26 de octubre de 2016

Caminos de borrascas

Ahora que la última borrasca fría se ha centrado ya sobre Canarias y provoca allí algunas lluvias importantes, puede ser interesante revisar su evolución en las imágenes satelitales del canal de absorción de vapor de agua. Vamos a seguir la elección de un camino que la llevó -quizás algo antes de lo que cabía esperar- hacia el archipiélago, y no hacia la zona de Madeira-Golfo de Cádiz en unos días climatológicamente muy propicios para haberse producido esa evolución. Lo hacemos analizando las imágenes de las 06 UTC de estos últimos días para ver  los cambios experimentados en periodos de 24 horas:

Sábado, 22 de octubre:

                        


Se inicia el proceso clásico de formación de una profunda vaguada atlántica. La imagen se parece mucho a las de otras situaciones que han llevado a la formación de una dana en la zona típica de Madeira-golfo de Cádiz. Sólo sería necesario un máximo de viento con la velocidad necesaria en la rama descendente de la dorsal atlántica para llevarla algo más hacia el sur. Sin embargo, esa circulación tropical-subtropical que se encuentra más baja de latitud, podría interferir en la evolución.

Domingo, 23 de octubre:

                          

El ramal descendente de la dorsal atlántica progresa hacia el sur menos de lo que cabría esperar -bien sea por falta de suficiente velocidad o por interferencia con la circulación subtropical. Se inicia la transformación de la vaguada en una borrasca fría al oeste de Galicia.

Lunes, 24 de octubre:

                              

Todo parece indicar que se produce una intensificación de la dorsal atlántica con la aparición de un nuevo máximo de viento en el chorro polar. Ello provoca un crecimiento de la misma hacia Islandia, al tiempo que la hace inclinar su eje hacia el este. La lógica contrapartida es el movimiento de la borrasca fría hacia el suroeste y la iniciación de un nuevo centro algo más al sur del primitivo. Ni su ubicación, ni su desplazamiento hacia el sur pueden permitir ningún desarrollo ciclónico sobre el Mediterráneo.

Martes, 25 de octubre:

                                  

El nuevo núcleo de la borrasca se encuentra ya en la zona de Canarias mientras el original queda frente a Portugal, muy debilitado. La profunda vaguada que acoge a ambos se estrecha cada vez más, de forma simultánea al crecimiento de la dorsal atlántica y al de otra, acompañada de aire muy cálido y polvo, sobre el norte de África.

Hoy, miércoles 26 de octubre:

                                       


La borrasca canaria tiene ahora una apariencia muy madura y queda ya aislada de la circulación principal mientras que el núcleo frente a Portugal ha desaparecido, o al menos ha quedado oculto por nubes más altas. 

Utilicemos ahora ya el análisis de las 00 UTC de hoy:


Llama la atención el crecimiento de la dorsal africana hacia el Mediterráneo occidental con aire muy cálido y polvo en suspensión, algo poco frecuente en la zona a finales de octubre. Se observa por otra parte la reconstrucción de la circulación principal con el paso de una vaguada poco profunda sobre el área cantábrica. 

Tras su paso, y en el transcurso de un par de días, todo parece indicar que el lento desplazamiento de la borrasca canaria hacia el oeste va a propiciar una conexión entre la dorsal africana y la atlántica hasta establecer una perfecta estructura de bloqueo con la dorsal anticiclónica centrada sobre la Península Ibérica. Calor y calimas sobre la Península a finales de octubre. 



Todo parece indicar que la situación se mantendrá con pocos cambios durante el fin de semana. Luego, el 1 de noviembre es el día de Todos los Santos. "Por los Santos nieve en los altos" ¿será así este año?...

Todo va a depender del comportamiento de una nueva vaguada que aparece en los mapas previstos acercándose a la Península ya en las primeras horas del día 31:



No está claro si afectará de lleno  a la Península o se quedará algo más al norte. Las apuestas de los modelos probabilísticos no son fuertes en el sentido de que pueda ir más hacia el sur,  mientras sí que aparecen algunas posibilidades de que se pudiera quedar más al oeste de Galicia y Portugal. Hay que esperar.




¿Qué puede haber de anormal en estos comportamientos respecto a la climatología? Por lo que se refiere al descenso hacia Canarias de la actual borrasca creo que simplemente puede atribuirse a la pura variabilidad natural. Más extraña me resulta la persistencia en la muy escasa ubicación de las danas en el golfo de Cádiz durante los últimos años. Se forman, pero quizás un chorro relativamente alto en latitud no propicia su marcado descenso hacia el sur, y cuando descienden no suelen moverse hacia el golfo. Se estacionan más al oeste y propician la entrada de la dorsal africana sobre la Península. ¿Pura variabilidad natural, que puede modificarse en cualquier momento...o incidencia del calentamiento global en los patrones ondulatorios del chorro polar, no sólo en ondulaciones más marcadas sino también en un patrón hemisférico algo distinto? Esperemos que sea sólo lo primero.

19 de octubre de 2016

Meteorología y prensa: De Norteamérica a Europa

Siempre me ha llamado la atención el interés de la prensa norteamericana por los asuntos y servicios meteorológicos, y no sólo desde un punto de vista meramente informativo sino también desde la investigación y reflexión. El último ejemplo ha surgido en relación con el paso del huracán Matthew por zonas de la costa este norteamericana. Pues bien, entre los distintos artículos aparecidos quiero destacar ahora dos: uno referido a la necesaria mejora del sistema de avisos y el otro al comportamiento del sistema de predicción norteamericano.



El primero apareció en Mashable el pasado día 10 de octubre. En él, su autor Andrew Freedman, se refería a la necesaria modificación, o más bien sustitución, de la conocida escala Saphir-Simpson basada en la intensidad de los vientos de un huracán y en su potencial poder destructor. Freedman argumenta que, con frecuencia, los principales daños no son causados tanto por el viento sino por las intensas lluvias y/o las mareas de tempestad, fenómenos que podrían estar siendo cada vez más intensos en buena medida por un océano cada vez más cálido. Para ellos no existe una escala que el público pueda relacionar con su potencial peligrosidad, mientras que en el inconsciente colectivo sí está profundamente grabada la idea de que un huracán comienza a ser realmente peligroso a partir de la categoría 3....de la escala de Saphir-Simpson. Una idea que puede conducir a dramáticos errores ya que huracanes de menor categoría, o incluso tormentas tropicales, pueden ser más dañinos por lo que a inundaciones o corrimientos del terreno se refiere. Tras esta consideración el articulista pasa revista a algunos otros índices propuestos para evitar estos equívocos e insta a los responsables a tomar pronto una decisión sobre esta crítica cuestión. 



El segundo artículo apareció hace un par de días, el 17 de octubre, en el The New York Times Magazine y su autor es Michael Behar. Es un trabajo extremadamente crítico con el Servicio Meteorológico norteamericano, esta vez en relación con las deficiencias en la predicción de la intensidad de Matthew. Está basado fundamentalmente en comentarios del blog de Cliff Mass, un conocido meteorólogo norteamericano y profesor de la universidad de Washington conocido por sus críticas al NCEP, el organismo responsable del citado Servicio Meteorológico. Críticas tanto por la menor calidad de sus modelos respecto a los del Centro Europeo y Gran Bretaña, como por sus técnicas operativas, o por la falta de liderazgo y coordinación respecto a toda la modelización meteorológica estadounidense. El artículo es discutible, como también alguna de las opiniones de Mass, pero lo que me interesa destacar de él son dos cosas: una, el interesante debate en el seno de la sociedad norteamericana sobre su meteorología y sus servicios meteorológicos y otra el reconocimiento de William Lapenta, director del NCEP, sobre el buen servicio prestado por las críticas de Cliff Mass y su reconocimiento de que fueron en buena medida responsables del aumento de crédito a este organismo por parte del Congreso norteamericano tras los serios problemas en la predicción de Sandy.

Cuando desde Estados Unidos, uno vuelve la mirada sobre Europa se encuentra con un panorama muy distinto. Más allá de algunos excesos informativos sobre determinados fenómenos adversos o de las críticas apresuradas sobre alguna predicción aparentemente desacertada, no se encuentra fácilmente -o al menos yo no las conozco- reflexiones serias sobre el futuro de la meteorología europea, el sistema de avisos Meteoalarm, o los planes o políticas del Centro Europeo a Plazo Medio, solo por poner algunos ejemplos. 

Y si nos centramos en España: ¿alguna investigación o reflexión sobre la necesaria evolución de nuestro sistema de avisos, las predicciones o productos meteorológicos que recibe el público, las posibles mejoras en la predicción de fenómenos convectivos o la más profunda utilización de la predicción por conjuntos? ¿O quizás sobre los resultados de los distintos estudios sobre la observación o las proyecciones del cambio climático en nuestro país?

Creo que trabajos y críticas constructivas y bien hechas sobre estos u otros temas serían bien recibidos por la sociedad española y por la propia AEMET, ya que ayudarían a abrir o a iluminar caminos. Pero me temo que, en estos tiempos, los políticos y los periodistas -mejor las empresas de comunicación- están en otros temas.

11 de octubre de 2016

La Virgen del Pilar cumple...¿Lo harán santa Teresa o San Lucas?

Como si la atmósfera quisiera cumplir con esa tradición no escrita de que el tiempo suele cambiar a más lluvioso y frío hacia la Virgen del Pilar (al menos en la vertiente atlántica), aquí nos llega, justo mañana día 12, una borrasca fría con un frente frío muy desarrollado y con aire frío en su núcleo de niveles medios, que va a originar lluvia en mayor o menor escala en toda la Península y Baleares. Sin embargo, lo va a hacer con una no muy habitual trayectoria noroeste-sureste, obligada por una dorsal atlántica que avanza tras ella. No estamos por tanto ante un temporal de poniente ni de suroestes, aunque transitoriamente los vientos puedan soplar de esa dirección.

En esta imagen del canal de vapor de agua de Meteosat correspondiente a las 09 UTC de hoy, 11 de octubre, puede verse al noroeste de Galicia, y todavía relativamente alejada la borrasca fría que nos trae el sustancial cambio de tiempo coincidiendo con la festividad del Pilar. Su no muy habitual trayectoria hacia la Península Ibérica viene forzada por el avance de la dorsal atlántica que aparece al oeste de ella.
Veamos su situación para la próxima madrugada:

Topografía de 500 hPa prevista para la madrugada del 12 de octubre por el modelo del Centro Europeo. La posición de la borrasca fría da lugar a que de forma muy pasajera fluyan sobre la Península vientos del oeste y del suroeste...que de momento no van a tener continuidad. La ausencia de colores morados indica que no existen discrepancias entre el modelo determinista y el probabilístico.
Pero, puestos a recordar tradiciones, no cabe olvidar que el día 15 es Santa Teresa y también forman parte de la tradición las intensas lluvias y riadas que, con frecuencia, pueden aparecer en estas fechas en el Mediterráneo; así en muchas zonas se recuerda "la riada de Santa Teresa" o "la riada de San Lucas", unos días más adelante. De hecho, si esta borrasca se hubiera estacionado en la zona del golfo de Cádiz, en vez de irse rápida hacia el Mediterráneo, hubiera hecho posible el desarrollo de una borrasca en superficie en la zona de Alborán-Palos que, a su vez, hubiera propiciado un buen temporal de levante en la zona mediterránea. Aún así, su paso puede originar también algunas lluvias intensas en la zona aunque parece que se centrarían hacia Cataluña y sur de Francia donde llegarían los vientos húmedos del sur y sureste de forma más clara.


Vamos a ver todo ello en los mapas siguientes:

La topografía de 500 hPa prevista para la madrugada del viernes nos muestra el rápido paso de la borrasca hacia el Mediterráneo, incluso debilitándose y convirtiéndose en vaguada. La información probabilística no nos deja mucha duda sobre ello de forma distinta a las que sí existen sobre el  sector de chorro que acompaña a la nueva baja atlántica situada al oeste de Irlanda. ¿Podría venir hacia el golfo de Cádiz?

Topografía de 500 hPa para la madrugada del día de Santa Teresa. Aunque hay algunas dudas (morado intenso) sobre la ubicación de la baja atlántica, no parece que en ningún caso pudiera desplazarse mucho más al sur. También aparecen algunas dudas sobre la posición de la "antigua" vaguada (la evolución de la baja que nos atraviesa mañana) en el sentido de que quizás pudiera moverse un poco más despacio, condicionado probablemente a la evolución corriente arriba. En ese caso las lluvias en el norte de Cataluña-sur de Francia podrían persistir un poco más.

Pero si Santa Teresa este año "no cumple" en el sentido meteorológico...¿lo hará San Lucas el día 18? Pues tampoco parece que vaya a ser así.

La topografía prevista de 500 hPa para la madrugada del 18 al 19 de octubre nos muestra otra baja alojada en el seno de otra vaguada del chorro polar. La incertidumbre más acusada se extiende más hacia el norte de la Península Ibérica. Sin embargo la información probabilística nos indica que no dejemos de vigilar esa vaguada porque podría extenderse algo más hacia el sur.  En cualquier caso, no parece probable que esa baja pudiera descender hasta la zona "interesante" para el Mediterráneo. También conviene vigilar la posible llegada de una baja de origen subtropical a Canarias, algo insinuada por la información probabilística. 
Por tanto, aunque hay intentos de "cumplir", el chorro polar no parece sentirse de momento con mucha energía para bajar en bloque de latitud -lo que nos podría llevar a un temporal atlántico de lluvias- o a formar vaguadas más extensas hacia el sur, con formación de danas y temporales mediterráneos. En cualquier caso, y como apunto arriba, no hay que perder de vista la posible llegada en estos días de una baja de tipo subtropical a Canarias. ¿Llegará? ¿Vendría luego hacia la Península? Algunas posibilidades hay. De momento bienvenidas sean estas "regadas" episódicas.



5 de octubre de 2016

Historia de una nube

En el atardecer del pasado lunes, una curiosa nube aparecía hacia el oeste de Madrid. Quise fotografiarla pero no tuve la oportunidad de hacerlo. Sin embargo, estaba seguro que muchas personas habían reparado en ella y que un buen grupo la habría fotografiado y pronto aparecería por la red. Así fue; no más de media hora después, la nube, tomada desde distintas posiciones, estaba ya en Twitter siendo objeto de comentarios y valoraciones. Aquí presento una pequeña muestra de las imágenes que circulaban en ese momento:

Esta foto la obtuvo Rubén del Campo que identificó a la nube como "altocumulus stratiformis con pequeñas virgas"

Araceli Acosta la fotografió desde el monte de El Pardo
Así la fotografió Victor Rica
Y así la vio -supongo que es la misma- Toño Fernández-Cañadas desde el puerto de Navacerrada

Me llamó mucho la atención esta solitaria nube así como las "virga" que pendían de ella. Como no podía ser menos, me pregunté sobre su origen.  Si miraba la imagen de satélite veía ésto:

Imagen MET del canal de vapor de agua del 3 de octubre a las 18 UTC
 Y si ampliamos más la zona peninsular, algo destacaba sobre el centro:

En esta imagen ampliada vemos como a niveles medios de la troposfera aparece una zona fronteriza entre dos masas de aire, una más seca y otra más húmeda que atraviesa la Península desde el noroeste hacia el este-sureste. En ella y hacia el centro peninsular aparecen dos pequeñas blancas. ¿es la más oriental nuestra nube?
Sin hacer un estudio más detallado no es posible asegurar que esa pequeña mancha blanca fuera nuestra nube; pero lo que si está claro es que se formó en esa frontera que, en una animación de imágenes, se movía en dirección suroeste-nordeste. Es como si la masa seca se desplazara en esa dirección y provocara algunos ascensos en la masa húmeda. En esos ascensos llegaba a originar alguna nube -o protuberancia en ella- con un espesor suficiente como para generar algunos cristales de hielo que podían precipitar y a continuación evaporarse rápidamente formando "virgas".

¿Nos puede ayudar algo conocer el entorno sinóptico en el que se desarrolló? Aquí están los análisis del Centro Europeo de horas anteriores y posteriores a su formación:

Análisis de las 12 UTC del día 3 de octubre, unas 6 horas antes de las fotografías
Análisis de las 00 UTC del 4 de octubre, unas seis horas después de las fotografías

Aunque la señal es muy ténue y la conclusión puede ser discutible, parece que a las 12 UTC una débil vaguada y quizás frente en altura, aparece sobre el centro-oeste peninsular. A las 00 UTC del día 4 todavía una mínima señal de ella aparece hacia el País Vasco. 

Por tanto, de estos someros análisis lo que creo es que un débil frente en altura se movía ese día desde el suroeste hacia el nordeste y provocaba -como ya apuntaba antes- esos ascensos en la frontera con la masa húmeda delantera; ascensos con la energía suficiente como para provocar una débil precipitación que se evaporaba rápidamente al atravesar el aire seco "posfrontal". En cualquier caso me hubiera gustado haber podido analizar los radiosondeos de Madrid de ese día, pero las dificultades de hallarlos -si es que se hallan- por Internet no lo hizo posible. Aprovecho en este punto para sugerirle una vez más a AEMET lo importante que sería que, al menos los radiosondeos españoles, aparecieran en su página web.

Pero, si vamos un poco más allá ¿por qué sólo se formaron estas dos nubes -o zonas nubosas- que aparecen en la imagen? ¿por qué no se formaron en toda la zona de discontinuidad? ¿Las provocó alguna turbulencia interna del flujo aéreo? ¿Tuvo algo que ver la orografía? Hoy por hoy son, al menos para mi, preguntas sin respuesta. 

Y hay otra pregunta interesante: ¿podríamos predecir algún día la formación de una nube de este tipo, a que hora y sobre que lugar? Naturalmente, una primera respuesta es qué interés podríamos tener en ello, a no ser para obtener una buena toma fotográfica o cinematográfica. Pero la pregunta es más conceptual: en este mundo de grandes avances en la modelización numérica con modelos llegando a las decenas de metros de resolución, con modelos ensemble regionales caminando hacia la escala kilométrica y con las masivas cantidades de datos de observación obtenidos por medios muy diversos... ¿sería factible esa predicción -determinista o probabilística- si realmente interesara? 

Mi opinión es que podría hacerse utilizando ese tipo de modelos en zonas con una potente red de observación en superficie y en niveles bajos y medios, tal como las cercanías de un aeropuerto y lo que tendríamos es una mayor o menor probabilidad de que una nube de ese tipo se formara a una hora concreta. 

En cualquier caso, los verdaderos puntos de interés para estos modelos son las estructuras tormentosas con todos sus fenómenos adversos asociados así como las predicciones detalladas para entornos urbanos vulnerables. Una estupenda información de cómo se está trabajando en este campo en Japón nos la compartió ayer en las redes Daniel Santos y puede encontrarse aquí. Por otra parte, si se quiere profundizar de una forma mucho más amplia en los logros y tendencias de la predicción numérica a nivel mundial y a todas las escalas, creo que esta publicación de la OMM gratuita  e interesantísima es verdaderamente útil, sobre todo sus capítulos 16 a 18.

Avancemos por tanto fuertemente en el campo de la predicción de los fenómenos adversos, al tiempo que disfrutamos de estas hermosas y atractivas nubes que aparecen en nuestros crepúsculos, sin saber felizmente ni cuando, ni donde...ni quizás por qué.




27 de septiembre de 2016

Fenómenos adversos: menos sensacionalismo, mejor comunicación y más probabilidades

En los últimos días han aparecido dos publicaciones relacionadas con los fenómenos atmosféricos adversos que, si bien tratados en contextos muy distintos, creo que merecen atención y reflexión aunque se pueda estar o no de acuerdo con sus planteamientos. 

La primera es un artículo publicado muy recientemente en la revista Weather, Climate and Society que lleva por título "Atmosfear: Communicating the efects of climate change on extreme weather" (algo así como "Atmosfear: la comunicación de los efectos del cambio climático sobre el tiempo adverso). Los autores son dos profesores de la Universidad de Manchester y, aunque sólo he tenido acceso al resumen del articulo, queda claro que pretenden alertar sobre un posible exceso mediático en la vinculación de los fenómenos adversos con el cambio climático; y en ese contexto acuñan el término "atmosfear" que sólo se me ocurre traducirlo como "miedo a la atmósfera".  Estiman los autores que un abuso en la relación entre ambos conceptos simplifica excesivamente el complejo problema del cambio climático; que la gestión de los fenómenos adversos debe hacerse con otro tipo de medidas más allá de las políticas de emisión de contaminantes y que los daños causados por el cambio climático pueden ser menores que los originados por una mucho mayor exposición y vulnerabilidad de la sociedad a ellos.

Creo que las ideas del artículo -al menos tal como vienen expuestas en su resumen- son discutibles y en ese debate entra el Washington Post en este interesante artículo. En cualquier caso están en conexión con algo a lo que ya me he referido en otras ocasiones: el excesivo espacio y énfasis que se da en muchos medios a bastantes fenómenos atmosféricos cuyo nivel de adversidad -si ha existido- ha sido mínimo, así como el peligro de incidir excesivamente en su vinculación con el cambio climático, sin esperar a estudios que corroboren o no esa hipótesis. Ello contrasta desgraciadamente con el poco -casi nulo- tiempo que se dedica a conseguir una buena comprensión de los avisos, de sus potenciales impactos y de las posibles medidas a tomar.  Y no digamos a una explicación clara y lúcida sobre la realidad del cambio climático y sus efectos.

La segunda publicación a que me refería es otro artículo aparecido esta vez en la página web "The weather social" integrada por un grupo de meteorólogos norteamericanos. Se trata de una lúcida e interesante reflexión sobre cómo manejar la información sobre posibles huracanes y sus efectos dada por los modelos numéricos con varios días -o incluso alguna semana- de antelación, en un mundo dominado por una comunicación inmediata, totalmente abierta y rápidamente perecedera. ¿Cómo prevenir en ese contexto la información errónea, los falsos mensajes, las malas interpretaciones?

Creo que se trata de un planteamiento muy importante y más cuando el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo se plantea como uno de sus objetivos principales a alcanzar en el plazo de los próximos diez años, la predicción de fenómenos de alto impacto con dos semanas de antelación. Sin embargo, el Centro añade a ese objetivo algo a lo que no se hace ninguna referencia en el artículo de "The weather social" y que me parece absolutamente básico: esa predicción se hará con un enfoque probabilístico. 

Es algo con lo que coincido plenamente. No creo que los Servicios Meteorológicos deban ocultar cualquier información que den los modelos operativos de predicción. Mi opinión es que siempre hay que dar la mejor información disponible desde el punto de vista científico y, en el caso de las predicciones, ello incluye necesariamente la información sobre la probabilidad de ocurrencia explicada con mucha claridad e incluso con la disposición de ayudas audiovisuales muy didácticas sobre su interpretación.

Es verdad que la disposición de la información con tanto tiempo de anticipación puede originar -tal como apunta el artículo norteamericano- un descontrol en el flujo de la información. Sin embargo, eso no puede ser motivo para no difundirla porque, entre otras cosas, acabará circulando -y más descontrolada aún- de un modo u otro. Esta es una cuestión donde los psicólogos sociales y los expertos en comunicación pueden colaborar intensamente con los Servicios Meteorológicos reflexionando e investigando sobre cómo difundir los mensajes para ser comprendidos y poco manipulados y cómo y por donde deben llegar a los potenciales afectados.

Estamos avanzando mucho en las técnicas de predicción y en la utilización masiva de las redes sociales, pero todo ello mejorará muy poco el servicio público si no se dan pasos decididos para conseguir una mayor empatía con el público y, a partir de ahí, establecer un relato claro y asequible desde la verdad científica y con la comunicación más adecuada. ¿Estamos dando pasos en esa dirección? Por que si no lo hacemos, ¿tiene sentido tanto dinero invertido y tanto esfuerzo de investigación?

21 de septiembre de 2016

Noticias, reflexiones e incertidumbres de septiembre

Septiembre es con frecuencia un mes de extremos. Ese mes que, "o seca las fuentes o lleva los puentes", se está  esta vez decantando por lo primero, si bien las lluvias cantábricas provocadas por esa curiosa borrasca -que para algunos tuvo un cierto tinte subtropical-, las de Cataluña, unidas a algunas entradas frías y las más recientes de Baleares provocadas por una pequeña dana subtropical, han aliviado algo la sequedad en esas zonas. Pero tanto amplias zonas de la vertiente atlántica como, sobre todo, buena parte de la mediterránea, siguen a un mes antes de cerrar el año hidrológico, con un acusado déficit de lluvias como bien refleja este mapa recién publicado por AEMET:

Porcentaje de la precipitación acumulada entre el 1 de octubre de 2015 y el 15 de septiembre de 2016 (AEMET)
Pero si el mes ha sido escaso en lluvias no lo ha sido tanto en acontecimientos meteorológicos. A la tremenda entrada cálida -yo diría tórrida de principios de mes- sucedió la aparición de esa curiosa borrasca cantábrica a la que antes me refería y, casi junto con ella, el acusado descenso de temperaturas en gran parte de las regiones españolas provocado por una baja fría.

Creo que esa tremenda entrada del sur, que tantos récords pulverizó, merece un estudio detallado y estoy seguro que ya se estará haciendo. Quizás, en ese contexto, habría que ver si se trata más bien de un episodio aislado o se englobaría en la tendencia hacia la que apuntan varias investigaciones de bruscas oscilaciones norte-sur unidas a un chorro  cada vez más ondulado debido al calentamiento de las regiones polares. De hecho, algo así es lo que ha sucedido este mes cuando a esa entrada cálida sucedió el marcado bajón térmico que tanto desestabilizó a muchas personas. En cualquier caso, y como viene ocurriendo desde hace tiempo, la anomalía cálida fue más significativa que la fría, lo que indica que el cómputo final de las entradas norte-sur y sur-norte resulta finalmente cálido.

Por lo que respecta a la borrasca cantábrica, cuya naturaleza tantas dudas suscitó entre quienes veían una pura seclusión cálida (lengua cálida que se desarrolla en la fase final de algunas borrascas extratropicales) y los que apreciaban rasgos subtropicales, quizás sería también interesante un estudio. Probablemente podría estar orientado hacia hasta qué punto es un fenómeno inédito en el Cantábrico -algo a lo que apuntaba Météo France al tiempo que señalaba rasgos subtropicales- o es algo que ha sucedido alguna vez más, como yo tiendo a pensar. Y sería importante para ver si las estructuras con rasgos de tropicalidad o subtropicalidad van apareciendo cada vez más hacia el norte.

Pero tras todas estas consideraciones, surge -como el dinosaurio que todavía está ahí cuando te despiertas- la cuestión de cuándo van a llegar las necesarias lluvias. Los mapas a medio plazo son poco halagüeños cuando apuntan -y con una probabilidad reseñable- hacia el establecimiento sobre España de una gran dorsal cálida, que de prolongarse durante la primera semana de octubre, podría dar lugar a la caída de algún récord de ese mes. 

Mapa probabilístico de 500 hPa previsto para el primer día de octubre. La dorsal se marca con una apreciable certeza si bien podría no estar tan extendida hacia el norte. Por otra parte aparece una cierta posibilidad de una entrada fría del norte-nordeste. Sin rastro de un posible temporal de lluvias (fuente: ECMWF)
Aunque a más plazo cualquier predicción baja mucho su fiabilidad, cabe notar que los modelos estacionales apuntan más bien hacia el tiempo seco. 

Mapa de predicción estacional elaborado por AEMET para el trimestre septiembre-noviembre. La probabilidad de tiempo seco es predominante
En este contexto es importante hacer referencia a la noticia que ha saltado a los medios en los últimos días sobre una importante alteración en el ritmo de la QBO. La QBO (Quasi biennial oscillation) es un patrón de circulación en los vientos estratosféricos en zonas ecuatoriales que cambian periódicamente su dirección. Cada ciclo de esta oscilación comienza con una fuerte corriente de vientos del oeste que fluyen como un cinturón en la estratosfera ecuatorial. En el transcurso de más o menos un año, estos vientos se debilitan y descienden de altitud hacia la zona más baja de la estratosfera al tiempo que son remplazados por vientos del este. A continuación, estos vientos del este van también descendiendo de altitud y debilitándose al tiempo que, de nuevo, se refuerzan los "oestes".  Se mantiene así un ciclo que, de media, suele durar 28 meses. 

Pues bien, la noticia a la que hago referencia y que saltó a los medios a primeros de mes, apunta a que, a finales del 2015, y por primera vez desde que se viene observando la QBO, empezó a notarse como los vientos del oeste, que habían comenzado a descender, interrumpieron ese descenso y comenzaron a ascender de nuevo, cortando el descenso de los "estes" y no permitiendo su total establecimiento. Pero, al mismo tiempo, unos nuevos "estes" aparecieron en la parte más baja de la estratosfera por debajo de los "oestes" que ascendían. En cualquier caso, en el pasado mes de junio, parecía que ya los "oestes" habían reemprendido su ciclo normal de descenso. 

La causa que ha originado esta anomalía no está clara. Se apunta por un lado a su relación con el fuerte -y para algunos extraño- "El Niño" que hace poco ha finalizado, o bien con procesos ligados al cambio climático...¿O podría ser una fluctuación dentro de la variabilidad natural?

Sea uno u otro su origen, la mirada está puesta ahora en la relevancia que esta anomalía pueda tener en el tipo de circulaciones que nos afecten este otoño y por tanto en si vamos a tener mas o menos lluvias. Como es sabido los vientos estratosféricos afectan, aunque con un cierto retraso, a las conexiones entre las latitudes tropicales y las medias. En este contexto, hace un par de días, un periódico recogió las declaraciones de Ernesto Rodriguez Camino, uno de nuestros mayores expertos en temas de cambio climático y predicción a largo plazo, en las que apuntaba que, como consecuencia de esta anomalía de la QBO, es probable que en el próximo invierno el chorro polar fluya más hacia el norte y con él las borrascas atlánticas; algo que significaría menos lluvias para la Península Ibérica. Y a este respecto cabe señalar cómo el Met. Office británico refuerza su campaña de poner nombres elegidos por votación popular a las borrascas que afecten a las Islas Británicas durante los próximos meses y que potencialmente puedan producir adversidades por lluvia y viento.

Todo orienta hacia un otoño-invierno más bien parco en precipitaciones. Pero, como vemos, la atmósfera es tan compleja y nuestro conocimiento de su dinámica es todavía tan poco completo que cualquier predicción estacional, sobre todo en latitudes medias, tiene siempre una baja fiabilidad. Vamos a ver.

7 de septiembre de 2016

Mas allá de septiembre de 1988: una pequeña justificación y unas rápidas reflexiones

Aunque esta situación de anormales temperaturas para el mes de septiembre aún no ha finalizado del todo, es posible hacer algunas valoraciones a vuelapluma así como algunas reflexiones a la espera de datos más completos y estudios o investigaciones por parte de AEMET o departamentos universitarios. La excepcionalidad ha sido tan grande, con registros que en muchos sitios han superado ampliamente los anteriores récords de septiembre,  que hace muy aconsejable la realización de esos trabajos. 

Parece claro que la situación ha superado sobre todo en intensidad a la que hasta ahora ocupaba el primer puesto en el ranking de temperaturas máximas de septiembre: la de 1988. Si la máxima más alta registrada en aquella ocasión fue de 43,8ºC en Córdoba, ahora ha sido este mismo observatorio el que la ha alcanzado de nuevo pero nada menos que con 45,4º C. si bien es verdad que en Montoro han llegado a registrarse los 45,7ºC. Es una lástima que no dispongamos, al menos por ahora, de otras observaciones no sinópticas del episodio de 1988 pero parece difícil que se pudieran haber sobrepasado estos valores.  En cualquier caso, este excelente resumen que acaba de publicar la RAM da una clara visión de la situación que ahora comienza a remitir.

Un primer comentario está en relación con mi propia entrada en este blog del pasado domingo. En ella opinaba que, aún tratándose de temperaturas muy altas, no se rebasarían en general los valores del episodio de septiembre de 1988, el más intenso hasta ahora para un mes de septiembre. Craso error: se han batido muchos récords y no por unas décimas sino en muchos observatorios por dos, tres y hasta casi cuatro grados, sobre todo en zonas mediterráneas, de la baja Andalucía y después en algunos del noroeste peninsular. 

Puede entenderse en parte mi equivocación si se compara el mapa previsto del Centro Europeo para la noche del 5 al 6 de septiembre:

Mapa previsto para las 00 UTC del 6 de septiembre a partir del análisis de las 00UTC del 4 de septiembre


con el análisis para ese mismo momento:

Análisis de H500 y T850 del 6 de septiembre a las 00 UTC

Aunque la coincidencia es francamente buena hay una diferencia importante: en el previsto no aparece la isoterma de +28ºC a 850 hPa, que si lo hace en el análisis sobre el extremo sur de la Península. También, tanto en el mapa previsto como en el análisis, la isoterma de +24 aparece más o menos sobre Madrid cuando el valor obtenido directamente del radiosondeo de la misma hora da un valor de +25,4ºC, y el de doce horas después (a las 12 UTC del día 6) de 25,8 es decir entre un grado y medio y dos grados más de lo previsto 48 horas antes. Por tanto, cuando apliqué la relación que a mi me ha sido siempre muy útil entre las temperaturas a 850 hPa y las de superficie y que ya he comentado algunas veces, pensé que era difícil que se superaran los 43ºC o como mucho los 44 y que si ocurría debería ser de forma muy aislada. Pero claro, con ese núcleo de +28 sí se podría haber pensado en los 45 o 46 grados...aunque, por otro lado...era ya septiembre...

Aclarado este extremo, mi primera impresión es que la situación se ha ajustado bien a los modelos conceptuales de olas de calor o de temperaturas muy altas. Ninguna sorpresa en ese aspecto. Sin embargo, creo que hay algunas cosas que se nos escapan. Por ejemplo: lo exagerado de algunas superaciones de valores máximos de temperatura en superficie por tres o casi cuatro grados  pero con unas temperaturas a 850 hPa muy similares -salvo estudios más detallados- a las de septiembre de 1988. O la razón por la que el enfriamiento nocturno, normalmente más acusado en septiembre, no parece modular en absoluto o muy poco los valores máximos alcanzados. 

En este contexto tengo siempre la duda -que ya he expresado otras veces- sobre qué  parte del calentamiento registrado podría provenir de supuestos movimientos subsidentes in situ y de, sí ese aire recalentado por la subsidencia podría llegar hasta el suelo de forma ocasional, y más recalentado aún. A este respecto, sólo apuntar que en las zonas de Argelia desde donde, según topografías y trayectorias, provenían las masas de aire que nos han afectado, las temperaturas dos o tres días antes, parece que se movían como mucho entre los 24 a 28ºC a 850 hPa y aquí hemos registrado valores como 27,8ºC en Madrid o 27,6ºC en Murcia. Llama la atención por otra parte la profunda intrusión hacia el norte de la masa cálida, lo que ha llevado a observar 24,8ºC sobre La Coruña y nada menos que 26,4ºC sobre Santander, todo ello a 850 hPa. 

Creo, por tanto, que es una situación con muchas facetas -y algunas incógnitas- tanto dinámicas como termodinámicas que, como antes decía, obligan a su estudio. Y no olvidemos a este respecto -porque casi ya se ha olvidado- la insólita situación del 13 de mayo del año pasado cuando otro fenómeno de este tipo nos llevó, de un día para otro, a valores de pleno verano pulverizando también bastantes récords.

Pero más allá de todo ésto, quizás las cuestiones más interesantes desde un punto de vista social son hasta qué punto es raro este fenómeno y qué relación podría tener con el cambio climático. Esbozo algunas reflexiones u opiniones rápidas. En un principio, y antes de conocer algunos de los récords de estos días, pensé que la ocurrencia de un episodio de estas características cada 15 o 20 años muy bien podría provenir de la variabilidad natural de la atmósfera. Sin embargo, al ver que varios de esos valores han sido superados por tres o incluso casi cuatro grados y que se han repetido algunos durante un par de días, se me plantean algunas dudas. Lo normal sería que el récord se batiera por décimas o por un grado a lo sumo, pero que sea por bastante más... da que pensar. Parece claro que lo que se ha producido es una persistencia durante el mes de septiembre de masas de aire subtropical terrestre (¿quizás también marítimo?) con características más propias de julio o de la primera mitad de agosto. Pero es que, sin ir más lejos, y tal como ya apunto más arriba,  algo muy parecido pasó -aunque en primavera- el 13 de mayo del año pasado. Por tanto...¿ hay una tendencia a la expansión del verano hacia el otoño y hacia la primavera, es decir a una mayor duración del verano? Algunos estudios apuntan a ello ¿Hay una mayor expansión en bloque o por rachas de las circulaciones tropicales y subtropicales hacia el norte? Algo de eso podría también haber.

¿Es cambio climático? Si se puede demostrar -y espero que haya pronto estudios en este sentido- que esta situación pueda "caber"dentro de los límites de la variabilidad natural de acuerdo con las series climatológicas de los observatorios más afectados, no habría por qué considerarlo así...pero con las fuertes anomalías observadas creo que en algunos casos va a ser difícil que los datos encajen.. Si eso ocurre ¿podríamos pensar en algún tipo de contribución de la acción antropogénica? Esperemos a ver. En cualquier caso, lo que me parece más significativo a este respecto es esta contínua sucesión de años muy cálidos, cada uno superando al anterior, tal como parece que también va a hacer 2016 de acuerdo con los últimos datos.   

Cuestión relacionada pero muy distinta ha sido el tratamiento informativo de la situación. Más allá de las consabidas imágenes callejeras con termómetros marcando más de 50ºC, se ha confundido bastante la calificación -o no- de esta situación como una "ola de calor" con los criterios utilizados para la emisión de avisos "rojos" o "naranjas". Y justamente la no emisión de avisos "rojos" en lugar de bastantes "naranjas" es algo que se ha comentado repetidamente por muchas personas en las redes sociales.

Por lo que respecta a la calificación como "ola", entiendo que para los periodistas no es asumible esperar a que tras la situación aparezca el informe de AEMET calificándola o no de tal forma. Eso da lugar a reacciones y "soluciones" de todo tipo que tienden a confundir al público. Se me ocurre que, quizás, una solución pudiera ser referirse en predicciones y avisos - creo que ya habría técnicas y metodología suficiente para poder hacerlo- a la "posibilidad de ocurrencia de una ola de calor" dando siempre una probabilidad asociada. A posteriori se vería si ha sido así, y no creo que se produjeran muchas equivocaciones. En cualquier caso, toda esta problemática exigiría un nivel mucho mayor de difusión y divulgación.

Por lo que respecta a los debates sobre la aplicación del plan de avisos y al establecimiento o no de determinados niveles existe un primer problema y es que, con frecuencia, los criterios operativos del plan no se conocen o se conocen deficientemente. Evidentemente, y al igual que comentaba antes, es necesario un eficaz esfuerzo de comunicación, pero en mi opinión, lo más importante de todo es la puesta en marcha de una acción mucho más amplia de revisión y adecuación del plan Meteoalerta tras sus diez años de aplicación. Para un tema tan crítico como son los avisos de tiempo adverso, diez años es mucho tiempo sin haber efectuado una revisión en profundidad a raíz de toda la experiencia aprendida por unos y otros. Es verdad que es difícil llevarla a cabo dada la distribución de competencias en materia de protección civil pero, insisto, la creo muy necesaria. 

En fin, todo lo expuesto son opiniones muy personales y muy debatibles. Si algún lector quiere establecer su propia visión sobre estos puntos, estaré encantado de recogerla en los comentarios del blog.