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24 de octubre de 2020

Temporal intenso de lluvia y viento: ¿"Barbara" y/o remontada tropical?

 

AEMET acaba de publicar un excelente informe en relación con el paso por la Península Ibérica de la borrasca denominada “Barbara” así como de sus efectos en forma de cuantiosas precipitaciones, sobre todo en el tercio occidental peninsular y de fuertes vientos prácticamente en toda la Península. Se han llegado a batir algunos récords tales como el de precipitación máxima en un día en el puerto de El Pico y algunas rachas de viento han sobrepasado los valores –ya elevados- que cabía esperar de una situación de este tipo y que también han batido algunos récords.

Precipitación entre las 00 UTC del 20 de octubre y las 00 UTC del dia 21 (AEMET)


     Rachas de viento registradas entre las 00 UTC del dia 20 de octubre y las 00 UTC del 21 (AEMET)

Estos altos de valores de viento y precipitación suponen la presencia de una gran energía disponible en el aire cálido y húmedo transportado por un flujo del SW en niveles medios y altos que proveniente de latitudes tropicales ha incidido sobre la Península y Canarias. Por supuesto, la creación en el seno de ese flujo por la acción de una vaguada atlántica de la borrasca “Barbara” –que durante su paso por la Península osciló entre una circulación débilmente cerrada o un seno depresionario- pudo haber forzado o focalizado un flujo húmedo del W/SW en niveles bajos que se sumó al gran aporte de niveles medios. Pero, a mi juicio, el gran "inyección" de energía provino fundamentalmente de ese flujo tropical.

Imagen del canal WV de Meteosat correspondiente a las 12 UTC del día 20, la jornada más lluviosa y ventosa del último temporal. Se aprecia la llegada a la Península Ibérica a niveles medios de aire aire tropical -casi ecuatorial- cálido y húmedo. Indudablemente la presencia de una vaguada al SW de Portugal, responsable de "Barbara" realzó y focalizó la precipitación.

Esta situación me recuerda a algunas otras y muy en especial a la vivida a finales de 2019 atribuida a una borrasca denominada “Elsa” y parcialmente a otra llamada "Fabien", que dio lugar también a grandes cantidades de precipitación y vientos fuertes. Al igual que en esta ocasión, en aquella situación también intervino y jugó un papel fundamental – bastante más que el de las propias borrascas- el marcado flujo tanto en niveles altos como en bajos procedente del Caribe y probablemente de más allá. 

En esta imagen del canal de vapor de agua de la madrugada del día 19 de diciembre de 2020 puede verse la gran banda nubosa afectando ya a la Península. "Elsa" quedaba ya al norte de las Islas Británicas con su frente frío asociado difuminándose hacia Baleares

Imagen del satélite GOES-East del 18 de diciembre de 2019. En el extremo derecho de la imagen puede verse  la borrasca "Elsa" con su espiral hacia el suroeste de Irlanda y su descarga de aire frío posfrontal formando células convectivas abiertas. El interés de esta imagen tomada el día 18 es mostrar el origen y recorrido de la gran banda nubosa que arranca desde la costa pacífica de México y atraviesa el Caribe y Atlántico norte. El impacto de esta banda sobre la Península es lo que a mi juicio provocó aquel gran temporal de viento y lluvia.

A mi juicio se siguen dando unas, cada vez más numerosas, situaciones en los que los remontes tropicales y/o subtropicales juegan un gran protagonismo y dan lugar a fenómenos atmosféricos más intensos. ¿Responde ello a una creciente y continuada expansión de la atmósfera tropical y subtropical hacia latitudes más septentrionales? ¿Quiere ello decir que nuestro “tiempo” va a estar cada vez más influenciado por estos remontes que por las situaciones ligadas a las circulaciones del frente polar?...¿Va a haber cada vez más energía disponible para los fenómenos ligados a nuestros temporales mediterráneos, bien sea por la acción de danas o de medicanes?...Los ábregos, cuando lleguen, ¿van a ser más "llovedores" y ventosos al responder más a este tipo de situaciones? ...¿Podría todo ésto cuestionar que nuestra precipitación media anual no mantuviera esa tendencia a la baja que muestran los modelos climáticos, pero sí podría ser menos eficiente y más destructiva? En cualquier caso todo ello no serían sino consecuencias del futuro comportamiento en el contexto del cambio climático de estas remontadas tropicales. Como tantas veces he manifestado estudiarlo en profundidad es  de muy alta prioridad para España. 





20 de octubre de 2020

La "pantanada de Tous": recuerdos y predicciones

 Hoy hace 38 años de la llamada "Pantanada de Tous" originada por las fuertes lluvias que ocurrieron en la provincia de Valencia durante la madrugada y mañana del 20 de octubre de 1982. Mucho se ha escrito e investigado desde entonces sobre esta situación que marcó un antes y un después en la evolución de la predicción en el Servicio Meteorológico español. Se pasó desde la disposición de solo unos pocos mapas en papel de modelos de predicción todavía poco evolucionados y de imágenes de Meteosat en papel que se recibían más de media hora después del momento de su toma hasta los grandes avances y facilidades de que se dispuso ocho o diez años después de aquel suceso y que ahora todavía pueden parecer insignificantes si comparamos con la situación actual. Y también cabe recordar que en aquella época no existía ningún sistema de avisos meteorológicos. 

Cuando ocurrió aquel episodio yo llevaba cinco o seis meses incorporado al equipo de predicción del entonces Instituto Nacional de Meteorología y fui testigo de excepción de cómo se vivió en el Centro de Predicción y de cómo se elaboró la predicción para aquel día. El relato lo plasmé en un capítulo de mi libro "Recuerdos del tiempo" y me parece oportuno transcribirlo a continuación.


Una muy conocida imagen (realzada en color) del canal infrarrojo de Meteosat correspondiente a la madrugada del 20 de octubre de 1982 tal como se obtuvo tras el proceso de los datos digitales  llevado a cabo a finales de 1983 por un grupo de trabajo del INM y del Centro de Ingeniería Espacial de la Universidad de Wisconsin-Madison. El proceso de estas imágenes permitió la documentación de un sistema-complejo- convectivo en Europa por primera vez.


TOUS

El 20 de octubre de 1982 se produjo uno de los acontecimientos más relevantes en la historia de la meteorología española, tanto por lo que se refiere a las características físicas del fenómeno que tuvo lugar, como por su repercusión en la reorganización y potenciación del INM. Ese día,  sobre todo durante la madrugada y primeras horas de la mañana, una tremenda cantidad de lluvia precipitó sobre la cuenca media del Júcar, ocasionó la rotura de la presa de Tous y provocó una inmensa y destructora “pantanada” en toda la comarca de la Ribera, en Valencia. Si en principio se estimó que habían caído algo más de 400 mm en 6 horas, investigaciones posteriores llegaron a afirmar que en algún observatorio de la Muela de Cortes se habían  superado los 1000 mm, con lo cual se superaría el período de retorno de 500 años, lo que da una idea de la magnitud de aquel fenómeno.

Como es lógico, aquella situación nos preocupó mucho en el Centro de Predicción. Aunque los mapas previstos de que disponíamos no eran de gran calidad y desde luego aún no existían los de precipitación prevista, sí presentaban una situación típica de lluvias mediterráneas intensas que recordaba en gran medida, aunque no era la misma, a la situación del 18 y 19 de octubre en las provincias de Granada y Almería y a la que me referí ya en un capítulo anterior. Esta situación había sido muy bien estudiada en un interesante artículo por Jaime Miró-Granada, otro extraordinario meteorólogo mallorquín y responsable en aquella época de la sección de Aplicaciones Hidrológicas.

Sabíamos, por tanto, que en las próximas 24 horas había un riesgo claro de lluvias intensas en el área mediterránea, pero no nos era posible precisar la zona, ni mucho menos la cantidad de agua que podía caer. Por otra parte, no estaba establecido aún ningún sistema específico de avisos. Teníamos las imágenes de baja resolución de Meteosat pero éramos todavía muy poco expertos en su interpretación y además llegaban con al menos media hora de retraso…A mí, todo ello me provocaba una marcada sensación de impotencia y frustración aunque me daba cuenta de que no podíamos hacer más.

Y se hizo lo que se pudo: predicción de chubascos y tormentas en Levante que se reforzó en la predicción que  Fernando Medina daba por Radio Nacional por la tarde; llamada telefónica de Jaime Miró-Granada a algún responsable hidrológico advirtiendo de la posibilidad de lluvias intensas en alguna zona entre la desembocadura del Ebro y el cabo de Gata…. Pero, como decía antes, poco más se podía hacer en aquel momento con los medios que se tenían, la formación con que se contaba y sobre todo sin un sistema de avisos establecido.

Sin embargo, a partir de aquel suceso, todo empezó a cambiar. Nuestro pequeño grupo del Plan de Renovación intensificó mas sus trabajos, convencidos ya de que el cambio era absolutamente irrenunciable y de esta forma, a final del año, los conceptos básicos del mismo estaban finalizados. A mi otro grupo, el de Paco Dana, se nos encargó un informe rápido de la situación y nos pusimos rápidamente a analizar y estudiar detalladamente mapas e imágenes. El trabajo lo llevamos a cabo fundamentalmente Paco, Ricardo y yo, aunque contamos con la colaboración puntual de otros compañeros para los anexos climatológico e hidrológico. Por mi parte transcribí de nuevo todos los datos de las topografías de esos días mientras Paco las reanalizaba con la maestría que sólo él tenía. Redactamos el texto entre todos, ocupándome yo especialmente de comentar las imágenes de satélite, aunque la versión definitiva fue, como era lógico, responsabilidad de Paco. En muy pocos días tuvimos realizado un excelente trabajo que durante mucho tiempo ha servido como referencia básica del INM sobre aquella situación y que destaca por la calidad de sus mapas, por integrar por primera vez, como una eficaz e insustituible herramienta de desarrollo las imágenes de Meteosat y muy especialmente las del canal de absorción de vapor de agua, y por sus conclusiones. Además, el trabajo incluía el estudio de otras situaciones parecidas de lluvias intensas con sus correspondientes mapas vueltos a  analizar para esta ocasión.

Justamente en sus conclusiones, el estudio destaca que el suceso había sido debido a la presencia de una “gota fría” –aún no había llegado el momento de rebautizar a estas perturbaciones como “DANAS”-  así como que “en este caso concreto la divergencia en altura (500 mb) no ha jugado un papel tan relevante como en otras situaciones análogas” y que “…se debe hacer notar la gran importancia de la influencia termodinámica y orográfica frente a la dinámica en este caso concreto”. Estas afirmaciones eran importantes incluso para nuestro propio grupo. Paco siempre remarcaba la importancia de la difluencia en altura para la generación de lluvias de una cierta importancia pero, en esta situación, hubo que reconocer que lo más importante era la advección cálida y húmeda, el papel jugado por la orografía y que el flujo de  niveles altos no se opusiera radicalmente al ascenso de ese aire de las capas bajas. Profundizábamos así en una visión de las lluvias mediterráneas que nos iría conduciendo entre otras cosas hacia el descubrimiento de los sistemas convectivos mediterráneos.

Por otra parte, en noviembre, se produjeron también unas precipitaciones históricas en zonas del Pirineo, algo que volvió a llamar la atención sobre la necesidad de mejorar predicciones y avisos. Por fin, muy a primeros de 1983, el primer gobierno socialista decidió potenciar al INM y aprobó la ejecución de nuestro plan de renovación tecnológica al tiempo que procedía también el reforzamiento y la reestructuración de la Protección Civil.


7 de octubre de 2020

Una estructura tropical pasa por Canarias

 

Tras el paso por Canarias de la estructura tropical que, aunque ha dejado algunas lluvias significativas en La Palma y Tenerife, ha precipitado fundamentalmente en el mar, creo que es interesante comentar e incluso propiciar un debate sobre el origen y evolución de esta interesante evolucion atmosférica. Para ello quiero exponer mi "modelo conceptual" de cómo creo que se produjo este episodio si bien debo admitir que este "modelo" es más intuitivo que otra cosa y que está basado fundamentalmente en la observación detallada de las imágenes de satélite. Puedo estar equivocado en mayor o menor medida pero al menos puede servir para fomentar un intercambio de opiniones que podría ser útil.

Desde mi punto de vista el origen es el desplazamiento hacia el sur desde Marruecos de una vaguada secundaria en niveles altos, que no me extrañaría que fuera una evolución ligada del algún modo con la gran y madrugadora borrasca “Alex”. Esa vaguada, que se va estrechando a medida que avanza hacia las costas africanas cercanas al archipiélago de Cabo Verde, se ve mejor reflejada en los campos de líneas de corriente más que en los geopotenciales ya que en estas zonas sus gradientes suelen ser débiles.

GFS: Predicción de líneas de corriente a 200 hPa y localización de bajas del 3 al 6 de octubre Tropical Tidbits

                

En esa situación tan meridional, la vaguada interceptaría la normal progresión del flujo de ondas del este y una de sus estructuras nubosas sería captada y conducida hacia el norte por la rama delantera de esa vaguada. Es posible que además su ubicación en ella haya potenciado más los desarrollos nubosos. Ya en su camino hacia Canarias, la banda nubosa se fue curvando ciclónicamente y desarrolló en su seno las estructuras convectivas que han afectado al archipiélago aunque la más importante discurrió entre Tenerife y Gran Canaria.

Pongo a continuación algunas imágenes del canal WV del GOES-E correspondientes a los días 3 al 6:


          Día 3 de octubre (Tropical Tidbits)

                                                        4 de octubre (Tropical Tidbits)

                                                             5 de octubre (Tropical Tidbits)
        

                                                                     6 de octubre (Tropical Tidbits)

La verdad es que esta situación me plantea más preguntas que respuestas:

¿Se trata de una subida de latitud de una onda del este como tal?

¿Lo es en su origen, y en su ascenso de latitud de algún modo se "subtropicaliza"?

¿Es simplemente un desarrollo de la zona delantera de la vaguada?

 ¿Es esta estructura -o está en relación con- una depresión subsahariana de las descritas por Font Tullot o es distinta?

Creo que es una situación digna de ser estudiada en detalle dadas sus implicaciones para Canarias y quien sabe si en un futuro incluso para la Península Ibérica o el Mediterráneo. Y, por cierto, excelente la predicción de esta evolución por parte del Centro Europeo y buen trabajo también de los predictores de Aemet en una situación que tenía muchos riesgos potenciales y muy difícil de ajustar en tiempo y espacio.





24 de septiembre de 2020

Medicanes, huracanes...


La ocurrencia en días pasados de un “medican” en las cercanías de Grecia ha sido objeto de un amplio debate por diversas causas en las redes sociales. Por una parte se discutía si la denominación anglosajona  ”medicane” (med+hurricane), se puede castellanizar y utilizar “medican” directamente en un proceso parecido al que ocurrió con la denominación “dana”, o debe quedarse en inglés y pronunciarse en inglés. Otro punto de debate fue el relacionado con el “bautizo” de este medican que llegó a recibir tres o cuatro nombres distintos provenientes de diversas instituciones más o menos meteorológicas. Una cuestión que, como en el caso de las borrascas extratropicales, debería normalizarse por parte de la Organización Meteorológica Mundial o al menos en el contexto europeo por la red de Servicios Meteorológicos EUMETNET.


                                                 El reciente medican Ianos (Eumetsat)

En cualquier caso, el gran debate ha sido sobre la naturaleza física del fenómeno. Se ha discutido sobre si el medican es un fenómeno “huracán-like” es decir parecido al huracán o ciclón tropical pero sin llegar a serlo, o bien si realmente es una estructura tropical completamente “ortodoxa” que puede llegar a ser una verdadera tormenta tropical o incluso huracán -o ciclón tropical- de clase I o la que le pudiera corresponder. Es decir, aplicar aquello de “si parece un ciclón tropical y actúa como un ciclón tropical es un ciclón tropical”.

Una primera pega que puede objetarse es que la denominación “ciclón tropical” da por hecho que es un fenómeno que sucede solo en los trópicos; sin embargo la propia OMM acepta que son estructuras que pueden formarse en océanos cálidos sin ser necesariamente tropicales. Es verdad que el Mediterráneo no es un océano cálido, pero durante buena parte del año sí puede considerarse como un mar cálido, y cuando no lo es puede recibir la visita de danas que originarían con su núcleo frío inestabilidades convectivas que compensasen una menor temperatura del aire de las capas bajas en contacto con el mar. Cuestión distinta es sí esa inestabilidad es lo suficiente poderosa y duradera como para crear un núcleo cálido bien definido en niveles medios dando lugar a la formación de una estructura "tipo ciclón tropical o huracán” o bien un verdadero ciclón tropical. Otra cosa es que esa evolución pase por distintas fases o se quede parada en una de ellas dando lugar a distintas tipologías de las cuales podría ser que alguna o algunas no llegaran a la estructura final de tipo tropical…y habría entonces que definirla como ciclón subtropical o híbrido…O incluso es posible que hubiera alguna subclasificación más.

                                Medican Quendresa, noviembre de 2014 (MODIS/ NASA)

                                    Medicane Numa de noviembre de 2018 (MODIS/NOAA)

Otro punto muy debatido es que el inicio de un ciclón tropical y de un medican suelen ser bastante distintos. En algunos casos no es así ya que unos y otros pueden comenzar su desarrollo en el seno de una dana o de una borrasca fría (el que fuera una u otra daría también a un debate interesante), pero es verdad que el medican necesita ese entorno estacionario o semiestacionario para poder desarrollarse mientras una estructura tropical típica puede nacer también en el seno de una onda del este en débil movimiento sobre el océano.

No voy a seguir con estas disquisiciones porque no soy ningún experto en el tema y aunque me inclino por el planteamiento de “si parece…y actúa como….es…” no estoy capacitado para dar una respuesta taxativa a algo que es objeto de un largo y continuado debate entre especialistas. Lo que intento básicamente es llamar la atención sobre la necesidad de avanzar mucho más, tanto en el terreno científico como operativo, en este tema de los medicanes, y más aún en el contexto del cambio climático en el área mediterránea cuyas consecuencias permanecen aún poco claras. Para ello en absoluto se parte de cero porque ya hay un rico y largo trabajo previo desarrollado por diversas instituciones mediterráneas. Así, en el contexto español cabe destacar las continuadas investigaciones del Grupo de Meteorología de la Universitat de les Illes Balears y de la Delegación de AEMET en Baleares donde mi querido colega y amigo Agustí Jansà, junto con un excelente grupo de meteorólogos, fue pionero y sigue siendo  una referencia básica  en la investigación de la meteorología mediterránea y en su aplicación operativa.

En cualquier caso creo que conviene ya ampliar más el interés y la dedicación por estas cuestiones con mayor disponibilidad de recursos de todo tipo en una acción coordinada internacional que contemple tanto la investigación de estas estructuras como su aplicación práctica en el ámbito de la predicción y vigilancia europea de los fenómenos meteorológicos adversos. ¿No sería un gran proyecto para el programa Copérnicus ahora tan estrechamente unido al Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo?

16 de septiembre de 2020

Tiempos subtropicales

 

Está siendo noticia estos días el espectáculo que muestra el Atlántico norte con varios huracanes o tormentas tropicales desarrollando simultáneamente sus ciclos de vida en una de las temporadas más activas que se recuerdan:

Varias circulaciones ciclónicas de carácter tropical se desarrollan en estos días d mediados de septiembre en el Atlántico norte (imagen NOAA)


Por sí ello fuera poco, una borrasca situada desde hace varios días al noroeste peninsular, y que nos afectará ya directamente a partir de mañana, está presentando una cierta evolución hacia la subtropicalización incrementando la convección en su seno a medida que se traslada hacia aguas más cálidas y dirigiendo hacia la Península Ibérica un marcado flujo a niveles medios de aire cálido y húmedo. Pero aún hay más: un "medicane" se está desarrollando al sur de Italia y los modelos muestran su evolución hacia una circulación ciclónica muy intensa que puede dar importantes problemas de lluvia, y sobre todo de viento, en su trayectoria.

La imagen de Meteosat de esta mañana muestra la borrasca situada al oeste de Galicia con una cierta tendencia hacia la subtropicalización y un posible  medicane al sur de Italia. (EUMETSAT)

En relación con la borrasca que nos afectará a partir de mañana es interesante contemplar la gran inyección de energía el importante flujo de aire cálido y húmedo del SW que moviliza y que originará lluvias muy significativas. Flujo por el que también compiten la tormenta tropical "Vicki" y el huracán "Teddy". (EUMETSAT)

Si miramos la configuración a escala hemisférica vemos un chorro polar muy alto y por tanto con una atmósfera subtropical muy extendida hacia el norte albergando distintos flujos de aire cálido y húmedo alimentando las circulaciones que se desarrollan en su seno:


Configuración hoy 16 de septiembre del chorro polar o extratropical permitiendo una amplia expansión hacia el norte de la atmósfera subtropical (Netweather)

Imagen de contenido de agua precipitable que muestran los flujos que desde latitudes tropicales alimentan a las estructuras subtropicales que se desarrollan más al norte (SSEC)

No es en absoluto raro que en septiembre se de esta expansión de la atmósfera subtropical aunque quizás este año sea más amplia y la actividad en su seno esté siendo muy intensa. En el fondo, si hoy me refiero a ella, además de por su espectacularidad, es porque es un ejemplo muy claro del tipo de estructuras y circulaciones que podríamos tener cada vez más sí se confirma la tendencia creciente hacia la subtropicalización de nuestro entorno geográfico a la que me refiero con frecuencia. Aparecerían más circulaciones ciclónicas de carácter subtropical,  estructuras de origen polar a partir de vaguadas del chorro extratropical  con tendencia a subtropicalizarse o incluso chorros subtropicales más frecuentes conduciendo hacia nuestras latitudes más aire cálido y húmedo.

Más allá de lo anecdótico o espectacular que todo ello pudiera representar, creo que su importancia puede radicar en que estas estructuras podrían ser cada vez más las causantes de lluvias en nuestras zonas con un claro decremento de la influencia de las ligadas al chorro polar. A este respecto ha aparecido muy recientemente en Environmental Research Letters este artículo de investigadores portugueses y españoles en el que demuestran, partiendo de bases de datos muy largas y depuradas, que no existe una tendencia clara en las precipitaciones en el suroeste de Europa, al contrario de lo que algunos modelos climáticos muestran –no todos- en el sentido de una posible disminución de las mismas. Es verdad que el estrés hídrico existe en muchas zonas pero en el artículo, cuya lectura recomiendo, lo atribuye a otras causas y no a una disminución clara de las precipitaciones. A la vista de ello me pregunto si las precipitaciones de carácter subtropical van ya tomando poco a poco el relevo a las ligadas al chorro polar, que cada vez nos visitan menos y, por tanto, sí llueve la misma cantidad pero de forma distinta, lo que, en su caso, tiene también importantes implicaciones.

En resumen, y a fuerza de resultar ya muy cansino, insisto en que  se hace muy prioritario para España reforzar y profundizar las investigaciones sobre esta, más que posible, subtropicalización de nuestra atmósfera y de sus posibles consecuencias.

10 de septiembre de 2020

¿Provocará más danas el calentamiento ártico?


Acabamos de tener un primer temporal casi otoñal de lluvias mediterráneas y, como todos los años, es el momento en el que se hacen cábalas sobre cuántos episodios de danas podrían ocurrir en esta temporada y, sobre todo, si la tendencia es a aumentar o disminuir estas situaciones como consecuencia del cambio climático.

Un argumento bastante recurrente, y que yo mismo he utilizado en más de una ocasión, es el de que la amplificación ártica reduce el  gradiente norte-sur de temperaturas y ello conduce por razones dinámicas a un chorro polar, o extratropical, menos veloz. Y un fluido que disminuye su velocidad debería hacerse cada vez más ondulado y, por tanto, con más tendencia a la formación de profundas vaguadas, algunas de las cuáles darían lugar a danas. De ahí se deduciría que un aumento de danas podría significar en un mayor número de temporales mediterráneos.

(Autoría desconocida)

Pero las cosas no parecen ser tan fáciles. Una primera cuestión es sí, aún en el caso de producirse ese aumento de danas, éstas bajarían lo suficiente en latitud y sí llevarían la trayectoria adecuada para afectarnos de modo sustancial. En cualquier caso, más allá de este planteamiento elemental, algunos artículos publicados en los dos o tres últimos años ponen bastante en duda este mecanismo y piensan, como en éste de Blackport y Screen publicado en febrero de este año en ScienceAdvances, que una disminución de la velocidad del chorro no debería significar necesariamente unas mayores ondulaciones en el mismo, ya que hay otros factores que entran en juego además de la velocidad.

Ese razonamiento es una hipótesis que los autores emplean como una posible explicación a los resultados de su investigación con modelos en los que se muestra que  “la covariabilidad observada y simulada entre la ondulación y los gradientes de temperatura en escalas de tiempo interanual a decadal no representa una respuesta forzada a la amplificación del Ártico”. Por tanto, y según estos autores, no parece que el calentamiento del Ártico induzca necesariamente una mayor formación de danas.

No soy ningún experto en este tipo de estudios y por tanto tampoco soy quien para juzgar la calidad de este trabajo, pero lo que sí está claro que el argumento original en el que tanto hemos basado nuestras suposiciones sigue siendo ampliamente debatido en el ámbito científico. Como ya he expresado en otras ocasiones creo que será la futura evolución de las circulaciones subtropicales lo que más puede pesar en la evolución del clima en España…y hay todavía muy pocos estudios sobre ello, al menos que yo conozca.

31 de agosto de 2020

Más allá de los chorros.

Vivimos estos días una situación meteorológica con temperaturas bastante más bajas que las habituales y que estamos calificando de anómala por su aparición a finales de agosto. Se suma a otras muchas anomalías que se vienen detectando en los últimos años y que, en su mayor parte, siempre acabamos relacionando con el comportamiento del chorro polar y, en menor medida, del subtropical. Pensamos que las claves de esas anomalías están en la mayor o menor ondulación del chorro polar o en el cambio de posición respecto a la "climatología" del patrón de ondas de Rossby. Y en buena medida lo relacionamos con la posibilidad de que un mayor calentamiento de las zonas polares fuerza de algún modo ese tipo de cambios en las citadas estructuras. Y aunque ello pueda tener que ver, en el fondo siempre pensamos -sabemos- que hay otras razones más allá que todavía se nos escapan. 

Topografía de 500 hPa de la madrugada del 30 de agosto con un chorro polar -o un ramal del mismo- muy bajo de latitud y arrastrando hacia la Península aire polar muy frío para la época.

Más allá de la importancia de la naturaleza caótica de la atmósfera, que siempre está presente, vamos conociendo otros fenómenos de escala planetaria y de larga duración que tienen gran importancia en ese comportamiento de los chorros. Me refiero, entre otros varios  a la muy conocida -hasta cierto punto- El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), o a las menos Oscilación Madden-Julian (MJO), la Oscilación Cuasibienal (QBO) o a las sutiles relaciones troposfera-estratosfera-troposfera en las medias y altas latitudes que conducen a veces a posibles calentamientos súbitos y roturas del vórtice polar. Y todo ello en interacción con la modulación que introducen los cambios estacionales en distribución de la humedad y de la cobertura nivosa.

Es cierto que de vez en cuando surgen noticias sobre estos fenómenos; por citar alguna de las más recientes recordemos cómo la fortaleza del vórtice polar del hemisferio norte en el pasado invierno condujo a un aumento sin precedentes del agujero de ozono, o el súbito y anómalo cambio de patrón en los vientos estratosféricos ligados a la QBO. Pero son noticias que surgen y desaparecen sin que la mayoría de los aficionados e incluso algunos profesionales que, como yo mismo, nos vamos quedando atrás, seamos capaces de colocarlos en el lugar adecuado del puzzle...de modo que otra vez nos quedamos sin poder pasar más allá de cómo se han comportado los chorros. 

Escribo todo esto porque en los últimos tiempos van apareciendo artículos y publicaciones en los que se resalta cada vez más las posibilidades que una adecuada comprensión y modelización de estas "oscilaciones" tienen para los distintos tipos de predicciones y muy en especial para las estacionales y subestacionales. En este contexto hace muy pocos días apareció este excelente artículo en ScienceNews en él que se resalta la importancia que una mejor modelización de la MJO puede tener para avanzar en las predicciones de carácter subestacional en algunas zonas del planeta. Un tipo de predicción a la que cada vez se le da más relevancia para la adecuada preparación  ante la posibilidad de situaciones meteorológicas adversas a algunas semanas vista. A este respecto es también muy interesante este otro artículo publicado recientemente en la página web del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo. 

La Oscilación Madden-Julian (MJO) es una estructura de tormentas que generalmente se forma varias veces al año en latitudes tropicales y que  puede tener repercusiones climáticas en todo el mundo. La MJO viaja hacia el este a lo largo del ecuador creando unas poderosas corrientes verticales que pueden modificar la circulación en otras latitudes.

En cualquier caso, sé que para los propios científicos especialistas en estos temas, también les es difícil encajar el puzzle... pero son los que van más avanzados y quizás nos puedan explicar un poco más y darnos una visión de conjunto...aunque sea de "conjunto parcial". Me atrevería por tanto a sugerir un mayor esfuerzo de divulgación en estos temas por los propios expertos -en España los tenemos y muy buenos- de modo que en nuestros comentarios y debates podamos llegar un poco más allá del chorro, de los chorros, y de sus veleidades.