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8 de enero de 2013

Subsidencias de enero

Los primeros días de enero se están caracterizando por un tiempo seco, en muchas zonas soleado, con temperaturas relativamente suaves durante el día pero con heladas nocturnas bastante generales. Sin embargo, hay amplias zonas donde la niebla predomina y no llega a levantarse durante todo el día. Ello da  lugar a que, en ellas, máximas y mínimas anden muy cercanas y que el ambiente tenga ese color gris oscuro, casi sin matices, que tanto disgusta a muchas personas. 

La causa de todo ello es una situación atmosferica, bastante típica de esta época del año , caracterizada por unas condiciones en niveles altos que conducen a un aumento de presión en superficie y, por otro, a un lento descenso vertical de masas de aire desde la troposfera superior y media hacia la inferior, con el consiguiente calentamiento y pérdida de humedad. Es lo que se conoce en meteorología como un proceso de subsidencia anticiclónica y provoca una gran estabilidad.

Parece contradictorio que este proceso de descenso y calentamiento del aire sea compatible con heladas y nieblas. Para "reconciliar" una cosa con la otra que tener en cuenta otro proceso más. En las largas noches de invierno, sobre todo con cielo despejado, el suelo se enfría mucho y transmite ese enfriamiento al aire que está sobre él hasta unos cientos de metros de altura llegando a veces a condensarse el vapor de agua y formando la niebla. Tenemos por tanto, hasta uno o dos km. de altura, un aire muy frio y muy denso, imposibilitado por ello de ascender y sobre el que "resbala" y diverge el aire cálido y mas ligero de las capas medias, calentado por el proceso de subsidencia. Por eso, si subimos a altitudes por encima de 1000 o 1200 metros, encontramos un tiempo despejado y vemos bajo nosotros las amplias áreas de niebla....y también capas mas oscuras de aire contaminado, impedido en su ascenso por esa gran "tapadera" que tiene encima. Junto con el aire mas o menos contaminado y las nieblas empiezan a mezclarse ya también en estos días los pólenes de algunas plantas alérgenas de invierno; todo ello produce una combinación verdaderamente molesta e irritante en personas con problemas respiratorios y alérgicos. 


La combinación de las características de la circulación del viento en niveles altos y de ese aire frío y pesado de las capas bajas provoca, como ya decía antes, un marcado aumento de la presión, que se traduce en los mapas del tiempo como un potente anticiclón de superficie. En su zona central se alcanzan presiones muy elevadas, normalmente las más elevadas de todo el año. Si un anticiclón "medio" puede tener en su centro presiones de 1032 o 1034 hPa, estos anticiclones invernales pueden sobrepasar ampliamente los 1040 hPa, llegando, como ha ocurrido estos días pasados, hasta 1043 y 1044 hPa. En realidad, estos valores absolutos de presión sólo se pueden medir a nivel del mar y disminuyen según nos encontramos a mayores altitudes, aunque estén bastante mas altos de lo normal en cualquier sitio. Como los mapas meteorológicos de superficie se dibujan con las presiones medidas en todos los observatorios pero reducidas -para que el mapa sea coherente- a nivel del mar, hay que utilizar algoritmos matemáticos para transformar esos valores. Éstos tienen en cuenta la altitud así como la temperatura de la masa de aire ficticia que se extendería desde la ubicación del observatorio hasta el nivel del mar. Las temperaturas tan frías del aire de capas bajas provoca a veces que algunos de estos algoritmos "se pasen" en el cálculo y den valores mas altos que los que serian correctos. Por eso, estos días pasados se han llegado a dar valores de hasta 1050 hPa en el centro de la Península mientras que los valores en los mapas obtenidos por los distintos Servicios Meteorológicos no pasaban de 1043 o 1044, algo mucho más cercano a la realidad. Aunque la memoria meteorológica es frágil, no recuerdo anticiclones en la Península Ibérica que hayan superado los 1045 o 1046 hPa. Otra cosa son los anticiclones invernales de las grandes llanuras siberianas, con aire aún mucho mas frío donde las presiones pueden llegar hasta los 1080 hPa o aún más.

Estas situaciones de anticiclón suelen comenzar con una entrada de vientos del norte que se corresponden con la llegada de la parte oriental de una gran "dorsal" de la circulación del chorro polar en niveles medios y altos. Ello es lo que provoca ese movimiento descendente o "subsidencia" a que antes me refería. La "entrada" de esa dorsal es a veces muy rápida y va acompañada de vientos fuertes, sobre todo en áreas montañosas. Un fenómeno ligado   a esa situación fue probablemente el que dio lugar hace unos días a las fuertes rachas de viento en la estación de esquí de Panticosa y que originó el cierre de sus instalaciones durante unas horas.

También en estas situaciones se provocan a veces fenómenos curiosos como aumentos bruscos y mas o menos localizados de temperaturas. Con la entrada de vientos del norte, y en determinadas condiciones atmosféricas, aparece en la cara sur de las montañas el denominado efecto "foehn", que no es sino un calentamiento del aire al comprimirse según desciende. Si ese calentamiento actúa sobre aire ya "calentado" por el fenómeno de subsidencia, se provoca un marcado ascenso de la temperatura del mismo, que sorprende por lo anómalo respecto a la época del año y por la marcada diferencia térmica respecto a otras zonas geográficas próximas, pero no afectadas por este fenómeno. Pienso que el brusco aumento de temperaturas de la comarca de L´Empordá de hace unos días estuvo motivado, al menos parcialmente, por un fenómeno de este tipo. En cualquier caso no es una situación que haya podido estudiar mucho y seguro que algún lector puede aportar una explicación más detallada del fenómeno. 

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