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17 de febrero de 2014

Inviernos lluviosos y Oscilación del Atlántico Norte (NAO): ¿Una excepción?


La insólita situación de continuados e intensos temporales atlánticos que hemos vivido desde mediados de diciembre hasta ahora, parece que va llegando a su fin a medida que la configuración del chorro polar va haciéndose más ondulada. Es una situación que por su singularidad e importancia va a dar lugar a múltiples estudios científicos. Incluso, en un alarde de rapidez y eficacia, ya ha aparecido uno de ellos de gran calidad, publicado por el Meteorological Office británico y al que me referí en la anterior entrada del blog.

En relación con esta situación tuve hace unos pocos días una interesante charla con Ricardo García Herrera, del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Complutense. Entre los distintos temas que tocamos hay uno muy significativo en relación con el uso de los índices de teleconexión y que se suscita al estudiar este periodo. Lo resumo a continuación.

Según el glosario de la American Meteorological Society (AMS), se entiende por teleconexión la relación entre los cambios de tiempo que ocurren en regiones separadas del globo, o bien una correlación significativa (positiva o negativa) en las fluctuaciones que tienen lugar en puntos muy distantes de un campo. En general, se suele aplicar a escalas mensuales o superiores y su nombre alude al hecho de que las correlaciones sugieren que la información se propaga entre puntos distantes a través de la atmósfera. En los últimos treinta años el uso de los índices de teleconexión se ha generalizado en estudios de variabilidad climática, tanto del periodo observacional como es escenarios de cambio climático. Desde la perspectiva paleoclimática también se han dedicado muchos esfuerzos a reconstruir el comportamiento de estos índices mediante proxies. (datos no climáticos pero muy relacionados con ellos y que sirven para estudiar el clima mas allá del periodo instrumental)

La influencia de las teleconexiones en el clima peninsular está muy documentada a través de numerosos estudios. El patrón que más influye es la Oscilación del Atlántico Norte (NAO en sus siglas en inglés), seguida por los patrones del Atlántico Oriental (EA) y Escandinavo (SCAN). La variable más correlacionada con los mismos es la precipitación invernal, de tal manera  que, por ejemplo, en el caso de la NAO, la precipitación de la fachada oeste peninsular presenta una correlación negativa con máximo en Extremadura y que va disminuyendo a medida que nos desplazamos hacia el norte. Esto indica que, en general, los inviernos muy lluviosos en esta zona están asociados a valores de NAO negativos. Sin embargo, este año resulta una excepción, tal y como puede verse en la figura obtenida del Climate Prediction Center de NOAA. Desde principios de noviembre la NAO se encuentra en una fase positiva o neutral. Sin embargo nos encontramos en un invierno muy húmedo en la vertiente Atlántica al menos desde mediados de diciembre hasta la fecha. 
Evolución índice NAO (CDC/NOAA)

La razón de esta discrepancia se puede ver en la siguiente figura, donde se representa la anomalía de presión en superficie del 20 de diciembre al 9 de febrero. Se puede comprobar que no se detecta el habitual dipolo entre Islandia y las Azores, característico de la NAO negativa.

En su lugar nos encontramos con una anomalía fuertemente negativa en el Atlántico frente a las costas de Irlanda, asociada a las trayectorias de las borrascas que han afectado sobre todo a Gran Bretaña y han dado lugar a las precipitaciones peninsulares. Del mapa de porcentaje de precipitación acumulada respecto a la normal de AEMET se observa que la relación NAO-precipitación es mas o menos la esperada en el sur de Extremadura y Huelva, donde las precipitaciones están en el entorno del 50-75%, mientras que en el resto de la vertiente Atlántica, y sobre todo en la Meseta, la precipitación es mucho mayor que lo que cabría esperar con los valores de NAO registrados. 



A la vista de ello, cabe pensar que, si bien las teleconexiones son una buena herramienta para explicar la variabilidad climática, conviene usarlas con cautela. Es una obviedad, pero muchas veces se olvida, que explican un porcentaje de la variabilidad, pero nunca lo pueden explicar todo. Esta situación así nos lo demuestra y nos invita a contemplarlas siempre en un contexto mas global de la circulación atmosférica.

2 comentarios:

  1. Hola Ángel ¡

    Sobre lo que comentas en el título de tu post, creo no sólo podríamos partir de la NAO, en mi opinión, se puede comenzar por analizar la AO, (oscilación del Ártico), ya que esta oscilación está fuertemente ligada al vórtice polar, y cuando éste esté muy fortalecido es más probable que se den anomalías positivas en la AO.
    Además la AO detecta la variabilidad de la estratosfera en el Polo Norte, y la traduce a superficie.
    El vórtice polar depende de la estratosfera, si ésta está fría fortalecerá el vórtice polar y con ello una AO positiva (y viceversa claro).

    Esta fase positiva de la AO, hace que las diferencias de presión entre 45º N y latitudes polares sean muy fuertes, con lo cual el aire circula de Oeste a Este de forma paralela al ecuador, sin grandes meandros, las bajas presiones del Ártico y el Anticiclón en latitudes medias han mantenido a raya los vientos del Ártico, sin que apenas hayan bajado a Europa.

    Para los pronósticos de la NAO , se están utilizando la temperatura de las aguas superficiales del océano y la extensión o la reducción del casquete polar , aparte de las diferencias de presión entre Reykiavik ( Islandia ) y Ponta Delgada ( Azores ) , que es lo clásico.

    Por eso comento al principio que creo que habría que ver como está la AO, y luego su traducción en la NAO…

    La NAO positiva que estamos teniendo puede explicar en parte las marcadas diferencias de presiones que estamos teniendo entre los dos dipolos que comento anteriormente, con lo cual se producen intensas tormentas que cruzan el Atlántico en dirección NE ., estas tormentas transportan calor desde el océano Atlántico hacia el NE de Europa, ocasionando que el tiempo atmosférico en toda esa zona sea algo más suave para ser invierno y a la vez muy húmedo, con esa trayectoria en las regiones Mediterráneas de la Península Ibérica predomina la sequía.

    Has comentado también el papel del patrón del Atlántico Oriental (EA), que tiene una estructura similar a la de la NAO, consistente en dipolo de anomalías norte-sur que se extiende por todo el Atlántico Norte, pero sus centros están más desplazados hacia el sudeste respecto a la NAO, con lo cual la diferencia entre ambos patrones reside en el centro de baja latitud, que presenta fuertes relaciones con la circulación subtropical.

    Se suele decir que el modelo EA es como un patrón de la NAO desplazado hacia el sur. Sin embargo, el centro de latitudes subtropicales inferior contiene un fuerte vínculo de asociación con las modulaciones en la intensidad de la dorsal subtropical y su ubicación.
    Este patrón hace fuerte en cierta manera al Azoriano… con anomalías positivas en bajas latitudes del Atlántico Norte, Caribe y Oeste del Sahara.


    El patrón Escandinavo, sus fases positivas, reflejan fuertes anticiclones de bloqueo en Escandinavia y al Oeste de Rusia, asociado con temperaturas inferiores a la media en el centro de Rusia y también en el Oeste de Europa, también se asocia con precipitaciones superiores a la media en el centro y sur de Europa, y precipitaciones inferiores a la media en Escandinavia.
    Hay unos estudios del profesor J. Martín-Vide y Albert López Bustins ,sobre su influencia de este patrón con las lluvias en el litoral Mediterráneo español, pues crea una teleconexión con el WeMOi ( Índice o oscilación del Mediterráneo Occidental ) , cuando el patrón Escandinavo es positivo , se pueden ver favorecidas estas regiones mediterráneas por las lluvias.

    Cuando este patrón está negativo crea temperaturas superiores a la media en el centro de Rusia y también en el Oeste de Rusia. Y viceversa a lo comentado en su fase positiva.

    Me he extendido, sí ,, pero es difícil explicar estos patrones atmosféricos y sus influencias en las posiciones de los anticiclones y las borrascas en nuestro hemisferio , en cuatro renglones…


    Un abrazo, Empar

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  2. Muchas gracias por tu sustancioso y documentado comentario. Así es, lo que yo quería expresar es que no se pueden utilizar "recetas automáticas" sino que todo hay que encuadrarlo en un contexto más global.

    Un abrazo

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