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8 de abril de 2013

El servicio público, ante todo

El anómalo comportamiento del huracán "Sandy" que, tras su transformación en borrasca post-tropical sin haber llegado aún a extratropical, originó aún vientos huracanados y mareas de tempestad en el nordeste de Estados Unidos originando más de 70 víctimas, ha llevado a NOAA a una profunda reflexión y una toma de decisión sobre los avisos de huracán o de tormenta tropical. En todo ello ha primado cómo prestar un mejor servicio público por encima de consideraciones teóricas o de distribución de responsabilidades.

"Sandy" afectando al nordeste de Estados Unidos (NOAA)

"Sandy" fue el huracán más destructivo de la temporada de 2012 en el Atlántico. Si bien no pasó en ningún momento de categoría 3, fue el más extenso de todos los registrados hasta ahora si tenemos en cuenta su diámetro. Su interacción con una vaguada del chorro polar que provenía del interior de Estados Unidos y de Canadá, le llevó a convertirse en una gran borrasca extratropical, si bien, antes de alcanzar este estado, pero habiendo perdido ya las características tropicales -técnicamente era un ciclón post-tropical- aún llegó a originar vientos huracanados y mareas de tempestad en la costa nordeste de Estados Unidos.

Fue precisamente esta anómala circunstancia, no conocida nunca hasta ese momento, lo que dio lugar a un serio problema operativo de avisos y protección civil que es el que ahora trata de solucionarse. Tal como ha estado establecido hasta el momento, el Centro Nacional de Huracanes emitió todos los avisos relacionados con "Sandy" mientras éste tuvo características tropicales. Una vez que dejó de ser "tropical"y pasó técnicamente a "post-tropical", los avisos de viento y mar los continuó el Centro Hidrometeorológico Nacional, pero ya sin ninguna referencia a "huracán" o "vientos huracanados". Parece ser que la falta de esa referencia causó confusión y el que la población no se tomará muy seriamente avisos y alertas ante la ausencia de esos términos.

Esta situación originó muchos debates en Estados Unidos y, como consecuencia, NOAA ha decidido que los predictores del Centro Nacional de Huracanes puedan seguir dando avisos sobre vientos huracanados o mareas de tempestad aunque la perturbación que los origine haya perdido ya sus características tropicales. Si bien ésta es la idea principal que encierra esta decisión, recomiendo a cualquier persona interesada leerla aquí detenidamente para conocer sus distintos matices.

Aún sin haber analizado muy en profundidad todavía esta decisión, se me ocurren ya algunas reflexiones. La primera es la de la rapidez en la toma de decisión ante un grave problema de servicio público, tras un debate en el que han intervenido predictores, comunicadores meteorológicos y técnicos de protección civil. Pienso que es una forma de actuar  a la que que nos tendríamos que acostumbrar aquí en España cuando suceden problemas de este tipo. En cualquier caso, en esa decisión, ha primado ante todo la seguridad pública, por encima de otros planteamientos técnicos o de competencias.

La segunda es que, como ya he dicho otras veces, creo que los avisos deben estar siempre relacionados con los efectos sobre la población, más que con la causa que los produce. En el caso de "Sandy", los avisos sobre viento y mar en la fase "post-tropical", eran correctos pero la ausencia de referencia a "huracán" o "tormenta tropical" los "bajaba"  automáticamente de peligrosidad ante el público. De ahí mi poco "entusiasmo" en la popularización creciente de términos como "ciclogénesis explosivas" o "gotas frías"o incluso de poner nombres a las borrascas. Si un día la borrasca no es -o deja de ser- "explosiva", o no tiene nombre, pero lleva asociados vientos o lluvias muy fuertes....¿podría pensar el público que es menos peligrosa? En Estados Unidos, y en relación con los huracanes, puede que ya la cosa no tenga remedio, pero en Europa y en concreto en España, creo que es algo que tendría que plantearse seriamente en esas reuniones multidisciplinares de expertos a las que antes me refería.

Además de inducir a estas reflexiones, la decisión de NOAA nos afecta de forma práctica alguna manera. Como sabemos, algunas veces perturbaciones de caracter post-tropical han afectado a España. Hasta ahora el NHC ya no daba avisos para ellas al haber perdido su caracter tropical. ¿Extenderá su decisión para las "post-tropicales" a todo el Atlántico? Si fuera así, y alguna de esas perturbaciones afectara al archipiélago Canario o a la Península, supongo que ello tendría que tenerse en cuenta en nuestro Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Adversos (Meteoalerta). En el actualmente vigente, se establecen lo siguiente:


"Se dará aviso especial de tormenta tropical o huracán siempre que, en un plazo igual o inferior a 60 horas, el centro de la tormenta se encuentre a una distancia igual o inferior a 1000 km de la zona afectada. 

En el caso de emisión de un aviso de tormenta tropical, habrá que emitir además los avisos necesarios de viento, precipitación y fenómenos costeros, de acuerdo con los umbrales establecidos en este plan. Además en el apartado de comentarios del aviso de estos fenómenos, se hará constar que el origen de los mismos es debido a una tormenta tropical"

Quizás, a la vista de lo establecido por NOAA, habría que incluir aquí también en estos avisos a las borrascas post-tropicales y tener en cuenta la necesaria coordinación entre los avisos que pudiera emitir el NHC y los de nuestro Meteoalerta. Parece que, en este tipo de avisos, dado que el propio NHC mantendría la referencia "post-tropical", tendría que ser así también en el aviso especial de nuestro Plan para no incurrir en malas interpretaciones... En fin, son reflexiones a vuelapluma. Estoy seguro que AEMET ya trabaja en este tema en coordinación con NOAA y en su momento, y si procede, dará a conocer los cambios que pudiera considerar oportunos.


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