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30 de enero de 2019

Ola de frío en Norteamérica...¿Se ha "roto" algo?

Una vez que, al parecer, la denominación "ciclogénesis explosiva" se va entendiendo correctamente -o al menos nos estamos acostumbrando a ella- y ya no causa alarma social, surge de nuevo la cuestión del "vórtice polar" y sus vicisitudes en relación con la acusada ola de frío que se está viviendo en Norteamérica.

A principios de enero se produjo un calentamiento súbito estratosférico que venía siendo anunciado desde varios días antes y que tiene lugar por la penetración en la estratosfera en invierno de algunas ondas troposféricas. Ese calentamiento tiende a invertir e incluso a "romper" la circulación del vórtice polar estratosférico, que es una potente circulación de vientos del oeste y que, a causa de ello, se puede perturbar y provocar el establecimiento de vientos predominantes del este. 

Todo parece indicar que esta perturbación puede irse propagando lentamente hacia niveles más bajos y afectar a la estructura del chorro polar, que puede ondularse mucho, y dar lugar a potentes entradas frías hacia latitudes bastante meridionales, un fenómeno que a veces se ha llamado rotura del "vórtice polar troposférico". Sobre la existencia de este vórtice y su "rotura" ha habido opiniones encontradas pero existe un consenso básico en que lo que fundamentalmente sucede es un cambio de patrón en la circulación del chorro polar. 

En cualquier caso, y aunque la cuestión está aún muy en estudio, esa posible transferencia energética desde las capas altas a las más bajas, parece que cuando ocurre, que no siempre lo hace, se lleva a cabo en un tiempo de unas dos semanas. Por eso se pensó  que, habiendo ocurrido ese calentamiento en los primeros días de enero, podrían notarse los efectos en superficie en forma de potentes entradas frías hacia mediados de mes, algo que no parece que sucediera. En ese caso, ¿podríamos decir que esta ola de frío norteamericana es efecto de aquel calentamiento súbito?... ¿o se trata simplemente de una entrada de aire ártico muy frío volteado por una potente borrasca centrada sobre el nordeste de Canadá dentro de un marco de variabilidad atmosférica invernal?

Análisis de 500 hPa y temperatura a 850 hPa a las 00 UTC del 30 de enero realizado por el ECMWF. A 850 hPa aparecen dos masas de aire muy frías. Una sobre el norte de Asia y otra, menos extensa, sobre Norteamérica. El chorro polar aparece bien delimitado con una ondulación mayor sobre Norteamérica pero no aparecen "roturas" ni fuertes circulaciones meridianas. 
Serán los expertos en estas cuestiones los que nos lo tendrán que decir. Y también será interesante saber si las temperaturas de ese aire ártico se mueven dentro de valores más o menos normales o están siendo realmente extraordinarias como parece Y, si lo son, ¿por qué este año esa masa se ha enfriado tanto? ¿Algo que ver con el calentamiento súbito?

Esperemos que estas cuestiones se conozcan y se divulguen cada vez mejor igual que, afortunadamente va ocurriendo con las ciclogénesis explosivas. Cuestión de...tiempo. 


14 de enero de 2019

La meteorología privada norteamericana toma de nuevo la delantera

En la reunión anual de la American Meteorological Society celebrada en Phoenix (Arizona) la pasada semana, Accuweather hizo público su propósito de introducir en sus predicciones una nueva escala para la clasificación de huracanes denominada "RealImpact". 

"RealImpact" tendrá seis niveles -uno más que la oficial Saffir-Simpson- que no serán directamente equivalentes a los ahora en uso, pero sí directamente relacionados con la potencial peligrosidad para vidas y bienes que pueda presentar un huracán en función, no sólo de sus vientos, sino también de sus posibles lluvias torrenciales, inundaciones o mareas de tempestad. El nivel que se añade es el que se denomina "menor que 1". Se trataría en este caso de tormentas tropicales que por sus vientos no llegaría a la categoría de huracán -de acuerdo a la Saffir-Simpson- pero que por sus lluvias, inundaciones o mareas pudiera presentar peligrosidad para la población.

(Fuente: Accuweather)

El asunto no es nuevo y entra dentro del debate actual sobre la necesidad de realizar avisos meteorológicos orientados a impactos. Más allá de otras cuestiones, el planteamiento de Accuweather desde un punto de vista técnico, y a falta de conocerlo más profundamente, me parece bastante adecuado. Lo que no veo adecuado, sino más bien peligroso, al igual que muchos meteorólogos norteamericanos, es que coexistan dos escalas de aviso de huracán. La Saffir-Simpson utilizada por los Servicios Meteorológicos y esta nueva "RealImpact".

Una vez más, tal como hizo Weather Channel con su decisión de poner nombres a las grandes borrascas invernales en Estados Unidos, la meteorología privada norteamericana toma la delantera, y si bien NOAA no ha implementado sus propios "bautizos" de borrascas, sí se ha hecho en Europa, de modo que ahora existen -coexisten diría yo- varios criterios para llevar a cabo estos "bautizos" y decidir los nombres a poner.

En este contexto no podemos olvidar tampoco que en el evento CES de tecnología del Consumo celebrado también en Las Vegas hace muy pocos días, IBM -que adquirió hace poco tiempo la Weather Company-  anunció la puesta en marcha de un modelo de predicción meteorológica mundial con 3 km de resolución  denominado GRAF, con actualización horaria, que se alimentará de múltiples fuentes de datos meteorológicos, incluidos los procedentes de "smartphones". Un modelo que proporcionará sus primeras predicciones a finales de este año proporcionando de forma inmediata datos a nivel local para cualquier lugar de cualquier continente. 

Stand de GRAF/INM en el CES (fuente: IBM)


Las características básicas del nuevo modelo que anuncia IBM (fuente: IBM)
Cuando esto llegue a cumplirse, si se cumple, -que lo hará antes o después- sólo queda un paso para emitir avisos meteorológicos. De hecho, la introducción de la nueva escala "RealImpact" de Accuweather va a quedar, como mínimo, muy cerca de ello... ¿Cómo van a "convivir" con todo ello las responsabilidades de los Servicios Meteorológicos en los distintos contienentes que todavía se plantean -y no en todos los sitios- como poner a punto los avisos orientados a impactos?

Una vez más -tal como pasó con los "bautizos" de borrascas-, se echa de menos la función reguladora y coordinadora de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). ¿Va a ser Accuweather o la Weather Company las empresa privadas que marquen la agenda meteorológica mundial? Los Servicios Meteorológicos, bajo la coordinación de la OMM, tienen que definir ya sus estrategias de futuro, sean las que sean. 



Enhorabuena AVAMET

Este fin de semana se ha celebrado en Valencia la asamblea anual de la Asociación Valenciana de Aficionados a la Meteorología (AVAMET). Tal como se describe en este enlace se ha procedido a la renovación de la Junta Directiva y a la presentación de los planes futuros de la Asociación. 

(foto: AVAMET)

No quiero dejar pasar esta ocasión para expresar públicamente a través de este blog lo que ya les he comentado a veces de forma personal a algunos de sus integrantes: mi reconocimiento por la madurez y cohesión alcanzada en estos ocho años y por el impresionante trabajo realizado y plasmado en su amplísima red de estaciones, junto con su vocación divulgadora. Algo que está permitiendo un mucho mejor conocimiento de la meteorología y climatología de Levante, facilitado por la disponibilidad de sus datos de forma abierta y en tiempo real.

Esa gran red de observación desplegada por la AVAMET -unas 450 estaciones- es de una gran riqueza, pero también supone un gran esfuerzo de adecuación, calibración y mantenimiento para el que espero que cuenten con ayuda institucional suficiente. Por otra parte, la gran cantidad de datos obtenidos y por obtener puede permitir ya a la Asociación desarrollar estudios mesoescalares, y puede que en algunos casos microescalares, sobre distintos fenómenos atmosféricos -singularmente lluvias y tormentas- o de interacción atmósfera-orografía. Estoy seguro de que se obtendrán resultados verdaderamente interesantes. 

Adelante con ello y, de nuevo, mi enhorabuena.

9 de enero de 2019

De nuevo...¿Ola sí....ola no?



Una vez más, ante la entrada de un flujo de aire bastante frío -cosa normal en invierno y esperemos que lo siga siendo-, surge la polémica, ya tan antigua, de si se trata o no de una ola de frío. Por si ayuda a clarificar algo, expongo a continuación algunas cuestiones que ya traté con más profundidad en mi libro "Meses y tiempos".

El concepto de ola de frío no está definido oficialmente de forma global. Esa definición debería corresponder a la Organización Meteorológica Mundial. Quizás no lo ha hecho por las dificultades de concretarla de modo que sea válida para todas las zonas del planeta. Su ausencia ha dado lugar a la aparición de diversas definiciones, girando todas alrededor de un enunciado como éste: “La ola de frío es una situación atmosférica que produce temperaturas extremadamente bajas en relación con la media de la época provocada por la invasión de una masa de aire frío.”



Mapa de temperaturas previstas en superficie para el próximo viernes (fuente: AEMET)


El convencimiento de que, al menos desde el punto de vista de la comunicación, era necesaria una definición, llevó a que un compañero de AEMET, César Rodríguez Ballesteros, publicara un artículo en el Calendario Meteorológico del 2012 estableciendo unos criterios cuantitativos para determinar si un episodio concreto de temperaturas frías puede considerarse “ola de frío”. Indudablemente, el establecimiento de un umbral es siempre subjetivo, pero en este caso los propuestos en este trabajo siempre me parecieron muy adecuados y ajustados. Así, se consideraría ola de frío “un episodio de al menos tres días consecutivos en el que como mínimo, el 10 por ciento de las estaciones consideradas registran mínimas por debajo del percentil del 5 por ciento de su serie de temperaturas mínimas diarias de los meses de enero y febrero del periodo 1971-2000”. Esta definición fue posteriormente adoptada por AEMET y utilizada como definición de una ola.

Como puede verse, en ella se acota claramente los valores de las diversas variables que se deben tener en cuenta en la determinación de una “ola”. Así, el periodo de tiempo debe ser al menos de tres días, eliminando de esta forma bajadas bruscas pero transitorias de las temperaturas que están ligadas a otro tipo de fenómenos más pasajeros. La zona afectada puede ser no muy grande, pero en cualquier caso hay que excluir fenómenos locales. Por eso, en el  caso de España que cuenta con, aproximadamente, unas 130 estaciones sinópticas de observación, el número mínimo de ellas donde deben observarse las mínimas establecidas deberían ser al menos 13. Por lo que respecta al umbral que debe igualar o traspasar una temperatura para ser tenida en cuenta, éste queda fijado en el valor que delimita el 5 por ciento de los valores más bajos para ese sitio, es decir, unas temperaturas observadas muy pocas veces en él. Por otra parte, en el proceso de cálculo, se determina para cada estación la temperatura más baja de la “ola” y su anomalía correspondiente respecto al periodo de referencia 1971-2000; ambos datos nos dan una idea bastante ajustada de  su magnitud o intensidad.

Dada que para que una situación se considere ola de frío debería tener una duración mínima de tres días, no puede contemplarse como tal en los planes de fenómenos adversos ya que éstos sólo abarcan un horizonte de predicción de unas 60 horas. Por tanto, para estas situaciones como para las de olas de calor, la alternativa es la emisión de notas informativas de amplia difusión -tal como las que actualmente viene emitiendo AEMET- en el que se dan detalles sobre la situación y su previsible evolución. En caso de alta criticidad, o de aparición simultánea de otros fenómenos adversos, podría emitirse un aviso especial en el que se detallarían las características de la situación con información relevante sobre zonas afectadas, horas (o días) de comienzo y final y probabilidad de ocurrencia así como una breve pero clara descripción en lenguaje claro de la situación. Y, por supuesto, como ya está ocurriendo, todo ello junto con los avisos de Meteoalerta que procedan para "hoy, mañana y pasado".


Por lo que respecta a la comunicación de una situación de este tipo, el interés a priori de los medios es saber si se trata realmente de una ola de frío. Por las razones expuestas anteriormente, los meteorólogos hemos sido siempre un tanto reacios a calificar así a una evolución prevista de este tipo. Sin embargo, si se asume, como me parecería adecuado, la definición anteriormente expuesta, y si se tiene en cuenta que los actuales modelos cada vez van siendo más realistas en el cálculo de las temperaturas previstas, creo que ya sería posible hablar en avance de la llegada de una ola de frío y ofrecer, hasta donde fuera posible, los detalles de la misma y confirmándolo, ya con datos "reales" a su finalización. Se evitaría así -supongo- el eterno debate previo en los medios sobre si se trata o no de una "ola·. En cualquier caso, para una adecuada comprensión y valoración del mensaje por parte de medios y de la sociedad, sería conveniente explicar y divulgar el concepto y definición de la “ola” de forma sencilla y las razones de hacerlo así.

7 de enero de 2019

¿Seguirá enero el "guión climatológico"?



"En general, enero suele comenzar con predominio del tiempo anticiclónico con días tranquilos, fríos y despejados. Sin embargo, no es difícil que hacia Reyes el anticiclón bascule y por su flanco oriental se cuele aire frío del norte o del nordeste. Ello puede dar lugar a una marcada ola de frío y posteriormente a intensas heladas. Así lo refleja el refranero:

"Por los Reyes, los días y el frío crecen"

Con predominio generalmente anticiclónico durante varios días, lo que hace más generales e intensas las heladas salvo que haya algo de viento del sur, llegamos a mediados de mes donde aparecen las festividades de los llamados “santos de hielo” (San Antonio o San Antón el día 17 y San Sebastián el 20) cuyos “fríos” quedan bien reflejados en el refranero:

"Por San Antonio hace un frío de todos los demonios"

"De los santos frioleros, San Sebastián el primero; aunque dijo San Antón, aquí el más frío soy yo"


Ya en la segunda quincena, o como tarde en la última decena, se suele producir un cambio de tiempo. El anticiclón baja de latitud y deja la entrada libre a las borrascas atlánticas o bien se retira algo hacia el oeste y permite la entrada de vientos del noroeste con algunos frentes asociados. Pueden llegar así las precipitaciones sobre todo a las vertientes Atlántica y Cantábrica acompañadas de una cierta suavización de las temperaturas..."

 Hasta ahora la atmósfera va siguiendo el "guión climatológico", quizás con un cierto retraso. Recordemos a este respecto que el año pasado fue justamente el día de Reyes cuando cientos de automovilistas quedaron detenidos durante bastantes horas por el temporal de nieve en la A-6 en la zona del peaje de Guadarrama. En cualquier caso, sí que se confirma que, tras unos días despejados y con heladas fuertes en zonas del interior, hacia el próximo jueves se va a producir una cierta retrogresión de la dorsal atlántica, que va a dar lugar a la llegada de vientos de componente norte sobre la Península y Baleares. 

Mapas previstos de 500 hPa por el sistema de predicción probabilista del Centro Europeo para la madrugada del viernes 11. Aparece la citada retrogresión aunque con una cierta incertidumbre en relación con la situación u orientación del máximo del chorro sobre la Península. Ello influiría en la posición final del seno frío del saco de la vaguada y, por tanto, en la determinación específica de la zona de precipitaciones más importantes. En cualquier caso parece que éstas se producirán en las costas y zonas cercanas de Argelia y Túnez.

Son vientos que transportarán  una masa de aire frío y sin demasiada humedad que puede llegar a presentar de forma pasajera valores de temperatura en 850 hPa de hasta -8ºC o -10ºC en zonas del cuadrante nordeste peninsular. Como suele ocurrir en estos casos, las bajas temperaturas y el viento -que en zonas mediterráneas puede ser fuerte- provocarán sensaciones térmicas de mucho frío, y seguramente se hablará de "ola", aunque habrá que ver sí lo llega a ser desde un punto de vista estricramente técnico. Sin embargo, al ser una masa poco húmeda, solo en zonas de ese cuadrante nordeste, donde el viento encuentre una retención,  se producirán precipitaciones, en general poco importantes, que serán de nieve en cotas bastante bajas.  Sí serán más abundantes en Baleares al tener el viento un cierto recorrido y marítimo, así como en el norte de Argelia y de Túnez apareciendo la nieve cerca de la costa. 


En cualquier caso, esta entrada no durará más allá de dos o tres días y al quedarse el viento en calma es cuando se producirán heladas muy fuertes en el interior con valores que podrían llegar a alcanzar en algún caso los -16  o -18ºC en zonas interiores de las mesetas. 

A continuación de esta entrada fría del nordeste, quizás un poco retrasada como ya apuntaba anteriormente, la climatología habla de un predominio más o menos anticiclónico durante unos días, hasta alcanzar las festividades de "los santos de hielo" (días 17, San Antón  y 20, San Sebastián). Según el "guión" esas jornadas suelen estar marcados por un frío intenso, frío que puede venir originado por fuertes heladas de irradiación o por una marcada entrada de vientos de componente norte. 

Si miramos ahora los mapas probabilistas a medio plazo parece que, aunque con una cierta incertidumbre, la dorsal -ahora ya extendida de oeste a este- volvería a establecerse sobre la Península para dar paso hacia mediados de mes -con más incertidumbre todavía- a la llegada de una vaguada por el noroeste que podría dar lugar a otra entrada fría. 


Mapas previstos de 500 hPa por el sistema de predicción probabilista del Centro Europeo para el jueves 17 de enero. Aunque la incertidumbre es muy alta, hay indicios del establecimiento de una circulación del noroeste con mayor o menor advección de masas de aire polar.

¿Será ésta una situación propicia para que los "santos de hielo" confirmen su fama, o pasarían, -lo que sería bastante raro- desapercibidos? Una consideración a tener en cuenta en este contexto es que, al parecer, el vórtice polar estratosférico ya se ha dividido y estaría por ver si se da una transferencia energética hacia niveles más bajos de modo que pudiera llegar a alterar la circulación, o incluso provocar la rotura, del vórtice polar troposférico con importantes "descuelgues" hacia el sur de masas de aire ártico. Ocurra o no,  algo parece moverse. Y, después, veamos si en los últimos días de mes el tiempo más húmedo aparece, cumpliendo así este enero su "guión climatológico".