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14 de marzo de 2017

Hay que ocuparse de tanto récord.

Como no podía ser menos, está siendo noticia -y sobre todo está en las conversaciones de la calle- el rápido e intenso cambio de tiempo que hemos experimentado en menos de 48 horas. Se ha pasado de unas anormales temperaturas de primavera muy avanzada -casi de verano en algunos sitios- a caídas de 12 o 14 grados en 24 horas, e incluso hemos visto la aparición de la nieve por encima de los 900 o 1000 metros donde muy poco antes las temperaturas habían alcanzado los 25ºC. En este contexto es impresionante el caso de Alicante que pasa de batir el récord de temperatura máxima de marzo y abril con nada menos de 34,8ºC en su aeropuerto a alcanzar tres días después otro récord: el de máxima precipitación en 24 horas, con 137 mm, algo verdaderamente significativo ya que las lluvias mediterráneas más intensas siempre las hemos atribuido al periodo otoñal. Y éste es un doble récord que salta a la vista al ser un observatorio principal, pero es muy probable que haya habido bastantes más y muy significativos.

El primer comentario que se me ocurre hacer es resaltar la calidad y el acierto de los productos de predicción de probabilidad de ocurrencia de fenómenos extremos del Centro Europeo. Observando sus mapas del Extreme Forecast Index (EFI) o del Shift of Tails (SOT), se veía desde un par de días antes la alta probabilidad de que se batieran récords de este tipo. Lástima que esos productos no sean de libre difusión y sólo dispongan de ellos los Servicios Meteorológicos -AEMET ha hecho un buen trabajo- o quienes estén dispuestos a comprarlos. En fin, de esta cuestión ya he hablado -y me he quejado- en varias ocasiones, pero hoy no toca volver sobre ello.

Lo que creo que es verdaderamente importante es que, cuanto antes, se le explique al público desde la comunidad científica lo que está pasando; y de una forma clara y comprensible. Son muchos los récords que se están batiendo en los últimos años como para atribuirlos todos a la variabilidad natural o...al cambio climático sin estudios mas concienzudos y concretos. Es verdad que podría darse una explicación muy sencilla, y que además se ajusta a la lógica del cambio climático: Las masas aéreas tropicales y subtropicales son cada vez más cálidas y capaces de alimentar con más energía a los fenómenos extremos. Por otra parte, la más frecuente llegada de ondulaciones del chorro polar -provocadas quizás por el calentamiento del Ártico- da lugar a que las entradas de ese aire tropical y subtropical sean cada vez más frecuentes. Y, lógicamente, al ser también más frecuentes -y rápidas- las llegadas de ese aire frío, y producirse así fuertes contrastes, lo sean también los fenómenos violentos.

Pero esta es una explicación genérica que aunque pueda tener muchos elementos verdaderos sólo sirve para salir del paso ante las preguntas de los medios y que además conviene comprobar: 

¿Están realmente siendo cada vez más cálidas esas masas tropicales y subtropicales?

¿Hay procesos regionales que estén incrementando las temperaturas en esas situaciones? 

¿Está aumentando la llegada de masas frías polares? ¿Son éstas más frías o menos frías que antes? 

¿Están aumentado cuantitativamente las precipitaciones mediterráneas o lo que aumenta es la intensidad? 

¿Se mantiene con claridad los ciclos -y los tiempos- de las cuatro estaciones climatológicas en España?

Pero además de intentar contestar a estas cuestiones, y a otras varias, se hace necesario llevar a cabo estudios de atribución de cada una de estas situaciones para ver de un modo efectivo su singularidad y su mayor o menor relación con el cambio climático. Ya he comentado otras veces que desde hace unos seis o siete años se realizan en el mundo estudios de este tipo basados en el estudio de las series climatológicas o en simulaciones con modelos. Aquí está un último ejemplo de ello. 

El tema es de gran importancia, no sólo por la "curiosidad" de si es o no cambio climático, sino por las implicaciones que estos tipos de situaciones tienen en la vida de las personas y en las actividades económicas y sociales. Y más aún por las medidas a tomar en todos los ámbitos si de los estudios se concluye que la atmósfera va a tener cada vez más tendencia a este tipo de circulaciones en nuestra zona geográfica. 

Creo que la cuestión es por tanto fundamental, no sólo a nivel científico, sino como algo de interés prioritario general. Por esta razón, -y tal como ya también lo he comentado con frecuencia en relación con la necesaria revisión del plan de avisos- es una actividad que debe estar promovida, cuidada, soportada y seguida desde altos niveles de la Administración. Debe tener además un carácter multidisciplinar y, seguramente, se debería trabajar en contacto con grupos internacionales de investigación. Por otra parte los resultados no pueden demorarse años -ya se consiguen algunos resultados en meses- y tienen que gozar de mucha prioridad desde el punto de vista de la información y la comunicación. Es por todo ello por lo que creo que el programa de acción debe tener una visión y coordinación estatal.

Por supuesto ello no quiere decir que no sean importantes los trabajos de organismos o departamentos universitarios individuales. Probablemente ya los estén haciendo, y seguramente con pocos recursos, escasa organización y mínimas facilidades o estrategias comunicativas. Creo que lo que se haya conseguido y que sea de interés en estos aspectos debe tener todo el apoyo para que sea conocido por la sociedad.

Todo ésto tiene que evolucionar. Hay que ocuparse de tanto récord y de lo que puede haber más allá de ello.  Y debe hacerse con criterios, prioridades y medios. Importa mucho.

6 de marzo de 2017

Algunos movimientos en el tablero meteorológico internacional

En los últimos días han aparecido tres noticias de distinta importancia en el ámbito meteorológico internacional que, aunque en principio, no están muy directamente relacionadas, conviene seguir con interés porque pueden "marcar agenda" en la evolución de la meteorología operativa mundial durante los próximos años.

Sin duda, la más importante es el anuncio que ha hecho público el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo sobre la aceptación por el Consejo del Centro de la oferta del gobierno italiano para acoger en Bolonia a su Centro de Datos y del mandato dado a la Directora General del Centro para la preparación de un acuerdo de alto nivel que oficialice y desarrolle esta decisión.

Una de las imágenes que forman parte de la propuesta italiana para albergar al Centro de Datos del Centro Europeo en Bolonia

Desde hace bastante tiempo se conocía la necesidad apremiante que tenía -y tiene- el Centro Europeo para ampliar físicamente su centro de proceso, de modo que pueda acoger los nuevos ordenadores requeridos para cumplir sus importantes planes de evolución. También se comentaban las pocas facilidades dadas por el gobierno británico para hacer viable esta ampliación. En este contexto se consideró la posibilidad de trasladar la ubicación de esta unidad y así se planteó a los países miembros para que pudieran presentar sus ofertas. 

Parece ser que la oferta italiana ha resultado la más interesante y atractiva y ha llevado a esta toma de decisión. Si bien lo que en principio se traslada es el citado centro de datos (ordenadores, archivo, comunicaciones...) es muy posible que, si todo va bien, con el tiempo se acabara moviendo a Bolonia toda la estructura del Centro Europeo, aunque es algo que hoy por hoy no está decidido.

Por lo que acabo de exponer no parece que la decisión haya sido, como en un primer momento puede parecer, una reacción directa al "Brexit", aunque cabe pensar que puede haberla potenciado o acelerado. Mi opinión es que, aunque el traslado sea complejo, difícil y probablemente doloroso para, al menos parte, del personal del Centro, puede infundirle a éste savia nueva y quizás planteamientos más abiertos. 

Y hablando de planteamientos más abiertos y del Centro Europeo, me quiero referir ahora a otra noticia relacionada también con el Centro como ha sido la celebración en su sede durante el pasado fin de semana del OpenDataHack en el contexto del Open Data Week o "Semana de Datos Abiertos". Durante esos dos días todos los participantes inscritos (aficionados, periodistas, desarrolladores, artistas...) han podido acceder a gran parte del su vasto conjunto de datos para desarrollar, con el apoyo de su personal, toda clase de prototipos de nuevos productos, o incluso creaciones artísticas. 



Tengo la sensación que el Centro se ha abierto a esta actividad en el marco de la "filosofía" sobre datos abiertos del  programa Copernicus, en cuyo desarrollo desempeña un muy importante papel. Pero sea de una forma u otra, bienvenida esta apertura al mundo "general", que, con el tiempo, pienso que también podría significar algunos cambios en su política de datos.

Y la tercera noticia a la que quiero referirme hoy podría significar de algún modo cambios en la meteorología norteamericana y quien sabe si en la política de datos de la NOAA. El pasado viernes el Washington Post publicó una noticia en la que se hacía eco del recorte de un 17 por ciento que la Administración Trump quiere hacer en el presupuesto para 2018 de esa organización. Parece que los principales impactos de esta reducción los sufrirían los programas de satélites y de investigación. 

Aún siendo un duro golpe para la meteorología norteamericana -y en algunos aspectos para la mundial si creara problemas en el sistema de satélites- es posible que esta situación lleve a NOAA y a otras instituciones meteorológicas de ese país a reorganizarse para utilizar mejor los recursos disponibles. Como acertadamente ha comentado en Facebook mi colega Antonio García Méndez, el gran problema de la meteorología norteamericana es su dispersión: "Muchas agencias, muchos modelos globales y falta de unificación. Si hicieran como los europeos tendrían un modelo top en vez de ser los terceros o los cuartos en la liga de modelos numéricos". 

¿Puede ser ésta una ocasión de oro para que la meteorología norteamericana se reorganize? ¿Puede ser a la vez motivo de una revisión en su política de datos, hasta ahora tan abiertos, en la línea que parece marcar la nueva Administración? Muy difícil saberlo en un escenario que cambia con tanta rapidez.

En cualquier caso, las fichas están empezando a moverse y conviene estar atentos a las próximas jugadas en las que tampoco conviene perder de vista los movimientos de las grandes empresas multinacionales que han apostado en los últimos tiempos por el negocio meteorológico. 

Y para acabar...¿Qué piensan de todo ésto los Servicios Meteorológicos nacionales?

24 de febrero de 2017

Entradas saharianas y avisos para la población

Hoy, 24 de febrero, finaliza el episodio de polvo sahariano que nos ha afectado estos dos últimos días y que ha dejado imágenes espectaculares tomadas tanto desde satélite como desde el suelo.

Imagen del satélite Acqua del 22 de febrero (fuente Worldview/NASA)

Puesta de sol en Hornachos (Foto: María Teresa Expósito)

Aunque hasta ahora no existe una "climatología" de concentraciones de polvo en estas situaciones -seguramente se estará empezando a hacer ya con las nuevas medidas disponibles- todo indica que han sido muy altas, tal como han reflejado los contadores de partículas de algunos ayuntamientos. 

Evolución de las concentraciones de partículas PM10 en distintas estaciones de medida Madrid entre el día 21 a las 00 UTC y el día 23 a la misma hora. Puede observarse el fuerte incremento y los altos valores alcanzados (a través de Darío Cano/Facebook)

No soy experto en temas médicos y no conozco cómo las altas concentraciones de partículas minerales, como ésta que hemos vivido, afecta a la salud y a determinadas enfermedades. Si sé que personas muy próximas han sentido problemas y agobios respiratorios. Por otra parte, además de esos problemas, parece claro que intrusiones tan intensas afectan también a los aviones o a la producción de energía fotovoltaica, por no hablar de las incomodidades -y gastos- que supone toda la deposición del polvo sobre cualquier superficie, y no digamos si es en forma de barro por la lluvia. 

Hasta hace pocos años, los meteorólogos conocíamos las situaciones sinópticas que podían propiciar este tipo de entradas, pero no había forma de saber de antemano lo intensas que podían ser. Ahora, con los nuevos modelos de predicción de contaminantes tanto naturales como antropogénicos, es posible hacer una predicción muy fiable, al menos con un par de días de antelación. Por tanto, creo que sería el momento de potenciar los avisos de entradas de polvo sahariano en el Plan de Avisos de Fenómenos Adversos de AEMET (ahora lo están pero contemplando sólo un umbral amarillo para visibilidades por debajo de 3000 metros) y que, por supuesto, podrían estar basados en estos informes emitidos por la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del MAGRAMA. Como es lógico los avisos deberían activarse cuando se pudiera sobrepasar un umbral que probablemente tendría que ser establecido por el Ministerio de Sanidad junto con responsables de algunas otras actividades potencialmente afectadas. 

Es verdad que la responsabilidad de alertar a la población por contaminantes aéreos reside en ayuntamientos y también lo es que es una actividad que está cada vez mejor mejor organizada por lo que se refiere a los contaminantes químicos. Sin embargo, la cuestión del polvo mineral creo que por su naturaleza, su extensión y el tipo de afectación debería dar lugar a avisos y recomendaciones de tipo general, tanto en el ambiente urbano como rural. Otra cosa es que los ayuntamientos distribuyeran esos avisos y los modularan o particularizaran teniendo en cuenta otros factores como, por ejemplo, la contaminación química o las altas concentraciones de pólenes en sus zonas. 

Creo que es el momento de aprovechar la valiosa información que nos dan los nuevos modelos para mejorar sustancialmente la calidad de vida de muchas personas. Ya se ha empezado a hacer -aunque cuesta- con las predicciones de contaminantes químicos y ahora toca hacerlo con los minerales.  Y todo ello debería hacerse bajo un concepto claro e integrador en el que las personas interesadas no tuvieran que buscar en dos, tres o cuatro sitios, las informaciones que necesitan. 

21 de febrero de 2017

Tormentas y predicción probabilística

Ayer Daniel Santos publicó un excelente artículo en el que exponía diversas consideraciones en relación con la predicción de la violenta tormenta que afectó a Málaga durante la madrugada del pasado domingo y que tantos daños originó. Es un texto que suscribo y recomiendo vivamente su lectura a aquellos que aún no lo hayan hecho.


Imagen del canal de vapor de agua de Meteosat correspondiente a las 02 UTC del 19 de febrero. Puede verse el pequeño tamaño de las células tormentosas, una de las cuales afectó con gran violencia a algunas zonas de Málaga 

En cualquier caso quiero incidir, aún más si cabe, en uno de los aspectos a que se refiere el artículo, como es el referido a la importancia del uso en estas situaciones de modelos de predicción probabilística de corto y muy corto plazo. 

He comentado en múltiples ocasiones que cualquier predicción es una probabilidad; que eso lo hemos sabido siempre los meteorólogos, pero que hasta hace unos años no hemos tenido herramientas para establecer -y comprender adecuadamente- esa probabilidad. El Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo fue quien puso a punto el primer sistema para este tipo de predicciones en el medio plazo, de modo que ahora podemos conocer las probabilidades de ocurrencia de distintas variables asociadas a los distintos escenarios meteorológicos que pueden suceder a varios dias vista. 

Si el Centro Europeo se enfocó hacia el medio plazo es porque ese fue el objetivo que se le marcó desde su fundación, dejando los modelos y métodos para corto y muy corto plazo para su desarrollo por los propios Servicios Meteorológicos, algo que han hecho y hacen frecuentemente  como una acción cooperativa. En este contexto, y tras la consolidación de los modelos deterministas, se emprendió el desarrollo de los modelos probabilísticos para estos plazos en el convencimiento de que era la mejor y más potente herramienta para la predicción de fenómenos violentos o que liberan una gran cantidad de energía en un corto espacio de tiempo, tales como las tormentas o los vientos muy fuertes.

Las características de estos fenómenos, tales como sus relativamente pequeñas dimensiones espaciales y temporales, los complejos procesos físicos que se desarrollan en ellos o su fuerte dependencia de condiciones muy locales, hacen muy difícil -por no decir casi imposible-, que un modelo único determinista nos diga certeramente lugar, hora e intensidad del fenómeno con la exactitud que sería deseable. Ante esa situación es mucho más útil llevar a cabo varias simulaciones con distintos modelos o con un modelo  pero con condiciones de partida o formulaciones físicas ligeramente diferentes. De este modo obtendremos una respuesta probabilista a esas preguntas sobre "cómo, cuando y donde", en la seguridad de que va a ser una información más útil que la "categórica" que nos ofrezca un único modelo determinista. Por tanto, coincido con Daniel Santos en su afirmación de que "este tipo de predicción es probablemente la mejor herramienta disponible en la actualidad" para abordar la predicción de este tipo de fenómenos. 

Naturalmente para usarla hace falta disponer de ella, y en segundo lugar formar y entrenar en su uso.  En España, ya desde hace algunos años y hasta donde yo sé, AEMET viene trabajando con varios Servicios Meteorológicos europeos en los desarrollos de sistemas de este tipo tales como SREPS, GLAMEPS o el más reciente Harmon EPS.

Desconozco cuál es la situación actual de estos proyectos pero parece evidente que, si pruebas y verificaciones son positivas, sería importante su uso operativo cuanto antes. En paralelo con ello, AEMET podría liderar la formación, divulgación y uso de la predicción probabilística como el mejor producto de predicción que puede ofrecerse a comunicadores y público en general, siempre que se utilice adecuadamente. Ello es más urgente si cabe cuando la tendencia general en el mundo de la meteorología contemporánea es a ir trabajando cada vez más con modelos probabilísticos en detrimento de los deterministas, que con el paso del tiempo irán desapareciendo. Y, por supuesto, esta tendencia no puede ser ignorada en las necesarias revisiones de nuestro plan de avisos Meteoalerta en el que tendrá que tener cada vez más peso el enfoque probabilístico, al menos para los responsables de tomas de decisión y los comunicadores.

En resumen, nos guste o no, y tal como decía el meteorólogo sueco Anders Persson en el artículo que recuerdo en una anterior entrada de este blog ¡No podemos escaparnos de las probabilidades!

NOTA IMPORTANTE: Tras la publicación de esta entrada, José Antonio García-Moya, jefe del Área de Innovación de AEMET y coordinador del Grupo de Predictibilidad, ha enviado este comentario que me complace mucho transcribir a continuación:

Estoy completamente de acuerdo con todo lo que apuntáis tú y Daniel Santos. Solo para completar la información que no tienes sobre las actividades de AEMET te informo de que el grupo de Predictibilidad de AEMET está desarrollando un nuevo sistema de predicción por conjuntos (ensemble) especialmente diseñado para la mesoescala y que ayudará a mejorar las predicciones probabilistas de fenómenos severos como el de Málaga.

El sistema lleva en pasadas diarias experimentales (00 y 12 UTC) desde Noviembre de 2016 y esperamos que se encuentre completamente operativo antes del verano de 2017.

Como muy bien sabes la capacidad de cálculo es uno de los factores fundamentales para poder tener operativo un sistema de este tipo.

17 de febrero de 2017

¿Febrerillo loco?

Sería realmente preocupante si febrero estuviera mostrando un tiempo anticiclónico, estable y sin sobresaltos. Pocas cosas hay climatológicamente más seguras que un febrero variable, frío, desapacible, con cambios súbitos de "humor". "Febrerillo el loco, un día peor que otro" o "Febrerillo el loco con sus días veintiocho; sacó a su padre al sol y lo apedreó" y tantos otros refranes que describen el carácter brusco, un punto irascible de este mes. 

Y no, no va a ser este febrero un preocupante remanso de calma anticiclónica. Tras estos tres o cuatro días que estamos viviendo de un tímido adelanto primaveral -y que ya lo deseábamos- van a suceder otros en que una baja fría va a dar lugar a un tiempo revuelto y lluvioso en algunas zonas del sur peninsular mientras que en otras va a mantenerse con bastantes ratos de sol. Esa era la línea a la que apuntaba el modelo ensemble del Centro Europeo y a la que hacía referencia en mi última entrada del blog. 

Comentaba en esa entrada que había una probabilidad significativa de que se produjera una retrogresión de la dorsal atlántica y que, a resultas de ello, se formara una baja fría sobre el sur peninsular. La duda, como siempre, era saber cuál sería la trayectoria y situación final de esa dana y las posibilidades de que, delante de ella, apareciera una borrasca en superficie que pudiera potenciar las precipitaciones en algunas zonas. A este respecto, y como inciso, cabe comentar que esta es la misma duda que teníamos los meteorólogos españoles ya en los años 70, por no ir más allá. Es una duda sin respuesta categórica por la propia naturaleza de la evolución atmosférica y por los análisis de los que partimos. Sólo se puede abordar mediante una predicción probabilística con la determinación de los posibles escenarios de evolución y de sus probabilidades asociadas. Esta es la gran ventaja y avance respecto a aquellos años... y sigo todavía a la espera de que AEMET se decida a poner ese producto disponible en la web, junto con, eso sí, una explicación adecuada para que las interpretaciones -y las expectativas- sean correctas. 

A medio camino entre la Península y Azores se observan ya los primeros síntomas de la formación de una borrasca fría que se cerrará mañana sábado sobre el Cantábrico. A continuación se iniciará la retrogresión de la dorsal posterior. Esa retrogresión conducirá a la borrasca hacia el golfo de Cádiz a través del tercio occidental peninsular. No parece que se vaya a quedar detenida el el golfo de Cadiz sino que penetrará algo más hacia el sur.

Pero volviendo a la actual situación, es verdad que febrero no se va a estar quieto, pero la evolución de estos días no es -o a mi no me lo parece- la más habitual en él. Cabría esperar por toda la Península y Baleares ratos de sol, nublados, rachas de viento frío, alguna granizada más o menos violenta...Sin embargo el tiempo va a estar dominado por la formación de esa borrasca fría, que se va a independizar como tal sobre el área Cantábrica y que se va a deslizar entre el sábado y el domingo por el occidente peninsular hacia el golfo de Cádiz, pero tendiendo a desplazarse más hacia el sur. Durante ese trayecto dará lugar durante el sábado, y sobre todo el domingo, a chubascos y alguna tormenta por amplias zonas del interior peninsular. Después, va a afectar con mas intensidad -también en viento- a zonas del litoral y prelitoral de Andalucía, Ceuta y Melilla y quizás a algunos puntos del sureste. 

Ya a 72 horas hay ciertas dudas sobre la ubicación de la borrasca fría, que podría desplazarse algo más hacia el oeste de lo que indica el modelo operativo.

Como no parece -aunque el sistema ensemble no las tiene todas consigo incluso a 72 horas- que su ubicación, al menos hasta el lunes o martes sea la más propicia para dar lugar a una borrasca en superficie delante de ella, las precipitaciones no deberían ser importantes, salvo alguna excepción aislada. E
l resto de las regiones se encontrarán bajo dominio anticiclónico. Como tampoco cabe esperar temperaturas muy bajas, parece más bien un tiempo de primavera u otoño que de este final de invierno en el que nos encontramos. 

Hacia la madrugada del próximo jueves, la baja se ubica de tal manera que podría reforzar viento y lluvia sobre el sureste peninsular...pero existe alguna incertidumbre que habrá que ir despejando.

Después, ya hacia el miércoles o jueves, la baja fría parece que quiere subir algo de latitud e irse desplazando hacia el este. Ahí sí podría haber algunas posibilidades de que apareciera esa borrasca de superficie y se incrementara viento y lluvias en el sureste...pero hay que verlo un poco más adelante. 

Por tanto, sí, febrerillo loco....pero ¿un poco menos que otras veces... o me lo parece a mi?

13 de febrero de 2017

Lluvias, polvo y...cambio de ciclo

Con la retirada de la borrasca fría hacia el nordeste acaba otro ciclo atmosférico en el que la lluvia y la nieve han aparecido por amplias zonas geográficas. Aunque la situación tardó en definirse por las dudas sobre la ubicación y trayectoria del vórtice principal de la baja, parece a primera vista que la predicción ha ido aceptablemente bien por lo que respecta a la vertiente atlántica y quizás no tanto por lo que se refiere a la mediterránea.

En la Atlántica, las lluvias, sobre todo las realzadas orográficamente, han sido importantes y esta mañana algunos ríos y riachuelos de la vertiente sur del Sistema Central andan con riesgo de desbordamiento, algo a lo que supongo que contribuye un cierto nivel de deshielo por la subida de la temperatura provocada por los vientos de componente sur. 

Por lo que respecta al área mediterránea, es posible que algún modelo sobrevalorara la precipitación y que la entrada de polvo africano y  que la poca humedad en general de la masa de aire haya contribuido a ello. Normalmente, en estas situaciones la mayor concentración de polvo se encuentra entre 1000 y 2000 metros, proviene de las altiplanicies argelinas y suele ser un importante obstáculo para el desarrollo de la precipitación. 

Desde mis primeros pasos como predictor aprendí que hay que ser muy cuidadosos con las entradas del sur-sureste. El aire africano suele jugar malas pasadas y el análisis y vigilancia de estas situaciones junto con la revisión crítica de las salidas de los modelos es un ejemplo de cómo el predictor experimentado puede dar un importante valor añadido a la predicción. En cualquier caso, supongo que ahora los modelos, al menos los principales, ya contemplan los aerosoles con lo que los fallos no deberían ser muy significativos.

El nuevo ciclo que se inicia mañana parece venir caracterizado por una situación de muy poco gradiente los primeros días y con la posibilidad de que en siguientes jornadas una dorsal anticiclónica se adueñe de nuestras zonas con la única duda de si una baja fría, no muy marcada, se ubicará al sur de la dorsal y podría complicar un poco el tiempo por el sur o mitad sur peninsular.

Hasta el D+4 el EPS apoya claramente a la evolución del modelo determinista en nuestra zona. Es en el D+5 (mapa mostrado) cuando se inician las dudas sobre la naturaleza y comportamiento final de la vaguada que se acerca por el Atlántico. ¿Dejará aislada una DANA en su flanco sur? ¿Su lento movimiento hacia el este podría provocar que la entrada de la dorsal posterior viniera acompañada de una retrogresión?
Cuatro días después parece relativamente probable que la dorsal afecte a amplias zonas de la Península y que un embolsamiento frío, proveniente quizás de retrogresión, afecte al sur peninsular. 

El EPS muestra una predecibilidad alta hasta el D+4 o D+5 y después ya muestra sus dudas sobre la existencia y ubicación de esa posible baja. En cualquier caso, si la evolución a grandes rasgos hasta ocho o diez días es esa, sería una situación algo rara para febrero donde sabemos por climatología y experiencia que los cambios de tiempo son frecuentes y bruscos, en un ambiente en general frío. Vamos a ver. 

9 de febrero de 2017

Juegos de vórtices

La imagen de vapor de agua de esta mañana muestra ya el inicio del cambio meteorológico con la generación del primero de los elementos atmosféricos que van a establecer "la agenda meteorológica" del fin de semana y quizás del comienzo de la próxima: una borrasca fría que aparece ya al oeste de Galicia como un vórtice bien marcado y que dará lugar a interesantes evoluciones.



En estos últimos días, las dudas sobre las posibles ubicaciones y recorridos de la baja en niveles medios-altos y de la de superficie ha generado muchas dudas así como un interesante intercambio de opiniones. Se ha discutido incluso si se trataba de una dana o de una borrasca fría. A mi juicio las dudas surgen porque, en ese "escenario general" de la borrasca fría a que antes me refería, aparecen y desaparecen distintos "actores", distintos vórtices con vidas efímeras.

En principio, aunque la estructura ciclónica de niveles medios-altos nace con un único núcleo, la circulación que se origina alrededor de ella suele generar algunos vórtices secundarios que se mueven alrededor, y que a veces la sustituyen como núcleo principal de esa circulación. Por otra parte, esos vórtices de "arriba" pueden manifestarse, o no, en superficie dependiendo en buena medida de las condiciones de las capas medias-bajas. Puede darse una transferencia de vorticidad de arriba a abajo y aparecer un vórtice en superficie justo debajo del de arriba, situación que puede hacerse más compleja si las condiciones de la temperatura del mar y la estabilidad de la masa de aire interpuesta permite la convección y la posible generación de un núcleo cálido. También puede aparecer una ciclogénesis en capas bajas, justo en la zona delantera -o zona de salida- de la circulación del vórtice de niveles medios-altos, en un proceso que tiende a ser claramente baroclino. 

Me da la impresión de que estos días van a aparecer en unos u otros momentos todos estos posibles procesos. Es una evolución que necesita un seguimiento continuado por los predictores porque pueden aparecer algunas desviaciones respecto a la predicción básica. Aún un modelo determinista de altísima calidad como el del Centro Europeo "es vigilado" por su sistema "ensemble" señalándole -realmente señalándonos- dónde y cuando deberíamos estar más atentos. 


Esa atención cuidadosa, producto de una diagnosis continuada, es el gran valor añadido que un predictor experimentado puede aportar en estas situaciones. Y por supuesto, ¡no vendría nada mal contar con un "ensemble" de corto plazo!