20 de agosto de 2026

Una borrasca casi tropical en agosto: anatomía de una seclusión cálida

 La secuencia de cuatro imágenes que acompaña a esta entrada corresponde a la evolución prevista por el modelo del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo  para una pequeña perturbación situada inicialmente en pleno Atlántico vista a través de la simulación de imágenes del canal de absorción de vapor de agua de Meteosat. Su desarrollo resulta bastante singular, tanto por la época del año como por la rapidez con que se organiza y se desplaza hacia la Península Ibérica.

En agosto, cuando aparece una borrasca de aspecto casi tropical moviéndose hacia Europa, lo más habitual es que proceda de la recurva de un ciclón tropical formado mucho más al sur. No es este el caso. La perturbación nace en latitudes medias, dentro de la propia circulación atlántica, y experimenta una rápida transformación que probablemente llegará a alcanzar el rango de ciclogénesis explosiva.


En la imagen "real" de primera hora de esta tarde todavía aparece cómo una onda en proceso de organización. Sin embargo, ya puede distinguirse al oeste una entrada de aire seco asociada a una perturbación en niveles altos. En el canal de vapor de agua, esa zona oscura no representa solamente una masa seca: también permite seguir el descenso de aire desde las proximidades de la tropopausa y la correspondiente anomalía de vorticidad potencial, que actúa como germen dinámico de la ciclogénesis.


Si utilizamos ahora las imágenes simuladas observamos como durante el viernes la perturbación se organiza rápidamente. La intrusión seca penetra por su parte posterior y comienza a arrollarse alrededor del centro, mientras que por delante se intensifican los ascensos, la nubosidad y la precipitación. El proceso continúa durante las horas siguientes y da lugar el sábado a una estructura extraordinariamente compacta, con una apariencia que recuerda a la de un pequeño ciclón tropical.


Sin embargo, el aparente “ojo” no es necesariamente un ojo tropical. Se trata fundamentalmente del aire seco y descendente que ha terminado envolviendo el centro de la circulación, mientras una banda nubosa muy activa se arrolla a su alrededor.

Esta configuración puede dar lugar a lo que se denomina una seclusión cálida. En la fase madura de algunas borrascas extratropicales, el aire relativamente cálido que inicialmente ocupaba su sector delantero acaba rodeando el centro y queda aislado allí, envuelto por aire más frío. Se forma así un pequeño núcleo cálido en niveles bajos y la borrasca puede adquirir durante unas horas una estructura bastante simétrica y un aspecto casi tropical.

La temperatura anómalamente elevada de amplias zonas del Atlántico probablemente favorece este proceso. Un océano más cálido aporta más humedad y energía, refuerza la convección y permite que la liberación de calor latente contribuya decisivamente a la profundización de la baja. Pero ese aporte oceánico no es el origen primero de la perturbación, que continúa ligado a la circulación en altura y a una anomalía fría de niveles medios y altos.

El diagrama de fases previsto a partir del modelo del Centro Europeo apoya esta evolución. La borrasca comienza como una estructura fría, frontal y muy asimétrica. Después desarrolla un núcleo cálido en niveles bajos, pierde gran parte de su asimetría e incluso entra brevemente en el sector correspondiente a una circulación cálida y casi simétrica.


Diagrama de fases previsto a partir del modelo del Centro Europeo para la evolución de esta borrasca. El eje horizontal indica si su núcleo es frío —valores negativos— o cálido —positivos— en la capa comprendida entre 900 y 600 hPa. El eje vertical mide su asimetría térmica: valores altos corresponden a una circulación frontal y claramente extratropical, mientras que por debajo de 10 aproximadamente la estructura se considera casi simétrica. La trayectoria comienza en A como una depresión fría y muy asimétrica, evoluciona después hacia un núcleo cálido en niveles bajos y llega a entrar fugazmente en el cuadrante cálido y simétrico, antes de finalizar en Z recuperando cierta asimetría. Este breve paso no significa que se convierta en un ciclón tropical: el gráfico solo representa los niveles bajos y medios, mientras que en niveles superiores persiste una depresión fría. El conjunto es característico de una seclusión cálida o de una corta fase híbrida, pero no de un ciclón tropical de núcleo cálido profundo. Fuente: Cyclone Phase Space, Florida State University.

¿Por qué no llega entonces a convertirse en un verdadero ciclón tropical? Porque ese núcleo cálido es poco profundo y transitorio. En niveles medios y altos continúa presente una depresión fría, y la circulación sigue relacionada con el chorro y con los contrastes térmicos propios de una ciclogénesis extratropical. Además, las aguas sobre las que se desplaza, aunque anómalamente cálidas, no alcanzan las temperaturas tropicales y el sistema dispone de muy poco tiempo para reorganizar toda su estructura vertical.

Por tanto, en este caso, lo más adecuado sería hablar de una ciclogénesis extratropical muy rápida, intensamente reforzada por procesos convectivos y diabáticos, que atraviesa una breve fase de seclusión cálida y adquiere algunas características híbridas. Se aproxima mucho a una estructura subtropical, pero no parece completar la transformación hacia un ciclón de núcleo cálido profundo.


El domingo pierde ya su espectacular aspecto compacto y queda integrado en una depresión fría al oeste de la Península. Una evolución rápida, poco frecuente en agosto y especialmente interesante por mostrar hasta qué punto pueden aproximarse —sin llegar a confundirse por completo— los mecanismos extratropicales y tropicales.

En cualquier caso, y más allá de su naturaleza física concreta esta borrasca va a generar en las zonas afectadas vientos fuertes y precipitaciones abundantes y a veces intensas. Conviene estar muy al tanto de las predicciones y avisos de AEMET.

No hay comentarios:

Publicar un comentario