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18 de septiembre de 2019

Tiempo de preguntar

Con frecuencia expreso en este blog mi opinión de que se hace necesaria una profunda revisión de los planes y protocolos de avisos -y en su caso alertas- de fenómenos atmosféricos adversos para reenfocarlos hacia un punto de vista multidicisplinar e integrador. No es el momento de volver a repetir los argumentos tantas veces expuestos, pero en lo que hoy sí quiero incidir es en la importancia que tendría, para llevarlo a cabo adecuadamente, partir de un fiel retrato del funcionamiento del sistema actual, de sus puntos fuertes y puntos débiles, de lo que se proporciona al público, de su valoración y de lo que éste necesitaría. Por esta razón creo que deberían aprovecharse situaciones como las que ahora estamos viviendo para llevar a cabo unas amplias y profundas encuestas entre los afectados por las lluvias y riadas e incluso, y siempre con el debido respeto, con las personas cercanas a las víctimas.



¿Qué información les llegó y por dónde? ¿La entendieron adecuadamente? ¿Tomaron alguna decisión al conocerla? ¿Les parece que esa decisión fue correcta? ¿Qué otra información o informaciones hubieran necesitado y cómo y cuándo habrían querido recibirla? Creo que, aún en el marco de la desgracia y sabiendo que hay sucesos que no pueden evitarse, podrían encontrarse ahí unas informaciones muy útiles que no convendría perder.  Una investigaciones llevada a cabo sobre los resultados de encuestas de este tipo servirían para encauzar mejor todavía la sistemática actual y sobre todo los planes futuros. 

Me parece que este podría ser un trabajo muy interesante por parte de departamentos de sociología y/o geografía de las universidades de las Comunidades Valenciana y Murciana e incluso de la Comunidad de Madrid en la que en los últimos días se han  sucedido varias inundaciones "relámpago". Soy consciente de que hay un problema de recursos, y creo que en estos casos deberían recibir ayuda económica y facilidades administrativas por parte de las correspondientes Administraciones. Siempre hay lugar para la mejora y me parece que disponer de estos datos de forma normalizada sería verdaderamente importante. 

15 de septiembre de 2019

Tras la dana

Ahora que el episodio de lluvias intensas en el área mediterránea remite, parece buen momento para referirse con un poco más de calma a algunas de las cuestiones que estos días hemos debatido en las redes sociales en relación con esta situación. En cualquier caso cuesta aceptar que una evolución atmosférica tan interesante lleve aparejada esa potencialidad destructiva si, además de su propia intensidad, sucede sobre determinados territorios o infraestructuras. Por eso, antes que nada mi respeto y solidaridad con las víctimas y sus familias y con tantas y tantas personas que han visto seriamente dañados o desaparecidos muchos de sus bienes. Por otra parte, mi felicitación y agradecimiento a la labor de predictores, comunicadores, personal de protección civil, Ejército y todas las personas que están colaborando en la paulatina y lenta vuelta a la normalidad. 

Vista aérea de la inundación de campos cercanos a Orihuela (foto: GVA 112)

En cualquier caso, creo que también puede ser de ayuda un mejor conocimiento de este tipo de fenómenos para poder avanzar en su comprensión física, predicción, generación de avisos y mejora de su comunicación. Ese es el objeto de los comentarios que siguen, los cuáles como es obvio sólo reflejan mi experiencia y mi opinión y pueden ser por tanto muy discutibles.

a) La formación y la trayectoria de la dana.

Una dana siempre procede del cierre de una vaguada de una corriente de vientos en niveles altos, normalmente del chorro polar o de alguna circulación secundaria asociada. Una zona muy típica de formación para las que afectan a España, y muy especialmente al área mediterránea, suele ser la situada entre Azores/Madeira/Canarias y la Península Ibérica. Puede quedarse ahí en situación estacionaria varios días hasta desaparecer o moverse con mayor o menor rapidez hacia el este, y con frecuencia hacia la zona del estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y norte de Argelia. Esa situación es la más propicia para dar lugar a un temporal de lluvias en buena parte del área mediterránea, temporal que, dependiendo de otras condiciones, puede ser de lluvias intensas o bien moderadas y muy beneficiosas; de hecho es el mecanismo atmosférico de producción de la mayor parte de las precipitaciones en Levante y Sureste. Un magnífico artículo sobre las danas escrito por el gran especialista en ellas Francisco Martín puede encontrarse aquí. 

Sin embargo, en  esta ocasión, la vaguada se cerró hacia Gran Bretaña de modo que la dana entró por el Cantábrico hacia Cataluña; no es una trayectoria desconocida pero sí menos habitual por lo que a las precipitaciones se refiere en esas zonas. 

El análisis de 500 hPa de las 00 UTC del 10 de septiembre muestra la dana incipiente aproximándose al área española por el Cantábrico.

Aunque haría falta un estudio reposado hay un consenso amplio en el sentido de que para la aparición de esa vaguada precursora, o al menos para su profundización, fue fundamental la integración del ex huracán Dorian en el chorro polar "aguas arriba", forzando la reestructuración de su patrón ondulatorio. A este respecto se me ocurre pensar que podría ser interesante comprobar cuántas vaguadas de otoño productoras de danas podrían haber tenido este origen. 

Se ha comentado también que esta dana ha presentado una fuerte anomalía de geopotencial,  es decir que ha sido más profunda que lo normal en esta época del año, algo que también podría tener que ver con la irrupción de Dorian. No estoy muy seguro de lo que puede significar a nivel de generar lluvias más intensas ya que, si bien podría provocar ascensos más poderosos del aire de capas bajas, podría a su vez interferir en la evolución de las estructuras convectivas que tanta importancia tienen en estas situaciones. Algo también muy interesante a estudiar.

Por lo que respecta a la utilización del camino clásico por Gibraltar tengo la impresión personal de que en los últimos años se ha reducido mucho el número de danas que lo han utilizado. En el caso de que haya sido así, sería interesante investigar si se trata de una variabilidad natural o está asociado a cambios en la circulación atmosférica atlántica en el entorno del cambio climático. 

b) La conexión tropical/subtropical

Probablemente fue en el estudio que realizamos en 1982 sobre la situación que provocó la "pantanada" de Tous cuando vimos en las imágenes infrarrojas y sobre todo de vapor de agua de Meteosat la gran banda nubosa que desde latitudes tropicales -incluso desde la Zona de Convergencia Intertropical- y por encima de África se integraba o de algún modo conectaba con la circulación de la dana. 


En octubre de 1982 el radiómetro de aquellos primeros Meteosat no estaba específicamente diseñado para la toma de imágenes en el canal de absorción de vapor de agua por lo que enviaba imágenes muy ruidosas. En cualquier caso, en esta correspondiente a primeras horas del 19 de octubre de 1982, situación de la "pantanada" de Tous con un registro no oficial de hasta 1000 litros por metro cuadrado, es una de las primeras veces, si no la primera, en la que observamos algún tipo de "conexión" entre aquella dana y la propia ZCIT. En otras muchas ocasiones la conexión aparentemente no existe o es mucho menos significativa.

Desde entonces esa conexión se ha vuelto a observar con mayor o menor claridad en muchas de estas situaciones. A veces es una estructura que no viene tan del sur y que se ve como está provocada por la propia circulación de la dana, pero en otras ocasiones sí parece formarse o atraer un chorro subtropical hacia ella. Ante esta circunstancia surgen muchos interrogantes: ¿Cuánta humedad -o en su caso cuánta agua precipitable- transporta esa supuesta conexión? ¿Cómo influye, si lo hace, en las lluvias intensas...? ¿aportando una sensible cantidad de ese agua precipitable o simplemente humedeciendo el ambiente a niveles medios y haciendo más eficientes las nubes mediterráneas? ¿Y cómo es o qué puede significar desde un punto de vista dinámico la interacción entre ese posible chorro y la propia circulación de la dana? Otro posible y atractivo tema de estudio...

Aunque no he podido disponer de la imagen en el canal de vapor de agua, esta imagen en el infrarrojo  del día 13 de septiembre parece apuntar también a una conexión de ese tipo.


c) La "singularidad" de esta dana

Desde mi experiencia con muchas danas no he visto nada "anormal" en el comportamiento de ésta salvo su trayectoria de llegada, tampoco por otra parte absolutamente desconocida. Sí es verdad que ha incidido mucho sobre el sureste peninsular lo que ha llevado a que la Delegación de AEMET en la Comunidad Valenciana establezca que se trata probablemente del temporal más intenso en la Vega Baja del Segura desde 1879 y de los más tempranos en cuanto a fecha de aparición. 

Mapa resumen de las lluvias totales de esta situación (Del blog Climaenmapas de César Rodríguez Ballesteros)

La intensidad creo que tiene que ver con la relativamente larga permanencia de la dana en la zona adecuada para la producción de estas lluvias sin que recibiera ningún "empuje" de las circulaciones atlánticas para abandonar la zona, como suele ser la forma más habitual de finalización de estas situaciones. Y es que, ¡cuanto les cuesta a las circulaciones atlánticas bajar de latitud en estos últimos tiempos!

También hay que tener en cuenta que esta situación podría ocupar un puesto relevante en cuanto a cantidad de agua precipitada dada la gran cantidad de territorio mediterráneo afectado.

d) La posible formación de un "medican". 

A poco de iniciarse la situación algunos modelos de predicción mostraron la posible formación de una muy pequeña y profunda borrasca que se podía identificar como un "medican". Estaba claro que esa formación provenía de la gran cantidad de calor de condensación que se provoca en esas situaciones y que pueden no ser del todo correctamente manejada por los modelos. Es decir, podría ser lo que se denomina un "artifact" o podría ser verdad. 

La aparición de un posible "medican" en un mapa de superficie previsto a unas 12 o 18 horas. ¿Realidad o "artifact"?

Por un lado no parecía el entorno más adecuado sobre todo para que, aunque naciera, pudiera prosperar...pero si lo hacía, junto a las lluvias intensas podría originar una situación de fuertes vientos en zonas costeras. De haber aceptado su formación habría que haber emitido avisos naranjas o rojos por viento. A la vista de pasadas experiencias creo que los predictores optaron con buen criterio por la estrategia de una vigilancia contínua de las imágenes de satélite y de las posibles caídas de presión en la zona para elevar en su caso el aviso en vigor en amarillo a naranja o rojo. El medican" no llegó a desarrollarse pero sí me pareció ver en algunas imágenes de satélite algunos pequeños vórtices que, en un entorno general más adecuado, más "tranquilo", hubieran podido desarrollarlo. 

e) Dana y lluvias torrenciales

 Quizás conviene insistir una vez más que una dana provoca ese tipo de lluvias en su zona delantera y siempre que esa zona delantera se sitúe sobre una zona donde desde las capas bajas haya un buen suministro de aire cálido y húmedo, como suele ocurrir en el Mediterráneo. A este respecto, otro error bastante extendido es que estas lluvias se provocan por el contraste entre el aire cálido de bajos niveles y el frío de niveles medios por encima de ese aire cálido. Pues bien, eso sólo se produce bajo determinadas condiciones en el núcleo interno de la dana y no es la causa de las lluvias más importantes. Éstas se generan en su parte delantera cuando, por singularidades de la corriente de viento que rodea a la dana, se producen fuertes ascensos, fuertes "succiones" del aire de niveles bajos formando nubes muy desarrolladas que son las que provocan a su vez los grandes aguaceros. Y si el suministro de ese aire no se corta al haberse establecido una eficaz corriente de aire marítimo, el proceso puede continuar durante mucho tiempo. 

Mapa de geopotencial de 500 hPa del día 13 de septiembre a las 00 UTC con la dana centrada sobre la zona de Gibraltar (si bien llegó a ella por un recorrido poco habitual). Los mayores ascensos verticales se producen en la zona delantera de la dana donde además las isohipsas (esa especie de curvas de nivel) tienden a hacerse algo difluentes. Como se ve, ello ocurre sobre el sureste peninsular. En superficie una corriente de aire húmedo y cálido llegaba a la zona tras un buen recorrido sobre el mar: el mejor "combustible" para esos ascensos y las lluvias torrenciales.

f) Danas y cambio climático

Creo que conviene distinguir una vez más entre danas y lluvias torrenciales. Así como existe un consenso bastante amplio en el sentido de que una atmósfera cada vez más cálida -y por tanto con capacidad de retener más humedad- puede originar más lluvias y más abundantes lluvias torrenciales, no conozco ningún estudio que relacione el cambio climático con una mayor o menor aparición de danas en nuestras zonas de interés. Y creo, sin embargo, que es un estudio  necesario porque este tipo de estructuras son las que proporcionan, además de las posibles lluvias torrenciales, el mayor porcentaje de precipitación en el área mediterránea y un porcentaje menor pero tampoco nada despreciable en las otras zonas ibéricas. ¿De dónde y cómo van a venir las lluvias a España a lo largo del siglo XXI? ¿Volverán a ser frecuentes los temporales de poniente? ¿Va a haber más o menos danas? ¿Dónde se van a situar? ¿Nos afectarán poco a poco estructuras subtropicales o tropicales? Es vital profundizar en ello todo lo posible.

g) ¿Gota fría o dana? ¿DANA, Dana o dana?

Alguien comentaba en Twitter que "gota fría" era la expresión popular del fenómeno y "dana" la técnica o científica del mismo fenómeno. Eso es así siempre que esté claro que "gota fría" no es sinónimo de lluvias torrenciales ya que, como tantas veces se ha repetido, puede haber danas sin lluvias torrenciales y lluvias torrenciales sin danas.

En cuanto a su escritura, empezamos a utilizar la forma DANA hacia finales de los años ochenta como acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos para no tener que utilizar tantas palabras cada vez que nos referíamos a esta estructura y para evitar el término "gota fría". Tiempo después y tras consultar a la Fundación del Español Urgente (Fundeu) se empezó a utilizar también "Dana". En una posterior consulta nos autorizó a utilizar "dana" por estas razones que hoy ha vuelto a expresar: 

"DANA es una sigla y coma tal se escribe con mayúscula inicial. Esta opción es siempre adecuada. Al ser una sigla que se puede leer y que tiene mucho uso, es posible también entender que se está lexicalizando y entonces no sería un error escribirla con minúsculas".

En mi opinión "dana" describe una estructura atmosférica, ya casi tan usual como "borrasca" o "frente", y por eso utilizo siempre la expresión en minúsculas.

h) Predicción y avisos

Creo que en líneas generales se ha hecho un excelente trabajo de predicción por parte de los predictores de AEMET apoyados en los magníficos productos del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo y del modelo Harmonie. No es fácil para un equipo de predicción la decisión de establecer un aviso rojo o de decidir no hacerlo, aunque manteniendo una vigilancia constante, como en el caso del posible medican. Y tampoco lo es mantener adecuadamente los avisos cuando la dana en sus últimas fases se desestructura mucho y las circulaciones mesoescalares provocan la aparición de aguaceros y tormentas con una distribución ya muy irregular. Es en todos estos casos en los que la labor de los predictores es básica y no se deberían escatimar recursos para disponer de las mejores herramientas así como para su formación y entrenamiento continuados.

Creo también que la mayor especialización de los comunicadores meteorológicos y su cercanía a AEMET -a través con frecuencia de ACOMET- ha sido muy importante para la difusión de la situación y de los avisos correspondientes. Cabe destacar la magnífica labor informativa en redes sociales de RAM meteo (@RAM_meteo) AVAMET y un buen número de profesionales y aficionados. Y en cuanto a la actuación de las protecciones civiles y de los efectivos del Ejército, aunque no soy experto en estos temas, me ha parecido también verdaderamente encomiable.

Está claro que los avisos rojos "mueven montañas" pero creo que, aún con un cambio de escala, no pasa lo mismo con los "naranjas" que pueden también entrañar situaciones de mucho riesgo. A este respecto vuelvo a incidir, como tantas veces hago, en la necesidad de una profunda revisión y reestructuración de los planes de aviso de fenómenos adversos con mensajes integrados para el público (con información meteorológica, en su caso hidrológica y de protección civil) a través en gran medida de los ya casi universales dispositivos móviles e indicando con toda claridad qué puede pasar, cómo me puede afectar y qué recomendaciones me pueden ser útiles.




29 de agosto de 2019

"Gotas", "danas"....¿o sólo tormentas fuertes y lluvias intensas?

A raíz de las fuertes tormentas del lunes y martes pasados con las consecuencias conocidas, ha vuelto a resurgir en las redes el debate sobre si el fenómeno causante de ellas era una gota fría o una dana. O, más bien: con cuál de esos nombres debería denominarse. Como es una cuestión que creo conocer bastante de cerca, me parece oportuno dar en principio alguna información y luego expresar mi opinión.

La denominación "gota fría" nace entre los meteorólogos españoles -tal como describe este artículo de la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM)- a principios de los cincuenta como la "traducción" más adecuada al castellano de la anglosajona "cut off low". Se denominaba así a una estructura típica de la troposfera media y superior que se generaba  a partir del "estrangulamiento" de un meandro del chorro -sobre todo polar-, que quedaba relativamente aislada de la circulación de la que había nacido, y que aparecía en los mapas de esos niveles como una estructura más o menos redondeada y más fría que el aire que la circundaba. Esas fueron las razones por las que se la denominó como "gota fría", si bien lo que realmente es desde un punto de vista técnico es una borrasca en las capas medias y altas de la atmósfera sin reflejo -o muy poco- en superficie. 

Estas borrascas pueden tener un comportamiento muy variable respecto al tipo de tiempo que originan. Normalmente en su centro pueden desarrollarse algunas nubes convectivas, o incluso alguna tormentas no demasiado importantes, a consecuencia de la inestabilidad que suele provocar ese aire relativamente frío de su núcleo. Sin embargo, su mayor actividad suele presentarse en su zona delantera debido a las características de la corriente de aire que circula alrededor de esa borrasca y que ella organiza como un gran engranaje. Esas características, en las que no es el momento de entrar, pueden producir grandes ascensos, grandes "succiones" del aire de capas bajas,  lo que provoca abundante nubosidad e incluso lluvias. Si ese aire que asciende es relativamente cálido y húmedo se crean grandes nubes tormentosas capaces de descargar importantes cantidades de lluvia o granizo en tiempos muy cortos. Si, además, como ocurre frecuentemente en el Mediterráneo, el suministro de ese tipo de aire se mantiene a través de una borrasca de superficie y/o la borrasca se mantiene estacionaria, las lluvias pueden ser además muy duraderas y concentradas, con inundaciones muy importantes. Lo que en cualquier caso interesa resaltar es que, no es tanto el aire frío del núcleo de la borrasca y sus nubes asociadas lo que puede crear problemas graves, sino las singularidades de la circulación del flujo de aire que la rodea en su parte delantera.

En España el término "gota fría" que, como apuntaba más arriba, los meteorólogos españoles habían acuñado para este tipo de borrascas, fue popularizado por Mariano Medina en sus apariciones televisivas durante tantos y tantos años con audiencias inimaginables de veinte millones de personas. Mariano Medina, con el que tuve el honor y la suerte de trabajar, era un gran científico y un gran divulgador,- algo que no suele darse con frecuencia- y empleaba el término "gota fría" muy correctamente. El problema se originó cuando el público acabó uniendo ese término con las situaciones de lluvias intensas  mediterráneas -quedando prácticamente como sinónimo de estas- dado que eran las ocasiones en las que, lógicamente, con más frecuencia Medina utilizaba ese término.


Un mapa icónico: la DANA causante de las lluvias torrenciales que dieron lugar a la "pantanada" de Tous del 20 de octubre de 1982. Está dibujado por el gran maestro de predictores que fue el meteorólogo Francisco García Dana. 

Fue ya en la segunda mitad de los años ochenta cuando en el antiguo Instituto Nacional de Meteorología (INM),  nos dimos cuenta de la confusión que el término planteaba ya que "gota fría" se identificaba directamente y cada vez más con fuertes lluvias, una apreciación equívoca ya que pueden aparecer grandes lluvias sin "gota" y puede haber ocasiones en que haya "gota" y no las provoque. Decidimos entonces sustituir en nuestros trabajos técnicos el termino "gota fría" por el de DANA (Depresión Aislada de Niveles Altos) que, como he descrito mas arriba, es de lo que realmente se trata: una borrasca en las capas medias y altas de la troposfera.

Nunca pensamos que ese termino fuera a tener mucho recorrido, pero la amplia divulgación de los estudios que realizábamos, la búsqueda de titulares en la prensa, la fuerza de las redes sociales y el gran número de aficionados a la meteorología cada vez con mejores y mayores conocimientos, hizo que el termino se extendiera apreciablemente por la sociedad y también a que, a veces, se utilizara de una forma incorrecta o claramente equivocada. De ahí surgió el debate -que todavía continúa- entre los que ven la "nueva" denominación como un capricho o ganas de enredar o confundir y los que piensan que es un término mucho más adecuado que el de "gota fría". 

A mi juicio el problema se origina al mezclar niveles distintos: técnico, divulgativo e informativo. Es algo que ocurre con frecuencia también en otros campos como resultado de la gran actividad de medios de comunicación y redes sociales. Mi opinión es que en el plano técnico debe mantenerse la denominación "DANA" -o "dana"- ya que describe adecuadamente el fenómeno en cuestión. Sin embargo en los avisos para el público pienso que debe evitarse cualquier tecnicismo y referirse a lo que todo el mundo entiende, en este caso sería por ejemplo  "tormentas fuertes acompañadas de precipitaciones localmente muy intensas de lluvia y granizo"; no hay necesidad de meter otras informaciones que no se van en general a entender bien y que, sacadas de contexto, sólo dan lugar a titulares espectaculares o erróneos. Por su parte, los medios de comunicación deberían tratar de huir de titulares espectaculares que pueden originar un mal servicio público. Y por lo que respecta a las redes sociales, seguirán seguramente los debates cada vez que haya un fenómeno de este tipo, y está bien porque si se respetan unas mínimas normas, siempre se aprenden cosas.

En cualquier caso, más allá de si son "galgos o podencos", hay dos cuestiones verdaderamente relevantes en este tema: La primera es desde el punto de vista técnico, intentar afinar cada vez más con modelos de muy alta resolución y con una vigilancia reforzada, la ubicación y evolución de esa  zona productora de grandes ascensos en la parte delantera de la dana, que es dónde va a generar mayores problemas. Y la segunda en la que siempre insisto: la necesaria revisión o incluso renovación del sistema de avisos para que, entre otras cosas,  ante fenómenos potencialmente adversos se difunda con continuidad y con una utilización intensiva de los móviles la información que me parece realmente relevante: Qué puede pasar (vientos, lluvias temperaturas....), cómo me puede afectar y qué podría hacer ante ello, y todo en un único mensaje refrescado muy frecuentemente. 

NOTA: Una amplia e interesante información sobre las "danas" desde múltiples enfoques ha sido publicada por mi compañero Paco Martín en distintos artículos de la revista RAM.  Paco es probablemente la persona que mejor conoce en España las "danas" y sus escritos son basicos para quienes quieran profundizar en ellas. Aparte de sus artículos en la RAM, este trabajo suyo publicado hace ya bastantes años, es desde mi punto de vista una referencia fundamental. 

17 de agosto de 2019

Agosto transcurre sin huracanes

Transcurre el  mes de agosto sin que ningún huracán aparezca sobre el Atlántico. Si bien el  mes de mayor actividad suele ser septiembre, sí es bastante normal que en agosto aparezcan ya algunos de ellos o, al menos, algunas tormentas tropicales. 

Es obvio que si no aparecen es que no se están dando las condiciones apropiadas para ello. Se ha comentado que existe o ha existido cizalladura sobre las zonas de formación, y también que la presencia de polvo sahariano inhibe bastante la necesaria convección en la zona. Sin negar todo ello, mi opinión -solo es una opinión- es que la atmósfera del hemisferio norte perdió en parte sus características climatológicas de agosto a raíz de la tremenda intrusión cálida hacia altas latitudes de finales de julio.  Ello dio lugar a su vez a un descenso en bloque hacia el sur de la circulación del chorro polar en el área atlántica que, de algún modo, todavía contínua. Y, a su vez, -es también sólo una hipótesis- ello puede haber influido en la actividad y estructura de las circulaciones tropicales y subtropicales.  En este contexto, se me ocurre pensar si uno de los precursores básicos de los ciclones tropicales como son las ondas del este están siguiendo, o no, sus pautas climatológicas. Cabe señalar también la casi ausencia de danas en el Atlántico en cuyo núcleo también aparecen a veces algunas estructuras que pueden dar lugar a circulaciones ciclónicas, si bien  eso es algo que suele ocurrir más avanzada la estación. 

Imagen del canal WV de Meteosat del 17 de agosto mostrando una amplia zona hemisférica atlántica y mediterránea. Llama la atención para ser agosto la, aparentemente, poca actividad tropical y subtropical. 

Es posible por tanto que hasta que no se produzca una reestructuración significativa de la circulación en el hemisferio norte y la atmósfera tropical recobre su actividad normal  las circulaciones ciclónicas tropicales significativas no van a ser muy frecuentes. En algunos círculos se ha comentado que la fase neutra en la que ha entrado el ENSO podría provocar cambios y favorecer su aparición, supongo que por disminución de cizalladura. Quedamos a la espera.

Para finalizar creo que es interesante recalcar -porque ya han surgido en las redes algunos comentarios al respecto- que así como con muchos de los fenómenos de olas de calor e incluso algunos tipos de lluvias intensas existe un amplio consenso científico en su relación  con el calentamiento global, también existe consenso en que no es fácil conocer cómo van evolucionar los huracanes. Supongo que ello es debido en buena medida a una cierta incertidumbre sobre la evolución de las circulaciones subtropicales y su correspondiente cizalladura asociada. Hay una cierta tendencia a pensar que puede haber menos huracanes pero ser más intensos pero no existe aún un consenso claro sobre ello. 






10 de agosto de 2019

Chorros de agosto

Desde un punto de vista climatológico, en el mes de agosto y sobre todo en su primera mitad, el chorro polar suele estar en el área atlántica bastante alto de latitud. De vez en cuando origina la formación de algunas danas que se suelen quedar algún tiempo estacionarias al oeste de la Península Ibérica facilitando entradas de aire muy cálido -a veces potenciando fuertes remontes tropicales o subtropicales- o bien atravesando la Península y generando fuertes tormentas. Incluso en el seno de esas danas, sobre todo si permanecen estacionarias durante varios días, y más hacia final de verano o principios de otoño, pueden originarse algunas pequeñas estructuras de carácter subtropical o tropical a partir de la continuada convección que se desarrolla en su núcleo. 

Sin embargo este año no ocurre así. Desde aquella tremenda "remontada" extraordinariamente cálida de finales de julio, que llegó hasta Escandinavia y posteriormente a Groenlandia, y que comenté en la anterior entrada de mi blog con el título "Revolución en las masas", la estructura de la circulación atmosférica en nuestra zona geográfica no ha seguido esas pautas climatológicas. Si bien era lógico que la presencia de la masa cálida como una dorsal en latitudes de Groenlandia provocara la ubicación del chorro polar más al sur, lo que no era tan de esperar es que esa situación se prolongara durante muchos días posteriores y que, incluso, todavía nos esté afectando. Ella está dando lugar a la generación de borrascas bastante más al sur de lo habitual en estas fechas -algunas bastante intensas y probablemente con ciertos rasgos subtropicales, cosa que no es de extrañar- con tiempo bastante más revuelto de lo usual; "unseasonable weather" se titulaba una nota emitida hace un par de días por la Met Office británica. Una situación que en la Península se traduce, sobre todo en la mitad norte y centro, en oscilaciones frecuentes de la temperatura y viento según se suceden los pasos de algunas vaguadas y frentes más o menos marcados y que cuando alcanzan las zonas mediterráneas dan lugar a "ponentás" con tremendos ascensos de temperatura.

Un Atlántico muy animado para la época del año en latitudes medias y todavía poco en latitudes bajas.

En cualquier caso no se trata en absoluto de situaciones desconocidas pero sí poco frecuentes para la época de finales de julio y primeros de agosto. ¿Qué relevancia ha tenido en ello la citada remontada cálida de finales de julio? ¿Qué hizo que la situación se hiciera tan perdurable? ¿Existe alguna relación con la crisis climática dado que esa remontada que marcó récords absolutos de temperatura en muchos sitios de Europa se ha mostrado mucho más probable en el contexto del calentamiento global? O bien, ¿Qué papel pueden estar jugando en todo ello las oscilaciones atmosféricas de escala global y de periodo supra anual? 

A partir de mediados de la próxima semana se observa una tendencia a una subida de latitud del chorro. ¿Ello puede dar lugar a que las remontadas subtropicales suban con más fuerza hacia el norte como suele ser habitual? ¿Se formarán ahora danas en nuestras latitudes? ¿Empezarán a aparecer más ciclones tropicales en el Atlántico?

Muchas preguntas y muy pocas o ninguna respuesta. Solo una constatación más sobre la complejidad del sistema atmósfera-océano. Cuanto más vamos observando y conociendo más preguntas surgen. Son preguntas que necesitan al menos algunas respuestas porque nos jugamos mucho en conocerlas. Por eso sigue resultando descorazonador los pocos recursos empleados en España en la investigación profunda de nuestra atmósfera y de su evolución en estas latitudes así como en la comunicación asequible de sus resultados. 

1 de agosto de 2019

Revolución en las masas

En las masas de aire, por supuesto. Creo que no se puede calificar de otra forma la evolución atmosférica iniciada hace pocos días por la que una masa de aire muy cálido se extendió desde el norte de África hacia la Península Ibérica y desde ahí a Francia, Bélgica, Holanda y Noruega provocando caídas de muchos récords de julio e incluso absolutos en estos países. Después, esta masa se movió hacia Groenlandia y allí se encuentra ahora asentada como un anticiclón cálido y provocando subidas de temperaturas y un marcado deshielo. 

Análisis de 500 hPa/T850 del 1 de agosto a las 00 UTC (ECMWF). Puede verse la masa cálida/cúpula anticiclónica sobre Groenlandia tras su periplo -transformándose parcialmente- desde latitudes meridionales. Al sur queda una zona de borrascas separadas de la atmósfera subtropical por un chorro ¿polar? que trae sucesivas ondas sobre la fachada occidental de Europa.

Lo curioso, pero lo lógico también, es que la presencia de esa dorsal ha confinado más hacia el sur el aire frío de esas zonas y, aunque todo esto necesita un estudio más profundo y detallado, se ha generado una circulación de chorro ¿polar? -desde luego no subtropical- en latitudes demasiado meridionales para la época del año en que estamos. Naturalmente ese chorro ha ayudado a la generación de borrascas, formándose una muy curiosa hace dos o tres días enfrente del golfo de Vizcaya que posteriormente se ha movido más hacia el norte. Y digo curiosa porque, aunque su origen fue claramente baroclino, su evolución la llevó a adoptar una estructura más de características subtropicales o tropicales, algo que casi lo ha llegado a ser en algún momento si atendemos a sus diagramas de fase. 

Así aparecía la curiosa borrasca atlántica el pasado 29 de julio (NASA)

Por otra parte esta configuración de chorro que, según los modelos de medio plazo parece que quiere prolongarse algunos días más, mantiene sobre la vertiente atlántica un flujo de viento algo húmedo y no muy cálido que hace que en esas zonas las temperaturas no se disparen en demasía, sobre todo en el cuadrante noroeste peninsular. 

Como digo, esta situación merece un serio estudio dinámico y quizás también termodinámico, pero en principio parece provenir -una vez más- de un chorro débil y muy ondulado. Un chorro con una muy alargada vaguada al oeste de Europa que propició el marcadisimo ascenso de latitud del aire norteafricano -con recalentamiento ibérico añadido- hacia latitudes muy septentrionales y después su "coladura" hacia Groenlandia, reconstruyéndose de algún modo mucho más hacia el sur de donde según la climatología de julio debía situarse. 

Es una evolución verdaderamente curiosa e interesante...pero también muy preocupante por lo que supone de continuación de un gran aporte de calor hacia latitudes árticas con su contribución a una mayor fusión de hielo, a un aumento de la amplificación ártica y a un chorro polar cada vez más ondulado y débil. Es verdad que evoluciones de este tipo provocan también descensos del aire frío hacia el sur y descensos de temperaturas como  también parece haber ocurrido en zonas de Estados Unidos...pero por lo que hemos ido viendo en los últimos tiempos, ese aire frío es menos frío que lo que debería ser para "equilibrar" al aire muy cálido que remonta. Al final, en cómputo anual y balance global, y como ya viene siendo habitual en este siglo, aumento de la temperatura global. Veremos el resultado cuando acabe el año.

10 de julio de 2019

Lluvias torrenciales e inundaciones relámpago ¿Se puede ir más allá?

De nuevo, ¿cuantas veces ya en los últimos años?, una población, en este caso Tafalla, ha sufrido importantísimos destrozos por el desbordamiento salvaje de un río -en este caso el Cidacos- en cuya cabecera las tormentas descargaron más de 100 mm en el intervalo de 4 o 5 horas. Y una vez más, los afectados - y esta vez nada menos que el alcalde- afirman que no tenía noticia de que se avecinaba una situación de este tipo. 

Tafalla, julio de 2019 (Álvaro Barrientos/AP)

No es mi intención en esta entrada ocuparme de la situación atmosférica concreta o de los avisos emitidos. Pretendo simplemente, como he hecho de forma reiterativa en algunos otros casos muy parecidos, centrarme en tres consideraciones básicas de carácter general pero que, si se aplicaran, creo que permitirían avanzar bastante en la prevención y en la autoprotección en este tipo de situaciones. 

La primera de ellas es sobre los avisos específicos de tormentas. Cuando se diseñó el actual Plan de Avisos o Meteoalerta, que creo que en su versión original entró en vigor hacia el año 2006, se discutió mucho sobre este tipo de avisos. Sabemos que las tormentas tienen una distribución muy irregular, que los modelos, aunque cada vez afinan más, tienen muchas dificultades para acotar eficazmente en el espacio y en el tiempo su ocurrencia, y que, si bien el setenta u ochenta por ciento del territorio puede no sufrir daños significativos, puede haber algunas zonas en las que, bien por las características de algunas de esas nubes tormentosas o por sus características geográficas y poblacionales, se origine una verdadera catástrofe. La cuestión a debate era: ¿Debe ponerse un aviso naranja o rojo sólo porque en una pequeña zona -a veces sin peligro, a veces despoblada- pueda ocurrir una gran precipitación torrencial? ¿O, más bien hay que referirse a la zona más amplia con un nivel más bajo si bien haciendo constar en un apartado de "observaciones" del aviso que puntualmente las precipitaciones pueden ser más intensas y dañinas? 

En aquella época se tomó ese criterio aunque con la idea de que, como el resto del Plan, habría que revisarlo frecuentemente. No sé cuál es la situación en ese momento, pero la pregunta sigue abierta y sería importante una reflexión integral sobre ella: ¿Es mejor correr el riesgo de un "sobreaviso" o mejor quizás quedarnos en un "subaviso" aunque con el riesgo que eso implica? Podría argumentarse que en la primera opción podría darse un excesivo número de avisos naranjas o rojos, que perderían así su eficacia. Creo que en la práctica no sucedería y que si, dos o tres veces al año -que son las que pueden darse las situaciones más críticas-, la mitad de una provincia -o incluso la provincia entera- debe estar durante 8 o 10 horas en situación naranja o roja puede merecer la pena. 

Cebolla (Toledo). Septiembre de 2018 (CLM 24)

La segunda es sobre la difusión de estos avisos. Francamente, me cuesta mucho entender que a estas alturas no exista una aplicación de móvil por la que cualquier persona pueda recibir puntualmente avisos y actualizaciones. Eso no quiere decir que los avisos no sigan distribuyéndose por los cauces institucionales habituales, pero ha quedado claramente probado que a la gran mayoría de las personas afectadas por estas situaciones les ha llegado muy poca información y con frecuencia, ninguna. Los mensajes por móvil con un apoyo de campañas con criterios específicos de actuación, ayudaría mucho a tomas medidas de autoprotección, y más en situaciones que se desarrollan como la que nos ocupa, con una rapidez inusitada. 

Sant Llorenç des Cardassar, octubre 2018 (RTVE)

La tercera es sobre el contenido de los avisos en general. Hoy por hoy son emitidos de modo sistemático por AEMET y sólo llevan información meteorológica; de hecho el establecimiento de un color concreto sólo tiene en cuenta el alcance o superación de determinados umbrales meteorológicos. Sin embargo, desde hace ya varios años, se utiliza en algún país -y es un criterio que se va extendiendo- la utilización para el establecimiento de una situación concreta- una doble escala probabilidad de ocurrencia/impacto público. Naturalmente ese impacto debe ser valorado por los expertos en protección civil. En cualquier caso, este planteamiento me lleva a reiterar una vez más que lo que sería verdaderamente útil a la población sería un mensaje unitario, claro, recibido y actualizado frecuentemente por móvil, dónde se concrete:

 a) Qué va a pasar (desde un punto de vista meteorológico); 

b) Cómo me puede afectar ( es decir impactos potenciales en zonas concretas)

c) Que recomendaciones se me ofrecen para protegerme. 

Es verdad que mensajes de este tipo suponen una eficaz coordinación en tiempo real de meteorólogos, hidrólogos, técnicos de protección civil y expertos en comunicación,  pero estoy convencido que hacerlo supondría un paso adelante muy significativo, y seguramente muy eficaz. Naturalmente todo ello debería llevarse a cabo en el marco de un replanteamiento integral del actual Plan de Avisos o Meteoalerta y participando los distintos expertos a que antes me refería. 

Si todo esto es algo que se viene ya comentando desde hace bastante tiempo y de nuevo vuelve a ponerse de actualidad cada vez que hay una catástrofe de este tipo, ¿Por qué -al menos hasta donde yo sé- no se actúa? ¿No se considera que el problema es lo suficientemente grave? ¿Se piensa que todo ésto sólo son buenas palabras e intenciones y nada se puede hacer? ¿Se considera muy complejo llevarlo adelante ya que involucra al menos a dos Ministerios (Interior y Transición Ecológica) y a las Comunidades Autónomas? No lo sé; lo único que sé es que no podemos quedarnos cruzados de brazos esperando a la próxima inundación. Al menos inténtese, tampoco cuesta tanto.