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21 de septiembre de 2016

Noticias, reflexiones e incertidumbres de septiembre

Septiembre es con frecuencia un mes de extremos. Ese mes que, "o seca las fuentes o lleva los puentes", se está  esta vez decantando por lo primero, si bien las lluvias cantábricas provocadas por esa curiosa borrasca -que para algunos tuvo un cierto tinte subtropical-, las de Cataluña, unidas a algunas entradas frías y las más recientes de Baleares provocadas por una pequeña dana subtropical, han aliviado algo la sequedad en esas zonas. Pero tanto amplias zonas de la vertiente atlántica como, sobre todo, buena parte de la mediterránea, siguen a un mes antes de cerrar el año hidrológico, con un acusado déficit de lluvias como bien refleja este mapa recién publicado por AEMET:

Porcentaje de la precipitación acumulada entre el 1 de octubre de 2015 y el 15 de septiembre de 2016 (AEMET)
Pero si el mes ha sido escaso en lluvias no lo ha sido tanto en acontecimientos meteorológicos. A la tremenda entrada cálida -yo diría tórrida de principios de mes- sucedió la aparición de esa curiosa borrasca cantábrica a la que antes me refería y, casi junto con ella, el acusado descenso de temperaturas en gran parte de las regiones españolas provocado por una baja fría.

Creo que esa tremenda entrada del sur, que tantos récords pulverizó, merece un estudio detallado y estoy seguro que ya se estará haciendo. Quizás, en ese contexto, habría que ver si se trata más bien de un episodio aislado o se englobaría en la tendencia hacia la que apuntan varias investigaciones de bruscas oscilaciones norte-sur unidas a un chorro  cada vez más ondulado debido al calentamiento de las regiones polares. De hecho, algo así es lo que ha sucedido este mes cuando a esa entrada cálida sucedió el marcado bajón térmico que tanto desestabilizó a muchas personas. En cualquier caso, y como viene ocurriendo desde hace tiempo, la anomalía cálida fue más significativa que la fría, lo que indica que el cómputo final de las entradas norte-sur y sur-norte resulta finalmente cálido.

Por lo que respecta a la borrasca cantábrica, cuya naturaleza tantas dudas suscitó entre quienes veían una pura seclusión cálida (lengua cálida que se desarrolla en la fase final de algunas borrascas extratropicales) y los que apreciaban rasgos subtropicales, quizás sería también interesante un estudio. Probablemente podría estar orientado hacia hasta qué punto es un fenómeno inédito en el Cantábrico -algo a lo que apuntaba Météo France al tiempo que señalaba rasgos subtropicales- o es algo que ha sucedido alguna vez más, como yo tiendo a pensar. Y sería importante para ver si las estructuras con rasgos de tropicalidad o subtropicalidad van apareciendo cada vez más hacia el norte.

Pero tras todas estas consideraciones, surge -como el dinosaurio que todavía está ahí cuando te despiertas- la cuestión de cuándo van a llegar las necesarias lluvias. Los mapas a medio plazo son poco halagüeños cuando apuntan -y con una probabilidad reseñable- hacia el establecimiento sobre España de una gran dorsal cálida, que de prolongarse durante la primera semana de octubre, podría dar lugar a la caída de algún récord de ese mes. 

Mapa probabilístico de 500 hPa previsto para el primer día de octubre. La dorsal se marca con una apreciable certeza si bien podría no estar tan extendida hacia el norte. Por otra parte aparece una cierta posibilidad de una entrada fría del norte-nordeste. Sin rastro de un posible temporal de lluvias (fuente: ECMWF)
Aunque a más plazo cualquier predicción baja mucho su fiabilidad, cabe notar que los modelos estacionales apuntan más bien hacia el tiempo seco. 

Mapa de predicción estacional elaborado por AEMET para el trimestre septiembre-noviembre. La probabilidad de tiempo seco es predominante
En este contexto es importante hacer referencia a la noticia que ha saltado a los medios en los últimos días sobre una importante alteración en el ritmo de la QBO. La QBO (Quasi biennial oscillation) es un patrón de circulación en los vientos estratosféricos en zonas ecuatoriales que cambian periódicamente su dirección. Cada ciclo de esta oscilación comienza con una fuerte corriente de vientos del oeste que fluyen como un cinturón en la estratosfera ecuatorial. En el transcurso de más o menos un año, estos vientos se debilitan y descienden de altitud hacia la zona más baja de la estratosfera al tiempo que son remplazados por vientos del este. A continuación, estos vientos del este van también descendiendo de altitud y debilitándose al tiempo que, de nuevo, se refuerzan los "oestes".  Se mantiene así un ciclo que, de media, suele durar 28 meses. 

Pues bien, la noticia a la que hago referencia y que saltó a los medios a primeros de mes, apunta a que, a finales del 2015, y por primera vez desde que se viene observando la QBO, empezó a notarse como los vientos del oeste, que habían comenzado a descender, interrumpieron ese descenso y comenzaron a ascender de nuevo, cortando el descenso de los "estes" y no permitiendo su total establecimiento. Pero, al mismo tiempo, unos nuevos "estes" aparecieron en la parte más baja de la estratosfera por debajo de los "oestes" que ascendían. En cualquier caso, en el pasado mes de junio, parecía que ya los "oestes" habían reemprendido su ciclo normal de descenso. 

La causa que ha originado esta anomalía no está clara. Se apunta por un lado a su relación con el fuerte -y para algunos extraño- "El Niño" que hace poco ha finalizado, o bien con procesos ligados al cambio climático...¿O podría ser una fluctuación dentro de la variabilidad natural?

Sea uno u otro su origen, la mirada está puesta ahora en la relevancia que esta anomalía pueda tener en el tipo de circulaciones que nos afecten este otoño y por tanto en si vamos a tener mas o menos lluvias. Como es sabido los vientos estratosféricos afectan, aunque con un cierto retraso, a las conexiones entre las latitudes tropicales y las medias. En este contexto, hace un par de días, un periódico recogió las declaraciones de Ernesto Rodriguez Camino, uno de nuestros mayores expertos en temas de cambio climático y predicción a largo plazo, en las que apuntaba que, como consecuencia de esta anomalía de la QBO, es probable que en el próximo invierno el chorro polar fluya más hacia el norte y con él las borrascas atlánticas; algo que significaría menos lluvias para la Península Ibérica. Y a este respecto cabe señalar cómo el Met. Office británico refuerza su campaña de poner nombres elegidos por votación popular a las borrascas que afecten a las Islas Británicas durante los próximos meses y que potencialmente puedan producir adversidades por lluvia y viento.

Todo orienta hacia un otoño-invierno más bien parco en precipitaciones. Pero, como vemos, la atmósfera es tan compleja y nuestro conocimiento de su dinámica es todavía tan poco completo que cualquier predicción estacional, sobre todo en latitudes medias, tiene siempre una baja fiabilidad. Vamos a ver.

7 de septiembre de 2016

Mas allá de septiembre de 1988: una pequeña justificación y unas rápidas reflexiones

Aunque esta situación de anormales temperaturas para el mes de septiembre aún no ha finalizado del todo, es posible hacer algunas valoraciones a vuelapluma así como algunas reflexiones a la espera de datos más completos y estudios o investigaciones por parte de AEMET o departamentos universitarios. La excepcionalidad ha sido tan grande, con registros que en muchos sitios han superado ampliamente los anteriores récords de septiembre,  que hace muy aconsejable la realización de esos trabajos. 

Parece claro que la situación ha superado sobre todo en intensidad a la que hasta ahora ocupaba el primer puesto en el ranking de temperaturas máximas de septiembre: la de 1988. Si la máxima más alta registrada en aquella ocasión fue de 43,8ºC en Córdoba, ahora ha sido este mismo observatorio el que la ha alcanzado de nuevo pero nada menos que con 45,4º C. si bien es verdad que en Montoro han llegado a registrarse los 45,7ºC. Es una lástima que no dispongamos, al menos por ahora, de otras observaciones no sinópticas del episodio de 1988 pero parece difícil que se pudieran haber sobrepasado estos valores.  En cualquier caso, este excelente resumen que acaba de publicar la RAM da una clara visión de la situación que ahora comienza a remitir.

Un primer comentario está en relación con mi propia entrada en este blog del pasado domingo. En ella opinaba que, aún tratándose de temperaturas muy altas, no se rebasarían en general los valores del episodio de septiembre de 1988, el más intenso hasta ahora para un mes de septiembre. Craso error: se han batido muchos récords y no por unas décimas sino en muchos observatorios por dos, tres y hasta casi cuatro grados, sobre todo en zonas mediterráneas, de la baja Andalucía y después en algunos del noroeste peninsular. 

Puede entenderse en parte mi equivocación si se compara el mapa previsto del Centro Europeo para la noche del 5 al 6 de septiembre:

Mapa previsto para las 00 UTC del 6 de septiembre a partir del análisis de las 00UTC del 4 de septiembre


con el análisis para ese mismo momento:

Análisis de H500 y T850 del 6 de septiembre a las 00 UTC

Aunque la coincidencia es francamente buena hay una diferencia importante: en el previsto no aparece la isoterma de +28ºC a 850 hPa, que si lo hace en el análisis sobre el extremo sur de la Península. También, tanto en el mapa previsto como en el análisis, la isoterma de +24 aparece más o menos sobre Madrid cuando el valor obtenido directamente del radiosondeo de la misma hora da un valor de +25,4ºC, y el de doce horas después (a las 12 UTC del día 6) de 25,8 es decir entre un grado y medio y dos grados más de lo previsto 48 horas antes. Por tanto, cuando apliqué la relación que a mi me ha sido siempre muy útil entre las temperaturas a 850 hPa y las de superficie y que ya he comentado algunas veces, pensé que era difícil que se superaran los 43ºC o como mucho los 44 y que si ocurría debería ser de forma muy aislada. Pero claro, con ese núcleo de +28 sí se podría haber pensado en los 45 o 46 grados...aunque, por otro lado...era ya septiembre...

Aclarado este extremo, mi primera impresión es que la situación se ha ajustado bien a los modelos conceptuales de olas de calor o de temperaturas muy altas. Ninguna sorpresa en ese aspecto. Sin embargo, creo que hay algunas cosas que se nos escapan. Por ejemplo: lo exagerado de algunas superaciones de valores máximos de temperatura en superficie por tres o casi cuatro grados  pero con unas temperaturas a 850 hPa muy similares -salvo estudios más detallados- a las de septiembre de 1988. O la razón por la que el enfriamiento nocturno, normalmente más acusado en septiembre, no parece modular en absoluto o muy poco los valores máximos alcanzados. 

En este contexto tengo siempre la duda -que ya he expresado otras veces- sobre qué  parte del calentamiento registrado podría provenir de supuestos movimientos subsidentes in situ y de, sí ese aire recalentado por la subsidencia podría llegar hasta el suelo de forma ocasional, y más recalentado aún. A este respecto, sólo apuntar que en las zonas de Argelia desde donde, según topografías y trayectorias, provenían las masas de aire que nos han afectado, las temperaturas dos o tres días antes, parece que se movían como mucho entre los 24 a 28ºC a 850 hPa y aquí hemos registrado valores como 27,8ºC en Madrid o 27,6ºC en Murcia. Llama la atención por otra parte la profunda intrusión hacia el norte de la masa cálida, lo que ha llevado a observar 24,8ºC sobre La Coruña y nada menos que 26,4ºC sobre Santander, todo ello a 850 hPa. 

Creo, por tanto, que es una situación con muchas facetas -y algunas incógnitas- tanto dinámicas como termodinámicas que, como antes decía, obligan a su estudio. Y no olvidemos a este respecto -porque casi ya se ha olvidado- la insólita situación del 13 de mayo del año pasado cuando otro fenómeno de este tipo nos llevó, de un día para otro, a valores de pleno verano pulverizando también bastantes récords.

Pero más allá de todo ésto, quizás las cuestiones más interesantes desde un punto de vista social son hasta qué punto es raro este fenómeno y qué relación podría tener con el cambio climático. Esbozo algunas reflexiones u opiniones rápidas. En un principio, y antes de conocer algunos de los récords de estos días, pensé que la ocurrencia de un episodio de estas características cada 15 o 20 años muy bien podría provenir de la variabilidad natural de la atmósfera. Sin embargo, al ver que varios de esos valores han sido superados por tres o incluso casi cuatro grados y que se han repetido algunos durante un par de días, se me plantean algunas dudas. Lo normal sería que el récord se batiera por décimas o por un grado a lo sumo, pero que sea por bastante más... da que pensar. Parece claro que lo que se ha producido es una persistencia durante el mes de septiembre de masas de aire subtropical terrestre (¿quizás también marítimo?) con características más propias de julio o de la primera mitad de agosto. Pero es que, sin ir más lejos, y tal como ya apunto más arriba,  algo muy parecido pasó -aunque en primavera- el 13 de mayo del año pasado. Por tanto...¿ hay una tendencia a la expansión del verano hacia el otoño y hacia la primavera, es decir a una mayor duración del verano? Algunos estudios apuntan a ello ¿Hay una mayor expansión en bloque o por rachas de las circulaciones tropicales y subtropicales hacia el norte? Algo de eso podría también haber.

¿Es cambio climático? Si se puede demostrar -y espero que haya pronto estudios en este sentido- que esta situación pueda "caber"dentro de los límites de la variabilidad natural de acuerdo con las series climatológicas de los observatorios más afectados, no habría por qué considerarlo así...pero con las fuertes anomalías observadas creo que en algunos casos va a ser difícil que los datos encajen.. Si eso ocurre ¿podríamos pensar en algún tipo de contribución de la acción antropogénica? Esperemos a ver. En cualquier caso, lo que me parece más significativo a este respecto es esta contínua sucesión de años muy cálidos, cada uno superando al anterior, tal como parece que también va a hacer 2016 de acuerdo con los últimos datos.   

Cuestión relacionada pero muy distinta ha sido el tratamiento informativo de la situación. Más allá de las consabidas imágenes callejeras con termómetros marcando más de 50ºC, se ha confundido bastante la calificación -o no- de esta situación como una "ola de calor" con los criterios utilizados para la emisión de avisos "rojos" o "naranjas". Y justamente la no emisión de avisos "rojos" en lugar de bastantes "naranjas" es algo que se ha comentado repetidamente por muchas personas en las redes sociales.

Por lo que respecta a la calificación como "ola", entiendo que para los periodistas no es asumible esperar a que tras la situación aparezca el informe de AEMET calificándola o no de tal forma. Eso da lugar a reacciones y "soluciones" de todo tipo que tienden a confundir al público. Se me ocurre que, quizás, una solución pudiera ser referirse en predicciones y avisos - creo que ya habría técnicas y metodología suficiente para poder hacerlo- a la "posibilidad de ocurrencia de una ola de calor" dando siempre una probabilidad asociada. A posteriori se vería si ha sido así, y no creo que se produjeran muchas equivocaciones. En cualquier caso, toda esta problemática exigiría un nivel mucho mayor de difusión y divulgación.

Por lo que respecta a los debates sobre la aplicación del plan de avisos y al establecimiento o no de determinados niveles existe un primer problema y es que, con frecuencia, los criterios operativos del plan no se conocen o se conocen deficientemente. Evidentemente, y al igual que comentaba antes, es necesario un eficaz esfuerzo de comunicación, pero en mi opinión, lo más importante de todo es la puesta en marcha de una acción mucho más amplia de revisión y adecuación del plan Meteoalerta tras sus diez años de aplicación. Para un tema tan crítico como son los avisos de tiempo adverso, diez años es mucho tiempo sin haber efectuado una revisión en profundidad a raíz de toda la experiencia aprendida por unos y otros. Es verdad que es difícil llevarla a cabo dada la distribución de competencias en materia de protección civil pero, insisto, la creo muy necesaria. 

En fin, todo lo expuesto son opiniones muy personales y muy debatibles. Si algún lector quiere establecer su propia visión sobre estos puntos, estaré encantado de recogerla en los comentarios del blog.


4 de septiembre de 2016

Calor de septiembre: 2016 vs. 1988

Recién empezado el trimestre otoñal, aunque sin finalizar todavía el verano astronómico, la atmósfera nos presenta a partir de hoy, 4 de septiembre, y con una duración prevista de tres o cuatro días, una situación que va a dar lugar al registro de temperaturas máximas muy altas que podrían rozar o alcanzar algunos récords del mes de septiembre. 

Imagen del canal WV de Meteosat correspondiente a las 06 UTC del 4 de septiembre de 2016
En la imagen de esta mañana del canal de absorción de vapor de agua de Meteosat, se observa la presencia de una dorsal sobre el norte de Africa y el sur de España unida a una circulación de tipo tropical así como otra, unida esta vez a la circulación polar, extendiéndose desde el norte de Azores hacia las Islas Británicas. Bien sea por el aumento de amplitud de esta última dorsal o por la entrada en fase de ambas (probablemente por ambas cosas), el resultado va a ser el establecimiento de una única y muy alargada dorsal cálida extendiéndose desde el norte de África hasta las Islas Británicas. Es lo que muestra el mapa de 500 hPa previsto por el Centro Europeo para la noche del martes al miércoles, que es el día en que esa dorsal alcanzará probablemente su máxima amplitud si bien con su eje bastante "tumbado hacia el nordeste. 


En este mismo mapa están representadas las temperaturas a 850 hPa y podemos ver como la isoterma de +24ºC alcanza el Cantábrico, lo que hace suponer que sobre el interior peninsular podrían registrarse, a ese nivel, valores de unos +26º C. Eso es algo que apunta claramente a la posibilidad de alcanzar o superar los 40ºC en los valles de los ríos de la mitad sur peninsular ya a partir de mañana lunes y hasta el miércoles. La práctica ausencia de viento y los cielos, despejados o con algunos intervalos de nubosidad alta completarán los ingredientes típicos para alcanzar estos valores. 

Este tipo de situaciones en la primera decena de septiembre no son frecuentes pero en absoluto desconocidas. En el capítulo dedicado a septiembre en mi libro "Meses y tiempos", y sin ánimo de ser exhaustivo, señalaba al menos dos situaciones muy parecidas a ésta. Una de ellas se dio en los primeros días de septiembre de 1988, de tal modo que el día 7 se registraron 43, 8 ºC en Córdoba 43ºC en el observatorio de Badajoz-Talavera la Real, 42, 6 en Sevilla  y 40,3º en Toledo, así como valores por encima de los 36ºC en algunas ciudades de Castilla y León. Si no me equivoco esta es la situación en la que se alcanzaron en muchos observatorios sus valores más altos registrados en el mes de septiembre. 

Análisis del campo de temperaturas de 850 hPa del 8 de septiembre de 1988 a las 00 UTC (fuente: NCEP)
Como se ve, la estructura del campo térmico a este nivel es muy parecida en ambas situaciones con la isoterma de +24 o +25ºC alcanzando también el Cantábrico.

La otra situación tuvo lugar entre el 3 y el 5 de septiembre de 2006 y en ella tanto Orense como Ponferrada superaron sus récords absolutos de septiembre al alcanzar 41,1ºC (día 5) en el primer observatorio y 37ºC (día 49 en el segundo. 

Análisis del campo de temperaturas de 850 hPa del día 5 de septiembre de 2006 a las 00 UTC (fuente: NCEP)
Puede verse que la situación es bastante distinta, con un "pico térmico" apuntando esta vez hacia el noroeste peninsular mientras el resto de la Península se encuentra con valores más bajos que en la de 1988.

Por tanto, es ésta situación de septiembre de 1988 la más parecida a la actual de entre las que han registrado altos valores térmicos en la primera quincena de septiembre. ¿Se van a alcanzar en la de estos días los valores alcanzados en aquella? La estructura de la circulación apunta hacia ello pero van a ser seguramente las pequeñas acciones o circulaciones de mesoescala las que tengan la última palabra. Mi impresión subjetiva es que se alcanzarán valores similares en varios puntos pero que, en general, no se superarán los de 1988. En cualquier caso van a ser muy altos y justificarán perfectamente los avisos amarillos y naranjas que se emitan.

Por fortuna parece bastante probable que la situación finalice hacia el próximo jueves. De las dos formas en que puede acabar una situación de este tipo -retrogresión con entrada fría del nordeste o desplazamiento de la dorsal hacia el este con entrada de aire fresco de procedencia atlántica- la atmósfera parece inclinarse esta vez por la segunda. 

Mapa previsto de 500 hPa para el viernes 9 dr septiembre de 2016 a las 12 UTC proveniente del sistema de predicción probabilística del Centro Europeo. Los tonos más fuertes indican una mayor incerteza y los más débiles, menor.

De este modo, puede verse que, aunque con una cierta incerteza sobre su ubicación en latitud, la baja mediterránea tiende a moverse hacia el este. Por su parte, La entrada atlántica hacia la Península con aire fresco parece clara... pero la duda es si va a afectar a toda ella o sólo al cuadrante noroeste, volviendo a atraer aire subtropical sobre el resto de las zonas. Por tanto, no está muy claro todavía que el tiempo otoñal vaya a entrar ya definitivamente tras la fuerte subida térmica de estos próximos días. 

2 de agosto de 2016

¿Tenemos un plan?

Hace unos días fue noticia en la prensa norteamericana el anuncio hecho por NOAA en relación con el desarrollo de un nuevo modelo global de predicción meteorológica que estará  totalmente operativo en el plazo de tres años. Si bien mantendrá la denominación de su antecesor –el actual GFS- sus objetivos son muy ambiciosos. Entre ellos destacan el incremento de la calidad de las predicciones más allá de los 8 a 10 días, la mejora de la predicción de huracanes, o la consecución de un adelanto en la  predicción de fenómenos adversos, tales como los temporales invernales, hasta dos o tres semanas en avance.

Los problemas en la predicción de Sandy fueron un revulsivo para la meteorología norteamericana

La noticia ha levantado mucha expectación, ya que, como podemos recordar, ha existido mucha frustración en Estados Unidos por el gran fallo del GFS en la predicción de la trayectoria de la tormenta tropical Sandy, sobre todo si se comparaba con la proporcionada por el modelo del Centro Europeo. Era algo que constituía la constatación definitiva de que este último modelo proporciona en general mejores predicciones que el citado GFS.  Esta situación condujo a que el gobierno norteamericano concediese más recursos económicos a NOAA  para la adquisición de ordenadores más potentes que permitieran el desarrollo de mejores modelos. Tras un periodo de estudio, la Agencia  ha tomado ya algunas decisiones importantes, tal como la elección del núcleo o "core" de ese modelo, el denominado FV-3, desarrollado por el Laboratorio de Dinámica de Fluidos de la Universidad de Princeton (GFDL), un centro de investigación de NOAA.

Esta decisión ha originado una polémica en el seno de la comunidad meteorológica norteamericana. De este modo, y aunque no haya sido así, la nota emitida por la agencia norteamericana parece la respuesta a las duras críticas que había formulado recientemente en su blog Cliff Mass, un profesor de ciencias atmosféricas de la Universidad de Washington.  Mass acusaba a NOAA de permanecer un tanto al margen de la cooperación internacional en predicción numérica y de elegir un modelo, el citado FV-3, de características muy obsoletas en cuanto a su física, en vez de otro, el MPASS desarrollado por el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), que a su juicio, representa hoy por hoy el estado del arte de la predicción numérica mundial. A estas críticas respondió Louis Uccellini, el director del Servicio Meteorológico norteamericano (NWS)en este artículo del Washington Post. En él, exponía que el FV-3 había demostrado ser más eficiente que el otro modelo y que, por supuesto, el NWS estaría dispuesto a amplias colaboraciones para su mejora.

En su crítica, Cliff Mass se refería también a la ausencia en NOAA de un plan estratégico detallado y a varios años vista en materia de predicción numérica, tal como lo tiene el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo.  Y así es. En la última reunión de su Consejo, a finales de junio, el Centro aprobó por unanimidad  su Plan Estratégico para el periodo 2016-2025, tras llevar a cabo una amplia actividad de consultas entre sus propios científicos, los distintos Servicios Meteorológicos europeos y con los operadores de satélites meteorológicos. 



El nuevo Plan no ha tenido hasta ahora, al menos que yo sepa, ninguna repercusión mediática.  En parte puede ser debido a  estar exento de polémica y, quizás también, por la habitual discreción mediática del Centro Europeo. En cualquier caso, sus objetivos fundamentales me parecen realmente importantes.  Uno de ellos, al igual que en el caso norteamericano, es la predicción de fenómenos meteorológicos de alto impacto hasta dos semanas antes de su ocurrencia, utilizando un enfoque probabilístico. Y, justamente, la potenciación del enfoque probabilístico, tanto en la producción como en la presentación de resultados, es otra de las grandes prioridades. Del mismo modo lo es la predicción a cuatro semanas de estructuras atmosféricas de gran escala y de las transiciones entre distintos regímenes del flujo. Lógicamente, en este contexto, parece también muy posible la mejora de las predicciones a plazo de un mes. Y para soportar muchos de estos objetivos  se pretende llegar nada menos que a los cinco kilómetros de resolución espacial en el modelo de predicción por conjuntos. El Plan del Centro Europeo toca también otros muchos aspectos, tales como el de la mejora de la predicción ambiental en el marco del programa Copérnicus -en el que el Centro desempeña un papel muy relevante- o la colaboración internacional o el de su propia financiación.

Se trata por tanto de un plan realmente importante por muchas cuestiones pero a mi juicio, fundamentalmente por tres:

 a) la prioridad fundamental de la mejora de la predicción de los fenómenos adversos, 

 b) la apuesta clara y definitiva –ya era hora- por el enfoque probabilístico en fondo y forma (se habla claramente de ofrecer a los predictores los distintos escenarios probables)

c) la mejora de la predicción mensual,  y 

c) los avances en la predicción ambiental. 

A un nivel más “humilde”, a los aficionados, comunicadores y “ex profesionales” de la meteo, nos hubiera gustado ver algún avance en la liberalización de un mayor número de productos, sobre todo probabilísticos. Creo que sería fundamental, entre otras razones, para la comprensión y utilización por la sociedad en su conjunto de la predicción probabilística.

Por tanto, sí, el Centro Europeo tiene un excelente plan y esperemos que el de NOAA también lo sea, más allá de la crítica de algunos sectores. La competencia entre grandes es fundamental en el marco de una sensata y amplia colaboración.

Y a todo esto…¿Cuáles son los planes a medio plazo de Panasonic y de IBM-Weather Channel en su apuesta por la modelización meteorológica y su explotación en múltiples o críticas aplicaciones ? Me temo que estos no los conoceremos, al menos en detalle.

20 de julio de 2016

¿Una inestabilización mayor que la esperada?

En los últimos días el debate se centraba sobre si la situación de estos primeros días de la tercera semana de julio acabarían siendo una ola de calor o quedaría todo reducido a un periodo de temperaturas elevadas típico del mes de julio. 

Si bien creo que es ésto último lo que va a ocurrir, el debate ha dado un giro relativamente inesperado al presentarse una marcada inestabilización -mayor de la esperada en mi opinión- en la masa de aire tropical marítima y terrestre que nos afecta desde ayer. Tras una noche agobiante en muchas zonas por la combinación de altas temperaturas y relativamente alta humedad,  la mañana ha empezado en zonas del centro y sur con una mezcla de fuerte calima, chubascos, al principio ligeros, y luego más fuertes, truenos, rachas fuertes de viento,... Es decir una inestabilización en toda regla.

En principio la situación me ha recordado un poco a las que hace bastantes años describía Alberto Linés y que solían ocurrir a mediados o finales de agosto. En ellas, una banda de tipo tropical-subtropical remontaba hacia la Península Ibérica y Mediterráneo originando actividad tormentosa sin que en los mapas meteorológicas pudiera verse una causa clara de ello. Solía coincidir con una aparente rotura de la zona de convergencia intertropical, muy desplazada hacia el norte, de tal modo que Linés llegaba a especular con algo así como una subida parcial de esa zona hacia nuestras latitudes. Creo recordar que era también en esas ocasiones cuando un extraordinario meteorólogo y piloto, Rafael Cubero, me decía que volando sobre el Mediterráneo veían bastante por debajo de su nivel de vuelo nubosidad no muy desarrollada pero con marcada actividad eléctrica y también sin una justificación muy clara para ella.

Pero, como digo, son situaciones más típicas de agosto que de julio y no me parecía que fuera el mismo tipo de inestabilización. Para constatarlo he querido revisar con cierto detalle las últimas imágenes del canal de vapor de agua de Meteosat, donde muchas veces pueden verse -no siempre- las claves de situaciones complejas. 



Antes que nada recordemos que partimos de una situación con dorsal sobre la Península y  vaguada al oeste, que advecta en su zona delantera una masa de aire con polvo en suspensión. Esa vaguada tendía a pasar hacia el este sin llegar a individualizar una dana al sur o suroeste peninsular. De haber sido así,  hubiera provocado un periodo más prolongado de altas temperaturas y quizás esa ola de calor. Pues bien, el paso de esa vaguada hacia el este podría generar algunos chubascos y tormentas en la mitad norte y puntos del centro, pero, en principio, no de un modo tan relativamente generalizado y más en el propio seno de la masa con polvo en suspensión.

Pues bien, en la imagen de las 21 UTC de anoche se ve esa vaguada al suroeste, y por delante de ella la masa tropical-subtropical con polvo en suspensión. Un polvo probablemente levantado y empujado hacia ella por esa estructura de carácter tropical que se sitúa en África, enfrente del archipiélago canario y que está también dando allí un tiempo "interesante" que conviene no perder de vista. Lo que sí es también interesante observar es esa débil ondulación que se va formando en la parte delantera de la vaguada, más o menos en la misma latitud de Gibraltar:



A las 00 UTC, esa peqieña incurvación ha ido a más, de modo que se está desarrollando un pequeño embolsamiento frío a la altura del cabo de San Vicente:

Añadir leyenda

A las 03 UTC esa estructura está más formada y se ha convertido ya en una ¿"minidana"?...¿vaguada secundaria"? en la zona delantera de la vaguada principal. Ello se refleja tambièn en la inestabilización que está provocando en la banda nubosa delantera en forma de ondas transversales y de algunos núcleos convectivos.  



A las 06 UTC ese núcleo secundario se encuentra sobre la mitad norte de Portugal y la convección se ha desarrollado bastante delante de ella, si bien ese desarrollo también es debido al ascenso más generalizado provocado por la presencia de la vaguada principal.




Por fin, ahora, a las 9 UTC , ese remolino secundario se encuentra sobre Castilla y León y es delante de él donde la banda nubosa que atraviesa la Península provocada por la vaguada principal -que empieza a desestructurarse- se encuentra más engrosada y activa.



Por tanto, en mi opinión, esa mayor y quizás no muy esperada mayor inestabilización en la banda tropical-subtropical, ha venido unida a esa estructura secundaria desarrollada en las últimas horas en la zona delantera de la vaguada. 

¿Era eso lo que "veía", ya con su resolución aumentada, el modelo del Centro Europeo, cuando mostraba un aumento transitorio de la temperatura a 850 hPa, que pasaba en 12 horas de 22ºC escasos a mediodía de ayer a casi 28ºC durante la pasada noche, algo  que, de hecho, se ha producido? 

En fin, situación muy interesante y con algunas incógnitas. Yo he esbozado esta explicación con un análisis muy rápido y quizás no del todo correcto. Seguro que hay puntos a debatir. Os animo a ello. 

16 de junio de 2016

¿Avisos meteorológicos desde la empresa privada?

La importancia que se da en Estados Unidos al desarrollo de la empresa privada otorgando con frecuencia al sector público sólo la responsabilidad de la obtención y distribución de datos básicos para su funcionamiento, llega de vez en cuando a extremos en principio preocupantes. Tal como relata el Washington Post ,así ha ocurrido hace unos días, cuando el representante republicano por Oklahoma Jim Brindestine presentó en el Congreso una propuesta de ley mediante la cuál se prohibiría al National Weather Service (NWS) crear cualquier servicio que esté desarrollado, o pueda serlo, por la empresa privada. Y, además, exigiría al NWS "incorporar soluciones comerciales" en programas que ya existen. En palabras de Bridestine "NOAA debería focalizarse en propocionar los datos básicos que otros utilizan para producir predicciones para salvar vidas, mejor que dedicar esfuerzos y tecnologías que se emplean, o podrían emplearse, por el sector privado".

Mapa de avisos del National Weather Service. Los colores se refieren a distintos fenómenos meteorológicos adversos

Esta declaración supone un golpe de gracia a lo que tradicionalmente se ha considerado la responsabilidad básica de cualquier servicio meteorológico, como es la salvaguarda de vidas y bienes mediante la emisión de todo tipo de avisos y predicciones de fenómenos adversos. Debe considerarse por otra parte el grave problema social que supondría la emisión de estos avisos por distintas fuentes y con distintos criterios y, además, sujeta esta actividad a los intereses cambiantes de las empresas de servicios meteorológicos. En cualquier caso, y en honor a la verdad, hay que reconocer que la existencia de avisos paralelos es algo que conocemos en España, dado que desde hace bastantes años se simultanean avisos de AEMET con los de los Servicios Meteorológicos catalán y vasco, aunque la gran distinción respecto al caso norteamericano es que estos organismos son todos de carácter público.

No se el recorrido final que tendrá esta propuesta de Brindestine, aunque desde luego en el Congreso ya se ha celebrado alguna reunión informativa con responsables de distintas empresas meteorológicas norteamericanas, entre ellas Accuweather. Sin embargo, lo que me interesa -al menos por ahora- de esta noticia es el contexto en el que se produce, que es el del creciente interés de las grandes empresas tecnológicas por la meteorología, tal como hemos visto recientemente en la adquisición por parte de IBM de una parte sustancial de Weather Channel o en la puesta a punto por parte de Panasonic de un modelo de predicción a escala global basado en el GFS norteamericano y que, según la empresa, posee una calidad cercana a la del Centro EuropeoTodo esto indica que el "universo" de los servicios meteorológicos se mueve con mucha rapidez a caballo de los grandes logros alcanzados por los distintos modelos de predicción. Como es lógico, el público se inclinará hacia quienes les suministren un mejor producto, sobre todo si es de forma aparentemente gratuita o a muy bajo coste. 

En este contexto vuelvo a preguntarme por la estrategia que deben plantearse los Servicios Meteorológicos tradicionales, y más en concreto los europeos, si quieren acomodarse a esta revolución tan rápida, que llega incluso a cuestionar lo que ha sido -y hoy todavía sigue siendo- su responsabilidad básica, como es la emisión de avisos. Existe la posibilidad que los estados europeos consideren que, en este caso, la responsabilidad única estatal no es discutible ni negociable, o que la Organización Meteorológica Mundial muestre un rechazo claro a esta posibilidad. Pero...¿y si en el contexto actual eso no ocurre así?.... ¿Deben luchar por demostrar que son los mejores por la capacidad de su personal y sus recursos? ¿Son capaces de demostrarlo? ¿Tendrían que quedarse como meros suministradores de datos? ¿Deberían subcontratar servicios? ¿Deben mantener sólo una actividad representativa y coordinadora? ¿Qué reflexión se está haciendo? Supongo que estarán en ello. El tiempo "cronológico" va muy rápido para el tiempo "meteorológico".

15 de junio de 2016

Las inundaciones en Francia y Alemania: ¿cambio climático?


Con frecuencia me he referido en este blog a las dificultades que cualquier meteorólogo ha experimentado cuando los medios le preguntan sobre si la magnitud o la intensidad de algún fenómeno atmosférico extremo tiene que ver con el cambio climático. Sin embargo, también he hecho mención al gran avance que ha supuesto la extensión y normalización de los estudios de atribución tendentes a conocer la probabilidad de que el evento en cuestión se haya producido, o haya sido más intenso, a consecuencia del calentamiento global. De este modo, existe ya desde hace unos años una iniciativa de la American Meteorological Society por la que, anualmente, se publica una edición especial de su Bulletin en la que se recogen distintos estudios de atribución sobre algunos de los principales fenómenos adversos ocurridos el año anterior.

Sin embargo, la espera de más de un año para conocer esos resultados no ayuda demasiado al interés de los medios -y por tanto de la sociedad- por conocer esa posible conexión. Por eso, empiezan a aparecer estudios hechos con mucha más inmediatez - a partir siempre de unas condiciones científicas estrictas- que nos permiten disponer de esa información de forma mucho más temprana. 

Foto: AP/Francois Mori
Pues bien, en este contexto, acaban de hacerse públicos los resultados de un estudio de atribución sobre las graves inundaciones sucedidas en Alemania, y sobre todo en Francia, que tuvieron lugar en los últimos días de mayo y primeros de junio, como resultado de varias jornadas de intensas lluvias, que originaron el desbordamiento de varios ríos. La causa meteorológica de esta situación fue la presencia sobre la zona de una borrasca fría semiestacionaria, que había experimentado un cierto movimiento retrográdo. Cabe señalar a este respecto que, en aquellos días, algunas salidas de los modelos numéricos de predicción apuntaban a una retrogresión aún más marcada, lo que hubiera afectado, seguramente también con lluvias intensas, al nordeste peninsular. 

El estudio al que me refiero ha sido dirigido por Robert Vautard, un científico del Laboratorio para el clima y el medio ambiente de Francia y en el que han colaborado el también instituto francés Pierre Simón Laplace, la Universidad de Oxford, el Real Instituto Meteorológico holandés, el Centro Climático de la Cruz Roja/Creciente Rojo y la institución norteamericana Climate Central, todo ello en el marco de un interesante programa internacional denominado World Weather Attribution.

Pues bien, este grupo consideró los extremos de lluvia acumulados en tres días entre abril y junio en las cuencas del Sena y del Loira,así como de en un día en el sur de Alemania y estudió mediante un conjunto de modelos climáticos la probabilidad de ocurrencia de eventos de este tipo en un mundo con y sin calentamiento global. Los resultados -que resumo a continuación- dieron una alta probabilidad de que este tipo de eventos sean ahora mucho más frecuentes en las cuencas francesas citadas  mientras que no puede obtenerse ninguna colnclusión de atribución en la zona alemana. 

Francia

A partir de diferentes metodologías -todas ellas coincidentes- el grupo encontró que el calentamiento global incrementó la probabilidad de las lluvias intensas asociadas con el evento del 29 al 31 de mayo en las cuencas del Sena y el Loira.

Periodo de retorno: Se concluye que un periodo de tres días de precipitaciones en la cuenca del Sena es muy raro en abril-junio, con un periodo aproximado de retorno de una centena de años. El evento es menos raro en la del Loira con un periodo aproximado de retorno de cincuenta años.

Evolución del riesgo: Comparando los recientes extremos de precipitación en abril-junio con las simulaciones mediante modelos climáticos de registros históricos, el grupo encontró que un evento como éste puede esperarse que ocurra ahora un ochenta por ciento más frecuentemente que en el pasado en la cuenca del Sena. Para la cuenca del Loira la probabilidad es de un noventa por ciento.
Alemania
Periodo de retorno: En una localización dada, el periodo de retorno de un episodio de precipitación tan intenso como el observado es de uno en 3000 años. Esto supone uno cada 20 años en algún lugar del sur de Alemania. 
Evolución del riesgo: La tendencia observada de un día de fuerte precipitación en el sur de Alemania es significativamente negativa mientras que el único modelo que simula la distribución correcta muestra una tendencia positiva significativa. Por tanto los resultados para esta región son no concluyentes y no puede hacerse en este momento ninguna conclusión de atribución.
La difusión del estudio -que en estos días se ha remitido ya a una revista científica- se ha criticado en algún medio al no haber tenido todavía ninguna revisión independiente. Eso es verdad, pero en mi opinión son muy significativos los resultados que se obtienen ahora de cara a la mentalización e interés social, que si se hace público dentro de 10 0 12 meses, sobre todo si se tiene en cuenta el prestigio de las instituciones involucradas. En cualquier caso, reconozco que el tema puede ser muy opinable.
Por último querría hacer una pequeña reflexión sobre el caso español. ¿Sería aquí posible disponer de un estudio de este tipo con la misma rapidez en relación con un episodio de lluvias muy intensas e inundaciones que ocurriera en un algún lugar de nuestra geografía ¿Tenemos conocimientos, expertos y recursos como para integrarnos en un programa como el citado World Weather Attribution u otro similar? Puede que estemos integrados y yo no lo sepa, pero, en cualquier caso, mi opinión es que sí que tenemos esos recursos y que, como siempre, sería una cuestión de organización y planificación a largo plazo con objetivos claros y definidos.