19 de noviembre de 2014

Análisis de la situación del temporal de Canarias a 19 de noviembre

Dado el interés suscitado por mi análisis de ayer sobre el temporal de Canarias, lo actualizo hoy brevemente a partir de la imagen WV de Meteosat de esta madrugada (06 UTC):






La circulación subtropical (A) que ya veíamos ayer, va atravesando el archipiélago en su lento desplazamiento hacia el este. Como puede observarse hay zonas con convección muy desarrollada junto a zonas con nubosidad muy débil; por tanto la distribución de chubascos y de cantidades recogidas es muy irregular. Esta zona abandonará el archipiélago por el este al final del día o próxima madrugada.

La nueva e importante borrasca (B) está ya iniciando su desarrollo entre Azores y Madeira y va a ir extendiendo progresivamente su radio de acción al archipiélago canario. Como puede verse, en su zona delantera existe también convección y es la que probablemente irá afectando progresivamente a las islas aunque también lo harán algunas zonas de aire muy inestable que la contornearán.

La vieja borrasca (C) tiende a desaparecer en las próximas 24 a 36 horas. La causa es una reorganización de la circulación en el Atlántico norte que se va a producir por la acción de un fuerte máximo de viento en el chorro polar que ahora está un poco a la izquierda del área (D) en el ángulo superior izquierdo de la imagen.  Debido a ese máximo es muy probable que el chorro desaloje y debilite a esa borrasca hasta su desaparición.

Otro efecto de esa reestructuración será el progresivo estrechamiento y cierre de la amplia vaguada en cuyo seno se encuentra la borrasca (B).  Ello va a originar su desplazamiento más hacia el sur y a colocar su centro sobre el archipiélago canario en la madrugada del jueves al viernes, como borrasca fría madura. De todas formas no se queda ahí sino que sigue su camino hacia África abandonando las islas a lo largo del viernes.

Tal como comentaba ayer, sigue existiendo la posibilidad de un nuevo "descuelgue frío" entre el sábado y domingo  desde una zona atlántica el noroeste de la Península Ibérica hacia el sur.


Aunque, como se ve en el mapa de 500 hPa del sistema ensemble del Centro Europeo previsto para la madrugada del lunes 24, hay mucha incertidumbre sobre su ubicación final, parece que pasaría por el suroeste peninsular camino del continente africano y no afectaría al archipiélago canario,  pero ésto es algo que hay que confirmar en los próximos días.

18 de noviembre de 2014

Temporales de noviembre en Canarias

A partir de hoy, 18 de noviembre, se inicia un temporal de lluvias y de viento en el archipiélago canario provocado por sucesivos descuelgues de aire frío en las capas medias de la atmósfera manifestados como borrascas frías, o bien como una borrasca fría con sucesivos reforzamientos. Es una situación que se extenderá probablemente hasta el fin de semana y que, tanto por su persistencia como por la intensidad de algunas de las precipitaciones, va a dar lugar seguramente a registros de lluvia muy importantes.

La situación de partida queda esbozada en la imagen de esta madrugada del canal WV de Meteosat

Imagen del canal WV de Meteosat correspondiente a las 06 UTC del 18 de noviembre de 2014
En (A) puede observarse una amplia dorsal anticiclónica que crece ahora sobre la Península Ibérica y que, aunque  se va a desplazar un poco más hacia el este, permanecerá casi estacionaria durante varios días. Va a dar un tiempo suave y tranquilo en la Península, pero su efecto fundamental va a ser la interrupción, el bloqueo, del paso de las perturbaciones atlánticas en su camino normal hacia el este y, por tanto, se verán forzadas a desplazarse hacia el sur. Eso es lo que empieza a hacer ya el embolsamiento frío (C) que dará lugar, mañana miércoles, a la formación de una borrasca fría centrada en la zona de Madeira pero dejando bajo su radio de acción a todo el archipiélago canario.

Esa borrasca se va a ver reforzada por nuevas entradas frías que discurrirán hacia ella a lo largo de la zona (D) en forma de vórtices secundarios que probablemente la circunvalarán e intensificarán las precipitaciones y también darán como resultado un posible desplazamiento del centro de la borrasca al propio archipiélago en la madrugada del viernes. Es posible que del viernes al sábado esa borrasca se desplace hacia el continente africano. Y también es posible, sólo posible, que ese mismo sábado se produjera un nuevo descuelgue frío que diera lugar a otra borrasca en la zona.

Ésta es la evolución general de la situación si bien hay que tener en cuenta la zona señalada como (B) en la imagen. A veces, por delante de estas perturbaciones, aparece una banda de inestabilidad en el seno de un flujo subtropical en niveles medios y altos que tiende a inestabilizarse, probablemente por el acercamiento de la perturbación principal.  En este caso también va a ser así y en esa zona (B) pueden apreciarse algunas nubes convectivas que irán creciendo y que en su desplazamiento hacia el este pueden provocar ya hoy chubascos y tormentas en las islas.

No es nada raro la aparición en noviembre de este tipo de situaciones sobre Canarias provocadas por los grandes descensos hacia el sur del aire polar sobre todo desde mediados de otoño. Dan lugar a temporales que duran varios dias y a los que se deben las cantidades de lluvia más importantes recogidas en las islas. La "forma meteorológica" puede ser como borrascas atlánticas conducidas por un chorro polar muy bajo de latitud, o como profundización hacia el sur de profundas vaguadas -como en el caso actual- que pueden cerrarse o no y que, en el caso de hacerlo, pueden dar lugar a la aparición de borrascas frías o DANAs, quizás éstas con precipitaciones más tormentosas y localizadas. 

Las efemérides de noviembre nos traen recuerdos de algunos temporales. Tenemos así las fechas del 11 de noviembre de 1950 cuando Izaña registró 360 mm en 24 horas, la del 19 de noviembre de 1983, o la del 24 de noviembre de 1989, uno de los más intensos, con valores superiores a 200 mm en zonas altas de Gran Canaria que podemos recordar en estas imágenes:

                                   

Imagen del canal WV de Meteosat correspondiente a las 08,30 UTC del 24 de noviembre de 1989
                                   

O, también, la del 20 de noviembre de 2001, ligado esta vez a una profunda vaguada o a una DANA incipiente, que originó una situación de tormenta anclada en la isla de La Palma y que provocó la riada del Barranco de las Angustias:

                              


Imagen del canal WV de Meteosat correspondiente al 20 de noviembre de 2001 a las 11,30 UTC
                             
Y, por supuesto, no puede olvidarse de ningún modo la fecha del 28 de noviembre de 2005 cuando aconteció el paso de la tormenta tropical Delta, una situación verdaderamente atípica, aunque no sabemos si el calentamiento global podría hacerla menos atípica en años futuros.

Por el momento sigamos esta situación, interesantísima desde el punto de vista meteorológico, y de la que cabe desear que deje abundante agua y los menores daños posibles.

13 de noviembre de 2014

"Meses y tiempos. Una visión personal de la meteorología española"

Me alegra mucho anunciar la publicación de mi segundo libro que he titulado Meses y tiempos. Una visión personal de la meteorología de España. 



                               


Si mi libro anterior, Recuerdos del tiempo, narraba la evolución de la predicción meteorológica en España desde los años 70 en el marco de mis recuerdos personales, Meses y tiempos trata sobre los fenómenos atmosféricos más importantes que afectan a España y su predicción pero en convivencia armoniosa con la climatología , la meteorología popular e incluso la poesía. El libro fluye estación a estación y mes a mes y, en cada uno de ellos, tras recordar sus características generales, sus refranes y sus efemérides meteorológicas, describe detalladamente un fenómeno  atmosférico característico de ese periodo y sus técnicas de predicción. Así desfilan a través del libro diluvios mediterráneos,  temporales atlánticos, sequías,  olas de frío o de calor o periodos de buen o mal tiempo...

En cualquier caso, para dar una idea más cercana del contenido del libro, éste es su índice y presentación:


Índice


Prólogo
Presentación

Otoño
Septiembre, como una hoja en blanco
Octubre: los diluvios mediterráneos
Noviembre: los temporales atlánticos

Invierno
Diciembre: las visitas de la nieve
Enero: la blancura de la luz, del hielo y de la niebla
Febrero: las olas de frío

Primavera
Marzo: los vientos
Abril o la incertidumbre
Mayo: el “buen tiempo”…o el “mal tiempo”

Verano
Junio: las tormentas
Julio: las olas de calor
Agosto, blanco de calima y humo

Documentación consultada



PRESENTACIÓN

Los que me conocen saben que desde niño me apasiona la meteorología y en concreto, la predicción del tiempo. Elegí dedicarme a ello, quizás porque era el camino más común, a través de la física y de las matemáticas. Pero cuando amas algo profundamente, ningún camino te es extraño para acercarte a ello, aunque sean distintos a los tuyos. Al final lo que te interesa, de una forma u otra, es la contemplación de aquello donde todos concurren.

He dedicado por tanto mi vida profesional a la predicción del tiempo por métodos científicos y es, por tanto, el camino que mas conozco; pero me he sentido muy cercano a otros métodos y enfoques predictivos a los que he respetado profundamente si he visto también en ellos respeto por sí mismos; en fin, que las cabañuelas, por ejemplo, no me han sido en absoluto ajenas, si bien no he llegado nunca a encontrar una verdadera señal predictiva en ellas. Me encanta la meteorología popular y sus refranes y los tengo integrados en mi vida diaria. Me gusta ver si “los santos de hielo” llegan puntuales a su cita o si la Candelaria plora o no plora. No he sido climatólogo, pero he seguido y sigo muy de cerca los estudios climatológicos porque quiero conocer la “historia” que subyace tras las lluvias y los vientos de cada día. Tampoco soy experto en los cambios que el calentamiento global va a producir o está produciendo ya, pero sigo con mucho interés lo que se va publicando, porque también quiero saber como se comportará la atmósfera dentro de decenios y como influirá en nuestra tierra y nuestra gente, aunque yo no lo vaya a vivir. Y no soy poeta, pero algo de poesía vive en mí cuando siento la belleza y la pasión que me despiertan tanto los vientos huracanados como las canículas de agosto en la Mancha o las tardes frías, solitarias y melancólicas de enero. Llevo en mí, por tanto, todos esos diferentes prismas y formas de percepción de una realidad última en el fondo bastante desconocida: esas distintas formas de ver son las raíces –o la raíz- de este libro.

Por otra parte, suelo afirmar que cuando uno llega a una cierta edad, normalmente próxima a  la de la jubilación, ya no se es experto en nada –si es que alguna vez se fue- pero sí se llega a tener una visión relativamente global de la estructura básica de aquello a lo que se ha dedicado la vida profesional. Un arquitecto no es experto en el detalle de ninguna de las piezas que conforman su obra pero sí sabe donde va cada una y cual es su función en el contexto global. Creo que ese es también mi caso respecto a la meteorología y así es como he intentado trabajar con esos diferentes prismas a que antes me refería: he tratado de buscar sus encajes o, simplemente, los he puesto unos junto a otros porque también hay armonía en ello, aunque algunos enlaces queden ocultos.

Con estas digresiones o justificaciones seguro que el lector ya va intuyendo la estructura y contenido de este libro. Hablo en él básicamente de predicción, porque es de lo que mas he llegado a saber, pero lo he querido hacer desde su convivencia armoniosa, o al menos respetuosa. con la climatología, la meteorología popular o las proyecciones del calentamiento global. Y he pedido, aunque de forma breve, el auxilio de algunos poetas, muy en especial de José Antonio Labordeta, que han sabido plasmar bellamente su percepción de eso que se llama temperie, percepción que, aún sin ser yo poeta, comparto con ellos.

Me ha parecido entonces que la forma mas adecuada de organizar esta obra ha sido la de hacerla fluir con las estaciones y los meses del año. Empieza en otoño, que es cuando comienza también  en la naturaleza un nuevo ciclo tras el agotamiento veraniego. Para entrar armónicamente en cada estación y en cada mes, he buscado un pequeño fragmento poético que, de alguna manera. refleje una cierta percepción de él desde el sentimiento y la emoción. A continuación,  describo ese mes tal como la meteorología popular y la climatología nos dicen que es y busco en las efemérides los recuerdos de cuando se comportó de forma exagerada o abandonó -siquiera momentáneamente- su forma normal de ser. A continuación, la segunda parte de cada capítulo, está dedicada a tratar en profundidad un fenómeno atmosférico significativo de ese mes o de los muy próximos. Y hacia él dirijo los diferentes prismas, tratándolo desde un punto de vista climatológico pero ocupándome sobre todo de su predicción a través de técnicas antiguas y modernas y deteniéndome en los retos que aún nos sigue planteando. Para acabar cada capítulo, no he podido sustraerme a la tentación de especular sobre el futuro de ese fenómeno o situación atmosférica en el contexto del calentamiento global. En algunos casos he hecho alguna pirueta arriesgada que el lector sabrá disculpar pero a lo que no me he podido resistir quizás por esa tendencia mía a integrar, o al menos relacionar, pasado, presente y el futuro.


Para finalizar, aviso al lector que no espere encontrar en lo que sigue ninguna obra erudita ni enciclopédica; ni estoy preparado, ni ha sido mi intención, pero, sobre todo, no llamaba mi atención ese enfoque. Sólo le pido que me acompañe con benevolencia, y si es posible con un punto de ilusión, y que fluyamos juntos, a través de meses y tiempos, en la búsqueda, seguramente quimérica, de una manifestación más aquello que Antoine de Saint-Exupéry definía como “ese lazo divino que une todas las cosas”

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Si habéis llegado hasta aquí y estáis interesados en el libro, me encantará que me acompañéis en las presentaciones que haré en Madrid el martes 25 de noviembre a las 19 horas en la librería Desnivel o el miércoles 26 en Toledo, en la Biblioteca de Castilla La Mancha, también a las 19 horas.

En cualquier caso el libro está ya a la venta en la página web de la Editorial Punto Rojo y en la página web y tienda (Plaza Matute,6) de la librería Desnivel de Madrid.

1 de noviembre de 2014

Noviembre y sus penumbras

Noviembre es un mes de penumbras. A lo largo de él, la iluminación solar disminuye casi en una hora. A ello se suma con frecuencia la abundante nubosidad pero, aunque los días sean despejados, las nieblas y neblinas, y a veces también la contaminación en las grandes ciudades, contribuyen a esa sensación de escasez de luz. Y, por si fuera poco, el cambio al horario de invierno que se lleva a cabo el último fin de semana de octubre, contribuye en no poca medida a esa sensación de  “acabamiento” rápido de la tarde cuando todavía queda mucha jornada.



También en noviembre avanza el frío. La circulación del chorro polar va bajando de latitud y masas de aire, cada vez mas frías, afectan a nuestras tierras. De este  modo, la temperatura media disminuye en casi cinco grados quedando en 10,7 y la nieve, que a principios afecta ya a las montañas, puede empezar a aparecer durante la segunda quincena en los altos páramos del interior peninsular. El refrán lo refleja con toda claridad:

Por los Santos, nieve en los altos, por San Andrés, nieve en los pies

En los campos, los árboles de hoja caduca muestran increíbles y fantásticos coloridos antes de perder todas sus hojas. Es tiempo también de recogida de frutos secos de los que se dará cuenta en los fríos días de invierno. Tiempo también de acabar con las labores de la sementera antes de que los fríos invernales hagan dormir a la tierra:

Quince días antes de los Santos y quince días después, sementera es

o bien,

En acabando noviembre, quien no sembró que no siembre

Pero el problema se presenta cuando octubre ha sido seco y tampoco se decide a llover en noviembre. Son años en que el anticiclón de las Azores se muestra renuente a dar paso a los temporales de lluvia. De este modo, al tiempo que aumenta la preocupación por el posible arranque –o continuación- de un tiempo de sequía, el agricultor duda mucho de proceder a la siembra con el grave riesgo de perder el grano. También las cosechas de aceituna pueden verse afectadas por situaciones de este tipo que incluso pueden arruinarlas por falta de engorde del fruto a causa de la escasez de agua. Y ese agua no parece que deba proceder de nevadas tempranas, porque entonces tenderían a paralizar la evolución normal del fruto.

Sin embargo, y aunque haya años singulares, los temporales de lluvia suelen ir llegando. La precipitación media es de 75 mm, 6 más que la de octubre. Noviembre suele ser un mes bastante lluvioso en la cuenca del Duero y llueve también en el resto de la vertiente atlántica y costa sur peninsular. En el resto de la fachada mediterránea las cantidades disminuyen mucho respecto a octubre, aunque ocurre con cierta frecuencia que durante los primeros días de noviembre se prolonguen las situaciones de lluvias intensas típicas del mes anterior. Cabe recordar una vez más que el récord absoluto de lluvia en 24 horas lo ostenta la localidad valenciana de Oliva, cuando, durante el 3 de noviembre de 1997, recogió nada menos que 817 mm a consecuencia de la continua regeneración sobre la zona de un pequeño pero eficientísimo sistema convectivo. Estas situaciones de lluvias torrenciales corresponden todavía a circulaciones muy onduladas del chorro con formación de  borrascas en niveles altos de la atmósfera, las denominadas DANAs, a las que se hace referencia en el capítulo anterior. Sin embargo, la tendencia es a que el chorro tenga ondulaciones más suaves y arrastre frentes de lluvia de oeste a este, originando precipitaciones en la vertiente atlántica.

Pero entre unas y otras lluvias, suele haber algunos respiros en forma de tímidos veranillos. En este mes no suele faltar el de San Martín hacia el día 11, que es la festividad del santo:

El veranillo de San Martín, dura tres días y fin

Los comienzos de la última decena de noviembre suelen marcar casi siempre el paso al tiempo frío con los primeros ribetes invernales. De este modo, para San Andrés, el día 30, el invierno ya está prácticamente encima:

Bienaventurado es quien por San Andrés en casa es

 Y  el refranero se refiere ya claramente a sus temporales:

San Andrés, agua o nieve ha de traer

El tiempo que hace en San Andrés tiene en la meteorología popular una cierta importancia para el pronóstico:

Si nieva por San Andrés, nieva mucho más después

y que vendría a referirse a que, si los temporales han llegado ya a finales de noviembre, sería lógico que se prolongaran durante diciembre.

Si bien todo lo anterior se refiere a las latitudes de la Península y Baleares también Canarias puede verse afectada por lluvias importantes cuando el chorro polar baja todavía más de latitud. Su tipo e intensidad depende de su configuración mas o menos ondulada, de modo que se formen DANAs en la zona, o bien, de que lleguen los extremos de los frentes arrastrados por él. Los meses de noviembre a enero suelen ser los más propicios a esta situaciones; en concreto, y por lo que se refiere a noviembre, pueden recordarse temporales como el de 1950 con 360 mm en 24 horas en Izaña,  el de 1989 con valores entre 230 y 270 mm en zonas altas de Gran Canaria, el del 20 de noviembre de 2001, cuando una tormenta “anclada” en las cumbres de la isla de La Palma provocó una riada en el barranco de las Angustias o el de principios de noviembre de 2004 que dejó 285 mm en El Hierro y de 150 a 180 en La Gomera, La Palma y Tenerife. Con frecuencia, estos temporales de lluvia pueden venir acompañados de fuertes vientos, sobre todo cuando el chorro cruza por encima del archipiélago y los accidentados relieves de las islas mas occidentales los refuerzan. Y en relación con temporales de viento y lluvia, aunque se trate de un fenómeno totalmente distinto, no podemos olvidar el paso por Canarias de la tormenta tropical Delta el 28 de noviembre de 2005.

Por tanto, de una forma u otra, y salvo en casos de marcadas sequías, los temporales atlánticos juegan un papel protagonista en noviembre en el tiempo de la Península y sus archipiélagos. ¿Los veremos en este noviembre tras un tan extraño octubre?