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17 de mayo de 2012

¿Podemos contar mejor el cambio climático?


Los próximos días 5 y 6 de junio se van a celebrar en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid unas Jornadas Científicas bajo el sugestivo título de “Los cambios climáticos bruscos. Ciencia y Comunicación”. Mientras espero con mucho interés sus conclusiones quiero hacer algunas reflexiones a partir de mi experiencia de varios años en la comunicación del aspecto científico de este tema.

Ante todo hay que partir de la base de que la sociedad española no tiene un conocimiento adecuado del cambio climático. Ello queda reflejado en este resumen de algunas de las conclusiones a las que llega el “Informe sobre la sociedad y el cambio climático” realizado por la Fundación Mapfre en el año 2009:

“Prácticamente 7 de cada 10 ciudadanos son capaces de identificar el vector causal más importante: la emisión de gases de efecto invernadero, señalada por el 69,7% No obstante, 4 de cada 10 personas aún tienen dudas acerca de cuáles son sus verdaderas causas. Todavía se mantienen creencias científicamente erróneas que “conviven” con las correctas: el 67,1% achaca el Cambio Climático al agujero en la capa de ozono y el 53,6% a la lluvia ácida. Muchos encuestados, lo ven como un fenómeno lejano, cuyos efectos más graves se verán principalmente a largo plazo (54,3%), perjudicando especialmente a las generaciones futuras (73,8%), más que a los presentes.. Sólo un 22,1% de los encuestados elige la explicación científicamente correcta al efecto invernadero”

Aunque ha transcurrido ya algún tiempo desde la realización de este informe no parece que la situación en España haya mejorado claramente en este aspecto si bien desconozco la existencia de algún estudio serio posterior al citado. En cualquier caso, ¿cuál es la razón básica de ese deficiente conocimiento? 


Desde mi punto de vista se trata no tanto de un problema científico sino de un problema de comunicación científica. Creo que los científicos están haciendo bien su trabajo. El avance, tanto en la comprensión del proceso físico como en las proyecciones de la evolución del clima en los próximos decenios, es intenso, significativo y cada vez más ajustado.  Hay una serie de conclusiones que están ya muy claras, otras sobre las que todavía existen dudas y algunas más que todavía necesitan una mayor investigación. En cualquier caso, los investigadores  expresan todo ello en lenguaje científico, como es su obligación hacer. Y este lenguaje científico incluye frecuentemente términos de probabilidad como no podría ser de otra manera. Esas conclusiones, expresadas así, constituyen la mayor verdad que la ciencia puede ofrecer y de ellas hay que partir.

Lo que queda a continuación es cómo contar esas conclusiones para que sean adecuadamente comprendidas por la sociedad e incorporadas a su “día a día”. Aquí es donde comienza el reto de la comunicación. Este reto no puede ser abordado solamente por los científicos porque ellos no son divulgadores; ni sólo por los  divulgadores  porque el tema  es complejo y necesita una sólida base para su adecuada transmisión. Desde mi punto de vista, esta base tienen que aportarla no sólo los científicos sino también los expertos en ciencias sociales.

 Mi planteamiento por tanto es similar al que ya expuse en alguna entrada anterior de este blog cuando me refería a la comunicación de las predicciones probabilistas: es necesario un trabajo cooperativo de científicos, expertos en ciencias sociales y comunicadores-divulgadores. Consistiría en establecer las formas más adecuadas de comunicación de modo que la comprensión del  tema sea adecuada y efectiva y pueda llegar al público en un formato comprensible, atrayente y cercano a sus intereses y a su vida diaria. A partir de ahí deberían establecerse acuerdos y compromisos entre unos y otros para respetar esos criterios y para adecuarlos y mejorarlos de acuerdo con la experiencia adquirida y los nuevos resultados científicos.

Sin embargo ello serviría de poco si en la práctica no se mantuviera una comunicación  seria y continuada, mas allá de noticias aisladas y desconectadas entre sí que llegan al público coincidiendo con algún fenómeno meteorológico violento o alguna polémica más o menos intencionada sobre el tema. Es necesario  mantener una “historia” viva, integral y coherente del cambio climático y de todas sus implicaciones e impactos. Debe explicarse lo que está claro y lo que no lo está y porqué. Hay que establecer relaciones entre causas y efectos de modo que, todo lo aparentemente disperso, acabe constituyendo una "historia" única con todos sus matices. Lógicamente, esa historia habrá que actualizarla periódicamente en la medida en que surgen nuevas conclusiones, hallazgos o modificaciones. Y por supuesto, como ya apuntaba antes, contarla también de una forma sencilla, atractiva y cercana a los intereses sociales. 

Sería por tanto necesario que alguna institución pública o privada mantuviera activo de forma permanente un grupo interdisciplinar integrado por climatólogos, naturalistas, ambientalistas, ingenieros, sociólogos y comunicadores que fueran capaces de ir escribiendo, actualizando y contando esa “historia”. Y de un medio, o medios de comunicación social, dispuesto a ser vehículo de ese importante servicio público a la sociedad española. Si no es así me temo que esa sociedad se seguirá sintiendo más bien perdida y desmotivada sobre una cuestión de importancia vital para todos.

1 comentario:

  1. Personalmente creo que ese equipo multidisciplinar del que hablas( que me parece ideal), debería tener varios espacios tanto en la televisión PÚBLICA, como en la radio PÚBLICA. Y aparte, lo suyo sería que se animasen a dar el salto a las redes sociales y tuvieran su propio canal de YouTube donde colgar sus documentales, su propio FaceBook para darse a conocer e ir avanzando noticias, estudios, enlaces y material interesante. Y por último una buena web donde puedan tener alojado todo este contenido.
    Mi opinión sólo.

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