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18 de junio de 2018

Algunas sugerencias para la "transición ecológica"

Una vez conocida la estructura del nuevo Ministerio de Transición Ecológica así como de sus competencias, me parece el momento adecuado para exponer las que, a mi juicio, tendrían que ser dos cuestiones prioritarias a abordar con prontitud y diligencia por lo que se refiere a clima y tiempo. Una de ellas es la referida a la potenciación de los estudios de cambio climático en nuestro entorno y la adecuada divulgación de sus resultados y otra la del replanteamiento del sistema de avisos de fenómenos adversos. En cualquier caso dejo esta cuestión para una posterior entrada del blog y me centro ahora en la primera de ellas. 

Parece claro que para la planificación a medio y largo plazo de esa "transición ecológica", una clave muy importante es ir conociendo cada vez más y mejor el escenario climático hacia el que nos dirigimos. Es verdad que ya conocemos según el IPCC la gran probabilidad de aumento de las olas de calor así como la creciente irregularidad que van a ir mostrando las precipitaciones y con una tendencia hacia su disminución progresiva. Sin embargo, sigo pensando, y así lo he expresado con frecuencia en este blog, que hay cuestiones que nos pueden afectar de forma importante y sobre las que se requiere todavía mucho trabajo de investigación, tal como puede ser el comportamiento de una atmósfera y de un océano tropical y subtropical cada vez más cálidos y expandidos hacia el norte. ¿Cómo puede ello afectar a la formación de danas en nuestro entorno?, ¿Qué estructuras ciclónicas pueden crearse en esas zonas por distintos mecanismos que pudieran significar una mayor probabilidad de precipitaciones de tipo convectivo y/o fuertes vientos en Canarias o en la Península?




Por otra parte, y junto con la prospección de lo que nos puede venir, creo también que es importante prestar más atención a lo que ya está pasando. Todos sabemos que el motor para muchas acciones políticas es la presión desde la opinión pública cuando se logra un buen conocimiento y una clara concienciación sobre lo que está ocurriendo en nuestro propio entorno. A tal efecto, creo que es fundamental la potenciación de los estudios de atribución por los que es posible conocer en plazos relativamente cortos la probabilidad de que un determinado fenómeno o situación adversa que acontezca en un momento esté -o no- directamente relacionado con el cambio climático. 

La cuestión qué surge a continuación es quién debería llevar a cabo estos estudios. Parece claro que un entorno adecuado sería de los departamentos universitarios especializados en meteorología y climatología. Es verdad es que, dada su autonomía, debe ser su propia decisión y estrategia la que oriente el rumbo de sus investigaciones. Pero parecería raro que estas cuestiones no pudieran ser claramente un objetivo prioritario en sus trabajos -y así lo manifiestan personas vinculadas a algunos de ellos- si bien argumentan la gran escasez de recursos para poder emprender, o en otros casos reforzar, esos estudios. 

 Por lo que se refiere al ámbito gubernamental sería la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) la que, en principio, parecería encargada de llevar a cabo trabajos de este tipo siempre que se resuelva -de nuevo- la escasez de personal que se argumenta, o se cambien algunas de sus prioridades. Y otra posibilidad, de acuerdo con lo que un colega ya ha sugerido por las redes sociales, podría ser la creación de un centro específico de investigación; una interesante solución si se pueden dedicar algunos recursos a  ello.  En este contexto, parece clara la importancia que tendría la acción conjunta entre el Ministerio de Transición Ecológica y el de Ciencia, Innovación y Universidades para el establecimiento de un plan de acción que, de una forma u otra, sirviera para impulsar este tipo de actividades que, en mi opinión, serían fundamentales para un correcto enfoque de las medidas de adecuación y mitigación. 

Sin embargo todo esto perdería eficacia -y empuje- si no hay un esfuerzo eficaz, equilibrado y coherente de comunicación pública. Creo que, hasta ahora, no se ha facilitado a la sociedad un relato continuado, sencillo y cercano sobre lo que está pasando en nuestro territorio, su mayor o menor relación con el cambio climático y qué es lo que cabe esperar a distintos plazos. Con estas informaciones sería más fácil la puesta en marcha, la aceptación y la colaboración con las distintas acciones que es necesario llevar a cabo tanto a nivel personal como social o político. Desde este punto de vista el papel de los medios públicos de comunicación -con mucha mayor presencia que la actual en redes sociales- y de los comunicadores especializados, me parece absolutamente necesario e irrenunciable. 

Esperemos próximas decisiones gubernamentales en estos aspectos. Ojalá que se produzcan y orienten más y mejor el camino por el camino que necesariamente tenemos que recorrer en esa bienvenida "transición ecológica". 

2 de junio de 2018

Persistencias

Empieza el trimestre veraniego pero, en la práctica, seguimos en plena primavera...y primavera reiterativa. Es normal que junio sea frecuentemente tormentoso y algo fresco, y que el "cuarenta de mayo" se convierta muchas veces en el "cincuenta" y hasta de vez en cuando en el "sesenta". Y esa parece ser la tónica que quiere presentar este junio que acaba de empezar si hacemos caso a las predicciones de anomalías del Centro Europeo que abarcan hasta el próximo día 24: Claras anomalías negativas de temperaturas y lluvias normales o por encima de lo normal. 


Llama mucho la atención en estos mapas la estructura espacial de las anomalías e incluso la intensidad de las térmicas en todo el noroeste africano, extendiéndose hasta la Península Ibérica. Todo parece compatible con una continuación del "descuelgue" de danas o borrascas frías de norte a sur en la fachada oriental atlántica  

Lo que me llama la atención no es tanto que junio pueda ser así, sino la persistencia de la situación de "descuelgue" de circulaciones ciclónicas (por no entrar en el debate de si unas u otras son danas, borrascas frías o frontales) con aire frío, que entrando por el noroeste o el oeste inestabilizan nuestra atmósfera día tras día. Una situación que fue muy reiterativa el pasado año, que se revirtió bruscamente cuando a finales de este enero se instaló una larga y casi desconocida situación de suroestes, pero que tras su pervivencia de más de dos meses ha vuelto a dejar paso a esta continuada llegada de vórtices fríos desde el noroeste. 

¿Tiene que ver en ello un chorro polar más alto y lento? ¿Es ésta una tendencia de futuro o es simplemente variabilidad natural de periodo largo? Es verdad que existe la NAO, sus estudios históricos y predicciones, pero sería muy interesante disponer de otros estudios centrados en la evolución de la estructura del chorro polar (intensidad, posición y longitud de onda) sobre el Atlántico y Europa en los últimos cuarenta o cincuenta años. Seguramente existen y yo no los conozca. Si es así, cualquier referencia es bienvenida.


29 de mayo de 2018

Danas, ciclones...¿subtropicales? y una tesis interesante

Se suele utilizar como argumento para justificar una mayor intensidad de los ciclones tropicales en el contexto del cambio climático el aumento de temperaturas de los océanos. Sin embargo, siendo ésta una condición necesaria, no lo es en absoluto suficiente. A mi juicio hay dos factores de carácter dinámico que necesitan más investigación. Uno es la redistribución que ese aumento de temperaturas podría originar en las corrientes oceánicas, con una consecuente reestructuración de las zonas proclives a alimentar vigorosamente la necesaria convección. Y otro, creo que fundamental, es la modificación que experimentarán -o experimentan ya- los chorros polar y subtropical. Es algo muy importante, ya que otro factor básico para el desarrollo de los huracanes, es la necesidad de una débil o nula cizalladura que permita el desarrollo intensivo y extensivo de los cumulonimbos, que están en su origen y mantenimiento. 

Parece claro, tanto por la teoría como por la observación, que la tendencia en general del chorro polar es a estar más alto de latitud de lo que hasta hace poco ha sido climatológicamente normal, así como a hacerse cada vez más ondulado. A este respecto, y tal como ya he comentado en algunas otras entradas de este blog,  existe la impresión creciente de que, a raíz de ese chorro cada vez más alto, las danas se cierran también a latitudes más elevadas. De esta forma llegan a la Península, -tal como estamos viendo estos mismos días- desde el norte o desde el noroeste, abandonando cada vez más su clásico camino por Madeira-golfo de Cádiz-mar de Alborán, con el impacto negativo que ello tiene sobre las precipitaciones en el Sureste peninsular. Por otra parte, creo que está menos claro cuál es -o va a ser- el comportamiento del chorro subtropical, el más crítico para el desarrollo de los huracanes y, en general, el de los posibles cambios en el nacimiento y génesis de los futuros ciclones tropicales y subtropicales. 

En una atmósfera tropical y subtropical más expandida hacia el norte como consecuencia de la subida de latitud del chorro polar... ¿cuál será la evolución del chorro subtropical?, ¿qué harán las ondas del este?, ¿cambiarán las zonas de formación de los ciclones tropicales?, ¿y sus trayectorias?, ¿subirá todo también hacia el norte?, ¿se seguirán integrando en el chorro polar muchos de los que viajen hacia el noroeste?  Y por otra parte, ¿como se comportarán y evolucionarán en este contexto las danas escindidas del chorro polar? Aún formándose más hacia el norte...¿podrán albergar en su seno la formación de ciclones...subtropicales? 

Toda esta reflexión sobre la que ya llevo mucho tiempo pensando se me ha vuelto a despertar hoy viendo los mapas previstos de 500 hPa por el Centro Europeo para estos próximos días, y en concreto el del próximo sábado:


Me llama la atención lo alto de latitud que circula el chorro polar, al menos sobre el Atlántico y Europa, y la presencia de dos danas/borrascas frías, perfectamente cerradas a unas latitudes también relativamente altas. A medida que avance el cambio climático...¿van a ser estas danas capaces -como me preguntaba más arriba- de albergar la formación de ciclones subtropicales en su seno? ¿Va a haber más o menos danas de este tipo? A este respecto me parece realmente interesante la tesis recientemente presentada por Juan José González Alemán en la Universidad Complutense titulada "Ciclones con características tropicales sobre el Atlántico nordeste y el Mediterráneo: Análisis en clima presente y proyecciones de futuro" dónde presenta ya algunos resultados muy interesantes sobre estas cuestiones.

En cualquier caso espero que el propio Juan José y otros investigadores españoles se focalicen también en el Atlántico tropical y subtropical porque, en general, y desde luego para España en su conjunto, tiene mucho interés conocer qué puede ocurrir en el seno de esas aguas cada vez más expandidas y cálidas. Ello es importante para llevar a cabo planificaciones sensatas de futuro -en especial en los sectores hídrico y agrícola- a medio y largo plazo. 

23 de mayo de 2018

¿Dana o borrasca fría?

La presencia de la borrasca atlántica que ahora empieza a afectarnos ha alimentado estos días el debate sobre si se trata de una borrasca fría o de una dana. En principio la distinción "técnica" es muy clara. Si la circulación ciclónica afecta en la vertical a toda la troposfera llegando hasta la superficie hablaríamos de borrasca fría. Si esa circulación ciclónica afecta sólo a niveles medios y altos y no tiene reflejo en superficie se trataría de una dana.




El problema se plantea cuando, como ocurre en estos días, la circulación ciclónica superficial es muy débil o casi inexistente, y además desaparece en poco tiempo dejando como mucho un débil seno de bajas presiones sin circulación cerrada. Yo mismo expresé estas dudas ayer en la anterior entrada de mi blog. Aún con ellas optaba por clasificarla como dana al ver una circulación superficial muy débil y efímera, que acababa prácticamente desapareciendo en los mapas previstos. Y me cuestionaba....¿Una borrasca fría que se convierte en muy poco tiempo en dana es realmente una borrasca fría? Mi impresión es que las borrascas frías, al menos la mayoría de ellas, mantienen de una forma u otra su circulación superficial. E incluso si ésta llega a desaparecer....¿lo que queda "arriba" es entonces una dana?

Ante esta situación es posible que las cosas puedan plantearse de otro modo. ¿Y si cualquier dana tuviera siempre un reflejo -aunque fuera débil- en superficie tal como se va afirmando cada vez más ampliamente? Conviene tener en cuenta que cuando se hizo la diferenciación entre una estructura y otra -probablemente hacia los años cuarenta- no se disponía de tantos datos de superficie como ahora, ni por supuesto de imágenes de satélite, imágenes con las que actualmente podemos observar hasta con 250 metros de resolución y ver incluso débiles remolinos. ¿Podría ser que, al ser débil la circulación de superficie típica de una dana, no llegara a ser observada en aquella época en que se definió y se supusiera que no existía? En este contexto también habría que tener en cuenta que la aparición en los mapas sinópticos de un seno de baja presión no debería llevarnos a concluir sin más que no existe una circulación cerrada, ya que puede quedar sin representar explícitamente por el intervalo de contorneo. En este caso, un buen complemento para saber si existe es la observación de las nubes bajas en las imágenes de satélite...siempre que las nubes altas no impidan su visión. 

Si esto se aceptara así, la verdadera diferencia estaría entre aquellas borrascas de niveles altos en las que la transferencia de giro ciclónico es más efectiva hacia capas bajas y aquellas otras en las que por una u otra razón esa transferencia lo es mucho menos. En ese caso...¿debería seguir distinguiéndose entre borrascas frías o danas?....¿o más bien entre borrascas frías de dos tipos, distinguiéndose entre ellas por su proceso de formación y su eficacia para transmitir giro ciclónico a las capas bajas? 

No sé si éste es un planteamiento válido y mi única intención al exponerlo es contribuir a un debate que me parece muy interesante. En cualquier caso, no sería la primera vez -ni mucho menos será la última- en las que los nuevos, o no tan nuevos, métodos de observación, obligan a la redefinición de conceptos en principio ampliamente aceptados. 

22 de mayo de 2018

Las danas, sus laberintos y nuestras dudas

Durante un periodo de bastantes días se ha establecido sobre la Península, en niveles medios y altos de la atmósfera, una débil circulación del norte/nordeste que ha generado diversos remolinos -pequeñas danas, pequeños embolsamientos de aire frío-, que han provocado bastante actividad tormentosa en gran parte de la geografía española. 

Son estas pequeñas danas de un origen muy distinto a las grandes danas "sinópticas", que se forman por el cierre de una estrecha vaguada del chorro polar. Se trata más bien de pequeñas perturbaciones de ese flujo del nordeste que, como muchos flujos de componente este, tienden a ser dinámicamente inestables como si de algún modo quisieran enrollarse sobre sí mismos, pero con tendencia clara a ser conducidos en su desplazamiento por el flujo básico reinante en la zona. 

Una característica de esos remolinos es que llevan muy poca o casi ninguna circulación asociada, con lo cual, de las dos zonas típicas de nubosidad asociada a las danas -la zona baroclina delantera con ascensos ligados a la circulación asociada y sobre todo a su zona de salida o zona difluente, y la convección del núcleo con inestabilidad básicamente convectiva- ha predominado la segunda. 

La predicción detallada del comportamiento de la convección del núcleo es muy compleja ya que nos encontramos en el terreno de la mesoescala gamma o incluso microescala, donde las interacciones -constructivas o destructivas- entre los diversos núcleos convectivos son en buena medida las que rigen la evolución espacio-temporal de las tormentas, y donde sería necesaria la utilización de modelos de altísima resolución, por supuesto no hidrostáticos, e inicializados cada muy pocas horas con datos también de mucha resolución espacial y temporal. 

La convección del núcleo de una de las pasadas danas


En cualquier caso, la situación ahora cambia. La nueva dana que nos va a afectar de modo inmediato tiene un origen más "clásico". Esta vez sí se ha formado por el cierre de una vaguada del chorro polar, aunque para mi gusto un poco más alta de latitud de lo que hubiera sido deseable para dar un buen temporal de lluvias, sobre todo en el Sureste. Por otra parte, y al menos de momento, va a tener una buena circulación asociada, y de las posibles asimetrías en el campo de vientos de esa circulación es de lo que dependerá en gran medida su evolución ya que -y ésto es una regla de la meteorología sinóptica clásica-, su desplazamiento viene marcado por la dirección de los vientos más fuertes que la rodean. Y ahí estriba buena parte de las incertidumbres sobre su ubicación y desplazamientos porque, con frecuencia, la diferencia de velocidad entre los vientos que la rodean puede ser de 20 o 30 km/h, variaciones que pueden cambiar con rapidez y a veces con dificultad para poder quedar bien recogidas en los análisis de partida de los modelos.

Nuestra nueva dana a las 09 UTC de hoy, 22 de mayo. Estrictamente hablando en estos momentos es una débil borrasca fría por su -también débil- reflejo en superficie. Dado que ese reflejo se va a ir perdiendo cada vez más hasta quedar en una zona relativa y abierta de baja presión, me inclino por calificarla como dana ya desde ahora...pero es discutible.

Pero hay otra cuestión más a tener en cuenta en estos laberintos "dánicos" y es el comportamiento de su zona delantera o baroclina; una zona donde a veces también aparece la inestabilidad convectiva dando lugar entre ambas a violentos ascensos del aire e intensas y relativamente extensas lluvias. Es ésta una zona, que no es para nada "estática" sino que evoluciona constantemente, bien sea por la llegada ahí de algunas ondas secundarias formadas al girar la dana sobre sí misma y que crecen al llegar a esa zona, o bien por el ingreso en ella de otras corrientes más débiles que se acercan y son captadas a modo de "engranaje" y que también se potencian. Son éstos unos procesos que donde se pueden ver con mayor claridad es en las animaciones de imágenes del canal de vapor de agua. 

Creo que es importante incidir en ese carácter de "sistema de engranaje" de distintas corrientes que ejercen las danas, y que a mi juicio es donde juegan su gran papel. Por un lado, me refiero al engranaje de esas corrientes secundarias a que antes me refería, pero, sobre todo,  al posible enganche y giro del chorro subtropical, algo muchas veces asociado a las grandes precipitaciones mediterráneas. Y en este contexto, qué importantes son los estudios del chorro subtropical y de la atmósfera tropical en general en el contexto del cambio climático para el conocimiento de nuestro futuro clima...y de nuestras futuras lluvias.  

Y ahora a seguir a la nueva dana y a sus laberintos....Advección de aire africano con polvo en suspensión... fuertes tormentas...¿en?..... captación y potenciación de otras circulaciones... comportamiento de la convección del núcleo....trayectoria y comportamiento a medio plazo... En fin, realmente interesante. 


19 de abril de 2018

Del monólogo al diálogo en "El tiempo compartido"







Me complace anunciar la presentación de mi nuevo libro titulado “El tiempo compartido. Diálogos de meteorólogos”. Mi intención tras la publicación de mi tercer libro era no escribir ninguno más porque no tenía ya mucho más que contar. Sin embargo me di cuenta que, más que contar, lo que sí me vendría bien era contrastar o debatir mis conocimientos, aprendizajes y opiniones con otros compañeros pero de generaciones y entornos profesionales distintos, aunque dentro del campo de la meteorología.

En esos pensamientos estaba cuando a través de las redes sociales conocí a Beatriz Hervella. Fui siguiendo sus publicaciones y opiniones y me di cuenta que sería la persona perfecta para llevar a cabo ese intercambio. Beatriz, que es física por la Universidad de Santiago y meteoróloga pionera en MeteoGalicia y la Televisión Galega, me sorprendió desde el primer momento por la unión que se da en ella entre rigurosidad científica, creatividad y frescura comunicativa. Me atreví a proponerle la idea y en seguida aceptó al tiempo que con sus ideas enriquecía el proyecto y lo hacía más atractivo.

Elegimos conjuntamente ocho temas de debate y nos propusimos mantener los diálogos a través del correo electrónico. No decidimos en principio que pudieran transformarse en un libro y pospusimos esa decisión hasta ir viendo los resultados. Tras más de tres años en los que mantuvimos nuestro compromiso a través de distintas dificultades, completamos los ocho diálogos y nos pareció que podrían resultar de interés para otras personas. Así que, finalmente, nos decidimos a publicarlo.

Para dar una idea del contenido y el estilo del libro copio a continuación su índice:


I.- OBSERVAR LA ATMÓSFERA: PASIÓN Y NECESIDAD 

II.- LOS RETOS DE LA PREDICCIÓN 

III.- ¿QUIÉN SE ENCARGA DE PREDECIR? 

IV.- CÓMO CONTAMOS EL TIEMPO

V.- ¿AVISAMOS BIEN?

VI.- LOS MIL Y UN USOS DE LAS PREDICCIONES 

VII.- LA NUEVA CLIMATOLOGÍA 

VIII.- PERO… ¿NOS ESTAMOS CALENTANDO?

DESPEDIDA


Beatriz y yo presentaremos "El tiempo compartido" mañana viernes 20 de abril a las 19 horas en la Librería Desnivel, en la plaza Matute, 6 en Madrid. Nos acompañará nuestro buen amigo José Miguel Viñas que nos ha prologado el libro. También tenemos prevista otra presentación en Santiago de Compostela a finales de mayo.

Por ahora el libro está disponible en:

 https://libros.cc/El-tiempo-compartido.htm  y en 

https://www.libreriadesnivel.com/libros/el-tiempo-compartido-diagolos-de-meteorologos/9788417365059/ 

Y en pocos días lo estará también en Amazon.

Beatriz y yo esperamos que estos diálogos os resulten de interés
U

13 de abril de 2018

Caminos de danas

A algunos lectores del blog les ha parecido un poco exagerada la afirmación que hacía en mi penúltimo artículo sobre la entrada de la atmósfera en "modo primavera"; lógico si tenemos en cuenta las lluvias, nevadas y bajas sensaciones térmicas de estos días. A lo que me refería es a que la estructura del chorro polar se había hecho más dinámicamente inestable, mucho más ondulada y con mayor producción de danas o borrascas frías, tal como suele ser típico en esta estación, dejando atrás ese ciclo -tan raro últimamente- de chorro polar muy bajo de latitud, bastante rectílineo y muy ciclogénetico que nos ha regalado en casi todas las regiones abundantísimas lluvias y nevadas. 

Pero está ese "casi". El problema -si es que puede considerarse así- es que en nuestro espacio geográfico esas danas se están formando altas de latitud, al oeste-suroeste de las Islas Británicas y se dirigen hacia la Península Ibérica entrando por el noroeste, o como mucho, por el oeste.  


Imagen del canal de vapor de agua de METEOSAT correspondiente al pasado día 10. Tal como viene siendo frecuente en los últimos años, esta borrasca fría -a veces son danas- penetra por el noroeste peninsular. A veces lo hacen por el oeste, pero va siendo bastante infrecuente que se acerquen y estacionen en el golfo de Cádiz, generen una borrasca de niveles bajos en Alborán-Palos e induzcan un claro temporal de levante en la fachada surmediterránea.

Nos traen así aire mucho más frío que si hicieran un recorrido más "normal" desde el punto de vista climatológico, es decir, cerrándose hacia la zona de Azores, dirigiéndose al área de Madeira-Golfo de Cádiz, pasando luego al Mediterráneo por Gibraltar y originando temporales de lluvia en las vertientes atlántica y mediterránea, y muy especialmente en el Sureste peninsular. Hace unos días aparecía la posibilidad de que la dana que hoy nos está afectando pudiera recorrer ese camino, siquiera parcialmente, y originase un temporal de lluvia allí donde tanta falta sigue haciendo... pero no está sucediendo así; su trayectoria está siendo un poco más alta y va a pasar rápida y debilitándose hacia el norte de África. 

Desde mi punto de vista es esta tendencia a un cambio de trayectoria de las danas, que vengo ya observando durante los últimos años, la causa de la casi ausencia de lluvias en Levante y sobre todo en el Sureste dando lugar a una muy seria sequía. ¿Es simplemente un ciclo de la variabilidad natural o corresponde a una progresiva subida hacia el norte de las circulaciones del chorro polar? No lo sabemos, pero convendría estudiarlo y acercarnos lo más posible a una respuesta, por supuesto probabilista. Ese tipo de investigaciones -que deberían potenciarse mucho más en España- son claves para nuestra planificación a medio y largo plazo y para iluminar -entre otros aspectos- los Planes Hidrológicos. 

En cualquier caso queda aún medio trimestre primaveral y hay tiempo suficiente para que alguna o algunas de esas danas se decidan a bajar más de latitud. Sería muy importante, tanto por el regalo de agua que supondría para el Sureste como por darnos una esperanza de que este camino del oeste-noroeste no se convierta en el nuevo camino climatológico. 

9 de abril de 2018

Recuerdo vivo de Meteoesteban

En la gran familia de la meteorología española hay mucho dolor estos días por el fallecimiento de uno de sus mejores integrantes: Esteban Riera o "meteoesteban" como era conocido por todos. Es impresionante constatar lo amplia y profunda que está siendo la tristeza por su desaparición, incluso en personas que sólo habían tenido en contacto con él a través de las redes sociales. Sólo se explica por el gran cariño que él siempre nos regaló a todos y su generosa disponibilidad para cualquier cosa que unos u otros pudiéramos necesitar.

(Foto: José Miguel Viñas)


Profundamente enamorado de la meteorología y excelente informático por otra parte, conciliaba ambos aspectos en las distintas aplicaciones -siempre tan prácticas e intuitivas- que nos ofrecía para el mejor manejo de datos o modelos y, además, siempre abierto y agradecido ante cualquier sugerencia de mejora u optimización que, además, solía ejecutar con toda celeridad. 

Esteban era además persona de ideas avanzadas tanto en los aspectos teóricos como prácticos de la meteorología. Gran partidario de la predicción probabilista, en la que podría haber llevado a cabo interesantes desarrollos si hubiera tenido los datos necesarios para ello, tenía también ideas muy claras y novedosas sobre la realización y difusión de los avisos de fenómenos adversos. 

Y todo ello siempre desde un segundo plano, pasando casi desapercibido pero estando siempre de forma discreta y humilde junto a sus amigos con los que procuraba reunirse aprovechando cualquier reunión técnica, o simplemente los viajes de vacaciones.  No hacía falta que su persona estuviera en primer plano; su ser, lleno siempre de amistad, de ponderación, de cariño por todos nosotros, se sentía siempre cuando él estaba. Y espero que lo sigamos notando aunque ahora su persona haya desaparecido.

(Foto: Alberto Lunas/RAM)


Como ya han expresado muchos amigos y compañeros en las redes sociales, ¡te vamos a echar mucho de menos Esteban! Un abrazo desde el corazón.

7 de abril de 2018

En "modo primavera"...pero...¿en todos sitios?

En la última entrada de este blog de finales de marzo comentaba que, más allá de haber comenzado la primavera astronómica, la atmósfera se encontraba todavía en "modo invierno", con una circulación muy zonal y sin tendencia formar "danas", que son las que en buena medida nos traen las grandes oscilaciones térmicas primaverales, las fuertes tormentas y, a veces importantes lluvias mediterráneas. Una situación que tardaba ya mucho en llegar y que ha infundido nueva vida a acuíferos, ríos, embalses y, en general, a toda nuestra naturaleza. 




A partir de ahora, entramos ya en "modo primavera", lo que no quiere decir tiempo tranquilo ni, en general, temperaturas muy agradables. La circulación del chorro polar pasa a hacerse mucho más ondulada y a formar estas danas. 

Imagen WV de Meteosat de las 06 UTC de hoy, 7 de abril. Aparece una profunda y estrecha vaguada al oeste peninsular que genera en su zona delantera un frente bastante inestable desde un punto de vista dinámico. Va a dar lugar a la formación de una dana sobre el nordeste peninsular. Será la primera de una serie de ellas que atravesarán la Península y Baleares en los próximos días. 

Durante la primera mitad de esta semana van a formarse probablemente tres de ellas -o borrascas frías, según el momento de su evolución- que desde el noroeste peninsular van a atravesar la Península dirigiéndose hacia el Mediterráneo. Traerán de nuevo lluvias y las nieves que, aunque puedan crear algunos problemas puntuales, vuelven a ser bienvenidas para seguir llenando embalses. Es algo absolutamente fundamental ya que, dadas las características de nuestro clima, y las previsibles tendencias generadas por el calentamiento global, no sabemos cuándo puede volver a producirse. Esperemos que no tengan que pasar -ojalá no- otros siete u ocho años tal como ha ocurrido en esta ocasión ya que el gran temporal anterior correspondió al invierno de 2009-2010.


Mapa de geopotencial de 300 hPa previsto para el próximo miércoles. Una dana/borrasca fría se centra sobre el interior peninsular tras entrar por el noroeste. Sería la tercera de la serie pero con una trayetoria que casi no afecta al Levante y Sureste. La esperanza para esas zonas puede venir de ese nuevo chorro que asoma en pleno Atlántico, a la izquierda de la imagen
Pero, ¿van a ser afectadas todas las regiones peninsulares? Esta es la gran cuestión. El Levante español y muy en especial Murcia y el sur de Alicante siguen en situación de extrema sequía ya que, salvo en la cabecera del Segura, han sido nada o muy poco beneficiadas por los últimos temporales, como ocurre con circulaciones de poniente. Como sabemos las lluvias eficaces en estas zonas son las unidas a los temporales de levante provocados a su vez por la presencia de una dana al suroeste de la Península. 

¿Va a ubicarse ahí una de las próximas danas? No parece que lo vayan a hacer las dos o tres primeras. Como viene pasando desde hace algún tiempo tienden a formarse -a cerrase- en latitudes relativamente altas con lo cual tienden a llegar a la Península Ibérica por el noroeste u oeste sin generar ningún temporal de levante. Parece que hay posibilidades de que lo hiciera la que se formaría a finales de semana al empezar a cerrarse en la zona de Azores en vez de al oeste de las Islas Británicas como parece que lo harán las precedentes. Esperemos que sea así y que al final se recojan unas buenas cantidades de agua en el Sureste.


El modelo determinista del Centro Europeo apunta para el próximo viernes a que ese nuevo ramal de chorro que veíamos aparecer en el mapa anterior del miércoles, descienda más de latitud y forme una dana hacia el golfo de Cádiz. Si fuera así -y no baja más de latitud- podría ser el origen de un temporal mediterráneo. ¿Es probable que ocurra así?
Pues como suele ser normal en estas situaciones hay todavía incerteza, no tanto en que se forme la dana, sino en qué ubicación lo va a hacer. Esperemos que no baje más de latitud. En la que indica el modelo determinista habría todavía esperanzas para ese temporal.
Todo esto no sigue siendo sino una muestra más de la irregularidad de nuestro clima que previsiblemente tenderá a hacerse más acusada, con circulaciones del chorro polar más hacia el norte, menos entradas de temporales de Poniente y formación de danas altas de latitud. Sí, existe alguna posibilidad de que las proyecciones climáticas no sean del todo correctas o que las circulaciones subtropicales vengan en nuestro auxilio, pero más allá de todo ello, creo que hay que seguir trabajando intensamente en una gestión del agua basada en un consumo mucho más racional -¡cuánto queda todavía por hacer en este aspecto!- y  en el uso del agua de unos mares y oceános que nunca nos van a faltar. 

Y de momento, primavera en estado puro: Lluvias, tormentas, algunas nieves, ratos muy desapacibles y otros, los menos, muy agradables, con un sol que ya comienza a calentar a la tierra. Una tierra que responde dando energía al aire más superficial, animándole a ascender y a formar esas grandes nubes convectivas, negras y blancas, que contrastando con el verde de los campos, dan esas imágenes tan típicas y atractivas de nuestra primavera. 

28 de marzo de 2018

Semana de Pasión... pero menos

Quizás sea porque ya estoy un poco apartado de los circuitos de comunicación meteorológica, pero me da la sensación que en estos días previos a la Semana Santa y, sobre todo a su segunda parte, la tensión informativa sobre el tiempo que cabría esperar ha disminuido bastante respecto a otras ocasiones. Por supuesto ello no quiere decir que no exista gran interés y preocupación por cofrades y turistas sobre los vientos, lluvias -o nieve en algunas zonas- que cabe esperar para la segunda parte de la semana. Ya desde hace varios días se tiene asumido -y parece que con toda tranquilidad- que la "tregua de buen tiempo" que nos acompañará hasta hoy o mañana, dará el paso a vientos y precipitaciones, sobre todo en las vertientes atlántica y cantábrica, a partir del jueves-viernes. 


Imagen visible de hoy miércoles a mediodía. El frente que separa los "tempos" y el tiempo de la Semana Santa afecta ya al noroeste peninsular. En general poco activo, abre la puerta a una nueva entrada atlántica para la segunda mitad de la semana. La borrasca que se encuentra ahora en la zona de Islandia va a ir descendiendo de latitud al tiempo que se profundiza y se encontrará el viernes sobre el noroeste peninsular afectando a buena parte de la Península con lluvia, nieve y algunos vientos fuertes. Pero ninguna dana a la vista, el gran reto de otras Semanas Santas para predictores y cofrades.

 Que esté sucediendo así, creo que tiene mucho que ver con que nos encontremos en una situación atmosférica de muy aceptable predecibilidad para los actuales modelos numéricos de predicción a medio plazo. Estamos bajo una circulación del oeste de ondas largas, con dorsales y vaguadas en lento desplazamiento, que no presenta especiales dificultades de predicción. En este contexto, comentaba el otro día con un amigo que la circulación hemisférica de gran escala se encontraba todavía a mi juicio en "modo invierno". Qué distinto hubiera sido si el chorro hubiera estado más inestable dinámicamente, con tendencia a formar danas en nuestra zona, es decir más en "modo primavera". ¡Cuantas veces la semana previa a la Semana Santa la hemos pasado pendientes de los futuros y casi impredecibles movimientos de una de estas danas ubicada cerca de las costas peninsulares sabiendo que un movimiento poco importante suyo podía llevarnos del tiempo tranquilo a fuertes e inoportunas lluvias...y a grandes fallos en las predicciones. Era la "semana de pasión" de los meteorólogos.

Pero, más allá de las características concretas de la situación, creo que es importante reconocer la cada vez mayor calidad de los modelos numéricos de medio plazo, muy  especial del Centro Europeo, tanto en su versión determinista como probabilista. Es de reconocer que desde hace ya una semana larga, se dejaban ver los rasgos fundamentales de la situación con sus probabilidades asociadas, lo que permitía ir descartando algunos escenarios muy poco o nada probables. 

Y junto con ese aumento de la calidad, creo que se está avanzando también en la comunicación pública. Tanto las predicciones especiales de AEMET, en las que el enfoque probabilista se va haciendo cada vez más frecuente, como en la asunción por muchos medios de comunicación -no todos todavía- de este enfoque y de una presentación más clara e intuitiva, está ayudando a dar un mejor servicio público. Aún así creo que hay que avanzar más en este sentido con soluciones aún más sencillas e intuitivas.  Es mi opinión -quizás no muy compartida- que conocer de antemano los dos o tres escenarios meteorológicos que pueden presentarse con sus probabilidades asociadas, es realmente importante para una adecuada organización de los planes de estos días de descanso.

En fin, estoy seguro que a muchos aficionados les hubiera gustado un poco más de incertidumbre meteorológica en estos días pero pienso que, ante todo, prima el descanso y la tranquilidad para el conjunto de la sociedad tras un invierno beneficioso en lluvias y nieves -no en todos sitios- pero complicado por vientos y bajas temperaturas. 

Y mientras esperamos el próximo paso a "modo primavera", y quizás a la formación de alguna o algunas danas que pudieran regalar lluvias al Sureste, mi deseo de unos excelentes días de Semana Santa para todos  estemos en la vertiente que estemos.

28 de febrero de 2018

¡Al fin!


Al fin parece que la titánica lucha que, según nuestro admirado Forges, mantenía el "Jefe del Servicio de Anticiclones" de AEMET con el sempiterno anticiclón de Azores para que se retirara hacia el norte, y dejara paso a las borrascas atlánticas, ha dado resultado. Y es una lástima que él no haya podido conocer el buen final de ese tremendo esfuerzo.

Viñeta publicada por Forges en "El País" a mediados del pasado mes de noviembre


Pero haya sido el "Jefe del Servicio de Anticiclones" o bien esa reestructuración invernal que ocurre cada cierto tiempo entre la estratosfera y la troposfera, y que se conoce por uno de sus efectos -el calentamiento súbito estratosférico-, lo cierto es que el anticiclón se ha retirado y las húmedas masas de aire atlánticas penetran ya por el suroeste peninsular dejando lluvias abundantes en la vertiente atlántica. Lluvias que, en principio, fueron nieve en muchas zonas, ya que a ésta la costaba trabajo fundirse al encontrar en su camino hacia la superficie una cuña de aire muy frío. Aire que venía a ser como la frontera sur de la masa gélida que en los últimos días se extendió por la mayor parte de Europa desde latitudes siberianas y que ha sido denominada en los medios con los más rocambolescos apelativos.

Mapa de superficie elaborado por AEMET para las 12 UTC de hoy, 28 de febrero. Resulta verdaderamente inusual ver al anticiclón extendido entre Islandia y Escandinavia mientras que buena parte del Atlántico norte aparece ocupado por una gran borrasca. Y en latitudes medias-altas, donde normalmente reinan los ponientes, lo que aparece ahora es una marcada corriente de vientos del este.


También impresiona, por casi olvidada, esta imagen de hoy, 28 de febrero, a las 9 UTC. Camino totalmente abierto para que los vientos ábregos fluyan sobre la Península

Es ahora por tanto, el turno de la visita de sucesivos sistemas frontales o de frentes secundarios. Frentes que separan masas de aire algo distintas y que convergen atraídas por las borrascas pero que, aún distintas, en general son de carácter húmedo y relativamente templadas. A su paso darán lluvias abundantes en la vertiente atlántica, que serán muy copiosas en sus montañas debido al efecto de represamiento y ascenso que esas zonas provocan sobre el flujo. Y será interesante observar en el seno de esos frentes, o de los cinturones transportadores de aire cálido (warm conveyor belts), la aparición de "ríos atmosféricos" o zonas de máximo contenido de agua precipitable. 

El último análisis difundido por el SSEC de la Universidad de Wisconsin muestra un río atmosférico no muy intenso apuntando a la Península Ibérica desde latitudes subtropicales pasando por Canarias. Los "ríos" marcan las zonas donde los ascensos de las masas húmedas concentran la mayor parte del agua precipitable y en sus zonas de incidencia suelen registrarse importantes precipitaciones. Será interesante seguir su evolución en los próximos días y ver si se llega a señalar una conexión con la gran reserva de humedad tropical-ecuatorial.

Cuando se miran los mapas previstos de acumulación de precipitación en una semana aparecen en general, pero sobre todo en esas zonas montañosas del cuadrante suroeste, valores que impresionan, ya que apuntan a cantidades de más de 300 o incluso 400 mm. Ello indica que esos modelos detectan la llegada de aire subtropical rebosante de humedad, para lo cual debe ser bastante templado. Y aquí me surge una pregunta...¿lo es, o será, más de lo que sería climatológicamente normal en estas fechas y ello podría contribuir a las grandes cantidades de precipitación? No lo sé, y lo dejo como una hipótesis sobre la que se podría volver cuando el temporal haya finalizado y conozcamos las precipitaciones reales registradas.  En cualquier caso esperemos que se llenen pantanos y no haya que lamentar inundaciones importantes.


En este contexto me parece importante prestar especial atención, además de a los fuertes vientos de hoy y mañana por el paso de la borrasca atlántica hacia Francia, a la llegada el viernes al suroeste y sur de la Península Ibérica de un marcado máximo de viento en el chorro, algo que podría provocar fuertes ascendencias, mucha precipitación y quizás algunos fenómenos violentos.

Mapa previsto de viento y geopotencial a 300 hPa para mediodía del próximo viernes. La llegada de ese intenso máximo de viento -¿provocado quizás por alguna confluencia de los chorros polar y subtropical?- con sus circulaciones ageostróficas asociadas, podría provocar fuertes lluvias o fenómenos de carácter tormentoso. 

¿Cuánto va a durar este temporal? Si bien el modelo determinista del Centro Europeo insinúa para el final de su periodo de predicción, hacia mediados-finales de la próxima semana, un cierto ascenso hacia la Península y el Mediterráneo de una dorsal norteafricana, el sistema probabilista muestra todavía, como es lógico, una gran incertidumbre y no apoya claramente esa opción.



Por otra parte, y como hemos recordado estos días, el último gran temporal atlántico -no entradas atlánticas menores- se extendió desde finales de diciembre de 2009 hasta -creo recordar- comienzos de febrero de 2010. Difícil que éste pudiera tener una extensión tan larga. La primavera empieza a estar cercana -mañana, uno de marzo, comienza el trimestre primaveral- y en ella la atmósfera se hace muy cambiante como para ser capaz de mantener muchos días una situación más o menos estacionaria. En cualquier caso, acabe cuando acabe, qué interesante sería que lo hiciera con la formación de una dana sobre Golfo de Cádiz-Gibraltar que originase un eficaz temporal de levante sobre el este y sureste peninsular, zonas que se van a ver poco afectadas por este temporal atlántico. Pero, para ello, la dorsal tendría que crecer en el Atlántico cercano, y no sobre la Península o el Mediterráneo.

Y una reflexión para acabar. Ojalá el ver los pantanos llenos, o al menos con una cantidad importante de agua embalsada, no nos lleve a bajar la guardia en los planes hidrológicos a medio y largo plazo y en las campañas y medidas de ahorro de agua. Han pasado varios años desde el último gran temporal atlántico, y no sabemos cuando llegará el próximo.