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14 de noviembre de 2019

Los tipos de tiempo: Climatología, predicción...y ¿cambio climático?

AEMET acaba de publicar una nota técnica titulada "Recuperación de la clasificación sinóptica de Font: Reconstrucción con el reanálisis ERA40" cuyos autores son los meteorólogos Carlos Santos, Álvaro Subías y Alejandro Roa.

Portada de la Nota Técnica recién publicada

Quizás el título resulte algo críptico para los no expertos en meteorología, de modo que para valorar adecuadamente este magnífico trabajo convenga hacer algo de historia. Ya desde el siglo XIX, pero sobre todo a lo largo del XX, los climatólogos sintieron gran interés por clasificar las estructuras atmosféricas que afectan a una región determinada del planeta y conseguir de ese modo un catálogo de situaciones típicas, representadas fundamentalmente por los campos de presión en superficie y a veces, cuando ya fue posible, por mapas de niveles altos. Se trataba por tanto de obtener un "catálogo", un conjunto de quince, veinte, veinticinco mapas.. de días concretos que fueran representativos de las distintas situaciones atmosféricas que pueden afectar a la zona geográfica en cuestión. Naturalmente esto sólo podía hacerse mediante el estudio intensivo -y siempre subjetivo- de los mapas elaborados por técnicas sinópticas, consistentes en utilizar muchos datos de observación para obtener representaciones generales o "sinopsis" de la situación atmosférica en forma de mapas de presión en superficie y/o, en su caso de geopotencial. En España se desarrollaron varios de estos catálogos, pero quizás uno de los mejores y desde luego más conocidos fue el del excelente meteorólogo  y climatólogo Inocencio Font, compuesto de los mapas de superficie y de 500 hPa de 23 días representativos de 23 tipos distintos de tiempo.

En algunos de esos mismos catálogos, o en estudios complementarios, se relacionaban esos "tipos de tiempo" con el tiempo sensible que provocaban y muy especialmente con las precipitaciones. Por eso no es de extrañar que cuando se empezó a trabajar con los primeros modelos numéricos de predicción en los años setenta, modelos que sólo proporcionaban topografias de 500 o 300 hPa y mapas de superficie, surgiera de inmediato en los predictores "la tentación" de ver si esa situación prevista en superficie para "mañana", o como mucho para "pasado mañana", se parecía lo suficiente, era más o menos "análoga" a uno de los mapas de los "tipos de tiempo" catalogados. Y, de ese modo, inferir a partir de su base de precipitaciones asociada, cuál podría ser el comportamiento de las precipitaciones para "mañana" o "pasado".

Cuando a finales de los años setenta me incorporé al equipo de predicción de Paco García Dana en el entonces Instituto Nacional de Meteorología, recuerdo que la principal misión diaria de un veterano compañero era la localización de esa posible configuración sinóptica catalogada a la que se asemejara más el mapa de superficie previsto que aquellos modelos nos daban. Este compañero -el recordado Juan Jiménez Cordobés- tenía muy sistematizado el procedimiento, de forma que, una vez localizada la situación básica en el catálogo de tipos, localizaba a partir de anteriores trabajos varios días parecidos en los gigantescos tomos donde estaban encuadernados por trimestres los análisis de gran calidad del Servicio Meteorológico alemán. Era una labor pesadísima -en fondo y forma- para que, después de dos o tres horas de trabajo que a media mañana presentaba a García Dana, éste casi siempre encontrara detalles que no encajaban en los ejemplos que Jiménez Cordobés le mostraba. Y aunque casi siempre encontrara algunos detalles interesantes, al final solía utilizar su amplia experiencia de predictor para establecer la predicción de las precipitaciones, no sin mantener antes, la mayoría de los días, un rápido pero fructífero cambio de impresiones con nuestro "gran jefe" Mariano Medina. 

En los años noventa, y aunque los modelos ya ofrecían campos previstos de precipitación, todavía aplicábamos esta técnica denominada de "predicción por análogos" pero usando ahora métodos objetivos por ordenador. Sin embargo, poco a poco, la calidad creciente de los campos de precipitación previstos por los modelos hizo que el método por análogos fuera cayendo en el desuso. 

Llegados a este punto de la "historia" es el momento de volver al objeto de esta entrada que no es sino reseñar el excelente trabajo de Santos, Subías y Roa al que al comienzo de la entrada me refería.  Ellos tomaron nota de los días que Font reseñaba como representativos de los distintos "tipos de tiempo" y han vuelto a construir los mapas de superficie de esos días, pero ya no mediante técnicas sinópticas más o menos subjetivas, sino a partir de los reanálisis de alta calidad y completamente objetivos desarrollados por el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo en el marco del proyecto ERA 40. 

Comparación de mapas de superficie de 500 hPa y de superficie de un "tipo de tiempo" de la clasificación de Font con los obtenidos a partir de los reanálisis del ERA-40 (imagen tomada de la Nota Técnica comentada)

Creo que este excelente trabajo, ya interesante por sí mismo, podría utilizarse ahora, no tanto ya para la predicción, sino como una herramienta muy útil  para ver cómo el cambio climático está pudiendo afectar a nuestras configuraciones sinópticas típicas. Se trataría a mi entender de utilizar esta clasificación de Font, ya objetivada y digitalizada, para ir clasificando los reanálisis diarios de los últimos ¿treinta? ¿cuarenta años? y ver la tendencia ascendente o decreciente de cada una de esas configuraciones típicas con el paso de los años. No soy experto en este tipo de cálculo y podría estar proponiendo algo difícil o poco revelador pero, en caso de hacerse, creo que sería una representación y una medida muy interesante de cómo puede estar cambiando nuestro clima. De cualquier forma, y de momento, considero muy recomendable la lectura de esta nota técnica. 

8 de noviembre de 2019

"Conocer la meteorología", mucho más que un diccionario

Tengo ya en mis manos el séptimo libro de mi buen amigo y excelente divulgador y comunicador meteorológico José Miguel Viñas titulado "Conocer la Meteorología. Diccionario Ilustrado del Tiempo y el Clima". Era cuestión de tiempo que José Miguel publicara un libro así conociendo su labor de tantos años en relación con la historia de la meteorología y climatología, su capacidad de buscar y organizar adecuadamente informaciones y estudios de muy distintos tipos -como puede comprobarse accediendo a su portal "Divulgameteo"- y su asombrosa capacidad para relacionar la temperie con los temas más diversos, tal como lo ha demostrado en sus quince años de colaboración con el programa de Radio Nacional "No es un día cualquiera". Además, y en buena medida a través de esa emisión, ha recopilado gran cantidad de saber popular y locuciones típicas relacionadas con tiempo y clima. Al mismo tiempo, José Miguel se ha esforzado por divulgar las más modernas técnicas meteorológicas desde las de vigilancia atmosférica hasta las de modelización numérica o de predicción probabilista, así como los principales planteamientos del cambio climático. 


De todo ese entramado ha surgido, después de un laborioso trabajo de varios años, este libro que es un compendio claro y conciso de todo ello que, aunque organizado bajo la forma de un diccionario de tiempo y clima, se convierte en una excelente obra divulgativa y también de consulta. Además, cuenta con varios textos monográficos así como con un magnífico material gráfico, tanto por lo que se refiere a fotografías como a cuadros explicativos. Se convierte de este modo tanto en una obra de consulta como en un libro de lectura amena, se le abra por la página que se quiera. Es por tanto un libro muy recomendable para profesionales y aficionados y en general para cualquier persona que se sienta atraída por clima y tiempo.



7 de noviembre de 2019

"Noroestes", una vez más

Es verdad que el tiempo se ha vuelto ya muy otoñal, y por lo que se ve en los mapas previstos para los próximos días va camino de hacerse casi o plenamente invernal. Pero en este otoño siguen faltando, al menos en la vertiente atlántica, las lluvias de otoñada, las lluvias tranquilas y provechosas que traen -traían- los "suroestes", los "ábregos", "los llovedores". Todo lo contrario: como viene ocurriendo con mucha frecuencia durante ya varios años son los "noroestes", los "regañones" de Castilla y León, los que siguen dominando nuestra circulación atmosférica. Como vientos más fríos transportan menos humedad atmosférica y, además, como es un tipo de circulación que tampoco favorece los ascensos verticales potentes de carácter dinámico, las precipitaciones son mucho menos importantes y significativas que en el caso de los suroestes que transportan masas más cálidas y húmedas con movimientos ascendentes mucho más marcados. Solo en las cadenas montañosas orientadas más o menos perpendicularmente a ellos y sobre todo en las montañas cantábricas y parte de las pirenaicas -que son las primeras en recibirlos- esas lluvias y nieves son importantes. 

Topografía de 300 hPa prevista para mañana viernes. Muestra un patrón de circulación que, con algunas alternativas, será predominante en los próximos días: circulación del noroeste o norte en capas altas y formación de danas o borrascas frías pero siempre centradas sobre el Mediterráneo occidental o, como mucho, sobre el centro peninsular (ECMWF/Tiempo.com)

Con esta situación, la distribución probable de las precipitaciones acumuladas durante los próximos siete días está clara: acumulaciones importantes en el área Cantábrica y en montañas del cuadrante noroeste. También en Baleares debido a la ubicación de la o las borrascas frías que se puedan formar. 

Es verdad que, como en estos días venideros, pueden venir desde esa dirección danas o borrascas frías que den lugar a algunas precipitaciones significativas, pero la tendencia es que su centro, con la llamada "convección del núcleo frío" asociada, se sitúe sobre el interior peninsular con algunas precipitaciones significativas pero poco duraderas y mal estructuradas. Es posible que la vertiente mediterránea pudiera recibirlas en mayor cantidad si la borrasca se colocara adecuadamente pero a veces con el coste de muchos fenómenos adversos asociados. 

La causa próxima de todo ello parece clara: la sempiterna dorsal atlántica o "anticiclón de las Azores" no se debilita o se retira hacia el sur permitiendo un descenso del chorro polar y por tanto la entrada de los vientos del suroeste. Es verdad que en algunas ocasiones lo hace pero siempre de modo muy efímero. De un modo u otro es un patrón repetitivo que puede ya convertirse -o se ha convertido- en muy significativo desde un punto de vista climatológico, en un importante cambio climático. Si eso es así, y se convierte en ese rasgo climatológico casi permanente, en España tenemos ya que replantearnos muchas cosas. 

27 de septiembre de 2019

Ola de calor de junio y dana de septiembre: unas rápidas e interesantes respuestas

En muchas de las entradas de este blog he insistido en la conveniencia de que tras los episodios de fenómenos atmosféricos extremos que se registren en España se lleven a cabo con un cierta rapidez estudios de atribución que permiten conocer, desde una aproximación probabilista, su mayor o menor relación con el proceso de calentamiento global. Por eso, y aunque no se traten específicamente de estudios de este tipo, me alegra mucho la publicación en estos días de dos trabajos muy interesantes y con conclusiones muy claras sobre dos situaciones de este tipo que nos han afectado en los últimos meses: la intensa ola de calor de finales de junio de este año (y de principios de agosto del año pasado), 








El primero es un artículo que acaba de aparecer en la revista científica Weather and Climate Extrems titulado "Las intrusiones de aire sahariano como un mecanismo relevante en las olas de calor ibéricas: los eventos récord de agosto de 2018 y junio de 2019" realizado por investigadores de distintas instituciones españolas y portuguesas y encabezados por Pedro M. Sousa de la Facultad de Ciencias de Lisboa y David Barriopedro del Instituto de Geociencias (IGEO) dependiente del CSIC y de la Universidad Complutense de Madrid. Más que comentar el contenido del artículo prefiero copiar a continuación el texto con el que se cierra (la traducción es mía y por tanto cualquier posible error): 

"Nuestros resultados demuestran que las intrusiones saharianas juegan un papel crítico en la ocurrencia de olas de calor, particularmente aquellas que afectan a los sectores del sur de la Península Ibérica. Aunque estas intrusiones son en general menos relevantes para las olas de calor del norte peninsular, la latitud sin precedentes alcanzada por los eventos de principios de agosto de 2018 y finales de junio de 2019 y la tendencia hacia los polos mostradas por las intrusiones saharianas de verano, anticipan un papel cada vez mayor de éstas también en las áreas más septentrionales de la Península, así como en otras regiones de otros países de Europa occidental. En consecuencia, existe una necesidad crítica de una mayor concienciación y prevención sobre los impactos relacionados con los problemas de salud pública, los incendios forestales o la gestión de la sequía entre otros peligros relacionados directa o indirectamente con la tendencia ascendente observada (y proyectada bajo el calentamiento global) y ya mencionada en las olas de calor extremas, particularmente en el entorno mediterráneo".


El siguiente estudio acaba de ser publicado en el blog de AEMET por Jose Ángel Nuñez Mora, jefe de climatología de la Delegación de AEMET en la Comunidad Valenciana y lleva por título "Análisis meteorológico y climático del temporal de precipitaciones torrenciales de septiembre de 2019 en la Comunidad Valenciana". Tiene dos partes, la primera se ocupa del estudio puramente meteorológico de la situación mientras que la segunda está dedicada a la valoración climatológica y a la comparación con otros temporales del pasado en la cuenca baja del Segura (abril de 1946, octubre de 1948, noviembre de 1987 y diciembre de 2016). Las dos partes son muy interesantes y recomiendo mucho su lectura pero, como en el caso anterior, más que hacer ningún comentario prefiero transcribir algunas de sus conclusiones

"...Pero en verano, y hasta bien entrado el otoño, el ascenso en latitud del cinturón de altas presiones subtropicales hace extremadamente raro que se produzca danas tan profundas como la registrada los días 11 al 14 de septiembre de 2019. De hecho, y en base a los datos, habría que concluir que la dana que circuló por el sureste de la Península durante el temporal de septiembre, es la más profunda de las registradas en la estación de radiosondeos de Murcia entre el 6 de junio y el 10 de octubre del período 1984-2019".

"El temporal de septiembre de 2019 es el de mayor precipitación acumulada de los analizados, con un 39% más de precipitación en el promedio de la comarca que el siguiente en volumen, que fue el de noviembre de 1987.

Durante unas pocas horas de temporal, entre la mañana del día 12 y la mañana del día 13, se acumuló en el promedio de la comarca el equivalente a la lluvia de un año.

El temporal de septiembre de 2019 es el de mayor precipitación acumulada en la comarca en al menos los últimos 100 años. Aunque no se ha podido realizar cálculo del volumen de precipitación de noviembre de 1916, los datos registrados indican que el volumen de precipitación durante ese temporal debió de ser notablemente inferior al de septiembre de 2019".

Creo que poco se puede añadir a las conclusiones de ambos estudios. Como se ve estos sucesos no son hechos aislados y marcan una tendencia creciente en la frecuencia y/o en la magnitud de olas de calor, lluvias torrenciales y otros fenómenos asociados en nuestra zona geográfica. Mi felicitación más sincera a los autores de ambos trabajos tanto por su calidad intrínseca como por la rapidez, rapidez que no está necesariamente reñida con la calidad. Queda claro, como ya comentaba el otro día que, más allá de si son "galgos o podencos", el hecho es que están ya acercándose con rapidez y las "conejos" más que lamentarse y llevar a cabo solamente tácticas de corto plazo tienen que protegerse de manera más efectiva y definir estrategias claras para dejar a esos "galgos o podencos" lo más alejados que sea posible. 


18 de septiembre de 2019

Tiempo de preguntar

Con frecuencia expreso en este blog mi opinión de que se hace necesaria una profunda revisión de los planes y protocolos de avisos -y en su caso alertas- de fenómenos atmosféricos adversos para reenfocarlos hacia un punto de vista multidicisplinar e integrador. No es el momento de volver a repetir los argumentos tantas veces expuestos, pero en lo que hoy sí quiero incidir es en la importancia que tendría, para llevarlo a cabo adecuadamente, partir de un fiel retrato del funcionamiento del sistema actual, de sus puntos fuertes y puntos débiles, de lo que se proporciona al público, de su valoración y de lo que éste necesitaría. Por esta razón creo que deberían aprovecharse situaciones como las que ahora estamos viviendo para llevar a cabo unas amplias y profundas encuestas entre los afectados por las lluvias y riadas e incluso, y siempre con el debido respeto, con las personas cercanas a las víctimas.



¿Qué información les llegó y por dónde? ¿La entendieron adecuadamente? ¿Tomaron alguna decisión al conocerla? ¿Les parece que esa decisión fue correcta? ¿Qué otra información o informaciones hubieran necesitado y cómo y cuándo habrían querido recibirla? Creo que, aún en el marco de la desgracia y sabiendo que hay sucesos que no pueden evitarse, podrían encontrarse ahí unas informaciones muy útiles que no convendría perder.  Una investigaciones llevada a cabo sobre los resultados de encuestas de este tipo servirían para encauzar mejor todavía la sistemática actual y sobre todo los planes futuros. 

Me parece que este podría ser un trabajo muy interesante por parte de departamentos de sociología y/o geografía de las universidades de las Comunidades Valenciana y Murciana e incluso de la Comunidad de Madrid en la que en los últimos días se han  sucedido varias inundaciones "relámpago". Soy consciente de que hay un problema de recursos, y creo que en estos casos deberían recibir ayuda económica y facilidades administrativas por parte de las correspondientes Administraciones. Siempre hay lugar para la mejora y me parece que disponer de estos datos de forma normalizada sería verdaderamente importante. 

15 de septiembre de 2019

Tras la dana

Ahora que el episodio de lluvias intensas en el área mediterránea remite, parece buen momento para referirse con un poco más de calma a algunas de las cuestiones que estos días hemos debatido en las redes sociales en relación con esta situación. En cualquier caso cuesta aceptar que una evolución atmosférica tan interesante lleve aparejada esa potencialidad destructiva si, además de su propia intensidad, sucede sobre determinados territorios o infraestructuras. Por eso, antes que nada mi respeto y solidaridad con las víctimas y sus familias y con tantas y tantas personas que han visto seriamente dañados o desaparecidos muchos de sus bienes. Por otra parte, mi felicitación y agradecimiento a la labor de predictores, comunicadores, personal de protección civil, Ejército y todas las personas que están colaborando en la paulatina y lenta vuelta a la normalidad. 

Vista aérea de la inundación de campos cercanos a Orihuela (foto: GVA 112)

En cualquier caso, creo que también puede ser de ayuda un mejor conocimiento de este tipo de fenómenos para poder avanzar en su comprensión física, predicción, generación de avisos y mejora de su comunicación. Ese es el objeto de los comentarios que siguen, los cuáles como es obvio sólo reflejan mi experiencia y mi opinión y pueden ser por tanto muy discutibles.

a) La formación y la trayectoria de la dana.

Una dana siempre procede del cierre de una vaguada de una corriente de vientos en niveles altos, normalmente del chorro polar o de alguna circulación secundaria asociada. Una zona muy típica de formación para las que afectan a España, y muy especialmente al área mediterránea, suele ser la situada entre Azores/Madeira/Canarias y la Península Ibérica. Puede quedarse ahí en situación estacionaria varios días hasta desaparecer o moverse con mayor o menor rapidez hacia el este, y con frecuencia hacia la zona del estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y norte de Argelia. Esa situación es la más propicia para dar lugar a un temporal de lluvias en buena parte del área mediterránea, temporal que, dependiendo de otras condiciones, puede ser de lluvias intensas o bien moderadas y muy beneficiosas; de hecho es el mecanismo atmosférico de producción de la mayor parte de las precipitaciones en Levante y Sureste. Un magnífico artículo sobre las danas escrito por el gran especialista en ellas Francisco Martín puede encontrarse aquí. 

Sin embargo, en  esta ocasión, la vaguada se cerró hacia Gran Bretaña de modo que la dana entró por el Cantábrico hacia Cataluña; no es una trayectoria desconocida pero sí menos habitual por lo que a las precipitaciones se refiere en esas zonas. 

El análisis de 500 hPa de las 00 UTC del 10 de septiembre muestra la dana incipiente aproximándose al área española por el Cantábrico.

Aunque haría falta un estudio reposado hay un consenso amplio en el sentido de que para la aparición de esa vaguada precursora, o al menos para su profundización, fue fundamental la integración del ex huracán Dorian en el chorro polar "aguas arriba", forzando la reestructuración de su patrón ondulatorio. A este respecto se me ocurre pensar que podría ser interesante comprobar cuántas vaguadas de otoño productoras de danas podrían haber tenido este origen. 

Se ha comentado también que esta dana ha presentado una fuerte anomalía de geopotencial,  es decir que ha sido más profunda que lo normal en esta época del año, algo que también podría tener que ver con la irrupción de Dorian. No estoy muy seguro de lo que puede significar a nivel de generar lluvias más intensas ya que, si bien podría provocar ascensos más poderosos del aire de capas bajas, podría a su vez interferir en la evolución de las estructuras convectivas que tanta importancia tienen en estas situaciones. Algo también muy interesante a estudiar.

Por lo que respecta a la utilización del camino clásico por Gibraltar tengo la impresión personal de que en los últimos años se ha reducido mucho el número de danas que lo han utilizado. En el caso de que haya sido así, sería interesante investigar si se trata de una variabilidad natural o está asociado a cambios en la circulación atmosférica atlántica en el entorno del cambio climático. 

b) La conexión tropical/subtropical

Probablemente fue en el estudio que realizamos en 1982 sobre la situación que provocó la "pantanada" de Tous cuando vimos en las imágenes infrarrojas y sobre todo de vapor de agua de Meteosat la gran banda nubosa que desde latitudes tropicales -incluso desde la Zona de Convergencia Intertropical- y por encima de África se integraba o de algún modo conectaba con la circulación de la dana. 


En octubre de 1982 el radiómetro de aquellos primeros Meteosat no estaba específicamente diseñado para la toma de imágenes en el canal de absorción de vapor de agua por lo que enviaba imágenes muy ruidosas. En cualquier caso, en esta correspondiente a primeras horas del 19 de octubre de 1982, situación de la "pantanada" de Tous con un registro no oficial de hasta 1000 litros por metro cuadrado, es una de las primeras veces, si no la primera, en la que observamos algún tipo de "conexión" entre aquella dana y la propia ZCIT. En otras muchas ocasiones la conexión aparentemente no existe o es mucho menos significativa.

Desde entonces esa conexión se ha vuelto a observar con mayor o menor claridad en muchas de estas situaciones. A veces es una estructura que no viene tan del sur y que se ve como está provocada por la propia circulación de la dana, pero en otras ocasiones sí parece formarse o atraer un chorro subtropical hacia ella. Ante esta circunstancia surgen muchos interrogantes: ¿Cuánta humedad -o en su caso cuánta agua precipitable- transporta esa supuesta conexión? ¿Cómo influye, si lo hace, en las lluvias intensas...? ¿aportando una sensible cantidad de ese agua precipitable o simplemente humedeciendo el ambiente a niveles medios y haciendo más eficientes las nubes mediterráneas? ¿Y cómo es o qué puede significar desde un punto de vista dinámico la interacción entre ese posible chorro y la propia circulación de la dana? Otro posible y atractivo tema de estudio...

Aunque no he podido disponer de la imagen en el canal de vapor de agua, esta imagen en el infrarrojo  del día 13 de septiembre parece apuntar también a una conexión de ese tipo.


c) La "singularidad" de esta dana

Desde mi experiencia con muchas danas no he visto nada "anormal" en el comportamiento de ésta salvo su trayectoria de llegada, tampoco por otra parte absolutamente desconocida. Sí es verdad que ha incidido mucho sobre el sureste peninsular lo que ha llevado a que la Delegación de AEMET en la Comunidad Valenciana establezca que se trata probablemente del temporal más intenso en la Vega Baja del Segura desde 1879 y de los más tempranos en cuanto a fecha de aparición. 

Mapa resumen de las lluvias totales de esta situación (Del blog Climaenmapas de César Rodríguez Ballesteros)

La intensidad creo que tiene que ver con la relativamente larga permanencia de la dana en la zona adecuada para la producción de estas lluvias sin que recibiera ningún "empuje" de las circulaciones atlánticas para abandonar la zona, como suele ser la forma más habitual de finalización de estas situaciones. Y es que, ¡cuanto les cuesta a las circulaciones atlánticas bajar de latitud en estos últimos tiempos!

También hay que tener en cuenta que esta situación podría ocupar un puesto relevante en cuanto a cantidad de agua precipitada dada la gran cantidad de territorio mediterráneo afectado.

d) La posible formación de un "medican". 

A poco de iniciarse la situación algunos modelos de predicción mostraron la posible formación de una muy pequeña y profunda borrasca que se podía identificar como un "medican". Estaba claro que esa formación provenía de la gran cantidad de calor de condensación que se provoca en esas situaciones y que pueden no ser del todo correctamente manejada por los modelos. Es decir, podría ser lo que se denomina un "artifact" o podría ser verdad. 

La aparición de un posible "medican" en un mapa de superficie previsto a unas 12 o 18 horas. ¿Realidad o "artifact"?

Por un lado no parecía el entorno más adecuado sobre todo para que, aunque naciera, pudiera prosperar...pero si lo hacía, junto a las lluvias intensas podría originar una situación de fuertes vientos en zonas costeras. De haber aceptado su formación habría que haber emitido avisos naranjas o rojos por viento. A la vista de pasadas experiencias creo que los predictores optaron con buen criterio por la estrategia de una vigilancia contínua de las imágenes de satélite y de las posibles caídas de presión en la zona para elevar en su caso el aviso en vigor en amarillo a naranja o rojo. El medican" no llegó a desarrollarse pero sí me pareció ver en algunas imágenes de satélite algunos pequeños vórtices que, en un entorno general más adecuado, más "tranquilo", hubieran podido desarrollarlo. 

e) Dana y lluvias torrenciales

 Quizás conviene insistir una vez más que una dana provoca ese tipo de lluvias en su zona delantera y siempre que esa zona delantera se sitúe sobre una zona donde desde las capas bajas haya un buen suministro de aire cálido y húmedo, como suele ocurrir en el Mediterráneo. A este respecto, otro error bastante extendido es que estas lluvias se provocan por el contraste entre el aire cálido de bajos niveles y el frío de niveles medios por encima de ese aire cálido. Pues bien, eso sólo se produce bajo determinadas condiciones en el núcleo interno de la dana y no es la causa de las lluvias más importantes. Éstas se generan en su parte delantera cuando, por singularidades de la corriente de viento que rodea a la dana, se producen fuertes ascensos, fuertes "succiones" del aire de niveles bajos formando nubes muy desarrolladas que son las que provocan a su vez los grandes aguaceros. Y si el suministro de ese aire no se corta al haberse establecido una eficaz corriente de aire marítimo, el proceso puede continuar durante mucho tiempo. 

Mapa de geopotencial de 500 hPa del día 13 de septiembre a las 00 UTC con la dana centrada sobre la zona de Gibraltar (si bien llegó a ella por un recorrido poco habitual). Los mayores ascensos verticales se producen en la zona delantera de la dana donde además las isohipsas (esa especie de curvas de nivel) tienden a hacerse algo difluentes. Como se ve, ello ocurre sobre el sureste peninsular. En superficie una corriente de aire húmedo y cálido llegaba a la zona tras un buen recorrido sobre el mar: el mejor "combustible" para esos ascensos y las lluvias torrenciales.

f) Danas y cambio climático

Creo que conviene distinguir una vez más entre danas y lluvias torrenciales. Así como existe un consenso bastante amplio en el sentido de que una atmósfera cada vez más cálida -y por tanto con capacidad de retener más humedad- puede originar más lluvias y más abundantes lluvias torrenciales, no conozco ningún estudio que relacione el cambio climático con una mayor o menor aparición de danas en nuestras zonas de interés. Y creo, sin embargo, que es un estudio  necesario porque este tipo de estructuras son las que proporcionan, además de las posibles lluvias torrenciales, el mayor porcentaje de precipitación en el área mediterránea y un porcentaje menor pero tampoco nada despreciable en las otras zonas ibéricas. ¿De dónde y cómo van a venir las lluvias a España a lo largo del siglo XXI? ¿Volverán a ser frecuentes los temporales de poniente? ¿Va a haber más o menos danas? ¿Dónde se van a situar? ¿Nos afectarán poco a poco estructuras subtropicales o tropicales? Es vital profundizar en ello todo lo posible.

g) ¿Gota fría o dana? ¿DANA, Dana o dana?

Alguien comentaba en Twitter que "gota fría" era la expresión popular del fenómeno y "dana" la técnica o científica del mismo fenómeno. Eso es así siempre que esté claro que "gota fría" no es sinónimo de lluvias torrenciales ya que, como tantas veces se ha repetido, puede haber danas sin lluvias torrenciales y lluvias torrenciales sin danas.

En cuanto a su escritura, empezamos a utilizar la forma DANA hacia finales de los años ochenta como acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos para no tener que utilizar tantas palabras cada vez que nos referíamos a esta estructura y para evitar el término "gota fría". Tiempo después y tras consultar a la Fundación del Español Urgente (Fundeu) se empezó a utilizar también "Dana". En una posterior consulta nos autorizó a utilizar "dana" por estas razones que hoy ha vuelto a expresar: 

"DANA es una sigla y coma tal se escribe con mayúscula inicial. Esta opción es siempre adecuada. Al ser una sigla que se puede leer y que tiene mucho uso, es posible también entender que se está lexicalizando y entonces no sería un error escribirla con minúsculas".

En mi opinión "dana" describe una estructura atmosférica, ya casi tan usual como "borrasca" o "frente", y por eso utilizo siempre la expresión en minúsculas.

h) Predicción y avisos

Creo que en líneas generales se ha hecho un excelente trabajo de predicción por parte de los predictores de AEMET apoyados en los magníficos productos del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo y del modelo Harmonie. No es fácil para un equipo de predicción la decisión de establecer un aviso rojo o de decidir no hacerlo, aunque manteniendo una vigilancia constante, como en el caso del posible medican. Y tampoco lo es mantener adecuadamente los avisos cuando la dana en sus últimas fases se desestructura mucho y las circulaciones mesoescalares provocan la aparición de aguaceros y tormentas con una distribución ya muy irregular. Es en todos estos casos en los que la labor de los predictores es básica y no se deberían escatimar recursos para disponer de las mejores herramientas así como para su formación y entrenamiento continuados.

Creo también que la mayor especialización de los comunicadores meteorológicos y su cercanía a AEMET -a través con frecuencia de ACOMET- ha sido muy importante para la difusión de la situación y de los avisos correspondientes. Cabe destacar la magnífica labor informativa en redes sociales de RAM meteo (@RAM_meteo) AVAMET y un buen número de profesionales y aficionados. Y en cuanto a la actuación de las protecciones civiles y de los efectivos del Ejército, aunque no soy experto en estos temas, me ha parecido también verdaderamente encomiable.

Está claro que los avisos rojos "mueven montañas" pero creo que, aún con un cambio de escala, no pasa lo mismo con los "naranjas" que pueden también entrañar situaciones de mucho riesgo. A este respecto vuelvo a incidir, como tantas veces hago, en la necesidad de una profunda revisión y reestructuración de los planes de aviso de fenómenos adversos con mensajes integrados para el público (con información meteorológica, en su caso hidrológica y de protección civil) a través en gran medida de los ya casi universales dispositivos móviles e indicando con toda claridad qué puede pasar, cómo me puede afectar y qué recomendaciones me pueden ser útiles.




29 de agosto de 2019

"Gotas", "danas"....¿o sólo tormentas fuertes y lluvias intensas?

A raíz de las fuertes tormentas del lunes y martes pasados con las consecuencias conocidas, ha vuelto a resurgir en las redes el debate sobre si el fenómeno causante de ellas era una gota fría o una dana. O, más bien: con cuál de esos nombres debería denominarse. Como es una cuestión que creo conocer bastante de cerca, me parece oportuno dar en principio alguna información y luego expresar mi opinión.

La denominación "gota fría" nace entre los meteorólogos españoles -tal como describe este artículo de la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM)- a principios de los cincuenta como la "traducción" más adecuada al castellano de la anglosajona "cut off low". Se denominaba así a una estructura típica de la troposfera media y superior que se generaba  a partir del "estrangulamiento" de un meandro del chorro -sobre todo polar-, que quedaba relativamente aislada de la circulación de la que había nacido, y que aparecía en los mapas de esos niveles como una estructura más o menos redondeada y más fría que el aire que la circundaba. Esas fueron las razones por las que se la denominó como "gota fría", si bien lo que realmente es desde un punto de vista técnico es una borrasca en las capas medias y altas de la atmósfera sin reflejo -o muy poco- en superficie. 

Estas borrascas pueden tener un comportamiento muy variable respecto al tipo de tiempo que originan. Normalmente en su centro pueden desarrollarse algunas nubes convectivas, o incluso alguna tormentas no demasiado importantes, a consecuencia de la inestabilidad que suele provocar ese aire relativamente frío de su núcleo. Sin embargo, su mayor actividad suele presentarse en su zona delantera debido a las características de la corriente de aire que circula alrededor de esa borrasca y que ella organiza como un gran engranaje. Esas características, en las que no es el momento de entrar, pueden producir grandes ascensos, grandes "succiones" del aire de capas bajas,  lo que provoca abundante nubosidad e incluso lluvias. Si ese aire que asciende es relativamente cálido y húmedo se crean grandes nubes tormentosas capaces de descargar importantes cantidades de lluvia o granizo en tiempos muy cortos. Si, además, como ocurre frecuentemente en el Mediterráneo, el suministro de ese tipo de aire se mantiene a través de una borrasca de superficie y/o la borrasca se mantiene estacionaria, las lluvias pueden ser además muy duraderas y concentradas, con inundaciones muy importantes. Lo que en cualquier caso interesa resaltar es que, no es tanto el aire frío del núcleo de la borrasca y sus nubes asociadas lo que puede crear problemas graves, sino las singularidades de la circulación del flujo de aire que la rodea en su parte delantera.

En España el término "gota fría" que, como apuntaba más arriba, los meteorólogos españoles habían acuñado para este tipo de borrascas, fue popularizado por Mariano Medina en sus apariciones televisivas durante tantos y tantos años con audiencias inimaginables de veinte millones de personas. Mariano Medina, con el que tuve el honor y la suerte de trabajar, era un gran científico y un gran divulgador,- algo que no suele darse con frecuencia- y empleaba el término "gota fría" muy correctamente. El problema se originó cuando el público acabó uniendo ese término con las situaciones de lluvias intensas  mediterráneas -quedando prácticamente como sinónimo de estas- dado que eran las ocasiones en las que, lógicamente, con más frecuencia Medina utilizaba ese término.


Un mapa icónico: la DANA causante de las lluvias torrenciales que dieron lugar a la "pantanada" de Tous del 20 de octubre de 1982. Está dibujado por el gran maestro de predictores que fue el meteorólogo Francisco García Dana. 

Fue ya en la segunda mitad de los años ochenta cuando en el antiguo Instituto Nacional de Meteorología (INM),  nos dimos cuenta de la confusión que el término planteaba ya que "gota fría" se identificaba directamente y cada vez más con fuertes lluvias, una apreciación equívoca ya que pueden aparecer grandes lluvias sin "gota" y puede haber ocasiones en que haya "gota" y no las provoque. Decidimos entonces sustituir en nuestros trabajos técnicos el termino "gota fría" por el de DANA (Depresión Aislada de Niveles Altos) que, como he descrito mas arriba, es de lo que realmente se trata: una borrasca en las capas medias y altas de la troposfera.

Nunca pensamos que ese termino fuera a tener mucho recorrido, pero la amplia divulgación de los estudios que realizábamos, la búsqueda de titulares en la prensa, la fuerza de las redes sociales y el gran número de aficionados a la meteorología cada vez con mejores y mayores conocimientos, hizo que el termino se extendiera apreciablemente por la sociedad y también a que, a veces, se utilizara de una forma incorrecta o claramente equivocada. De ahí surgió el debate -que todavía continúa- entre los que ven la "nueva" denominación como un capricho o ganas de enredar o confundir y los que piensan que es un término mucho más adecuado que el de "gota fría". 

A mi juicio el problema se origina al mezclar niveles distintos: técnico, divulgativo e informativo. Es algo que ocurre con frecuencia también en otros campos como resultado de la gran actividad de medios de comunicación y redes sociales. Mi opinión es que en el plano técnico debe mantenerse la denominación "DANA" -o "dana"- ya que describe adecuadamente el fenómeno en cuestión. Sin embargo en los avisos para el público pienso que debe evitarse cualquier tecnicismo y referirse a lo que todo el mundo entiende, en este caso sería por ejemplo  "tormentas fuertes acompañadas de precipitaciones localmente muy intensas de lluvia y granizo"; no hay necesidad de meter otras informaciones que no se van en general a entender bien y que, sacadas de contexto, sólo dan lugar a titulares espectaculares o erróneos. Por su parte, los medios de comunicación deberían tratar de huir de titulares espectaculares que pueden originar un mal servicio público. Y por lo que respecta a las redes sociales, seguirán seguramente los debates cada vez que haya un fenómeno de este tipo, y está bien porque si se respetan unas mínimas normas, siempre se aprenden cosas.

En cualquier caso, más allá de si son "galgos o podencos", hay dos cuestiones verdaderamente relevantes en este tema: La primera es desde el punto de vista técnico, intentar afinar cada vez más con modelos de muy alta resolución y con una vigilancia reforzada, la ubicación y evolución de esa  zona productora de grandes ascensos en la parte delantera de la dana, que es dónde va a generar mayores problemas. Y la segunda en la que siempre insisto: la necesaria revisión o incluso renovación del sistema de avisos para que, entre otras cosas,  ante fenómenos potencialmente adversos se difunda con continuidad y con una utilización intensiva de los móviles la información que me parece realmente relevante: Qué puede pasar (vientos, lluvias temperaturas....), cómo me puede afectar y qué podría hacer ante ello, y todo en un único mensaje refrescado muy frecuentemente. 

NOTA: Una amplia e interesante información sobre las "danas" desde múltiples enfoques ha sido publicada por mi compañero Paco Martín en distintos artículos de la revista RAM.  Paco es probablemente la persona que mejor conoce en España las "danas" y sus escritos son basicos para quienes quieran profundizar en ellas. Aparte de sus artículos en la RAM, este trabajo suyo publicado hace ya bastantes años, es desde mi punto de vista una referencia fundamental.