30 de abril de 2015

El trimestre primaveral (III): Visión de mayo

Llega mayo, el tercer mes del trimestre primaveral, y para muchas personas uno de los meses más atractivos del año en el que también menudean distintas celebraciones y festejos al aire libre...-"si el tiempo no lo impide"- que vuelven a poner en muchos bretes a los meteorólogos. 

Mayo empieza con un acusado aunque breve ascenso térmico. De acuerdo con con la predicción hecha pública por AEMET el pasado día 24, parece que durante la primera mitad del mes, las temperaturas estarían cercanas a los valores normales mientras que las precipitaciones quedarían ligeramente por debajo.

En cualquier caso, veamos a continuación cómo se suele comportar mayo y qué ha hecho cuando se ha comportado de otra forma. Como en meses anteriores copio a continuación parte del capítulo titulado dedicado a abril en  mi libro Meses y tiempos. 





 Visión de mayo

Mayo es un mes risueño y lleno de vida. La Naturaleza muestra toda su actividad bajo múltiples tipos de formas y colores. Los días son ya de los más largos del año –su longitud aumenta media hora a lo largo del mes- y aunque en algún momento pueda haber un retroceso hacia el frío, las temperaturas son en general agradables aunque en la mitad sur peninsular puedan aparecer ya algunos días calurosos. La media es de 16ºC, casi cuatro grados más que la de abril.  Por lo que respecta a las lluvias, si bien el valor medio para toda España es de 64 mm, muy parecido al de abril, suelen ser ahora más abundantes en la vertiente mediterránea que en la atlántica.

Aunque no sean iguales, mayo guarda un cierto parecido con septiembre en cuanto a sensación de bienestar, si bien éste último mes suele ser más seco y desde luego más cálido. Pero, mientras en septiembre se vive ya en el recuerdo del verano que se fue y se adivina la cercanía del invierno, mayo es como una resurrección de vida y también de esperanza en la expansión y descanso del estío. Así lo reconocen muchas tradiciones y canciones populares y, naturalmente, también lo hace el refranero:

Norabuena venga mayo, el mejor mes de todo el año

Y llega pleno de vida:

Ya viene Mayo por esas cañadas, espigando los trigos y granando cebadas

Aunque la lluvia a veces todavía pueda truncar algunos planes y actividades, no suele ser demasiado pertinaz:

Agua de mayo, no cala el sayo, y si alguna vez lo caló, pronto lo enjugó.

Porque, si llega a serlo, surgen ya algunos problemas, sobre todo con la granazón de los cereales:

Mayo hortelano (lluvioso), mucha paja y poco grano

o

El agua por Santa Rita, ya más que dar, quita

En cualquier caso, la lluvia de mayo, salvo que sea exagerada, es todavía muy importante, si marzo, y sobre todo abril, han sido secos. A este respecto, hace años era muy popular una exclamación en tono de enfado por algún tipo de supuesta injusticia o desplante que decía:

¡Nos ha fastidiao mayo con no llover a tiempo!

En cualquier caso, el gran peligro de mayo son los retrocesos al frío, y de ello avisa el refranero:

En mayo, no dejes el sayo, por si en vez de derecho viene de soslayo.

Pero el miedo, casi el terror, está en la posible aparición de las heladas:

Hielos en la cruz de mayo, siempre hacen daño

Y, desde luego, es fundamental que no aparezcan en la segunda quincena:

En mayo puede helar hasta el diez; pero cuando va a mediar, debe el invierno acabar

De hecho, es justamente poco antes de mediados de mes cuando suele presentarse alguna entrada fría de origen polar. Así, los días 11 al 14 reciben el nombre de los santos de hielo, y también los madrileños saben perfectamente que a veces San Isidro (el día 15) está pasado por agua o es un día fresco. Después de este periodo la atmósfera suele estabilizarse de nuevo, las temperaturas vuelven a subir y aparece el llamado veranillo de las rosas y del ruiseñor. Ya, a finales de mes, las tormentas pueden empezar a hacerse más frecuentes anunciando la llegada de junio.

Desde el punto de vista predictivo, para la meteorología popular está claro que un mayo más bien lluvioso y frío, augura un cálido verano:

Si mayo bien llovió, seco a junio sacó

o

De mayo frío, señal de buen estío


Entre los fenómenos extremos o adversos de mayo registrados en los últimos decenios, cabe señalar ante todo los temidos retrocesos fríos a los que antes hacía referencia y que suelen ser provocados por entradas de vientos fríos del norte o nordeste y, sobre todo, por las heladas que aparecen cuando ese viento calma. Uno de los más importantes acaeció en los primeros días de mayo de 1991 con registros de -5,4º en el aeropuerto de Valladolid, -3 en Segovia y -2,6 en Guadalajara. También se comportaron así los primeros días de mayo en 2010 donde, por ejemplo, la máxima de Soria no rebasó los 3,4º. Y a mediados de mes en el 2013, en este caso con una borrasca fría sobre el noroeste peninsular, se registraron temperaturas mínimas muy bajas tales como los -4,5ºC de Soria, así como nevadas en torno a los 1000 metros de altitud en las provincias de Lugo y Ourense.

Por su parte, los episodios cálidos de mayo suelen darse, como es lógico, con la entrada sobre la Península de una dorsal anticiclónica en niveles medios y altos acompañada en los bajos por vientos débiles de componente sur. Uno de los más significativos fue el ocurrido a finales de la primera quincena del mes en 1999 durante el cual se alcanzaron los 41ºC en Padul (Granada), y 40ºC en Illora, también en la provincia de Granada y Villargordo en la de Jaén. En este caso, la temperatura a 850 hPa (unos 1500 metros de altura) -que es un estupendo indicador de lo cálida que es la masa norteafricana- era de unos 25ºC, más o menos la que suele darse en un caluroso día de julio.

Otro episodio muy importante fue el acaecido a mediados de mayo de 2006. Así, el día 17, se alcanzaron máximas de 40,1ºC el aeropuerto de Córdoba, 38,1 en Ciudad Real, 38 en Morón de la Frontera, 37,4 en Toledo y 38,4 en Jaén, todas efemérides absolutas.  Al día siguiente las máximas volvieron a dispararse, si bien centradas un poco más hacia el este y sureste; se alcanzaron de 40 ºC en Murcia, 39 en Alcantarilla y, ya en Baleares, 39,1 en Muro, 38,8 en Manacor y 38,4 en Sa Pobla. En esta situación la temperatura a 850 hPa era de casi 28ºC sobre el archipiélago, un valor muy elevado incluso para pleno verano. Este ha sido probablemente el episodio más importante de calor en la Península Ibérica en el mes de mayo.

En otra situación de este tipo, a principios de la tercera decena del mes en el 2009, pero con la dorsal mas centrada hacia Baleares, volvieron a registrarse en el archipiélago valores muy altos como 35,2 ºC en Sa Cabaneta, 34,2 en Palma-aeropuerto y 32 en Palma-Portopí.

Por su parte, Canarias también se ve afectada ocasionalmente en mayo por expansiones de las dorsales cálidas norteafricanas. Así ocurrió, por ejemplo, a principios de la última decena de mayo de 2003 con un registro de 37,6 ºC en Tenerife-Los Rodeos y también a finales de la primera decena de 2007 con máximas de 32,4 ºC en el aeropuerto de Mazo en La Palma y en San Bartolomé (Gran Canaria).

Otro fenómeno muy significativo de mayo son las tormentas. Cabe distinguir entre aquellas que están unidas a vaguadas del chorro polar con un frente frío en superficie, de las que se generan en presencia de una borrasca fría o DANA situada al oeste o suroeste de la Península o bien durante su recorrido por el interior peninsular. Si bien éstas últimas son las más frecuentes, el interés de las primeras reside en que, al arrastrar hacia la Península masas de aire de carácter subtropical –sobre todo si la vaguada es muy profunda- con un buen contenido energético, y al crearse al mismo tiempo una cierta cizalladura vertical del viento pueden aparecer algunos tornados, en general poco importantes. Aunque la época en que ocurrió queda fuera del contexto temporal de este libro, hay que recordar el tornado que ocurrió en Madrid el 12 de mayo de 1886 que dio lugar a alrededor de 47 víctimas mortales.

Entre las situaciones más tormentosas del mes de mayo cabe recordar la del 23 de mayo de 2007 cuando sobre la comarca de Alcázar de San Juan una tormenta casi estacionaria dio lugar a importantes inundaciones en la zona. Ese mismo día, otra tormenta en Zamora, originó una intensidad máxima de precipitación de 97,8 mm/h.

 También el día 24, pero en este caso del año 2009, se originaron fuertes tormentas con granizo en La Rioja y Navarra, de forma que en Arnedo se acumularon 107,6 mm en 24 horas. Por su parte, el 26 de mayo de 2011, otra intensa tormenta   originó fuertes precipitaciones en Extremadura registrándose en Piornal, en la provincia de Cáceres, una intensidad máxima de lluvia de 127,2 mm/h. Todas estas situaciones se produjeron en relación con DANAs al oeste o suroeste penínsular.

Por lo que respecta a fuertes vientos no unidos a situaciones tormentosas, su origen suele ser la presencia del chorro polar sobre España. Así, con una situación de este tipo, el 8 de mayo de 1970 se alcanzaron los 147 Km/h en la base aérea de Talavera la Real junto a Badajoz y el 29 de mayo del 2008 los 122 Km/h en Barbate, en la provincia de Cádiz.

Por su parte, el juego levantes-ponientes en el Estrecho de Gibraltar/mar de Alborán continúa también en mayo muy unido a la frecuente presencia de borrascas frías o al menos zonas de baja presión en superficie en el área Golfo de Cádiz/Madeira y a su ocasional paso hacia el Mediterráneo. Cabe destacar los 122 km/h que alcanzó el levante en Almería el 4 de mayo de 1993 o los 138 km/h del poniente en Melilla el 2 de mayo de 1992.  Ambos valores son efemérides absolutas del mes.



16 de abril de 2015

Predicción probabilística: un paso más

Quienes me siguen en este blog conocen perfectamente mi apuesta por un uso creciente y sistemático de la predicción meteorológica probabilística dado que es el método que aporta más "verdad científica" sobre el tiempo que cabe esperar.  Saben también que, con alguna frecuencia, lamento que ésta no se use ya de un modo amplio debido a varias razones que he apuntado en otras entradas y que, proporcionando esa mayor y mejor información para el público, justificaría los significativos recursos humanos y económicos empleados para su generación.

En este contexto me parece muy significativa la noticia aparecida hace pocos días en la página web de AEMET en la que refiere que una reunión de EUMETNET celebrada recientemente en Valladolid "ha mostrado su apoyo a un nuevo proyecto de predicción probabilística utilizando varios modelos coordinado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), adscrita a la Secretaría de Estado de Medio Ambiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente"

EUMETNET es una organización formada por 31 Servicios Meteorológicos europeos que tiene como principal objetivo fomentar la cooperación entre sus miembros, con el fin de facilitar sus actividades en materia de meteorología, clima y medio ambiente y elaborar y proporcionar datos y productos de alta calidad. Supongo que en Valladolid se ha reunido el grupo de EUMETNET denominado PFAC (Policy and Financial Advisory Commitee), que recomienda a su Asamblea General para soporte y financiación las propuestas de proyectos que estima de alto interés.

La noticia especifica que lo que se propone para su aprobación es la realización de un proyecto conjunto entre el Servicio Meteorológico italiano y AEMET para avanzar en la predicción probabilística de fenómenos severos. Supongo que se trata de desarrollar técnicas de predicción por conjuntos (ensemble prediction) enfocadas especialmente hacia la predicción de fenómenos de alto impacto ligados a las tormentas.  Y supongo también que se llevará a cabo mediante el empleo conjunto de las salidas de distintos modelos numéricos europeos con una metodología cercana a la empleada en el proyecto GLAMEPS  (Grand Limited Area Ensemble Prediction System) en el cual AEMET lleva tiempo trabajando.

La noticia me parece magnífica ya que puede suponer un avance muy significativo en la predicción probabilística a corto plazo y con resoluciones espaciales y temporales muy altas, de fenómenos de alto impacto (granizo, inundaciones relámpago, actividad eléctrica intensa o incluso tornados) ligados a fuertes tormentas. Sin embargo, me preocupa ver cómo en este campo la ciencia y la técnica siguen avanzando imparables, mientras que sus productos -ya existentes muchos de ellos desde hace bastantes años elaborados por el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo- no son exhaustivamente usados en las predicciones para el público ni, en su inmensa mayor parte, se hacen accesibles con facilidad a expertos y aficionados interesados. A este respecto habría que volver a incidir en la solicitud hecha a AEMET de subir a su página web los "escenarios sinópticos" de posibles evoluciones  a medio plazo calculadas a partir del sistema ensemble del Centro Europeo. Junto a ello, sería magnífico ofrecer formación o entrenamiento sobre el uso de este tipo de productos a comunicadores u otras personas interesadas, ya que su uso adecuado y eficaz así lo requiere.

En fin, esperemos que ello se lleve a cabo próximamente y que, sobre todo, en muy pocos años, podamos también disponer en abierto de los productos generados por este nuevo  y prometedor sistema de predicción probabilística. 


5 de abril de 2015

¿Cansados del cambio climático?

Hace muy pocos días, la página web de la BBC, ha publicado un resumen de su programa radiofónico The Inquiry, en el que se planteaba la disminución de la cobertura mediática en relación con el cambio climático, aún cuando el consenso científico sobre su realidad es cada vez más amplio. En el reportaje, The Inquiry se dirige a cuatro personas expertas en cambio climático y comunicación; les pregunta sobre las razones de esta tendencia y si ellos creen que nos estamos cansando de hablar sobre este tema. 


Ilustración: Toté (blog.elcomic.es)

En general, los cuatro coinciden en ese planteamiento y cada uno da sus razones particulares. Así, Max Boykoff, fundador del Observatorio de Cambio Climático y Medios reconoce que, tras el "pico" de cobertura informativa de 2009, coincidiendo con la Conferencia de Copenhague, el interés mediático ha ido descendiendo globalmente, de modo que, entre aquel año y 2014, ese descenso ha sido de un 36 por ciento. Reconoce además que en las redacciones se está reduciendo el número de periodistas expertos en esta cuestión.

Por su parte, Jennifer Morgan, directora del programa de Cambio Climático del Instituto de Recursos Mundiales, achaca la pérdida de interés al cansancio de muchos líderes mundiales, sobre todo europeos,  tras los pobres resultados de la Cumbre de Copenhague.

Robert Gifford, psicólogo especializado en temas ambientales, destaca tres puntos sobre el problema. El primero, es la dificultad del cerebro humano para pensar y planificar sobre cuestiones que ve lejanas en el tiempo. El segundo, el cansancio - y la "desconexión"- que provocan en las personas los mensajes repetitivos. Y el tercero, la interpretación subjetiva, y a nuestro favor, que hacemos de los mensajes recibidos.

Por último, Joe Smith, profesor de Geografía de la Open University, ve errores en la forma de comunicar el problema. Entiende que no son adecuados los mensajes basados en el miedo, así como que no puede darse como un problema científico ya resuelto y en el que sólo cabe ya pasar a la acción cuando, en el fondo, "la ciencia del clima es inacabable". Arguye también que no puede haber un lenguaje único para hablar del problema: no se puede hablar igual con un padre en la puerta de un colegio que con un hombre de negocios.

Coincido en gran medida con las opiniones de estos expertos. Ese "cansancio" de los medios es palpable. Ha habido una saturación de titulares, con frecuencia catastrofistas, y quedan pocas posibilidades de construir otros que atraigan al público. Y, cuando preguntan a los científicos, éstos les ofrecen probabilidades, algo que, por desgracia, resulta poco periodístico, aunque desgraciados accidentes nos hacen ver, cada vez con más claridad, que hay que aceptar necesariamente la probabilidad en nuestras vidas. Mientras tanto, el público, o buena parte de él, se ha acostumbrado a leer y escuchar un mensaje preocupante pero repetitivo y, en alguna medida, lejano a sus intereses inmediatos. En este contexto, es difícil que los políticos se vean muy presionados a tomar medidas contundentes y más o menos inmediatas, aún cuando los datos científicos nos siguen diciendo que el proceso de calentamiento no se ha detenido y que se corre el riesgo de que se incremente.

Muchas veces, cuando las cosas van mal en un organismo o institución, se dice que "ha habido un problema de comunicación". Con frecuencia, se trata simplemente de culpar al mensajero, pero, cuando se dice en relación con el cambio climático, creo que ese planteamiento es real. Es verdad que es un tema con unas características que no facilitan mucho su comunicación o divulgación y que obliga a buscar nuevas formas y estrategias. Sin embargo, hay una regla básica, quizás la primera que se aprende en Comunicación, y que sigue siendo válida también en esta cuestión: hay que contar una historia, una narración, si queremos que el mensaje cale y despierte interés.

Por eso, y con el riesgo de resultar yo también cansino, insisto en algo que ya he expuesto en repetidas ocasiones: hay que articular una narración para medios y público clara, continuada y coherente. A mi juicio, eso no ocurre en la actualidad. Llegan mensajes sincopados, inconexos con mensajes anteriores, expuestos en lenguajes poco comprensibles...Y luego el silencio hasta un nuevo mensaje de este tipo... que puede ser o no coherente con el recibido anteriormente, y que, con frecuencia, dejan a gran parte del público sumido en la perplejidad...o en el desinterés.


Ilustración: Toté (blog.elcomic.es)

Es necesario, por tanto, construir un mensaje que logre mantener el interés y ayude a comprender el problema. Ese mensaje debería ser preparado periódicamente por un equipo multidisciplinar de expertos -científicos, ambientalistas, psicólogos sociales, pedagogos y comunicadores- y debería ser emitido de forma periódica, cada seis meses por ejemplo. La narración tendría que estar perfectamente conectada con la narración anterior, dando cuenta de novedades, modificaciones, o incluso rectificaciones, pero sin perder el hilo argumental básico. Se prestaría especial atención a los temas que puedan resultar más cercanos a los distintos públicos, tanto por geografía como por intereses, y se utilizaría un lenguaje sencillo y cercano, aunque ello llevara a alejarse un poco de la rigidez científica (algo que no tendría por qué ocurrir si cada vez se formara más a  la sociedad en la visión probabilística).  Y ese equipo de trabajo debería mantener algo así como una "comisión permanente" que estuviera al tanto de la aparición de informaciones interesantes y  que, mediante una breve nota de prensa, las incorporara de forma coherente a la narración básica.

Creo que la formación y soporte de un equipo y una actividad de este tipo podría correr a cargo, en el caso de España, de alguna de las fundaciones científicas o de difusión cultural que existen en nuestro país. Sería un valiosísimo servicio social, ampliaría el nivel cultural y propiciaría la investigación de nuevas formas de comunicación.

¿Cansados o desmotivados también en ésto?

31 de marzo de 2015

El trimestre primaveral (II): Visión de abril

Entramos en abril, el segundo mes del trimestre primaveral. Tras un final de marzo excesivamente caluroso, en el que incluso se ha llegado a batir algún récord de temperaturas e incluso de precipitación, abril empieza con un cierto refrescamiento. De acuerdo con la predicción mensual hecha pública por AEMET en su web parece que la tónica de, al menos, la primera quincena estaría marcada por temperaturas cercanas a los valores climatológicos normales mientras que las lluvias quedarían algo por debajo.

En cualquier caso, veamos a continuación cómo se suele comportar abril y qué ha hecho cuando se ha comportado de otra forma. Como en meses anteriores copio a continuación parte del capítulo titulado dedicado a abril  en  mi libro Meses y tiempos. Lleva el título Abril o la incertidumbre.




Visión de abril

Abril es pura primavera, si por primavera se entiende la rápida alternancia de ratos de ambiente delicioso con temperaturas muy agradables con otros donde la tormenta inunda todo con chubascos fuertes, granizo a veces y un molesto frío húmedo. El sol va ya calentando bastante la tierra y ésta cede al aire que reposa sobre ella energía suficiente para que se eleve y, con frecuencia, forme esas nubes tipo coliflor que los meteorólogos llamamos convectivas. Si en las capas medias y altas de la atmósfera el aire está lo suficientemente frío, esas “coliflores” acaban convirtiéndose en cumulonimbos, las nubes de tormenta. Muchas veces, al no disponer todavía de energía suficiente, colapsan pronto y se desparraman en forma de esos chubascos intensos y granizadas a que antes me refería. Pero el día ya es largo, se ha pasado el equinoccio y las horas de luz ganan a las de oscuridad; de este modo, antes de que acabe, aún puede salir el sol de nuevo y finalizar la jornada de una forma tranquila y agradable. Este es el abril típico, aunque no siempre se comporta así, como luego iremos viendo.

La temperatura media de este mes es de 12,3ºC, casi dos más que la de marzo, mientras que la lluvia media es 65 mm, muy por encima de los 46 de marzo y parecida a la del mes siguiente. En la vertiente atlántica estas lluvias de primavera representan el máximo secundario anual tras las de otoño, mientras que en la mediterránea también lo son, pero fundamentalmente en su mitad norte. Son lluvias muy deseadas por la gente del campo y en general por toda la sociedad ya que aseguran muchos cultivos, manantiales y el abastecimiento de agua para el verano; su falta o escasez suponen un verdadero drama, sobre todo si el invierno ha sido también seco.

Una vez más, la meteorología popular recoge sabiamente todas estas características de abril. Así, el carácter cambiante e inestable del mes, queda perfectamente recogido en este refrán:

Parte su tiempo abril entre llorar y reír

o bien:

Abril, abrilillo… ¿cuando no fue pillo?

Y en éste otro, que constituye casi un relato breve:

Quien quiera conocer un buen abril por lo menos un siglo ha de vivir; lo dijo la vieja, vivió ciento uno, y murió la pobre y no vio ninguno.

La frecuente aparición de chubascos durante el mes puede dar la impresión de que llueve mucho; aunque a veces pueda ser así, en general no son grandes las cantidades de precipitación recogidas:

En abril, aguas mil y todas caben en un barril

Pero, por si acaso:

Las aguas de abril todas caben en un barril; pero si el barril se quiebra,
ni en el mar ni en la tierra.

De cualquier forma, la importancia de la lluvia en este mes queda reflejada de forma constante en el refranero:

Llueva abril y mayo aunque no llueva en todo el año

o,

En abril, cada gota vale por mil

La presencia de las tormentas, y sobre todo del granizo, también queda bien reflejada:

Abril sin granizo, Dios no lo hizo

Pero con un serio peligro:

En abril no hay granizada que no siga la helada.

Y es que en abril, sí las entradas tardías de aire frío son muy marcadas, el enfriamiento nocturno, que con frecuencia sigue a las tormentas, origina algunas heladas, lo que supone un gran riesgo para muchos cultivos. Por eso, este siguiente refrán, mas que refrán es súplica:

Abre abril las puertas del santo rocío, y no abras las del frío

A diferencia de otros meses, no abundan en el caso de abril los refranes de tipo predictivo debido quizás a su carácter tan inestable. Todo el refranero se centra en la importancia de las lluvias de abril y los peligros de los fríos tardíos.

También este carácter hace difícil establecer cómo sería un abril “normal” desde el punto de vista de la climatología. En cualquier caso, lo usual es que el mes comience con un tiempo tranquilo, de temperaturas suaves; son por tanto días muy adecuados para que plantas y animales recobren ya plena actividad. No puede descartarse sin embargo que, de vez en cuando, surja algún aguacero o chaparrón que de algún modo no hace sino vivificar aún más ese despertar. Sin embargo, hacia mediados de mes, es fácil que se produzca una marcada entrada de aire frío con descenso de temperaturas e incluso algunas precipitaciones de nieve; ahí es donde abril toma esa mala fama de pillo o ruin al hacer peligrar parte de esa vida que acaba de brotar:

En llegando al seis y cero (el 16 de abril), los abriles se vuelven eneros

o:

Si hiela (o llueve) por Santa Engracia (el día 16), la viña se desgracia

Con frecuencia, el tiempo tranquilo y suave retorna al principio de la última decena; se habla entonces del veranillo de las lilas dado que, si ocurre así, se favorece mucho su floración y el de otras muchas especies. En cualquier caso, los finales de abril suelen ser lluviosos. La festividad de San Marcos está muchas veces pasada por agua:

Para San Marcos, en el suelo hay charcos.

Desde el punto de vista de la meteorología popular tienen una cierta importancia las llamadas cabañuelas de San Marcos en las que, a partir de las observaciones de este día y de los once siguientes, se obtiene – o se obtenía- el devenir meteorológico de los once meses venideros.

En cualquier caso, a veces abril no se comporta así, o bien exagera sus caracteres típicos. En ocasiones, los que suelen ser suaves primeros días del mes se convierten en situaciones de mucho calor. A este respecto, quizás el episodio más sobresaliente fue el que tuvo lugar entre el 6 al 9 de abril de 2011 cuando una entrada de aire muy cálido hizo que las temperaturas rebasaran los 30ºC en muchas zonas de España, sobre todo en Castilla y León, Aragón, Murcia y Baleares. Destacaron 37,4ºC de Murcia –que probablemente sea la temperatura más alta registrada en abril en observatorios principales de España- 32,4 de Zaragoza, 30 de Teruel y 29,9 de Pamplona, todas ellas efemérides del mes. Llama mucho la atención los 34ºC registrados el día 7 en Villasana de Mena (Burgos), la capital del  Valle de Mena, zona de clima muy suave e incluso frío. Fueron debidos seguramente a un efecto foëhn provocado por el viento del sur, ya originalmente cálido, en la bajada al Valle desde los Montes de la Peña. En cualquier caso éste fue un episodio bastante excepcional, tanto por su temprana ocurrencia como porque las entradas cálidas del mes suelen afectar más bien al Mediterráneo y sobre todo a Baleares. Ocurren cuando la presencia de una borrasca semiestacionaria al oeste de la Península origina la entrada de una masa de aire cálido norteafricano sobre esa zona. Ejemplos de este tipo son las situaciones del 7 de abril de 1961 en la que Sóller alcanzó los 35,5ºC; la del 27 de abril de 2012 con máximas que superaron los 30º en todo el archipiélago balear  y en la que Sa Pobla en Mallorca alcanzó 33,1, o la del 22 de abril de 2000, con 32 en Muro y también en Sa Pobla. Por su parte, Canarias también se ve afectada de vez en cuando en este mes por entradas de aire africano tal como la de finales de abril de 1994 cuando, durante un episodio de tres días de duración, la temperatura media del archipiélago quedó nada menos que unos 6ºC por encima del valor normal del mes.

Las entradas de aire frío suelen ocurrir, como es lógico, más frecuentemente a principios de mes. Es de destacar la situación del 9 de abril de 1973 cuando una repentina invasión fría originó nevadas en muchas zonas de España y dio lugar a que Girona alcanzara con -3ºC su efemérides de temperatura mínima para abril. Por otra parte, entre las muchas situaciones frías que tuvo la primavera de 2013, destacó la del 28 de abril, en la que se alcanzaron hasta 15 cm de nieve en el interior de Castellón y se registraron máximas muy bajas en distintos observatorios, tales como 3,8ºC en Cuenca y 5,8 en Ciudad Real. Cabe señalar, en cualquier caso, que la temperatura más baja registrada en un observatorio de la red principal en este mes fue de -8,6ºC en Burgos el 13 de abril de 1986, en el transcurso de una entrada de aire muy frío procedente de Centroeuropa.

Aunque es marzo el mes que tiene más fama de ventoso, en abril también se han registrado a veces valores muy significativos de vientos. Destacan sobre todo algunos registrados en montañas del área mediterránea, tales como los 196 Km/h registrados en el Puig d’Alfàbia el 14 de abril de 1978 (ese día el observatorio de Palma-Porto Pí anotó también su efemérides de viento para abril con 114 Km/h) o los 189 del 26 de abril de 1967 en el antiguo observatorio del Montseny. También en abril de 1978, el día 2, Barcelona-Drassanes registró una racha de 152 Km/h y San Javier, en Murcia, 115 km/h, su efemérides absoluta de viento para este mes. Del mismo modo, el 26 de abril de 1970 Talavera la Real, junto a Badajoz, alcanzó los 110 km/h, que también fue su efemérides de abril. En general se trata de vientos del noroeste unidos normalmente a un chorro de la misma dirección en niveles altos.

Pero si por algo es famoso abril es por sus lluvias. Cuando están ligadas al paso de sucesivos frentes atlánticos suelen ser poco importantes, ya que éstos se desplazan con rapidez. Las cosas se complican cuando aparecen embolsamientos fríos en las capas medias y altas de la atmósfera en forma de DANAs más o menos marcadas. Entonces la inestabilidad se dispara y aparecen por doquier cumulonimbos y tormentas. Como en niveles bajos todavía no suele haber mucha energía disponible, en general son de escasa duración y de precipitación poco importante; sin embargo, con la misma facilidad que se forman, se deshacen y otra vez vuelven a formarse; son las típicas “aguas mil y todas caben en un barril” del refranero. Pero hay ocasiones en las que, o por ser más intensa la perturbación de niveles altos o porque en capas bajas la alimentación de aire cálido y húmedo es más eficiente, la inestabilidad se hace mucho más marcada y se registran cantidades importantes de precipitación y a veces intensas granizadas. Es cuando el “barril se quiebra”, “quiebro” que también puede ocurrir si la perturbación se queda prácticamente estacionaria sobre una misma zona durante bastante tiempo.

Pueden encontrarse ejemplos significativos en las tres vertientes españolas y en Baleares dentro de ese marco general de lluvias. Así, en la vertiente cantábrica, las lluvias de abril suelen ser abundantes con algunas entradas frías del noroeste y a veces son también bastante intensas cuando están provocadas por DANAs sobre el interior peninsular.  En una situación de este tipo, el observatorio de Santander alcanzó el 5 de abril de 1968 el récord nacional absoluto para este mes en observatorios principales de cantidad de lluvia en un día con 124 mm.

En la vertiente atlántica las precipitaciones suelen destacar más por su frecuencia que por sus valores absolutos pero la aparición de embolsamientos fríos en niveles altos las pueden intensificar bastante. Así ocurrió el 18 de abril de 2003 en Valladolid al recogerse 44 mm con una intensidad máxima de 72 mm/h. Por su parte, en la vertiente mediterránea peninsular y Baleares, los fuertes aguaceros empiezan ya a hacerse más frecuentes que en marzo, si bien las cantidades recogidas suelen ser mayores en la mitad norte que en la sur. Así, el 11 de abril de 2002 se registraron en un solo día 367,5 mm en Darnius (Girona) en el transcurso de un fuerte temporal de llevant. El 14 de abril de 2007, un temporal de lluvias generado por una borrasca fría afectó a Baleares dejando 273 mm en Fornalutx, 177 en Lluc y 160 en Sóller. También en Baleares, con una DANA situada sobre el centro peninsular, el 22 de abril de 1981 Alaró registró 210 mm. Si nos desplazamos hacia la mitad sur, se puede comprobar que también en abril se registran fuertes aguaceros aunque, como decía antes, en general las cantidades recogidas son menores. Un ejemplo es el del 15 de abril de 2010 con una borrasca fría sobre el golfo de Cádiz, cuando Manilva, en Málaga, registró 124 mm y otro el  del 15 de abril, pero esta vez de 2002, con una DANA sobre Marruecos, viento de levante en superficie y un registro de 82 mm en San Javier.

Por tanto, las lluvias importantes de abril, por un lado tan deseadas, pero por otro tan temidas en el caso de celebraciones como las de Semana Santa, van muy unidas a DANAs y borrascas frías. Como he comentado en algún capítulo anterior, este tipo de perturbaciones no son las que mejor manejan los modelos y es en primavera cuando la dificultad es máxima. Por tanto, esas lluvias llevan asociadas una gran incertidumbre, tanto en su ocurrencia espacial como temporal. En estos casos es cuando una predicción probabilística se hace  esencial convirtiéndose en la mejor información que puede darse al público. Parece interesante, por tanto, que el resto de este capítulo lo dedique a la incertidumbre de la predicción en general y  a su tratamiento, centrándome sobre todo en la de las lluvias primaverales.

27 de marzo de 2015

Una semana sin pasión (meteorológica)

Durante muchos años me he venido refiriendo a esta semana previa a la Semana Santa como la "semana de pasión" para los meteorólogos. Son unos días en los que nos solemos ver sometidos a una gran tensión ante la continua demanda de predicciones a varios días vista que permitan planificar adecuadamente viajes, vacaciones o actos religiosos. La cosa se complica aún más dado que, es una época del año, en la que la atmósfera presenta en general poca predecibilidad, de modo que predicciones a más de tres o cuatro días tienen una fiabilidad en general bastante baja.

Sin embargo, este año, las cosas no han  sucedido así. Desde hace varios días, los principales modelos de predicción  a medio plazo han apostado por la presencia de una amplia dorsal anticiclónica situada durante toda la Semana Santa al oeste o incluso sobre la Península que bloquearía el paso de temporales atlánticos o la llegada de borrascas frías entrando por el noroeste peninsular. Sin embargo, en estas situaciones, suele existir una amenaza importante: que el eje de la dorsal se incline en dirección  nordeste-suroeste y permita la entrada de aire frío del nordeste;  pues bien,  por lo que muestran los modelos no parece que vaya a ser así. Otras dos posibles amenazas -en principio menos críticas- serían la llegada de algún débil embolsamiento frío por el golfo de Cádiz o la "bajada de cabeza" de la dorsal, con la llegada de la parte sur de algunas vaguadas del chorro, al tercio o mitad norte peninsular con una cierta inestabilización en esas zonas. Y de estas dos débiles "amenazas" si que nos indican algo los mapas obtenidos de los modelos probabilísticos.

Para empezar el lunes día 30, la predicción probabilística del Centro Europeo apoya claramente a la configuración mostrada por el modelo operativo del mismo Centro:



El primer día en que aparece una pequeña incertidumbre es el próximo miércoles día 1:

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Ese día, la vaguada en el seno de los vientos del noroeste que discurre por Francia podría afectar algo más de lo que da el modelo operativo al nordeste peninsular. No sería en cualquier caso nada muy significativo.

El jueves 2, no hay nada muy reseñable, mientras que para el viernes día 3, existen algunas pequeñas incertidumbres, aunque sorprendentemente muy pocas para estar en un D+5 de inicio de la primavera:

                              


De nuevo, alguna débil incertidumbre sobre el nordeste peninsular y alguna otra sobre la ubicación de la dorsal anticiclónica sobre la Península. Iría en la línea de que, la débil y casi estacionaria vaguada atlántica situada al oeste peninsular, se acercara algo más de lo que da el modelo operativo. Podría significar un cierto aumento de la inestabilidad en el tercio oriental peninsular con algunos chubascos aislados, sin mayores consecuencias.

Ya, para el día 5, domingo de Resurrección vemos, como no podría ser de otra manera para un D+9 y más en primavera, que el grado de incertidumbre (magentas más intensos) se hacen notar más en el entorno de la Península Ibérica:

                          



Con esta estructura y niveles de probabilidad podría estar más cerca una entrada fría desde el norte o el nordeste o el paso de un débil embolsamiento frío por el sur peninsular. Es algo todavía lejano pero que hay que ir vigilando en los próximos días.

En cualquiee caso, quizás la mejor noticia -o el mejor regalo-  los modelos probabilísticos para esta Semana Santa sean este mapa de anomalías térmicas del Centro Europeo para el periodo del 30 de marzo al 5 de abril que ha hecho público AEMET en su predicción mensual:


                                   


Puede verse en él como las temperaturas estarán por encima de los valores normales de la época en gran parte de la Península mientras que en el resto se situarán alrededor de ellos. Por lo que respecta a los archipiélagos, la baja resolución de este modelo no nos puede dar información suficiente en relación a posibles anomalías.

En resumen: De modo un poco sorprendente, parece que la atmósfera nos quiere ofrecer en plena primavera un periodo de varios días de tiempo en general seco y tendiendo incluso a algo caluroso. Una Semana Santa como pocas veces se recuerda,... si bien la memoria meteorológica es frágil. Confiemos en que no haya sorpresas. Al menos, los meteorólogos, aunque no las hemos tenido todas consigo estos días, hemos disfrutado ya de una semana de pasión  desapasionada como no recordábamos en muchos años.