27 de junio de 2014

Cambio climático: recapitulando

En un tema como el del cambio climático en el que las noticias se suceden con rapidez y que además está tan sujeto a controversias y distintas interpretaciones, se hace necesario "parar" de vez en cuando para intentar no perder el hilo argumental y tratar de encontrar la coherencia -o no- que subyace en todo ello. Comparto a continuación el "hilo" que yo voy encontrando sabiendo que no está completo y que otras personas pueden encontrar otro distinto.

Tomamos el comienzo de ese "hilo" en el desconcierto y polémica de los años 2012 y sobre todo 2013 sobre la pausa, o al menos un cierto debilitamiento,  en el proceso de aumento continuado de las temperaturas terrestres durante gran parte del siglo XXI y al que me referí en esta entrada del blog. De forma casi inmediata surgieron al menos tres líneas de argumentación para justificar este supuesto "parón" en el proceso de calentamiento global. 

La primera  línea apuntaba a problemas con la cobertura de los datos utilizados sobre todo de regiones polares y en África o bien a una deficiente gestión de los mismos en relación con la representatividad de unos y otros. Todo ello está muy bien descrito y argumentado en este artículo del Quarterly Journal de febrero de este año.

La segunda atribuye esa pausa, por una parte a una disminución del forzamiento radiativo debido a un ciclo solar muy débil -el más débil de la última centuria- y a la mayor actividad volcánica, y por otra a la variabilidad natural y en este caso en concreto a la prevalencia de la fase fría de la Oscilación Decadal del Pacífico; todo ello queda bien descrito en esta nota de Nature. En cualquier caso, si ello fuera así, los signos crecientes de aparición de un nuevo episodio de El Niño podría dar lugar a un nuevo remonte en la tendencia de evolución de la temperatura global que podría llevar a que 2014 fuera el año más cálido desde que hay registros y algo parece moverse en ese sentido ya que los últimos meses de abril y mayo han batido sus propios récords de acuerdo con las últimas estimaciones de NOAA.

Por fin, la tercera, mucho mas globalizadora e integradora, nos recordaba que el proceso de calentamiento global no se refleja solo en la subida de temperaturas sino en otros procesos como la fusión de los hielos y sobre todo el aumento del nivel del mar y que este aumento debe ser considerado cada vez más como el mejor indicador dado que, si el océano se calienta en cualquiera de sus niveles, se expansiona y aumenta de nivel y a ese aumento de nivel también contribuye la fusión del hielo. Han sido varios los investigadores que apuntan en esa línea y ello se refleja en este artículo reciente de The Guardian. Naturalmente ante este "nuevo" enfoque han surgido como era de esperar algunas críticas de los sectores negacionistas. En cualquier caso esa subida continuada del nivel del mar se constata no sólo por las medidas de satélites y mareógrafos sino de forma mucho más cercana y sensible por las percepciones de los habitantes de muchas islas del Pacífico que ven con desesperación como de seguir el ritmo actual sus actuales hábitats desaparecerán en el plazo de pocos decenios.

Mapa del nivel del mar en el año 2012 comparado con la media 1993-2012; las zonas azules indican valores por encima de esa media (Fuente 2012 State of Climate/NOAA)

También las investigaciones sobre la fusión de los hielos han producido noticias durante los últimos meses. Por lo que respecta a la Antártida se ha constatado el creciente proceso de fusión de varios glaciares de su zona occidental en un proceso que parece imparable. Si bien esta zona occidental se ha considerado siempre mas inestable que la oriental otras investigaciones sugieren que ésta última puede ser más frágil y vulnerable al calentamiento del mar de lo que hasta ahora parecía. Si nos movemos ahora al hemisferio norte algunas investigaciones constatan también una mayor vulnerabilidad de los glaciares de Groenlandia con el cual algunos procesos de fusión  de esta zona podrían ser más rápidos de lo que se suponía. También las recientes avalanchas en la zona del Everest que han provocado bastantes víctimas han suscitado bastante preocupación y existen indicios de que pueden estar relacionadas -como otras muchas situaciones ambientales adversas en el Nepal con un mayor ritmo de fusión de los glaciares.

Otra línea de trabajo es la que investiga hasta que punto distintas situaciones meteorológicas de carácter adverso pueden ser atribuidas al calentamiento por la acción antropogénica. Como era de esperar los dos últimos inviernos vividos en Gran Bretaña han reforzado allí esta línea de trabajo y en un novedoso experimento llevado a cabo con el concurso de varios miles de ordenadores particulares que han querido participar en el mismo se concluye que estas situaciones de continuadas lluvias intensas y vientos fuertes hubieran sido mucho menos probables sin ese calentamiento. 

También sigue la polémica suscitada por la hipótesis  -a mi juicio bien fundada- de que un Ártico más cálido daría lugar a una corriente en chorro más ondulada y por tanto más proclive a generar más fenómenos adversos. Esta consecuencia, que está clara a nivel conceptual, se ha demostrado ahora en este artículo de Nature Climate Change recientemente publicado 

Desde el punto de vista de las acciones políticas quizás lo más relevante de los últimos meses sea la decisión de la administración Obama por reforzar las medidas de lucha contra el cambio climático y abanderar de algún modo un movimiento internacional en este sentido. Es seguro que en esta decisión intervienen muchas razones tanto políticas como económicas y ambientales pero bienvenida sea en cualquier caso. En este contexto ha resultado muy llamativo -y ya me referí a ello en otra entrada- la reunión del presidente Obama con algunos "hombres del tiempo" estadounidenses pidiendo su ayuda para una mejor divulgación del proceso del calentamiento y de sus efectos. Esta acción tiene lugar en un momento en que los datos demuestran un descenso del interés mundial por estos temas ligado seguramente a un deficiente tratamiento informativo de todo ello. Y en este contexto surge también el nuevo informe de Nicholas Stern advirtiendo que las pérdidas producidas por el cambio climático serán mayores que las previstas por las limitaciones de los actuales modelos económicos.

En fin, a la vista de lo ocurrido durante los últimos meses -y que acabo de repasar someramente- mi conclusión es que las investigaciones en curso siguen constatando el proceso de calentamiento y que emerge cada vez con más fuerza el criterio de considerar el aumento del nivel de los océanos como el indicador más fiable y estable de este proceso. Junto a ello se observa un cierto aumento de la concienciación política pero lastrada por el descenso del interés y por tanto de las reividicaciones de buena parte del interés mundial. Se impone por tanto un replanteamiento profundo de la estrategia de comunicación de un proceso en el que la inmensa mayoría de los científicos coinciden como mínimo en sus planteamientos básicos y que muestra evidencias claras y sensibles de su actividad.

26 de junio de 2014

Saludando a Whatoweather

Ayer, 25 de junio, el portal de información meteorológica 4 gotas presentó en Santiago de Compostela su nueva aplicación Whatoweather. En ella, además de proporcionar la predicción para cualquier ciudad del mundo, se orienta -de momento al personal femenino- sobre la vestimenta y complementos más adecuados al tipo de tiempo que se espera en ese lugar. Por tanto esta aplicación ayuda eficazmente a resolver la típica pero no menos importante pregunta de ¿Y mañana que ropa me pongo? y más aún si se está preparando la maleta para salir de viaje. Pero la cosa no queda ahí sino que la vestimenta que muestra está acorde con las últimas tendencias de la moda o de lo que más se está llevando en un momento dado, e incluso facilita enlaces para si se desea comprar on line.



Siempre me ha sorprendido 4 gotas por su facilidad y flexibilidad para aplicar la meteorología a las necesidades y preocupaciones básicas y sencillas del público haciéndolo además de una forma comprensible, novedosa y sobre todo atractiva. Me llama mucho la atención, por ejemplo, sus predicciones orientadas hacia la salud mostrando si el tiempo de mañana o de los próximos días puede influir en la aparición de jaquecas, infartos, migrañas o, simplemente,  en nuestra agilidad mental. Me consta además que está hecho con rigor y honestidad. Y como éste, varios productos más en su web difundidos de forma gratuita aunque también ofrecen otros servicios a la medida.


Captura de pantalla de uno de los productos que ofrece 4 gotas en su web

Estoy convencido de que los productos de la moderna meteorología pueden dar mucho más juego si hay iniciativa e imaginación para utilizarlos como soporte a la vida diaria de las personas y también si algunos de los productos base son más asequibles económicamente como por ejemplo - sé que vuelvo a mi tema- gran parte de las predicciones probabilísticas. Por eso, esta iniciativa de 4 gotas me parece todo un acierto y estoy seguro de que va a ser un éxito. Conociendo a Beatriz y a Carlos, sus creadores, creo que, a poco que se lo faciliten, ésto no ha hecho más que empezar. Y verdaderamente me alegro por ellos, por la meteorología y sobre todo por el buen servicio público que pueden prestar. 

17 de junio de 2014

No podemos escaparnos de las probabilidades.

El meteorólogo sueco Anders Persson, muy conocido en la comunidad meteorológica europea tanto por su excelente trayectoria profesional en el Servicio Meteorológico sueco y en el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo como por ser uno de los mayores defensores del uso de la predicción probabilística,  ha publicado muy recientemente un artículo en la revista Tiempo y Clima de la Asociación Meteorológica Española (disponible bajo suscripción), un interesante artículo bajo el título ¡Los meteorólogos no podemos escaparnos de las probabilidadades!. Curiosamente, su publicación ha coincidido con la participación del propio Persson en el Segundo Seminario de la Asociación de Comunicadores de Meteorología (ACOMET) dedicado esta vez a la comunicación de la predicción probabilística. Creo que es por tanto un momento muy adecuado para comentar algunas de las ideas básicas que Persson plantea y que amplían o complementan algunas otras que ya he expuesto por mi parte en alguna entrada anterior de este blog.


Anders Persson entre Benito Elvira y José Antonio García-Moya, ambos especialistas de AEMET en predicción probabilística. La imagen está tomada durante la celebración de la mesa redonda del Segundo Seminario de ACOMET celebrado en la sede central de la Agencia Estatal el pasado 14 de junio.(Foto ACOMET)

Persson comienza su artículo planteando un pensamiento bastante extendido en bastantes de los Servicios Meteorológicos europeos que podría resumirse en: ¿Por qué vamos a molestarnos en hacer predicciones probabilísticas si el público no las quiere?. En una entrada anterior del blog yo reaccionaba a este argumento diciendo que lo que el público no quiere son las escasas y mal presentadas predicciones de este tipo que se le dan en la actualidad. Por su parte, Persson encuentra tres posibles causas: a) la actitud del público ante la información acerca de la incertidumbre, b) el papel de la estadística en la predicción meteorológica y c) la historia de la predicción por conjuntos.

Respecto a la actitud del público, si bien es verdad que una pequeña parte del mismo entiende y desea este tipo de predicciones, es cierto que la mayoría quiere predicciones categóricas. Coincido con Persson en que ello proviene de la necesidad de tener un chivo expiatorio al que responsabilizar cuando las cosas no salen como se quisiera. He expuesto varias veces mi opinión en el sentido de que el predictor no puede ser el hechicero de la tribu sobre el que se delegan las responsabilidades propias y al que se lleva a la hoguera cuando sus pronósticos fallan. En una sociedad adulta cada cual debe asumir las responsabilidades y la del predictor es la de explicar, con la mayor claridad posible, lo que la ciencia meteorológica puede ofrecer y añadir de forma sencilla e imaginativa, la información sobre su mayor o menor certidumbre. Hay casos muy interesantes -y Persson expone alguno en su artículo- que demuestran que cuando al público se le explican las cosas con claridad y sinceridad, admite la información sin problemas e incluso satisfecho de que se le haga partícipe de las incertidumbres.

Cuando el autor analiza la siguiente causa de los problemas de aceptación de la predicción probabilística que la centra en el papel de la estadística en la predicción meteorológica, se pregunta si, más que en el público, el problema está en la propia comunidad meteorológica. Junto a la, en muchos casos, escasa formación estadística, muchos meteorólogos han visto en estos métodos unos competidores de los dinámicos deterministas y casi unos sustitutos de los predictores experimentados. Debo confesar que ese fue mi sensación durante algunos años y creo que estaba basada en buena medida en el miedo provocado por una no muy buena formación estadística que debí ir corrigiendo con celeridad.

Por lo que respecta a la tercera dificultad que proviene por la propia historia de la implantación y desarrollo de la predicción por conjuntos, Persson desarrolla unas ideas muy interesantes y también muy técnicas que pueden resumirse en esta expresión suya tomada literalmente: "el uso de las probabilidades del sistema por conjuntos del ECMWF se ha visto obstaculizado no sólo por la razón comúnmente citada de que “las probabilidades son difíciles de entender”,sino también debido a los planes meteorológicos internos y la mala comprensión de los conceptos estadísticos básicos".

Por tanto, del artículo de Persson se desprende una conclusión lúcida pero amarga para los que nos dedicamos o nos hemos dedicado a la predicción: Son nuestros miedos y nuestra -en muchos casos- deficiente formación estadística, lo que se ha constituido en obstáculos para ofrecer al público predicciones probabilísticas. Coincido con él en buena medida pero mantengo un cierto optimismo de que las cosas cambien e incluso de que lo estén empezando a hacer ya. Así lo demuestra el adecuado tratamiento probabilístico y orientado al público de algunos productos del Servicio Meteorológico británico y sobre todo de sus avisos de tiempo adverso o bien, aunque en otra escala, el reciente seminario de ACOMET al que me he referido más arriba y en el que la asociación ha podido contar con el eficaz apoyo de la Agencia Estatal de Meteorología y con la intervención de algunos de sus mejores expertos. Los participantes en el mismo, muchos de ellos comunicadores meteorológicos en distintos canales de televisión, han comprobado cómo la predicción probabilística ofrece más información que la determinista y se han mostrado receptivos y dispuestos a colaborar en su introducción o asentamiento siempre que se les faciliten algunos otros productos además de los escasos que ahora se facilitan libremente y se les asesore en su correcta interpretación.

En cualquier caso, y aún asumiendo la gran responsabilidad de meteorólogos y de Servicios Meteorológicos, hay que plantearse por qué a la sociedad en general le cuesta tanto aceptar una vida que es esencialmente probabilística. Creo que reside en buena medida en la educación recibida: una educación básicamente determinista en fondo y forma.  Un signo de madurez sería convencernos de que, parafraseando de algún modo a Anders Persson, no sólo los meteorólogos, sino todos los seres humanos, ¡no podemos escaparnos de las probabilidades! Y quizás sea mejor así.

2 de junio de 2014

Presunción de inocencia

El pasado día 25 de mayo el diario El Confidencial publicaba una información basada en “fuentes de Prado del Rey” en las que se acusaba a Mónica López, jefa del departamento de Información Meteorológica de TVE, a su número dos Albert Barniol y a algún otro compañero suyo de “utilizar los recursos de la cadena pública con fines privados” usando para ello una empresa de la que son accionistas familiares cercanos. La información fue recogida a continuación por una agencia de noticias de modo que durante los últimos días se ha difundido con rapidez por toda España poniendo en tela de juicio la honradez y el prestigio de estas personas.

No conozco el tema en profundidad pero sí conozco a las personas acusadas. Puedo decir de ellos es que son unos magníficos profesionales de la comunicación meteorológica, que han revolucionado contenidos y formatos al tiempo que han introducido un nuevo estilo narrativo en estas informaciones. Si la meteorología, y en concreto la predicción meteorológica, ha sido siempre uno de los espacios más solicitados y seguidos en los medios, los cambios introducidos por Mónica y Albert junto con otros compañeros han significado una renovación y un crecimiento del interés por estas informaciones. Y eso los aficionados y gran parte del  público lo reconocemos y agradecemos. Por ello me entristece mucho que este prestigio bien ganado se ensucie a raíz de una denuncia anónima que parece tener unos objetivos muy distintos a los muy honrados de denunciar una ilegalidad, algo que habría que hacerlo en el juzgado, por personas o instituciones concretas y con pruebas específicas sobre el supuesto fraude.

Como decía antes no conozco los entresijos de la acusación pero sí conozco a Mónica y Albert y también a Martín, confío en ellos y no soy capaz de imaginarlos cometiendo acciones fraudulentas. En cualquier caso, lo que me indigna profundamente, mas allá de todo ello, es la facilidad con que se puede intentar arruinar la carrera de unos buenos profesionales, sean quienes sean, a partir de denuncias anónimas y de “presunciones” no desde luego de inocencia. Algo está fallando en esta sociedad mediática. 

Espero que finalice pronto la investigación que está llevando a cabo Televisión Española y que los resultados confirmen la ausencia de cualquier fraude. Y que esa noticia tenga la misma atención y difusión que tuvo la de la acusación.

27 de mayo de 2014

Calentamiento gobal e interés del público

En un muy reciente artículo publicado en la revista Environmental Reseach Letters por dos científicos de las universidades de Princeton y de Oxford, se muestra el creciente desinterés de la población mundial desde el año 2007 por la cuestión del cambio climático de origen antropogénico, justo en unos años en que, paradójicamente, aumenta la preocupación de los científicos por lo que parece una confirmación cada vez mayor de su realidad y de sus efectos ya visibles sobre todo en las dos zonas polares. El estudio en cuestión ha sido llevado a cabo de una forma más novedosa -y desde luego más universal- que las tradicionales encuestas ya que se han utilizado las potentes herramientas disponibles del popular buscador Google para conocer la evolución de las consultas sobre los términos calentamiento global y cambio climático.



Evolución temporal desde el año 2004 hasta la actualidad de las búsquedas en Google de los términos "calentamiento global" (línea roja) y "cambio climático" (línea azul). El gráfico superior de refiere a las consultas mundiales y el inferior a las de Estados Unidos.


Más allá de las críticas que se puedan hacer a esta metodología, que seguro que las hay, emergen de los gráficos algunas conclusiones muy interesantes, aparte, claro está, de la más importante de todas que es la de la tremenda disminución en el número de búsquedas, lo que demostraría la citada pérdida de interés. Una de ellas es la preferencia por el concepto calentamiento global en vez del de cambio climático, algo que personalmente comparto. Otra es la relacionada con los "picos" que se observan dentro de la tendencia general de descenso y que los autores identifican con la ocurrencia de escándalos como el climategate o de fenómenos atmosféricos excepcionales con la consecuente o inevitable discusión sobre si están o no relacionados con el calentamiento.

En cualquier caso, el dato realmente destacable es el espectacular pico del año 2007 que los autores relacionan sin dudar con la publicación del IV Informe del IPCC y con la campaña mundial de Al Gore con su documental Una verdad incómoda. Esta constatación me refuerza aún más en un argumento que ya he expuesto varias veces en este blog y es el de la ausencia de una narración coherente sobre todo el proceso del calentamiento. Un principio básico de la comunicación es que el público necesita, para fijar su atención y su interés, que le cuenten historias y si es posible con planteamiento, nudo y desenlace. Con todas las críticas que se le puedan hacer al documental de Al Gore, muchas de las cuales comparto, es evidente que allí había una historia y el público se interesó. Por supuesto estaba acompañada de una gran campaña mediática y de una cierta morbosidad, pero la realidad es que todo el mundo prestó atención. Desde entonces no ha habido ninguna otra historia y lo que al público como mucho le ha llegado son informaciones contradictorias sobre la situación de la Antártida, discusiones incompletas sobre el papel del calentamiento en los últimos sucesos meteorológicos extremos, la constatación de que ha habido una pausa en el calentamiento pero sin embargo se siguen registrando meses que baten récords, un Obama alarmado que llama en su auxilio incluso a los comunicadores meteorológicos mientras otros mandatarios no muestran ninguna señal de alarma por el problema....Y todo ello en el marco del eterno y poco orientado debate entre negacionistas y no negacionistas. En esta situación ¿cómo no va a perder interés el público?

Para conseguir ganarlo hacen falta  historias claras y de sencilla comprensión y desde luego los informes del IPCC, aunque de gran relevancia científica, no lo son. Como tampoco son narraciones coherentes las informaciones dispersas que aparecen un día sí y otro también en los medios de comunicación generalistas. Por tanto, alguien, alguna institución de prestigio, debe encargarse de contar esa historia de una forma sincera y transparente, dejando claro lo que es más seguro y lo que menos; lo que van descubriendo las distintas investigaciones en marcha; lo que ellas constatan y las incógnitas que abren y por supuesto los argumentos de los negacionistas, siempre que estén encuadrados en el mismo ambiente de transparencia y de objetividad científica. Y esa narración debería ser actualizada una o dos veces al año manteniendo su hilación y continuidad. Quizás esa narración no pueda ofrecer al público las seguridades que le gustaría tener pero, además de irle dando información cada vez más precisa, podría ofrecerle también la satisfacción de conocer como se gasta su dinero, cómo trabajan los científicos, conocer y comprender mejor el gran reto de la aventura científica  y hacerle más cercana la belleza que encierra el descubrir de forma coherente como funciona nuestra casa común. 

Indudablemente, y como también he apuntado en otras ocasiones, se trata de una empresa multidisciplinar que debería desarrollar un equipo integrado por científicos, psicólogos sociales y comunicadores. Si no es así se tiene el riesgo de producir de nuevo documentos tipo IPCC, o bien narraciones sin fundamento, lo que no supondría ningún avance en la consecución del objetivo de ganar atención e interés

Habrá quien argumente -y en parte estoy de acuerdo- que, ni de esta forma se conseguirá interesar al público en una cuestión que va mucho más allá de su entorno local y de la que sólo se preocupará cuando ese específico entorno se vea afectado directamente. Y se dirá, además, que es difícil que se  interese por una historia que, para la escala de una vida humana, transcurre muy lentamente y cuyo desenlace es bastante desconocido aunque se conozca con bastante probabilidad su escenario básico. Y, como corolario, ¿si no hay presión social, actuarían los gobiernos?

Son argumentos válidos pero solamente significan que los resultados serán algo menores que lo que cabría esperar; sin embargo, las ventajas y los retornos de los que antes hablaba siguen estando ahí. Pero, además, en este planteamiento emerge una conclusión: hay que llevar el mensaje de forma muy preferente a aquellas personas que van a tener mas tiempo para vivir lo que en él se cuenta y de sentir su evolución, es decir, a los niños y a los jóvenes .Ellos gozan además de unas condiciones ideales para ir captando la profundidad y la importancia de la cuestión y de como puede afectarlos en sus propias vidas. Y hacerlo también  con claridad, sin oscurantismos, con humildad, exponiendo argumentos de unos y otros...avances y retrocesos....pero contando bien la historia. Por tanto al grupo interdisciplinar a que antes me refería deberían incorporarse necesariamente los pedagogos.

Centrándonos en el caso de España...¿es ésta una idea compartida y parece en principio útil? ¿Aparece explícitamente la comunicación del calentamiento y sus consecuencias en los programas de cursos de verano, simposios y congresos? ¿O no estamos convencidos todavía de su interés y viabilidad? 

Y finalizo con la pregunta con que titulaba hace ya más de un año otra entrada de este blog sobre esta misma cuestión: ¿Quien debería hacerlo? 

16 de mayo de 2014

Preguntas al aire...contestadas por José Miguel Viñas

Quienes siguen mi blog saben la importancia que doy a una buena divulgación meteorológica para que la sociedad pueda sacar el mejor partido posible de los abundantes e interesantes datos e informaciones de que hoy disponemos sobre el tiempo y el clima. Por eso siempre considero una muy buena noticia la realización de alguna actividad o la aparición de algún libro en este sentido. Y si, como ahora ocurre, el libro es de un gran comunicador meteorológico y excelente amigo como José Miguel Viñas, la satisfacción es aún mayor. 




Hace muy pocos días José Miguel ha publicado en la colección El libro de bolsillo de Alianza Editorial Preguntas al aire, su quinta obra de divulgación meteorológica tras títulos tan interesantes como 200 estampas de la temperieCuriosidades meteorológicas o Introducción a la Meteorología. En ellas el autor acerca al lector las respuestas a esa gran cantidad de preguntas que la atmósfera plantea y que a veces no tienen una respuesta cercana o asequible para personas no expertas. Si José Miguel siempre se ha caracterizado por su claridad conceptual y expositiva, en esta obra hace uso además de la concisión de forma que, en una extensión no mayor de página y media, resume con toda claridad la respuesta a cada una de las 212 cuestiones que plantea. Unas tienen un carácter científico complejo, tales como la naturaleza de los medicanes, la realidad de las ciclogénesis explosivas o el peligro de los rayos durmientes. Sin embargo otras son preguntas curiosas que muchas personas se hacen y a las que no se suele encontrar fácilmente respuesta. He aquí algunos ejemplos: ¿Por qué es tan difícil predecir el tiempo en Semana Santa?, ¿Cuales son los límites geográficos del "tercio norte"? ¿Son fiables las predicciones del "Calendario Zaragozano"?, ¿Es verdad que llueve más los fines de semana?, ¿Están justificadas las críticas a los meteorólogos? O una que me es especialmente querida porque constituye uno de mis "caballos de batalla" meteorológicos: ¿Es correcta la expresión "tormenta de calor"?

Creo que con este nuevo libro de Preguntas al aire José Miguel Viñas se afianza más si cabe como uno de los mejores divulgadores y comunicadores meteorológicos españoles. Sus intervenciones radiofónicas, sus múltiples artículos o la riqueza, quizás todavía poco conocida, que encierra su página Divulgameteo (www.divulgameteo.es) ahora recién renovada, constituye, junto con sus libros, una aportación indispensable al conocimiento del tiempo y del clima en España que es justo reconocer. Mi enhorabuena a José Miguel por este "nuevo hijo" meteorológico junto a mi agradecimiento de siempre por su impagable actividad de formación y divulgación meteorológica.

14 de mayo de 2014

¿Cómo afectaría a la Península Ibérica un nuevo episodio de "El Niño"?

Desde hace unos meses la Organización Meteorológica Mundial (WMO/OMM) viene alertando sobre la posible aparición de un fenómeno tipo "El Niño" a principios del segundo semestre de este año, que podría prolongarse al menos hasta finales del mismo, y sin que pueda adelantarse por el momento la intensidad que pueda tener. El aviso es importante porque la existencia de este fenómeno condiciona en gran medida los comportamientos atmosféricos en muchas zonas del planeta alterando el régimen normal de precipitaciones y temperaturas y, por tanto, la actividad económica e incluso social de muchos países.

No es el momento de entrar aquí en la explicación de este fenómeno bien conocido ya por profesionales y aficionados. En cualquier caso cabe recordar que El Niño forma parte del fenómeno ENSO (ENOS en castellano) que es el acrónimo de "El Niño/Oscilación del Sur". El ciclo del ENSO viene caracterizado por las variaciones interanuales de las temperaturas de la superficie del mar, las precipitaciones convectivas, la presión del aire en superficie y la circulación atmosférica que se dan en el océano Pacífico ecuatorial. El Niño –que suele producirse en el invierno del hemisferio norte– y La Niña representan extremos opuestos del ciclo de ENSO. Así, El Niño se refiere a la ocurrencia de temperaturas de la superficie del mar superiores a la media que se dan periódicamente en las partes oriental y central del Pacífico ecuatorial y constituye la fase cálida del ciclo. La Niña se refiere al enfriamiento periódico de la temperatura de la superficie del mar en las mismas zonas y constituye la fase fría de ese mismo ciclo. Las fluctuaciones de las temperaturas oceánicas durante los episodios de El Niño y La Niña van acompañadas de fluctuaciones a escala aún mayor de la presión del aire entre la parte occidental y la parte oriental del Pacífico tropical, lo que se conoce como la Oscilación del Sur.

Sobre la situación del ENSO en cada momento, y más en concreto sobre su estado actual, se puede encontrar abundante información en muchas lugares de la red. Entre ellos destaco la última nota informativa emitida al respecto por la OMM en la que figura también el enlace al último boletín de vigilancia sobre el fenómeno. También es básica la página de NOAA dedicada al mismo. Desde el punto de vista de la predicción, la facilitada por el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo es importante para ver las probabilidades de ocurrencia de las distintas posibles evoluciones del fenómeno. La imagen que muestro a continuación pertenece a la última predicción elaborada por este Centro  a partir de su sistema ensemble utilizando una presentación tipo "pluma":


Diagrama "pluma" del Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio sobre las posibles evoluciones de la anomalía de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central

En ella se ve la evolución de la anomalía de la temperatura oceánica en una zona del Pacífico típica de ocurrencia del calentamiento asociado a "El Niño". Puede verse, por una parte, el cambio de tendencia en la anomalía de la temperatura del océano entre enero y febrero que pasa de negativa a positiva y, por otra, como a partir de abril-mayo todos los modelos que forman parte del "ensemble" muestran una intensificación de esa anomalía hasta junio-julio. A partir de ese momento las distintas posibles soluciones empiezan a dispersarse si bien la mayoría muestran una tendencia creciente, o al menos estacionaria, hasta final de año. Como se considera que estamos ante un fenómeno "Niño" cuando la anomalía de temperatura supera 0,5º durante al menos cinco trimestres superpuestos consecutivos, parece por tanto muy probable su existencia al menos hasta fin de año sin que esté aún clara su mayor o menor intensidad.

Muestro a continuación un diagrama de NOAA donde se muestran las probabilidades de ocurrencia de un episodio de "El Niño" en los próximos meses:



Diagrama elaborado por el Climate Data Center (CDC) y el International Research Institute for Climate and Society (IRI) sobre las probabilidades de ocurrencia de un fenómeno ENSO

Como puede verse la probabilidad aumenta claramente a partir del trimestre mayo-junio-julio.

Por lo que se refiere a los previsibles impactos mundiales en el caso de que esta predicción se cumpla, en la nota informativa de la OMM a la que antes me refería aparece un gráfico, que copio a continuación, y que muestra los principales impactos provocados por una situación tipo  "El Niño", primero entre junio y agosto:

Añadir leyenda
y después entre diciembre y febrero:


Como se ve, ni en verano ni en invierno parece haber según NOAA impactos claros ni en la Península Ibérica ni en el resto de Europa. Pero el hecho de que no estén claros no quiere decir que no existan, sino que no son claramente identificables. De hecho se han publicado multitud de estudios sobre el impacto del Niño en Europa y la conclusión a la que se llega es que existe pero que se mezcla con otras evoluciones de la atmósfera y el océano tales como la AMO (Atlantic Multidecadal Oscillation) o la QBO (Quasi Bienial Oscillation) de una forma mucho más compleja que en otras zonas del mundo y que además puede variar entre unas estaciones y otras y entre distintos episodios. 

Entre los distintos estudios de impacto hay uno realizado por el Servicio Meteorológico británico (Met Office) cuyos resultados se muestran en los siguientes gráficos:


Como puede verse, durante un fenómeno "El Niño", y por lo que respecta a las precipitaciones la Península Ibérica, aparece una tendencia hacia un tiempo más húmedo de lo normal entre el final del verano y el final del otoño.



Y en cuanto a las temperaturas habría una tendencia hacia temperaturas más cálidas en el otoño sobre todo en el centro y cuadrante nordeste peninsular. En este caso sí aparece un posible impacto en la zona de Canarias con tendencia cálida de enero a marzo y fría entre julio y septiembre.

En cualquier caso ésta es otra muestra de los múltiples estudios existentes -y no del todo coincidentes- sobre la cuestión. En este contexto, y como es lógico, en España también ha existido y existe bastante controversia tanto en foros académicos como de aficionados. A veces parece que "El Niño" debe favorecer el tiempo seco y otras veces el húmedo. A este respecto creo interesante reseñar lo que exponía un recordado climatólogo español, Inocencio Font, en la última versión (octubre del 2000) de su obra Climatología de España y Portugal sobre la relación entre El Niño y las sequías en la Península Ibérica. Transcribo algunas de sus conclusiones:

a) En todos los importantes periodos de sequía registrados en la Península en este siglo (el XX) el Niño ha aparecido con una frecuencia notablemente mayor a la de los periodos húmedos. Ello no excluye que algunas grandes sequías hayan ocurrido independientemente del Niño ni que en ciertos casos dicho fenómeno no haya estado aparentemente relacionado con la incidencia de la sequía

b) En todos los casos de periodos de sequía relacionados con el Niño la sequía se ha adelantado a la aparición de El Niño aunque generalmente esta aparición ha ido seguida del restablecimiento o recrudecimiento de la sequía.

c) No se ha observado ninguna correlación significativa entre la magnitud y duración de las sequías y la intensidad de los fenómenos de El Niño.

Como se ve, Font se decanta por una cierta relación positiva El Niño-sequías pero con algunas reservas y restricciones. 

Desde el momento en que Font escribió estas conclusiones hasta la fecha se han publicado diversos artículos sobre la influencia de El Niño en Europa y en algunos casos sobre en España. Creo que la mejor visión global sobre el estado de la situación y de los artículos más importantes publicados, al menos hasta el año 2009, está recogida en el informe publicado en enero de 2010 por la Red Temática CLIVAR España. Sus conclusiones sobre este punto concreto son las siguientes:

a) Las teleconexiones asociadas al ENSO son claras en primavera y otoño. Aunque los impactos y mecanismos de teleconexión no son lineales, se han encontrado correlaciones positivas con la precipitación en otoño con máximos en el sur peninsular y negativas en primavera con máximos en el este.

b) Las teleconexiones asociadas al ENSO en invierno son más débiles y negativas en el este, aunque los mecanismos asociados están sujetos a debate. Es importante considerar la influencia estratosférica para mejorar el conocimiento de las teleconexiones con el ENSO en esta estación.

 c) Las teleconexiones entre el ENSO y la precipitación en el Mediterráneo occidental no son estacionarias. Se han encontrado cambios en la configuración de El Niño y de las células convectivas tropicales en escenarios futuros.

Como se ve, se trata de un tema controvertido en el que se avanza muy poco a poco. Ante la previsible aparición de un nuevo episodio -con su correspondiente impacto mediático- creo que sería interesante que, bien por la Asociación Española de Climatología o de AEMET, se hiciera pública en su momento una nota informativa dejando bien sentado lo que se sabe y lo que no sobre el impacto de El Niño en nuestra zona geográfica. Sería muy aclaratoria y evitaría informaciones contradictorias y bulos. Merecería la pena.