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30 de abril de 2015

El trimestre primaveral (III): Visión de mayo

Llega mayo, el tercer mes del trimestre primaveral, y para muchas personas uno de los meses más atractivos del año en el que también menudean distintas celebraciones y festejos al aire libre...-"si el tiempo no lo impide"- que vuelven a poner en muchos bretes a los meteorólogos. 

Mayo empieza con un acusado aunque breve ascenso térmico. De acuerdo con con la predicción hecha pública por AEMET el pasado día 24, parece que durante la primera mitad del mes, las temperaturas estarían cercanas a los valores normales mientras que las precipitaciones quedarían ligeramente por debajo.

En cualquier caso, veamos a continuación cómo se suele comportar mayo y qué ha hecho cuando se ha comportado de otra forma. Como en meses anteriores copio a continuación parte del capítulo titulado dedicado a abril en  mi libro Meses y tiempos. 





 Visión de mayo

Mayo es un mes risueño y lleno de vida. La Naturaleza muestra toda su actividad bajo múltiples tipos de formas y colores. Los días son ya de los más largos del año –su longitud aumenta media hora a lo largo del mes- y aunque en algún momento pueda haber un retroceso hacia el frío, las temperaturas son en general agradables aunque en la mitad sur peninsular puedan aparecer ya algunos días calurosos. La media es de 16ºC, casi cuatro grados más que la de abril.  Por lo que respecta a las lluvias, si bien el valor medio para toda España es de 64 mm, muy parecido al de abril, suelen ser ahora más abundantes en la vertiente mediterránea que en la atlántica.

Aunque no sean iguales, mayo guarda un cierto parecido con septiembre en cuanto a sensación de bienestar, si bien éste último mes suele ser más seco y desde luego más cálido. Pero, mientras en septiembre se vive ya en el recuerdo del verano que se fue y se adivina la cercanía del invierno, mayo es como una resurrección de vida y también de esperanza en la expansión y descanso del estío. Así lo reconocen muchas tradiciones y canciones populares y, naturalmente, también lo hace el refranero:

Norabuena venga mayo, el mejor mes de todo el año

Y llega pleno de vida:

Ya viene Mayo por esas cañadas, espigando los trigos y granando cebadas

Aunque la lluvia a veces todavía pueda truncar algunos planes y actividades, no suele ser demasiado pertinaz:

Agua de mayo, no cala el sayo, y si alguna vez lo caló, pronto lo enjugó.

Porque, si llega a serlo, surgen ya algunos problemas, sobre todo con la granazón de los cereales:

Mayo hortelano (lluvioso), mucha paja y poco grano

o

El agua por Santa Rita, ya más que dar, quita

En cualquier caso, la lluvia de mayo, salvo que sea exagerada, es todavía muy importante, si marzo, y sobre todo abril, han sido secos. A este respecto, hace años era muy popular una exclamación en tono de enfado por algún tipo de supuesta injusticia o desplante que decía:

¡Nos ha fastidiao mayo con no llover a tiempo!

En cualquier caso, el gran peligro de mayo son los retrocesos al frío, y de ello avisa el refranero:

En mayo, no dejes el sayo, por si en vez de derecho viene de soslayo.

Pero el miedo, casi el terror, está en la posible aparición de las heladas:

Hielos en la cruz de mayo, siempre hacen daño

Y, desde luego, es fundamental que no aparezcan en la segunda quincena:

En mayo puede helar hasta el diez; pero cuando va a mediar, debe el invierno acabar

De hecho, es justamente poco antes de mediados de mes cuando suele presentarse alguna entrada fría de origen polar. Así, los días 11 al 14 reciben el nombre de los santos de hielo, y también los madrileños saben perfectamente que a veces San Isidro (el día 15) está pasado por agua o es un día fresco. Después de este periodo la atmósfera suele estabilizarse de nuevo, las temperaturas vuelven a subir y aparece el llamado veranillo de las rosas y del ruiseñor. Ya, a finales de mes, las tormentas pueden empezar a hacerse más frecuentes anunciando la llegada de junio.

Desde el punto de vista predictivo, para la meteorología popular está claro que un mayo más bien lluvioso y frío, augura un cálido verano:

Si mayo bien llovió, seco a junio sacó

o

De mayo frío, señal de buen estío


Entre los fenómenos extremos o adversos de mayo registrados en los últimos decenios, cabe señalar ante todo los temidos retrocesos fríos a los que antes hacía referencia y que suelen ser provocados por entradas de vientos fríos del norte o nordeste y, sobre todo, por las heladas que aparecen cuando ese viento calma. Uno de los más importantes acaeció en los primeros días de mayo de 1991 con registros de -5,4º en el aeropuerto de Valladolid, -3 en Segovia y -2,6 en Guadalajara. También se comportaron así los primeros días de mayo en 2010 donde, por ejemplo, la máxima de Soria no rebasó los 3,4º. Y a mediados de mes en el 2013, en este caso con una borrasca fría sobre el noroeste peninsular, se registraron temperaturas mínimas muy bajas tales como los -4,5ºC de Soria, así como nevadas en torno a los 1000 metros de altitud en las provincias de Lugo y Ourense.

Por su parte, los episodios cálidos de mayo suelen darse, como es lógico, con la entrada sobre la Península de una dorsal anticiclónica en niveles medios y altos acompañada en los bajos por vientos débiles de componente sur. Uno de los más significativos fue el ocurrido a finales de la primera quincena del mes en 1999 durante el cual se alcanzaron los 41ºC en Padul (Granada), y 40ºC en Illora, también en la provincia de Granada y Villargordo en la de Jaén. En este caso, la temperatura a 850 hPa (unos 1500 metros de altura) -que es un estupendo indicador de lo cálida que es la masa norteafricana- era de unos 25ºC, más o menos la que suele darse en un caluroso día de julio.

Otro episodio muy importante fue el acaecido a mediados de mayo de 2006. Así, el día 17, se alcanzaron máximas de 40,1ºC el aeropuerto de Córdoba, 38,1 en Ciudad Real, 38 en Morón de la Frontera, 37,4 en Toledo y 38,4 en Jaén, todas efemérides absolutas.  Al día siguiente las máximas volvieron a dispararse, si bien centradas un poco más hacia el este y sureste; se alcanzaron de 40 ºC en Murcia, 39 en Alcantarilla y, ya en Baleares, 39,1 en Muro, 38,8 en Manacor y 38,4 en Sa Pobla. En esta situación la temperatura a 850 hPa era de casi 28ºC sobre el archipiélago, un valor muy elevado incluso para pleno verano. Este ha sido probablemente el episodio más importante de calor en la Península Ibérica en el mes de mayo.

En otra situación de este tipo, a principios de la tercera decena del mes en el 2009, pero con la dorsal mas centrada hacia Baleares, volvieron a registrarse en el archipiélago valores muy altos como 35,2 ºC en Sa Cabaneta, 34,2 en Palma-aeropuerto y 32 en Palma-Portopí.

Por su parte, Canarias también se ve afectada ocasionalmente en mayo por expansiones de las dorsales cálidas norteafricanas. Así ocurrió, por ejemplo, a principios de la última decena de mayo de 2003 con un registro de 37,6 ºC en Tenerife-Los Rodeos y también a finales de la primera decena de 2007 con máximas de 32,4 ºC en el aeropuerto de Mazo en La Palma y en San Bartolomé (Gran Canaria).

Otro fenómeno muy significativo de mayo son las tormentas. Cabe distinguir entre aquellas que están unidas a vaguadas del chorro polar con un frente frío en superficie, de las que se generan en presencia de una borrasca fría o DANA situada al oeste o suroeste de la Península o bien durante su recorrido por el interior peninsular. Si bien éstas últimas son las más frecuentes, el interés de las primeras reside en que, al arrastrar hacia la Península masas de aire de carácter subtropical –sobre todo si la vaguada es muy profunda- con un buen contenido energético, y al crearse al mismo tiempo una cierta cizalladura vertical del viento pueden aparecer algunos tornados, en general poco importantes. Aunque la época en que ocurrió queda fuera del contexto temporal de este libro, hay que recordar el tornado que ocurrió en Madrid el 12 de mayo de 1886 que dio lugar a alrededor de 47 víctimas mortales.

Entre las situaciones más tormentosas del mes de mayo cabe recordar la del 23 de mayo de 2007 cuando sobre la comarca de Alcázar de San Juan una tormenta casi estacionaria dio lugar a importantes inundaciones en la zona. Ese mismo día, otra tormenta en Zamora, originó una intensidad máxima de precipitación de 97,8 mm/h.

 También el día 24, pero en este caso del año 2009, se originaron fuertes tormentas con granizo en La Rioja y Navarra, de forma que en Arnedo se acumularon 107,6 mm en 24 horas. Por su parte, el 26 de mayo de 2011, otra intensa tormenta   originó fuertes precipitaciones en Extremadura registrándose en Piornal, en la provincia de Cáceres, una intensidad máxima de lluvia de 127,2 mm/h. Todas estas situaciones se produjeron en relación con DANAs al oeste o suroeste penínsular.

Por lo que respecta a fuertes vientos no unidos a situaciones tormentosas, su origen suele ser la presencia del chorro polar sobre España. Así, con una situación de este tipo, el 8 de mayo de 1970 se alcanzaron los 147 Km/h en la base aérea de Talavera la Real junto a Badajoz y el 29 de mayo del 2008 los 122 Km/h en Barbate, en la provincia de Cádiz.

Por su parte, el juego levantes-ponientes en el Estrecho de Gibraltar/mar de Alborán continúa también en mayo muy unido a la frecuente presencia de borrascas frías o al menos zonas de baja presión en superficie en el área Golfo de Cádiz/Madeira y a su ocasional paso hacia el Mediterráneo. Cabe destacar los 122 km/h que alcanzó el levante en Almería el 4 de mayo de 1993 o los 138 km/h del poniente en Melilla el 2 de mayo de 1992.  Ambos valores son efemérides absolutas del mes.



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