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14 de abril de 2019

¿Galgo o podenco? Lo importante es saber si nos va a alcanzar...

He visto en las redes un cierto debate sobre si la borrasca en sentido genérico -por no decir perturbación- que parece tener intención de afectarnos durante la segunda mitad de la Semana Santa es una dana o una borrasca fría. Aunque la atmósfera no entiende de clasificaciones y la realidad es con frecuencia una mezcla, siempre irrepetible, de estructuras más o menos conceptuales, paso a compartir mi visión de la cuestión. 

Veamos los mapas de superficie y 500 hPa de la próxima madrugada (lunes 15 de abril a las 00 UTC): 




Puede verse en superficie una borrasca al noroeste de Galicia, otra en la misma latitud en el centro del Atlántico y otra más sobre el nordeste de Estados Unidos. Son como cuentas de un collar engarzadas por el frente polar y soportadas por ondulaciones más o menos marcadas del chorro polar, que aparece en altura sobre la misma zona. Como se ve, la borrasca del centro del Atlántico aparece situada en la zona delantera de esa pequeña vaguada de altura. Pues bien, en una evolución "corriente" ambas habrían seguido su movimiento acoplado hacia Europa en un ciclo de evolución que hubiera acabado seguramente en un proceso de oclusión y posterior desaparición... Pero esta vez no parece que vaya a ser así.

El martes, 16 de abril, en un proceso de reestructuración de la circulación del chorro y de sus ondas asociadas (cuya causa podría conocerse probablemente con facilidad), la dorsal situada sobre el nordeste de Estados Unidos gana en amplitud,  lo que, a su vez, da lugar a que nuestra vaguada lo haga también, y a que en el seno de la misma aparezca ya una circulación cerrada.



La baja de superficie se ha desarrollado un poco más acompañando a la evolución en altura y situándose ya prácticamente bajo ella:



Si ahora damos ahora un salto de 48 horas y nos situamos en la madrugada del jueves 18 de abril vemos como la circulación cerrada de niveles altos se encuentra centrada muy poco al oeste de Lisboa mientras que la borrasca de superficie ha quedado ya muy debilitada, prácticamente residual, al haber predominado la evolución de niveles altos más que su evolución típica de baja extratropical.



¿Cuál es entonces el proceso que ha ocurrido? ¿Formación de dana?, ¿de borrasca fría?

Desde mi punto de vista la evolución principal ha sido la reestructuración de la circulación de altura en un proceso típico de formación de dana. Sin embargo, al ocurrir sobre una borrasca del frente polar en evolución, la estructura conceptual se asemejaría a la de una borrasca fría, aunque sin haber desarrollado la evolución típica de una borrasca de este tipo. Si la evolución  de altura hubiera sucedido en una zona de menor actividad ciclogénetica o algo al sur de la misma, hubiéramos tenido un proceso "puro" de formación de dana como suele ocurrir en verano o principios de otoño, pero no ha sido así. Por tanto, mi opinión es que se trata de la formación de una dana "medio camuflada" como borrasca fría.

Pero, más allá de si es "galgo o podenco", lo importante es que nos encontramos a partir del jueves ante una situación que podría provocar lluvias importantes en amplias zonas pudiendo ser algunas de ellas de gran intensidad. Es verdad que existe la posibilidad no desdeñable, -y con los productos del modelo probabilista podríamos evaluarla- de que la dana pudiera quedarse estacionaria al oeste de la Península y lo que nos diera fuera una calurosa situación del sur. En cualquier caso, si utilizamos uno de los pocos productos disponibles en Internet del modelo probabilista del Centro Europeo, vemos que para la madrugada del viernes, la ubicación de la baja al sur-suroeste de la Península tiene bastantes posibilidades de ocurrencia, si bien que con algunas incertidumbres más acusadas por lo que respecta a algunos de sus vientos asociados; algo que podría repercutir en la predicción de su ubicación exacta.


De situarse en esa ubicación tendría lugar la típica caída de presión en superficie sobre el norte de Argelia provocada en parte por la advección de vorticidad en la zona delantera de la dana (podría enfocarse también como aparición de divergencia). Una caída de presión que se intensificaría más en las 24 horas siguientes originando una pequeña borrasca y potenciando la entrada de vientos de levante sobre el área mediterránea.



En una evolución típica y bien conocida, esos vientos de levante en niveles bajos transportarían hacia el litoral e interior peninsular aire cálido y húmedo, muy ligero, lo que en meteorología se llama advección de espesores. 


Una advección que, junto con la advección de vorticidad a la que me refería anteriormente, provocaría fuertes ascensos verticales de ese aire. Los ascensos más vigorosos ocurrirían en las zonas donde coincidan los "picos" de esas dos advecciones, y allí podrían aparecer las lluvias más copiosas o intensas que podrían estar además moduladas por la orografía.

Por tanto, más allá de si son "galgos o podencos", lo importante es saber que algo se acerca y conocer la posibilidad de que ese "algo" nos alcance de lleno, nos ignore, o simplemente, se quede a nuestro lado. 

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