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31 de enero de 2015

Visión de febrero


Fragmento extraído de mi libro "Meses y tiempos. Una visión personal de la Meteorología de España"


Quizás sea febrero el mes con peor fama del año. Si bien el periodo de caldeamiento solar va aumentando de modo que a lo largo del mes se gana ya algo más de una hora de luz, la tierra, dada su gran inercia térmica, está aún muy fría y los seres vivos no reciben todavía esa nueva energía que les reponga del gasto y agotamiento invernal. 

(Autor desconocido)

Además sigue siendo puro invierno y las entradas frías son aún muy frecuentes pudiendo llegar a veces, como veremos mas adelante, a ser las mas acusadas del año. Por todo ello, existe una tradición que dice que a febrero se le hizo tan corto para que acabara cuanto antes. En esa línea van algunos refranes de la tradición popular:

Febrerillo el corto, con sus días veintiocho, si tuvieras más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.

Y también:

Febrerillo el mocho, con tus días 28; menos loco serías si tuvieras menos días.

Por otro lado, las alternancias que suelen darse entre ratos relativamente agradables de sol y periodos muy fríos, le otorga ese carácter de loco que se refleja en tantos dichos:

Febrerillo el loco, un día peor que otro

o

Febrerillo el orate, cada día un disparate.

Pero, si hay un refrán realmente cruel sobre febrero que muestra a la vez su locura y su supuesta ruindad, es éste:

Febrerillo el loco, con sus días veintiocho; sacó a su padre al sol y después lo  apedreó.

Algo mas benigno, y hasta cierto punto tranquilizador, es aquel que afirma:

En febrero busca la sombra el perro; a últimos, que no a primeros.


Desde el punto de vista de la climatología, la precipitación media es de 56 mm, algo menor que la de enero. En cualquier caso, en la vertiente atlántica, febrero es más lluvioso que enero e inferior a diciembre. Por eso, la posible falta de lluvia en este mes suele ser preocupante al desaparecer las oportunidades de lluvias significativas, ya que las de primavera suelen dejar cantidades bastante menores de precipitación. Así lo reflejan también algunos refranes:

Agua de febrero, llena el granero

Y también,

Cuando llueve en febrero, todo el año tiene tempero

Sin embargo, en la vertiente mediterránea suele ser un mes seco, algo a lo que seguramente contribuye la temperatura relativamente baja del Mediterráneo al final del periodo invernal aunque eso no excluye, como luego veremos, que de forma ocasional aparezcan algunos fuertes diluvios. Por lo que respecta a las temperatura media asciende un grado y medio respecto a las de enero alcanzando ya 8,5ºC, pero las mínimas pueden llegar a ser todavía extraordinariamente bajas.

Los primeros días de febrero son fechas muy señaladas para la meteorología popular y la astrometeorología, dado que parecen tener la clave de lo que va a hacer el invierno a partir de ese momento. El día 2 se celebra en el calendario cristiano la fiesta de la Candelaria o de las Candelas, mientras que en la civilización celta era la fiesta de la Luz en memoria de la diosa Brígida. A este respecto es muy conocido este refrán:

Si la Candelaria plora el invierno es fora. Y si no plora, ni dentro ni fora

Y, un poco menos, estos otros:

En vísperas de candelero, invierno fuera o vuelta al brasero

ó

Candelera clara, tota la Quaresma emborbollada (Candelaria clara, toda la Cuaresma revuelta)

Todos ellos y muchos mas referidos a este día o a los dos o tres siguientes, festividades de San Blas y de Santa Águeda, expresan la misma idea: si a principios de febrero hay un temporal de lluvias con entradas atlánticas, existen muchas posibilidades de que lo mas duro del invierno haya pasado. Si ese temporal no se presenta, no está nada claro que no aparezca alguna otra ola de frío. De hecho, en estas fechas de principios de febrero, y sobre todo si el invierno va algo atrasado, pueden darse algunas situaciones de este tipo y a veces muy severas. En ese caso, el  Atlántico aún “no ha entrado” y no puede darse el invierno por finalizado. Es muy curioso también como muchos refranes se refieren a la conducta de los animales en estas fechas como criterio predictivo, y no sólo en España sino en lugares muy distantes como Estados Unidos con su célebre Día de la marmota. Mas o menos todos vienen a afirmar que, si el animal sale de su madriguera o cueva tras el letargo invernal y ve su sombra, es decir encuentra un día soleado, se vuelve de nuevo para adentro ya que  percibe que al invierno aún le queda recorrido.

Después, los días 4 al 8, son estadísticamente días ventosos. Ya, a lo largo de la segunda decena, el tiempo es muy cambiante con periodos de sol tibio y otros de mucho frío. En la tercera decena pueden aumentar algo las lluvias mientras  que las temperaturas, que habían subido algo durante la decena anterior, pueden volver a retroceder.

Las efemérides de febrero vienen marcadas por el frío, los temporales atlánticos y algunos “sustos” mediterráneos. Quizás, entre todas ellas, destaque una que no se refiere a un día, sino a casi todo un mes. Me refiero a la ola de frío de febrero de 1956 que ha quedado en los archivos meteorológicos como la mayor del siglo XX. Parece ser que a lo largo de ese mes se produjeron tres entradas de masas muy frías desde el nordeste: la primera, el día 1; la segunda, el 8 y la tercera, más débil, el 17. Justamente el día 2 fue cuando se registró la famosa temperatura de -32ºC en el Estany Gento, en los Pirineos, valor que constituye la temperatura más baja registrada en España hasta la fecha. Otras mínimas absolutas para febrero relacionadas con aquella situación fueron  -15,2º C en Pamplona y -12,1º en San Sebastián el día 3 y  -13,2 en Huesca,  -10 en Palma y -9,1º en Madrid el día 12. Otros febreros notables por sus fríos fueron, en la segunda mitad del siglo XX, los de 1954, 1983 y 1993. Justamente en 1954, a principios del mes, se registraron nevadas históricas en Andalucía con 40 cm en Huelva el día 2 y unos 10 en Málaga el día 3, que también registró al día siguiente la temperatura mínima mas baja anotada en su observatorio: -3,1ºC. Ya en el siglo XXI, destaca mucho la ola de frío, también muy prolongada, del 2012 con valores por debajo de los -10ºC en muchas localidades y con nevadas intensas en Baleares.

Por lo que respecta a temporales de lluvia provocados por borrascas atlánticas, son reseñables los ocurridos en este mes en el archipiélago canario en los años 1988, 1989, 2006 y en 2010 con lluvias muy abundantes y fuertes vientos. En el primero se registró la precipitación que hasta ahora parece ostentar el récord absoluto de Canarias: 590 mm en San Andrés (El Hierro) el día 24. En días posteriores llegaron a anotarse en la isla de La Palma hasta 450 mm en 24 horas y 370 mm en El Hierro. En la Península cabe recordar los temporales de 1972 con importantes lluvias en Extremadura; en el 2010 el provocado por la borrasca Xynthia, procedente de una ciclogénesis explosiva, que originó vientos muy fuertes durante los días 25 al 27 en el área Cantábrica y en zonas montañosas de la mitad norte peninsular con registros máximos de 167 km/h en La Pinilla (Segovia) , 158 en Fisterra, 149 en La Estaca de Bares, 144 en Medina de Pomar o 139 en Amurrio.  Y en el 2014 no fue uno, sino varios, los temporales atlánticos que afectaron a la Península Ibérica debidos al paso de sucesivas e intensas borrascas atlánticas, procedentes muchas de ellas de ciclogénesis explosivas.  Provocaron vientos que llegaron a superar los 170 km/h y olas que en Galicia y área Cantábrica rompieron récords anteriores con alturas que sobrepasaron en alguna ocasión los 12 metros. Es una situación que se prolongaba desde finales de diciembre y que sorprendió por la gran intensidad de la mayor parte de las borrascas generadas.

Por lo que respecta al Mediterráneo, y aún teniendo en cuenta que en esta época del año sus aguas no almacenan mucha energía -aunque siempre la tienen en relación con la tierra que le circunda-, existen recuerdos de intensas precipitaciones en este mes; así por ejemplo las fuertes lluvias en Baleares en 1962 cuando el día 9 se recogieron 195 mm en Monnàver; las de 1974 con 200 mm en Turitxant d´Abaix o la tromba de agua del 7 de febrero del 2003 en Fuengirola.

Es curioso que en las efemérides de este mes figuren dos tornados. El primero, en el 2009, cuando el día 1 se registró uno en Málaga que provocó cuantiosos daños materiales. El segundo apareció al año siguiente, el día 23, en Jerez de los Caballeros (Badajoz), originando también importantes daños. Este tipo de tornados de invierno no suelen estar asociados en principio a tormentas de tipo supercelular sino a la fuerte cizalladura que se origina cuando borrascas atlánticas, entrando por el golfo de Cádiz, provocan fuertes vientos en el suroeste peninsular. Esos vientos arrastran masas de aire muy húmedas e inestables de origen subtropical que pueden desarrollar convección en su seno;  es la interacción entre la corriente general de la borrasca y la convectiva la que daría lugar a esos tornados.

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Todo parece indicar que esta primera semana de febrero se va a desarrollar con un tiempo muy frío. Por su parte, la segunda y la tercera, de acuerdo con la predicción mensual de AEMET, parece que tienden a los valores normales climatológicos, es decir, tiempo frío. Es verdad que el lunes, día de la Candelaria, va a llover y nevar en muchos puntos pero me temo que no es el tipo de precipitación a que se refiere el famoso refrán de ese día. No se trata de la entrada de una borrasca desde el suroeste sino que procede muy desde el norte y no es sino una singularidad, una onda en el intenso flujo de nortes y noroestes que nos afecta. Por tanto es verdad que la Candelaria va a "plorar"... pero no estoy seguro de que sean las lágrimas que señalen el principio del fin del invierno. Vamos a verlo.


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