Ahora que el temporal mediterráneo
empieza a tocar a su fin, me parece de interés señalar algunos aspectos del
mismo que me resultan interesantes y sobre los que sería seguramente útil
compartir algunos puntos de vista. En
cualquier caso vaya antes que nada el reconocimiento a los excelentes y adecuados avisos de AEMET, al trabajo de los comunicadores meteorológicos y a las eficaces actuaciones de las Protecciones Civiles y de otros colectivos de servicio público, todo ello aunque no haya sido
posible evitar la ocurrencia de algunas víctimas mortales y de grandes destrozos
materiales. Justo es reconocer también la gran calidad de los modelos del
Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo que, ya con cuatro o cinco días de
anticipación, apuntaban con alta probabilidad a las zonas donde el temporal ha
mostrado mayor intensidad.
Como en tantas ocasiones, la evolución
comenzó a partir de una pequeña vaguada de la circulación del chorro polar que fue
agudizándose y estrechándose por el avance de una dorsal anticiclónica que se
propagaba tras ella a gran velocidad. Esa vaguada en desarrollo se dirigió por
el Cantábrico a través de la Península hacia el Mediterráneo. En su zona
delantera la acompañaba una borrasca en superficie de no gran intensidad,
borrasca que, cuando llegó al Mediterráneo, se profundizó muy poco, sin que
podamos hablar de una verdadera ciclogénesis mediterránea. Es la que recibió el nombre de “Gloria” y en este punto conviene
recordar que, según AEMET, una borrasca recibe nombre cuando su profundización
da lugar a la emisión de avisos naranjas y/o rojos por viento.
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| La topografía de 500 hPa del sábado 18 de enero a las 00 UTC: Una pequeña vaguada atlántica, englobada en la circulación del chorro polar, comenzó a profundizarse por el avance y crecimiento de una gran dorsal atlántica. Ese crecimiento fue motivado por la inyección de aire cálido subtropical en la zona delantera de una profunda vaguada que había originado condiciones muy adversas en Canadá. |
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| La imagen infrarroja de ese mismo día 18 a las 17 horas muestra ya sobre el Cantábrico a la estructura nubosa que acompañaba a esa vaguada que también se reflejaba en superficie por una débil borrasca. |
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| El análisis de superficie del Centro Europeo para ese mismo día 18 a las 12 UTC muestra a la borrasca poco profunda -unos 1014 hPa- en su centro que acompañaba a la vaguada en altura y se trasladaba con ella. Téngase en cuenta que el contorneo en estos mapas va de 5 e 5 hPa en vez del intervalo de 4 en 4 al que estamos más acostumbrados. Ello puede dar la impresión ficticia de que el gradiente es menor que el que existe realmente. |
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| Topografía de 500 hPa del domingo 19 de enero a las 12 UTC. La dorsal atlántica ha crecido espectacularmente al tiempo que ha profundizado y llevado hacia el sur la vaguada delantera, en cuyo seno se ha cerrado una circulación que no podría aún denominarse como dana al seguir rodeada por la circulación principal del chorro. |
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| Análisis de superficie para el mismo día y hora. Aparece sobre el Mediterráneo una débil borrasca que probablemente sea la misma que estaba sobre el Cantábrico 24 horas antes y que se coloca justo en la zona delantera de la vaguada en altura, zona donde suelen ocurrir descensos de presión. Prácticamente no ha sufrido profundización -aunque puede que llegara a descender hasta 1011 o 1012 hPa- y no ha tenido lugar ninguna ciclogénesis mediterránea. Era "Gloria" y lo que sí se ve es cómo entre ella y el gran anticiclón británico aparece ya una circulación del este. |
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| Composición de imágenes del satélite polar "Terra" del mediodía del día 19. Se aprecia al oeste la configuración nubosa típica del chorro polar. |
Al mismo tiempo que ocurría la evolución
anterior, el rápido crecimiento y avance de la dorsal atlántica dio lugar, al
sur de ella, a una retrogresión de esa vaguada a la que antes me refería cuyo
eje principal se orientó algo más hacia el oeste y en cuyo seno aparecía una
circulación cerrada; una circulación que, en principio, no podía considerarse como dana ya que no
quedaba aislada de la circulación principal, que todavía la rodeaba. Bajo ella,
en su zona delantera, ya no aparecía “Gloria”. Por otra parte, el reflejo en superficie de la dorsal que forzó esta evolución era un potente anticiclón centrado en las Islas Británicas con altísimas presiones de algo más de 1050 hPa. El gradiente de presión que se establecía entre él y la borrasca mediterránea era muy marcado y a ello respondían los fuertes vientos. Sin embargo “Gloria” no era una gran borrasca por sí misma ni casi se había profundizado; no era sino el reflejo de la zona delantera del embolsamiento de fondo de vaguada. Cuando ese “embolsamiento” evolucionó, cesó o disminuyó la causa dinámica que la sustentaba, y desapareció o quizás quedó integrada en un seno de bajas presiones relativas que suele aparecer frecuentemente en situaciones de este tipo sobre el norte de Marruecos y Argelia.
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| El lunes 20 a las 12 UTC se observa la retrogresión de la vaguada con el gran núcleo cerrado en su interior. Quizás pueda hablarse ya de dana dado que aunque la rodean vientos fuertes, el chorro polar parece haberse reconstruido en el norte de Europa. |
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| Mismo día y hora: en superficie no se observa ninguna circulación ciclónica cerrada. "Gloria" no está, salvo que la identifiquemos con esa zona de bajas presiones relativas sobre Alborán y norte de Argelia, un tipo de configuración bastante común en estas situaciones. En cualquier caso, sí existe un tremendo gradiente de presión entre el potente anticiclón británico y esa zona de bajas presiones relativas. Esa es la causa del fuerte flujo de levante y del temporal, ayudado todo ello muy eficazmente por la configuración y situación de la dana. |
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| Imagen de "Terra" del día 20. Obsérvese la amplia banda nubosa que se extiende desde más allá de Italia hacia Baleares y la Península y que corresponde a la potente y de largo recorrido circulación de vientos de levante |
Ya sin “Gloria” fue el fortísimo
gradiente entre el anticiclón y ese seno de baja presión el que mantuvo el intenso
flujo del este con muy largo recorrido marítimo y que cerca de nuestra zona geográfica confluía con otro del nordeste, más seco y frío, formando una especie de banda
de convergencia. Esa banda desarrollaba bastante actividad convectiva y fue causante
principal de las nevadas e intensas lluvias que la acompañaban en sus lentos
movimientos. Cabe señalar a este respecto los récords alcanzados en altura de oleaje, viento y precipitaciones así como la constatación de que, aún en pleno invierno, y si la situación es la adecuada, pueden recogerse cantidades de precipitación que en nada tienen que envidiar a las que se registran en un típico temporal mediterráneo de otoño. Es también muy significativo en esta situación la gran actividad tormentosa, tan poco típica del tiempo invernal pero que también se dio en el temporal que ocurrió prácticamente en las mismas fechas del 2017. ¿Algo está cambiando?
Ya ayer, martes 21, la interacción de la dana con una circulación tropical-subtropical hizo que volviera a reorientar su eje, al tiempo que extendía algo hacia el norte el seno de bajas presiones africanas. De este modo el flujo de levante se movió también más
hacia el nordeste y se fue cortando por otra parte el flujo más frío del
nordeste. Ello supuso una suavización de las temperaturas, una subida de la cota
de nieve y una disminución progresiva de
lluvias y nevadas excepto en Cataluña que es donde ahora
apuntaba ese flujo.
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| El 21 a las 12 UTC la dana ha sufrido una cierta reorientación probablemente por la interacción en su zona sur con una circulación subtropical. De este modo traslada su zona delantera sobre el nordeste peninsular. |
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| El flujo de superficie sigue ese movimiento y apunta también con intensidad hacia el nordeste peninsular. |
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| Imagen de "Terra" de ayer martes día 21. La posible interacción de la dana con una corriente subtropical la reorienta y ello provoca a su vez otra reorientación del flujo de levante que pasa a dirigirse algo más hacia el nordeste. Se aprecia bien la entrada de polvo en suspensión hacia el SE peninsular donde algunas nevadas presentaban un tinte algo marrón. |
Hoy ya, día 22, la dana en un cierto movimiento retrogrado se dirige hacia el golfo de Cádiz y va a volver a aparecer bajo ella una débil borrasca. Aunque todavía se mantiene el flujo del este sobre Cataluña, pasamos ahora progresivamente a una situación de lluvias en la vertiente atlántica. De este modo el aire atlántico va a ir penetrando y nos evita así una situación de heladas muy intensas que se hubieran producido si, en vez de esta evolución, se hubiera establecido sobre la Península un fuerte anticiclón.
Por tanto, y como ya se ha comentado por
algún compañero, el actor principal de esta situación ha sido el potentísimo anticiclón británico.
Sin él o -con él pero mucho más débil- no se hubiera establecido ese
impresionante flujo del este, responsable directo del temporal. Ahora bien, el
anticiclón ha sido consecuencia de la gran y rápida dorsal …dorsal que parece
que tuvo ese comportamiento muy en conexión con la profunda borrasca invernal
que se cebó en días pasados sobre Canadá…que a su vez…
En resumen, una situación de retrogresión
típica de enero pero mucho más intensa que en otras ocasiones debido en buena
medida a la gran fortaleza del anticiclón británico. ¿Es esa la única causa de los récords alcanzados?, ?cuál es la razón de que esta vez, con esa situación en altura, no se generase una ciclogénesis mediterránea? No lo sé. Pero al igual que otros
sucesos meteorológicos de los últimos tiempos -recordemos por ejemplo al reciente temporal "Elsa"- todo ello necesita una investigación a
fondo. Creo que nuestras circulaciones atmosféricas van cambiando. Hay que conocerlas mejor y quizás cambiar también algunos conceptos.
Y un último y rápido apunte: si se
considera necesario poner nombre propio
a situaciones de este tipo y dado que puede haber situaciones como ésta
en la que no interviene de forma directa o completa ninguna borrasca….¿Por que
en vez de nombrar a ésta no se nombra al temporal en sí? En mi opinión ganaríamos
en claridad y coherencia.