7 de abril de 2018

En "modo primavera"...pero...¿en todos sitios?

En la última entrada de este blog de finales de marzo comentaba que, más allá de haber comenzado la primavera astronómica, la atmósfera se encontraba todavía en "modo invierno", con una circulación muy zonal y sin tendencia formar "danas", que son las que en buena medida nos traen las grandes oscilaciones térmicas primaverales, las fuertes tormentas y, a veces importantes lluvias mediterráneas. Una situación que tardaba ya mucho en llegar y que ha infundido nueva vida a acuíferos, ríos, embalses y, en general, a toda nuestra naturaleza. 




A partir de ahora, entramos ya en "modo primavera", lo que no quiere decir tiempo tranquilo ni, en general, temperaturas muy agradables. La circulación del chorro polar pasa a hacerse mucho más ondulada y a formar estas danas. 

Imagen WV de Meteosat de las 06 UTC de hoy, 7 de abril. Aparece una profunda y estrecha vaguada al oeste peninsular que genera en su zona delantera un frente bastante inestable desde un punto de vista dinámico. Va a dar lugar a la formación de una dana sobre el nordeste peninsular. Será la primera de una serie de ellas que atravesarán la Península y Baleares en los próximos días. 

Durante la primera mitad de esta semana van a formarse probablemente tres de ellas -o borrascas frías, según el momento de su evolución- que desde el noroeste peninsular van a atravesar la Península dirigiéndose hacia el Mediterráneo. Traerán de nuevo lluvias y las nieves que, aunque puedan crear algunos problemas puntuales, vuelven a ser bienvenidas para seguir llenando embalses. Es algo absolutamente fundamental ya que, dadas las características de nuestro clima, y las previsibles tendencias generadas por el calentamiento global, no sabemos cuándo puede volver a producirse. Esperemos que no tengan que pasar -ojalá no- otros siete u ocho años tal como ha ocurrido en esta ocasión ya que el gran temporal anterior correspondió al invierno de 2009-2010.


Mapa de geopotencial de 300 hPa previsto para el próximo miércoles. Una dana/borrasca fría se centra sobre el interior peninsular tras entrar por el noroeste. Sería la tercera de la serie pero con una trayetoria que casi no afecta al Levante y Sureste. La esperanza para esas zonas puede venir de ese nuevo chorro que asoma en pleno Atlántico, a la izquierda de la imagen
Pero, ¿van a ser afectadas todas las regiones peninsulares? Esta es la gran cuestión. El Levante español y muy en especial Murcia y el sur de Alicante siguen en situación de extrema sequía ya que, salvo en la cabecera del Segura, han sido nada o muy poco beneficiadas por los últimos temporales, como ocurre con circulaciones de poniente. Como sabemos las lluvias eficaces en estas zonas son las unidas a los temporales de levante provocados a su vez por la presencia de una dana al suroeste de la Península. 

¿Va a ubicarse ahí una de las próximas danas? No parece que lo vayan a hacer las dos o tres primeras. Como viene pasando desde hace algún tiempo tienden a formarse -a cerrase- en latitudes relativamente altas con lo cual tienden a llegar a la Península Ibérica por el noroeste u oeste sin generar ningún temporal de levante. Parece que hay posibilidades de que lo hiciera la que se formaría a finales de semana al empezar a cerrarse en la zona de Azores en vez de al oeste de las Islas Británicas como parece que lo harán las precedentes. Esperemos que sea así y que al final se recojan unas buenas cantidades de agua en el Sureste.


El modelo determinista del Centro Europeo apunta para el próximo viernes a que ese nuevo ramal de chorro que veíamos aparecer en el mapa anterior del miércoles, descienda más de latitud y forme una dana hacia el golfo de Cádiz. Si fuera así -y no baja más de latitud- podría ser el origen de un temporal mediterráneo. ¿Es probable que ocurra así?
Pues como suele ser normal en estas situaciones hay todavía incerteza, no tanto en que se forme la dana, sino en qué ubicación lo va a hacer. Esperemos que no baje más de latitud. En la que indica el modelo determinista habría todavía esperanzas para ese temporal.
Todo esto no sigue siendo sino una muestra más de la irregularidad de nuestro clima que previsiblemente tenderá a hacerse más acusada, con circulaciones del chorro polar más hacia el norte, menos entradas de temporales de Poniente y formación de danas altas de latitud. Sí, existe alguna posibilidad de que las proyecciones climáticas no sean del todo correctas o que las circulaciones subtropicales vengan en nuestro auxilio, pero más allá de todo ello, creo que hay que seguir trabajando intensamente en una gestión del agua basada en un consumo mucho más racional -¡cuánto queda todavía por hacer en este aspecto!- y  en el uso del agua de unos mares y oceános que nunca nos van a faltar. 

Y de momento, primavera en estado puro: Lluvias, tormentas, algunas nieves, ratos muy desapacibles y otros, los menos, muy agradables, con un sol que ya comienza a calentar a la tierra. Una tierra que responde dando energía al aire más superficial, animándole a ascender y a formar esas grandes nubes convectivas, negras y blancas, que contrastando con el verde de los campos, dan esas imágenes tan típicas y atractivas de nuestra primavera. 

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