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30 de abril de 2019

Una nube muy observada

Ayer 29 de abril no era un día del que se pudieranm esperar grandes cosas desde el punto de vista meteorológico. Algo ya de calor y la posibilidad de algunas tormentas aisladas debidas en parte a un ligero giro ciclónico embebido en una débil corriente del NW en niveles medios. 

Topografía de 500 hPa de hoy 30 de mayo a 00 UTC. Sobre la Península se observa una débil circulación del NW con un débil giro ciclónico. 
Y así ocurrió. La imagen del canal de vapor de agua de las 18 UTC muestra nubosidad media y alta sobre el interior peninsular con algunos brotes convectivos distinguibles por presentar formas más compactas, y uno de ellos, muy pequeño, casi en el centro peninsular ligeramente al norte del paralelo 40º

Imagen del canal de vapor de agua de las 18 UTC del 29 de abril
La imagen visible muestra una estructura nubosa un poco "caótica" con cirros, nubes convectivas, nubes bajas...

Imagen del canal visible de las 18 UTC
si ampliamos más el centro de la imagen, aparece una línea convectiva compuesta de varios "brotes", alineada de este a oeste, entre el paralelo 40º y la sierra de Guadarrama.

Imagen visible de 18 UTC ampliada

Entre las ocho y media salí a mi terraza y mirando hacia el oeste me encontré con esta imagen en la que, aunque con dificultad, se apreciaba una "virga" descendiendo desde un brote convectivo casi invisible. Además, ya hacia el horizonte, muy lejanos, se distinguían otros dos desarrollos convectivos: 

Hacia las 20,40 locales mirando hacia el oeste desde la zona norte de Madrid (foto: Ángel Rivera)
Y si miraba hacia el sur aparecía esta curiosa estructura, casi en forma de gran pájaro, y de la que intentaban desprenderse también algunas "virga":

Hacia las 20,40 horas locales mirando hacia el sur desde el norte de Madrid (foto: Ángel Rivera)
Diez minutos después, mirando de nuevo hacia el oeste y hacia arriba, se había abierto una "ventana" entre los estratocúmulos y la gran nube convectiva ya era visible en todo su esplendor brillando al sol poniente

Hacia las 20.50 mirando hacia el oeste desde el norte de Madrid (foto: Ángel Rivera)
Subí la foto a Twitter y esperé a que llegaran más imágenes porque estaba seguro que la estaban fotografiando más amigos aficionados. Así fue y, con su permiso, voy a mostrar algunas de ellas pidiéndoles que si cometo alguna incorrección me lo hagan saber. 

Rubén del Campo, con su maestría fotográfica y su profundo conocimiento de las nubes, fotografió al cumulonimbo desde el sur de Madrid y a los espectaculares rayos crepusculares que provocaban sus torreones:

(foto: Rubén del Campo)


Ángeles Rivera lo vio así desde Vallecas:

(foto: Ángeles Rivera)
Alfonso Marcos, así:

(foto: Alfonso Marcos)

Y Mar Gómez así:

                                                                                                (foto: Mar Gómez)



mientras que Daniel Santos desde la sierra de Madrid, lo contemplaba de una forma más global:

(foto: Daniel Santos)
Después volví  a ver la imagen visible que mostraba anteriormente y, aunque no disponía de datos de navegación, me pareció que nuestro cumulonimbo madrileño -y los otros dos que en mi primera imagen se veían en la lejanía- quedaban bien identificados:

Es probable que el punto blanco que aparece en el centro de la elipse sea el cumulonimbo que fotografiamos mientras que los dos más difuminados algo más al oeste fueran los que aparecían en el horizonte de mi primera foto.
Sería interesante hacer un estudio de mesoescala para conocer mejor la génesis de estos desarrollos  que aparecieron, no en la sierra, sino algo al sur de ella. Pero en cualquier caso cabe reseñar que es en las situaciones más aparentemente anodinas dónde con frecuencia aparecen las imágenes más espectaculares. Y buena muestra de ello es esta impresionante imagen que igualmente difundió ayer Rubén del Campo aprovechando los cirros que también aparecieron y que la defino con sus propias palabras: "cirrocumulus lenticularis irisados y con ondulaciones en su parte superior: el rasgo suplementario fluctus" . Una belleza.

(foto: Rubén del Campo)



14 de abril de 2019

¿Galgo o podenco? Lo importante es saber si nos va a alcanzar...

He visto en las redes un cierto debate sobre si la borrasca en sentido genérico -por no decir perturbación- que parece tener intención de afectarnos durante la segunda mitad de la Semana Santa es una dana o una borrasca fría. Aunque la atmósfera no entiende de clasificaciones y la realidad es con frecuencia una mezcla, siempre irrepetible, de estructuras más o menos conceptuales, paso a compartir mi visión de la cuestión. 

Veamos los mapas de superficie y 500 hPa de la próxima madrugada (lunes 15 de abril a las 00 UTC): 




Puede verse en superficie una borrasca al noroeste de Galicia, otra en la misma latitud en el centro del Atlántico y otra más sobre el nordeste de Estados Unidos. Son como cuentas de un collar engarzadas por el frente polar y soportadas por ondulaciones más o menos marcadas del chorro polar, que aparece en altura sobre la misma zona. Como se ve, la borrasca del centro del Atlántico aparece situada en la zona delantera de esa pequeña vaguada de altura. Pues bien, en una evolución "corriente" ambas habrían seguido su movimiento acoplado hacia Europa en un ciclo de evolución que hubiera acabado seguramente en un proceso de oclusión y posterior desaparición... Pero esta vez no parece que vaya a ser así.

El martes, 16 de abril, en un proceso de reestructuración de la circulación del chorro y de sus ondas asociadas (cuya causa podría conocerse probablemente con facilidad), la dorsal situada sobre el nordeste de Estados Unidos gana en amplitud,  lo que, a su vez, da lugar a que nuestra vaguada lo haga también, y a que en el seno de la misma aparezca ya una circulación cerrada.



La baja de superficie se ha desarrollado un poco más acompañando a la evolución en altura y situándose ya prácticamente bajo ella:



Si ahora damos ahora un salto de 48 horas y nos situamos en la madrugada del jueves 18 de abril vemos como la circulación cerrada de niveles altos se encuentra centrada muy poco al oeste de Lisboa mientras que la borrasca de superficie ha quedado ya muy debilitada, prácticamente residual, al haber predominado la evolución de niveles altos más que su evolución típica de baja extratropical.



¿Cuál es entonces el proceso que ha ocurrido? ¿Formación de dana?, ¿de borrasca fría?

Desde mi punto de vista la evolución principal ha sido la reestructuración de la circulación de altura en un proceso típico de formación de dana. Sin embargo, al ocurrir sobre una borrasca del frente polar en evolución, la estructura conceptual se asemejaría a la de una borrasca fría, aunque sin haber desarrollado la evolución típica de una borrasca de este tipo. Si la evolución  de altura hubiera sucedido en una zona de menor actividad ciclogénetica o algo al sur de la misma, hubiéramos tenido un proceso "puro" de formación de dana como suele ocurrir en verano o principios de otoño, pero no ha sido así. Por tanto, mi opinión es que se trata de la formación de una dana "medio camuflada" como borrasca fría.

Pero, más allá de si es "galgo o podenco", lo importante es que nos encontramos a partir del jueves ante una situación que podría provocar lluvias importantes en amplias zonas pudiendo ser algunas de ellas de gran intensidad. Es verdad que existe la posibilidad no desdeñable, -y con los productos del modelo probabilista podríamos evaluarla- de que la dana pudiera quedarse estacionaria al oeste de la Península y lo que nos diera fuera una calurosa situación del sur. En cualquier caso, si utilizamos uno de los pocos productos disponibles en Internet del modelo probabilista del Centro Europeo, vemos que para la madrugada del viernes, la ubicación de la baja al sur-suroeste de la Península tiene bastantes posibilidades de ocurrencia, si bien que con algunas incertidumbres más acusadas por lo que respecta a algunos de sus vientos asociados; algo que podría repercutir en la predicción de su ubicación exacta.


De situarse en esa ubicación tendría lugar la típica caída de presión en superficie sobre el norte de Argelia provocada en parte por la advección de vorticidad en la zona delantera de la dana (podría enfocarse también como aparición de divergencia). Una caída de presión que se intensificaría más en las 24 horas siguientes originando una pequeña borrasca y potenciando la entrada de vientos de levante sobre el área mediterránea.



En una evolución típica y bien conocida, esos vientos de levante en niveles bajos transportarían hacia el litoral e interior peninsular aire cálido y húmedo, muy ligero, lo que en meteorología se llama advección de espesores. 


Una advección que, junto con la advección de vorticidad a la que me refería anteriormente, provocaría fuertes ascensos verticales de ese aire. Los ascensos más vigorosos ocurrirían en las zonas donde coincidan los "picos" de esas dos advecciones, y allí podrían aparecer las lluvias más copiosas o intensas que podrían estar además moduladas por la orografía.

Por tanto, más allá de si son "galgos o podencos", lo importante es saber que algo se acerca y conocer la posibilidad de que ese "algo" nos alcance de lleno, nos ignore, o simplemente, se quede a nuestro lado. 

10 de abril de 2019

¿Podemos mejorar la predicción de las situaciones de bloqueo?

Junto con la predicción de la trayectoria concreta de las danas, la formación -o no- de una dorsal o anticiclón de bloqueo es uno de los mayores problemas de la predicción meteorológica. Cuántas veces observando el "tren" de vaguadas y dorsales en el seno de una circulación de Ponientes, surge la pregunta de si alguna de esas dorsales crecerá hacia el norte, detendrá su movimiento y dará unos días anticiclónicos con tiempo seco y soleado... o bien seguirá su marcha hacia el este... y, en ese caso, lo del "buen tiempo" habrá sido casi un espejismo. Sin ir más lejos para esta próxima semana (Santa) aparecen dorsales de ese tipo en los mapas previstos y no parece en principio que ninguna de ellas vaya a quedarse mucho tiempo sobre la Península.

En ese contexto me ha parecido muy interesante el artículo que acaba de publicar la revista Monthly Weather Review en el que concluye la importancia que parece tener para una predicción correcta del establecimiento de un bloqueo anticiclónico, la también adecuada predicción de la ubicación e intensidad de la borrasca que se encuentra corriente arriba de la dorsal candidata a establecer el bloqueo. En ese contexto el artículo incide en que uno de los grandes retos para esa predicción es una correcta parametrización de los procesos diabáticos, es decir que los modelos sean capaces de cuantificar lo más exactamente posible los intercambios de calor en su entorno producidos fundamentalmente a través de los procesos de condensación o evaporación. 

El modelo determinista del Centro Europeo prevé la presencia de una dorsal sobre la Península el miércoles santo. Si creciera hacia el norte y se quedara estacionaria bloquearía el paso de sucesivas ondas frontales hacia la Península y originaría algunos días de tiempo seco y soleado. Aunque flujo arriba la incertidumbre es elevada, este modelo apuesta por su paso rápido y la llegada de nuevas ondas. El artículo que cito insiste en que una buena predicción de la borrasca que se encuentra corriente abajo de la dorsal es básica para la determinación de un posible bloqueo anticiclónico y que esa buena predicción estaría ligada en buena medida a una correcta parametrización de los procesos en los que hay intercambio de calor. En cualquier caso, en esta situación concreta también influye la existencia ya de una amplia dorsal de bloqueo sobre la Europa central y del norte. 

Desde mi punto de vista se trata de un enfoque hecho desde otra perspectiva de un mismo proceso bien conocido: la creación de una dorsal de bloqueo por un segmento desequilibrado del chorro (jet streak); un desequilibrio que genera una onda de mayor amplitud y de movimiento lento o incluso estacionaria. Y ese desequilibrio puede estar -no siempre- producido por esos procesos diabáticos con liberación de energía que se transmiten y aumentan la velocidad en esa zona del chorro. Procesos que pueden ser más intensos en presencia de una potente cinta transportadora de aire cálido (warm conveyor belt) o del río atmosférico con gran transporte de humedad que puede estar embebido en su seno. Y, por supuesto, ese proceso llevará a una reubicación y/o cambios en la intensidad de la borrasca de superficie, tal como apunta el citado artículo. 

La conclusión final es la misma: cuanto mejor sea el análisis de partida de los flujos de humedad y la parametrización de los procesos diabáticos mejor será la predicción de una situación de bloqueo y de su tiempo asociado. Y ello supone un mejor conocimiento del origen y de la dinámica de esas grandes inyecciones húmedas y cálidas que desde las zonas tropicales se dirigen hacia las latitudes medias.

Pero de momento, y salvo deficiente predicción del Centro Europeo,  ninguna dorsal se va a quedar con nosotros más de un par de días a lo sumo. Primavera.

9 de abril de 2019

Recordando "semanas de pasión"

Cuando llega esta semana previa a la Semana Santa recuerdo que, en mi época de portavoz de AEMET, la calificaba como "la semana de pasión de los meteorólogos". Lo hacía tanto por los requerimientos continuos de los medios para conocer las predicciones con la mayor antelación posible, como por el "apasionamiento" que suponía seguir de forma casi continua las distintas salidas de los modelos numéricos con unos resultados con frecuencia claramente dispares entre sus sucesivas salidas. Y añadido a todo ello estaba el riesgo de que distintos colectivos pudieran expresar quejas, tanto antes como después de la Semana,  por predicciones a su juicio erróneas y por las que se sentían perjudicados. 

No sé cuál estará siendo la experiencia de los compañeros que ahora están en el departamento de Comunicación de AEMET. Desde "fuera" me da la impresión de que esa presión puede haber bajado algo y lo atribuyo en parte al uso, ya generalizado, de las predicciones de todo tipo y procedencia que continuamente se difunden por Internet. La presión, de alguna manera, se ha repartido, y las fuentes de información están, literalmente, en las manos de cada persona.  Durante mucho tiempo confié en que esa "presión" bajaría por el uso creciente de las predicciones probabilistas -sigo insistiendo que es la mejor predicción disponible desde un punto de vista científico- pero, por razones que no es el momento de debatir, en general no ha sido así. 

Y una vez más, como casi siempre, abril se muestra cambiante, haciendo casi imposible que una dorsal -un anticiclón- permanezca "quieta" por más de dos o tres días. Primavera es la época del año en que la atmósfera muestra su predecibilidad más baja y este año pasa lo mismo. 

La incertidumbre para mediados de Semana Santa con esa vaguada que aparece al oeste peninsular es aún muy alta, pero los "ponientes" atlánticos parecen con deseos de visitarnos en fechas tan señaladas aunque con algunos "descansos". Puro abril.

Por otra parte es un tiempo en el que pueden darse también fenómenos atmosféricos adversos de rápida evolución, y recuerdo por tanto la necesidad de estar muy atentos a las predicciones especiales o avisos provenientes de AEMET. Son informaciones elaboradas por profesionales expertos para los que estos días son de mucho trabajo y mucha atención, requeridos continuamente por hermandades, viajeros, instituciones, hosteleros pidiendo a veces predicciones casi imposibles... Mis mejores deseos y recuerdos para todos ellos y que salga la mejor Semana Santa posible.... ¡o, al menos, la menos mala!

2 de marzo de 2019

Hace ocho meses...

En junio del año pasado, recién conocida la estructura del Ministerio de Transición Ecológica, publiqué una entrada en este blog, sobre el interés de que el Ministerio, animara, coordinara o potenciase dos tipos de estudios que, en mi opinión, son básicos sobre la evolución climática en España. Uno de ellos tendría que llevarnos a un mejor conocimiento de cómo pueden afectar en el futuro las estructuras tropicales y subtropicales a nuestra zona geográfica, dado que es muy posible que el chorro polar y sus lluvias y vientos nos visiten cada vez menos, salvo para provocar algunas danas con lluvias intensas, o marcadas entradas cálidas. El otro tipo serían los estudios y procedimientos de atribución mediante los cuáles puede obtenerse la probabilidad de que un episodio de calor, frío o precipitaciones intensas esté en relación directa con el cambio climático. 

Son trabajos que pueden desarrollarse con  bastante rapidez utilizando métodos estadísticos y con algo menos si se usan métodos dinámicos, pero que, en cualquier caso, proporcionarían un avance significativo en la comprensión de cómo nos está afectando el cambio. Además, evitaría a los comunicadores meteorológicos la utilización de frases del tipo "puede ser...", "quizás" o "es compatible con...", que no ayudan nada en la concienciación de la población. Una población que, como apunta un artículo científico recientemente publicado, pueda irse acostumbrando a ver como algo cada vez más normal el que, año tras año, sigan cayendo récords. Es verdad que los resultados de esos estudios de atribución no pueden darse en "tiempo real", pero con procedimientos de actuación bien preparados, sí pueden tenerse pocos días después del episodio, cuando todavía no ha perdido actualidad. De hecho, y en relación con esta última situación de altas temperaturas, no creo que tarden mucho en publicarse estudios de este tipo en Gran Bretaña y probablemente en Francia, países que han sido muy afectados por esta situación.


Este es el análisis de la topografía de 500 hPa y de la temperatura a 850 hPa del pasado 25 de febrero. En él se muestra con claridad el impresionante remonte del aire tropical hacia latitudes muy septentrionales y es una buena muestra de un tipo de circulación atmosférica que parece que tiende a ser cada vez más frecuente y que está en el origen de varios de los récords meteorológicos que se están produciendo. ¿Pura variabilidad natural? Dada su reiteración no parece probable, pero qué importante sería disponer de estudios continuados que nos permitan saberlo, al menos como aproximación probabilista.

Han pasado ocho meses desde aquel artículo del blog, y lo que es más importante, desde que el Ministerio de Transición Ecológica se puso en marcha. Ocho meses en los que, de nuevo, se han vuelto a marcar récords meteorológicos importantes  y en los que no he visto - admito que pueda no haberme enterado- iniciativas para promover con carácter prioritario este tipo de estudios. Es verdad que esa iniciativa debería surgir en los departamentos universitarios, y en algún caso aislado sé que ha sido así. Pero, si por alguna razón no surgen, también es verdad que el propio Ministerio podría, además de potenciarlas en AEMET, exponerlas con carácter general al mundo universitario y facilitar su realización, en caso necesario, mediante algún tipo de ayudas. Y junto a ello, establecer cauces para una eficaz llegada de conclusiones  a los medios, y a través de ellos al público.

Sé que la legislatura ha sido muy corta y que, probablemente, la mayor prioridad ha estado volcada, en la puesta a punto de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. De acuerdo, pero no olvidemos que el cumplimiento de cualquier ley es mucho más fácil y eficaz cuando la sociedad es plenamente consciente del importante problema que esa ley intenta resolver, o al menos paliar. 

6 de febrero de 2019

Los ríos atmosféricos y la concreción de sus potenciales impactos

La American Meteorological Society (AMS) define un río atmosférico como "un corredor largo, estrecho y transitorio con un fuerte transporte horizontal de vapor de agua que se asocia típicamente con un chorro de niveles bajos situado por delante del frente frío de un ciclón extratropical. El vapor de agua en los ríos atmosféricos es suministrado por fuentes de humedad tropicales y / o extratropicales. Los ríos atmosféricos a menudo provocan fuertes precipitaciones allí donde son forzados a ascender, bien sea por montañas o por ascenso en la cinta transportadora de aire cálido (warm conveyor belt). El transporte horizontal de vapor de agua en las latitudes medias se produce principalmente en los ríos atmosféricos y se desarrolla en la troposfera inferior. Los ríos atmosféricos son los "ríos" más grandes de agua dulce en la Tierra, transportando en promedio más del doble del caudal del río Amazonas".

Los ríos atmosféricos son causantes de gran parte de las precipitaciones más importantes en ambos hemisferios. Es muy conocido el famoso "pineapple express" que incide desde el Pacífico en California. Se trata del suministrador principal de agua para este región norteamericana y su ausencia, o retraso significativo, es causa de grandes sequías en la zona e influye por tanto muy directamente en la ocurrencia de los grandes incendios de la zona.

En España los ríos atmosféricos atlánticos forman parte de las más importantes entradas de vientos ábregos o "llovedores" sobre la vertiente atlántica y son causantes, cuando persisten más de dos o tres días, de situaciones de inundación... pero también de llenar los pantanos. Algo parecido, aunque quizás no sean del todo ríos atmosféricos "ortodoxos", son las marcadas y largas circulaciones de levante que inciden sobre nuestro litoral mediterráneo, tras un largo recorrido sobre el mar, y que son también las responsables del principal abastecimiento de aguas en esta zona. Pero también su prolongación en el tiempo  puede dar lugar a inundaciones extensas o, en el caso de que aparezcan brotes convectivos en su seno, a inundaciones "relámpago" más localizadas. Cabe también pensar en este contexto en las circulaciones atlánticas de componente noroeste, unidas también a veces a ríos atmosféricos, que inciden sobre el área cantábrica produciendo algunas veces, como ha ocurrido recientemente, importantes inundaciones. 

Como vemos los ríos atmosféricos pueden producir tanto efectos adversos como beneficiosos, y ello depende básicamente de la cantidad de vapor que transporten -lo que está unido a la eficiencia de sus lluvias- y a la duración del episodio. 

Teniendo en cuenta estos dos parámetros, se acaba de presentar en Estados Unidos una escala para definir la intensidad y los potenciales impactos de un río atmosférico previsto que sirva para tomar las medidas adecuadas antes de su llegada:


Como se ve, se trata de una tabla de doble entrada donde, por una parte, y para un "río atmosférico" previsto por los modelos,se tiene en cuenta la magnitud máxima del parámetro denominado IVT que podríamos traducir como como "transporte de vapor integrado verticalmente", que nos da una idea de la cantidad de humedad que transporta esa corriente, y, por otra, la duración prevista del episodio. Con todo ello se definen cinco categorías: la 1 o azul considerada como fundamentalmente beneficiosa, la 2 o verde, básicamente beneficiosa pero con algunos riesgos; la 3 o amarilla en la que se da un balance entre beneficios y riesgos, la 4 o naranja en la que, aunque hay beneficios predominan los riesgos y la 5 o roja fundamentalmente peligrosa. 

A mi juicio se trata de una iniciativa interesante para proporcionar información muy útil tanto a hidrólogos, como a ingenieros o responsables de protección civil. Y me pregunto si, en ese camino que hay que desarrollar en España para implantar un sistema de avisos orientado a impactos, sería interesante desarrollar un producto de este tipo a utilizar cuando se prevea la llegada y la mayor o menor persistencia de un río atmosférico atlántico... o bien de una situación persistente de vientos de levante con largo recorrido marítimo. 

30 de enero de 2019

Ola de frío en Norteamérica...¿Se ha "roto" algo?

Una vez que, al parecer, la denominación "ciclogénesis explosiva" se va entendiendo correctamente -o al menos nos estamos acostumbrando a ella- y ya no causa alarma social, surge de nuevo la cuestión del "vórtice polar" y sus vicisitudes en relación con la acusada ola de frío que se está viviendo en Norteamérica.

A principios de enero se produjo un calentamiento súbito estratosférico que venía siendo anunciado desde varios días antes y que tiene lugar por la penetración en la estratosfera en invierno de algunas ondas troposféricas. Ese calentamiento tiende a invertir e incluso a "romper" la circulación del vórtice polar estratosférico, que es una potente circulación de vientos del oeste y que, a causa de ello, se puede perturbar y provocar el establecimiento de vientos predominantes del este. 

Todo parece indicar que esta perturbación puede irse propagando lentamente hacia niveles más bajos y afectar a la estructura del chorro polar, que puede ondularse mucho, y dar lugar a potentes entradas frías hacia latitudes bastante meridionales, un fenómeno que a veces se ha llamado rotura del "vórtice polar troposférico". Sobre la existencia de este vórtice y su "rotura" ha habido opiniones encontradas pero existe un consenso básico en que lo que fundamentalmente sucede es un cambio de patrón en la circulación del chorro polar. 

En cualquier caso, y aunque la cuestión está aún muy en estudio, esa posible transferencia energética desde las capas altas a las más bajas, parece que cuando ocurre, que no siempre lo hace, se lleva a cabo en un tiempo de unas dos semanas. Por eso se pensó  que, habiendo ocurrido ese calentamiento en los primeros días de enero, podrían notarse los efectos en superficie en forma de potentes entradas frías hacia mediados de mes, algo que no parece que sucediera. En ese caso, ¿podríamos decir que esta ola de frío norteamericana es efecto de aquel calentamiento súbito?... ¿o se trata simplemente de una entrada de aire ártico muy frío volteado por una potente borrasca centrada sobre el nordeste de Canadá dentro de un marco de variabilidad atmosférica invernal?

Análisis de 500 hPa y temperatura a 850 hPa a las 00 UTC del 30 de enero realizado por el ECMWF. A 850 hPa aparecen dos masas de aire muy frías. Una sobre el norte de Asia y otra, menos extensa, sobre Norteamérica. El chorro polar aparece bien delimitado con una ondulación mayor sobre Norteamérica pero no aparecen "roturas" ni fuertes circulaciones meridianas. 
Serán los expertos en estas cuestiones los que nos lo tendrán que decir. Y también será interesante saber si las temperaturas de ese aire ártico se mueven dentro de valores más o menos normales o están siendo realmente extraordinarias como parece Y, si lo son, ¿por qué este año esa masa se ha enfriado tanto? ¿Algo que ver con el calentamiento súbito?

Esperemos que estas cuestiones se conozcan y se divulguen cada vez mejor igual que, afortunadamente va ocurriendo con las ciclogénesis explosivas. Cuestión de...tiempo.