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14 de enero de 2015

Invierno, al fin

Quizás a algunas personas les extrañe leer el título que he puesto a esta entrada porque, ya desde hace tiempo, las temperaturas nocturnas están siendo bastante bajas en amplias zonas del interior y también, en esas mismas o en otras, las nieblas han permanecido muchos días sin levantar. Es verdad, pero también lo es que en las zonas no afectadas por las nieblas, las temperaturas diurnas han sido relativamente agradables y ha habido observatorios en los que la diferencia entre la máxima y la mínima ha llegado a ser de quince o dieciséis grados. Todo ello ha sido producto de la presencia de un, para muchos, "cansino" anticiclón que ha dado lugar, entre otras cosas, a altas concentraciones de contaminantes y microbios por falta de ventilación. Esta circunstancia ha sido probablemente la causa principal de la gran cantidad de catarros y bronquitis que se registran estos días. 

En cualquier caso, la presencia del anticiclón se ha ajustado a lo que la climatología dinámica señala como normal para la primera parte de enero y, si algo cabe reseñar como "menos normal" serían las relativamente elevadas máximas de algunos observatorios pero, sobre todo, los elevadísimos valores de presión en superficie registrados hace unos días. Valores que han sido récords en algunos observatorios y que, a mi juicio, han venido provocados, sobre todo, por las fuertes velocidades verticales descendentes ligadas a una configuración específica de la circulación anticiclónica de niveles medios y altos, si bien, la gran densidad del aire frío de las capas bajas también ha contribuido. Todo ello quedó  muy bien explicado en este artículo de la Revista del Aficionado de Meteorología (RAM) publicado hace unos días. 

Pues bien, ahora se inicia un cambio y vamos hacia un tiempo invernal durante todo el día y durante varios días. Se cumple así lo que, tanto la climatología dinámica como la popular, señalan como normal a partir de mediados de mes: una entrada de aire frío acompañada frecuentemente por viento y a veces por nevadas. Es el tiempo de los santos de hielo (San Antonio el día 17 y San Sebastián, el 20):

De los santos frioleros, San Sebastián el primero;
aunque dijo San Antón, aquí el más frío soy yo.


Imagen del canal visible de Meteosat del 14 de enero de 2015: Nubes bajas y nieblas sobre la mitad occidental peninsular como consecuencia de la llegada de aire atlántico más húmedo. Al noroeste la gran banda nubosa ligada a la circulación del chorro polar separa la masa de aire ártica-polar marítima (a su izquierda) de la masa más de tipo subtropical a su derecha. Puede obsevarse también la llegada a las Islas Británicas de una profunda borrasca y otra, menos importante, muy al sur de Groenlandia, en el seno de la masa fría. Esa masa afectará a la Península el viernes, tras el paso de la gran y activa banda nubosa.

Desde hace dos o tres días, el chorro polar, que andaba bastante alto de latitud, ha ido bajando poco a poco, y ya algún frente débil ha comenzado a afectar a la mitad norte peninsular. Mientras tanto una vaguada de esa circulación del chorro se está profundizando en pleno Atlántico con un frente frío asociado ancho y compacto. Ese frente va a atravesar la Península a lo largo de mañana jueves y del viernes con precipitaciones de lluvia o de nieve en zonas por encima de los 700-1000 metros aproximadamente. Tras él, se extenderá sobre nuestra zona una masa de aire de procedencia ártica aunque en su travesía sobre el Atlántico se transforma en polar marítima. Como vendrá en muchas zonas acompañada de vientos, la sensación térmica será bastante fría sobre todo en la mitad occidental peninsular y el ambiente se notará muy desapacible. 

Durante la tarde del viernes 16, el eje de vaguada está sobre la zona central de la Península
Pues bien, tras el paso de esta vaguada, podría reconstruirse el anticiclón y volver a un tiempo parecido al que hemos tenido hasta ahora. Sin embargo, la atmósfera se inclina esta vez por otra opción nada desconocida:  la dorsal anticiclónica permanece en pleno Atlántico y, entre ella y la vaguada que ya estará en el Mediterráneo, quedará un pasillo recorrido en niveles medios y altos por la circulación del chorro polar con vientos del norte y del noroeste.

Veinticuatro horas después, en la tarde del sábado 17, una amplia corriente del noroeste fluye sobre la Península Ibérica y Baleares.  En su seno discurren algunas pequeñas ondas. El fuerte máximo del chorro que se dirige hacia Lisboa, conducirá a una borrasca atlántica hacia el suroeste penínsular.

Con frecuencia estos chorros son bastante rectilíneos y lo único que provocan en superficie es un ambiente frío y algo ventoso pero con cielos poco nubosos y con algunas precipitaciones en las vertientes norte de las cordilleras. Sin embargo, esta vez, los modelos muestran una estructura de circulación más ondulada e inestable con tendencia a generar algunos remolinos y pequeñas vaguadas en su seno y sobre todo en su zona interna, en la que nos encontramos. Esas vaguadas van acompañadas de frentes fríos secundarios que potencian las precipitaciones en zonas montañosas y con menos frecuencia e intensidad en las zonas llanas en el marco de un ambiente de desapacibilidad. Es algo que puede ocurrir en nuestras zonas el viernes y quizás parte del sábado.

A veces, esas ondulaciones son más marcadas, fenómeno muchas veces relacionado con la aparición de un nuevo máximo de viento en el chorro, y llegan a generar verdaderas borrascas en superficie. Eso es hacia lo que apuntan para el próximo domingo los principales modelos de predicción. El chorro del noroeste conduciría durante la noche del sábado al domingo una borrasca generada al noroeste de Azores hacia el suroeste peninsular y que saldría al Mediterráneo el domingo por la noche. Si esa situación llega a ocurrir, el aire relativamente cálido de la zona delantera de la borrasca remontaría sobre el aire frío y más denso del interior peninsular y podría originar nevadas relativamente extensas sobre todo en el centro y cuadrante sureste. 
Durante la mañana del domingo, día 18, el chorro polar ha tomado una dirección norte-sur con un reforzamiento del máximo de viento. Las isohipsas se hacen difluentes sobre el suroeste peninsular en la zona de la borrasca de superficie.


A la misma hora, la borrasca de superficie se encuentra en el Golfo de Cádiz. Arrastra aire de componente sur, húmedo y más cálido que remonta sobre el más denso y frío del interior peninsular. Los copos de la precipitación de nieve funden con dificultad y alcanzan el suelo en amplias zonas del interior peninsular durante la tarde y noche de este día.
Esta es la situación de la que realmente ahora están pendientes profesionales y aficionados más que del cambio de hoy a mañana, que es significativo pero que alberga pocas dudas de predicción.

¿Qué probabilidad hay de que ello ocurra? Desgraciadamente disponemos de muy pocos productos en abierto del sistema ensemble o probabilístico del Centro Euroopeo. Utilizando aquellos de que se dispone, a día de hoy, cuatro días antes de la evolución en cuestión, parece que la probabilidad de ocurrencia no es en absoluto despreciable. 

Mapa de superficie del modelo determinista del Centro Europeo para la noche del domingo al lunes. La evolución es muy parecida a la dada por el GFS. Los distintos tonos violetas están relacionados con la menor o mayor incertidumbre sobre la ocurrencia de esta situación. En este caso esa incertidumbre no es excesivamente alta por lo que la probabilidad de ocurrencia es significativa.

Es importante también que los modelos deterministas más importantes apunten en general hacia esa evolución que hay que ir siguiendo con atención durante los próximos días. Así, también el modelo del Met. Office británico ofrece este mapa para mediodía del sábado en el que también aparece la borrasca dirigiéndose hacia la Península:



Una vez haya pasado esta borrasca, y al menos hasta mediados de semana, parece que la circulación del noroeste seguiría sobre España con el paso de pequeñas ondas secundarias y tiempo frío y algo inestable. En definitiva, invierno.


Nota informativa de AEMET sobre esta situación

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