después del episodio, cuando todavía no ha perdido actualidad. De hecho, y en relación con esta última situación de altas temperaturas, no creo que tarden mucho en publicarse estudios de este tipo en Gran Bretaña y probablemente en Francia, países que han sido muy afectados por esta situación.


Este es el análisis de la topografía de 500 hPa y de la temperatura a 850 hPa del pasado 25 de febrero. En él se muestra con claridad el impresionante remonte del aire tropical hacia latitudes muy septentrionales y es una buena muestra de un tipo de circulación atmosférica que parece que tiende a ser cada vez más frecuente y que está en el origen de varios de los récords meteorológicos que se están produciendo. ¿Pura variabilidad natural? Dada su reiteración no parece probable, pero qué importante sería disponer de estudios continuados que nos permitan saberlo, al menos como aproximación probabilista.

Han pasado ocho meses desde aquel artículo del blog, y lo que es más importante, desde que el Ministerio de Transición Ecológica se puso en marcha. Ocho meses en los que, de nuevo, se han vuelto a marcar récords meteorológicos importantes  y en los que no he visto - admito que pueda no haberme enterado- iniciativas para promover con carácter prioritario este tipo de estudios. Es verdad que esa iniciativa debería surgir en los departamentos universitarios, y en algún caso aislado sé que ha sido así. Pero, si por alguna razón no surgen, también es verdad que el propio Ministerio podría, además de potenciarlas en AEMET, exponerlas con carácter general al mundo universitario y facilitar su realización, en caso necesario, mediante algún tipo de ayudas. Y junto a ello, establecer cauces para una eficaz llegada de conclusiones  a los medios, y a través de ellos al público.

Sé que la legislatura ha sido muy corta y que, probablemente, la mayor prioridad ha estado volcada, en la puesta a punto de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. De acuerdo, pero no olvidemos que el cumplimiento de cualquier ley es mucho más fácil y eficaz cuando la sociedad es plenamente consciente del importante problema que esa ley intenta resolver, o al menos paliar. 

6 de febrero de 2019

Los ríos atmosféricos y la concreción de sus potenciales impactos

La American Meteorological Society (AMS) define un río atmosférico como "un corredor largo, estrecho y transitorio con un fuerte transporte horizontal de vapor de agua que se asocia típicamente con un chorro de niveles bajos situado por delante del frente frío de un ciclón extratropical. El vapor de agua en los ríos atmosféricos es suministrado por fuentes de humedad tropicales y / o extratropicales. Los ríos atmosféricos a menudo provocan fuertes precipitaciones allí donde son forzados a ascender, bien sea por montañas o por ascenso en la cinta transportadora de aire cálido (warm conveyor belt). El transporte horizontal de vapor de agua en las latitudes medias se produce principalmente en los ríos atmosféricos y se desarrolla en la troposfera inferior. Los ríos atmosféricos son los "ríos" más grandes de agua dulce en la Tierra, transportando en promedio más del doble del caudal del río Amazonas".

Los ríos atmosféricos son causantes de gran parte de las precipitaciones más importantes en ambos hemisferios. Es muy conocido el famoso "pineapple express" que incide desde el Pacífico en California. Se trata del suministrador principal de agua para este región norteamericana y su ausencia, o retraso significativo, es causa de grandes sequías en la zona e influye por tanto muy directamente en la ocurrencia de los grandes incendios de la zona.

En España los ríos atmosféricos atlánticos forman parte de las más importantes entradas de vientos ábregos o "llovedores" sobre la vertiente atlántica y son causantes, cuando persisten más de dos o tres días, de situaciones de inundación... pero también de llenar los pantanos. Algo parecido, aunque quizás no sean del todo ríos atmosféricos "ortodoxos", son las marcadas y largas circulaciones de levante que inciden sobre nuestro litoral mediterráneo, tras un largo recorrido sobre el mar, y que son también las responsables del principal abastecimiento de aguas en esta zona. Pero también su prolongación en el tiempo  puede dar lugar a inundaciones extensas o, en el caso de que aparezcan brotes convectivos en su seno, a inundaciones "relámpago" más localizadas. Cabe también pensar en este contexto en las circulaciones atlánticas de componente noroeste, unidas también a veces a ríos atmosféricos, que inciden sobre el área cantábrica produciendo algunas veces, como ha ocurrido recientemente, importantes inundaciones. 

Como vemos los ríos atmosféricos pueden producir tanto efectos adversos como beneficiosos, y ello depende básicamente de la cantidad de vapor que transporten -lo que está unido a la eficiencia de sus lluvias- y a la duración del episodio. 

Teniendo en cuenta estos dos parámetros, se acaba de presentar en Estados Unidos una escala para definir la intensidad y los potenciales impactos de un río atmosférico previsto que sirva para tomar las medidas adecuadas antes de su llegada:


Como se ve, se trata de una tabla de doble entrada donde, por una parte, y para un "río atmosférico" previsto por los modelos,se tiene en cuenta la magnitud máxima del parámetro denominado IVT que podríamos traducir como como "transporte de vapor integrado verticalmente", que nos da una idea de la cantidad de humedad que transporta esa corriente, y, por otra, la duración prevista del episodio. Con todo ello se definen cinco categorías: la 1 o azul considerada como fundamentalmente beneficiosa, la 2 o verde, básicamente beneficiosa pero con algunos riesgos; la 3 o amarilla en la que se da un balance entre beneficios y riesgos, la 4 o naranja en la que, aunque hay beneficios predominan los riesgos y la 5 o roja fundamentalmente peligrosa. 

A mi juicio se trata de una iniciativa interesante para proporcionar información muy útil tanto a hidrólogos, como a ingenieros o responsables de protección civil. Y me pregunto si, en ese camino que hay que desarrollar en España para implantar un sistema de avisos orientado a impactos, sería interesante desarrollar un producto de este tipo a utilizar cuando se prevea la llegada y la mayor o menor persistencia de un río atmosférico atlántico... o bien de una situación persistente de vientos de levante con largo recorrido marítimo. 

30 de enero de 2019

Ola de frío en Norteamérica...¿Se ha "roto" algo?

Una vez que, al parecer, la denominación "ciclogénesis explosiva" se va entendiendo correctamente -o al menos nos estamos acostumbrando a ella- y ya no causa alarma social, surge de nuevo la cuestión del "vórtice polar" y sus vicisitudes en relación con la acusada ola de frío que se está viviendo en Norteamérica.

A principios de enero se produjo un calentamiento súbito estratosférico que venía siendo anunciado desde varios días antes y que tiene lugar por la penetración en la estratosfera en invierno de algunas ondas troposféricas. Ese calentamiento tiende a invertir e incluso a "romper" la circulación del vórtice polar estratosférico, que es una potente circulación de vientos del oeste y que, a causa de ello, se puede perturbar y provocar el establecimiento de vientos predominantes del este. 

Todo parece indicar que esta perturbación puede irse propagando lentamente hacia niveles más bajos y afectar a la estructura del chorro polar, que puede ondularse mucho, y dar lugar a potentes entradas frías hacia latitudes bastante meridionales, un fenómeno que a veces se ha llamado rotura del "vórtice polar troposférico". Sobre la existencia de este vórtice y su "rotura" ha habido opiniones encontradas pero existe un consenso básico en que lo que fundamentalmente sucede es un cambio de patrón en la circulación del chorro polar. 

En cualquier caso, y aunque la cuestión está aún muy en estudio, esa posible transferencia energética desde las capas altas a las más bajas, parece que cuando ocurre, que no siempre lo hace, se lleva a cabo en un tiempo de unas dos semanas. Por eso se pensó  que, habiendo ocurrido ese calentamiento en los primeros días de enero, podrían notarse los efectos en superficie en forma de potentes entradas frías hacia mediados de mes, algo que no parece que sucediera. En ese caso, ¿podríamos decir que esta ola de frío norteamericana es efecto de aquel calentamiento súbito?... ¿o se trata simplemente de una entrada de aire ártico muy frío volteado por una potente borrasca centrada sobre el nordeste de Canadá dentro de un marco de variabilidad atmosférica invernal?

Análisis de 500 hPa y temperatura a 850 hPa a las 00 UTC del 30 de enero realizado por el ECMWF. A 850 hPa aparecen dos masas de aire muy frías. Una sobre el norte de Asia y otra, menos extensa, sobre Norteamérica. El chorro polar aparece bien delimitado con una ondulación mayor sobre Norteamérica pero no aparecen "roturas" ni fuertes circulaciones meridianas. 
Serán los expertos en estas cuestiones los que nos lo tendrán que decir. Y también será interesante saber si las temperaturas de ese aire ártico se mueven dentro de valores más o menos normales o están siendo realmente extraordinarias como parece Y, si lo son, ¿por qué este año esa masa se ha enfriado tanto? ¿Algo que ver con el calentamiento súbito?

Esperemos que estas cuestiones se conozcan y se divulguen cada vez mejor igual que, afortunadamente va ocurriendo con las ciclogénesis explosivas. Cuestión de...tiempo. 


14 de enero de 2019

La meteorología privada norteamericana toma de nuevo la delantera

En la reunión anual de la American Meteorological Society celebrada en Phoenix (Arizona) la pasada semana, Accuweather hizo público su propósito de introducir en sus predicciones una nueva escala para la clasificación de huracanes denominada "RealImpact". 

"RealImpact" tendrá seis niveles -uno más que la oficial Saffir-Simpson- que no serán directamente equivalentes a los ahora en uso, pero sí directamente relacionados con la potencial peligrosidad para vidas y bienes que pueda presentar un huracán en función, no sólo de sus vientos, sino también de sus posibles lluvias torrenciales, inundaciones o mareas de tempestad. El nivel que se añade es el que se denomina "menor que 1". Se trataría en este caso de tormentas tropicales que por sus vientos no llegaría a la categoría de huracán -de acuerdo a la Saffir-Simpson- pero que por sus lluvias, inundaciones o mareas pudiera presentar peligrosidad para la población.

(Fuente: Accuweather)

El asunto no es nuevo y entra dentro del debate actual sobre la necesidad de realizar avisos meteorológicos orientados a impactos. Más allá de otras cuestiones, el planteamiento de Accuweather desde un punto de vista técnico, y a falta de conocerlo más profundamente, me parece bastante adecuado. Lo que no veo adecuado, sino más bien peligroso, al igual que muchos meteorólogos norteamericanos, es que coexistan dos escalas de aviso de huracán. La Saffir-Simpson utilizada por los Servicios Meteorológicos y esta nueva "RealImpact".

Una vez más, tal como hizo Weather Channel con su decisión de poner nombres a las grandes borrascas invernales en Estados Unidos, la meteorología privada norteamericana toma la delantera, y si bien NOAA no ha implementado sus propios "bautizos" de borrascas, sí se ha hecho en Europa, de modo que ahora existen -coexisten diría yo- varios criterios para llevar a cabo estos "bautizos" y decidir los nombres a poner.

En este contexto no podemos olvidar tampoco que en el evento CES de tecnología del Consumo celebrado también en Las Vegas hace muy pocos días, IBM -que adquirió hace poco tiempo la Weather Company-  anunció la puesta en marcha de un modelo de predicción meteorológica mundial con 3 km de resolución  denominado GRAF, con actualización horaria, que se alimentará de múltiples fuentes de datos meteorológicos, incluidos los procedentes de "smartphones". Un modelo que proporcionará sus primeras predicciones a finales de este año proporcionando de forma inmediata datos a nivel local para cualquier lugar de cualquier continente. 

Stand de GRAF/INM en el CES (fuente: IBM)


Las características básicas del nuevo modelo que anuncia IBM (fuente: IBM)
Cuando esto llegue a cumplirse, si se cumple, -que lo hará antes o después- sólo queda un paso para emitir avisos meteorológicos. De hecho, la introducción de la nueva escala "RealImpact" de Accuweather va a quedar, como mínimo, muy cerca de ello... ¿Cómo van a "convivir" con todo ello las responsabilidades de los Servicios Meteorológicos en los distintos contienentes que todavía se plantean -y no en todos los sitios- como poner a punto los avisos orientados a impactos?

Una vez más -tal como pasó con los "bautizos" de borrascas-, se echa de menos la función reguladora y coordinadora de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). ¿Va a ser Accuweather o la Weather Company las empresa privadas que marquen la agenda meteorológica mundial? Los Servicios Meteorológicos, bajo la coordinación de la OMM, tienen que definir ya sus estrategias de futuro, sean las que sean. 



Enhorabuena AVAMET

Este fin de semana se ha celebrado en Valencia la asamblea anual de la Asociación Valenciana de Aficionados a la Meteorología (AVAMET). Tal como se describe en este enlace se ha procedido a la renovación de la Junta Directiva y a la presentación de los planes futuros de la Asociación. 

(foto: AVAMET)

No quiero dejar pasar esta ocasión para expresar públicamente a través de este blog lo que ya les he comentado a veces de forma personal a algunos de sus integrantes: mi reconocimiento por la madurez y cohesión alcanzada en estos ocho años y por el impresionante trabajo realizado y plasmado en su amplísima red de estaciones, junto con su vocación divulgadora. Algo que está permitiendo un mucho mejor conocimiento de la meteorología y climatología de Levante, facilitado por la disponibilidad de sus datos de forma abierta y en tiempo real.

Esa gran red de observación desplegada por la AVAMET -unas 450 estaciones- es de una gran riqueza, pero también supone un gran esfuerzo de adecuación, calibración y mantenimiento para el que espero que cuenten con ayuda institucional suficiente. Por otra parte, la gran cantidad de datos obtenidos y por obtener puede permitir ya a la Asociación desarrollar estudios mesoescalares, y puede que en algunos casos microescalares, sobre distintos fenómenos atmosféricos -singularmente lluvias y tormentas- o de interacción atmósfera-orografía. Estoy seguro de que se obtendrán resultados verdaderamente interesantes. 

Adelante con ello y, de nuevo, mi enhorabuena.

9 de enero de 2019

De nuevo...¿Ola sí....ola no?



Una vez más, ante la entrada de un flujo de aire bastante frío -cosa normal en invierno y esperemos que lo siga siendo-, surge la polémica, ya tan antigua, de si se trata o no de una ola de frío. Por si ayuda a clarificar algo, expongo a continuación algunas cuestiones que ya traté con más profundidad en mi libro "Meses y tiempos".

El concepto de ola de frío no está definido oficialmente de forma global. Esa definición debería corresponder a la Organización Meteorológica Mundial. Quizás no lo ha hecho por las dificultades de concretarla de modo que sea válida para todas las zonas del planeta. Su ausencia ha dado lugar a la aparición de diversas definiciones, girando todas alrededor de un enunciado como éste: “La ola de frío es una situación atmosférica que produce temperaturas extremadamente bajas en relación con la media de la época provocada por la invasión de una masa de aire frío.”



Mapa de temperaturas previstas en superficie para el próximo viernes (fuente: AEMET)


El convencimiento de que, al menos desde el punto de vista de la comunicación, era necesaria una definición, llevó a que un compañero de AEMET, César Rodríguez Ballesteros, publicara un artículo en el Calendario Meteorológico del 2012 estableciendo unos criterios cuantitativos para determinar si un episodio concreto de temperaturas frías puede considerarse “ola de frío”. Indudablemente, el establecimiento de un umbral es siempre subjetivo, pero en este caso los propuestos en este trabajo siempre me parecieron muy adecuados y ajustados. Así, se consideraría ola de frío “un episodio de al menos tres días consecutivos en el que como mínimo, el 10 por ciento de las estaciones consideradas registran mínimas por debajo del percentil del 5 por ciento de su serie de temperaturas mínimas diarias de los meses de enero y febrero del periodo 1971-2000”. Esta definición fue posteriormente adoptada por AEMET y utilizada como definición de una ola.

Como puede verse, en ella se acota claramente los valores de las diversas variables que se deben tener en cuenta en la determinación de una “ola”. Así, el periodo de tiempo debe ser al menos de tres días, eliminando de esta forma bajadas bruscas pero transitorias de las temperaturas que están ligadas a otro tipo de fenómenos más pasajeros. La zona afectada puede ser no muy grande, pero en cualquier caso hay que excluir fenómenos locales. Por eso, en el  caso de España que cuenta con, aproximadamente, unas 130 estaciones sinópticas de observación, el número mínimo de ellas donde deben observarse las mínimas establecidas deberían ser al menos 13. Por lo que respecta al umbral que debe igualar o traspasar una temperatura para ser tenida en cuenta, éste queda fijado en el valor que delimita el 5 por ciento de los valores más bajos para ese sitio, es decir, unas temperaturas observadas muy pocas veces en él. Por otra parte, en el proceso de cálculo, se determina para cada estación la temperatura más baja de la “ola” y su anomalía correspondiente respecto al periodo de referencia 1971-2000; ambos datos nos dan una idea bastante ajustada de  su magnitud o intensidad.

Dada que para que una situación se considere ola de frío debería tener una duración mínima de tres días, no puede contemplarse como tal en los planes de fenómenos adversos ya que éstos sólo abarcan un horizonte de predicción de unas 60 horas. Por tanto, para estas situaciones como para las de olas de calor, la alternativa es la emisión de notas informativas de amplia difusión -tal como las que actualmente viene emitiendo AEMET- en el que se dan detalles sobre la situación y su previsible evolución. En caso de alta criticidad, o de aparición simultánea de otros fenómenos adversos, podría emitirse un aviso especial en el que se detallarían las características de la situación con información relevante sobre zonas afectadas, horas (o días) de comienzo y final y probabilidad de ocurrencia así como una breve pero clara descripción en lenguaje claro de la situación. Y, por supuesto, como ya está ocurriendo, todo ello junto con los avisos de Meteoalerta que procedan para "hoy, mañana y pasado".


Por lo que respecta a la comunicación de una situación de este tipo, el interés a priori de los medios es saber si se trata realmente de una ola de frío. Por las razones expuestas anteriormente, los meteorólogos hemos sido siempre un tanto reacios a calificar así a una evolución prevista de este tipo. Sin embargo, si se asume, como me parecería adecuado, la definición anteriormente expuesta, y si se tiene en cuenta que los actuales modelos cada vez van siendo más realistas en el cálculo de las temperaturas previstas, creo que ya sería posible hablar en avance de la llegada de una ola de frío y ofrecer, hasta donde fuera posible, los detalles de la misma y confirmándolo, ya con datos "reales" a su finalización. Se evitaría así -supongo- el eterno debate previo en los medios sobre si se trata o no de una "ola·. En cualquier caso, para una adecuada comprensión y valoración del mensaje por parte de medios y de la sociedad, sería conveniente explicar y divulgar el concepto y definición de la “ola” de forma sencilla y las razones de hacerlo así.