27 de febrero de 2015

Nuevo ordenador, nuevos retos...y nuevas oportunidades


A finales de septiembre del pasado año, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) hizo pública la adquisición de un nuevo ordenador de 168 teraflops, una potencia de cálculo que multiplicaría por 75 la del "antiguo", pero todavía operativo, ordenador CRAY y que le convierte, al menos por ahora, en el tercer ordenador más potente entre los instalados en España. Así mismo, se reduciría de un modo significativo el consumo energético al estar dotado de un sistema de refrigeración mucho más eficiente. Ahora, hace muy pocos días, la noticia ha saltado de nuevo a los medios añadiendo las novedades de que la compañía suministradora de este ordenador es Bull y de que su coste es de 3,5 millones de euros

No se en qué punto se encuentra la instalación de la nueva máquina pero, en cualquier caso, se trata de una magnífica noticia ya que no puede contemplarse el desarrollo y la explotación de los nuevos y complejos modelos meteorológicos, tanto deterministas como probabilísticos, sin contar con la potencia de cálculo adecuada. También es necesaria esa potencia de cálculo para obtener en plazos razonables las proyecciones a decenas de años vista realizadas por los modelos de predicción climática.

En este contexto, y tal como se indica en las informaciones, una de las principales tareas del nuevo Bull será el cálculo del modelo HARMONIE ( Hirlam Aladin Research on Meso-scale Operational NWP in Euromed) en su versión AROME (Application de la recherche à l'opérationnel à mésoéchelle) de predicción a corto y muy corto plazo con una resolución de 2,5 km y de una física muy compleja. Este modelo permite una mayor concreción espacial, temporal y cuantitativa de muchos de los fenómenos meteorológicos adversos que pueden afectar a España, así como de otros fenómenos no adversos, pero de gran importancia económica y social.  El modelo se está ya utilizando con resultados muy interesantes -que se nos han mostrado ocasionalmente en Internet- pero todavía en unas condiciones de cálculo que dificultan su total operatividad y que ahora se verán claramente mejoradas.

Aunque la noticia no lo dice explícitamente, supongo que otra actividad del nuevo ordenador será el cálculo del modelo de predicción probabilística a corto plazo denominado SREPS (Short Range Ensemble Prediction System), un interesante trabajo pionero de AEMET. Hasta ahora, para las predicciones de este tipo se utiliza el modelo probabilístico del Centro Europeo pero, dado que su diseño es más específico para el medio plazo, es aconsejable la utilización de sistemas probabilísticos de más resolución espacial y temporal tales como SREPS. 

Además, y tal como añade la noticia, la nueva máquina se empleará también para el cálculo del modelo MOCAGE  (Modélisation de la Chimie Atmosphérique Grande Echelle) que genera predicciones de concentración de distintos componentes químicos atmosféricos dando indicaciones muy precisas sobre la calidad del aire que se espera. También se hace referencia a la realización de predicciones  de alcance estacional con una estimación de su incertidumbre, así como al desarrollo de nuevos productos relacionados con los escenarios regionalizados de cambio climático para el territorio nacional.

Hay por tanto que felicitarse de este importante aumento de la potencia de cálculo de AEMET y por las actividades que puede hacer posibles u optimizar.  No puede concebirse de otra forma un Servicio Meteorológico moderno y eficaz. Sin embargo, en este contexto, surgen algunos interrogantes. El primero es si AEMET va a poder contar en los próximos años con el necesario y excelentemente preparado equipo humano que mantenga y siga desarrollando estos complejos modelos. Actualmente lo tiene, pero existe una preocupación -que incluso ha trascendido alguna vez a los medios- sobre el significativo descenso de personal en la Agencia debido, tanto a las jubilaciones, como a la muy exigua entrada de gente joven en los últimos años. Y lo mismo podría decirse respecto a los equipos de predictores que tienen que trabajar con estas novedosas técnicas. Estoy seguro que el actual equipo directivo de AEMET estará haciendo todo lo posible para que esta circunstancia pueda resolverse.

Por otra parte, y tal como ya he comentado en otras ocasiones, mi opinión es que la utilización de estos nuevos modelos, y sobre todo los de caracter probabilístico, exige otros protocolos de predicción y comunicación, así como la formación de nuevos predictores expertos en estas técnicas que permitan manejarlas adecuadamente y dar a sus resultados un valor añadido adicional, sobre todo de cara a los avisos de fenómenos adversos. Espero que se esté trabajando en esa dirección para sacar el máximo partido de todo ello.

Y hablando de fenómenos adversos, y contando con esta potencia de cálculo y con los nuevos modelos, ¿sería el momento de que AEMET se planteara el desarrollo y explotación de modelos de impacto que permitieran ir orientando la determinación del nivel de avisos mediante una doble entrada probabilidad/impacto potencial, tal como ya hacen algunos Servicios Meteorológicos? Naturalmente, no estoy pensando en un desarrollo en solitario sino, quizás, con grupos universitarios expertos, así como con la asesoría de especialistas de Protección Civil.

Para finalizar, y desde mi situación actual de aficionado, pero creo que representando el sentir de muchas personas, expreso mi petición de que, buena parte de estos nuevos productos, sean de libre disposición, tanto en formato gráfico como digital, aunque contando, en caso necesario, con las restricciones de uso comercial que pudieran estimarse oportunas. Creo que ello, además de otros beneficios, potenciaría aún más el interés de la gente joven por la nueva meteorología y daría lugar a una excelente generación de meteorólogos vocacionales y bien preparados. No son oportunidades a perder. 


20 de febrero de 2015

Impactos meteorológicos: Un paso en la buena dirección

Euskalmet, la Agencia Vasca de Meteorología, acaba de presentar una modificación sustancial en sus sistema de avisos y alertas meteorológicas en lo que se refiere a fenómenos costeros de carácter adverso. De este modo, se tendrá en cuenta para su emisión, y el establecimiento del nivel adecuado, el impacto del oleaje en la costa, mediante un índice que orientará sobre la posibilidad de rebase de las olas y afectación a las estructuras costeras. Para su determinación se tienen en cuenta variables como la altura de ola significante, el periodo de ola, la altura de la marea y la dirección del oleaje.

Sin entrar a valorar la bondad o idoneidad de dicho índice, ya que no lo conozco en detalle ni soy especialista, lo que sí me parece muy importante es que, de algún modo, se tenga en cuenta para la determinación del nivel de aviso o alerta, el impacto potencial que el fenómeno puede causar. Ya he comentado varias veces en este blog, y es una idea que se extiende cada vez más, el interés de que para la determinación de emitir un aviso y el establecimiento de su nivel correspondiente, debe tenerse en cuenta, por una parte, su probabilidad de ocurrencia y, por otra, su impacto potencial. Este planteamiento lo utiliza ya el Servicio Meteorológico británico y la modificación que ahora hace Euskalmet va también en esa dirección. De esta forma, la población no recibe una información meteorológica por un lado y la de protección civil por otra, sino que le llega un único mensaje integrado. 

Es verdad que, probablemente, en Euskalmet es más fácil actuar de este modo dada su integración en la Dirección General de Atención a Emergencias y Meteorología, dependiente de la Consejería de Seguridad, pero las cuestiones de estructura o de distinta dependencia no pueden ser un obstáculo insalvable para que se actúe así en otras Comunidades Autónomas. Todo consistiría en que se fueran revisando progresivamente los umbrales meteorológicos ahora establecidos. A ellos se llegó, más que nada, por su "rareza" climatológica en la suposición de que, cuanto mayor fuera esa "rareza", mayor debería ser su potencial impacto. En principio es una buena aproximación pero lo lógico sería irlos adecuando a los resultados de los distintos estudios específicos que se vayan realizando  o a otras consideraciones valoradas y cuantificadas por los responsables de Protección Civil. Además, junto con ello, debería tenerse en cuenta la probabilidad de ocurrencia del fenómeno previsto. Todo ello nos daría esa tabla de doble entrada, similar a la británica, con la que se determinaría el nivel de aviso, prealerta o alerta. Quizás un problema que se podría plantear en la práctica es qué organismo es el que emitiría el mensaje, -en el País Vasco todo se concentra en una única Dirección General- pero, como apuntaba antes, ese no debería ser el obstáculo que impidiera el avance. 

Mientras se llega a ello, un logro importante es que, al igual que AEMET facilita de forma continuada mapas de avisos en su web, existieran otros a nivel estatal, en los que se reflejaran las prealertas o alertas establecidas en su caso en las diferentes Comunidades (supongo que, a nivel autonómico ya existen, pero mi impresión es que, sí es así, podría mejorarse su difusión) Ello, además de ayudar a los comunicadores meteorológicos, iría evitando la continua confusión entre avisos y alertas en los medios de comunicación que tanta desinformación puede producir.

En cualquier caso, creo que modificaciones de este tipo deberían ir acompañadas de un gran esfuerzo informativo para que la población  entienda correctamente los mensajes. Y para que se entienda también que, la no existencia de  una prealerta o alerta, no quiere decir que la situación meteorológica no deba ser tenida en cuenta, ya que puede entrañar riesgos para algunas actividades concretas o, simplemente, para salir a contemplar el fenómeno. Fue precisamente esta preocupación  por la posible falta de atención a las predicciones si no hay aviso o alerta, la que, de algún modo, forzó el establecimiento del nivel amarillo cuando se creó el sistema europeo Meteoalarm y que tantos inconvenientes origina.

En resumen, creo que la modernización y adecuación de las informaciones sobre adversidades meteorológicas en España es algo que empieza a ser urgente, y mi opinión es que el Ministerio del Interior debería ser el elemento coordinador y dinamizador ya que afecta tanto a la Administración Central como a las Autonómicas. En cualquier caso es un tema que se presta a múltiples opiniones y sería interesante conocer otras en la misma o distinta línea.

6 de febrero de 2015

¿Ola de frío...o temporal de nieve, viento y frío?

Si bien durante estos días hemos venido hablando de ola de frío -y seguramente los datos confirmarán que así ha sido- para denominar a la situación atmosférica que nos está afectando, y a la que me referí en una entrada anterior,  parece que la expresión temporal de nieve, viento y frío, aunque no sea muy ortodoxa,  puede reflejar mejor la situación que estamos viviendo, dada la gran incidencia y protagonismo que están teniendo las intensas y extensas nevadas y también el viento en la mitad norte del país y en Baleares. 

La playa de San Lorenzo, en Gijón, cubierta de nieve


Las nevadas han sido especialmente intensas en la Cordillera Cantábrica y zonas limítrofes. En la imagen una pareja de locomotoras diesel en la estación de Busdongo, junto al puerto de Pajares

Nevadas que, en expresión de muchos de los afectados, han sido "como las de antes" y es verdad que algunas imágenes nos recuerdan a los que ya tenemos una edad aquellas otras que reflejaban los NO-DOs de las décadas de los 50 y 60.

Si en otra entrada de este blog describía el modelo sinóptico o conceptual de una situación de ola de frío por entrada de viento del nordeste, pienso que esta situación no se ha ajustado del todo a ese tipo, de ahí que me cueste denominarla ola de frío a secas. Veamos por qué.

En una situación ideal de este tipo, una gran dorsal anticiclónica atlántica "tumba" su eje norte-sur hasta ponerlo en dirección oeste-este sobre Europa occidental y central, creando  así un alargado anticiclón en superficie y apareciendo al mismo tiempo un amplio seno de bajas presiones sobre gran parte del área mediterránea, muchas veces sin un centro de circulación claramente definido. Entre esos dos centros de acción fluye una corriente de viento del este-nordeste que proviene de zonas de la Europa central y oriental y que, en algunas situaciones concretas, -no ésta, desde luego-, puede llegar desde Siberia. De ahí se acuñó la expresión "frio siberiano" o más coloquialmente "expreso siberiano". Es un viento que trae hasta la Península masas de aire gélido con temperaturas  a unos 1500 metros que pueden llegar a 15 o 16 grados bajo cero, si bien estos valores  tan extremos no suelen sobrepasar los Pirineos. Y digo "no suelen" porque, en la famosa ola de frío de febrero de 1956, la más intensa de la que hasta ahora se tienen registros, esos valores  de 15 o 16 bajo cero llegaron hasta la zona de Teruel. Por otra parte, este tipo de aire es muy seco y sólo cuando hace recorrido marítimo adquiere algo de humedad y origina nevadas allí donde la orografía cercana a la costa le hace ascender. Así puede ocurrir en zonas de Cataluña, norte de la Comunidad Valenciana, alguna vez Baleares y en la Cordillera Cantábrica, sobre todo en su mitad oriental.

Pero en esta ocasión, las nevadas han sido mucho más importantes y. aunque el frío se ha hecho notar claramente -muy potenciada la sensación térmica por el fuerte viento- no ha sido extremo, ya que a esos 1500 metros de altura a que antes me refería no se ha llegado a pasar de 8 o 10 grados bajo cero. Entonces...¿Cual ha sido la diferencia? 

Aunque no he hecho un estudio muy detallado, lo distinto en mi opinión es la aparición de una borrasca en capas bajas en nuestras zonas mediterráneas. En ese proceso de inclinación de la gran dorsal atlántica que comenzó a principios de semana y que no llegó a completarse del todo, estuvo acompañado por la aparición de una borrasca de niveles altos sobre el norte y nordeste peninsular. Y esa borrasca dio lugar a su vez a la formación de otra en las capas bajas, entre Cataluña y Baleares, algo que no es lo más usual en este tipo de procesos. 

Análisis de 500 hPa del modelo del Centro Europeo de las 00 UTC del 4 de febrero. Puede observarse la borrasca de niveles altos sobre el norte peninsular y la débil inclinación del eje de la dorsal anticiclónica atlántica. En los siguientes días no se inclinaría mucho más. Si lo hubiera hecho probablemente habríamos tenido más frío pero menos nevadas

Análisis de superficie del Centro Europeo correspondiente a las 12 UTC del 4 de febrero, 12 horas después del mapa anterior. La borrasca se encuentra sobre Baleares. Hacia ella fluye aire polar marítimo a través del Cantábrico (téngase en cuenta que el viento real se cruza con las isobaras con un cierto ángulo, por tanto sería del norte o nornoroeste). Fluye también hacia ella aire seco y frío desde Centroeuropa. Y, por último, también aire más húmedo y menos frío mediterráneo desde el sur y sureste. Probablemente las precipitaciones se focalizaban más y eran más intensas en las zonas de contacto entre las distintas masas.

Pues bien, la aparición de esta borrasca tan cerca de la Península focalizó mucho el giro de vientos alrededor de ella en el sentido contrario de las agujas del reloj. A mi modo de ver, convergían hacia su centro, como si de un sumidero se tratase, al menos tres masas de aire: Una de carácter polar marítimo, relativamente húmeda y fría, procedente del sur de Escandinavia y Mar del Norte; era arrastrada por vientos del norte que giraban al nornoroeste y noroeste sobre la Península para dirigirse hacia ese centro.  Otra de carácter polar continental, muy fría y más seca, que desde Europa Central -en absoluto desde Siberia- se dirigía hacia el centro de la borrasca como viento del nornordeste, aunque a veces modificado por la orografía. Por fin, la borrasca también succionaba hacia ella, aire mediterráneo más húmedo y relativamente cálido.

Indudablemente entre los límites de estas masas había interacciones y ahí se podrían haber formado una especie de pequeños frentes, o más bien líneas de convergencia, a veces bastantes estacionarias, que potenciaban mucho las nevadas. Mientras unas masas (la polar marítima y la mediterránea) daban la humedad, la polar continental, más fría y densa, probablemente hacía como de cuña para hacerlas ascender, algo que, en su caso, el relieve también ayudaba mucho. A todo ello se unía también la presencia de pequeñas bolsas de aire frío en las capas altas que potenciaba más la inestabilidad. Ese aire frío es el que -creo- que justifica la extensión a "sotavento" de la Cantábrica de las importantes nevadas.

Por tanto, a mi juicio, ha sido la formación de esa borrasca, que ahora se aleja muy desgastada por el Mediterráneo, la que ha impedido seguramente la aparición de una ola de frío clásica -aunque de una forma u otra también ha estado presente- y nos ha dado en cambio este gran y "antiguo" temporal de nieve.

En cuanto a las temperaturas, si bien se han registrado valores bajos, han sido prácticamente los propios de la masa fría, ya que la presencia continuada de viento no ha permitido que la acción del enfriamiento nocturno por radiación hiciera su trabajo. Va a ser ahora, durante las próximas noches despejadas, con el viento en calma y con superficies nevadas, cuando probablemente se alcancen las mínimas más bajas de esta situación.


NOTA:
En cualquier caso ha sido una situación bastante compleja que necesitaría un estudio en profundidad y que, desde luego, no la tengo del todo clara. Probablemente, algunos de los lectores del blog puedan tener una visión distinta o complementaria a la mía. Les invito a compartirla como comentario.

4 de febrero de 2015

Entradas del nordeste y olas de frío.

Ahora que nos encontramos en el inicio de esta situación de ola de frío, me parece interesante transcribir a continuación un fragmento de mi libro Meses y tiempos perteneciente al capítulo titulado Febrero: las olas de frío, y que se refiere justamente a las "olas" provocadas por vientos del norte/nordeste, como ocurre en esta situación.




c.3) Entradas del nordeste

Éste es el origen principal de las olas de frío en España. El aire extraordinariamente frío del extremo oriental de Europa, o incluso de Siberia, llega a la Península y a Baleares como una verdadera ola en el seno de los vientos del nordeste. Así como las entradas del norte pueden tener alguna dificultad para su avance debido a que tienen que atravesar cordilleras de forma casi perpendicular, las del nordeste tienen menos problemas, una vez superado el obstáculo pirenaico, ya que el Sistema Ibérico ofrece un paso mas sencillo debido a su menor altura y a sus discontinuidades orográficas. La extensión es rápida y amplia por todas las regiones, si bien el núcleo de aire más frío no suele traspasar el centro peninsular. A 850 hPa la temperatura sobre el nordeste puede rebasar ampliamente los -10ºC e incluso recuerdo haber llegado a ver valores de hasta -14ºC a este nivel. Indudablemente, esos valores nunca alcanzan al suroeste peninsular pero la isoterma de 0ºC a 850 hPa  -o en algún caso hasta la de -2, puede llegar a situarse sobre el interior de Marruecos. En general se trata de aire bastante seco, ya que por su baja temperatura no puede contener mucha humedad y teniendo en cuenta además que su trayectoria discurre en gran parte sobre tierra. La poca que pueda contener da lugar a algunas nevadas débiles en Pirineos, zonas del País Vasco,  sierras litorales catalanas y en algunas zonas del Sistema Ibérico. Sin embargo puede haber algunas excepciones. Así, si la procedencia en vez de ser pura del nordeste, es mas bien del este-nordeste, se da un cierto recorrido de la masa sobre el Mediterráneo de forma que se calienta algo pero, sobre todo, gana en humedad. De este modo puede dar lugar a nevadas, no excesivamente intensas pero significativas, en zonas de Cataluña, Comunidad Valenciana y Bajo Aragón desde altitudes muy modestas. Por otra parte, si la corriente principal del nordeste, atraviesa mas bien por el norte y centro de Francia, tiene a continuación un cierto recorrido sobre el Cantábrico, lo que la carga de humedad y la inestabiliza algo. En esa situación las nevadas en la mitad oriental del área Cantábrica suelen ser bastante copiosas ya incluso a nivel del mar pero sobre todo en la vertiente norte de la cordillera.

Imagen WV de hoy, 4 de febrero. La borrasca mediterránea induce un flujo frío del norte/nordeste sobre la Península Ibérica
En el  caso de que la corriente fría del nordeste, o del este-nordeste, lleve en su seno alguna circulación ciclónica unida a un débil embolsamiento frío en niveles altos, la inestabilidad aumenta, las nubes crecen más y la precipitación de nieve puede llegar hasta el centro peninsular, si bien de forma no muy intensa pero creando ciertas complicaciones. Una situación de este tipo fue la ocurrida el 9 de enero de 2009, a la que ya me he referido en el capítulo dedicado a las visitas de la nieve. En este escenario las nevadas pueden ser mas copiosas que en los casos anteriores en la mitad nororiental peninsular.

Una complicación importante de estas entradas del nordeste -y  a la que también hice referencia en el capítulo dedicado a la nieve-, se produce cuando, además, llega o se forma una borrasca en el sur o sureste peninsular. Su circulación asociada envía aire mas húmedo y cálido sobre el cuadrante oriental y centro de la Península que confluye con el aire frío del nordeste al tiempo que lo remonta. Se forma así una especie de frente casi estacionario, muy eficiente en producción de nevadas, que puede dar lugar a acumulaciones muy importantes en estas zonas. De hecho es ésta la situación mas característica e importante de nevadas en este espacio geográfico y marca a veces el final de una ola de frío. Debe recordarse que, desde el punto de vista de intensidad de las “olas”, las nevadas son de importancia fundamental ya que impiden o dificultan mucho el escape de la radiación infrarroja terrestre que calienta a la masa de aire que está inmediatamente sobre él, haciendo que experimente enfriamientos importantes.


Una vez que el viento ha cesado o al menos ha disminuido mucho, la sensación térmica mejora algo pero es entonces cuando se dan las condiciones ideales para alcanzar las bajas temperaturas que caracterizan a una ola de frío. El aire de partida es ya muy frío por su procedencia, y al calmarse se enfría con rapidez, y más si se encuentra sobre una superficie nevada y con cielos despejados. En esta situación el aire baja mucho de temperatura en cuanto el sol se pone alcanzando valores de varios grados bajo cero, que pueden ser aún más en zonas de valles o depresiones hacia las que el aire frio va escurriendo y haciéndose cada vez mas denso. Estas son las condiciones en que se han alcanzado los récords de temperaturas mínimas en España fuera de zonas de montaña, tales como varios de los registrados en el denominado triángulo del frío en la zona de confluencia de las provincias de Guadalajara, Teruel y Zaragoza destacando la mínima absoluta de -30ºC en Calamocha el 17 de diciembre de 1963.

3 de febrero de 2015

Se jubila Paco Martín, Nimbus se refuerza

Ayer, 2 de febrero, un nutrido grupo de amigos y compañeros celebramos con Paco Martín, de un modo sencillo y entrañable, su jubilación voluntaria. Paco Martín es uno de nuestros mejores meteorólogos, formador de muchos otros y una de los mayores divulgadores de la meteorología en español.


Conocí a Paco hacia mediados de los 70 trabajando junto a aquel azul y achacoso IBM 360, el primer ordenador que tuvo el Instituto Nacional de Meteorología (INM), y por cuya impresora empezamos a ver, en forma de mapas cebralas salidas del primer modelo numérico que implantó el INM. Ambos trabajábamos en aquella primitiva Sección de Cálculo Automático, que luego se convirtió en el Servicio de Informática. Varios años después, a mediados de los 80, nos reunimos en el recién creado Servicio de Técnicas de Análisis y Predicción, el STAP. Allí, Paco, Ricardo Riosalido y yo mismo nos afanábamos en poner a punto  la primera estación de trabajo McIdas, desarrollar técnicas de vigilancia, celebrar cursillos de formación..., en definitiva, hacer aquello para lo que el STAP fue creado: servir de interfaz, de puente, entre las nuevas técnicas y métodos de teledetección  y de predicción y los predictores operativos; quizás una de las labores más hermosas e interesantes que se pueden hacer en Meteorología.

Algunos años después, Paco se convirtió en jefe del STAP y debo decir que desarrolló a la perfección la finalidad para la que ese Servicio se creó. Después, el Servicio se convirtió en Área y tuvo que hacerse cargo de otras tareas y responsabilidades, pero Paco nunca perdió esa referencia, ese objetivo, y yo se que sufría cuando, por unas u otras razones, no lo podía conseguir. En todos estos años él era la referencia obligada, necesaria, ante el estudio de cualquier situación compleja o en la implementación de alguna nueva técnica. Como predictor de raza, veía más allá de lo que mostraban mapas, imágenes o datos, se daba cuenta del mecanismo físico que subyacía y de las sutiles interacciones. Desde ahí, reinterpretaba de nuevo todo ello.  Y aprendíamos con él y de él.

Pero la inquieta mente meteorológica de Paco no se quedaba ahí. Cuando llegaba a casa se transformaba en Nimbus y seguía con la meteo. Era ahora el tiempo de divulgar a través de Internet y de contactar con los aficionados, para los cuales siempre ha sido alguien cercano, generoso y estimulante. Así, poco a poco, entre otras muchas realizaciones, nació la Revista del Aficionado de Meteorología (RAM), dirigida y elaborada en grandísima medida por Paco/Nimbus con su foro asociado que se ha convertido en verdadera referencia del mundo meteorológico hispano hablante.

Con su jubilación Paco deja un vacío significativo en AEMET. Quiero confiar en que no sea un paso más en un camino menguante de una forma de entender y hacer predicción. Una forma que va mucho más allá de una pura lectura o interpretación de datos, y que es donde reside el importante valor añadido del predictor profesional, que tanto se debería desarrollar y cuidar por parte de los Servicios Meteorológicos. Un valor añadido que tiene que fluir diariamente para dar pistas y claves a todos aquellos que viven y necesitan la meteorología y que deben tener en sus Servicios la referencia ecuánime y profesional final.

Pero, si AEMET de alguna manera le pierde parcialmente -porque su trabajo y forma de hacer quedan ahí-, los aficionados y los locos de la meteo ganamos a un Nimbus fortalecido con más ganas y más tiempo. Un verdadero regalo que vamos a disfrutar mucho...aunque es verdad que lo tendremos que compartir con ese profundo amor de Paco a la música clásica.

Y ya, para finalizar, un ruego al director de la RAM ...¿para cuando una larga entrevista con el meteorólogo jubilado Paco Martín? Se la merece y nos la merecemos. La esperamos.

1 de febrero de 2015

¿Ola de frío?...Es posible

Si, ya desde hace unos días, la sensación ambiental es de puro invierno, la evolución de la atmósfera en esta semana que empezamos nos puede conducir a una situación de invierno riguroso. Vamos a verla someramente con el apoyo de los mapas del sistema de predicción probabilística del Centro Europeo. Aunque ya los seguidores de este blog los conocen de sobra, me permito recordar que presentan la evolución del modelo determinista pero con sombreados de color morado, tanto más intensos cuanto mayor sea la incerteza de que la evolución sea como muestra el determinista. En cualquier caso, hago la matización de que trabajo con algunos de los mapas libremente disponibles en Internet, aunque el sistema del Centro Europeo dispone "en cerrado" de muchos otros productos que permitirían matizar mucho más esta predicción. Éstos son bien conocidos y utilizados por los predictores de AEMET, cuyas predicciones y avisos deberían ser cuidadosamente seguidas estos próximos días. Por tanto, lo que sigue es sólo una somera aproximación a esta interesante evolución.

Empecemos por mañana lunes:


No hay colores morados. El sistema probabilístico tiene poco o nada que objetar al determinista, como suele ser normal para el primer y segundo día de predicción. En el seno del chorro del NW aparece una singularidad, una onda, que se refleja por una borrasca en superficie. Producirá lluvias y nieves -no voy a entrar en detalle en el "tiempo sensible"- y una cierta suavización de las temperaturas. Como nota curiosa apuntemos que mañana es La Candelaria y en muchos sitios va a  "plorar"...pero no parece que el invierno esté por irse aún.

Martes, día 3:


Sólo hay una pequeña incerteza sobre la ubicación exacta del eje del chorro que, de una forma u otra, sigue discurriendo sobre la Península Ibérica. Nada muy significativo de cara a la predicción específica salvo que, ese pequeño germen de incertidumbre, puede ya dar lugar a otra mayor en días posteriores. Atención a la débil inclinación del eje de  la dorsal atlántica (en relación con el día anterior) y a la vaguada que se intensifica sobre las Islas Británicas. Este tipo de inclinación suele provenir de un reajuste en la configuración de la circulación hemisférica del chorro y se lleva a cabo mediante la aparición de máximos de viento en el chorro que "desajustan" la configuración anterior de las ondas.

Miércoles, 4:



La inclinación del eje de la dorsal continúa, la vaguada de las Islas Británicas se cierra y se desplaza hacia la Península Ibérica. Comienza así un interesante tipo de evolución atmosférica denominada retrogresión -en esta caso, aún bastante débil- y que no es sino un paso más en ese proceso de reestructuración de la circulación hemisférica. Si se quiere recordar algo más sobre este fenómeno, se puede consultar esta anterior entrada del blog. Como se ve, aunque ya empieza a aumentar algo la incertidumbre, la evolución del determinista parece esencialmente correcta aunque con algunas dudas sobre una mayor o menor extensión de la vaguada/borrasca hacia el suroeste.

Jueves, 5:


El núcleo de la ya borrasca fría se instala en algún lugar entre la mitad oriental peninsular y Cerdeña. Debe comenzar la entrada de aire muy frío del nordeste sobre la Península con nevadas que dependerían mucho de la aportación de aire húmedo por la borrasca de superficie, pero que serían mas probables en zonas del norte y nordeste. Obsérvese que la mayor incertidumbre está relacionada con la ubicación del chorro del núcleo y de su zona de "salida". Ello tiene bastante que ver con la ubicación exacta de la borrasca de superficie y con los movimientos de la borrasca de altura con lo cual la predicción del "tiempo sensible" tiene que ser esencialmente probabilística.


Viernes, 6



El determinista muestra dos cosas interesantes: Una nueva inclinación del eje de la dorsal atlántica que da lugar a una nueva retrogresión, ahora más marcada, con la aparición de una pequeña borrasca en niveles altos sobre el Cantábrico y, por otra parte, un desplazamiento hacia el este de la antigua borrasca. El probabilístico lo apoya en líneas generales, aunque mostrando ciertas dudas sobre la profundidad de la retrogresión. Si la evolución fuera ésta, el aire muy frío seguiría entrando y aumentaría la inestabilidad sobre la Península con nevadas.

Sábado, 7:



El modelo determinista muestra aquí la retrogresión en todo su esplendor. Borrascas frías al sur de la corriente principal del chorro polar reconstruido más al norte y con una estructura más rectilínea. Aunque, con una incertidumbre media (por evitar el término "moderada") parece muy posible la existencia de una borrasca fría afectando a la Península aunque sea imposible determinar su ubicación concreta. Y de esa ubicación va a depender mucho el tipo de tiempo "sensible". Así, si se ubicara hacia el golfo de Cádiz la borrasca de superficie induciría una convergencia de masas frías y secas con otras más húmedas de origen marítimo sobre el interior peninsular  dando lugar a la aparición de nevadas extensas sobre el interior peninsular...pero no podemos tener aún ese nivel de detalle.

No tiene mucho sentido seguir adelante porque, aunque el modelo determinista muestra a la baja peninsular siguiendo un camino hacia pleno Atlántico, la incertidumbre ya es alta. En cualquier caso, y como resumen, parece bastante probable que la segunda mitad de la semana venga marcada por una entrada de aire muy frío del nordeste con algunas precipitaciones de nieve cuya intensidad y localización van a depender mucho de la ubicación de la borrasca de niveles altos.

¿Se trata de una ola de frío? Pues, aunque no existe una definición final y definitiva, cada vez se acepta más la establecida por César Rodriguez Ballesteros, que puede consultarse y estudiarse más en detalle en este interesantísimo documento de AEMET. Es la siguiente:

Se considera ‘Ola de frío’ un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10% de las estaciones consideradas registran mínimas por debajo del percentil del 5% de su serie de temperaturas mínimas diarias de los meses de enero y febrero del periodo 1971-2000

Como es lógico, la comprobación de sí ha sido "ola" sólo puede hacerse al final del episodio o, al menos, cuando la situación haya durado al menos tres días. En cualquier caso, todo parece indicar que las condiciones establecidas podrían darse en esta próxima semana sin que eso signifique que vaya a ser una "gran"ola de frío", sino un episodio normal de la parte más profunda del invierno.

31 de enero de 2015

Visión de febrero


Fragmento extraído de mi libro "Meses y tiempos. Una visión personal de la Meteorología de España"


Quizás sea febrero el mes con peor fama del año. Si bien el periodo de caldeamiento solar va aumentando de modo que a lo largo del mes se gana ya algo más de una hora de luz, la tierra, dada su gran inercia térmica, está aún muy fría y los seres vivos no reciben todavía esa nueva energía que les reponga del gasto y agotamiento invernal. 

(Autor desconocido)

Además sigue siendo puro invierno y las entradas frías son aún muy frecuentes pudiendo llegar a veces, como veremos mas adelante, a ser las mas acusadas del año. Por todo ello, existe una tradición que dice que a febrero se le hizo tan corto para que acabara cuanto antes. En esa línea van algunos refranes de la tradición popular:

Febrerillo el corto, con sus días veintiocho, si tuvieras más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.

Y también:

Febrerillo el mocho, con tus días 28; menos loco serías si tuvieras menos días.

Por otro lado, las alternancias que suelen darse entre ratos relativamente agradables de sol y periodos muy fríos, le otorga ese carácter de loco que se refleja en tantos dichos:

Febrerillo el loco, un día peor que otro

o

Febrerillo el orate, cada día un disparate.

Pero, si hay un refrán realmente cruel sobre febrero que muestra a la vez su locura y su supuesta ruindad, es éste:

Febrerillo el loco, con sus días veintiocho; sacó a su padre al sol y después lo  apedreó.

Algo mas benigno, y hasta cierto punto tranquilizador, es aquel que afirma:

En febrero busca la sombra el perro; a últimos, que no a primeros.


Desde el punto de vista de la climatología, la precipitación media es de 56 mm, algo menor que la de enero. En cualquier caso, en la vertiente atlántica, febrero es más lluvioso que enero e inferior a diciembre. Por eso, la posible falta de lluvia en este mes suele ser preocupante al desaparecer las oportunidades de lluvias significativas, ya que las de primavera suelen dejar cantidades bastante menores de precipitación. Así lo reflejan también algunos refranes:

Agua de febrero, llena el granero

Y también,

Cuando llueve en febrero, todo el año tiene tempero

Sin embargo, en la vertiente mediterránea suele ser un mes seco, algo a lo que seguramente contribuye la temperatura relativamente baja del Mediterráneo al final del periodo invernal aunque eso no excluye, como luego veremos, que de forma ocasional aparezcan algunos fuertes diluvios. Por lo que respecta a las temperatura media asciende un grado y medio respecto a las de enero alcanzando ya 8,5ºC, pero las mínimas pueden llegar a ser todavía extraordinariamente bajas.

Los primeros días de febrero son fechas muy señaladas para la meteorología popular y la astrometeorología, dado que parecen tener la clave de lo que va a hacer el invierno a partir de ese momento. El día 2 se celebra en el calendario cristiano la fiesta de la Candelaria o de las Candelas, mientras que en la civilización celta era la fiesta de la Luz en memoria de la diosa Brígida. A este respecto es muy conocido este refrán:

Si la Candelaria plora el invierno es fora. Y si no plora, ni dentro ni fora

Y, un poco menos, estos otros:

En vísperas de candelero, invierno fuera o vuelta al brasero

ó

Candelera clara, tota la Quaresma emborbollada (Candelaria clara, toda la Cuaresma revuelta)

Todos ellos y muchos mas referidos a este día o a los dos o tres siguientes, festividades de San Blas y de Santa Águeda, expresan la misma idea: si a principios de febrero hay un temporal de lluvias con entradas atlánticas, existen muchas posibilidades de que lo mas duro del invierno haya pasado. Si ese temporal no se presenta, no está nada claro que no aparezca alguna otra ola de frío. De hecho, en estas fechas de principios de febrero, y sobre todo si el invierno va algo atrasado, pueden darse algunas situaciones de este tipo y a veces muy severas. En ese caso, el  Atlántico aún “no ha entrado” y no puede darse el invierno por finalizado. Es muy curioso también como muchos refranes se refieren a la conducta de los animales en estas fechas como criterio predictivo, y no sólo en España sino en lugares muy distantes como Estados Unidos con su célebre Día de la marmota. Mas o menos todos vienen a afirmar que, si el animal sale de su madriguera o cueva tras el letargo invernal y ve su sombra, es decir encuentra un día soleado, se vuelve de nuevo para adentro ya que  percibe que al invierno aún le queda recorrido.

Después, los días 4 al 8, son estadísticamente días ventosos. Ya, a lo largo de la segunda decena, el tiempo es muy cambiante con periodos de sol tibio y otros de mucho frío. En la tercera decena pueden aumentar algo las lluvias mientras  que las temperaturas, que habían subido algo durante la decena anterior, pueden volver a retroceder.

Las efemérides de febrero vienen marcadas por el frío, los temporales atlánticos y algunos “sustos” mediterráneos. Quizás, entre todas ellas, destaque una que no se refiere a un día, sino a casi todo un mes. Me refiero a la ola de frío de febrero de 1956 que ha quedado en los archivos meteorológicos como la mayor del siglo XX. Parece ser que a lo largo de ese mes se produjeron tres entradas de masas muy frías desde el nordeste: la primera, el día 1; la segunda, el 8 y la tercera, más débil, el 17. Justamente el día 2 fue cuando se registró la famosa temperatura de -32ºC en el Estany Gento, en los Pirineos, valor que constituye la temperatura más baja registrada en España hasta la fecha. Otras mínimas absolutas para febrero relacionadas con aquella situación fueron  -15,2º C en Pamplona y -12,1º en San Sebastián el día 3 y  -13,2 en Huesca,  -10 en Palma y -9,1º en Madrid el día 12. Otros febreros notables por sus fríos fueron, en la segunda mitad del siglo XX, los de 1954, 1983 y 1993. Justamente en 1954, a principios del mes, se registraron nevadas históricas en Andalucía con 40 cm en Huelva el día 2 y unos 10 en Málaga el día 3, que también registró al día siguiente la temperatura mínima mas baja anotada en su observatorio: -3,1ºC. Ya en el siglo XXI, destaca mucho la ola de frío, también muy prolongada, del 2012 con valores por debajo de los -10ºC en muchas localidades y con nevadas intensas en Baleares.

Por lo que respecta a temporales de lluvia provocados por borrascas atlánticas, son reseñables los ocurridos en este mes en el archipiélago canario en los años 1988, 1989, 2006 y en 2010 con lluvias muy abundantes y fuertes vientos. En el primero se registró la precipitación que hasta ahora parece ostentar el récord absoluto de Canarias: 590 mm en San Andrés (El Hierro) el día 24. En días posteriores llegaron a anotarse en la isla de La Palma hasta 450 mm en 24 horas y 370 mm en El Hierro. En la Península cabe recordar los temporales de 1972 con importantes lluvias en Extremadura; en el 2010 el provocado por la borrasca Xynthia, procedente de una ciclogénesis explosiva, que originó vientos muy fuertes durante los días 25 al 27 en el área Cantábrica y en zonas montañosas de la mitad norte peninsular con registros máximos de 167 km/h en La Pinilla (Segovia) , 158 en Fisterra, 149 en La Estaca de Bares, 144 en Medina de Pomar o 139 en Amurrio.  Y en el 2014 no fue uno, sino varios, los temporales atlánticos que afectaron a la Península Ibérica debidos al paso de sucesivas e intensas borrascas atlánticas, procedentes muchas de ellas de ciclogénesis explosivas.  Provocaron vientos que llegaron a superar los 170 km/h y olas que en Galicia y área Cantábrica rompieron récords anteriores con alturas que sobrepasaron en alguna ocasión los 12 metros. Es una situación que se prolongaba desde finales de diciembre y que sorprendió por la gran intensidad de la mayor parte de las borrascas generadas.

Por lo que respecta al Mediterráneo, y aún teniendo en cuenta que en esta época del año sus aguas no almacenan mucha energía -aunque siempre la tienen en relación con la tierra que le circunda-, existen recuerdos de intensas precipitaciones en este mes; así por ejemplo las fuertes lluvias en Baleares en 1962 cuando el día 9 se recogieron 195 mm en Monnàver; las de 1974 con 200 mm en Turitxant d´Abaix o la tromba de agua del 7 de febrero del 2003 en Fuengirola.

Es curioso que en las efemérides de este mes figuren dos tornados. El primero, en el 2009, cuando el día 1 se registró uno en Málaga que provocó cuantiosos daños materiales. El segundo apareció al año siguiente, el día 23, en Jerez de los Caballeros (Badajoz), originando también importantes daños. Este tipo de tornados de invierno no suelen estar asociados en principio a tormentas de tipo supercelular sino a la fuerte cizalladura que se origina cuando borrascas atlánticas, entrando por el golfo de Cádiz, provocan fuertes vientos en el suroeste peninsular. Esos vientos arrastran masas de aire muy húmedas e inestables de origen subtropical que pueden desarrollar convección en su seno;  es la interacción entre la corriente general de la borrasca y la convectiva la que daría lugar a esos tornados.

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Todo parece indicar que esta primera semana de febrero se va a desarrollar con un tiempo muy frío. Por su parte, la segunda y la tercera, de acuerdo con la predicción mensual de AEMET, parece que tienden a los valores normales climatológicos, es decir, tiempo frío. Es verdad que el lunes, día de la Candelaria, va a llover y nevar en muchos puntos pero me temo que no es el tipo de precipitación a que se refiere el famoso refrán de ese día. No se trata de la entrada de una borrasca desde el suroeste sino que procede muy desde el norte y no es sino una singularidad, una onda en el intenso flujo de nortes y noroestes que nos afecta. Por tanto es verdad que la Candelaria va a "plorar"... pero no estoy seguro de que sean las lágrimas que señalen el principio del fin del invierno. Vamos a verlo.