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3 de enero de 2020

Basculamientos de Reyes

En general, enero suele comenzar con predominio del tiempo anticiclónico con días tranquilos, fríos y despejados allí donde no se formen y persistan las nieblas. Sin embargo ocurre con cierta frecuencia que, hacia Reyes, el anticiclón cambia la orientación de su eje norte-sur y bascula hacia el este de modo que por su flanco oriental se cuela aire frío del este o nordeste. Ello puede dar lugar a un tiempo muy desapacible por el efecto combinado de temperaturas y viento como recordarán muchos participantes y asistentes a las cabalgatas de Reyes de distintos años. En algunas ocasiones se acaba aislando una dana al sur o suroeste peninsular dando un  temporal de lluvia o bien de nieve en el caso de que sobre la mitad o tercio norte peninsular siga entrando aire frío de origen continental.

Tras algunas dudas e indefiniciones de los modelos de predicción, este año parece que también va a ocurrir este tipo de evolución aunque, en principio, de modo bastante débil. No parece que vaya a involucrarse el chorro polar y por tanto la advección va a ser débil y el aire advectado bastante menos frío que si viniera de Europa oriental o central. Veámoslo con un cierto detalle.

En el mapa de 500 hPa previsto para la próxima madrugada vemos como el eje de la muy débil vaguada que hoy nos atraviesa mantiene una orientación nordeste-suroeste. Puede apreciarse también que se trata una circulación secundaria no ligada directamente al núcleo del chorro polar. 

Mapa previsto de 500 hPa para la madrugada del 4 de enero (ECMWF)
Si avanzamos ahora 48 horas más, vemos que en la madrugada del día 6 el avance sobre Francia y el norte de España de la dorsal llega a individualizar una débil dana al suroeste peninsular. En otras ocasiones hubiera resultado peligrosa para nuestro Mediterráneo pero dada que su circulación asociada es muy débil, que la dorsal anticiclónica está muy cerca de ella y que no se queda quieta sino que va a seguir una trayectoria hacia el sur, no parece representar ningún riesgo serio. También puede observarse cómo el avance de esa dorsal atlántica hacia el este da lugar a una profunda vaguada sobre el Mediterráneo oriental. 


Mapa previsto de 500 hPa para la madrugada del 6 de enero (ECMWF)

Dos días más tarde, en la madrugada del 8 de enero, aparece la dana que se había formado al suroeste peninsular ubicada ya sobre el Sahara occidental provocando posiblemente entrada de polvo del desierto sobre Canarias. Por otra parte, por el flanco oriental de la dorsal, hacia el norte de Italia, aparece una pequeña vaguada secundaria con una circulación cerrada en su fondo. Es otra vaguada de la circulación del chorro polar que al llegar a esa zona es "frenada" y desviada hacia el sur.

Mapa previsto de 500 hPa para la madrugada del 8 de enero (ECMWF)
Y en un último salto de otras 48 horas llegamos a la madrugada del viernes 10 de enero: La circulación cerrada que aparecía sobre el norte de Italia se ha individualizado ya como dana o borrasca fría sobre Baleares al tiempo que la del Sahara ha subido más hacia el norte. Y por si fuera poco otra dana parece descolgarse un poco al oeste de la Península: 

Mapa previsto de 500 hPa para la madrugada del 10 de enero (ECMWF)

Ello podría dar lugar a la aparición de un temporal mediterráneo pero es difícil saber qué puede pasar con este juego de "remolinos atmosféricos" en el caso hipotético de que la evolución fuera de esta manera. Los mapas que he mostrado pertenecen a uno de los moedelos deterministas y si no he puesto los del sistema "ensemble" ha sido por utilizar un área geográfica más amplia y porque tampoco mostraban serias discrepancias. En cualquier caso veamos los de este día 10 de enero. Se aprecia como los rasgos fundamentales de la evolución se mantienen con una probabilidad razonable, pero por lo que respecta a la individualización de las dos posibles danas, sobre todo la atlántica, hay bastante menos seguridad. 

Mapas del sistema de prediccción probabilista del Centro Europeo para el viernes 10 de enero. La dorsal mediterránea y el tipo de circulación noratlántica tienen una probabilidad media-alta pero, como es lógico, decae aunque no excesivamente por lo que respecta a la formación de las danas.

A la vista de todo ello podría decirse que este año no vamos a perder del todo la tradición de que se produzca ese cierto basculamiento y cambio de ubicación de la dorsal y que de que nos llegue algo de circulación del este. Sin embargo se trata de circulaciones secundarias que no parece que vayan a darnos grandes fríos ni precipitaciones importantes....salvo sorpresas que a veces los "tiempos del este" las pueden dar y que hay que vigilar de cerca. En cualquier caso nada que ver con "antiguas" olas de frío en las que los -14 o -16ºC a 850 hPa rondaban los Pirineos y que, finalizada la advección y por tanto el viento, podían dejar paso a  mínimas del orden de -20ºC en las noches del interior peninsular e incluso más bajas con suelos nevados.

Suele ser también climatológicamente normal que a partir de mediados de mes el tiempo pase a ser "atlántico", y algún atisbo de ello aparece en los mapas de más largo plazo. No olvidemos tampoco que enero y febrero son meses proclives a que puedan darse calentamientos súbitos estratosféricos -no tienen porqué producirse todos los años- y que, en caso de ocurrir, provocan cambios sustanciales de la circulación sobre Europa con el registro de valores climatológicos extremos. En este contexto quiero finalizar con parte del resumen de un artículo  que acaba de aparecer en la revista "JGR Atmospheres" sobre la relación entre calentamientos súbitos estratosféricos (SSW) y extremos climáticos en Europa: 

"Descubrimos que los inviernos con SSW son sustancialmente más fríos que el promedio en áreas como Escandinavia. Las temperaturas por debajo del promedio tienden a preceder a los eventos de SSW, pero la intensidad de los extremos fríos, como la noche más fría del mes, tiende a ser más fuerte después del evento de SSW. La precipitación tiende a disminuir en el norte de Europa en los inviernos con SSW, pero en el sur de Europa, las consecuencias de un SSW a menudo se asocian con más precipitaciones y un número de días de lluvia superior al promedio. El SSW 2018, para el cual el evento de frío superficial posterior se denominó "La Bestia del Este", exhibió anomalías de frío más fuertes en índices extremos sobre el noroeste de Europa que cualquier SSW en el período 1979-2016".


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