21 de noviembre de 2021

Una nueva dana, y otra...y quizás otra: ¿la "nueva normalidad"?

Comienza un primer temporal de invierno que va a dejar lluvias y nieves en amplias zonas del país, junto con una sensible bajada de temperaturas máximas. Y una vez más la causa no es una entrada de borrascas atlánticas, sino la llegada por el noroeste peninsular de una profunda vaguada del chorro polar que va a dar lugar a la formación de una dana sobre el interior peninsular. 

Imagen del canal de absorción de vapor de agua de primera hora de la tarde, de hoy 21 de noviembre. Arriba y en el centro se adivina la vaguada que se va estrechando cada vez más y dará lugar a una dana -que en seguida pasará a ser una borrasca fría- sobre el interior peninsular. Su borde sur queda bien delimitado por la banda oscura que señala la posición del chorro polar.  Hacia Azores una borrasca fría genera un remolino nuboso con características claramente subtropicales, mucho mejor definidas en este canal que en el infrarrojo. Una pequeña onda subtropical que circula algo más al este genera un pequeño y efímero sistema convectivo algo al norte de Canarias. 

Pero más que ocuparme en detalle de dónde va a nevar y dónde va a llover -como siempre en estos casos el problema para la predicción son los territorios situados entre los 600 y 800 metros de altitud- quiero referirme al tipo de circulación atmosférica causante de esta situación. El chorro polar, más alto de latitud de lo que venía siendo normal para la época, sigue muy ondulado y sus grandes dorsales anticiclónicas “rompen” al llegar a las costas europeas de un modo parecido a como lo hacen las olas del mar al acercarse a la orilla. La dorsal se alarga y se estrecha y crea delante de ella una profunda vaguada que con frecuencia da a lugar a una dana que afecta a zonas al sur de esa circulación manteniéndose el chorro más al norte. Mientras tanto, otra dorsal va creciendo sobre el Atlántico y... a la espera de un nuevo “rompimiento” sobre Europa occidental.

Mapa de 300 hPa previsto para la madrugada del domingo al lunes. La gran dorsal atlántica "rompe" ante las costas europeas y genera en su zona delantera una vaguada muy aguda que durante el lunes dará lugar a una dana/borrasca fría sobre la Península Ibérica. Al sur del chorro polar, que se reconstruye de nuevo al norte, quedan estructuras de carácter subtropical. Una configuración de la circulación general cada vez más frecuente en nuestras zonas. 

Naturalmente la trayectoria de las danas que se originan no es siempre la misma. Pueden entrar en la Península por el noroeste, norte o nordeste, y dado que las precipitaciones más importantes se encuentran en su zona delantera, las áreas más afectadas por éstas varían en consecuencia. Hay que tener en cuenta, además, que la eficiencia -y utilidad- de estas precipitaciones depende del mayor o menor aporte de aire húmedo hacia esa zona delantera. Con frecuencia el prever adecuada y detalladamente esa trayectoria -me refiero a no más de unas pocas decenas de kilómetros- no es fácil para los modelos numéricos y de ahí la necesidad de vigilarla mucho tratando de minimizar errores en el corto y muy corto plazo.

A veces, las vaguadas son tan profundas que las danas generadas alcanzan latitudes subtropicales o muy cercanas. Si hay suerte, y se ubican entre Madeira y golfo de Cádiz, pueden originar lluvias abundantes en la vertiente atlántica en lo que sería un “falso” pero bienvenido y útil temporal de Poniente. Otras veces se quedan casi estacionarias entre Azores, Madeira y Canarias y en esa situación, con aguas oceánicas relativamente cálidas bajo ellas, pueden albergar en su seno el desarrollo de estructuras ciclónicas de carácter subtropical. Y también en esa situación la circulación que las rodea puede interaccionar con otra ligada al chorro subtropical y generar estructuras más intensas de ese tipo. Algo así es lo que desde hace unos días viene apuntado el modelo del Centro Europeo para la zona entre la Península y Canarias en la segunda mitad de la semana, aunque existe también la posibilidad de que esa borrasca afectara más a Andalucía occidental.

Predicción de la topografía de 300 hPa para las primeras horas del próximo jueves 25 de noviembre. Mientras la borrasca fría que nos habrá afectado durante la primera mitad de la semana se centra sobre Cataluña desplazándose ya claramente hacia el este, de nuevo la dorsal atlántica "rompe" en las costas europeas y genera una nueva dana que aparece centrada al oeste de Galicia. Los vientos más fuertes que la rodean (sombreados en amarillo) indican que seguiría desplazándose algo más hacia el sur. (Conviene advertir que utilizo mapas del  modelo determinista de alta resolución solo para hacer más claro este tipo de evolución. Naturalmente, para la predicción operativa, debe hacerse uso del modelo probabilista, y más en situaciones como ésta).

Un par de días después la dana que se formaba en el mapa anterior aparecería sobre el sur de la Península mientras que una reestructuración de la dorsal atlántica acabaría originando otra dana en la zona de Canarias, dónde interaccionaría con una circulación subtropical y habría que estar atentos a los posibles desarrollos. Como puede verse, el mismo mecanismo de la circulación general habría originado tres danas en menos de una semana. 

Pero aunque la evolución que nos presenta el modelo determinista resulte muy interesante habrá que ver cuán fiable puede ser. El "plume diagram" o "penacho" del geopotencial de 500 hPa mostrado en esta imagen, y obtenido del modelo probabilista para un punto de esa zona crítica Golfo de Cádiz-Madeira-Canarias, nos muestra una evolución bastante fiable hasta el miércoles-jueves mientras que muestra bastante más dispersión para la segunda mitad de la semana. Una evolución a seguir cuidadosamente para ver dónde se sitúan las nuevas danas.

Por tanto, dos puntos de interés meteorológico esta semana. En la primera parte de ella, la borrasca fría que va a afectar sobre todo a la mitad nordeste de la Península y quizás Baleares. En la segunda, la actividad de esa nueva segunda y/o tercera dana todavía muy por concretar. Pero más allá de todo ello quiero volver a resaltar este tipo de estructura de la circulación general de la atmósfera en nuestro entorno que parece camino de convertirse en la nueva normalidad climatológica. 

4 de noviembre de 2021

La vida -simulada- de una nueva dana

En otoño era normal esperar la llegada de las lluvias atlánticas en el centro, norte y occidente peninsular, así como la aparición de algunas danas que regaran abundantemente el área mediterránea y que lo hicieran con los menores destrozos posibles. Sin embargo, en los últimos años hemos dejado prácticamente de ver esas borrascas atlánticas que traían mansas y persistentes lluvias otoñales, si bien nos sorprende de vez en cuando la llegada de algún río atmosférico con pequeñas ondas en su seno.  Pero esta es una situación infrecuente que en cualquier caso dura poco, focaliza mucho las precipitaciones y hace que a veces éstas tengan una intensidad capaz de crear algunos problemas. De este modo ahora cada vez estamos más pendientes -ya en toda las zonas- de la llegada de danas que, dependiendo de su ubicación y recorrido, lleven el agua a unos u otros territorios. 

Pues bien, ahora, en un par de días, empezamos otro episodio de este tipo.Veamos cuál puede ser su desarrollo advirtiendo una vez más que se trata solo de una aproximación y que se debe estar al tanto de las predicciones y posibles avisos de AEMET.

De acuerdo con los modelos -y con todas las precauciones que implica el tratar con ellas- esta nueva dana se formará probablemente entre el viernes y el sábado y se centrará hacia el norte de Argelia, en un lugar en principio poco adecuado para traer lluvias abundantes a nuestras zonas excepto a Baleares donde sí pueden ser intensas y persistentes. En cualquier caso y en este primer periodo de formación también puede dar algunas -pocas- en el sureste peninsular.

Imagen infrarroja simulada por el modelo determinista del Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio (ECMWF) para las 12 UTC del sábado día 6. Puede verse como la nubosidad desarrollada por la dana afecta a Baleares y roza el litoral del Sureste. Mientras las lluvias en Baleares parecen aseguradas, es difícil saber cuánto pueden afectar al Sureste ya que ello puede depender de ligeras variaciones en la ubicación de la dana. En cualquier caso serían poco significativas y de una forma u otra no durarían más allá del sábado (debe tenerse en cuenta que las imágenes infrarrojas simuladas es una pura representación en radiancias de los cálculos del modelo en cuanto a la nubosidad prevista y tienen la misma fiabilidad)


Pero esta dana no parece que vaya a ser de paso rápido como otras. Los modelos indican que se quedará varios días afectando al Mediterráneo occidental y que la ubicación de su centro oscilará poco y siempre entre el sur de Baleares y norte de Argelia y Túnez. Pues bien, en esa situación casi estacionaria puede crear las condiciones para que se genere en su seno y en niveles bajos una borrasca de no grandes dimensiones pero relativamente profunda que daría lugar a lluvias abundantes, pero sobre todo a fuertes vientos y temporal en el mar. A partir de una velocidad determinada de esos vientos podría ser categorizada como “medicán”, un tipo de circulación ciclónica mediterránea muy relacionada tanto por sus características de formación como por sus vientos asociados con los ciclones tropicales o subtropicales del Atlántico. Afectaría fundamentalmente a Baleares y zonas marítimas cercanas y es posible que diera lugar también a algunos vientos fuertes en alguna zona de nuestro litoral mediterráneo. 

Imagen infrarroja simulada (ECMWF) para el martes 9 de noviembre a las 06 UTC. El modelo desarrolla entre Baleares y Argelia una espiral nubosa que denota una circulación ciclónica y que podría llegar a ser un medicán. Algunas zonas mediterráneas pueden verse afectadas por fuertes vientos y, salvo en Baleares, las lluvias estarán ausentes de nuestras zonas. Pero es una predicción a cinco días del comportamiento de una dana y hay que tomarla con muchas reservas. 

En una fase posterior, quizás ya hacia mediados de la próxima semana, la dana desarrollaría al norte de su centro y en niveles bajos un posible “río” que, tras un relativamente largo recorrido por el Mediterráneo, podría traer lluvias al litoral mediterráneo y zonas cercanas. Podrían ser persistentes allí donde fuera enfocando esa especie de "manguera", que es a lo que a veces se asemejan estos “ríos” húmedos. Pero es algo que todavía no puede establecerse con una cierta fiabilidad.

Imagen IR simulada para las 12 UTC del jueves 13 de noviembre. Según el modelo del Centro Europeo, la circulación que rodea a la dana daría lugar a esa larga estructura nubosa que se extiende desde Sicilia hasta Baleares y las costas peninsulares. Esa estructura podría albergar un pequeño río atmosférico mediterráneo que provocaría lluvias en Baleares  y a aquellas zonas mediterráneas a las que fuera enfocando esa especie de "manguera". Pero, insisto es solo una simulación a siete días del desarrollo de una dana...y en el Mediterráneo.


Poco puede avanzarse sobre el comportamiento de esta dana más allá de seis o siete días sabiendo cómo pequeños cambios en su ubicación (difíciles de manejar correctamente por los modelos) pueden dar lugar a cambios importantes en la aparición -o no- de las lluvias y en su distribución. En cualquier caso se trata de una situación muy interesante desde el punto de vista meteorológico pero, más allá de eso, de una oportunidad para que de un modo u otro pudieran las lluvias necesarias a algunas zonas mediterráneas y esperando que en Baleares -donde pueden ser muy copiosas- no lleguen a originar daños. No es la situación ideal que sería deseable pero vamos a ver lo que da de sí.


Precipitación acumulada prevista por el modelo determinista del Centro Europeo hasta el próximo jueves. La realidad podría ser muy distinta pero da, hoy por hoy, una idea de lo que cabría esperar en líneas generales, de esta dana.

 Y esperemos que, a no mucho tardar -y si no hay forma de que llegue un temporal atlántico clásico- otra dana se estacione hacia el golfo de Cádiz y se mueva hacia Alborán para llevar el agua a las zonas más necesitadas. 


1 de noviembre de 2021

Tras el paso del "río"

Mientras el flujo de aire muy húmedo procedente del Atlántico, que se ha identificado como un río atmosférico y que ha afectado a la Península durante los dos últimos días, se aleja y debilita, me parece útil compartir algunas consideraciones y reflexiones personales sobre esta situación. 


A mediodía de hoy, 1 de noviembre, y coincidiendo con el paso de un frente frío que recorre la Península, se debilita y aleja el río atmosférico que nos ha afectado en los últimos días. Así lo refleja esta imagen del contenido total de agua precipitable obtenida a las 11 UTC por el CIMMS

Lo primero a tener en cuenta es que la presencia de altos contenidos de humedad en la atmósfera es una condición necesaria pero no suficiente para las lluvias copiosas. Debe existir también un mecanismo de ascenso para que las nubes sean suficientemente densas y generen precipitaciones significativas. Esos ascensos pueden provenir de la propia dinámica del flujo de aire húmedo, con sus pequeñas ondas embebidas que provocan ascensos y descensos del aire, o bien por el choque del flujo con obstáculos montañosos que fuerce y mantenga el ascenso sobre una misma zona. Este segundo mecanismo es el responsable de las muy importantes precipitaciones en las áreas de barlovento de las sierras de Grazalema, Villuercas, montes de Toledo y mitad occidental del Sistema Central mientras que a su sotavento han sido mucho menores. Además, los ascensos o descensos dinámicos -que pueden a su vez actuar junto a los anteriores y modularlos en uno u otro sentido-  son los inductores de las precipitaciones repartidas más aleatoriamente en ubicación e intensidad en las zonas más llanas, donde los obstáculos orográficos no son determinantes.  

Por otra parte hay que tener en cuenta que la zona central del río atmosférico, donde se encuentra buena parte de la humedad transportada, no tiene una gran anchura, -en el caso que nos ha afectado quizás unos 150 o 200 km- por lo que algunos pequeños desplazamientos de su ubicación en latitud hace que varíen con rapidez las áreas específicas afectadas, siendo probablemente ésta una de las principales causas de error en la predicción “fina” de estas situaciones. 

Pues bien, quizás estos planteamientos previos nos pueden ayudar a comprender mejor las causas de las -al menos para mí- dos sorpresas que esta situación nos ha dado. La primera es la llegada de estas precipitaciones al propio golfo de Valencia e incluso hasta Baleares, donde en algunos puntos se han recogido valores cercanos a los 30 mm. Como es bien conocido las situaciones de poniente no suelen traer lluvias a estas zonas dado que el descenso del aire hacia el mar desde la meseta facilita mucho más los movimientos descendentes que los ascendentes favoreciendo así su aumento de temperatura y desecación. Pues bien, en esta situación de río atmosférico la saturación de la columna de aire que llegaba era tan grande y continuada que, aún habiéndose secado algo en su descenso en su parte inferior, era capaz de restaurar las precipitaciones acabado aquel y discurriendo ya sobre el mar.

La segunda sorpresa, menos agradable que la anterior, es la de las escasas precipitaciones registradas en Andalucía excepto en su zona norte de Sierra Morena donde sí ha habido algunas significativas. Creo que la explicación está en la ubicación del núcleo del río atmosférico. Durante los días previos los modelos oscilaban en localizarlo entre el centro y el sur peninsular. Poco a poco lo fueron ubicando entre la mitad sur de la zona centro y el norte de Andalucía. Y por allí discurrió fundamentalmente dejando buena parte de la comunidad andaluza con precipitaciones débiles, o incluso nulas a sotavento de las grandes zonas montañosas como ha ocurrido en las provincias de Granada y de Almería.

Estas son unas conclusiones rápidas y provisionales sobre este episodio y pueden ser incorrectas o incompletas. Mi intención al exponerlas es simplemente facilitar un intercambio de impresiones con los lectores de modo que podamos aprender más sobre el comportamiento de los ríos atmosféricos atlánticos en nuestro entorno geográfico.  


2 de septiembre de 2021

Esta vez sí es una dana

En mi última entrada del blog comentaba cómo las torrenciales lluvias acaecidas hace unos días en Benicassim o Sagunt no estaban provocadas por una dana sino por una serie de procesos a mesoescala junto con la presencia de un aire muy húmedo. Y la finalizaba refiriéndome a la atención que había que prestar al inminente cambio en la situación atmosférica. Ese cambio se materializó ya desde la noche del martes con la aproximación progresiva de una dana a la Península provocando intensas granizadas y algunas lluvias torrenciales. Ayer miércoles  esas lluvias se intensificaron y extendieron afectando a amplias zonas de la Península con intensidades muy altas -y a veces también cantidades- que provocaron un buen número de inundaciones relámpago y grandes daños materiales. 

Topografía de 500 hPa del 1 de septiembre a las 12 UTC. El núcleo de la dana aparece sobre Lisboa mientras que su zona difluente delantera (o zona de advección de vorticidad ciclónica) genera fuertes ascensos del aire cálido y húmedo

Por tanto, y a diferencia del primer episodio de lluvias mediterráneas, esta vez sí ha sido la circulación del viento asociada a la dana la que ha actuado como mecanismo de disparo para lograr que la inestabilidad se materializara en rápidos y muy potentes ascensos del aire cálido y húmedo con el desarrollo de potentes cumulonimbos y agrupaciones de ellos.

Imagen del canal visible de AEMET de primeras horas de la tarde. La circulación de niveles altos provoca ya fuertes ascensos y la aparición de potentes estructuras convectivas.

Imagen de reflectividad radar correspondiente a la imagen anterior de satélite. Se aprecian núcleos de alta reflectividad asociados a precipitaciones muy intensas. El  potente núcleo delantero en forma de coma es el que provocó inundaciones relámpago en varios pueblos al sur de Toledo y en la propia capital. Además de la alta intensidad, el lento desplazamiento del núcleo daba lugar a mayores acumulaciones de precipitación.

Es verdad que la presencia de estas danas al final del verano o comienzos del otoño climatológico son relativamente normales pero, a mi juicio, no lo es la aparición de forma tan extensa de tan altas intensidades y cantidades de precipitación, de modo que, una vez más, cuántas veces ya, vuelven a batirse varios récords en las redes de observación. 

A mi juicio, y tal como ocurrió con la borrasca Filomena, todo ello no puede explicarse sino por la participación muy activa en estos fenómenos de aire subtropical relativamente cálido y con altos contenidos de humedad. Si se comprueba que es así y todo parece indicarlo: ¿la presencia ya reiterativa de esta masa responde a la pura variabilidad atmosférica o es una muestra del calentamiento global? Por varias razones que ya he expuesto en distintas entradas de este blog, me inclino por esta última opción. En cualquier caso, más allá de opiniones personales con poco valor, cabe insistir en la necesidad de la realización de estudios sistemáticos rápidos, de todas estas situaciones adversas y que contemplen también, hasta donde ello sea posible,  su conexión -mayor, menor o nula- con el calentamiento global con la consiguiente comunicación a la sociedad de los resultados obtenidos.

31 de agosto de 2021

Lluvias torrenciales en la Comunidad Valenciana....¿dónde está la dana?

Con frecuencia los meteorólogos hemos hecho notar que no todas las situaciones de dana suponen la aparición de lluvias torrenciales en el área mediterránea ni, por el contrario, todas las lluvias torrenciales aparecen en presencia de danas. Un buen ejemplo de esto último son los diluvios que estos pasados días han dado lugar a altísimos registros de lluvia -que puntualmente han alcanzado los 200 mm en muy poco tiempo- en poblaciones de la Comunidad Valenciana como Benicassim o Sagunto.

Cuando se observan los mapas de niveles medios de la atmósfera en estos días no aparece ninguna dana sino una borrasca situada al oeste/noroeste de la Península Ibérica que fuerza sobre ésta un débil a moderado flujo de Poniente. En superficie las circulaciones de viento han sido muy débiles si bien en algunas zonas mediterráneas aparecía alguna no muy marcada ni muy extensa circulación de levantes, algo típico en estas configuraciones sinópticas cuando un anticiclón se estaciona sobre las Islas Británicas. En resumen, nada que desde el punto de vista dinámico pudiera hacer pensar en algo más que, como mucho, algunos chubascos de poca importancia en el área mediterránea. 

Topografía de 500 hPa de las 00 UTC del 29 de agosto elaborada por el Centro Europeo, muy pocas horas antes de las fuertes precipitaciones sobre Benicassim. Como se ve no existe ninguna dana afectando al área mediterránea y la circulación sobre la zona no favorece los ascensos verticales aunque habría que investigar si llegó a existir una pequeña "colaboración" del extremo sur de la borrasca centroeuropea. En superficie no había prácticamente gradiente de presión aunque como suele ser frecuente en estas situaciones existía en algunas zonas del Mediterráneo una débil circulación de viento de levante.

La misma topografía para 24 horas después. La situación es muy parecida a la anterior y nada proclive a generar ascensos significativos del aire en el área mediterránea

Sin embargo, si la dinámica era poco o nada propicia para la generación de lluvias intensas, la termodinámica de la zona mediterránea sí lo era…siempre que recibiera una pequeña ayuda. Los sondeos, tanto observados como previstos por los modelos numéricos, mostraban una estructura vertical muy inestable con aire cálido y sobre todo muy húmedo en las capas bajas y unas capas medias y altas también con humedad y temperaturas algo frías, correspondientes al aire atlántico subtropical que la borrasca situada al oeste peninsular estaba impulsando sobre la zona aunque no cabe descartar alguna contribución de aire centroeuropeo. Un perfil vertical que, con la ayuda de un pequeño empuje ascensional, podía dar lugar a las precipitaciones que posteriormente se registrarían.

Esta magnífica imagen obtenida por el meteorólogo y fotógrafo José Antonio Quirantes obtenida  la tarde del 29 desde la provincia de Cuenca muestra con la profunda simetría del cumulonimbo que incluso en el interior peninsular la "termodinámica", con sus ascensos verticales, predominaba clarísimamente sobre cualquier intento de organización proveniente de la dinámica de niveles altos. 

....como también lo muestra esta otra de autor desconocido que ha circulado por las redes y obtenida en vuelo entre Valencia e Ibiza

Pues bien, en situaciones de dana, y sobre todo cuando la zona delantera de ésta se encuentra sobre el área mediterránea, son las características del flujo de viento que la rodea a niveles medios-altos (podríamos hablar técnicamente de advección de vorticidad o, desde otro enfoque, de difluencia) lo que fuerza el ascenso vertical del aire de las capas bajas generando las grandes masas nubosas que dan lugar a los diluvios…Pero en este caso, esa dana no existía… ¿entonces?

Entonces, el empuje tiene que venir de otras zonas y lo hace desde la superficie o capas muy próximas. Tal como ya han apuntado algunos meteorólogos expertos en temas mediterráneos basta la confluencia de algunas brisas de tierra con el débil flujo de levante durante la noche o madrugada, o la confluencia de pequeñas circulaciones aéreas sobre el mar o incluso la incidencia de un débil flujo de levante sobre las montañas cercanas a la costa, para que la atmósfera reciba ese pequeño empujón que la lleve a liberar esa gran inestabilidad que se observa en los sondeos. Y lógicamente ello desemboque en los vigorosos ascensos que se traducen en el desarrollo de grandes cumulonimbos, o incluso algún sistema convectivo, con sus torrenciales lluvias asociadas. En cualquier caso, y como ha ocurrido en esta situación, son desarrollos nubosos de relativa pequeña extensión espacial de forma distinta a las situaciones de danas donde las zonas de ascensos suelen ser bastante más extensas. 

En esta imagen de Meteosat obtenida a primeras horas de la mañana del día 29 puede verse la pequeña extensión de la zona tormentosa cuyo extremo afectó a Benicassim dando lugar a precipitaciones de unos 150 mm en muy poco tiempo. Este tipo de estructuras se desarrollan preferentemente sobre el mar donde por la noche las condiciones para liberar la inestabilidad suelen ser más favorables y penetran poco en tierra, pero cuando lo hacen muestran su grandísima eficiencia en precipitación.

Esta otra imagen del canal infrarrojo de Meteosat corresponde a la madrugada del día 30. La estructura convectiva es mayor y más estructurada que en el caso anterior y quizás se trate de un pequeño sistema convectivo. El "roce" con la zona de Sagunto es muy pequeño y duró poco tiempo pero suficiente para dejar valores de hasta 200 mm. 

Durante años la ocurrencia de estas lluvias sin una clara causa dinámica que las pudiera justificar constituía un quebradero de cabeza para los meteorólogos. Fueron las observaciones y sobre todo los estudios a mesoescala (una escala de mayor resolución espacial y temporal que la escala denominada “sinóptica”) lo que permitió comprender mejor estas situaciones que también durante mucho tiempo fueron deficientemente manejadas por los modelos numéricos de predicción. Afortunadamente, y aunque aún queda espacio de mejora, su cada vez mejor representación de las evoluciones atmosféricas y su aumento de resolución, nos anticipan ya la posible ocurrencia de situaciones sobre las que los meteorólogos deben estar atentos y vigilar muy de cerca. 

¿Tiene algo que ver el calentamiento global? Imposible saberlo sin desarrollar estudios de atribución. En principio son situaciones típicas de final de verano, sobre todo cuando en niveles medios y altos empiezan a notarse los primeros “alientos” del aire atlántico o centroeuropeo. ¿Tienen estas masas o la de niveles bajos un mayor contenido energético y una mayor eficiencia de precipitación a causa del calentamiento? Sería muy importante estudiarlo a la vista de las grandes cantidades de lluvia registradas y la importancia de algunos fenómenos asociados como fuertes vientos locales o intensas granizadas. En cualquier caso no es un fenómeno único sino la reiteración de episodios que muestran la presencia de una gran cantidad de energía en la atmósfera, la pista que debe seguirse en una investigación cada vez más necesaria de potenciar en España sobre los efectos del calentamiento global en nuestras zonas.

Mañana, 1 de septiembre, la situación meteorológica cambia sustancialmente sobre la Península y la atmósfera se muestra bastante inestable y con mucho contenido de humedad. Conviene estar, una vez más, muy al tanto.  

NOTA: Quiero subrayar, y agradecer, a mis colegas Paco Martín León (RAM) y José Ángel Núñez (AEMET en la Comunidad Valenciana) la excelente cobertura que han dado a esta situación con interesantes datos y análisis así como sus contribuciones personales.

15 de agosto de 2021

Otra "remontada de agosto"... pero distinta

Es bastante frecuente que el tiempo de agosto se vea algunos días influenciado por la llegada a la Península de aire tropical/subtropical con presencia de polvo en suspensión y la aparición de algunas tormentas en el área mediterránea. En las imágenes de los canales de vapor de agua e infrarrojo de Meteosat se suele visualizar por una banda de nubes medias y altas que arrancan al menos desde el Sahel y a través del Sahara alcanzan nuestras latitudes, razón por la que en algún momento me referí a estas situaciones como "remontadas de agosto". Es un fenómeno que, aunque a veces no bien manejado por los modelos numéricos de predicción, era ya bien conocido por veteranos y expertos meteorólogos como Inocencio Font o Alberto Linés. 

En la situación que nos afecta estos días, y aunque se hace necesario un cuidadoso análisis, también se está produciendo una "remontada" tropical/subtropical pero de una forma distinta. Tal como yo lo veo, la anómala presencia de una potente dorsal o anticiclón sobre gran parte del noroeste de África y mitad sur de la Península Ibérica da lugar a que la masa tropical haga un recorrido desde el interior del Sahara hacia el oeste alcanzando el Atlántico y uniéndose allí a un flujo del SW en niveles medios y altos. Esa trayectoria -y esa posible conjunción de masas- explicaría la aparición en los sondeos efectuados en la Península de una capa húmeda a niveles medios sobre otra muy cálida y cargada de polvo a niveles bajos. 

De acuerdo con este mapa de retrotrayectorias, el aire que llega a la Península a distintos niveles, procede del Sahara llevando luego a cabo un largo recorrido por el Atlántico subtropical.

El flujo del SW llega a la Península cargado de polvo en capas bajas y de humedad en capas medias.

Si bien la capa de niveles bajos-medios, de clara procedencia sahariana, es un ingrediente básico de la gran ola de calor que nos está afectando, es la humedad de niveles medios la que está dando lugar a la aparición de algunas tormentas y de fenómenos tales como los reventones cálidos de los que tanto se está comentando. También ese flujo del SW con la estructura vertical que presentan los sondeos es muy adecuado para la aparición de ondas de gravedad cuya rotura o evolución origina a su vez ascensos bruscos de temperatura. Unos y otros son fenómenos denominados "diabáticos" y son tenidos cada vez más en cuenta como responsables de los "picos" de temperaturas extremas a nivel local en el marco de una ola de calor más general.

Por tanto estamos ante una nueva “remontada” de agosto pero muy modificada esta vez por la curiosa presencia de esa dorsal africana sobre Marruecos y Argelia. ¿Variabilidad natural o un cambio más permanente en la dinámica tropical/subtropical? Una vez más, hay mucho a investigar. Y es urgente. 

18 de julio de 2021

Inundaciones en Alemania: ¿Fueron útiles los avisos?

En la apresurada búsqueda de responsabilidades en relación con las terribles inundaciones en Alemania, se han hecho por parte de algunos políticos declaraciones en las que, sin ningún género de dudas, atribuyen el desastre al calentamiento global. Tiempo habrá para que los estudios de atribución nos digan con cuánta más probabilidad pueden haberse dado estas lluvias en el contexto de este calentamiento, pero creo que ahora es momento de buscar algunas causas más próximas que han conducido a un agravamiento del impacto en la población.


                                                          (Harald Tittel)

A la espera de análisis más sosegados y hasta donde he podido leer en algunos periódicos europeos (aquí otro ejemplo), parece haber un amplio consenso en que las predicciones de lluvia fueron bastante correctas e incluso se llegó a emitir a principios de semana un aviso de crecida de los ríos en las zonas afectadas por el sistema europeo de información sobre inundaciones (EFAS) pero que, así como en Bélgica si se ordenaron evacuaciones preventivas en las zonas que iban a ser afectadas, las autoridades locales alemanas no llegaron a calibrar la magnitud del problema o no actuaron con la debida diligencia. En este punto es muy interesante la lectura del artículo de Jeff da Costa un experto en prevención de desastres naturales publicado en The Conversation que vivió el drama en primera persona, que atestigua como las evacuaciones se ordenaron cuando el agua ya había entrado en las casas y que señala las dificultades que deben resolverse para que los avisos resulten útiles y eficaces. 

Todo ello incide en algo de lo que me he ocupado con frecuencia en este blog: la necesidad de un replanteamiento del sistema de avisos de fenómenos adversos de modo que se base en los impactos que cabe esperar en la población y que asegure una difusión rápida y eficaz hacia la población potencialmente afectada. En concreto: textos de fácil comprensión que especifiquen qué puede suceder, cuándo y dónde, como puede afectar en cuestiones básicas a los afectados y qué medidas se recomiendan por parte de las autoridades. Y todo ello actualizado y distribuido con frecuencia por los teléfonos móviles en las zonas que pueden ser afectadas, además de por las redes sociales, radio y TV. Y tras cada episodio, un análisis cuidadoso de qué información se recibió, como se interpretó y cuál fue su utilidad. Creo que es la única manera de que cada vez sean menos frecuentes esas imágenes de personas afectadas que aseguran no haber recibido (o no interpretado correctamente) los avisos que hayan podido emitirse.

Naturalmente que no ignoro las dificultades de coordinación o de reorganización que ello implicaría entre organismos estatales, regionales y locales, y más aún en España donde hasta para luchar contra una pandemia es realmente difícil lograr entendimientos y acuerdos. Pero es necesario actuar antes que lamentar víctimas y daños en un entorno en que, o cada vez aparecen más fenómenos atmosféricos de gran intensidad, o bien nuestra vulnerabilidad a ellos es cada vez mayor.