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19 de mayo de 2016

¿Dónde han ido las emisiones del incendio de Seseña?

El incendio del cementerio de neumáticos de Seseña sigue su curso, si bien debilitándose paulatinamente pero con sustos unidos a cambios en la dirección del viento. Lo que no se debilita es el estupor de muchas personas -entre las que me incluyo- por la forma en que las autoridades están gestionando esta crisis. 


(Foto: @AlvinGLG)

Mi primera sensación de estupor la sentí en la noche del día en que se inició el incendio.  Vi que había pasado toda la jornada sin que ninguna autoridad de nivel estatal -de los ministerios de Medio Ambiente o de Interior- hiciera alguna aparición pública explicando la situación, así como las posibles consecuencias que pudiera comportar esta tremenda emisión a la atmósfera de elementos muy nocivos, algunos de ellos, para la salud. Es verdad que hubo alguna declaración de responsables de los gobiernos de Madrid y de Castilla La Mancha. Sin embargo, por mucho que las competencias estén transferidas, un suceso de estas características que podría afectar a más de una o dos comunidades - el gran penacho negro se trasladaba hacia otras zonas de Castilla La Mancha y quizás de la Comunidad Valenciana- creo que merecía una atención a otro nivel.

En mi ingenuidad pensé que al día siguiente se darían estas explicaciones con datos y mediciones concretas, y más cuando por Internet ya habían circulado mapas con la trayectoria prevista de esa gran inyección de sustancias en principio nocivas. Es verdad que se trataba de una simulación muy elemental, pero en esos mapas se veía su muy probable trayectoria hacia las citadas comunidades y con alguna posibilidad de ir cayendo hacia la superficie a medida que se alejaba del foco del incendio. Pues nueva decepción. Sólo algunas informaciones en el sentido de que las medidas de calidad del aire en las zonas inmediatas al área afectada eran "normales".


Trayectorias probabilistas previstas de las partículas situadas a 500 m de la zona del incendio según el modelo de dispersión HYSPLIT-ARL de la NOAA a 24 h partiendo de la salidas del 14 a las 00 UTC, usando varios modelos de predicción (Tomado de la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM))

Han ido pasando los días y mi asombro sigue creciendo. El incendio se debilita pero los cambios de viento dirigen el penacho de humo hacia distintas direcciones mientras se sigue informando de que las medidas de calidad del aire son normales.

Las preguntas surgen por muchos lados. Si nos restringimos a la zona limítrofe al incendio: ¿en qué sitios y de qué forma se está midiendo realmente?, ¿qué componentes y sustancias se están midiendo? ¿por qué no se facilitan a los medios esos datos? Y si nos movemos en una escala geográfica mucho más amplia: ¿dónde ha ido a parar toda la gran masa de contaminantes emitidos? ¿se han dispersado en la atmósfera? ¿se han ido depositando en tierra en su viaje hacia el Mediterráneo? Y, si ha sido así...¿se ha hecho o se piensa hacer algún muestreo de suelos en zonas donde hubiera podido haber deposición de estas sustancias? 

No son preguntas que no tienen respuestas porque, con la tecnología actual, la trayectoria de ese penacho del incendio puede conocerse con bastante exactitud, así como su grado de dispersión o su llegada al suelo. Tanto AEMET como otros organismos pueden disponer de esas informaciones y estoy seguro que se las habrán facilitado a las autoridades.

No soy muy experto en estos temas y podría estar exagerando riesgos, pero somos muchas las personas y también algunas organizaciones que albergamos estos temores y así se ha transmitido por las redes. ¿Qué trabajo cuesta dar una información clara y transparente para que la población se sienta tranquila y sobre todo tenida en cuenta y cuidada? Si no se da, lo que se puede pensar es que no es una información tranquilizadora, que es un poco la sensación que empieza a cundir.

Por otra parte es importante tener en cuenta que el incendio ha ocurrido con unas condiciones atmosféricas relativamente benignas que ayudaban a una cierta ventilación y dispersión. Si ese día hubiera existido una inversión de temperatura, el penacho no hubiera podido ascender, o lo habría hecho en pequeña medida, y todos los contaminantes se hubieran quedado estancados en la zona del incendio. Si hubiera llovido -y algunas tormentas pasaron muy cerca- la deposición sobre el suelo hubiera sido muy importante. ¿Llovió sobre la trayectoria del penacho?.... ¿Y si hubiera existido un ligero viento del sur? Pues toda la nube contaminante se hubiera desplazado hacia el norte y se hubiera adueñado de Madrid. ¿Se hubiera entonces actuado de la misma manera?

¿Donde ha ido a parar esa nube contaminante? ¿Por qué ese silencio? ¿Por qué no se ofrecen datos para advertir o para tranquilizar pero sobre todo para demostrar que se está muy al tanto de las preocupaciones del público y de que estamos preparados para este tipo de contingencias? Y lo que pregunto a las autoridades se lo pregunto a los partidos políticos a los que tanto hemos echado también de menos en esta situación.


4 comentarios:

  1. Hay Angel...como dice el dicho-..."con la Iglesia hemos topado... o no los conoces a todos echando balones fuera.. :-(
    Gracias por tu articulo!

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  2. Todos los señores políticos están muy ocupados en destriparse unos a otros, y más con las próximas elecciones ahí mismo, cómo van a prestar atención a estas "menudencias", a quiénes van a afectar sus posibles efectos adversos, y otros de otra índole, a ellos nunca desde luego...

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  3. Todavía hay alguien que cree que los políticos sirven para algo, sino es para crear problemas y costarnos muchos millones?

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  4. toda la mierda de los madrileños pa los manchegos y valencianos y mallorquines.

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