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22 de febrero de 2013

Una borrasca errante

Este fin de semana asistimos a una interesante evolución atmosférica que, además, va a marcar en buena medida el tiempo de la próxima semana. Mientras que una borrasca atlántica está ya penetrando por el oeste de la Península, otra, de carácter frio, se encuentra sobre Francia. Todo ello aparece bien reflejado en la imagen del canal de absorción de vapor de agua de Meteosat. 

Imagen del canal de absorción de vapor de agua correspondiente a las 06 horas UTC del viernes, 22 de febrero de 2013. Mientras que una borrasca atlántica se acerca a la Península Ibérica por el oeste, otra, de caracter frío, se encuentra sobre Francia y Alemania. La frontera de separación entre el aire frío centroeuropeo y el atlántico es la banda blanca que se extiende desde el golfo de Vizcaya por el sur de Francia hasta Baleares. Durante la próxima noche, el aire frio pulsará hacia el sur, la borrasca atlántica quedará absorbida por la circulación de la fría y esa banda blanca se activará al tiempo que se mueve más hacia el sur provocando precipitaciones de nieve en la mitad norte peninsular. En la mitad sur podrán ocurrir también  pero serán mucho más débiles y dispersas debido en buena medida a la escasa humedad disponible y a la falta de mecanismos físicos que faciliten los ascensos salvo en algunas zonas montañosas. (Imagen facilitada por la Universidad de Dundee)

Los distintos modelos de predicción coinciden en la evolución prevista para las próximas 48 a 72 horas.  La borrasca atlántica va a quedar englobada, durante la noche del viernes al sábado, en la circulación de la borrasca fría europea. Ese proceso va a tener al menos dos consecuencias significativas. La primera es que, la reorganización de la circulación que se va a producir, arrastrará sobre la Península Ibérica el aire frío centroeuropeo. Ese aire va a entrar como una cuña bajo el aire más cálido y húmedo de la borrasca atlántica y ello va a dar lugar a precipitaciones en forma de nieve en zonas bajas de la mitad norte, y de forma muy ocasional en algunas de la mitad sur, aunque en general no serán muy persistentes. Al mismo tiempo, el viento racheado del nordeste va a provocar durante todo el fin de semana una sensación de bastante frío en la mayoría de las regiones.

La segunda consecuencia va a ser un desplazamiento del centro de  la borrasca fría  hacia los golfos de León y Génova, donde permanecerá de forma casi estacionaria hasta el lunes. A partir de ese día, la evolución de la circulación general parece que dará lugar a que esa borrasca se empiece a mover "en retroceso" hacia la Península Ibérica...Y ahí van a comenzar los problemas para nuestros predictores. Si bien los modelos coinciden en ese retroceso, no lo hacen tanto sobre cuál va a ser la trayectoria concreta del centro de la perturbación. Mientras unos la ubican para el jueves en el golfo de Cadiz, otros lo hacen sobre el centro de la Península. Después, hay coincidencia en que se mueve de nuevo hacia el este...pero con trayectorias distintas. En el caso de que ese movimiento se produzca desde el golfo de Cadiz el tiempo se puede complicar mucho en el Mediterráneo; si lo hace desde el centro peninsular, la afectación mediterránea será menos importante.

Mapas previstos por el Centro Europeo de Plazo Medio para la madrugada del próximo jueves procedentes de su modelo probabilista (ensembles). Los colores violeta sobre la Península reflejan el nivel de incertidumbre sobre la ubicación exacta de la borrasca en ese momento.

Pero los problemas de predicción no se refieren solamente a las trayectorias de movimiento sino a la propia estructura de nubosidad y precipitación de la borrasca. Este tipo de borrascas frías y "viejas" tienen estructuras muy irregulares. Por un lado dominan en ella las circulaciones de mesoescala, es decir, de dimensiones relativamente pequeñas,  simuladas no del todo bien por los modelos numéricos, si bien los de muy alta resolución comienzan ya a hacerlo mejor. Por otro, la propia borrasca, aún en situación semiestacionaria, presenta ciertos movimientos casi erráticos, tampoco  bien  recogidos del todo por los modelos. Ello da lugar a que la nubosidad y las zonas de precipitación asociadas se muevan también de una forma poco previsible. 

 Por tanto, los primeros días de la próxima semana serán, probablemente, jornadas de nubes y claros, con ratos de mucha sensación de frio junto con otros de un cierto calorcito al sol, trufado todo ello de algunos chubascos de lluvia, nieve, nieve granulada, granizo blando...dependiendo de altitudes, hora del día...y características microfísicas de cada nube. Después...dependeremos de la trayectoria de la borrasca en su retorno al Mediterráneo.

Y el problema para los predictores: ¿cómo se cuenta todo ello para que el público lo entienda - certezas e incertezas, variabilidades, tipos de precipitación- correctamente? Ese es el reto y más ahora, cuando ya la atmósfera empieza a mostrar, aún tímidamente, algunos movimientos primaverales.

1 comentario:

  1. Es cierto que es difícil predecir el movimiento de esta masa fría continental , mirando las salidas del Wetterzentrale , parece ser que el Anticiclón se posiciona en el centro y NW de Europa , desgajando este embolsamiento frío , al menos hasta el 28 de febrero ( final de mes ) ,
    Cuando se descuelgan masas frías polares del Norte que conectarán con un brazo alargado por el W , y eso deje lluvias por el SW y NW peninsular según este modelo.
    Yo en ocasiones así , suelo jugar con las presiones atmosféricas entre el Golfo de Cádiz y Padua ( Italia ) , si el SW peninsular son más bajas ( sobre unos 10 milibares inferiores ) que en la zona de Padua , me decanto por lluvia en nuestra Península , si la presión en Padua es menor que en el Golfo de Cádiz , hay bastantes puntos a favor de que no nos caiga precipitación alguna . ( Me baso en la Oscilación del Mediterráneo – WeMOi ) .
    Será interesante observar la evolución. Saludos , Ángel

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