20 de octubre de 2023

"Delicias" atlánticas

Pasó “Aline”, una borrasca que más que borrasca fue una importante onda secundaria en el seno del flujo de una extensa corriente de vientos del oeste. Y pasó dejando sorpresas en cuanto a las precipitaciones que fueron en algunas zonas bastante más abundantes que las que apuntaban los modelos. Es muy llamativo el caso de Madrid donde, sin ningún realce orográfico, se recogieron casi 108 mm, un valor muy por encima del anterior récord de 87 mm de septiembre de 1972 y que al parecer procedían de una gran tormenta. En cualquier caso se trata de la mayor cantidad de precipitación recogida en Madrid en un día desde que hay registros, es decir al menos de los últimos 163 años.


Por otra parte, viendo en la tabla anterior la serie de valores máximos de precipitación que probablemente procedían de temporales atlánticos, se observa que no habían llegado a sobrepasar nunca los 70 mm. Por tanto un verdadero récord para una borrasca atlántica.

Estos son nuevos récords que se unen a otros, bien de precipitaciones bien de temperaturas o fenómenos ligados a tormentas, que están a mi juicio ligados -como ya he repetido muchas veces en este blog- a una mayor disponibilidad de energía de la atmósfera, en forma de una mayor predominancia del aire cálido y húmedo. Algo que se une a cambios en la dinámica de los chorros extratropicales y que originan situaciones sinópticas que tienden a hacer más duraderas y persistentes tanto las situaciones de calor extremo como las de lluvias intensas.

Puew bien, esta mayor disponibilidad de aire cálido y húmedo puede estar ligada, al menos en parte, a las anomalías en las temperaturas oceánicas y en su caso en las registradas en el Atlántico más cercano. 

Anomalía actual de temperaturas de la superficie oceánica a 18 de octubre (NOAA). Puede observarse la marcada anomalía en zonas cercanas a España. Ello podría tener que ver con la tendencia a la profundización de las borrascas entre Azores y la Península. 

Una posible consecuencia de ello es la tendencia que presenta el modelo del Centro Europeo a profundizar algunas de las borrascas que se acercan a la Península, resulte luego real o no esa profundización. Justamente es algo que estamos empezando a observar en el caso de la nueva borrasca que al parecer va a afectar a la Península a partir de la tarde del próximo domingo y que vemos como el modelo la profundiza a medida que se acerca a nuestras costas. En cualquier caso hay que reconocer que otra causa podría ser el proceso de aislamiento de una baja en altura. Dificil saber sin un mayor estudio la relación causa-efecto.

Mapa de presión en superficie y de velocidad del viento a 850 hPa a las 12 UTC de hoy viernes 20 de octubre (ECMWF). Se aprecia una baja de 1010 hPa en la cercanía del archipiélago de Azores.


El mismo mapa pero para el sábado a las 12 UTC. La baja se acerca a Madeira y se ha profundizado hasta 1000 hPa.


Y el mismo para el domingo 22 a la 12 UTC. Ya en el golfo de Cádiz la presión en el centro de la baja ha caído 10 hPa más hasta los 990 y presenta una zona de vientos fuertes en su zona delantera. Se iría internando hacia el interior peninsular con tendencia ya a irse rellenando aunque aún originaría fuertes vientos.

Situación a 500 hPa también para el domingo a las 12 UTC. Sobre la baja en superficie aparece un pequeño embolsamiento frío, lo que nos haría pensar en que nos encontramos ante una pequeña pero intensa borrasca fría. Habría que estudiar en este caso los papeles que han jugado en esta evolución la dinámica y la termodinámica. En cualquier caso nos encontramos muy posiblemente ante una borrasca de caracter subtropical.

En cualquier caso lo importante es que se ha abierto el camino de las borrascas atlánticas. Así, en la próxima semana, nos afectarían nuevos frentes e incluso al final de ella podría llegarnos la estructura ciclónica que ahora es el huracán Tammy, aunque hecha ya su transición a borrasca extratropical. Veremos si esas precipitaciones acaban marcando algún nuevo récord. Parece que estamos en tiempos de extremos.







17 de octubre de 2023

Jueves de ciclogénesis

Al fin la sempiterna dorsal anticiclónica se ha retirado y por suerte vuelve a “mandar” el Atlántico. El chorro polar ha ido bajando de latitud y comienza a enviar vaguadas y borrascas sobre la Península, algo que ya era completamente necesario.

Pero al igual que en evoluciones anteriores, la atmósfera se vuelve a mostrar muy enérgica. Si ya la borrasca que hoy aparece al NW peninsular -Babette- es muy profunda, debemos fijarnos ahora en la evolución prevista para el jueves. Desde la madrugada de ese día un frente activo va a comenzar a atravesar la Península. Pero al mismo tiempo va a comenzar sobre la zona de Madeira la formación de una pequeña borrasca  -pequeña pero muy profunda- que se va a trasladar con mucha rapidez sobre la Península de modo que a media tarde del mismo jueves se situará ya sobre el centro peninsular. De acuerdo con las predicciones del Centro Europeo, entre las 06 UTC y las 18 UTC  se profundizará unos 11 hPa, lo cual pone a este proceso en el límite de considerarse una ciclogénesis explosiva. Por tanto, y salvo un cambio significativo en las predicciones -algo a considerar y a vigilar siempre en este tipo de situaciones en principio tan “enérgicas”-, cabe esperar lluvias muy abundantes y sobre todo vientos muy fuertes en amplias zona de la Península y Baleares. Por tanto conviene tomar muchas precauciones. 

Mapa de presión en superficie y de velocidad del viento a 850 hPa previsto para las 06 UTC del jueves 19 de octubre. Algo al este de Azores y al norte de Madeira se aprecia la incipiente borrasca acompañada ya de vientos significativos y con una presión en su centro de 995 hPa.

A las 18 UTC de ese mismo día el centro de la baja se encuentra en el interior peninsular con una presión de 985 hPa, una caida de 10 hPa en 12 horas. Los vientos más fuertes afectan fundamentalmente al centro y mitad sur peninsular. 

¿Cuál es el motivo de esta evolución? Pues se trata de la reestructuración de un sector del chorro polar sobre la zona de Azores tras su interacción con otra circulación del NW también en niveles altos. Ello lleva a una agudización marcada de lo que hasta ese momento era una débil vaguada del chorro;  de esta forma genera en su zona delantera y bajo ella fuertes caídas de presión, lo que conduce a la rápida intensificación de una débil borrasca preexistente y a su rápido movimiento hacia el este.

Topografía de geopotencial y velocidad de viento a 300 hPa. La convergencia al norte de Azores del chorro polar con otro ramal de viento procedente del NW fuerza el nacimiento de una vaguada todavía débil. El aumento de advección de vorticidad en su zona delantera da lugar a la consiguiente caída de presión en superficie en su zona delantera. 

Doce horas después la vaguada se ha agudizado, tiene su eje sobre la costa portuguesa y ha aumentado la advección de vorticidad sobre el interior peninsular donde se encuentra el centro de la baja en superficie. Esta se irá desplazando con esa zona delantera hasta llegar ya por la noche hasta territorio francés.

Imagen simulada del canal IR para las 18 UTC del jueves. Sobre la Península aparece la estructura nubosa típica de una borrasca intensa y de muy corto ciclo de vida.

Misma simulación anterior: a las 00 UTC del viernes 20 el centro de la baja está ya sobre el Pirineo. La configuración nubosa sigue siendo la t´pica de una rápida ciclogénesis: gran "cabeza" nubosa, marcada hendidura trasera y "gancho".

Tras el paso de ella el panorama atmosférico cambia: los vientos girarán durante un par de días al NW, las temperaturas descenderán sensiblemente y las precipitaciones, salvo en áreas montañosas de la mitad norte serán más débiles y dispersas. Tras el "escobazo" del frente frío de esta borrasca-como un querido meteorólogo denominaba a esta brusca evolución- el otoño llega definitivamente.


5 de octubre de 2023

"Por el Pilar, el tiempo empieza a cambiar"...¿o no?

En la anterior entrada del blog comentaba como este año “el veranillo de San Miguel”, se convertía en un verdadero verano con un montón de récords de temperatura superados mientras que “el cordonazo de San Francisco” iba a quedar en un débil “cordonacillo”. Apuntaba también que, al menos durante la primera decena del mes, a los altos valores de temperaturas se iba a unir la ausencia de precipitaciones salvo algunas débiles en el las regiones cantábricas.

El final de esa referida primera decena va casi a coincidir con la festividad de la Virgen del Pilar, una fecha en la que ya el otoño suele consolidarse definitivamente con un tiempo más húmedo y fresco. "Por el Pilar, el tiempo empieza a cambiar" dice el refrán. Por tanto es lógico que nos preguntemos si este año eso va a suceder y más en esta situación tan extraordinaria que vivimos desde el punto de vista meteorológico, una situación que, aunque aparentemente agradable, genera muchos mas problemas que beneficios.  

Pues bien, vamos a explorar que nos dicen sobre ello los modelos de predicción:

Si nos situamos en la predicción para el próximo domingo -una situación meteorólogica de consenso entre los distintos modelos-  vemos que mientras sobre la Península aparece bien establecida la amplia dorsal anticiclónica (una vez más esa dichosa dorsal de eje meridiano tan unida a las situaciones de calores anómalos) en pleno Atlántico se ubica una profunda borrasca fría semi estacionaria mientras que el chorro polar, tras formarla, vuelve a latitudes muy septentrionales.

Topografía del geopotencial de 500 hPa y de la temperatura de 850 hPa previstas para el domingo 8 de octubre (ECMWF): La amplia dorsal meridiana centrada de nuevo sobre la Península Iberica mientras que una amplia y profunda borrasca fría ocupa buena parte del Atlántico norte.

Los meteorólogos sabemos que una configuración de este tipo suele  tener una evolución muy lenta. En principio, la borrasca suele desplazarse en la dirección de los vientos más fuertes que la rodean, pero hay situaciones -como la que nos ocupa- en que esos vientos son casi simétricos y lo que hacen es ir reorientando su eje. Esa reorientación hace que la zona delantera -la de los ascensos y posibles lluvias- afecte a otras zonas, pero en esta ocasión la borrasca está tan lejos de la Península que esa reorientación no nos va afectar.

La alternativa que queda entonces es su interacción con una nueva vaguada del chorro polar que la reabsorba en mayor o menor medida y la traslade más hacia el este. Eso es lo que parece que podría ocurrir en la segunda mitad de la próxima semana. Si fuera así, en esa nueva ubicación, un flujo del SW en niveles medios y altos, podría incidir sobre el cuadrante NW peninsular llevando a esas zonas aire más húmedo con algunas lluvias. Y aunque esas lluvias  no se extendieran al resto de la vertiente atlántica, si aliviarían algo el anómalo calor reinante y generarían un ambiente algo más húmedo y llevadero. 

Topografía del geopotencial de 500 hPa y de la temperatura de 850 hPa previstas para las 00 UTC del viernes 13 de octubre (ECMWF). La mayor cercanía de la zona delantera de la vaguada (antigua borrasca fría) y la reorientación del eje de la dorsal permite la llegada de un flujo de aire atlántico sobre el NW peninsular

¿Qué sería lo ideal? Pues que esa vaguada -la antigua borrasca fría- ya conducida por el chorro polar bajara algo más de latitud y condujera el flujo húmedo atlántico -ojalá fuera un verdadero "río atmosférico"- hacia toda la vertiente atlántica originando así un primer temporal de lluvias otoñales (lo que debería ser según la climatología clásica) 

La imagen simulada del canal WV para ese mismo día 13 de octubre muestra un claro transporte de humedad a niveles medios desde zonas tropicales hacia Europa occidental modulado -o engranado- por la vaguada atlántica. 

¿Posibilidades de ello? Alguna hay ya que el modelo de predicción probabilista aún mantiene alguna duda sobre la ubicaciónn final de esa vaguada...pero es una esperanza todavía muy poco consolidada.

Este mapa de 500 hPa previsto por el modelo probabilista de ECMWF  deja alguna posibilidad de que la vaguada en cuestión descendiera algo más de latitud. 

Al menos esperemos que la dorsal meridiana no se vuelva a instalar sobre nosotros. Es triste y preocupante que a mediados de octubre estemos mas cerca de eso que de un ya "antiguo" temporal de poniente o de una dana ubicada donde debería corresponder. Y ya que el chorro polar es tan renuente a bajar de latitud... ¿sería tan amable alguna circulación subtropical de conducir hacia nosotros un buen río de humedad caribeño? Que tiempos estos que hay que buscar agua por todas partes, cuidando por otro lado que "el cielo no se desplome sobre nuestras cabezas".