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14 de mayo de 2012

¿Satélites en peligro?


A la confirmación por parte de la Agencia Espacial Europea (ESA) de la pérdida del satélite Envisat tras sobrepasar su límite teórico de vida pero antes de poder ser reemplazado por los nuevos satélites Sentinel, se han sumado algunas noticias procedentes de Norteamérica que alertan de ciertos peligros sobre la continuidad de sus programas de satélites meteorológicos ambientales debidos, al menos parcialmente, a las restricciones económicas. Así, una nota informativa de las Academias Nacionales de Estados Unidos hace referencia a un informe de su Consejo Nacional de Investigación en el que se muestra una marcada preocupación por la posible reducción  de los satélites de observación de la Tierra ya que, de no llevarse a cabo una serie de correcciones, para el 2020 se podría haber perdido gran parte de la actual capacidad de observación. Por su parte una nota aparecida en "Nature" muestra que en Canadá crece también la preocupación por la reducción o incluso la supresión de su programa Radarsat de observación de la Tierra. Hasta el momento no ha circulado ninguna noticia sobre el impacto que podría tener las fuertes medidas de ajuste económico sobre los programas europeos de este tipo de satélites pero a la vista de las noticias que llegan de América no se puede ocultar cierta preocupación por si también pudieran verse afectados.

El tema es preocupante porque estos satélites son fuentes prácticamente irremplazables de información para el conocimiento del estado del planeta y de su evolución.  A través de sus datos hemos podido conocer las evoluciones de las coberturas de hielo en el Ártico y en Groenlandia, la evolución de distintas corrientes marinas o del fitoplancton, de los gases de efecto invernadero o de la vegetación de los grandes bosques y selvas, sólo por citar algunos ejemplos. La falta o la escasez de este tipo de datos en un momento tan crucial de la evolución del clima con todos sus impactos asociados, podría equipararse a la falta de medios de diagnóstico en la vigilancia de la evolución de un paciente con un pronóstico reservado… con el agravante de que en ese paciente estamos todos  nosotros.

Recreación de un conjunto de satelites Meteosat de tercera generación (una  unidad de toma de imágenes  y otra de obtención de sondeos (Imagen de Space Fellowships)

En el conjunto de estos satélites de observación ambiental se engloban también los más específicamente meteorológicos tales como los Meteosat de segunda generación actualmente operativos, los de la ambiciosa tercera generación que podría empezar a operar si todo va bien hacia el año 2020 o el programa Metop de satélites polares que ha empezado a operar hace  pocos años. La disponibilidad de los datos de todos ellos son cruciales, no sólo para la vigilancia de los fenómenos meteorológicos adversos, sino también para asegurar la calidad de las predicciones ofrecidas por los modelos numéricos de predicción. Son sus datos los que permiten en buena medida obtener un análisis de partida de alta calidad, algo que influye de manera notabilísima en  que las evoluciones calculadas por los modelos se ajusten mucho más a la realidad. Tan importante es su contribución que una disminución sustancial de sus datos  podría hacer retroceder algunos años el nivel de calidad de las predicciones meteorológicas.


Esperemos que las llamadas de atención de los científicos surjan efecto en Norteamérica y que, por otra parte, la difícil situación económica europea tenga el menor impacto posible en los programas de la Agencia Espacial Europea (ESA) – de la que España es el quinto país contribuyente- y de la Sociedad Europea de Satélites Meteorológicos (Eumetsat) de la que nuestro país es también el quinto contribuyente a través  de la Agencia Estatal de Meteorología.

1 comentario:

  1. No lo entiendo, de verdad, pero esto en qué cabeza cabe?
    No se puede prescindir de algo así, estamos locos o qué?

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