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19 de octubre de 2016

Meteorología y prensa: De Norteamérica a Europa

Siempre me ha llamado la atención el interés de la prensa norteamericana por los asuntos y servicios meteorológicos, y no sólo desde un punto de vista meramente informativo sino también desde la investigación y reflexión. El último ejemplo ha surgido en relación con el paso del huracán Matthew por zonas de la costa este norteamericana. Pues bien, entre los distintos artículos aparecidos quiero destacar ahora dos: uno referido a la necesaria mejora del sistema de avisos y el otro al comportamiento del sistema de predicción norteamericano.



El primero apareció en Mashable el pasado día 10 de octubre. En él, su autor Andrew Freedman, se refería a la necesaria modificación, o más bien sustitución, de la conocida escala Saphir-Simpson basada en la intensidad de los vientos de un huracán y en su potencial poder destructor. Freedman argumenta que, con frecuencia, los principales daños no son causados tanto por el viento sino por las intensas lluvias y/o las mareas de tempestad, fenómenos que podrían estar siendo cada vez más intensos en buena medida por un océano cada vez más cálido. Para ellos no existe una escala que el público pueda relacionar con su potencial peligrosidad, mientras que en el inconsciente colectivo sí está profundamente grabada la idea de que un huracán comienza a ser realmente peligroso a partir de la categoría 3....de la escala de Saphir-Simpson. Una idea que puede conducir a dramáticos errores ya que huracanes de menor categoría, o incluso tormentas tropicales, pueden ser más dañinos por lo que a inundaciones o corrimientos del terreno se refiere. Tras esta consideración el articulista pasa revista a algunos otros índices propuestos para evitar estos equívocos e insta a los responsables a tomar pronto una decisión sobre esta crítica cuestión. 



El segundo artículo apareció hace un par de días, el 17 de octubre, en el The New York Times Magazine y su autor es Michael Behar. Es un trabajo extremadamente crítico con el Servicio Meteorológico norteamericano, esta vez en relación con las deficiencias en la predicción de la intensidad de Matthew. Está basado fundamentalmente en comentarios del blog de Cliff Mass, un conocido meteorólogo norteamericano y profesor de la universidad de Washington conocido por sus críticas al NCEP, el organismo responsable del citado Servicio Meteorológico. Críticas tanto por la menor calidad de sus modelos respecto a los del Centro Europeo y Gran Bretaña, como por sus técnicas operativas, o por la falta de liderazgo y coordinación respecto a toda la modelización meteorológica estadounidense. El artículo es discutible, como también alguna de las opiniones de Mass, pero lo que me interesa destacar de él son dos cosas: una, el interesante debate en el seno de la sociedad norteamericana sobre su meteorología y sus servicios meteorológicos y otra el reconocimiento de William Lapenta, director del NCEP, sobre el buen servicio prestado por las críticas de Cliff Mass y su reconocimiento de que fueron en buena medida responsables del aumento de crédito a este organismo por parte del Congreso norteamericano tras los serios problemas en la predicción de Sandy.

Cuando desde Estados Unidos, uno vuelve la mirada sobre Europa se encuentra con un panorama muy distinto. Más allá de algunos excesos informativos sobre determinados fenómenos adversos o de las críticas apresuradas sobre alguna predicción aparentemente desacertada, no se encuentra fácilmente -o al menos yo no las conozco- reflexiones serias sobre el futuro de la meteorología europea, el sistema de avisos Meteoalarm, o los planes o políticas del Centro Europeo a Plazo Medio, solo por poner algunos ejemplos. 

Y si nos centramos en España: ¿alguna investigación o reflexión sobre la necesaria evolución de nuestro sistema de avisos, las predicciones o productos meteorológicos que recibe el público, las posibles mejoras en la predicción de fenómenos convectivos o la más profunda utilización de la predicción por conjuntos? ¿O quizás sobre los resultados de los distintos estudios sobre la observación o las proyecciones del cambio climático en nuestro país?

Creo que trabajos y críticas constructivas y bien hechas sobre estos u otros temas serían bien recibidos por la sociedad española y por la propia AEMET, ya que ayudarían a abrir o a iluminar caminos. Pero me temo que, en estos tiempos, los políticos y los periodistas -mejor las empresas de comunicación- están en otros temas.

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