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14 de junio de 2012

Meteoaficionados


Con frecuencia me refiero a los aficionados a la Meteorología como un colectivo en importante crecimiento que debe ser  tenido muy en cuenta  -lo comienza a ser, pero tiene que serlo más aún- en la organización y gestión de la meteorología española.

Hasta hace 15 o 20 años los aficionados a la meteorología eran en su gran mayoría personas  del medio rural que, debido a su contacto y a su dependencia diaria de los fenómenos atmosféricos, los observaban detalladamente y desarrollaban un amplio conocimiento de ellos de forma que su seguimiento, e incluso predicción, llegaba a formar parte de sus vidas. Labradores, maestros, sacerdotes de pequeños y grandes pueblos eran conocidos y consultados por sus convecinos con respeto, cariño y eran también objeto –como no- de alguna que otra broma. Los que gozaban de mayor formación  llegaban  a escribir algún libro u opúsculo mientras que los otros transmitían oralmente sus conocimientos alimentando así  entre todos esa gran fuente de sabiduría arcana que es la meteorología popular.

El desarrollo de la electrónica de bajo coste hizo posible la aparición de estaciones meteorológicas automáticas de fácil instalación a precios muy asequibles. Nuevos colectivos se sumaron a los aficionados. Jóvenes y habitantes de las grandes ciudades descubrieron a través de sus estaciones el placer de observar la atmósfera de forma continuada y desde ahí muchos desarrollaron  un enorme interés por la meteorología y climatología. Pero, como en tantas otras cosas, fue la llegada de Internet lo que dio lugar a un “salto cuántico” en el mundo aficionado. La posibilidad de compartir datos e imágenes en tiempo real, el conocimiento instantáneo del tiempo que hace en cualquier lugar del mundo, la disponibilidad de imágenes de satélite -y posteriormente de radar- y el acceso creciente a las salidas de los modelos numéricos  de predicción dio lugar a un crecimiento exponencial y a una profundización de conocimientos. Junto a ello, la afición creciente por otros temas como la fotografía, las rutas campestres, el deseo de vivir nuevas experiencias o la disponibilidad de las redes sociales y sobre todo twitter como forma instantánea de transmitir informaciones, originó un conjunto de sinergias que ha dado lugar a que los “meteoaficionados”  se hayan convertido ya en un amplio colectivo maduro, especializado y empezado a tener en cuenta por los distintos Servicios Meteorológicos como magníficos colaboradores en distintos campos.

En España, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) organizó hace algo más de un  año una primera reunión con representantes de las asociaciones de aficionados legalmente constituidas hasta ese momento para explorar líneas de colaboración e intereses comunes. El establecimiento de canales adecuados para el envío de informaciones en tiempo real o la colaboración en temas de formación y divulgación fueron algunos de las líneas de actuación acordadas para el desarrollo de un  camino conjunto que es de esperar  que se afiance y fructifique. En cualquier caso AEMET abrió un apartado en su web con las coordenadas de estas Asociaciones y ha dedicado también un espacio periódico en su publicación bimestral de “El Observador”  desde su número 75 a la presentación de las mismas.

Mi opinión es que, además de sus otras actividades, las asociaciones de aficionados pueden desarrollar un papel fundamental  en la divulgación de la meteorología y climatología en España. Bien a través de sus propios medios y conocimientos, o con el apoyo de AEMET o de la Universidad para distintos aspectos formativos e informativos, pueden convertirse, mediante su penetración profunda en el tejido social (escuelas, colegios, otras asociaciones, medio rural…), en un eficaz vector de divulgación de todo ello. Una labor que sólo pueden desarrollar a ese nivel social profundo los aficionados junto con los comunicadores meteorológicos de los medios de comunicación.

Para terminar –y si los aficionados me lo permiten- mi opinión es que sería importante conseguir un mayor grado de organización  mediante la constitución  de una federación de asociaciones que se convirtiera en el interlocutor legal y único para acordar y organizar apoyos y colaboraciones con las distintas instituciones tales como las que me he referido más arriba y seguramente algunas otras de carácter mas administrativo.

Y para aquellos aficionados “por libre” que me lean, mi recomendación de que se integren en alguna de las asociaciones existentes o incluso creen otra si no tienen ninguna cercana. Creo que, unidos, pueden conseguirse más cosas…y disfrutar mucho más de esa experiencia inigualable que es la observación y seguimiento de las evoluciones de la atmósfera.

1 comentario:

  1. Mi padre Meteoaficionado en toda regla :)
    Le comentaré esto, aunque no sé si él va por libre o está en algún sitio.
    saludos! :)

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