16 de julio de 2026

Una dorsal subtropical distinta a la de junio: verano ibérico


Durante los próximos días vamos a afrontar un nuevo episodio de temperaturas muy altas y persistentes. Según la última nota informativa de AEMET, publicada este jueves 16 de julio, la Agencia todavía no ha establecido si se superarán los umbrales necesarios para decretar oficialmente una ola de calor, ya que por ahora las predicciones no los sobrepasan. No obstante, sí espera que se alcancen valores «extraordinariamente altos» en la mayor parte del país a partir del fin de semana.

La subida clara de las temperaturas se iniciará el sábado y se intensificará de forma notable el domingo, con continuidad en los días siguientes. Los modelos apuntan a que el punto culminante podría situarse entre el martes 21 y el miércoles 22 de julio.

En esos días podrían superarse ampliamente los 40 °C en el interior de la mitad sur peninsular y alcanzarse valores de 42 a 44 °C en depresiones y valles de Andalucía y en algunos puntos de La Mancha. La propia AEMET contempla ya más de 42 °C en el valle del Guadalquivir para el domingo. Tampoco puede descartarse algún valor puntual próximo a 45 °C en las zonas habitualmente más cálidas. Son temperaturas muy elevadas y con consecuencias para la salud, el bienestar y el riesgo de incendios agravada además en muchas zonas por la presencia de calima. Sin embargo, la configuración atmosférica que las provoca es distinta de la que produjo la gran ola de calor europea de finales de junio.

En una entrada anterior del blog, titulada «Una dorsal africana de gran amplitud vuelve a extenderse por Europa», me refería a una potente dorsal subtropical norteafricana que alcanzó la Península Ibérica, Francia y buena parte de Europa occidental y central. Aquella dorsal adquirió un extraordinario desarrollo hacia el norte y llegó a reorganizar la circulación atmosférica a escala continental. El calor afectó a una enorme extensión de Europa y se manifestó mediante distintos mecanismos: advección de aire norteafricano en unas regiones, fuerte subsidencia en otras y calentamiento progresivo de las capas bajas bajo cielos despejados.




La gran dorsal norteafricana de finales de junio alcanzó Francia y amplias zonas de Europa occidental y central. Su extraordinario desarrollo meridiano dio al episodio una dimensión continental. Fuente: ECMWF.

La nueva situación es diferente. No se forma, al menos inicialmente, una dorsal estrecha y de gran amplitud que avance hasta el centro o el norte de Europa. Lo que se observa es una expansión más directa de la dorsal subtropical sobre la Península Ibérica y el Mediterráneo occidental. Es decir, ambas situaciones tienen un origen subtropical, pero no presentan la misma arquitectura atmosférica.




Situación inicial del episodio. La dorsal subtropical se encuentra reforzada sobre el norte de África y el Mediterráneo occidental, mientras una pequeña depresión fría permanece al oeste de Portugal. Fuente: ECMWF.

Así, hoy jueves 16 de julio, la dorsal subtropical aparece ya muy reforzada sobre el norte de África y el Mediterráneo occidental. En 850 hPa se observa una extensa masa de aire muy cálido, con temperaturas próximas a 28 e incluso 30 °C sobre algunas zonas norteafricanas. Sobre la Península persiste todavía un flujo de componente suroeste en niveles medios, con cierto aporte de humedad. Esa humedad favorece la presencia de bandas de nubes medias y altas, algunos desarrollos convectivos vespertinos y una sensación de bochorno especialmente acusada en las regiones mediterráneas. Al oeste de Portugal permanece una pequeña depresión fría en altura, mientras la dorsal atlántica se encuentra más alejada y separada de la subtropical. No existe, por tanto, una única estructura de altas presiones extendida desde el norte de África hasta Europa central y septentrional. De hecho, la nota de AEMET de este jueves describe todavía un contraste marcado: descenso térmico en el Cantábrico oriental, el nordeste y las comunidades mediterráneas, con tormentas localmente fuertes —acompañadas de granizo y viento fuerte— en el norte peninsular, mientras el calor intenso continúa en el este, con más de 38 °C en las zonas del Mediterráneo y el valle del Ebro.

Durante el fin de semana, el aire muy cálido comenzará a avanzar hacia el interior peninsular. La llegada de temperaturas cercanas a 28 °C en 850 hPa a los grandes valles del sur constituye una señal muy significativa. Con fuerte insolación, sin mezcla vertical profunda y condiciones locales favorables, esos valores son compatibles con máximas superficiales de 43 o 44 °C. Por su parte, la depresión fría situada al oeste de Portugal no parece ser el origen fundamental del episodio. Su papel principal consiste en ayudar a canalizar por su flanco delantero un flujo cálido de componente sur o suroeste. Por tanto, la situación básica continuará siendo la expansión de la dorsal subtropical y el desplazamiento hacia la Península de la masa de aire extremadamente cálida situada sobre el norte de África.

Entre el martes y el miércoles se producirá otro cambio importante. Tras el paso de una vaguada por latitudes próximas al norte peninsular, llegará una dorsal transitoria en niveles medios y altos. Esta modificación de la circulación permitiría que la dorsal subtropical, hasta entonces estacionada entre la Península y el Mediterráneo occidental, crezca y termine ocupando prácticamente toda España. Coincidirá probablemente con el momento de máxima extensión de la masa cálida.


El miércoles, tras el paso de una vaguada al norte de la Península, la dorsal subtropical se extiende sobre toda la Península. La masa de aire extraordinariamente cálida ocupa amplias zonas de España. Fuente: ECMWF.

Existe, por tanto, cierta interacción con la circulación de latitudes medias, pero es distinta de la observada en junio. Entonces se formó una gran dorsal meridiana de dimensión europea. Ahora se trata de una dorsal más transitoria que favorecería el crecimiento de la dorsal sobre España, sin proyectarla profundamente hacia Europa central.

Podemos decir, por tanto, que estamos ante una situación adversa desde el punto de vista térmico, pero no especialmente extraordinaria en su arquitectura atmosférica: un episodio muy fuerte y bien conocido del verano, centrado principalmente sobre la Península y el Mediterráneo occidental.

Hasta el miércoles 22, la evolución prevista presenta una coherencia bastante elevada entre los distintos miembros del sistema de predicción por conjuntos del Centro Europeo. Tanto el geopotencial de 500 hPa como la temperatura de 850 hPa muestran una subida clara y relativamente bien definida. Pero la incertidumbre aumenta notablemente a partir del jueves.
  


La predicción por conjuntos mantiene una evolución bastante coherente hasta el miércoles. A partir del jueves aumenta considerablemente la dispersión, tanto en la temperatura de 850 hPa como en el geopotencial de 500 hPa. Fuente: ECMWF.

La predicción de control apunta a un descenso importante de la temperatura y del geopotencial, pero numerosos miembros no respaldan una bajada tan clara y mantienen valores muy elevados durante más tiempo.

Esa bifurcación puede depender de la interacción entre la dorsal subtropical y la nueva dorsal de latitudes medias. Si ambas estructuras se refuerzan mutuamente, la dorsal podría mantenerse o crecer algo más y prolongar el episodio. Si esa interacción no se produce, la depresión fría situada al oeste de Portugal podría ser arrastrada hacia el este por la circulación general, favoreciendo una bajada de las temperaturas.

La última nota de AEMET considera más probable un descenso progresivo a partir del jueves 23, aunque las temperaturas podrían seguir siendo muy elevadas durante algunos días más en el tercio sur. No obstante, el diagrama de ensembles aconseja mantener todavía cierta prudencia sobre la rapidez y la magnitud de ese descenso.

Por tanto, y con la información disponible, parecen probables temperaturas de 43 o 44 °C en algunas de las zonas más cálidas de España. Podría alcanzarse puntualmente algún valor próximo a 45 °C, pero la configuración atmosférica actual no sugiere que pueda superarse el récord absoluto oficial de España, los 47,6 °C registrados en La Rambla, Córdoba, el 14 de agosto de 2021. 

En cualquier caso, el aspecto más preocupante no será probablemente un récord aislado, sino la persistencia: varios días consecutivos con temperaturas muy elevadas, noches con escasa recuperación térmica —con mínimas que en numerosos puntos no bajarán de 22 a 24 °C, y localmente noches tórridas por encima de 25 °C— y un riesgo de incendios que puede alcanzar niveles extremos.

Esta nueva ola de calor vuelve a mostrar que no todas las dorsales subtropicales son iguales. Algunas -sobre todo en los últimos años- se extienden de forma extraordinaria hacia el centro y norte europeo y adquieren una dimensión casi continental. Otras, como la actual, se expanden principalmente sobre la Península y generan una situación más característica —aunque muy intensa— del verano ibérico.


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