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30 de abril de 2013

Vaivenes de primavera

El retroceso hacia el invierno de este fin de semana ha hecho retornar una vez más la pregunta de, hasta qué punto es normal que, casi a punto de empezar mayo, nieve en zonas  poco elevadas y se alcancen estas temperaturas tan bajas. La respuesta es que ocurre con mucha más frecuencia de lo que nuestra débil memoria meteorológica recuerda aunque, en esta ocasión, ha tenido algunas particularidades.

Ya, en mi entrada del pasado jueves, llamaba la atención sobre las nevadas y sobre todo las bajas temperaturas a que esta situación iba a dar lugar. Así ha sido: la nieve ha alcanzado cotas muy bajas y las temperaturas, sobre todo las máximas, han sido claramente invernales. En algunos observatorios de la mitad este peninsular estas máximas han batido los records para abril por lo bajas. Así, Ciudad Real registró el domingo 5,8º de máxima siendo la anterior máxima más baja de abril, 6,4º en 1988. Ese mismo día, Cuenca con 3,8º de máxima, igualó su anterior record de 1994 (de una serie que arranca en 1955); Teruel registró 1,9º (la anterior era 2º, también en 1994) y Lleida tuvo 7,5º, siendo la máxima mas baja anterior 8,4º en el 2004. Es curioso -e importante- constatar que estas marcadas anomalías habían estado perfectamente previstas tanto en el tiempo como en el espacio, desde al menos tres días antes por el producto EFI (Extreme Forecast Index) del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF).

Como también apuntaba en mi entrada anterior, la causa de esta irrupción fria fue una vaguada de la circulación del chorro polar que entró en la Península Ibérica desde el noroeste, arrastrando aire muy frío tanto en niveles altos como en bajos. Como, a su vez, esa vaguada provocó la intensificación de una borrasca en superficie en el área mediterránea, los vientos del este-nordeste soplaron con fuerza sobre muchas zonas haciendo mas intensa la sensación de frío aunque, por otra parte, evitaron que también las temperaturas mínimas alcanzaran o superaran algún récord. 

En primavera son frecuentes estas marcadas ondulaciones del chorro polar. En las zonas delanteras de estas vaguadas se da una entrada muy marcada de aire cálido del sur con un fuerte ascenso de las temperaturas, tal como ocurrió hace muy pocos días, mientras que en el seno de las citadas vaguadas predomina el aire frío y el tiempo muy inestable. No son estos vaivenes sino las dos caras de una misma moneda, algo que a quien no esté familiarizado con las singularidades de la circulación atmosférica le puede costar trabajo entender. Por tanto, en mi opinión, lo que está ocurriendo durante este mes de abril en la circulación atmosférica sobre España es relativamente normal y en principio sólo cabe achacarlo a la variabilidad natural de la atmósfera.

Situación del geopotencial de 500 hPa y de la temperatura de 850hPa correspondiente a las 12 UTC del pasado domingo 28 de abril, el día -y casi la hora- en el que se registraron las temperaturas máximas más bajas, elaborado por el ECMWF. Puede verse como, sin embargo, en las zonas por delante de la vaguada que afecta a la Península Ibérica, las temperaturas son muy altas (colores naranjas y rojos): las dos "caras" de una misma configuración atmosférica

Hay sin embargo un detalle que nos podría hacer pensar en una hipotética conexión con el calentamiento global: son los récords en las temperaturas máximas mas bajas a los que antes me refería. El hecho de que éstos se hayan producido en las máximas en vez de en las mínimas, deja claro que no han influido otros factores externos a la propia temperatura del aire que entraba del norte; es decir, se trataba de una masa más fría que las "normales" de estas irrupciones primaverales, tal como de algún modo alertaba el EFI del Centro Europeo al que antes hacía referencia. Pues bien, están apareciendo en los últimos meses artículos en los que se estudia cómo la disminución veraniega del hielo ártico ha variado de tal modo la circulación en las zonas mas septentrionales del hemisferio norte, que las nevadas han aumentado en extensión en altas latitudes. El aire en contacto con las  grandes superficies nevadas se habría enfriado de forma mas acusada que en otras ocasiones y ese aire, arrastrado hacia el sur por las vaguadas del chorro polar, provocaría estas advecciones más frías. La hipótesis está ahí pero creo que sería dificil probarla para esta situación.  Por tanto, mi opinión es que, en este caso, nos encontramos simplemente ante una manifestación de la pura variabilidad atmosférica.

Aunque durante estos días la borrasca va a ir perdiendo lentamente actividad y las temperaturas subirán lentamente sigue existiendo la posibildad de nuevas formaciones de vaguadas o borrascas de este tipo durante el mes de mayo. Tengo recuerdos personales de haber visto aguanieve en Madrid durante las fiestas de San Isidro. Y si hay un refrán al que le tengo verdadero respeto es aquel que muy sabiamente aconseja "Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo". A veces hasta el cincuenta.


2 comentarios:

  1. Excelente artículo, como siempre. Otro detalle a tener en cuenta es que tan sólo dos semanas antes se habían marcado también records de temperatura máxima absoluta, por lo que el contraste entre ambos fenómenos ha sido muy acusado y, quizá, sin precedentes cercanos. En Córdoba, por ejemplo, el día 18 de abril llegamos a los 33,1ºC y 11 días después, el 29 de abril, la máxima fue de 12,7ºC.
    Saludos

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  2. Muchas gracias Jorge. La verdad es que por razones que no vienen al caso no estuve muy al tanto de los posibles records de esos dias de calor. En mi tabla de valores climatológicos de abril tengo en Córdoba 34º el 30 de abril de 1997. Pero seguro que tú puedes aportar alguno o corregir éste.
    Saludos

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