Mientras la Península y Baleares aparecen completamente despejadas -después de tanto tiempo- algunas bandas nubosas pertenecientes a la borrasca fría, situada al oeste de Canarias, afectan de vez en cuando a las islas más occidentales del archipiélago dejando algunos chubascos. La borrasca absorbe algo de polvo africano (flecha azul) y lo incorpora a su circulación sobre el océano (flecha roja).
Por otra parte, está inyectando en capas altas aire cálido subtropical hacia la dorsal atlántica, tal como puede verse en la topografía de 300 hPa prevista para la próxima medianoche. A mi juicio esa inyección potencia a la dorsal, que toma esa forma de largo "dedo", estructura ésta que se está haciendo cada vez más frecuente en los últimos años.
Veinticuatro horas después, en la madrugada del lunes al martes, la dorsal ha ganado aún más en amplitud con un tipo de configuración que de aparecer en verano sería el adecuado -si durase tres o cuatro días- para la aparición de una marcada ola de calor, pero que ,en cualquier caso, va a suponer en muchas zonas el registro de máximas -y puede que también de mínimas- bastante elevadas para la época.
Pero en el mapa también se observan dos "amenazas" para la supervivencia de esta estructura: una vaguada con eje sobre Italia con tendencia al retroceso y el acercamiento por el oeste de la ya veterana borrasca fría canaria, que ya el martes empezará a enviar algunas nubes y quizás también alguna lluvia al SW peninsular.
En la madrugada del miércoles ya se ve como la vaguada italiana ha efectuado una retrogresión a consecuencia de la inclinación del eje de la dorsal, de modo que afecta al nordeste peninsular; de este modo se producirán precipitaciones en zonas de la mitad oriental peninsular y Baleares.
Por su parte, las circulaciones atlánticas, se verán obligadas por la dorsal a tomar de nuevo el camino ibérico, y ya desde este día, y probablemente hasta el domingo, afectarán con nuevas precipitaciones a la vertiente atlántica.
¿Y después? Pues todo parece indicar que se volvería a reconstruir una vez más una dorsal de gran amplitud, ya desde principios de la siguiente semana. De si las borrascas atlánticas busquen de nuevo su camino -o no- al sur de ellas dependerá que tengamos tiempo anticiclónico o que vuelvan de nuevo las lluvias.
Y antes de acabar una pequeña reflexión personal sobre este tipo de situaciones: desde el año 2020, más o menos, estas dorsales tan alargadas se van haciendo cada vez más frecuentes. Por una parte han sido las responsables de las fuertes olas de calor en varias zonas del hemisferio norte -y muy concretamente aquí en España- así como de originar las condiciones propicias para grandes incendios forestales. A su vez las danas o borrascas frías que las rodean, sobre todo las de su flanco occidental, generan con frecuencia, allí donde se sitúan, importantes precipitaciones con frecuentes inundaciones, tanto por intensidad como por permanencia.
Puede pensarse que se trata de la variabilidad natural de la atmósfera y que estas situaciones podrían volver a no hacerse tan frecuentes. Sin embargo, al menos por ahora, se está siguiendo el guión establecido por las investigaciones sobre cómo el calentamiento global está afectando a las corrientes en chorro (en términos medios: un chorro polar algo elevado de latitud y un chorro subtropical subiendo de latitud cada vez más, como resultado de la expansión hacia el norte de la atmósfera subtropical.
Pues bien, lo que puede estar ocurriendo, --aunque es un tema sobre el que se está empezando a investigar- es que en esta nuevo escenario, las ondulaciones de ambos chorros entren a veces en resonancia y generen estas potentes y espectaculares dorsales tan preocupantes por su relación con fenómenos extremos, tanto en temperaturas como en precipitaciones.
En cualquier caso también podrían tener el efecto que estamos viendo este año, como es el descenso de latitud de las borrascas atlánticas al tener que rodear a estas dorsales.
En fin, veremos como se presentan la primavera y el verano. Esperemos que estas dorsales no nos afecten demasiado por las consecuencias que ello pudiera tener.
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