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25 de febrero de 2020

Algunas reflexiones sobre la intensa calima en Canarias

Ahora que la tremenda irrupción de polvo sahariano sobre Canarias va llegando a su fin, me parece un buen momento para compartir algunas reflexiones personales sobre la situación en sí misma y los avisos meteorológicos que la han acompañado. Adelanto que no soy muy experto en este tipo de situaciones pero, en cualquier caso, pienso que quizás pueden contribuir al necesario debate  sobre sus causas y  la evolución de los citados avisos. 


Imagen del día 23 de febrero a las 16 UTC con la entrada de aire africano en pleno desarrollo

La situación atmosférica causante de la irrupción parece en principio bien determinada, al menos desde un punto de vista cualitativo. La dana situada algo al oeste del archipiélago recondujo hacia ella y aceleró la circulación de vientos africanos de componente este e hizo que irrumpiera sobre las islas una masa de aire con una gran cantidad de polvo en suspensión con una concentración de partículas poco o nada conocida hasta la fecha. 

Conviene por tanto detenerse en principio en cuál puede haber sido la causa de que esa concentración fuera tan alta. Por un lado puede pensarse que, ya en su origen, esa masa la poseía y que la gran velocidad del viento pudo haber originado un transporte mucho más rápido y eficaz, e incluso provocar un incremento de la concentración al levantar más polvo durante su recorrido. Pero esa gran velocidad (en sentido amplio, otra cosa es la aceleración por el efecto ladera) debe estar unida a una intensificación del gradiente de presión en la zona. En un primer vistazo a los mapas se me ocurre pensar que puede haber estado ligada a la expansión sobre el norte de África desde la Península Ibérica de una gran zona anticiclónica así como, lógicamente, al descenso de presión en superficie en la zona delantera de la dana. 

Análisis de superficie de ECMWF del día 21 de febrero a las 12 UTC. Las isobaras se presentan a intervalos de 5 hPa y los colores amarillo y verde corresponden a zonas con vientos más fuertes en 850 hPa (umbrales de 36 y 54 km/h). Aparece un anticiclón que se extiende desde Azores a Italia con la isobara de 1030 hPa sobre el sureste de la Península Ibérica. Un débil seno de bajas presiones sobre Madeira corresponde probablemente a la presencia de la dana en altura. 
El mismo análisis 24 horas más tarde (22 de febrero). Las altas presiones se refuerzan en el norte de Marruecos donde ya aparece la isobara de 1030 hPa. El seno de bajas presiones aparece ahora sobre Canarias algo más marcado. Todo ello contribuye a un aumento del gradiente y por tanto del viento sobre el Sahara occidental y el archipiélago canario.
Veinticuatro horas más tarde (23 de febrero a las 12 UTC).  La isobara de 1030 hPa se ha extendido algo más hacia el sur. Por otra parte se cierra ya una pequeña baja de 1015 hPa sobre el archipiélago. El gradiente de presión y el viento se incrementan sobrepasando en 850 hPa el umbral de los 70 km/h

En cualquier caso estas son algunas hipótesis que deben ser confirmadas o desechadas en los estudios que se lleven a cabo, que deberían incluir también la comparación con otras situaciones pasadas de intensas calimas. Lo que sí conviene señalar es el acierto de los modelos numéricos en la predicción de la situación, y no sólo de los puramente atmosféricos sino también, y de forma muy importante, de los específicos de transporte de aerosoles. Y junto con ello, la aplicación de las interesantes investigaciones desarrolladas en Canarias sobre la aceleración de los vientos por el  efecto ladera, potenciadas por el paso de la tormenta tropical "Delta" el año 2005, y que tanto tienen que ver con grandes destrozos y la propagación de incendios. 

Por lo que se refiere a los avisos de calima y a las opiniones expuestas en las redes sobre el interés de que también existan para estas situaciones los de tipo naranja y/o rojo, creo recordar que este es un tema que se discutió bastante durante la elaboración del sistema Meteoalerta. Se llegó a la conclusión -hablo de 2004 o 2005- de que no había forma de determinar a priori su intensidad y que, además, sólo se podía disponer como referencia de datos de reducción de visibilidad en las zonas de los aeropuertos. Se estimó que la mejor solución era dar un aviso amarillo como llamada de atención sobre la llegada de una situación de ese tipo y a la que había que prestar atención en el caso de actividades en las que pudiera interferir de forma sensible. Sin embargo, el impresionante avance que se ha dado en los últimos años en la predicción de las intrusiones de polvo y su caracterización a través de distintos parámetros, creo que pueden permitir ya la introducción de esos nuevos avisos, y supongo que si no se ha hecho todavía puede haber sido por no haberse presentado en los últimos años intrusiones de tan gran intensidad. Si ello va acompañado -como parece que así va a ser- de mensajes de protección civil a través de los teléfonos móviles, creo que esta situación, aún con todas sus graves consecuencias, puede significar la oportunidad de dar un gran paso adelante.

14 de febrero de 2020

El nacimiento y la vida acelerada de una gran borrasca

En el momento en que escribo esta entrada -tarde del viernes, 14 de febrero- está teniendo lugar en pleno Atlántico norte el desarrollo de un gran remolino ciclónico que, ya mañana, se va a considerar como una de las más profundas borrascas atlánticas entre las registradas hasta la fecha y que al parecer llevará el nombre de "Dennis", al menos para los Servicios Meteorológicos de Gran Bretaña e Irlanda. De hecho los modelos apuntan a que su centro alcanzará mañana por la noche los 920 hPa; por tanto si consideramos que en estos momentos tiene alrededor de unos 974 podemos afirmar sin duda que se lleva a cabo una ciclogénesis "muy" explosiva. 

Mapa de superficie previsto por el Met. Office británico para la madrugada del domingo. El modelo prevé que la presión en el centro de la baja situado muy cerca de Islandia ronde los 920 hPa. Estaría muy cerca del récord de baja presión en borrascas extratropicales en el Atlántico norte. 

La imagen visible a estas horas de hoy viernes es muy interesante, aunque será más espectacular la de mañana cuando esté mucho más desarrollada la espiral nubosa que va a ir desarrollando. 

Imagen del canal visible de Meteosat de las 15 UTC del viernes 14 de febrero. Una impresionante y muy madura borrasca se centra sobre Islandia con unos 935 hPa en su centro. Sus fortísimos vientos han dado lugar a los primeros avisos rojos por viento que se han dado para esa isla. Esta borrasca -que no ha sido "bautizada"- va a ser sustituida de inmediato por "Dennis" que ahora se desarrolla al sur de ella en pleno Atlántico y que se muestra con esa gran "cabeza" nubosa al norte de la zona de Azores.

Sin embargo es la imagen en infrarrojo -aunque quizás menos espectacular- la que nos va a dar más claves sobre la evolución que está teniendo lugar. Pero, antes de verla, recordemos que 
la formación de una borrasca requiere la conjunción de algunos factores básicos. Factores que van a actuar sobre una pequeña borrasca preexistente  -muy comunes en la zona del frente polar- y que, si no existieran o fueran muy débiles, esa borrasca pasaría casi completamente desapercibida o desaparecería.

Ante todo es importante que se sitúe sobre ella un mecanismo de niveles medios-altos que provoque un importante descenso de presión. Ello suele suceder en la zona izquierda de salida de un potente chorro de niveles altos. Ahí existe una brusca deceleración del flujo de salida que tiende a "aspirar" aire de niveles bajos y provoca una caída de presión que lleva a que la borrasca de superficie potencie su profundización. 

Topografía de 300 hPa prevista por el Centro Europeo de Predicción para las 18 UTC de, hoy, 14 de febrero. Puede verse sobre el Atlántico el fortísimo chorro que, en su núcleo, puede alcanzar, como en la situación que acaba de ocurrir (temporal "Clara"), valores cercanos a los 400 km/h. Es en la zona delantera izquierda donde se produce una fuerte deceleración (transición del magenta al rojo, amarillo y verde) y se producen fuertes caídas de presión que marcan el camino de la borrasca, al tiempo que la sigue profundizando.

Pero, a su vez, esa caída de presión, hace que el aire afluya desde todas las zonas limítrofes hacia el remolino ciclónico, y lo hace tanto desde latitudes de más al norte (más frío) como de más al sur (más cálido). Ello da lugar a un fuerte contraste de masas generándose o potenciándose el correspondiente frente frío y cálido y teniendo lugar un ascenso de ese aire más cálido (y en general más húmedo) sobre el frío. En ese proceso se generan nubes con frecuencia muy espesas y a veces convectivas que liberan gran cantidad de calor latente y proporcionan mucha energía a la borrasca. Se desarrolla así un mecanismo de retroalimentación que no disminuye o cesa hasta que lo hacen esos mecanismos, bien porque la borrasca va absorbiendo cada vez aire más frío y/o porque cese o se desacople el mecanismo de niveles altos generador de las caídas de presión. 

Topografía de 850 hPa prevista por el Centro Europeo de Predicción para las 18 UTC de, hoy, 14 de febrero. Vemos dos grandes "picos" de ataque del aire subtropical hacia el aire frío provocados por la baja presión del interior de las borrascas. Uno sobre Gran Bretaña que corresponde a la gran borrasca "sin nombre" a la que antes hacía referencia, y otro al noroeste de Azores que es el provocado por esta nueva borrasca. Se ve como en algunas zonas el contraste de temperaturas es muy marcado y en esas zonas se produce un fuerte remonte del aire subtropical sobre el polar liberando mucha energía. 
Veamos ahora ya la imagen infrarroja de las 15 UTC: Aparece por una parte la inmensa banda nubosa de la borrasca sin nombre y al sur de ella las bandas ligadas a la evolución de "Dennis" y en las que nos centramos. Distingamos la gran banda elongada unida al potente chorro de niveles altos mientras que por debajo de su extremo más oriental -allí donde se deben estar produciendo las mayores caídas de presión- se atraviesa otra más gris -por tanto más cálida y más baja- que pertenece ya a la incipiente "coma" de esta nueva borrasca. Esta "coma" gira ciclónicamente y acaba en un pequeño círculo oscuro de cielo despejado. Ese es el núcleo de la borrasca y donde se registra la presión más baja. Es también muy interesante destacar cómo en esa banda nubosa "atravesada"  se da un cambio de coloración del gris al blanco al tiempo que toma un aspecto más "grumoso". Corresponde a una zona con potentes nubes convectivas que, mediante la liberación de grandes cantidades de calor latente, contribuyen en gran medida a la intensificación de la borrasca. 

Imagen de las 15 UTC de un canal infrarrojo de Meteosat que nos da muchas claves sobre la evolución de "Denis" que aparece en el centro de la imagen.

Como apuntaba más arriba, el desarrollo de la borrasca será mucho más intenso en la medida de que haya mucha energía disponible, y esa energía la proporciona en una gran medida el aire cálido y húmedo subtropical que acude hacia la baja. Se que soy reiterativo pero, de nuevo, se vuelve a constatar el gran protagonismo -tanto para el proceso de niveles altos como de niveles bajos- de un aire tropical/subtropical muy "rico" en calor y humedad y que alcanza reiteradamente latitudes que no son propias de esta época; lo mismo que en distintas situaciones de los últimos meses. Es justamente esta reiteración de episodios ¿históricos? y no tanto su naturaleza física -aunque un poco también-  lo que me hace pensar que algo va cambiando en la circulación atmosférica, al menos en nuestras latitudes.  

8 de febrero de 2020

¿Borrasca "Ciara"...o temporal "Ciara"?

De nuevo una intensa y amplia circulación de vientos del oeste sobre el Atlántico norte va a dar lugar a un fortísimo temporal marítimo y a una situación de vientos muy fuertes con lluvias y nevadas en gran parte de Europa occidental si bien en España -salvo la zona cantábrica- se notaran poco sus efectos. Esta situación se está atribuyendo por el Servicio Meteorológico británico a una borrasca denominada "Ciara" que ahora se está formando hacia el área de Terranova y que va a cruzar con rapidez el Atlántico hacia las Islas Británicas. En cualquier caso, no son situaciones desconocidas en el periodo invernal. 

Imagen del GOES-East de hoy 8 de febrero a las 07,30 UTC (NOAA)
 En la imagen puede verse una gran espiral nubosa muy hacia el norte, casi en el límite de la imagen, que corresponde a una madura y profunda borrasca de unos 930 hPa que va a permanecer casi estacionaria en esa zona al tiempo que se rellena poco a poco. Algo al sur de ella, aproximadamente hacia Terranova, tiene lugar la formación de otra nueva en la zona de contacto entre la gran irrupción de aire subtropical proveniente del golfo de Méjico y el aire polar ligado a la circulación del noroeste de la "vieja" borrasca. Ahí, con la ayuda de la circulación de niveles medios y altos, se origina el remolino que da lugar a la "nueva" borrasca que se va a denominar "Ciara". 

Comparemos esta imagen con la que puse en este blog el pasado mes de diciembre en relación con el temporal que tuvimos en España y que se atribuyó a las borrascas "Elsa" y "Fabien":

Imagen del GOES-East del 11 de diciembre
En esta imagen -que tanto parecido tiene con la anterior- vemos de nuevo el gran protagonismo de la irrupción del aire cálido y húmedo subtropical. A mi juicio son estas circulaciones de gran escala, que se extienden a través del Atlántico con una cierta periodicidad, las que proporcionan la mayor parte de la energía a estas situaciones de fuertes vientos y lluvias. Es verdad que, en su confluencia con el chorro polar, generan una serie de ondas -borrascas de mayor o menor tamaño o simples ondulaciones frontales- que no son sino singularidades de esa gran estructura pero de dimensiones espaciales y temporales menores. 


Topografía de 300 hPa a las 06 UTC de hoy 8 de febrero. Puede verse una cierta confluencia entre la circulación subtropical y la polar.

Pero, para el propósito de esta entrada, vamos a fijarnos con detalle en la evolución en superficie y veamos a este respecto algunos mapas previstos por el Servicio Meteorológico británico para los próximos días: 

Mapa de superficie previsto por Met Office para las 00 UTC del domingo 9 de febrero
Puede verse la borrasca "madura" con 940 hPa al sur de Groenlandia y al sureste de ella el seno de baja presión con 961 hPa que se convertirá en "Ciara". Al sur de ambas estructuras aparece una amplísima circulación del oeste con diversas ondas frontales embebidas. Algunos de esos frentes están ligados directamente a la borrasca y otras son consecuencia de pequeñas y poco duraderas ondulaciones en la potente circulación  de niveles medios y altos.

Demos un salto de 12 horas y vayamos a mediodía del domingo:

Mapa de superficie previsto por Met Office para las 12 UTC del domingo 9 de febrero

"Ciara" se encontraría centrada sobre el norte de las Islas Británicas con 946 hPa en su centro habiendo sufrido una profundización de unos 15 hPa en unas 12 horas con lo cuál podría considerarse que ha sufrido un proceso de ciclogénesis explosiva. En este momento sí puede atribuirse a "Ciara" la adversa situación meteorológica sobre las Islas Británicas y Francia. Pero sobre todo el Atlántico permanece la amplia e intensa circulación de oestes con algunas ondas y discontinuidades que no están ligadas a la borrasca.

Doce horas más tarde, en las primeras horas del lunes 10 de febrero:

Mapa de superficie previsto por Met. Office para las 00 UTC del lunes 10 de febrero
La que fue, o quizás siga siendo "Ciara", se encuentra ya sobre Escandinavia pero el gran e intenso flujo del oeste permanece sobre todo el Atlántico norte manteniendo el duro temporal en la mar y los fortísimos vientos sobre gran parte de Europa occidental. "Ciara" es un gran "remolino" que se formó en esa circulación conjunta polar-subtropical  pero que tiene un ciclo de vida más corto que el temporal en sí.

Topografía de 300 hPa a las 00 UTC del lunes 10 de febrero. Aparece el potente chorro ¿polar-subtropical? que con más de 300 km/h en su núcleo soporta esta situación

Volvamos a superficie: doce horas más tarde, mediodía del lunes, 10 de febrero:

Mapa de superficie previsto por Met Office para las 12 UTC del lunes 10 de febrero
"Ciara" se mantiene casi estacionaria sobre el norte de Escandinavia mientras una nueva borrasca se desarrolla al oeste de Islandia y nuevas ondas frontales atraviesan las Islas Británicas. Se mantiene el gran temporal de mar, viento y lluvia...¿Se va a seguir atribuyendo a "Ciara"?

Como ya he mantenido en alguna otra ocasión si se estima que por motivos de una mejor comunicación debe ponerse nombre a algunas situaciones de tiempo adverso, creo que es mejor que se refiera al temporal en sí (delimitado quizás por los periodos de vigencia de avisos naranjas y/o rojos) y no a una borrasca concreta, de modo que no se siga hablando de ella cuando ya se encuentra a miles de km de distancia o incluso haya desaparecido tal como ocurrió en el pasado temporal mediterráneo de enero atribuido a "Gloria".

Pienso, al igual que comenté en otra entrada anterior, que sería también importante desarrollar en España una mayor investigación sobre estas situaciones donde juegan un importante papel las circulaciones subtropicales, con su gran carga energética,  y que parecen hacerse más frecuentes o más intensas. Puede que sea una percepción pero en el contexto del cambio climático y más teniendo en cuenta la situación geográfica de España sería interesante pasar de percepciones a resultados científicos. 

26 de enero de 2020

Otro "temporal histórico"...¿o una nueva normalidad?

Acaba de finalizar otro temporal en el área mediterránea que ha vuelto a ser denominado "histórico" por tantos récords batidos en altura de oleaje, vientos fuertes o intensas precipitaciones de lluvia o nieve. Entre otros detalles llama mucho la atención que, en pleno mes de enero, las cantidades de precipitación alcanzadas no desmerezcan en absoluto de valores típicos de los grandes temporales mediterráneos de otoño y que, además, vengan acompañados de una marcada actividad tormentosa. No dejan tampoco de extrañar los récords de alta presión en superficie alcanzados en varios países europeos de forma simultánea. 

No voy a extenderme mucho en la evolución de esta situación a lo que ya dediqué una entrada anterior salvo destacar lo que más me ha llamado la atención de todo ello: la gran energía puesta en juego, energía que sólo puede provenir, o al menos en gran medida, de la participación de aire subtropical -o tropical- muy húmedo y relativamente cálido. Desde este punto de vista la anormalidad básica ha sido la presencia tan hacia el norte de este tipo de aire en pleno invierno. Otra cuestión  que habría que dilucidar más detenidamente es su conexión con el impresionante crecimiento de la gran dorsal atlántica que dio lugar al potente anticiclón de superficie, causante de los récords de presión a que antes me refería, y que contribuyó al establecimiento de los fuertes vientos mediterráneos que tanto nos afectaron. Se podría argumentar que también apareció la nieve: es verdad, pero el aire frío del nordeste que, al converger con el aire mediterráneo-subtropical, dio lugar a las nevadas era mucho menos frío del que solía entrar en invierno hace años. Y la gran cantidad de nieve solo puede justificarse por esa clara participación de ese aire tan húmedo al que me refiero.

A mi juicio, el problema de fondo en todo ello es la frecuencia creciente de situaciones más o menos adversas o extremas en las que interviene esta masa de aire desde hace ya bastantes años, bien sea en forma de aire subtropical marítimo causante de grandes o intensas precipitaciones o de aire subtropical continental, origen en buena medida de altas temperaturas o de olas de calor, incluso en meses como mayo o septiembre. Ello se complica cuando aparecen danas que siguen llegando a nuestras latitudes -no estoy seguro de si en mayor o menor frecuencia- y que encuentran un combustible -aire cálido y húmedo- cada vez de mayor "calidad" y "rendimiento" para la generación  de fenómenos adversos. Las referencias a varias de estas situaciones pueden encontrarse en muchas entradas de este blog que inicié hace ya ocho años si bien, lógicamente no se trata en absoluto de ninguna información científica. 

La cuestión es si todas estas situaciones tomadas en su conjunto, y desde un punto de vista climatológico, pueden constatar la realidad de una expansión hacia el norte de la atmósfera subtropical o tropical. Y si, por tanto, la Península Ibérica y Baleares no tienen ya un clima cada vez más de carácter subtropical que el que era típico de nuestras latitudes medias, y con distinto tipo de fenómenos que todavía no conocemos bien. 

Puede argumentarse que estas ideas son exageradas y preguntarse si no vienen provocadas en buena medida de la gran capacidad de observación que disponemos en la actualidad y de la rapidez con que la información fluye, e incluso a veces se magnifica. Desde mi experiencia de muchos y muchos años de observar prácticamente a diario las evoluciones atmosféricas pienso que, aunque algo haya de todo ello, existen señales claras de que las circulaciones atmosféricas están cambiando en nuestras latitudes y de que a veces no son ya las borrascas "de toda la vida" las que generan los fuertes temporales sino estas potentes incursiones del aire tropical que a veces, eso sí, pueden ser moduladas o parcialmente redirigidas por esas borrascas. 

Imagen del pasado 21 de diciembre, en pleno temporal "histórico" en la vertiente atlántica: Una gran banda de humedad tropical se dirige a la Península Ibérica desde, al menos, el Caribe. Desde mi punto de vista las borrascas "Elsa" y "Fabien" pudieron modular algo el comportamiento de esa banda que fue la gran protagonista de esa situación.
Imagen infrarroja del 18 de enero de este año. Sobre el Cantábrico se encuentra en pleno desarrollo la borrasca "Gloria", luego de tan efímera vida. Cuando horas más tarde llegó al Mediterráneo encontró una masa de aire cálido y húmedo procedente de una circulación subtropical que había alcanzado esa zona poco antes  y que se visualiza por esa gran banda nubosa sobre la costa africana. ¿Pudo ser el "combustible de excelente calidad" que dio lugar posteriormente a los fuertes vientos e importantes precipitaciones?

En cualquier caso es verdad que estas cuestiones no puede estar basada en opiniones de aficionados o blogueros; por eso desde hace tiempo vengo reclamando una potente iniciativa a nivel gubernamental -Ministerios de Ciencia e Innovación, de Universidades, y de Transición Ecológica- para establecer un plan estatal de investigación de la evolución atmosférica en España. Me consta que hay departamentos universitarios que están en ello, pero creo que son pocos y, por lo que me llega, dotados en general de pocos recursos.

Es necesario comprobar científicamente esa evolución en el contexto del cambio climático para decidir la mejor forma de convivir con ella -aparte por supuesto de seguir luchando por la disminución drástica de la emisión de dióxido de carbono y otros gases- y ver qué medidas hay que adoptar desde muchos puntos de vista: protección civil, ambiental, económico, urbanístico....y tantos y tantos otros. Incluso es posible que los meteorólogos tengamos que revisar algunos modelos conceptuales de fenómenos atmosféricos o de técnicas de predicción. Lo que en cualquier caso no se puede hacer es mirar hacia otro lado o enfocar todo ello desde una visión reduccionista o cortoplacista. Nos jugamos mucho. 

22 de enero de 2020

Sobre el temporal "Gloria"




Ahora que el temporal mediterráneo empieza a tocar a su fin, me parece de interés señalar algunos aspectos del mismo que me resultan interesantes y sobre los que sería seguramente útil compartir algunos puntos de vista. En cualquier caso vaya antes que nada el reconocimiento a los excelentes y adecuados avisos de AEMET, al trabajo de los comunicadores meteorológicos y a las eficaces actuaciones de las Protecciones Civiles y de otros colectivos de servicio público, todo ello aunque no haya sido posible evitar la ocurrencia de algunas víctimas mortales y de grandes destrozos materiales. Justo es reconocer también la gran calidad de los modelos del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo que, ya con cuatro o cinco días de anticipación, apuntaban con alta probabilidad a las zonas donde el temporal ha mostrado mayor intensidad.

Como en tantas ocasiones, la evolución comenzó a partir de una pequeña vaguada de la circulación del chorro polar que fue agudizándose y estrechándose por el avance de una dorsal anticiclónica que se propagaba tras ella a gran velocidad. Esa vaguada en desarrollo se dirigió por el Cantábrico a través de la Península hacia el Mediterráneo. En su zona delantera la acompañaba una borrasca en superficie de no gran intensidad, borrasca que, cuando llegó al Mediterráneo, se profundizó muy poco, sin que podamos hablar de una verdadera ciclogénesis mediterránea. Es la que recibió el nombre de “Gloria” y en este punto conviene recordar que, según AEMET, una borrasca recibe nombre cuando su profundización da lugar a la emisión de avisos naranjas y/o rojos por viento.

La topografía de 500 hPa del sábado 18 de enero a las 00 UTC:  Una pequeña vaguada atlántica, englobada en la circulación del chorro polar, comenzó a profundizarse por el avance y crecimiento de una gran dorsal atlántica. Ese crecimiento fue motivado por la inyección de aire cálido subtropical en la zona delantera de una profunda vaguada que había originado condiciones muy adversas en Canadá.

La imagen infrarroja de ese mismo día 18 a las 17 horas muestra ya sobre el Cantábrico a la estructura nubosa que acompañaba a esa vaguada que también se reflejaba en superficie por una débil borrasca. 


El análisis de superficie del Centro Europeo para ese mismo día 18 a las 12 UTC muestra a la borrasca poco profunda -unos 1014 hPa- en su centro que acompañaba a la vaguada en altura y se trasladaba con ella. Téngase en cuenta que el contorneo en estos mapas va de 5 e 5 hPa en vez del intervalo de 4 en 4 al que estamos más acostumbrados. Ello puede dar la impresión ficticia de que el gradiente es menor que el que existe realmente.
Topografía de 500 hPa del domingo 19 de enero a las 12 UTC. La dorsal atlántica ha crecido espectacularmente al tiempo que ha profundizado y llevado hacia el sur la vaguada delantera, en cuyo seno se ha cerrado una circulación que no podría aún denominarse como dana al seguir rodeada por la circulación principal del chorro.

Análisis de superficie para el mismo día y hora. Aparece sobre el Mediterráneo una débil borrasca que probablemente sea la misma que estaba sobre el Cantábrico 24 horas antes y que se coloca justo en la zona delantera de la vaguada en altura, zona donde suelen ocurrir descensos de presión. Prácticamente no ha sufrido profundización -aunque puede que llegara a descender hasta 1011 o 1012 hPa- y no ha tenido lugar ninguna ciclogénesis mediterránea. Era "Gloria" y lo que sí se ve es cómo entre ella y el gran anticiclón británico aparece ya una circulación del este.
Composición de imágenes del satélite polar "Terra" del mediodía del día 19. Se aprecia al oeste la configuración nubosa típica del chorro polar. 

Al mismo tiempo que ocurría la evolución anterior, el rápido crecimiento y avance de la dorsal atlántica dio lugar, al sur de ella, a una retrogresión de esa vaguada a la que antes me refería cuyo eje principal se orientó algo más hacia el oeste y en cuyo seno aparecía una circulación cerrada; una circulación que, en principio, no podía considerarse como dana ya que no quedaba aislada de la circulación principal, que todavía la rodeaba. Bajo ella, en su zona delantera, ya no aparecía “Gloria”. Por otra parte, el reflejo en superficie de la dorsal que forzó esta evolución era un potente anticiclón centrado en las Islas Británicas con altísimas presiones de algo más de 1050 hPa. El gradiente de presión que se establecía entre él y la borrasca mediterránea era muy marcado y a ello respondían los fuertes vientos. Sin embargo “Gloria” no era una gran borrasca por sí misma ni casi se había profundizado; no era sino el reflejo de la zona delantera del embolsamiento de fondo de vaguada. Cuando ese “embolsamiento” evolucionó,  cesó o disminuyó la causa dinámica que la sustentaba, y desapareció o quizás quedó integrada en un seno de bajas presiones relativas que suele aparecer frecuentemente en situaciones de este tipo sobre el norte de Marruecos y Argelia.

El lunes 20 a las 12 UTC se observa la retrogresión de la vaguada con el gran núcleo cerrado en su interior. Quizás pueda hablarse ya de dana dado que aunque la rodean vientos fuertes, el chorro polar parece haberse reconstruido en el norte de Europa.
Mismo día y hora: en superficie no se observa ninguna circulación ciclónica cerrada. "Gloria" no está, salvo que la identifiquemos con esa zona de bajas presiones relativas sobre Alborán y norte de Argelia, un tipo de configuración bastante común en estas situaciones. En cualquier caso, sí existe un tremendo gradiente de presión entre el potente anticiclón británico y esa zona de bajas presiones relativas. Esa es la causa del fuerte flujo de levante y del temporal, ayudado todo ello muy eficazmente por la configuración y situación de la dana.
Imagen de "Terra" del día 20. Obsérvese la amplia banda nubosa que se extiende desde más allá de Italia hacia Baleares y la Península y que corresponde a la potente y de largo recorrido circulación de vientos de levante

Ya sin “Gloria” fue el fortísimo gradiente entre el anticiclón y ese seno de baja presión el que mantuvo el intenso flujo del este con muy largo recorrido marítimo y que cerca de nuestra zona geográfica confluía con otro del nordeste, más seco y frío, formando una especie de banda de convergencia. Esa banda desarrollaba bastante actividad convectiva y fue causante principal de las nevadas e intensas lluvias que la acompañaban en sus lentos movimientos. Cabe señalar a este respecto los récords alcanzados en altura de oleaje, viento y precipitaciones así como la constatación de que, aún en pleno invierno, y si la situación es la adecuada, pueden recogerse cantidades de precipitación que en nada tienen que envidiar a las que se registran en un típico temporal mediterráneo de otoño. Es también muy significativo en esta situación la gran actividad tormentosa, tan poco típica del tiempo invernal pero que también se dio en el temporal que ocurrió prácticamente en las mismas fechas del 2017. ¿Algo está cambiando?

Ya ayer, martes 21, la interacción de la dana con una circulación tropical-subtropical hizo que volviera a reorientar su eje, al tiempo que extendía algo hacia el norte el seno de bajas presiones africanas.  De este modo el flujo de levante se movió también más hacia el nordeste y se fue cortando por otra parte el flujo más frío del nordeste. Ello supuso una suavización de las temperaturas, una subida de la cota de nieve  y una disminución progresiva de lluvias y nevadas excepto en Cataluña que es donde ahora apuntaba ese flujo.

El 21 a las 12 UTC la dana ha sufrido una cierta reorientación probablemente por la interacción en su zona sur con una circulación subtropical. De este modo traslada su zona delantera sobre el nordeste peninsular.
El flujo de superficie sigue ese movimiento y apunta también con intensidad hacia el nordeste peninsular. 
Imagen de "Terra" de ayer martes día 21. La posible interacción de la dana con una corriente subtropical la reorienta y ello provoca a su vez otra reorientación del flujo de levante que pasa a dirigirse algo más hacia el nordeste. Se aprecia bien la entrada de polvo en suspensión hacia el SE peninsular donde algunas nevadas presentaban un tinte algo marrón.

Hoy ya, día 22, la dana en un cierto movimiento retrogrado se dirige hacia el golfo de Cádiz y va a volver a aparecer bajo ella una débil borrasca. Aunque todavía se mantiene el flujo del este sobre Cataluña, pasamos ahora progresivamente a una situación de lluvias en la vertiente atlántica. De este modo el aire atlántico va a ir penetrando y nos evita así una situación de heladas muy intensas que se hubieran producido si, en vez de esta evolución, se hubiera establecido sobre la Península un fuerte anticiclón.

Por tanto, y como ya se ha comentado por algún compañero, el actor principal de esta situación  ha sido el potentísimo anticiclón británico. Sin él o -con él pero mucho más débil- no se hubiera establecido ese impresionante flujo del este, responsable directo del temporal. Ahora bien, el anticiclón ha sido consecuencia de la gran y rápida dorsal …dorsal que parece que tuvo ese comportamiento muy en conexión con la profunda borrasca invernal que se cebó en días pasados sobre Canadá…que a su vez…

En resumen, una situación de retrogresión típica de enero pero mucho más intensa que en otras ocasiones debido en buena medida a la gran fortaleza del anticiclón británico. ¿Es esa la única causa de los récords alcanzados?, ?cuál es la razón de que esta vez, con esa situación en altura, no se generase una ciclogénesis mediterránea? No lo sé. Pero al igual que otros sucesos meteorológicos de los últimos tiempos -recordemos por ejemplo al reciente temporal "Elsa"- todo ello necesita una investigación a fondo. Creo que nuestras circulaciones atmosféricas van cambiando. Hay que conocerlas mejor y quizás cambiar también algunos conceptos. 

Y un último y rápido apunte: si se considera necesario poner nombre propio  a situaciones de este tipo y dado que puede haber situaciones como ésta en la que no interviene de forma directa o completa ninguna borrasca….¿Por que en vez de nombrar a ésta no se nombra al temporal en sí? En mi opinión ganaríamos en claridad y coherencia.

17 de enero de 2020

Temporal de enero: Que esta vez sea distinto

Ya en mi última entrada del blog comentaba el radical cambio de tiempo que se va a producir a partir de mañana, aunque pensé que sería un poco menos importante de lo que ahora ya nos indican los modelos. La borrasca -"Gloria" ha sido llamada- que se va a formar en el Mediterráneo a partir de las últimas horas de mañana va a ser rápida e intensa con lo que el temporal en la mar puede ser duro y los vientos, tanto en tierra como en mar, muy fuertes. Las nevadas afectarán a cotas bajas de la mitad oriental de la Península y, en general, la combinación de viento y temperaturas bajas provocará una sensación de intenso frío. Todo ello queda bien reflejado en los avisos específicos y en el especial que ha emitido AEMET.

Mapa de superficie previsto por el Met. Office para la noche del domingo al lunes
Nieve acumulada desde el comienzo del temporal hasta la noche del lunes al martes según el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo.

A la vista de los últimos mapas no he podido dejar de recordar un temporal de características similares que ocurrió justamente en los mismos días de 2017 y que originó problemas graves en carreteras e incluso en los trenes AVE. A esa situación dediqué esta entrada de mi blog del 20 de enero de aquel año en la que comentaba la situación y reflexionaba sobre algunos de los problemas que surgieron. Es verdad que, desde el punto de vista meteorológico hay algunas diferencias, pero creo que son menores y que no van a influir en las consecuencias, sobre todo en las zonas más afectadas.

Espero que esta vez las cosas vayan mejor y los problemas no sean graves, pero quizás conviene recordar lo que pasó entonces para intentar no repetir equivocaciones. Y más teniendo en cuenta que ocurre en fin de semana.

15 de enero de 2020

De los Reyes a los "santos de hielo"


Transcurre enero y va siguiendo a grandes líneas una evolución normal desde el punto de vista climatológico. En la última entrada de este blog -la del 3 de enero- comentaba que hacia las fechas de Reyes suele ocurrir una retrogresión de la dorsal anticiclónica que propicia la entrada de aire más frío de componente este sobre la Península. Pues bien, esa entrada tuvo lugar aunque algo desplazada hacia el sur y con el eje de la dorsal sobre la mitad norte peninsular. Ello dio lugar a  que el aire frío que llegó no lo fuera excesivamente y que el viento no fuera muy marcado. Lo que sí originó es que, durante las encalmadas nocturnas, las mínimas descendieran un poco más. De este modo, en algunos observatorios las mínimas llegaran a los -11 o -12ºC tras unos valores más "suaves" -para enero- de -7 o -8ºC. 

Ya en aquella entrada del blog también comentaba que, a más largo plazo, se vislumbraba la posibilidad de la llegada de algunos frentes atlánticos. Pues bien, desde ayer día 14, el “aliento atlántico” ha comenzado a afectarnos, de modo que nubosidad y neblinas se extiende por amplias zonas de la vertiente atlántica y las temperaturas nocturnas se han suavizado. Sin embargo, las lluvias de hoy y de los dos o tres próximos días sólo serán significativas en el noroeste peninsular.

No será una situación duradera. A partir del fin de semana, el panorama quiere cambiar. En altura, sobre el Atlántico, aparece una pequeña onda, -un “remolino topo” lo llamaba Mariano Medina en su pionero libro “El tiempo es noticia”- que podría ser una pequeña vaguada más sin demasiada importancia. Sin embargo probablemente la va a tener -y mucha- para España al verse afectada por una reestructuración hemisférica de las grandes ondas de Rossby. En efecto, el crecimiento de una amplia dorsal al este de Norteamérica va a dar lugar a que esa pequeña vaguada crezca con rapidez y tienda a instalarse en nuestra zona entre el sábado y domingo. 


Previsto de 500 hPa y temp de 850 para la madrugada del viernes 17. Esa pequeña onda un poco al noroeste de Azores, en medio de la corriente del chorro, podría no tener mayor importancia, pero...


...pero sí parece que la puede tener. Veinticuatro horas después, el rápido avance y crecimiento de una dorsal corriente arriba, propiciado por un máximo de chorro proveniente de Norteamérica, potencia y profundiza la vaguada que se acerca más al noroeste peninsular. 
Otro "salto" de 24 horas hasta la madrugada del domingo 19: la vaguada se encuentra sobre el interior peninsular rodeada de un chorro cuyo máximo apunta hacia el sur/sureste. En Meteorología sinóptica, una de las primeras cosas que se aprendía, cuando prácticamente no existían los modelos, es que estas estructuras se moverían en la dirección de los vientos más fuertes que las rodeaban...
En cualquier caso, este tipo de evoluciones a tres o cuatro días vista suelen tener problemas de predecibilidad. Por eso conviene tener en cuenta cuáles son las zonas más críticas o dudosas de acuerdo con los modelos probabilistas. Como vemos, ese máximo del chorro y sobre todo su localización exacta, presenta aún algunos problemas. Y de su ubicación exacta depende mucho la predicción para esos días.
...Pero supongamos que las cosas suceden tal como apunta el modelo determinista para la madrugada del lunes. Ahora el núcleo frío de esa vaguada se encuentra sobre el norte de Argelia, al tiempo que aire muy frío a 850 hPa, por debajo de -8ºC, se extiende por la mitad norte peninsular....
Para ese momento en superficie ya se ha creado el típico seno de baja presión sobre el norte de Argelia-Túnez. Entre el y el anticiclón fluiría una fuerte corriente de vientos claramente del nordeste al norte de Baleares y más bien del este-sureste al sur. Esta confluencia de masas de aire distintas podría crear una línea de convergencia que focalizaría las precipitaciones más importantes y se extendería hacia el interior peninsular.

Por tanto, aunque caben aún ciertas dudas sobre la ubicación exacta de esta estructura, todo parece indicar que lo hará sobre el norte de Argelia-Túnez colocando su activa zona delantera sobre nuestra zona mediterránea. Sabemos que el resultado de ello serán lluvias abundantes en esas áreas con posibilidad de que sean intensas en algunas comarcas. Todo ello ocurrirá en el seno de una fuerte circulación de vientos de levante que traerán aire húmedo hacia zonas el interior de la mitad oriental peninsular. A lo largo de esa posible línea de convergencia de vientos a la que me refería en el pie de la figura anterior, ese aire remontará sobre el más frío ayudado por una cierta inestabilidad vertical. El resultado serán precipitaciones que podrían ser de nieve en algunas zonas pero no excesivamente abundantes, salvo en zonas montañosas de la mitad oriental. En cualquier caso, es difícil saber hasta dónde va a profundizar la entrada de vientos de levante y sus precipitaciones asociadas mientras que no se determine bien el comportamiento de la borrasca pero, en principio, no parece que pueda afectar mucho a la mitad occidental peninsular. De una forma u otra van a ser días con una sensación térmica de mucho frío....justo cuando la climatología popular nos recuerda que son las fechas de "los santos de hielo" (San Antonio el día 17 y San Sebastián el 20)




Acumulación de precipitación entre hoy y el miércoles 22 según el modelo determinista del Centro Europeo. Por supuesto que no se le puede dar mucha credibilidad a tantos días vista, pero sirve para reflejar como las zonas más favorecidas por las precipitaciones serán el noroeste peninsular en estos días de hoy al fin de semana y el área  mediterránea a partir del sábado. En las zonas del interior no cabe esperar gran precipitación salvo que cambie la situación de la borrasca. 

Esta borrasca parece que se quedará con nosotros al menos hasta mitad de semana aunque perdiendo actividad. Pero, a continuación, volverán las altas presiones invernales para quedarse varios días. Será entonces, en las todavía largas noches despejadas, con el aire frío que habrá quedado muy pegado al suelo, suelos a veces nevados, cuando se registrarán  mínimas muy bajas que en los sitios conocidos podrán rebasar los -15 pudiendo incluso llegar a los -20. Quizás los días más fríos del invierno...aunque aún nos queda febrero.

Para finalizar únicamente señalar que en esta evolución sólo parece tener componente troposférica. No se ha detectado hasta ahora ningún calentamiento súbito estratosférico que, tal como se ha puesto de manifiesto en los últimos años, tienen a veces bastante relación con situaciones de grandes fríos sobre Europa. Recordemos en ese contexto la famosa situación de "bestia del este" de finales de febrero de 2018 a la que sí se relacionó con uno de esos calentamientos súbitos.