27 de mayo de 2014

Calentamiento gobal e interés del público

En un muy reciente artículo publicado en la revista Environmental Reseach Letters por dos científicos de las universidades de Princeton y de Oxford, se muestra el creciente desinterés de la población mundial desde el año 2007 por la cuestión del cambio climático de origen antropogénico, justo en unos años en que, paradójicamente, aumenta la preocupación de los científicos por lo que parece una confirmación cada vez mayor de su realidad y de sus efectos ya visibles sobre todo en las dos zonas polares. El estudio en cuestión ha sido llevado a cabo de una forma más novedosa -y desde luego más universal- que las tradicionales encuestas ya que se han utilizado las potentes herramientas disponibles del popular buscador Google para conocer la evolución de las consultas sobre los términos calentamiento global y cambio climático.



Evolución temporal desde el año 2004 hasta la actualidad de las búsquedas en Google de los términos "calentamiento global" (línea roja) y "cambio climático" (línea azul). El gráfico superior de refiere a las consultas mundiales y el inferior a las de Estados Unidos.


Más allá de las críticas que se puedan hacer a esta metodología, que seguro que las hay, emergen de los gráficos algunas conclusiones muy interesantes, aparte, claro está, de la más importante de todas que es la de la tremenda disminución en el número de búsquedas, lo que demostraría la citada pérdida de interés. Una de ellas es la preferencia por el concepto calentamiento global en vez del de cambio climático, algo que personalmente comparto. Otra es la relacionada con los "picos" que se observan dentro de la tendencia general de descenso y que los autores identifican con la ocurrencia de escándalos como el climategate o de fenómenos atmosféricos excepcionales con la consecuente o inevitable discusión sobre si están o no relacionados con el calentamiento.

En cualquier caso, el dato realmente destacable es el espectacular pico del año 2007 que los autores relacionan sin dudar con la publicación del IV Informe del IPCC y con la campaña mundial de Al Gore con su documental Una verdad incómoda. Esta constatación me refuerza aún más en un argumento que ya he expuesto varias veces en este blog y es el de la ausencia de una narración coherente sobre todo el proceso del calentamiento. Un principio básico de la comunicación es que el público necesita, para fijar su atención y su interés, que le cuenten historias y si es posible con planteamiento, nudo y desenlace. Con todas las críticas que se le puedan hacer al documental de Al Gore, muchas de las cuales comparto, es evidente que allí había una historia y el público se interesó. Por supuesto estaba acompañada de una gran campaña mediática y de una cierta morbosidad, pero la realidad es que todo el mundo prestó atención. Desde entonces no ha habido ninguna otra historia y lo que al público como mucho le ha llegado son informaciones contradictorias sobre la situación de la Antártida, discusiones incompletas sobre el papel del calentamiento en los últimos sucesos meteorológicos extremos, la constatación de que ha habido una pausa en el calentamiento pero sin embargo se siguen registrando meses que baten récords, un Obama alarmado que llama en su auxilio incluso a los comunicadores meteorológicos mientras otros mandatarios no muestran ninguna señal de alarma por el problema....Y todo ello en el marco del eterno y poco orientado debate entre negacionistas y no negacionistas. En esta situación ¿cómo no va a perder interés el público?

Para conseguir ganarlo hacen falta  historias claras y de sencilla comprensión y desde luego los informes del IPCC, aunque de gran relevancia científica, no lo son. Como tampoco son narraciones coherentes las informaciones dispersas que aparecen un día sí y otro también en los medios de comunicación generalistas. Por tanto, alguien, alguna institución de prestigio, debe encargarse de contar esa historia de una forma sincera y transparente, dejando claro lo que es más seguro y lo que menos; lo que van descubriendo las distintas investigaciones en marcha; lo que ellas constatan y las incógnitas que abren y por supuesto los argumentos de los negacionistas, siempre que estén encuadrados en el mismo ambiente de transparencia y de objetividad científica. Y esa narración debería ser actualizada una o dos veces al año manteniendo su hilación y continuidad. Quizás esa narración no pueda ofrecer al público las seguridades que le gustaría tener pero, además de irle dando información cada vez más precisa, podría ofrecerle también la satisfacción de conocer como se gasta su dinero, cómo trabajan los científicos, conocer y comprender mejor el gran reto de la aventura científica  y hacerle más cercana la belleza que encierra el descubrir de forma coherente como funciona nuestra casa común. 

Indudablemente, y como también he apuntado en otras ocasiones, se trata de una empresa multidisciplinar que debería desarrollar un equipo integrado por científicos, psicólogos sociales y comunicadores. Si no es así se tiene el riesgo de producir de nuevo documentos tipo IPCC, o bien narraciones sin fundamento, lo que no supondría ningún avance en la consecución del objetivo de ganar atención e interés

Habrá quien argumente -y en parte estoy de acuerdo- que, ni de esta forma se conseguirá interesar al público en una cuestión que va mucho más allá de su entorno local y de la que sólo se preocupará cuando ese específico entorno se vea afectado directamente. Y se dirá, además, que es difícil que se  interese por una historia que, para la escala de una vida humana, transcurre muy lentamente y cuyo desenlace es bastante desconocido aunque se conozca con bastante probabilidad su escenario básico. Y, como corolario, ¿si no hay presión social, actuarían los gobiernos?

Son argumentos válidos pero solamente significan que los resultados serán algo menores que lo que cabría esperar; sin embargo, las ventajas y los retornos de los que antes hablaba siguen estando ahí. Pero, además, en este planteamiento emerge una conclusión: hay que llevar el mensaje de forma muy preferente a aquellas personas que van a tener mas tiempo para vivir lo que en él se cuenta y de sentir su evolución, es decir, a los niños y a los jóvenes .Ellos gozan además de unas condiciones ideales para ir captando la profundidad y la importancia de la cuestión y de como puede afectarlos en sus propias vidas. Y hacerlo también  con claridad, sin oscurantismos, con humildad, exponiendo argumentos de unos y otros...avances y retrocesos....pero contando bien la historia. Por tanto al grupo interdisciplinar a que antes me refería deberían incorporarse necesariamente los pedagogos.

Centrándonos en el caso de España...¿es ésta una idea compartida y parece en principio útil? ¿Aparece explícitamente la comunicación del calentamiento y sus consecuencias en los programas de cursos de verano, simposios y congresos? ¿O no estamos convencidos todavía de su interés y viabilidad? 

Y finalizo con la pregunta con que titulaba hace ya más de un año otra entrada de este blog sobre esta misma cuestión: ¿Quien debería hacerlo? 

16 de mayo de 2014

Preguntas al aire...contestadas por José Miguel Viñas

Quienes siguen mi blog saben la importancia que doy a una buena divulgación meteorológica para que la sociedad pueda sacar el mejor partido posible de los abundantes e interesantes datos e informaciones de que hoy disponemos sobre el tiempo y el clima. Por eso siempre considero una muy buena noticia la realización de alguna actividad o la aparición de algún libro en este sentido. Y si, como ahora ocurre, el libro es de un gran comunicador meteorológico y excelente amigo como José Miguel Viñas, la satisfacción es aún mayor. 




Hace muy pocos días José Miguel ha publicado en la colección El libro de bolsillo de Alianza Editorial Preguntas al aire, su quinta obra de divulgación meteorológica tras títulos tan interesantes como 200 estampas de la temperieCuriosidades meteorológicas o Introducción a la Meteorología. En ellas el autor acerca al lector las respuestas a esa gran cantidad de preguntas que la atmósfera plantea y que a veces no tienen una respuesta cercana o asequible para personas no expertas. Si José Miguel siempre se ha caracterizado por su claridad conceptual y expositiva, en esta obra hace uso además de la concisión de forma que, en una extensión no mayor de página y media, resume con toda claridad la respuesta a cada una de las 212 cuestiones que plantea. Unas tienen un carácter científico complejo, tales como la naturaleza de los medicanes, la realidad de las ciclogénesis explosivas o el peligro de los rayos durmientes. Sin embargo otras son preguntas curiosas que muchas personas se hacen y a las que no se suele encontrar fácilmente respuesta. He aquí algunos ejemplos: ¿Por qué es tan difícil predecir el tiempo en Semana Santa?, ¿Cuales son los límites geográficos del "tercio norte"? ¿Son fiables las predicciones del "Calendario Zaragozano"?, ¿Es verdad que llueve más los fines de semana?, ¿Están justificadas las críticas a los meteorólogos? O una que me es especialmente querida porque constituye uno de mis "caballos de batalla" meteorológicos: ¿Es correcta la expresión "tormenta de calor"?

Creo que con este nuevo libro de Preguntas al aire José Miguel Viñas se afianza más si cabe como uno de los mejores divulgadores y comunicadores meteorológicos españoles. Sus intervenciones radiofónicas, sus múltiples artículos o la riqueza, quizás todavía poco conocida, que encierra su página Divulgameteo (www.divulgameteo.es) ahora recién renovada, constituye, junto con sus libros, una aportación indispensable al conocimiento del tiempo y del clima en España que es justo reconocer. Mi enhorabuena a José Miguel por este "nuevo hijo" meteorológico junto a mi agradecimiento de siempre por su impagable actividad de formación y divulgación meteorológica.

14 de mayo de 2014

¿Cómo afectaría a la Península Ibérica un nuevo episodio de "El Niño"?

Desde hace unos meses la Organización Meteorológica Mundial (WMO/OMM) viene alertando sobre la posible aparición de un fenómeno tipo "El Niño" a principios del segundo semestre de este año, que podría prolongarse al menos hasta finales del mismo, y sin que pueda adelantarse por el momento la intensidad que pueda tener. El aviso es importante porque la existencia de este fenómeno condiciona en gran medida los comportamientos atmosféricos en muchas zonas del planeta alterando el régimen normal de precipitaciones y temperaturas y, por tanto, la actividad económica e incluso social de muchos países.

No es el momento de entrar aquí en la explicación de este fenómeno bien conocido ya por profesionales y aficionados. En cualquier caso cabe recordar que El Niño forma parte del fenómeno ENSO (ENOS en castellano) que es el acrónimo de "El Niño/Oscilación del Sur". El ciclo del ENSO viene caracterizado por las variaciones interanuales de las temperaturas de la superficie del mar, las precipitaciones convectivas, la presión del aire en superficie y la circulación atmosférica que se dan en el océano Pacífico ecuatorial. El Niño –que suele producirse en el invierno del hemisferio norte– y La Niña representan extremos opuestos del ciclo de ENSO. Así, El Niño se refiere a la ocurrencia de temperaturas de la superficie del mar superiores a la media que se dan periódicamente en las partes oriental y central del Pacífico ecuatorial y constituye la fase cálida del ciclo. La Niña se refiere al enfriamiento periódico de la temperatura de la superficie del mar en las mismas zonas y constituye la fase fría de ese mismo ciclo. Las fluctuaciones de las temperaturas oceánicas durante los episodios de El Niño y La Niña van acompañadas de fluctuaciones a escala aún mayor de la presión del aire entre la parte occidental y la parte oriental del Pacífico tropical, lo que se conoce como la Oscilación del Sur.

Sobre la situación del ENSO en cada momento, y más en concreto sobre su estado actual, se puede encontrar abundante información en muchas lugares de la red. Entre ellos destaco la última nota informativa emitida al respecto por la OMM en la que figura también el enlace al último boletín de vigilancia sobre el fenómeno. También es básica la página de NOAA dedicada al mismo. Desde el punto de vista de la predicción, la facilitada por el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo es importante para ver las probabilidades de ocurrencia de las distintas posibles evoluciones del fenómeno. La imagen que muestro a continuación pertenece a la última predicción elaborada por este Centro  a partir de su sistema ensemble utilizando una presentación tipo "pluma":


Diagrama "pluma" del Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio sobre las posibles evoluciones de la anomalía de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central

En ella se ve la evolución de la anomalía de la temperatura oceánica en una zona del Pacífico típica de ocurrencia del calentamiento asociado a "El Niño". Puede verse, por una parte, el cambio de tendencia en la anomalía de la temperatura del océano entre enero y febrero que pasa de negativa a positiva y, por otra, como a partir de abril-mayo todos los modelos que forman parte del "ensemble" muestran una intensificación de esa anomalía hasta junio-julio. A partir de ese momento las distintas posibles soluciones empiezan a dispersarse si bien la mayoría muestran una tendencia creciente, o al menos estacionaria, hasta final de año. Como se considera que estamos ante un fenómeno "Niño" cuando la anomalía de temperatura supera 0,5º durante al menos cinco trimestres superpuestos consecutivos, parece por tanto muy probable su existencia al menos hasta fin de año sin que esté aún clara su mayor o menor intensidad.

Muestro a continuación un diagrama de NOAA donde se muestran las probabilidades de ocurrencia de un episodio de "El Niño" en los próximos meses:



Diagrama elaborado por el Climate Data Center (CDC) y el International Research Institute for Climate and Society (IRI) sobre las probabilidades de ocurrencia de un fenómeno ENSO

Como puede verse la probabilidad aumenta claramente a partir del trimestre mayo-junio-julio.

Por lo que se refiere a los previsibles impactos mundiales en el caso de que esta predicción se cumpla, en la nota informativa de la OMM a la que antes me refería aparece un gráfico, que copio a continuación, y que muestra los principales impactos provocados por una situación tipo  "El Niño", primero entre junio y agosto:

Añadir leyenda
y después entre diciembre y febrero:


Como se ve, ni en verano ni en invierno parece haber según NOAA impactos claros ni en la Península Ibérica ni en el resto de Europa. Pero el hecho de que no estén claros no quiere decir que no existan, sino que no son claramente identificables. De hecho se han publicado multitud de estudios sobre el impacto del Niño en Europa y la conclusión a la que se llega es que existe pero que se mezcla con otras evoluciones de la atmósfera y el océano tales como la AMO (Atlantic Multidecadal Oscillation) o la QBO (Quasi Bienial Oscillation) de una forma mucho más compleja que en otras zonas del mundo y que además puede variar entre unas estaciones y otras y entre distintos episodios. 

Entre los distintos estudios de impacto hay uno realizado por el Servicio Meteorológico británico (Met Office) cuyos resultados se muestran en los siguientes gráficos:


Como puede verse, durante un fenómeno "El Niño", y por lo que respecta a las precipitaciones la Península Ibérica, aparece una tendencia hacia un tiempo más húmedo de lo normal entre el final del verano y el final del otoño.



Y en cuanto a las temperaturas habría una tendencia hacia temperaturas más cálidas en el otoño sobre todo en el centro y cuadrante nordeste peninsular. En este caso sí aparece un posible impacto en la zona de Canarias con tendencia cálida de enero a marzo y fría entre julio y septiembre.

En cualquier caso ésta es otra muestra de los múltiples estudios existentes -y no del todo coincidentes- sobre la cuestión. En este contexto, y como es lógico, en España también ha existido y existe bastante controversia tanto en foros académicos como de aficionados. A veces parece que "El Niño" debe favorecer el tiempo seco y otras veces el húmedo. A este respecto creo interesante reseñar lo que exponía un recordado climatólogo español, Inocencio Font, en la última versión (octubre del 2000) de su obra Climatología de España y Portugal sobre la relación entre El Niño y las sequías en la Península Ibérica. Transcribo algunas de sus conclusiones:

a) En todos los importantes periodos de sequía registrados en la Península en este siglo (el XX) el Niño ha aparecido con una frecuencia notablemente mayor a la de los periodos húmedos. Ello no excluye que algunas grandes sequías hayan ocurrido independientemente del Niño ni que en ciertos casos dicho fenómeno no haya estado aparentemente relacionado con la incidencia de la sequía

b) En todos los casos de periodos de sequía relacionados con el Niño la sequía se ha adelantado a la aparición de El Niño aunque generalmente esta aparición ha ido seguida del restablecimiento o recrudecimiento de la sequía.

c) No se ha observado ninguna correlación significativa entre la magnitud y duración de las sequías y la intensidad de los fenómenos de El Niño.

Como se ve, Font se decanta por una cierta relación positiva El Niño-sequías pero con algunas reservas y restricciones. 

Desde el momento en que Font escribió estas conclusiones hasta la fecha se han publicado diversos artículos sobre la influencia de El Niño en Europa y en algunos casos sobre en España. Creo que la mejor visión global sobre el estado de la situación y de los artículos más importantes publicados, al menos hasta el año 2009, está recogida en el informe publicado en enero de 2010 por la Red Temática CLIVAR España. Sus conclusiones sobre este punto concreto son las siguientes:

a) Las teleconexiones asociadas al ENSO son claras en primavera y otoño. Aunque los impactos y mecanismos de teleconexión no son lineales, se han encontrado correlaciones positivas con la precipitación en otoño con máximos en el sur peninsular y negativas en primavera con máximos en el este.

b) Las teleconexiones asociadas al ENSO en invierno son más débiles y negativas en el este, aunque los mecanismos asociados están sujetos a debate. Es importante considerar la influencia estratosférica para mejorar el conocimiento de las teleconexiones con el ENSO en esta estación.

 c) Las teleconexiones entre el ENSO y la precipitación en el Mediterráneo occidental no son estacionarias. Se han encontrado cambios en la configuración de El Niño y de las células convectivas tropicales en escenarios futuros.

Como se ve, se trata de un tema controvertido en el que se avanza muy poco a poco. Ante la previsible aparición de un nuevo episodio -con su correspondiente impacto mediático- creo que sería interesante que, bien por la Asociación Española de Climatología o de AEMET, se hiciera pública en su momento una nota informativa dejando bien sentado lo que se sabe y lo que no sobre el impacto de El Niño en nuestra zona geográfica. Sería muy aclaratoria y evitaría informaciones contradictorias y bulos. Merecería la pena.


7 de mayo de 2014

Los comunicadores meteorológicos y el presidente

Me ha sorprendido agradablemente la noticia sobre las entrevistas que el  presidente Obama ha mantenido con varios comunicadores meteorológicos de cadenas de televisión norteamericanas con el fin de tratar sobre el informe del National Climate Assesment  (NCA) recientemente publicado en el que se expone la realidad del cambio climático y el impacto que puede estar ya ejerciendo sobre Estados Unidos.

Es verdad que puede haber buena parte de oportunismo o de intereses de imagen en estas entrevistas y tampoco voy a entrar ahora en disquisiciones sobre el contenido técnico del informe. Lo que me llama la atención, y a lo que quiero referirme en esta entrada, es al importante papel en materia de comunicación pública que la Casa Blanca reconoce a los comunicadores meteorológicos en aquel país. Es sabido que una amplia mayoría de ellos no está de acuerdo con el papel predominante atribuido a las actividades humanas en el calentamiento e incluso bastantes de ellos no creen en la realidad del mismo. Dada su demostrada gran influencia en la opinión pública norteamericana, se explica el lento cambio de opinión de la sociedad estadounidense en el reconocimiento del cambio climático y en el papel jugado en el mismo por las actividades antropogénicas. Por tanto estas entrevistas del presidente encajan perfectamente en el cambio de estrategia que la Administración Obama pretende llevar a cabo sobre esta cuestión tanto a nivel nacional como internacional, algo sobre lo que no voy a entrar aquí.

Es ésta una situación interesante ya que en la comunidad científica norteamericana sí existe desde hace unos años -y se va incrementando- un consenso amplio sobre la realidad y las causas de este proceso tal como refleja, entre otros importantes documentos, este comunicado de la American Meteorological Society del año 2012. Por otra parte, NOAA, el omnipotente Servicio Meteorológico norteamericano, y la propia NASA también tienen claras sus posturas en esta cuestión. Sin embargo, no son los importantes documentos científicos ni las declaraciones o posturas oficiales las que llegan profundamente al ciudadano medio norteamericano sino esa persona, casi de la familia, que cada mañana, tarde o noche, se cuela en la casa a través de la televisión y a la que se escucha con cercanía, interés o preocupación y un punto de complicidad. Por tanto, las entrevistas de Obama para nada reducen la importancia de los estudios y comunicados científicos, al contrario, se fundan totalmente en ellos, pero sí reconocen el indispensable papel de los comunicadores para que el mensaje "cale" profundamente en la sociedad.

Creo firmemente en la importancia para el servicio público de las actividades de científicos y comunicadores pero más aún del contínuo y organizado contacto entre ellos. Unos comunicadores bien formados por los científicos pueden llegar con facilidad allí donde el mensaje científico no llega. No basta sólo con querer comunicar bien; hay que estar formado para ello y hay que tener vocación para hacerlo. A este respecto me encantó como la comunicadora meteorológica de una televisión autonómica española supo transmitir con facilidad la predicción probabilística para la Semana Santa pasada utilizando el símil de un partido de fútbol y la evolución de las probabilidades del mismo modo que el mejor conocimiento del posible resultado a medida que el partido avanza. La gente la entendió perfectamente. No es tan difícil si hay voluntad, vocación y fundamento científico. 

Estas son las ideas que en España nos llevaron a fundar hace un par de años ACOMET, la Asociación de Comunicadores de Meteorología. Convencidos en la Asociación de la importancia de lograr una sinergia a nivel nacional sobre estos temas, se han llevado a cabo -o se van a llevar- acciones conjuntas con la Asociación Española de Climatología (prueba de ello es el Vocabulario Climático reciente y conjuntamente publicado y disponible en ambas páginas web), el Colegio de Geógrafos, la Fundeu o la Dirección General de Protección Civil. Y a destacar desde luego la excelente comprensión, acogida y soporte de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) con cuya ayuda organizamos un próximo seminario de formación para comunicadores y con la que deseamos una colaboración creciente. Todos somos necesarios para prestar un buen servicio a la sociedad y a ella la debemos el saber organizarnos de forma efectiva para llevarlo a cabo del mejor modo posible.


29 de abril de 2014

Un avance y un acierto de AEMET

Quienes siguen este blog conocen perfectamente mi empeño continuado en recomendar la utilización de los modelos probabilísticos en las actividades de predicción, sobre todo en las referidas al medio plazo, es decir, entre los días D+4 al D+6 al menos. No voy a extenderme ahora sobre el por qué de este empeño y sus ventajas pero el lector interesado puede encontrar algunas informaciones y reflexiones sobre ello en esta entrada del blog y en esta otra.

Por esta razón, es una gran satisfacción comprobar la inclusión en la web de AEMET de los mapas de probabilidad de precipitación obtenidos a partir del sistema de predicción ensemble o "por conjuntos" del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo, desde el día D+1 al D+4. Además, los mapas vienen acompañados por una muy completa explicación que ahorra cualquier otro comentario o aclaración sobre su interpretación y uso.


Captura de pantalla de los nuevos mapas de probabilidad de precipitación de la web de AEMET

Si bien es verdad que en la web de AEMET ya figuraban otros mapas de probabilidad de precipitación, la diferencia entre ellos y los que ahora los sustituyen es que para la obtención de los primeros se partía de un conjunto de situaciones más o menos análogas -de ahí el nombre de predicción por análogos- mientras que, para los actuales, la base de partida son cincuenta y un mapas previstos para cada día de predicción. Esos mapas se obtienen por la generación de cincuenta análisis perturbados a partir de un análisis básico; de esta forma se trata de tener en cuenta los errores que siempre se cometen en la determinación de ese análisis,  algo que constituye una de las más importantes fuentes de error en las predicciones. Además, se introducen métodos para estimar las propias carencias del modelo mediante el uso de versiones del propio modelo ligeramente diferentes. A partir de todo ello disponemos de cincuenta más una posibles alternativas para cada día de predicción pero referidas todas a la misma situación de partida, de forma distinta al sistema de análogos donde las situaciones de partida podrían ser muy distintas. De esa población de 51 miembros pueden obtenerse diversos productos  tales como probabilidad de excedencia de umbrales, precipitación media o precipitación máxima posible. 

 En mi opinión, el sistema cuyos mapas se ponen ahora a libre disposición es mucho más coherente y posiblemente también más certero que el anterior, aunque las validaciones tienen la última palabra. Sin embargo, lo que me parece más importante es la decisión de facilitar la extensión del uso de este tipo de predicciones. Por tanto, no me cabe sino felicitar a AEMET por esta iniciativa y confiar en que se sigan difundiendo más productos procedentes de este sistema. Quizás, dado que el modelo determinista a plena resolución va teniendo cada vez mayor calidad al menos hasta el D+4, sería interesante ampliar el plazo de predicción de estos mapas probabilísticos hasta el D+6 o D+7. Es en ese plazo donde un mejor servicio pueden prestar ya que es en ellos donde las predicciones deterministas de la precipitación pueden tener mayores problemas.

11 de abril de 2014

Semana Santa y predicción probabilística: Tercera entrega

Hace tiempo definí esta semana previa a la Semana Santa como la semana de pasión de los predictores por la contínua tensión emocional que padecen entre la demanda pública de predicciones categóricas -o lo más ajustadas posibles- y la dificultad de esa predicción en esta época del año donde la única posibilidad científicamente aceptable para hacerla a más de tres o cuatro días -y eso en algunos casos- es la predicción probabilística.

Pero esa que es la única alternativa consistente y coherente desde un punto de vista científico tropieza con algunas serias dificultades. La primera es que el mejor centro especializado en este tipo de productos, el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo no pone a libre disposición la inmensa mayoría de ellos sino que hay que comprarlos. Los medios de comunicación no quieren gastarse ese dinero porque no sienten una demanda del público sino más bien su rechazo y prevención. Pero el público, aunque lo exprese de ese modo, lo que tiene, porque nadie se lo ha explicado con claridad y amenidad, es un desconocimiento profundo de la cuestión. Si esos productos estuvieran más facilmente disponibles, muchos aficionados y comunicadores con un cierto nivel científico serían capaces de "exprimirlos" y dar informaciones sencillas y muy útiles para el público y su comprensión y demanda aumentarían. Pero no los tienen.

Todo ésto conduce a un círculo vicioso que nadie rompe pero que tiene como resultado el que al público se le hurte información relevante que en buena medida puede generarse gracias a sus impuestos. En este panorama es muy de valorar el esfuerzo que estos días están haciendo algunas comunicadoras y comunicadores, fundamentalmente de televisión, para contar de esta forma la predicción de Semana Santa, aún sin disponer de toda la información que necesitarían, y asumiendo con frecuencia críticas y hasta algún chiste provinientes del gran desconocimiento existente sobre la cuestión. Y están demostrando que es conciliable la utilización de información científica rigurosa con la divulgación y el servicio público aunque todavía quede un buen trecho por recorrer.

Realmente la situación meteorológica para la Semana Santa de este año está siendo "de libro" para ilustrar todo ésto. Si se siguen sólo los modelos "normales" o deterministas no se gana para sustos o disgustos porque cada 12 horas cambian drásticamente sus predicciones para los días centrales de la Semana Santa. Ello hace ver que es una situación de muy baja predecibilidad y muy dependiente probablemente del análisis o situación de partida. Pequeños cambios en esa situación, que en otro régimen atmosférico más estable no tendrían casi importancia, en estas configuraciones primaverales son suficientes para que el chorro muestre, bien una circulación zonal sin muchas complicaciones, o adquiera rápidamente una configuración  meridiana con todas sus incertidumbres y sus posibles fenómenos adversos. 

A la vista de esta situación tan interesante, me ha parecido útil dedicar las últimas entradas de este blog a extraer información de caracter probabilístico de los pocos productos en abierto que proporciona el Centro Europeo en la red. Siguiendo en la línea de mis exposiciones de los dos últimos días, pongo a continuación este tipo de mapas para la noche del Jueves al Viernes Santo aunque están realizados los dos primeros el miércoles y el jueves pasados y el último en la madrugada de hoy viernes:







A la vista de estos tres mapas, varias cosas a señalar:

a) La gran variabilidad de un día para otro de las configuraciones del modelo determinista (líneas en azul) con consecuencias de cambios drásticos de predicción para España. Es muy llamativo como la situación del primer mapa coincide bastante con el último. Da la sensación -y de eso conozco varios ejemplos- aunque no lo sé seguro, de que el análisis de partida del segundo ha sido relativamente distinto del primero y del tercero. A veces la  falta de un radiosondeo -o su error- sobre Norteámerica o Groenlandia puede conducir a estas soluciones tan radicalmente distintas, consecuencia como decía antes de la baja predecibilidad de la atmósfera en primavera.

b) Puede observarse mediante la escala de magentas que la zona de mayor incertidumbre es la situada entre Gran Bretaña y el noroeste de la Península Ibérica; es decir, las soluciones que dan las distintos componentes del modelo "ensemble" (probabilístico) son muy distintas. Pero hay algo que se viene conservando en los tres mapas y es la estructura en "V" del campo de magentas, es decir el campo que nos muestra las desviaciones del modelo determinista respecto al ensemble.  Es como si este modelo mantuviera machaconamente la posibilidad de que esa vaguada, en ese momento (la noche del jueves al viernes) nos afecte, más allá de las idas y venidas del determinista.  Esta conclusión, viene avalada más específica o científicamente por este otro campo que muestro a continuación y cuyas líneas azules muestran el campo medio de 500 hpa generado por el ensemble con sus desviaciones de nuevo en escala de colores:

Como se ve, aún con incertidumbre, el modelo probabilista apuesta -y lo ha hecho desde hace varios días- por la presencia de una vaguada que podrá ser más o menos marcada, pero que ahí está. 

Por tanto, con la información "libre" disponible a día de hoy, cabe pensar que, aún con una cierta incertidumbre, una vaguada afectará el jueves-viernes a las vertientes Atlántica y Cantábrica sin que podamos conocer aún cuanto va a profundizar hacia el interior ni si podría llegar a dar lugar a una DANA. Parece que, de formarse ésta, lo haría antes y al suroeste de la Península. Tampoco habría que perder de vista el comportamiento de la borrasca fría que se establecerá sobre el Mediterráneo y que muestra algúnn de una posible retrogresión hacia el siguiente fin de semana. Pero, cuidado, es primavera!  


10 de abril de 2014

Semana Santa: actualizando

En mi entrada de ayer analizaba la tendencia meteorológica para la Semana Santa basándome en los pocos productos de libre disposición del sistema de predicción probabilística del Centro Europeo. La situación me parece tan interesante desde distintos puntos de vista que no me resisto a hacer hoy una actualización de la misma aunque ya me centro directamente en el comentario de los mapas

El final de mi conclusión de ayer era ésta: ... para la segunda mitad, tenemos que vigilar la evolución de la vaguada y que no podemos excluir en nuestros planes la posibilidad, todavía remota, de un tiempo desapacible esos días al menos en la vertiente Atlántica.

Vamos a ver entonces la comparación entre el mapa de ayer y el de hoy para la noche del miércoles al Jueves Santo (arriba el mapa de ayer y debajo el de hoy):




Como puede verse, el modelo determinista apuesta claramente por la formación de la vaguada y su extensión hacia el noroeste peninsular mientras que el sombreado magenta probabilístico indica gran incertidumbre sobre todo en las zona de Gran Bretaña, en relación seguramente con un posible cierre de la vaguada. Por lo que respecta a la extensión de la vaguada hacia la Península Ibérica existe también un cierto nivel de incertidumbre pero bastante menor.

Pasemos de igual modo a la noche del Jueves al Viernes Santo:





Como puede verse, aquí el modelo determinista ha dado un cambio radical. Mientras que en el de ayer no desarrollaba la vaguada por la que el probabilístico sí apuntaba ya en cierta medida (ver mapa de arriba), ahora, no sólo profundiza esa vaguada hasta la Península Ibérica, sino que además tiende a formar una borrasca fría, lo que significaría de ser cierto un empeoramiento muy significativo del tiempo en todas las zonas. Este abrupto giro del modelo, muy típico por otra parte de las situaciones de primavera, llevaría por sí mismo a confiar muy poco en esta predicción a una semana vista, si bien la propia estructura del campo probabilístico y el estudio de otro producto del modelo (media de los ensembles con sus desviaciones) no presentado aquí para no complicar más, pero disponible también en abierto, apoyaría al menos -aunque siempre con un nivel de incertidumbre- la presencia de la vaguada atlántica sobre la Península.

Y por último, simplemente por echar un vistazo, la noche del Viernes al Sábado Santo que ayer ya no mostré:



De nuevo se observa el giro radical del modelo determinista ahora con una borrasca fría muy marcada centrada sobre el sur de la Península. El campo probabilístico no apoya esa opción concreta (entre otras cosas por su menor resolución) pero sí sigue apuntando hacia una amplia zona de vaguada sobre nuestra área. En cualquier caso, en primavera y a diez días vista, no tiene sentido analizarlo demasiado.

¿Cual sería mi resumen de hoy? Pues lo primero remarcar la gran dificultad de los modelos meteorológicos deterministas, incluso de los mejores, en primavera para dar una predicción fiable mas allá de unos cuatro días y a veces menos. En cuanto a la evolución de la segunda parte de la Semana Santa, apuntar a que la incertidumbre es alta pero que la tendencia es a una inestabilización a partir del Jueves Santo que afectaría más probablemente a la vertiente Atlántica y en parte a la Cantábrica y que no es descartable del todo su extensión a la Mediterránea. 

Aunque sé que no es ésto lo que el público le gustaría escuchar, creo que, científicamente, es, como mucho, lo que se podría decir hoy. En cualquier caso, la predicción probabilística está aún poco desarrollada y difundida y, aún a costa de resultar pesado, sigo insistiendo en el gran beneficio general que depararía la liberalización de todos o buena parte de sus productos.

Esperemos a los mapas de mañana :)