18 de octubre de 2022

Recordando las inundaciones de La Rábita y Albuñol de 1973

 Aunque el protagonismo de estos días corresponde a la gran borrasca atlántica de la que esperamos uno de las cada vez más raros temporales de lluvia en la vertiente atlántica, no podemos olvidar que estas jornadas de mediados y finales de octubre nos traen el recuerdo de muchos temporales mediterráneos. Si hace muy pocos días comentábamos las inundaciones de Valencia de octubre de 1957, hoy 18 y mañana 19 de octubre no podemos olvidar la gran catástrofe de las inundaciones de aquellos días de 1973.  Aunque conocidas como las de La Rábita y Albuñol, afectaron a amplias zonas de las provincias de Murcia (realmente trágicos también los sucesos de Puerto Lumbreras), Almería y Granada con más de un centenar de muertos y gran cantidad de desaparecidos.

La gran avenida de lodo y piedras que invadió La Rábita

Este episodio de "gota fría" -todavía faltaban varios años para que se introdujera el término "dana" se considera como uno de los más graves del siglo XX en España por la gran cantidad de víctimas y daños materiales que originó. Fue una situación bastante poco estudiada y que ahora con la disponibilidad de los reanálisis merecería un estudio detallado. En cualquier caso la falta de imágenes de satélite -Meteosat empezó a operar en 1977 y es difícil poder encontrar alguna de las tomadas por las cámaras de televisión de los primitivos satélites TIROS - hace más difícil su análisis.

Lo que sí podemos es recordar los mapas sinópticos de aquellos días acudiendo al repositorio ARCIMIS de Aemet. Así los análisis de superficie de los días 18 y 19 son estos:

Análisis de superficie y de 500 mb del 18 de octubre de 1973 a las 12 TMG

Los mismos análisis de las 12Z del 19 de diciembre

Puede verse en ellos la reorientación de la baja en altura favoreciendo la aparición de una ciclogénesis en el mar de Alborán y el marcado flujo de componente este. 

Aunque como apuntaba anteriormente son muy pocos los estudios sobre esta situación, sí quiero destacar aquí el publicado por el excelente geógrafo almeriense José Jaime Capel que menos de tres años después del suceso publicó el denominado "Génesis de las inundaciones de octubre de 1973 en el Sureste de la Península Ibérica". De él he tomado este listado de las principales lluvias registradas así como del correspondiente mapa de pluviosidad acumulada:





Como puede verse existieron dos núcleos de precipitaciones máximas. Uno centrado en el norte de la provincia de Almería y sur de la de Murcia y otro en la ladera sur de la sierra de la Contraviesa en Granada, zona  donde se originó la catástrofe de La Rábita

A este respecto hay dos cosas -entre algunas otras- que me llaman la atención. La primera es que desde un punto de vista cronológico las precipitaciones más intensas se produjeron en la tarde noche del 18 en la zona almeriense mientras que las de Granada -más hacia el oeste acaecieron en la noche y madrugada del día 19. En principio y teniendo en cuenta la evolución de este tipo de borrascas parece que debería haber sido al revés. En cualquier caso, las circulaciones de mesoescala unida a la gran actividad convectiva que se registró en esta situación podría explicarlo. 

La segunda cuestión interesante son los impresionantes 600 mm registrados en Zurgena entre las 11 y las 14 horas del día 19 de los que 420 (según estudio del INM lo fueron entre las 13 y las 14 lo que podría constituir un récord mundial). 

En fin, solo he pretendido hacer un pequeño apunte-recuerdo de aquellas trágicas inundaciones. Qué interesante sería revisitar de nuevo esta situación a partir, como ya apuntaba más arriba,  de los ya disponibles reanálisis. Espero que Aemet o algún departamento universitario se anime a ello.


Temporal atlántico...al fin.

Tras tanto tiempo de esperar la llegada de un temporal de lluvias para la vertiente atlántica que tan necesitada está de ellas, es una gran satisfacción ver como la situación atmosférica evoluciona de tal modo que va a propiciar la entrada de vientos oceánicos -ábregos- cargados de humedad; una situación que si los modelos están en lo cierto parece que durará varios días.

Acumulación de precipitaciones desde el miércoles 19 hasta el domingo 23. Es el resultado del típico temporal sobre la vertiente Atlántica que afecta muy poco a las otras vertientes peninsulares. Como es lógico las mayores precipitaciones se prevén en la fachada atlántica de Galicia y en la vertiente extremeña del Sistema Central. Si bien este mapa procede del modelo determinista, el sistema probabilista apoya bastante la evolución.

Ya desde hace algunas jornadas el modelo de alta resolución del Centro Europeo apuntaba a la formación de una borrasca fría al oeste peninsular a partir de un marcado meandro del chorro polar y con una marcada circulación asociada en niveles medios y altos. Aunque su formación y evolución prevista era bastante prometedora, quedaba la duda -y la preocupación- de que se quedara casi estacionaria, con su eje longitudinal orientado de norte a sur y que más que un temporal de lluvias propiciara la entrada sobre la Península de aire cálido del sur dando lugar a un nuevo periodo -¿cuántos van ya-? de tiempo seco y caluroso.

Afortunadamente no parece que vaya a ser así. Hoy martes esa borrasca está ya formada y en su zona delantera se irán generando una serie de ondulaciones en el flujo que darán lugar a ondas frontales y líneas de discontinuidad. Atravesarán sucesivamente la Península y dejarán lluvias abundantes en la citada vertiente atlántica y bastantes más escasas en  la mitad norte del área mediterránea. 

Análisis del geopotencial de 500 hPa y de la temperatura de 850 hPa de hoy 18 de octubre. Es de resaltar la intensa circulación de vientos que presenta esta borrasca fría a todos los niveles de igual o mayor magnitud que la del chorro polar. 

En cualquier caso hay dos aspectos más -positivos ambos- que conviene destacar. La primera es que la circulación de la borrasca va a captar otra de procedencia subtropical que conducirá hacia la Península una masa de aire cálido y húmedo -lo que se ha dado en llamar un río atmosférico- que potenciará la abundancia de las precipitaciones sobre todo en las zonas orográficas sobre las que incida con un cierto ángulo tales como la zona montañosa cercana a las Rías Bajas y el Sistema Central, sobre todo en su parte extremeña.

Imagen del canal de absorción de vapor de agua correspondiente a primera hora de la mañana de hoy 18 de octubre. Aparece la borrasca con un potente núcleo frío, tal como refleja la gran zona convectiva de su centro, así como la captación de un flujo relativamente húmedo del NW. Sin embargo va a ser el gran remonte de humedad que aparece orientado de sur a norte cerca de la costa americana el que va a ser muy probablemente captado por la circulación de la borrasca, y que -en forma de "río atmosférico"- traerá a la Península las precipitaciones más importantes. 

Simulación de la imagen del canal de vapor de agua prevista por el Centro Europeo para la madrugada del jueves 20 de octubre. Se ve como la banda de humedad a que hacía referencia más arriba ha sido ya captada por la circulación de la borrasca. Es interesante ver hacia la zona de Azores como la presencia de la zona delantera de una vaguada (zona oscura hacia 40ºN y 40ºW) provoca una ondulación en la banda -correspondiente con una ciclogénesis- y genera ascensos desde las capas bajas que cargan más de humedad a la citada banda.

El segundo aspecto interesante es que, si la evolución se desarrolla tal como prevén los modelos, se van a ir descolgando desde la rama más septentrional del chorro polar nuevos embolsamientos de aire frío que generarán nuevas borrascas sobre el Atlántico capaces de mantener el flujo atlántico continuado sobre la Península durante al menos lo que queda de la semana. 

Por tanto, una excelente noticia para gran parte de la Península si bien conviene estar un poco al tanto de la copiosidad de las precipitaciones en algunas zonas dado que, como ya hemos ido viendo en pasadas ocasiones, el aire subtropical está siendo muy húmedo y cálido. Conviene estar por tanto muy atentos a las precipitaciones que se registren en las zonas más expuestas ya que podría darse el caso de que se produjera alguna inundación. En cualquier caso, bienvenido sea este temporal atlántico ya casi tan desconocido. Queda por ver si estamos ante un cambio de ciclo más duradero o pronto volveremos a nuestras conocidas dorsales. 


7 de octubre de 2022

Chorros dobles, olas de calor... ¿quizás "Danielle"?

Cuando hace ya muchos años, y bajo la dirección del maestro Paco García Dana, los meteorólogos trazábamos -casi sin datos- las topografías de 300 mb (ahora hPa) aparecía con frecuencia en nuestras latitudes o algo más hacia el sur, y más fácilmente en verano, una corriente de vientos de componente oeste que no llegaba a tener, al menos entonces, la categoría de chorro, que presentaba ciertas ondulaciones y que a veces daban lugar a débiles danas (entonces “gotas frías”) en general sin mayores consecuencias salvo cuando nos sorprendían provocando algunas situaciones tormentosas poco o nada previstas. Ello era debido a la escasa disponibilidad de datos en zonas subtropicales cercanas a la Península, algo que pudimos solventar poco a poco mediante la utilización de las imágenes del canal de absorción de vapor de agua (WV) de Meteosat. 

García Dana las denominaba coloquialmente circulaciones de “rebaño”, es decir algo que se quedaba en el borde mismo entre la gran circulación del chorro polar y los dominios del anticiclón subtropical y que posiblemente podría provenir de una bifurcación del chorro polar en su salida de Norteamérica al Atlántico sin tener que ver en principio -nos parecía- con el chorro subtropical. 

Ahora, muchos años después, esta circulación que, sobre todo en verano parece cada vez más reforzada, está siendo objeto preferente de investigación (véase por ejemplo este artículo publicado hace poco en Nature) al encontrarse una relación estadísticamente significativa entre las estructuras atmosféricas de doble chorro (el polar propiamente dicho y ésta otra ¿subtropical? ) y la generación de olas de calor sobre Eurasia y muy en especial sobre Europa occidental.

En relación con su origen y desde un punto de vista dinámico se especula que el calentamiento diferencial entre el océano Ártico (frío) y las zonas terrestres de altas latitudes (cada vez más afectadas por el calentamiento global) da lugar a un reforzamiento del chorro polar en esas altas latitudes y a la aparición o reforzamiento de ese segundo chorro -o ramal- al que me refería más arriba. Por tanto ese establecimiento tan al norte del chorro polar -quizás en este caso "ártico"- no llevaría en principio a un amplio desplazamiento en bloque hacia el norte de la gran dorsal subtropical sino al establecimiento de un sistema de doble chorro con una dorsal atlántica más meridional y quizás más débil. Es como si bastante más al sur del chorro polar se estableciera un nuevo gradiente de temperaturas que generase la bifurcación y la aparición de esa rama más meridional.

Si nos centramos en la dinámica de ese chorro más meridional aparecen en él algunas dorsales y vaguadas con una aparente tendencia a formar algunas estructuras estacionarias sobre Europa occidental que generan las condiciones para la aparición de olas de calor (insolación continuada, escasa o nula circulación del aire en capas bajas, a veces advección de aire africano y, probablemente, aumento de la temperatura del aire por compresión adiabática). A este respecto algunos estudios apuntan a que estas situaciones se ven muy facilitadas cuando entran en resonancia ondas de estas latitudes con ondas de la circulación del chorro polar o "ártico". Otra posibilidad que se apunta en algunos estudios es que entre las dos ramas queden zonas geográficas con circulaciones muy débiles o nulas que favorecen la persistencia de masas cálidas o frías sobre esas zonas. 

Topografía de 500 hPa de un día de agosto de 2022. Puede verse una bifurcación del chorro en pleno Atlántico dando lugar a una estructura de "doble chorro" (se vería mejor en las topografías de 300 o 200 hPa). Se observa como el más meridional genera profundas vaguadas y dorsales casi estacionarias e incluso "burbujas" cálidas o frías en el espacio geográfico entre ambas circulaciones como  entre el sur de Escandinavia e Italia.

Este esquema sobre una estructura de chorro doble y sus consecuencias aparece en un artículo publicado recientemente en Francia (Meteo Villes.com)

Por una razón u otra parece que estas situaciones de dorsales de bloqueo o de estancamiento de masas aéreas, se van haciendo cada vez más frecuentes a lo que va indisolublemente unido el aumento de las olas de calor. Olas que, en mi opinión, se deben más a esa persistencia -a veces también a una marcada subsidencia como apuntaba más arriba- que a un ascenso neto de la temperatura de las masas de aire subtropicales. 

Se especula también sobre si existe una relación clara entre el efecto antropogénico y las estructuras de doble chorro. El  estudio que cito al principio apunta a que el reforzamiento y la permanencia en altas latitudes del chorro polar está en relación con la amplificación ártica, fenómeno claramente relacionado con el calentamiento global. 

Es interesante ver las profundas consecuencias a que estas evoluciones dan lugar. La reiteración de las olas de calor sobre Europa occidental y muy en concreto sobre el Atlántico de latitudes medias ha llevado a la aparición de marcadas anomalías positivas en la temperatura del agua del mar que, a su vez, ha dado como consecuencia entre otros sucesos al nacimiento del huracán “Danielle” mediante un proceso puramente tropical en latitudes medias y quizás a la extraña temporada de huracanes en el Atlántico tropical. 

¿Qué pasará durante el otoño y el invierno? ¿Desaparecerá la estructura de doble chorro? ¿Sería capaz el chorro subtropical de conducir ríos atmosféricos desde el Caribe hacia España? ¿Bajaría el chorro polar lo suficiente para traer uno de los “antiguos” temporales de lluvia atlántica? ¿Descenderá suficientemente de latitud alguna dana para dar un buen temporal de lluvias en parte de la vertiente atlántica y luego en la mediterránea? Y el próximo verano, ¿volverá la estructura de doble chorro y las dorsales estacionarias sobre la Península y las intensas olas de calor? Son cuestiones que inciden clara y fuertemente en nuestra economías, infraestructuras y, como no, modo de vida y que, como tantas veces he dicho, exigirían un fuerte esfuerzo investigador en España.

27 de septiembre de 2022

"Hermine", tormentas mediterráneas y un remonte tropical

En el contexto de la serie de fenómenos atmosféricos adversos o violentos que nos vienen afectando desde hace tiempo quiero referirme hoy a los que han sido noticia en estos últimos días: las copiosas y extensas lluvias en Canarias y las tormentas de fortísima intensidad registradas en puntos de las Comunidades Valenciana y Murciana. ¿Hay algún nexo común entre ellas? A la espera de un estudio más profundo, completo y objetivo que las confirme o no, voy a comentar algunas ideas con la ayuda de las imágenes de satélite, preferentemente las del canal de absorción de vapor de agua de Meteosat que nos dan una idea de la circulación atmosférica a niveles medios.

Situémonos hacia el mediodía del jueves 22 de septiembre, unas 24 horas antes de que el Centro Nacional de Huracanes (NHC) diera por nacida a la depresión tropical "Ten" (que poco más tarde sería "Hermine"):


La nubosidad convectiva ligada a la onda del este -que luego sería "Hermine"- está ya alcanzando el océano y también se ve como una amplia inyección de humedad se dirige ya hacia el norte por el Sahara occidental.  Ese movimiento parece estar causado por la acción de la vaguada que aparece como una zona oscura en el centro de la imagen y que engloba al archipiélago canario. Posiblemente esa sea la causa -o al menos una de ellas- de que "Hermine" se dirija hacia el norte en contra del movimiento usual hacia el oeste de este tipo de estructuras ciclónicas tropicales. 

Hago en este punto un inciso para hacer notar que esta no es una vaguada generada por el chorro polar sino por otra circulación más débil y más meridional y que a mi juicio -y también a la espera que una adecuada investigación lo confirme o desmienta- provocó las dorsales estacionarias que dieron lugar a las olas de calor del pasado verano. La relación que pueda haber con las teorías del chorro doble y de las amplificaciones cuasirresonantes es interesante pero ya es otra cuestión bastante más compleja y que se escapa de este análisis. Sigamos por tanto avanzando con esta situación:

Hacia el mediodía del 23 de septiembre, el NHC califica a la onda en cuestión como depresión tropical "Ten"


Se observa ya un remolino ciclónico entre el archipiélago de Cabo Verde y la costa africana con bastantes desarrollos convectivos. Por otra parte la inyección de vapor hacia el norte alcanza ya a Canarias y entra en conexión (al menos aparente) con la rama más meridional de la vaguada a la que hacía referencia anteriormente. La imagen nos recuerda ya a una de las relativamente frecuentes "remontadas tropicales" que desde los trópicos se dirigen hacia Europa. Probablemente esté teniendo lugar de este modo una reestructuración de la circulación hemisférica.

Ese mismo día 23, en su boletín de las 20 horas (UTC), el NHC define ya a la hasta ahora depresión tropical como tormenta tropical "Hermine". La vemos en las siguientes imágenes de Meteosat y de un satélite de órbita polar:





La estructura ciclónica ha subido algo de latitud mientras que la convección crece en su centro como también lo hace en el Sahara occidental. La primitiva inyección de humedad sigue afectando a Canarias...¿forma parte de "Hermine"? ¿es una estructura separada aunque ambas estén inmersas en la misma remontada tropical? 

Veinticuatro horas después, en la tarde del 24 de septiembre, el NHC degrada a "Hermine" otra vez a depresión tropical.  Veamos las imágenes de Meteosat y del polar:





Parece por tanto que la convección no es capaz de mantener una eficaz estructura ciclónica debido posiblemente a la cercanía del continente y a la ingestión de aire seco y polvo. De este modo aparece ya como una circulación de capas bajas casi desgajada de la nubosidad más desarrollada. ¿Es ésta nubosidad "Hermine"? ¿Se trata de un fenómeno PRE (Predecessor Rain Event)? En cualquier caso, la amplia inyección de humedad tropical alcanza ya el norte de África al tiempo que va llegando en mayor cantidad a la zona de Canarias  a través de una conexión con la banda tropical, conexión que muestra a su vez muchos desarrollos convectivos. Las lluvias comienzan ya a intensificarse en Canarias. 

Por otra parte cabe observar en la imagen como una vaguada, ahora sí del chorro polar, comienza aparece sobre la Península. Dos circulaciones, la polar y la tropical/subtropical se acercan, algo que siempre hay que vigilar cuidadosamente. 

Veinticuatro horas después, a las 08 UTC del 25 de septiembre, el NHC declara ya a "Hermine" como borrasca post-tropical, visualizándose todavía algo de giro ciclónico en las capas bajas:



La amplia inyección de humedad tropical continúa y en Canarias se mantienen las copiosas lluvias. El sondeo de Tenerife muestra una atmósfera saturada hasta los ocho km de altura lo que da idea de la gran cantidad de agua precipitable que ha llegado desde el trópico.

Hacia el mediodía de este día, domingo 25, las lluvias se mantienen sobre Canarias aunque "Hermine" ya no existe ni como tormenta ni como depresión tropical y el giro ciclónico ha desaparecido; sin embargo las copiosas lluvias continúan sobre el archipiélago. Ello es debido a la gran cantidad de humedad que permanece sobre las islas, estimulada posiblemente por una pequeña vaguada en la zona.




Mientras tanto otra vaguada del chorro polar se sitúa sobre el oeste de la Península al tiempo que una estructura típica de máximo de viento en altura aparece sobre el centro peninsular. Dado que la humedad subtropical afecta al tercio sur, su combinación con la llegada de ese máximo de viento supone la posibilidad de desarrollos convectivos muy intensos sobre el Sureste. 

Así fue, en la noche de este día 25 y/o madrugada del 26 algunos núcleos tormentosos afectaron a puntos de la Comunidad Murciana con intensidades de precipitación casi desconocidas en nuestras zonas. De este modo, en la imagen del canal infrarrojo de última hora de la noche se aprecia una banda de nubes tormentosas que arranca de la Comunidad Murciana y se extiende hasta Ibiza aproximadamente. 

 
La gran inyección de humedad  junto con los ascensos de la zona de salida del chorro debieron ser sus principales ingredientes. Es verdad que en días anteriores habían aparecido también tormentas intensas pero posiblemente -a falta de poder comprobarlo- las de mayor torrencialidad fueron estas.

Si ahora vemos la imagen de ayer dia 26 por la tarde vemos como en otras ocasiones como la gran banda de humedad tropical/subtropical se ha extendido desde su origen hasta gran parte de Europa.


"Hermine" nació en los comienzos de esa pulsación pero la "remontada" siguió adelante, quizás como un fenómeno de mucha mayor escala. Las copiosas lluvias de Canarias con esa atmósfera tan saturada, ¿era debida a la extraordinaria humedad de esa banda o a la convergencia de humedad provocada por "Hermine"? Probablemente ambas cosas, y quizás alguna más que habría que investigar. Por otra parte, en las altísimas intensidades de las últimas tormentas mediterráneas, ¿tuvo que ver la gran cantidad de energía tanto en forma de calor sensible como latente de la gran inyección de humedad? Es muy posible.

Como vamos viendo la atmósfera subtropical, posiblemente cada vez más cargada de energía, tiene cada vez más influencia en nuestra meteorología, al tiempo que la va perdiendo la polar. Mientras esta última la tenemos mejor estudiada, es necesario que en España se potencie con gran prioridad las investigaciones sobre la primera y sus evoluciones.



















2 de septiembre de 2022

¿Hasta qué punto ha sido singular la generación de "Danielle"?

El nacimiento del -muy pronto- huracán “Danielle” a una latitud tan alta para los ciclones tropicales como los 38ºN está dando lugar a un animado debate en las redes sobre la mayor o menor rareza de este fenómeno. Se comenta que, aún siendo muy atípica la formación en esta zona geográfica, no ha sido el único caso y que al menos un dos por ciento de los huracanes atlánticos conocidos se han generado en esta latitud o incluso algo más alta. Pues bien, estando de acuerdo con esa afirmación, si quiero comentar brevemente una cuestión que me lleva a opinar que “Danielle” sí ha tenido una generación muy singular. 


Como sabemos hay dos formas básicas de generación  de los huracanes atlánticos. Una de ellos, la más clásica, está ligada a la acción de alguna onda del este en latitudes tropicales. Se desarrollan en su seno potentes cumulonimbos que interaccionan y que provocan una caída progresiva de la presión en superficie. Se puede llegar así al cierre de una circulación ciclónica que, si las condiciones son las adecuadas, profundizan cada vez más hasta llegar a convertirse en un ciclón tropical. En este proceso son claves la onda del este, las aguas cálidas tropicales y la escasa o nula cizalladura vertical.

La segunda forma la fuimos conociendo mejor a través del estudio de muchas imágenes de satélite. Tiene como elemento clave la presencia de una débil dana en pleno Atlántico en latitudes subtropicales, o incluso medias.  En su interior, en su centro, unas aguas oceánicas algo cálidas -sin necesidad de llegar a los valores de los 25-26ºC en absoluto- y el aire frío del núcleo de la dana con su escasa o nula cizalladura vertical, permiten la formación de potentes cumulonimbos que pueden llevar a cabo un proceso similar al anteriormente descrito y llegar a formar también un ciclón tropical con una evolución posterior ligado generalmente al de la propia dana.

Pues bien, si esa hubiera sido la génesis de “Danielle” sería un ciclón más de los formados en latitudes medias por un proceso de ese tipo.  Sin embargo, lo llamativo, lo singular de este caso es que se ha desarrollado en latitudes medias mediante un proceso -el anteriormente descrito- que es el típico de las latitudes tropicales. Es decir, se ha reproducido un escenario tropical a 38ºN: eso es para mí lo llamativo de esta situación. ¿Cuáles han sido en este caso las claves? Ante todo la tremenda anomalía térmica en esa zona de las aguas atlánticas y después la práctica ausencia de cizalladura vertical por la no presencia del chorro polar en la zona. Quizás lo diferente ha sido el factor de disparo: Ante la ausencia de ondas del este, lo ha sido probablemente una débil convergencia sobre los restos de un antiguo frente casi desaparecido (proceso por el que se inician muchas ciclogénesis atlánticas con aguas más frías y la colaboración del chorro polar).

"Danielle", un proceso tropical en latitudes medias (imagen tomada de Windy.com)

A la vista de todo ello qué interesante sería ver cuál ha sido el proceso de formación de esos otros huracanes, de ese dos por ciento nacidos en latitudes medias. Sería el dato que nos confirmaría si estamos ante una evolución atmosférica verdaderamente singular como en principio parece.

Al final, gran parte de los fenómenos atmosféricos que estamos viviendo últimamente en España y en muchas otras partes del hemisferio norte -olas de calor, tormentas violentas e incluso este ciclón tropical “fuera de sitio”- tienen en mi opinión un origen común: la tremenda cantidad de energía que, tanto bajo la forma de calor sensible como latente,  se está inyectando desde las latitudes bajas hacia las medias. Si las circulaciones atmosféricas que lo están haciendo posible, son algo pasajero o han venido para quedarse es algo a lo que se debería dedicar un amplio esfuerzo de investigación

31 de agosto de 2022

¿Van a ir naciendo ciclones tropicales en latitudes más altas? Un ejemplo.

Algunas veces he comentado en este blog la posibilidad de que con la expansión progresiva hacia el norte de la atmósfera subtropical a causa del cambio climático, pudieran aparecer en nuestras latitudes estructuras atmosféricas mucho más propias de zonas subtropicales o incluso tropicales, y que es algo que en España deberíamos estudiar con mucho interés por sus diversas consecuencias y más aún cuando los temporales de borrascas atlánticas son cada vez más escasos.

Pues bien, en este verano tan atípico por tantos avatares atmosféricos pero sobre todo por el continuado e intenso calor en amplias zonas del hemisferio norte, el modelo del Centro Europeo de Predicción ya ve posible desde hace dos o tres días la generación de un ciclón o tormenta "tropical" en latitudes en principio poco proclives para ello: nada menos que en pleno Atlántico a casi 40ºN. Y hablamos de generación y no de paso, ya que muchos ciclones tropicales, en proceso de convertirse en extratropicales, sí circulan frecuentemente por esas zonas en sus camino hacia Europa. 

Ubicación actual según el NHC/NOAA de las zonas de posible formación de depresiones tropicales o subtropicales. Destaca en nuestro caso la zona situada a 38ºN 48ºW. En principio no es muy normal la formación de estas estructuras a latitudes tan septentrionales.

En esta simulación de imagen infrarroja procedente del modelo determinista del Centro Europeo prevista para la mañana del próximo sábado puede verse el desarrollo de una estructura ciclónica en la zona señalada anteriormente por el gráfico de NOAA. Habrá que ver cuál será su categorización en ese momento, tanto por su estructura como por los vientos que la acompañen. Cabe señalar también la interesante apariencia de la borrasca con doble vórtice situada al NW de la Península Ibérica y de una amplia zona nubosa en el ángulo inferior derecho que podría ser otra circulación tropical.

Si seguimos con la simulación de imágenes infrarrojas generadas por el modelo del Centro Europeo, vemos como en la prevista para el próximo martes aparece la imagen de un pequeño ciclón tropical sobre la zona de Azores con una aparente área de nubosidad de origen baroclino más hacia el este. ¿Ciclón tropical, tormenta tropical, estructura híbrida...? 

Cabe señalar que la posible aparición de este ciclón no sería sino una de las consecuencias del tremendo transporte de energía que se ha producido desde latitudes tropicales hasta las medias y altas con el consiguiente aumento de la temperatura de las aguas del océano Atlántico que en la zona donde el modelo genera el ciclón se encuentra hacia los 25-26ºC.


 
Análisis de la temperatura del agua superficial del océano Atlántico. Puede verse como el posible ciclón se formaría sobre una de las zonas con más alta temperatura si bien en su desplazamiento previsto hacia el este encontraría aguas cada vez más frías.

Si a ello se suma la escasa o casi nula cizalladura vertical sobre esa zona, se dan las condiciones para que se genere una intensa actividad convectiva y una continuada caída de presión que podría desembocar - como así lo “ve” el modelo- en la formación del ciclón. 

Topografía de 500 hPa y de T 850 prevista para el jueves 1 de septiembre. Puede verse el escaso gradiente sobre la zona de formación del posible ciclón así como las elevadas temperaturas del aire en capas bajas (ECMWF)

Es verdad que todavía habrá que confirmar la formación real de esta estructura, si se tratará de un ciclón "tropical" o subtropical o de algo híbrido. Y habrá que ver en su caso su trayectoria posterior que, en principio, apunta hacia Europa. Pero lo que en este momento me ha parecido importante señalar es la constatación de que un modelo de tan alta calidad como es el del Centro Europeo “vea” como algo perfectamente posible el nacimiento de ciclones tropicales -o como se quiera denominar- en latitudes ya prácticamente medias. 

23 de agosto de 2022

"Derechos" a vuelapluma

En este verano sin tregua atmosférica se nos ha presentado también, para que no falte de nada, otro fenómeno muy poco habitual en Europa como es el del "derecho". Este fuerte temporal de vientos huracanados afectó a zonas del Mediterráneo occidental/central y parte de Centroeuropa el pasado día 18. Aunque es necesario un estudio en profundidad que espero que no tarde en publicarse, expongo a continuación, un poco a vuelapluma,  algunas ideas y opiniones sobre este fenómeno:

a) La magnitud de los fuertes vientos registrados en este episodio, su propagación en línea más o menos recta, su duración y su extensión espacial se corresponden a lo que en la literatura meteorológica sobre todo norteamericana se conoce como “derecho” (en contraposición a los fuertes vientos giratorios provocados por un “tornado”).

b) Los “derechos” suelen estar asociados a las líneas de tormentas de la zona delantera de un sistema convectivo. Recordemos que un sistema convectivo es una gran estructura nubosa que tiene una duración de varias o bastantes horas y que usualmente consta de una línea delantera de tormentas y otra trasera, en la que predomina la lluvia estratiforme pero bastante eficiente. Muchos, aunque no todos, de los grandes diluvios mediterráneos están asociados a estas estructuras. Aunque no es siempre necesario, su formación suele ir ligada a la presencia de vientos difluentes en las capas altas como en el caso de las vaguadas o las danas. En el caso de este "derecho" estaba presente la rama delantera de una vaguada.

Topografía de 500 hPa y T850 a las seis de la mañana del día 18 de agosto.  El sistema convectivo se ubicaba en la zona delantera de la profunda vaguada centrada sobre el nordeste de la Península Ibérica. El sistema se había empezado a formar horas antes entre Cataluña y Baleares también bajo esa zona delantera a la que acompañaba. A tener en cuenta como también se encuentra muy cercano a la gran dorsal cálida del Mediterráneo central, una estructura estrechamente relacionada con  las olas de calor.

A primeras horas de la madrugada del 18 el sistema convectivo aparecía entre Menorca y Cerdeña. La intensa y marcada zona convectiva (tonos más blancos) se extiende desde poco al este de Menorca en dirección nordeste. Es la zona por donde el sistema absorbe el flujo de aire de niveles bajos (EUMETSAT)

Pocas horas después, a las 07 UTC, la zona delantera del sistema (por donde absorbe el flujo externo) se encuentra afectando ya al sur de Córcega (EUMETSAT)

c) Los fuertes vientos del “derecho” son las corrientes descendentes de esa banda organizada de nubes tormentosas, -como una especie de línea de turbonada- que chocan contra el suelo y se expanden fundamentalmente hacia adelante. Dependiendo de la estructura vertical que presente la atmósfera, y sobre todo si está presente una capa de aire muy cálido en las zonas bajas-medias de la atmósfera, esas corrientes pueden ser muy intensas (de un modo muy parecido, aunque no del todo similar, a lo que ocurrió en el caso de los "reventones cálidos" de días pasados en la zona de Levante). En cualquier caso, la compleja dinámica de este sistema de ascendencias/descendencias del "derecho" necesita aún más investigación y al menos yo no la conozco en profundidad.

d) Muchos “derechos” están de algún modo ligados a las olas de calor dado que en estas situaciones están asociadas a la creación de esa capa de aire muy cálido a la que antes me refería. Este caso es uno de ellos.

e) Los “derechos” no son muy frecuentes en Europa o suelen tener menor magnitud que en Norteamérica donde han sido mucho más estudiados. En buena medida están muy relacionados con la cantidad de energía disponible en la atmósfera. En mi opinión es esa mayor y más rica energía de la que ahora disponemos en tierra y mar -a medida de cómo la atmósfera subtropical se va desplazando hacia el norte- la que está dando lugar a la mayor intensidad -y quizás frecuencia- de muchos de los fenómenos atmosféricos de carácter extremo que están sucediendo.

f) La repetición de este tipo de situaciones, la prolongada presencia de la sequía, sobre todo en la vertiente atlántica, y la mayor aparición y extensión de las olas de calor hacen necesario a mi juicio un amplio esfuerzo de investigación atmosférica en España, un replanteamiento de algunos planes y protocolos meteorológicos -y quizás de protección civil- para proceder a una mayor adecuación de nuestra sociedad a este entorno atmosférico.
 
Para saber algo más sobre los “derechos” puede consultarse esta interesante página  de la NOAA.