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27 de febrero de 2015

Nuevo ordenador, nuevos retos...y nuevas oportunidades


A finales de septiembre del pasado año, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) hizo pública la adquisición de un nuevo ordenador de 168 teraflops, una potencia de cálculo que multiplicaría por 75 la del "antiguo", pero todavía operativo, ordenador CRAY y que le convierte, al menos por ahora, en el tercer ordenador más potente entre los instalados en España. Así mismo, se reduciría de un modo significativo el consumo energético al estar dotado de un sistema de refrigeración mucho más eficiente. Ahora, hace muy pocos días, la noticia ha saltado de nuevo a los medios añadiendo las novedades de que la compañía suministradora de este ordenador es Bull y de que su coste es de 3,5 millones de euros

No se en qué punto se encuentra la instalación de la nueva máquina pero, en cualquier caso, se trata de una magnífica noticia ya que no puede contemplarse el desarrollo y la explotación de los nuevos y complejos modelos meteorológicos, tanto deterministas como probabilísticos, sin contar con la potencia de cálculo adecuada. También es necesaria esa potencia de cálculo para obtener en plazos razonables las proyecciones a decenas de años vista realizadas por los modelos de predicción climática.

En este contexto, y tal como se indica en las informaciones, una de las principales tareas del nuevo Bull será el cálculo del modelo HARMONIE ( Hirlam Aladin Research on Meso-scale Operational NWP in Euromed) en su versión AROME (Application de la recherche à l'opérationnel à mésoéchelle) de predicción a corto y muy corto plazo con una resolución de 2,5 km y de una física muy compleja. Este modelo permite una mayor concreción espacial, temporal y cuantitativa de muchos de los fenómenos meteorológicos adversos que pueden afectar a España, así como de otros fenómenos no adversos, pero de gran importancia económica y social.  El modelo se está ya utilizando con resultados muy interesantes -que se nos han mostrado ocasionalmente en Internet- pero todavía en unas condiciones de cálculo que dificultan su total operatividad y que ahora se verán claramente mejoradas.

Aunque la noticia no lo dice explícitamente, supongo que otra actividad del nuevo ordenador será el cálculo del modelo de predicción probabilística a corto plazo denominado SREPS (Short Range Ensemble Prediction System), un interesante trabajo pionero de AEMET. Hasta ahora, para las predicciones de este tipo se utiliza el modelo probabilístico del Centro Europeo pero, dado que su diseño es más específico para el medio plazo, es aconsejable la utilización de sistemas probabilísticos de más resolución espacial y temporal tales como SREPS. 

Además, y tal como añade la noticia, la nueva máquina se empleará también para el cálculo del modelo MOCAGE  (Modélisation de la Chimie Atmosphérique Grande Echelle) que genera predicciones de concentración de distintos componentes químicos atmosféricos dando indicaciones muy precisas sobre la calidad del aire que se espera. También se hace referencia a la realización de predicciones  de alcance estacional con una estimación de su incertidumbre, así como al desarrollo de nuevos productos relacionados con los escenarios regionalizados de cambio climático para el territorio nacional.

Hay por tanto que felicitarse de este importante aumento de la potencia de cálculo de AEMET y por las actividades que puede hacer posibles u optimizar.  No puede concebirse de otra forma un Servicio Meteorológico moderno y eficaz. Sin embargo, en este contexto, surgen algunos interrogantes. El primero es si AEMET va a poder contar en los próximos años con el necesario y excelentemente preparado equipo humano que mantenga y siga desarrollando estos complejos modelos. Actualmente lo tiene, pero existe una preocupación -que incluso ha trascendido alguna vez a los medios- sobre el significativo descenso de personal en la Agencia debido, tanto a las jubilaciones, como a la muy exigua entrada de gente joven en los últimos años. Y lo mismo podría decirse respecto a los equipos de predictores que tienen que trabajar con estas novedosas técnicas. Estoy seguro que el actual equipo directivo de AEMET estará haciendo todo lo posible para que esta circunstancia pueda resolverse.

Por otra parte, y tal como ya he comentado en otras ocasiones, mi opinión es que la utilización de estos nuevos modelos, y sobre todo los de caracter probabilístico, exige otros protocolos de predicción y comunicación, así como la formación de nuevos predictores expertos en estas técnicas que permitan manejarlas adecuadamente y dar a sus resultados un valor añadido adicional, sobre todo de cara a los avisos de fenómenos adversos. Espero que se esté trabajando en esa dirección para sacar el máximo partido de todo ello.

Y hablando de fenómenos adversos, y contando con esta potencia de cálculo y con los nuevos modelos, ¿sería el momento de que AEMET se planteara el desarrollo y explotación de modelos de impacto que permitieran ir orientando la determinación del nivel de avisos mediante una doble entrada probabilidad/impacto potencial, tal como ya hacen algunos Servicios Meteorológicos? Naturalmente, no estoy pensando en un desarrollo en solitario sino, quizás, con grupos universitarios expertos, así como con la asesoría de especialistas de Protección Civil.

Para finalizar, y desde mi situación actual de aficionado, pero creo que representando el sentir de muchas personas, expreso mi petición de que, buena parte de estos nuevos productos, sean de libre disposición, tanto en formato gráfico como digital, aunque contando, en caso necesario, con las restricciones de uso comercial que pudieran estimarse oportunas. Creo que ello, además de otros beneficios, potenciaría aún más el interés de la gente joven por la nueva meteorología y daría lugar a una excelente generación de meteorólogos vocacionales y bien preparados. No son oportunidades a perder. 


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