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30 de agosto de 2012

¿Que más hace falta?


La American Meteorological Society (AMS) es la institución meteorológica que goza de mayor prestigio en todo el mundo tras la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la mas importante con diferencia entre todas las no gubernamentales. Creada en 1919 su objetivo fundamental es la promoción del desarrollo y la difusión de información y educación sobre las ciencias atmosféricas, oceánicas e hidrológicas así como de sus aplicaciones profesionales. Tiene nada menos que 14000 asociados entre profesionales, estudiantes y aficionados de diversas partes del mundo y publica once revistas científicas al tiempo que patrocina mas de 12 conferencias científicas cada año.

La AMS publica periódicamente los denominados “statements” en los que muestra su postura ante distintos temas relevantes pertenecientes a las ciencias citadas mas arriba. En estos breves artículos se presenta la “visión” de la Sociedad en relación con el tema de que se trate tanto en lo que respecta al estado de su investigación, las posibles líneas o prioridades de evolución y, cuando corresponde, el impacto social de todo ello. Se actualizan cada cierto número de años y dada su calidad y claridad son estudiados minuciosamente y valorados por instituciones y personas interesadas de todo el mundo.

En este contexto la AMS acaba de hacer público su “statement” sobre la situación del cambio climático que sustituye al que emitió en el año 2007. El informe es claro y contundente sobre la realidad del calentamiento global así como en su atribución principal al efecto de los gases “invernadero” producto de las actividades humanas. Si bien recomiendo vivamente su lectura detallada a cualquier persona mínimamente interesada (no son mas que siete páginas y es perfectamente comprensible aún sin formación científica) no me resisto a transcribir a continuación su conclusión final que he intentado traducir de la forma mas correcta:

“Existe evidencia inequívoca de que la atmósfera inferior de la Tierra, el océano y la superficie terrestre se están calentando, el nivel del mar está aumentando, y la capa de nieve, los glaciares de montaña y el hielo del océano Ártico se reducen. La causa dominante del calentamiento desde la década de los 50 es la actividad humana. Este hallazgo científico se basa en una amplia y convincente actividad investigadora. El calentamiento observado será irreversible durante muchos años en el futuro, y se producirán aún mayores incrementos de temperatura en la medida en que continúen acumulándose en la atmósfera gases de efecto invernadero. Evitar el calentamiento futuro requerirá una reducción amplia y rápida de las emisiones globales de estos gases. El calentamiento en curso aumentará los riesgos y las tensiones en las sociedades humanas, la economía, los ecosistemas y la vida silvestre a través del siglo XXI y más allá, por lo que es imperativo que la sociedad responda a un clima cambiante. Para fundamentar las decisiones sobre la adaptación y la mitigación, es crítico que podamos mejorar nuestra comprensión del sistema climático mundial y nuestra capacidad para proyectar el clima futuro a través de la vigilancia continuada y mejorada y la investigación. Esto es especialmente cierto para los más pequeñas (estacional y regional) escalas y para el tiempo y el clima extremos así como para importantes variables hidroclimáticas como la precipitación y la disponibilidad de agua. 

Las opciones tecnológicas, económicas y políticas en el futuro próximo determinarán el alcance de los impactos futuros del cambio climático. Las decisiones basadas en la ciencia rara vez se hace en un contexto de absoluta certeza. Los debates políticos nacionales e internacionales deberían incluir la consideración de las mejores formas tanto de adaptarse como de mitigar el cambio climático. La mitigación reducirá el nivel del cambio climático futuro y el riesgo de impactos que son potencialmente grandes y peligrosos. Al mismo tiempo, un cambio climático continuo es inevitable, y las respuestas políticas deberían incluir la adaptación al mismo. La prudencia dicta mantener un extremo cuidado en lo que respecta a nuestra relación con el único planeta del que se sabe que es capaz de sostener la vida humana”

Creo que el texto no puede ser mas claro y rotundo y debería acallar definitivamente las voces negacionistas –ya se han apagado o “convertido” algunas muy importantes- salvo aquellas que estén motivadas por intereses no científicos. Si durante muchos años se ha argumentado que la falta de concreción de los científicos dificultaba la toma de decisiones políticas, el gran esfuerzo realizado por todos ellos en los últimos años, fundamentalmente en el marco del programa IPCC (que en muy pocos meses hará público también su nuevo informe), hace que, aún dentro de las limitaciones del método científico, este argumento ya no sea válido. ¿Cuáles son ya las dificultades para actuar?

Una traducción completa del texto de la AMS puede encontrarse aquí 

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