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20 de febrero de 2015

Impactos meteorológicos: Un paso en la buena dirección

Euskalmet, la Agencia Vasca de Meteorología, acaba de presentar una modificación sustancial en sus sistema de avisos y alertas meteorológicas en lo que se refiere a fenómenos costeros de carácter adverso. De este modo, se tendrá en cuenta para su emisión, y el establecimiento del nivel adecuado, el impacto del oleaje en la costa, mediante un índice que orientará sobre la posibilidad de rebase de las olas y afectación a las estructuras costeras. Para su determinación se tienen en cuenta variables como la altura de ola significante, el periodo de ola, la altura de la marea y la dirección del oleaje.

Sin entrar a valorar la bondad o idoneidad de dicho índice, ya que no lo conozco en detalle ni soy especialista, lo que sí me parece muy importante es que, de algún modo, se tenga en cuenta para la determinación del nivel de aviso o alerta, el impacto potencial que el fenómeno puede causar. Ya he comentado varias veces en este blog, y es una idea que se extiende cada vez más, el interés de que para la determinación de emitir un aviso y el establecimiento de su nivel correspondiente, debe tenerse en cuenta, por una parte, su probabilidad de ocurrencia y, por otra, su impacto potencial. Este planteamiento lo utiliza ya el Servicio Meteorológico británico y la modificación que ahora hace Euskalmet va también en esa dirección. De esta forma, la población no recibe una información meteorológica por un lado y la de protección civil por otra, sino que le llega un único mensaje integrado. 

Es verdad que, probablemente, en Euskalmet es más fácil actuar de este modo dada su integración en la Dirección General de Atención a Emergencias y Meteorología, dependiente de la Consejería de Seguridad, pero las cuestiones de estructura o de distinta dependencia no pueden ser un obstáculo insalvable para que se actúe así en otras Comunidades Autónomas. Todo consistiría en que se fueran revisando progresivamente los umbrales meteorológicos ahora establecidos. A ellos se llegó, más que nada, por su "rareza" climatológica en la suposición de que, cuanto mayor fuera esa "rareza", mayor debería ser su potencial impacto. En principio es una buena aproximación pero lo lógico sería irlos adecuando a los resultados de los distintos estudios específicos que se vayan realizando  o a otras consideraciones valoradas y cuantificadas por los responsables de Protección Civil. Además, junto con ello, debería tenerse en cuenta la probabilidad de ocurrencia del fenómeno previsto. Todo ello nos daría esa tabla de doble entrada, similar a la británica, con la que se determinaría el nivel de aviso, prealerta o alerta. Quizás un problema que se podría plantear en la práctica es qué organismo es el que emitiría el mensaje, -en el País Vasco todo se concentra en una única Dirección General- pero, como apuntaba antes, ese no debería ser el obstáculo que impidiera el avance. 

Mientras se llega a ello, un logro importante es que, al igual que AEMET facilita de forma continuada mapas de avisos en su web, existieran otros a nivel estatal, en los que se reflejaran las prealertas o alertas establecidas en su caso en las diferentes Comunidades (supongo que, a nivel autonómico ya existen, pero mi impresión es que, sí es así, podría mejorarse su difusión) Ello, además de ayudar a los comunicadores meteorológicos, iría evitando la continua confusión entre avisos y alertas en los medios de comunicación que tanta desinformación puede producir.

En cualquier caso, creo que modificaciones de este tipo deberían ir acompañadas de un gran esfuerzo informativo para que la población  entienda correctamente los mensajes. Y para que se entienda también que, la no existencia de  una prealerta o alerta, no quiere decir que la situación meteorológica no deba ser tenida en cuenta, ya que puede entrañar riesgos para algunas actividades concretas o, simplemente, para salir a contemplar el fenómeno. Fue precisamente esta preocupación  por la posible falta de atención a las predicciones si no hay aviso o alerta, la que, de algún modo, forzó el establecimiento del nivel amarillo cuando se creó el sistema europeo Meteoalarm y que tantos inconvenientes origina.

En resumen, creo que la modernización y adecuación de las informaciones sobre adversidades meteorológicas en España es algo que empieza a ser urgente, y mi opinión es que el Ministerio del Interior debería ser el elemento coordinador y dinamizador ya que afecta tanto a la Administración Central como a las Autonómicas. En cualquier caso es un tema que se presta a múltiples opiniones y sería interesante conocer otras en la misma o distinta línea.

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